{"id":22868,"date":"2016-02-05T15:38:58","date_gmt":"2016-02-05T20:38:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-alejandro-ii\/"},"modified":"2016-02-05T15:38:58","modified_gmt":"2016-02-05T20:38:58","slug":"papa-alejandro-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-alejandro-ii\/","title":{"rendered":"PAPA ALEJANDRO II"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(1061-1073)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como Anselmo de Lucca, hab\u00eda sido reconocido durante varios a\u00f1os como uno de los l\u00edderes del partido reformista, especialmente en el territorio milan\u00e9s, donde naci\u00f3 en Baggio, de familia noble. Junto con Hildebrando, introdujo en Cluny (q.v.) el celo por la reforma. El primer escenario de sus actividades fue Mil\u00e1n, donde fue uno de los fundadores de la Pataria y a\u00f1adi\u00f3 peso a la gran agitaci\u00f3n contra la simon\u00eda y la incontinencia clerical su gran elocuencia y su noble cuna. El aparato para silenciarlo, encabezado por el arzobispo Guido y otros antagonistas de la reforma en Lombard\u00eda, que lo envi\u00f3 a la corte del emperador Enrique III result\u00f3 contraproducente pues le permiti\u00f3 difundir sus ideas en Alemania. En 1057 el emperador lo nomin\u00f3 para el obispado de Lucca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con su prestigio incrementado, reapareci\u00f3 dos veces en Mil\u00e1n como legado pontificio, en 1057 en compa\u00f1\u00eda de Hildebrando y en 1059 en compa\u00f1\u00eda de San Pedro Dami\u00e1n. Bajo el capaz liderazgo de este santo triunvirato, las fuerzas reformistas fueron bien sostenidas, en preparaci\u00f3n para el inevitable conflicto. El decreto de Nicol\u00e1s II (1059) por medio del cual el derecho de elegir al Papa reca\u00eda sobre el colegio de cardenales, form\u00f3 el asunto a pelear y decidi\u00f3 a la siguiente vacancia del Trono Apost\u00f3lico. La muerte del Papa Nicol\u00e1s dos a\u00f1os despu\u00e9s encontr\u00f3 dos partidos separados. El candidato de los Hildebrandistas, apoyado por los cardenales era el Obispo de Lucca; el otro lado propon\u00eda a Cadalo, obispo de Parma, protector y ejemplo de los vicios prevalecientes en la \u00e9poca. Los cardinales se reunieron de forma legal y eligieron a Anselmo, quien tom\u00f3 el nombre de Alejandro II.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de proceder a su entronizaci\u00f3n, el Sacro Colegio notific\u00f3 su decisi\u00f3n a la corte alemana. Se consideraba que los alemanes hab\u00edan obtenido el privilegio de confirmar la elecci\u00f3n, reservado a su rey con estudiadas salvedades en el decreto de Nicol\u00e1s II, cuando sin raz\u00f3n despidieron al embajador de los cardenales sin conceder audiencia. Anticipando una guerra civil, los cardenales completaron la elecci\u00f3n el 30 de septiembre con la ceremonia de entronizaci\u00f3n. Mientras tanto, una diputaci\u00f3n de nobles romanos, furiosos por su eliminaci\u00f3n como factor dominante en la elecci\u00f3n del Papa, junto con representantes del episcopado antirreformista de Lombard\u00eda, se dirigieron a la corte alemana para solicitar la sanci\u00f3n real para la reciente elecci\u00f3n. La emperatriz Agnes, como regente por su hijo de diez a\u00f1os, Enrique IV, convoc\u00f3 una asamblea de magnates cl\u00e9rigos y laicos en Basle y all\u00ed, sin ning\u00fan derecho legal, y sin la presencia de un solo cardenal, el Obispo de Parma fue declarado Papa y tom\u00f3 el nombre de Honorio II (28 de octubre). En la lucha por su causa, el Papa Alejandro era respaldado por la conciencia de la santidad de su causa, por la opini\u00f3n p\u00fablica que exig\u00eda las reformas, por la ayuda de los normandos aliados del sur de Italia y por la benevolencia de Beatriz y Matilde de Toscana. A\u00fan en Alemania, las cosas dieron un giro favorable a su favor, cuando Anno de Colonia asumi\u00f3 la regencia y la arrepentida emperatriz se retir\u00f3 a un convento. En una nueva dieta, en Augsburgo (Oct. 1062), se decidi\u00f3 que Burchard, Obispo de Halberstadt deber\u00eda dirigirse a Roma y, despu\u00e9s de investigar minuciosamente la elecci\u00f3n de Alejandro, hacer un reporte a la asamblea de obispos de Alemania e Italia. El reporte de Burchard fue completamente favorable a Alejandro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s, Alejandro defendi\u00f3 su causa con elocuencia y esp\u00edritu en un concilio realizado en Mantua en Pentecost\u00e9s de 1064 y fue reconocido formalmente como leg\u00edtimo Papa. Su rival fue excomulgado, pero sigui\u00f3 luchando hasta su muerte acaecida en 1072. Durante las horas m\u00e1s dif\u00edciles del cisma, Alejandro y su canciller  el cardenal Hildebrando, no relajaron ni por un momento su control del gobierno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo estandartes bendecidos por \u00e9l, Rogelio avanz\u00f3 a la conquista de Sicilia y Guillermo a la conquista de Inglaterra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaba en todas partes a trav\u00e9s de sus legados, castigando obispos simon\u00edacos y cl\u00e9rigos incontinentes. Ni siquiera a su protector, Anno de Colonia, a quien convoc\u00f3 dos veces a Roma, una en 1068 para hacer penitencia descalzo por mantener relaciones con el antipapa y de nuevo en 1070 para purgar el cargo de simon\u00eda. Una disciplina similar se le impuso a Sigfrido de Mainz, Hermann de Bamberg y Werner de Estrasburgo. En su nombre, su legado San Pedro Dami\u00e1n, en la dieta de Frankfurt en 1089, bajo amenaza de excomuni\u00f3n y exclusi\u00f3n del trono imperial, disuadi\u00f3 a Enrique IV del proyecto de divorciarse de su emperatriz Berta de Tur\u00edn. Su triunfo m\u00e1s completo fue persuadir al Obispo Carlos de Constanza y al Abad Roberto de Reichenau a regresar al emperador las cruces y anillos obtenidos por simon\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una disputa seria con Enrique fue dejada a su sucesor. En 1069 el Papa hab\u00eda rechazado como simoniaco al subdi\u00e1cono Godofredo, a quien Enrique hab\u00eda nombrado Arzobispo de Mil\u00e1n; Enrique se neg\u00f3 a condescender, el Papa confirm\u00f3 a Atto, la opci\u00f3n del partido reformista. A ra\u00edz de la orden imperial de consagrar a su nominado, Alejandro fulmin\u00f3 una anatema contra los consejeros reales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte del Papa el 21 de abril de 1073, dej\u00f3 a Hildebrando, su fiel canciller como heredero de sus triunfos y dificultades. Alejandro hizo bien a la Iglesia inglesa al elevar a su antiguo maestro, Lanfranc de Bec (q.v.) a la Sede de Canterbury y nombr\u00e1ndolo Primado de Inglaterra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JAMES F. LOUGHLIN<br \/>\nTraducido por Antonio Hern\u00e1ndez Baca\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(1061-1073) Como Anselmo de Lucca, hab\u00eda sido reconocido durante varios a\u00f1os como uno de los l\u00edderes del partido reformista, especialmente en el territorio milan\u00e9s, donde naci\u00f3 en Baggio, de familia noble. Junto con Hildebrando, introdujo en Cluny (q.v.) el celo por la reforma. 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