{"id":22858,"date":"2016-02-05T15:38:36","date_gmt":"2016-02-05T20:38:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-de-alejandria\/"},"modified":"2016-02-05T15:38:36","modified_gmt":"2016-02-05T20:38:36","slug":"iglesia-de-alejandria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-de-alejandria\/","title":{"rendered":"IGLESIA DE ALEJANDRIA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia de Alejandr\u00eda, fundada por San Marcos el evangelista seg\u00fan la constante tradici\u00f3n tanto de Oriente como de Occidente, fue el centro desde el que el cristianismo se expandi\u00f3 por todo Egipto, n\u00facleo del poderoso patriarcado de Alejandr\u00eda. Dentro de su jurisdicci\u00f3n, durante su per\u00edodo m\u00e1s floreciente, ten\u00eda alrededor de 108 obispos; su territorio abarcaba las seis provincias de Libia Superior, Libia Inferior (o Pent\u00e1polis), la Tebaida, Egipto, Acadia (o Hept\u00e1polis) y August\u00e1mnica. Al principio, el sucesor de San Marcos era el \u00fanico metropolitano y gobernaba eclesi\u00e1sticamente todo el territorio.  Seg\u00fan se multiplicaban los cristianos, y se creaban otras sedes metropolitanas, se le conoci\u00f3 como archi-metropolitano. El t\u00edtulo de patriarca no se us\u00f3 hasta el siglo V.  [Para la controversia sobre la manera de elegir a los primeros sucesores de San Marcos vea ese art\u00edculo y obispo (cf. Cabrol, Dict. darch\u00e9ol. chr\u00e9t., I, 1204-1210)].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta el Segundo Concilio Ecum\u00e9nico (381), el patriarca de Alejandr\u00eda estaba al mismo nivel que el Obispo de Roma. Por el tercer canon de este concilio, confirmado despu\u00e9s por el vig\u00e9simo octavo canon del Concilio de Calcedonia (452), el patriarca de Constantinopla, apoyado por la autoridad imperial y por una variedad de ventajas concurrentes, recibi\u00f3 el derecho de precedencia sobre el de Alejandr\u00eda. Pero ni Roma ni Alejandr\u00eda aceptaron la pretensi\u00f3n hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s. Durante los dos primeros siglos de nuestra era, aunque Egipto goz\u00f3 de una tranquilidad inusual, se conoce poco de la historia eclesi\u00e1stica de su sede principal, m\u00e1s all\u00e1 de una escueta lista de de sus patriarcas, transmitida principalmente por el historiador eclesi\u00e1stico Eusebio de Cesarea.  Ellos fueron, en orden:  Aniano (m. 84); Abilio; Cerd\u00f3n, uno de los presb\u00edteros ordenados por San Marcos, Primo tambi\u00e9n llamado Efra\u00edn, ascendido desde el grado de laico; Justo (m.130), Eumenes, Marcos II; Celadi\u00f3n, Agripino, Juli\u00e1n (m. 189). Con los sucesores de Juli\u00e1n hay algo m\u00e1s que una mera lista de nombres. San Demetrio gobern\u00f3 la iglesia de Alejandr\u00eda durante 42 a\u00f1os y fue \u00e9l quien depuso y excomulg\u00f3 a Or\u00edgenes, a pesar de su gran obra como catequista. San Heraclas (m. 247) ejerci\u00f3 su poder como archi-metropolitano al deponer a Amonio, obispo de Tumis e instalar a su sucesor. (Focio, P.G., CIV, 1229)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1ximo y Teon\u00e1s (282-300) seguidos de Pedro, primer ocupante de la silla de San Marcos que muri\u00f3 m\u00e1rtir (311 \u00f3 312). Despu\u00e9s, Aquilas, que orden\u00f3 a Arrio, ignorando su verdadero car\u00e1cter, de otra manera San Atanasio no hubiera alabado a ese obispo como lo hizo. A la muerte de Aquilas, Alejandro, que demostr\u00f3 ser un celoso defensor de la fe ortodoxa en la lucha contra Arrio, fue elegido obispo con consentimiento un\u00e1nime del clero y de la gente y a pesar de la oposici\u00f3n interesada de Arrio.  Alejandro, acompa\u00f1ado por su di\u00e1cono Atanasio, tom\u00f3 parte en el Primer Concilio de Nicea (325) pero muri\u00f3 poco despu\u00e9s (328).  La facci\u00f3n de Melecio de Lic\u00f3polis se aprovech\u00f3 de su muerte, estando Atanasio ausente de la ciudad, para colocar a una criatura suya a la sede vacante, un tal Teon\u00e1s, el cual sobrevivi\u00f3 s\u00f3lo tres meses, porque cuando Atanasio regres\u00f3 fue elegido para suceder a Alejandro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los obispos ante-nicenos que gobernaron esta iglesia, los m\u00e1s ilustres fueron Dionisio, as\u00ed como lo fueron San Atanasio y San Cirilo entre los que subsiguientemente ocuparon la sede.  Atanasio, apoyado por Roma, donde busc\u00f3 protecci\u00f3n y ayuda, invicto campe\u00f3n de la verdadera fe contra Arrio, muri\u00f3 en 373, como glorioso confesor de la fe, tras un episcopado de 43 a\u00f1os. El intervalo entre la muerte de Atanasio y la accesi\u00f3n de San Cirilo (412) fue ocupado por Pedro II, celoso obispo, quien se vio obligado a buscar refugio en Roma ante la persecuci\u00f3n de los arrianos (m. 381). Timoteo I (381-385) que estuvo presente en el Segundo Concilio Ecum\u00e9nico, y fue honrado con el desprecio de la corte imperial porque se opuso vigorosamente y rehus\u00f3 admitir el decreto que daba al patriarcado de Constantinopla rango superior al de Alejandr\u00eda; Te\u00f3filo (385-412), inmediato predecesor de Cirilo. Con San Cirilo (412-444), cuya noble defensa de la Divinidad de Cristo ha hecho que su memoria sea preciosa para la Iglesia, el patriarcado de Alejandr\u00eda lleg\u00f3 a su \u00e9poca m\u00e1s floreciente. M\u00e1s de cien obispos, entre ellos diez metropolitanos, reconoc\u00edan su autoridad; \u00e9l mismo nos dice que la ciudad era famosa por la cantidad de iglesias, monasterios, sacerdotes y religiosos que hab\u00eda en ella (P. G., LXX, 972).  En este momento el patriarca pose\u00eda tambi\u00e9n considerable poder pol\u00edtico y se puede decir que lleg\u00f3 al zenit de su reputaci\u00f3n. El declinar de su oficio data de mitad del siglo V.  Bajo Di\u00f3scoro (444-451), el indigno sucesor de San Cirilo, la Iglesia de Alejandr\u00eda se vio implicada en la herej\u00eda monofisita. Di\u00f3scoro fue depuesto y despu\u00e9s desterrado.  La elecci\u00f3n de Proterio como patriarca cat\u00f3lico fue seguida por un cisma abierto. Proterio fue asesinado en 457, y Timoteo Aeluro, un monofisita, fue impuesto a la sede.  As\u00ed, el cisma comenzado por Di\u00f3scoro y Timoteo dio origen a dos facciones, el partido ortodoxo o cat\u00f3lico, que mantuvo la fe en las dos naturalezas en Cristo, seg\u00fan prescrito por el Concilio de Calcedonia (451) y los monofisitas, que segu\u00edan la herej\u00eda de Di\u00f3scoro. Los primeros fueron conocidos como melquitas o royalistas, es decir, seguidores del emperador, y los otros como jacobitas.  La posesi\u00f3n de la Sede de Alejandr\u00eda se estuvo alternando entre ambos partidos durante alg\u00fan tiempo; eventualmente cada comuni\u00f3n mantuvo una sucesi\u00f3n distinta e independiente, con lo que la iglesia de Alejandr\u00eda se convirti\u00f3 en la escena de problemas serios, que finalmente le acarrearon su ruina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tocaremos s\u00f3lo brevemente los eventos m\u00e1s importantes que siguieron.  El patriarca cat\u00f3lico, Juan Talaia, elegido en 482, fue desterrado por el emperador Zen\u00f3n, por las intrigas de su rival jacobita Pedro Mongo.  En su exilio busc\u00f3 refugio junto al Papa San Simplicio (468-483), que se esforz\u00f3 infructuosamente por reestablecer a Juan, pero \u00e9ste nunca pudo regresar a su sede.  Con este destierro se interrumpi\u00f3 la sucesi\u00f3n de obispos cat\u00f3licos durante sesenta a\u00f1os, y la iglesia local cay\u00f3 en una tremenda confusi\u00f3n. El emperador Justiniano, deseando poner fin a este estado de cosas, restaur\u00f3 la sucesi\u00f3n cat\u00f3lica (538-539) en la persona del abad Pablo. Desafortunadamente el nuevo patriarca ofendi\u00f3 gravemente al emperador por lo que fue depuesto, y le sucedi\u00f3 Zoilo en 541.  Entre los sucesores de \u00e9ste \u00faltimo son notables Eulogio, Teodoro Scribo y San Juan Limosnero (m. 620), que le devolvieron a la Iglesia de Alejandr\u00eda algo de su reputaci\u00f3n anterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, debido a facciones mutuas, la influencia de los jacobitas hab\u00eda ido desapareciendo gradualmente hasta la elecci\u00f3n del patriarca Benjam\u00edn (620).  Por otra parte, durante el enfrentamiento entre jacobitas y melquitas (cat\u00f3licos), el esp\u00edritu sectario hab\u00eda hecho desaparecer de tal manera el sentimiento de nacionalidad que en el momento de la invasi\u00f3n sarracena, los jacobitas, en su animosidad hacia los melquitas (el partido imperial o bizantino), no dudaron en entregar (638) sus ciudades y fortalezas a los invasores (vea Mahoma y mahometismo).   El favor que aseguraron as\u00ed con los conquistadores les permiti\u00f3 asumir una posici\u00f3n predominante [Dub. Rev., XXIV (1848), 439]. Hasta aqu\u00ed, los melquitas, aunque eran menos numerosos que los jacobitas, hab\u00edan mantenido el poder civil, con la ayuda del emperador y sus oficiales.  Pero con la traici\u00f3n de los jacobitas no s\u00f3lo perdieron el poder, sino tambi\u00e9n muchas de sus iglesias y monasterios.  Despu\u00e9s de la muerte del patriarca Pedro (654) la sucesi\u00f3n de los melquitas se rompi\u00f3 por casi 80 a\u00f1os, un hecho que contribuy\u00f3 mucho al control completo de los jacobitas sobre el patriarcado. Durante este intervalo, el metropolitano de Tiro consagraba a los obispos cat\u00f3licos, cuyo n\u00famero disminuy\u00f3 r\u00e1pidamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dominaci\u00f3n sarracena, tan alegremente recibida por los jacobitas les result\u00f3 m\u00e1s una maldici\u00f3n que una bendici\u00f3n, ya que sufrieron muchas y amargas persecuciones bajo los sucesivos gobernantes musulmanes. Muchos de entre el clero y los laicos apostataron. Pero tampoco escaparon los melquitas; por el contrario salieron peor parados, oprimidos tanto por jacobitas como por sarracenos. Cuando se restaur\u00f3 su patriarcado (727) bajo Cosmas, en el califato de Nischam, la situaci\u00f3n era deplorable.  Gracias a los esfuerzos de este patriarca recuperaron muchas de sus iglesias. Sin embargo, la ignorancia y la indolencia se hab\u00edan extendido entre los melquitas. La lengua griega del servicio religioso fue remplazada por el ar\u00e1bigo y cuando a principios del siglo IX los venecianos llevaron a su ciudad el cuerpo de San Marcos, el ruinoso patriarcado era poco m\u00e1s que un nombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con los jacobitas las cosas no fueron mejor. Hubo una sucesi\u00f3n de patriarcas no distinguidos, excepto a intervalos, cuando la sede quedaba vacante por las disputas internas. La persecuci\u00f3n era frecuente y los renegados numerosos. Hacia el siglo XI, Alejandr\u00eda hab\u00eda dejado de ser el \u00fanico sitio donde se consagraba al patriarca, ya que El Cairo reclamaba el honor alternadamente con Alejandr\u00eda, aunque la entronizaci\u00f3n se hac\u00eda en Alejandr\u00eda.  Un poco despu\u00e9s, durante el patriarcado de Crist\u00f3dolo (Abd-el-Messiah), El Cairo se convirti\u00f3 en la residencia fija y permanente del patriarca jacobita.  A principios del reinado de Saladino (1169) surgi\u00f3 una seria controversia entre los patriarcas jacobitas de Antioqu\u00eda y los de Alejandr\u00eda, sobre el uso de la confesi\u00f3n auricular. Los partidos jacobitas de ambos patriarcados se hab\u00edan mantenido en frecuente contacto durante muchos a\u00f1os. En m\u00e1s de una acci\u00f3n sus relaciones se tensaron, como en tiempos de Juan X (Barsusan) de Antioqu\u00eda y Crist\u00f3dolo (Abd-el-Messiah) de Alejandr\u00eda. Se enfrentaron sobre la apropiada presentaci\u00f3n de las oblaciones eucar\u00edsticas en las que los jacobitas lirios ten\u00edan la costumbre de mezclar un poco de aceite y sal (Neale, Patriarcado de Alej., II, 214). Crist\u00f3dolo rechaz\u00f3 la pr\u00e1ctica de forma insultante. Juan de Antioqu\u00eda escribi\u00f3 en su defensa. La nueva controversia sobre la confesi\u00f3n auricular cort\u00f3 las relaciones antes amistosas de las dos comuniones. Marco, hijo de Kunbar, y su sucesor San Cirilo de Alejandr\u00eda quer\u00edan abolir completamente la pr\u00e1ctica mientras que Miguel de Antioqu\u00eda insisti\u00f3 de forma igualmente vigorosa a favor de su continuaci\u00f3n.  (Renaudot, Liturg. Orient., II, 50, 448; Historia Patr. Jacobit. Alex., 550; Neale, op. cit., II, 261).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante veinte a\u00f1os (1215-35) los jacobitas estuvieron sin patriarca, porque no llegaban a ning\u00fan acuerdo entre ellos.  Durante este intervalo en la sucesi\u00f3n jacobita, Nicol\u00e1s I, el patriarca melquita, apel\u00f3 al Papa Inocencio III (1198-1216), implorando sus buenos oficios con los Templarios y Hospitalarios a favor de varios cristianos cautivos (Neale, op. cit., II, 279). Pocos a\u00f1os despu\u00e9s (1221) cuando Daimieta hab\u00eda ca\u00eddo en manos de los sarracenos, Nicol\u00e1s volvi\u00f3 a escribir al Papa, Honorio III (1216-27), pidiendo ayuda en las agotadoras luchas que estaban destruyendo su Iglesia. Debemos notar aqu\u00ed que las revoluciones que acaecieron despu\u00e9s en el imperio griego de Constantinopla tuvieron poco efecto en el destino de la Iglesia de Alejandr\u00eda.  Lo mismo puede decirse respecto a las Cruzadas, que aunque estaban cercanamente relacionadas con la historia local de Alejandr\u00eda, no parece que tuvieran mucha influencia en sus asuntos eclesi\u00e1sticos internos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda poco por contar de las comuniones jacobita y melquita de la Iglesia de Alejandr\u00eda. Ambas sufrieron mucho en la aplastante persecuci\u00f3n del siglo XIV. Los jacobitas, completamente desmoralizados, lograron que continuara la sucesi\u00f3n de sus patriarcas que, como hemos visto, ya no resid\u00edan en Alejandr\u00eda sino en el viejo El Cairo. En su mayor extensi\u00f3n, el patriarcado inclu\u00eda quince obispados y reclamaba la jurisdicci\u00f3n sobre todos los cristianos coptos de Egipto, Abisinia, Nubia y Berber\u00eda, o las tribus nativas del norte de \u00c1frica.  Durante este oscuro per\u00edodo los melquitas cayeron cada vez m\u00e1s bajo la influencia de los patriarcas bizantinos y se hundieron m\u00e1s y m\u00e1s en el cisma griego. Su patriarca, apenas una sombra de lo que fue, reside en Estambul y se glor\u00eda del t\u00edtulo de \u201cPatriarca de Alejandr\u00eda y Juez ecum\u00e9nico\u201d.  Es un t\u00edtulo vac\u00edo, ya que es pastor supremo de unas cinco mil almas cuando anteriormente m\u00e1s de cien obispos reconoc\u00edan su jurisdicci\u00f3n y ahora solo cuatro forman el s\u00ednodo del \u00abJuez Ecum\u00e9nico\u00bb. Son los obispos de Etiop\u00eda, Menfis, Damieta y Roseta. (N del T: el art\u00edculo se escribi\u00f3 a principios del siglo XX).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No estar\u00e1 fuera de lugar tratar brevemente del patriarcado latino de la Iglesia de Alejandr\u00eda.  Desde el siglo VII el patriarcado, como hemos visto, estuvo dividido entre jacobitas y melquitas, que eventualmente se convirtieron ambos en cism\u00e1ticos. Entre los patriarcas, algunos quisieron mantener la amistad con Roma pero ninguno parece haber entrado a una comuni\u00f3n total con ella. Sin embargo, hubo algunos cristianos, como hoy en d\u00eda, que no eran cism\u00e1ticos sino que permanecieron en completa comuni\u00f3n con la Santa Sede.  Fue sin duda a favor de ellos que en el pontificado de Inocencio III (1198-1216) se nombr\u00f3 un patriarca del rito latino para Alejandr\u00eda.  El momento parec\u00eda oportuno debido al avance de las Cruzadas; sin embargo, la fecha real es incierta. Solerio (Acta SS., Jun. VII, 1887), y el \u00ab\u00bbLexicon Biblicum\u00bb\u00bb de Sim\u00f3n, citado por \u00e9l, hablan de un \u00abS. Athanasius Claromontanus pro Latinus, A. D. 1219\u00bb.  No hay otra menci\u00f3n de este patriarca, ni hay certeza de que \u00e9l fuera el primer titular del patriarcado latino. Decimos que no hay certeza porque la fecha de nombramiento o quiz\u00e1s de consagraci\u00f3n de Atanasio, tal como la da Solerio, es 1219, mientras que el establecimiento del patriarcado latino fue en 1215. Esto est\u00e1 claro por el Duod\u00e9cimo Concilio General (Cuarto Concilio de Letr\u00e1n), celebrado en ese a\u00f1o (Labbe, XI., 153). Neale (op. cit., II, 288) da una lista de los patriarcas latinos y la inicia con el nombre de Giles, un fraile dominico nombrado en 1310 por el Papa Clemente V.  En adelante sigue a Solerio (Acta SS., loc. cit.), que nos da los nombres de los patriarcas latinos de 1219 a 1547.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la p\u00e9rdida de Tierra Santa y la expulsi\u00f3n de toda dominaci\u00f3n latina en el Imperio Bizantino, el patriarca latino de Alejandr\u00eda dej\u00f3 de existir excepto como una mera dignidad titular (Wernz, Jus Decretalium, p. 837). En 1895, el Papa Le\u00f3n XIII estableci\u00f3 un patriarcado de rito copto con dos sedes sufrag\u00e1neas, Minieh y Luksor, para los coptos que segu\u00edan en comuni\u00f3n con la Santa Sede (Monit. Eccle., IX part. 1, 225).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  VANSLEB, Histoire de l&#8217;\u00e9glise d&#8217;Alexandrie (Paris, 1677); LE QUIEN, Oriens Chritianus (Par\u00eds, 1740), II, 329-512, III, 1141-46; RENAUDOT, Historia Patriarcharum Alexandr. Jacobitarum (Par\u00eds, 1713); SOLLERIUS, De Patriarchis Alexandrinis, in Acta ss. Jun. VII (ed. Par\u00eds, 1867); MORINI, De Patriarcharum et Primatum origine, in his Exercit. Select. (Par\u00eds, 1669); EUTIQUIO (Patriarca Melquita de Alejandr\u00eda, 933-940), Alexandrin\u00e6 Ecclesi\u00e6 Origines (ed. Pococke, Oxon., 1658); NEALE, El Patriarcado de Alejandr\u00eda, (2 vols. Londres 1847); MACAIRE, Hist. de l&#8217;\u00e9glise d&#8217;Alex. depuis Saint Marc jusqu&#8217;\u00e0 nos jours (Cairo, 1894). Las antig\u00fcedades eclesi\u00e1sticas de Alejandr\u00eda se tratan en detalle en LECLERCQ en Dict. d&#8217;arch\u00e9ol. chr\u00e9t. et de lit., I, 1098-1182; cf. ibid. (1177-82) una extensa bibliograf\u00eda, tambi\u00e9n en CHEVALIER, R\u00e9p. des Sources hist. (Topo-Bibl.), I, 49-52.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Woods, Joseph. \u00abThe Church of Alexandria.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01300b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo. L H M\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Iglesia de Alejandr\u00eda, fundada por San Marcos el evangelista seg\u00fan la constante tradici\u00f3n tanto de Oriente como de Occidente, fue el centro desde el que el cristianismo se expandi\u00f3 por todo Egipto, n\u00facleo del poderoso patriarcado de Alejandr\u00eda. 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