{"id":22869,"date":"2016-02-05T15:39:00","date_gmt":"2016-02-05T20:39:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-alejandro-iii\/"},"modified":"2016-02-05T15:39:00","modified_gmt":"2016-02-05T20:39:00","slug":"papa-alejandro-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-alejandro-iii\/","title":{"rendered":"PAPA ALEJANDRO III"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Papa desde el 1159-81 (Orlando Bandinelli), naci\u00f3 en una distinguida familia de Siena y muri\u00f3 el 3 de agosto de 1181. Fue profesor en Bolonia donde adquiri\u00f3 una gran reputaci\u00f3n como canonista aumentada tras la publicaci\u00f3n de su comentario al Decreto de Graciano, popularmente conocido como la \u00abSumma Magistri Rolandi\u00bb. Fue llamado a Roma por Eugenio III en el a\u00f1o de 1150 adonde hizo un r\u00e1pido progreso. Nombrado Cardenal Di\u00e1cono, despu\u00e9s Cardenal Sacerdote con el t\u00edtulo de san Marcos, y Canciller Papal. Fue el leal consejero de Adriano IV y se le consider\u00f3 como el alma del grupo independiente entre los cardenales que buscaron escapar del yugo alem\u00e1n por su alianza con los normandos de N\u00e1poles.<br \/>\nPor afirmar abiertamente ante [FedericoI] Barbarroja en la Dieta de Besanz\u00f3n (1157) que la dignidad imperial era un beneficio papal (en el sentido general de beneficium y no en el de \u201cfeudo\u201d), incurri\u00f3 en la ira de los pr\u00edncipes alemanes y pudo haber ca\u00eddo bajo el hacha de guerra de su eterno enemigo, Otto de Wittelsbach, de no haber intervenido Federico. Con el prop\u00f3sito de asegurarse a un pont\u00edfice sumiso en la pr\u00f3xima vacante, el Emperador mand\u00f3 a Italia a dos h\u00e1biles emisarios para operar con las debilidades y miedos de los cardenales y de los romanos, al mencionado Otto y al Arzobispo electo de Colonia, Reginaldo de Dassel, cuya actitud antipapado se debi\u00f3 en gran parte al hecho de que la Santa Sede se neg\u00f3 confirmar su nombramiento. Los frutos de sus actos se hicieron patentes tras la muerte del Papa Adriano IV (1 de septiembre de 1159). De los veintid\u00f3s cardenales congregados el siete de septiembre para elegir a su sucesor, todos menos tres, votaron por Orlando. La disputa que hizo que m\u00e1s tarde los cardenales imperiales contaran nueve, puede explicarse por la conjetura que en los sorteos m\u00e1s tempranos, seis de los cardenales fieles votaron por un candidato menos desagradable y prominente. En oposici\u00f3n al Cardenal Orlando, que tom\u00f3 el nombre inmortal de Alejandro III, los tres miembros imperiales eligieron a uno de su grupo, el Cardenal Octaviano, que asumi\u00f3 el t\u00edtulo de V\u00edctor IV. Una chusma contratada por el Conde Wittelsbach disolvi\u00f3 el c\u00f3nclave. Alejandro se retir\u00f3 hacia el sur normando siendo consagrado y coronado el 20 de septiembre en el peque\u00f1o pueblo Volscos de Nymfa. La consagraci\u00f3n de Octaviano tuvo lugar el 4 octubre en el monasterio de Farfa. El Emperador se interpuso para causar un alboroto totalmente provocado por sus propios agentes y convoc\u00f3 a ambos pretendientes ante una atestada asamblea en Pav\u00eda. Pero no fue fiel a sus intenciones cuando le dio tratamiento a Octaviano como V\u00edctor IV y al verdadero Papa como el Cardenal Orlando. El Papa Alejandro se neg\u00f3 a someter su justo derecho ante este corrupto tribunal que, como se preve\u00eda, se declar\u00f3 a favor del usurpador (11 de febrero de 1160). Alejandro respondi\u00f3 r\u00e1pidamente a la nefasta Anagni, excomulgando solemnemente al Emperador y liberando a sus s\u00fabditos de sus juramentos de obediencia. El resultado fue un cisma m\u00e1s desastroso para el Imperio que para el Papado pues dur\u00f3 diecisiete a\u00f1os y acab\u00f3 despu\u00e9s de la batalla de Legnano (1176) con la rendici\u00f3n incondicional del altivo Barbarroja en Venecia en 1177. (Ver FEDERICO I.) La leyenda infantil que [narra que] el Papa puso su pie en el cuello del abatido Emperador ha hecho un gran servicio a la tradici\u00f3n protestante desde los d\u00edas de Lutero. [Ver la disertaci\u00f3n de George Remus, Nuremberg, 1625; Lyon, 1728; y Gosselin, \u00abEl Poder del Papa durante las Edad Media \u00ab(tr. Londres, 1853) II, 133.] El destierro forzoso de Alejandro (1162-65) a Francia contribuy\u00f3 grandemente a mejorar la dignidad del papado, pues nunca fue tan popular como cuando estuvo bajo esta aflicci\u00f3n. Tambi\u00e9n lo puso en contacto directo con el monarca m\u00e1s poderoso de occidente, Enrique II de Inglaterra. La manera cauta en la que [el Papa] defendi\u00f3 los derechos de la Iglesia durante las disputas entre dos normandos impulsivos, el rey Enrique y santo Tom\u00e1s Becket, aunque a muchos por un tiempo haya emocionado el disgusto de ambos oponentes, y a menudo desde que se le denunci\u00f3 como \u00absospechoso\u00bb, fue la estrategia de un comandante h\u00e1bil que, dando pasos firmes y marcha atr\u00e1s tuvo \u00e9xito en guardar su campo, a pesar de tenerlo todo en su contra. No es hacer ning\u00fan menosprecio del M\u00e1rtir de Canterbury decir que el Papa le igual\u00f3 en firmeza y le aventaj\u00f3 en las artes de la diplomacia. Despu\u00e9s del asesinato de Becket el Papa, sin recurrir a la prohibici\u00f3n o al interdicto, tuvo \u00e9xito al obtener del monarca penitente todos los derechos por los que el m\u00e1rtir hab\u00eda luchado y dado su sangre. Para culminar y coronar con el triunfo de la religi\u00f3n, Alejandro convoc\u00f3 y presidi\u00f3 el Tercer Concilio Lateranense (Und\u00e9cimo ecum\u00e9nico), en el 1179. Rodeado de m\u00e1s de 300 obispos, el tantas veces probado Pont\u00edfice emiti\u00f3 muchos decretos beneficiosos, notable fue la ordenanza invistiendo el derecho exclusivo de los cardenales para la elecci\u00f3n de los Papas, mediante dos tercios de los votos. A lo largo de todas las vicisitudes de su carrera con altibajos, Alejandro se mantuvo como un canonista. Una mirada a las Decretales nos muestra que, como legislador eclesi\u00e1stico, apenas fue inferior a Inocencio III. Rendido por los procesos, muri\u00f3 en Civita Castellana. Cuando nos dicen que \u00ablos romanos\u00bb persiguieron a sus restos con maldiciones y piedras, el recuerdo de una escena similar en el entierro de P\u00edo IX nos debe ense\u00f1ar qu\u00e9 valor debemos dar a esa manifestaci\u00f3n. En la estima de Roma, Italia, y la Cristiandad, el epitafio de Alejandro III expresa la verdad, cuando lo llama \u00abla Luz del Clero, el Ornamento de la Iglesia, el Padre de su Ciudad y del Mundo.\u00bb Fue amistoso con el nuevo movimiento acad\u00e9mico que llev\u00f3 a establecer las grandes universidades medievales. Su propia reputaci\u00f3n como maestro y canonista qued\u00f3 realzado grandemente a trav\u00e9s del descubrimiento por el padre Denifle en la biblioteca p\u00fablica de Nuremberg del \u00abSententiae Rolandi Bononiensis\u00bb, editado por el padre Ambrosius Gietl (Friburgo, 1891). La colecci\u00f3n de sus cartas (Jaff\u00e9, Regesta RR. Pontif., N\u00fameros. 10.584-14.424) fueron enriquecidas por L\u00f6wenfeld tras la publicaci\u00f3n de muchas desconocidas hasta entonces (Epistolae Pontif. Rom. ineditae, Leipzig, 1885). Incluso Voltaire lo consider\u00f3 como el hombre que en tiempos medievales mejor dignific\u00f3 a la raza humana, por abolir la esclavitud, por reducir la violencia del Emperador Barbarroja, por persuadir a Enrique II de Inglaterra para pedir perd\u00f3n por el asesinato de Tom\u00e1s Becket, por restaurar a los hombres en sus derechos y por dar el esplendor a muchas ciudades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nJAMES F. LOUGHLIN<br \/>\nTranscrito por Gerard Haffner<br \/>\nTraducido por Juan Miguel Rodr\u00edguez S\u00e1nchez, Marbella, Espa\u00f1a.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Papa desde el 1159-81 (Orlando Bandinelli), naci\u00f3 en una distinguida familia de Siena y muri\u00f3 el 3 de agosto de 1181. 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