{"id":22914,"date":"2016-02-05T15:40:50","date_gmt":"2016-02-05T20:40:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santa-alianza\/"},"modified":"2016-02-05T15:40:50","modified_gmt":"2016-02-05T20:40:50","slug":"santa-alianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/santa-alianza\/","title":{"rendered":"SANTA ALIANZA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El emperador Francisco I de Austria, el rey Federico Guillermo III de Prusia, y el Zar Alejandro I de Rusia, firmaron un tratado el 26 de septiembre de 1815, por el cual se unieron en una \u201cSanta Alianza\u201d.  Aunque en s\u00ed un acto pol\u00edtico, el tratado, en su contenido, fue una declaraci\u00f3n puramente religiosa en su car\u00e1cter.  Teniendo en mente los grandes eventos que se dieron con la ca\u00edda de Napole\u00f3n, y en gratitud hacia Dios por las bendiciones hacia sus pueblos, los tres monarcas declararon su firme resoluci\u00f3n de utilizar como \u00fanica regla de su futura administraci\u00f3n, tanto en asuntos internos como externos, los principios de la religi\u00f3n Cristiana:  justicia, amor y paz. Declararon que, lejos de ser solamente valiosa para la vida individual, la moral cristiana es tambi\u00e9n la mejor gu\u00eda para la vida p\u00fablica. Como consecuencia, los gobernantes declararon su mutua fraternidad, por medio de la cual, no solamente se apoyar\u00edan entre s\u00ed, sino que se abstendr\u00edan de guerrear, y guiar\u00edan sus asuntos y sus ej\u00e9rcitos en la misma forma.  Declararon que administrar\u00edan para guiar a tres grandes ramas de la familia cristiana de naciones; sin embargo, el leg\u00edtimo Se\u00f1or de las naciones seguir\u00eda siendo Aquel a quien todo el poder pertenece: nuestro Divino Salvador, Jesucristo.  Expresaron as\u00ed mismo que manejar\u00edan todos sus asuntos en forma delicada para fortalecer sus tareas diarias con los principios y las pr\u00e1cticas de las ense\u00f1anzas del Salvador, porque esta era la \u00fanica forma de mantener la alegr\u00eda duradera que da la paz que nace de una buena conciencia. Para concluir, invitaron a todos los poderes a que se hicieran miembros de la Alianza. De hecho, Luis XVIII de Francia se les uni\u00f3 el 19 de noviembre y hasta el Pr\u00edncipe Regente de Inglaterra hizo lo mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mundo hab\u00eda aprendido a no esperar de los estadistas documentos oficiales en los que prevaleciera un tono religioso.  Cuando el texto del acuerdo se conoci\u00f3 a principios de 1816, los hombres vieron en esa Alianza el producto de una estrecha relaci\u00f3n entre pol\u00edtica y religi\u00f3n. En cierta manera, el mundo sospechaba que era una uni\u00f3n solapada de gobernantes e iglesias, en especial entre los dirigentes y el papado, en contra de las naciones y en contra de su libertad.  Porque adem\u00e1s del \u00e9xito de la Revoluci\u00f3n y de Napole\u00f3n y el brusco cambio, nada llamaba m\u00e1s la atenci\u00f3n del p\u00fablico como el renacimiento universal de la fe en las almas de los hombres, el pensamiento cristiano y la Iglesia Cat\u00f3lica.  Este cambio inesperado fue visto con sospecha, ya que era algo contrario a todos los prejuicios que se hab\u00edan desarrollado como consecuencia del racionalismo del siglo XVIII. Se consider\u00f3 adem\u00e1s posible que los vencedores de Napole\u00f3n se hubiesen unido a trav\u00e9s de la Santa Alianza con la Iglesia, la que estaba recuperando su antiguo poder, para que con su ayuda, se opusieran, por el beneficio del absolutismo papal y real, al desarrollo \u201cliberal\u201d de los estados y de la civilizaci\u00f3n.  El juicio de la opini\u00f3n p\u00fablica, el cual es siempre superficial, mostr\u00f3 se\u00f1ales como evidencia de los hechos que se supon\u00edan exist\u00edan detr\u00e1s de dicha alianza.  Entre ellos, tomados como pruebas, estaban tal vez, la restauraci\u00f3n de los Estados de la Iglesia por parte de los Poderes, o la informaci\u00f3n casual y confusa que el p\u00fablico gradualmente infer\u00eda de las poderosas ideas de Jos\u00e9 de Maistre, o de opiniones m\u00e1s circunscritas como las de Bonald, de Haller y de otros.  Realmente la Iglesia, es decir su cabeza, los consejeros papales y los obispos, vieron la alianza con frialdad, ya que \u00e9sta hab\u00eda acogido a cism\u00e1ticos, a herejes y a ortodoxos, mientras que el catolicismo, es decir la totalidad de los individuos cat\u00f3licos y las masas que formaban parte de la vida p\u00fablica de las naciones y de los estados, ve\u00edan a la alianza con recelo y hostilidad. Que haya habido excepciones individuales no prueban lo contrario, en opini\u00f3n de este escritor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este caso, como ocurre a menudo en la historia, las palabras que parec\u00edan tener mayor importancia excitaron las nociones m\u00e1s extravagantes sobre el contenido y la influencia del enunciado.  El siguiente es el testimonio del Pr\u00edncipe Metternich, la persona m\u00e1s familiarizada con el tema y uno que, cercano al Zar, tuvo mucho que ver con el establecimiento de la Alianza:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Santa Alianza, incluso ante los prejuiciados ojos de su creador {el Zar}, no tuvo otro objetivo que el de ser un manifiesto moral, mientras que a los ojos de otros signatarios del documento, carec\u00eda incluso de este valor, y consecuentemente no justificaba ninguna de las interpretaciones que al final el esp\u00edritu partidista le quiso dar. La prueba m\u00e1s irrefutable de la verdad de este enunciado es, probablemente, la circunstancia de que, en todo el siguiente per\u00edodo, no se hizo menci\u00f3n sobre la Santa Alianza en la correspondencia de un gabinete con el otro.  La Santa Alianza no era una instituci\u00f3n para suprimir los derechos de las naciones, para promover el absolutismo o a cualquier clase de tiran\u00eda.  Era \u00fanicamente un reflejo de los sentimientos piadosos del Emperador Alejandro y la aplicaci\u00f3n de los principios cristianos a la pol\u00edtica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta cita nos da el enunciado real respecto a los hechos, as\u00ed como respecto al factor personal que existi\u00f3 para fundar la Alianza, que no fue nada m\u00e1s que el sentimiento piadoso del zar en ese momento.  El vigoroso despertar del sentimiento religioso, provoc\u00f3, especialmente en relaci\u00f3n con el renacimiento del pensamiento cristiano, muchas manifestaciones m\u00edsticas y espirituales confusas y obscuras que tuvieron una tendencia reaccionaria.  Desde junio de 1815, el zar cay\u00f3 bajo el hechizo de una de estas tendencias m\u00edstico-espirituales, a trav\u00e9s de la influencia de la Baronesa von Krudener, dama de ascendencia ruso-germana quien realmente era una visionaria religiosa. Sin ambicionar ejercer poder pol\u00edtico, parece sin embargo que convenci\u00f3 a Alejandro con la idea de que los pr\u00edncipes deb\u00edan gobernar de acuerdo al dictado de la religi\u00f3n y bajo una forma religiosa.  Mientras que la dama ten\u00eda totalmente la intenci\u00f3n de hacer sobresalir los ideales religiosos, Alejandro de inmediato dio una forma pol\u00edtica a la sugerencia cuando entusiasmado, y con este objetivo en mente, concibi\u00f3 y formul\u00f3 el tratado sobre el que se bas\u00f3 la Santa Alianza.  Su demanda no fue bienvenida por los estadistas de mente pr\u00e1ctica como Metternich ni por los prusianos, pero sin embargo no consideraron necesario rechazar la propuesta. Atacaron meramente lo que era m\u00e1s objetable para ellos y Metternich calladamente reemplaz\u00f3 toda la alianza por la Alianza puramente pol\u00edtica del 20 de noviembre de 1815 entre Austria, Prusia, Rusia e Inglaterra, por el Tratado de Aachen del 18 de octubre de 1818, y por los acuerdos logrados en los Congresos de Troppau (1820), Laibach (1821), y Verona (1822).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la expresi\u00f3n \u201cPer\u00edodo de la Santa Alianza\u201d tuvo cierta justificaci\u00f3n para los pol\u00edticos europeos de los a\u00f1os 1815-1823, es decir durante la \u00e9poca cuando la influencia de Metternich estaba en su apogeo. Una r\u00e1pida revisi\u00f3n de hechos lo probar\u00e1n. Pero el t\u00e9rmino no debe ser tomado muy literalmente; por otro lado, debe admitirse que la historia, al caracterizar un per\u00edodo, se inclina a utilizar expresiones que sean f\u00e1ciles y notorias m\u00e1s que definiciones exactas.  Durante los a\u00f1os 1814 y 1815, se firmaron varios tratados entre diferentes pa\u00edses de Europa.  En esta serie, la Santa Alianza constituy\u00f3 meramente un enlace y, en sentido pr\u00e1ctico, fue el menos importante de todos; fue tambi\u00e9n el \u00fanico tratado de car\u00e1cter religioso.  Sin embargo, todos estos tratados tuvieron algo en com\u00fan.  Revivieron la idea de una Europa centralizada en la que los derechos de los estados individuales parec\u00edan estar limitados por los deberes que cada uno de esos estados ten\u00edan respecto al colegiado de estados al que pertenec\u00edan.  Los signatarios anunciaron el fin de la guerra que se hab\u00eda mantenido desde la Guerra de los Treinta A\u00f1os, por parte de aquellos poderes e intereses acaparadores que tomaban en consideraci\u00f3n solamente el ratio status. Posteriormente determinaron que todas las demandas pol\u00edticas justas fueran satisfechas, que los grandes Poderes estuviesen \u201csaturados\u201d, y en este aspecto, introdujeron en la ley internacional el concepto de una responsabilidad europea com\u00fan, cuya aplicaci\u00f3n iba a estar asegurada por acuerdo de los grandes Poderes en la medida en que se presentaran los casos.  Esta responsabilidad com\u00fan iba a ser usada para la promoci\u00f3n liberal de los aspectos econ\u00f3micos, intelectuales y sociales, pero el liberalismo pol\u00edtico iba a ser suprimido o mantenido bajo control para reservar la administraci\u00f3n de los asuntos p\u00fablicos a los gobiernos como se hab\u00eda determinado especialmente.  La renovaci\u00f3n de la responsabilidad com\u00fan de los estados europeos, y del esquema de administraci\u00f3n considerado para ello, puede ser visto como la obra m\u00e1s caracter\u00edstica de Metternich.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El deseo de esta responsabilidad conjunta se hab\u00eda desarrollado gradualmente a partir de las ideas de la pol\u00edtica austriaca del siglo XVIII, y hab\u00eda sido expresada ya en los documentos que Kaunitz escribi\u00f3 en su vejez. Ahora ya se hab\u00eda formulado y hecho realidad por parte del m\u00e1s grande estadista de Austria. Sin embargo, entre las \u00e9pocas de Kaunitz y de Metternich, hab\u00eda aparecido el renacimiento del sentimiento religioso en Europa.  Las mentes de los hombres, se volvieron una vez m\u00e1s hacia el Cristianismo y hacia la Iglesia. En forma involuntaria, el curso del pensamiento europeo, incluso aqu\u00e9l de los estadistas m\u00e1s duros, volvi\u00f3se nuevamente a subordinar a las categor\u00edas del pensamiento cristiano.  Lo poco que Metternich se inclin\u00f3 personalmente a basar sus puntos de vista politicos en la religion, no le hizo abandonar su idea de una responsabilidad com\u00fan de las naciones; y su inclinaci\u00f3n hacia la paz ten\u00eda un parecido a los ideales medievales de la unidad cristiana de naciones y de una civilizaci\u00f3n com\u00fan.  Ten\u00eda incluso una idea exagerada de tal semejanza, al igual que la tuvieron sus contempor\u00e1neos. Como una consecuencia de esta sobre-estimaci\u00f3n, (porque en verdad sus ideas estaban enraizadas en el racionalismo) permiti\u00f3 que estos puntos de vista salieran a la luz, aunque solo fuera por un momento, en las palabras de la Santa Alianza como la apropiada \u201caplicaci\u00f3n de los principios del Cristianismo a la pol\u00edtica.\u00bb Debido a la falta de resistencia que mostr\u00f3 hacia el zar, sus contempor\u00e1neos infirieron que la alianza proclamaba un retorno a los tiempos en que el papado y la Iglesia clamaban y ejerc\u00edan el derecho de guiar a la respublica christiana. Es as\u00ed como los hechos hist\u00f3ricos son deformados y hechos confusos por parte de la imaginaci\u00f3n, tanto del individuo como de las multitudes.  La Santa Alianza se convirti\u00f3 en el fantasma de la reacci\u00f3n mientras que en realidad, como cualquier otra cosa que incluso en forma distante armonizaba con el Cristianismo, fue una ventaja para Europa y le asegur\u00f3 la paz durante una generaci\u00f3n as\u00ed como un desarrollo extraordinario de la civilizaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\nMARTIN SPAHN\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTranscribed by Beth Ste-Marie<br \/>\nTraducido por:  Dr. Ra\u00fal Toledo, El Salvador\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El emperador Francisco I de Austria, el rey Federico Guillermo III de Prusia, y el Zar Alejandro I de Rusia, firmaron un tratado el 26 de septiembre de 1815, por el cual se unieron en una \u201cSanta Alianza\u201d. 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