{"id":22957,"date":"2016-02-05T15:42:21","date_gmt":"2016-02-05T20:42:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-del-altar-cristiano\/"},"modified":"2016-02-05T15:42:21","modified_gmt":"2016-02-05T20:42:21","slug":"historia-del-altar-cristiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-del-altar-cristiano\/","title":{"rendered":"HISTORIA DEL ALTAR CRISTIANO"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Materiales y Formas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La Confesi\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El baldaquino<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 El Cancel<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 El Iconostasio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 La Paloma y el Tabern\u00e1culo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Consagraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Orientaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Altares Antiguos y Medievales<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El altar cristiano consiste en una superficie elevada, en forma tabular, sobre la cual se ofrece el Sacrificio de la Misa.  La primera referencia b\u00edblica al altar se encuentra en San Pablo (1 Cor. 10,21); el ap\u00f3stol contrasta la \u00abmesa del Se\u00f1or\u00bb (trapeza Kyriou), sobre la que se ofrece la Eucarist\u00eda, con la \u00abmesa de los demonios\u00bb, o altares paganos.  Trapeza continu\u00f3 siendo el t\u00e9rmino preferido de los Padres griegos y en la liturgia griega, ya usado solo, ya junto con t\u00e9rminos calificativos reverenciales tales como asiera, mystike.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Ep\u00edstola a los Hebreos (13,10) se refiere al altar cristiano con el t\u00e9rmino asthysiasterion, la palabra con la que los Setenta alude al altar de No\u00e9.    Este t\u00e9rmino aparece en varias de las ep\u00edstolas de San Ignacio (Ad Eph. V; Magno, IV, 7; Philad. 4), as\u00ed como en varios escritos de algunos de los Padres e historiadores de los siglos IV y V; Eusebio lo emplea para describir el altar de la gran iglesia de Tiro (Hist. Eccl., X, 4, 44).  Sin embargo, Trapeza fue el t\u00e9rmino usado m\u00e1s frecuentemente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cristianos de la primera \u00e9poca evitaron cuidadosamente el uso de la palabra bomos para designar un altar, debido a su asociaci\u00f3n con los paganos.  Fue usada por primera vez por Sinesio, obispo de Cirene, un escritor del siglo V.   Los Padres latinos usaron los t\u00e9rminos saltare, mensa, ara, altarium, con o sin la adici\u00f3n del genitivo (como mensa Domini) para designar un altar.  Sin embargo,  Ara es m\u00e1s com\u00fanmente aplicado a los altares paganos, aunque Tertuliano habla del altar Cristiano como ara Dei.  Pero San Cipriano hace una clara distinci\u00f3n entre ara y altare, siendo los altares paganos aras diaboli, mientras que el altar cristiano es altare Dei [quasi post aras diaboli accedere ad altare Dei fas sit (Ep. LXV, ed. Hartel, II, 722; P.L., Ep. LXIV, IV, 389)]. Altare era la palabra usada m\u00e1s com\u00fanmente para altar, y era equivalente a la palabra griega trapeza.\n<\/p>\n<h2>Materiales y Formas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros altares cristianos eran de madera, e id\u00e9nticos en forma a las mesas ordinarias de los hogares. Las mesas representadas en los frescos eucar\u00edsticos de las catacumbas nos permiten hacernos una idea de su apariencia.   El m\u00e1s antiguo, as\u00ed como el m\u00e1s notable, de tales frescos, el de la Fractio Panis encontrado en la Capella Greca, el cual data de las primeras d\u00e9cadas del siglo II, muestra a siete personas sentadas en un div\u00e1n semicircular ante una mesa de la misma forma.   Los altares de madera en forma tabular continuaron en uso hasta bien entrada la Edad Media. San Atanasio habla de un altar de madera que fue quemado por el Conde Heraclio (Athan. ad Mon., LVI), y San Agust\u00edn narra que los donatistas destruyeron un altar de madera bajo el cual se hab\u00eda refugiado el obispo ortodoxo Maximiano (Ep. CLXXXV, cap. 7, P. L., XXXIII, 805).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera legislaci\u00f3n contra tales altares data del a\u00f1o 517, cuando el concilio de Epaon, en la Galia, prohibi\u00f3 la consagraci\u00f3n de cualquier altar que no fuera de piedra (Mansi, Col. Conc., VIII, 562).    Pero esa prohibici\u00f3n afect\u00f3 \u00fanicamente a una peque\u00f1a parte de la cristiandad, y durante varios siglos se siguieron usando los altares de madera, hasta que la creciente preferencia por materiales de mayor durabilidad finalmente termin\u00f3 por suplantarlos.  Los dos altares conservados en las iglesias de San Juan de Letr\u00e1n y Santa Pudenciana son los \u00fanicos altares de madera antiguos que han sido preservados. Seg\u00fan una tradici\u00f3n local, San Pedro ofreci\u00f3 el Santo Sacrificio en ambos, pero la evidencia para esto no es convincente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros altares de piedra fueron las tumbas de los m\u00e1rtires enterrados en las catacumbas.  La costumbre de celebrar la Misa sobre las tumbas de los m\u00e1rtires se puede remontar, muy probablemente, al primer cuarto del siglo II.   El fresco llamado \u00abFractio Panis\u00bb, de la Capella Greca, perteneciente a ese per\u00edodo, est\u00e1 localizado en el \u00e1bside directamente sobre una peque\u00f1a cavidad que Wilperto supone (Fractio Panis, 18) haber contenido las reliquias de un m\u00e1rtir, y es muy probable que la piedra que cubr\u00eda su tumba serv\u00eda como un altar.   No obstante, la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda sobre las tumbas de los m\u00e1rtires en las catacumbas, incluso en la primera \u00e9poca, era la excepci\u00f3n y no la regla (Vea arcosolio).   La liturgia regular del domingo se celebraba en casas privadas, que eran las iglesias de esa \u00e9poca.  A pesar de todo la idea de un altar de piedra, cuyo uso se universaliz\u00f3 posteriormente en Occidente, se deriva evidentemente de la costumbre de celebrar los aniversarios y otras fiestas en honor de aquellos que murieron por la fe.   Es posible que la costumbre misma haya sido sugerida por el mensaje del Apocalipsis (6,9): \u00abVi debajo del altar las almas de los degollados por la Palabra de Dios\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar la paz, y sobre todo bajo el pontificado del Papa D\u00e1maso (366-384), se erigieron bas\u00edlicas y capillas en Roma y otros lugares en honor de los m\u00e1rtires m\u00e1s famosos, y los altares, en la medida de lo posible, se erig\u00edan directamente sobre sus tumbas.  El \u00abLiber Pontificalis\u00bb le atribuye al Papa F\u00e9lix (269-274) un decreto al efecto de que la Misa se deb\u00eda celebrar sobre las tumbas de los m\u00e1rtires (constituit supra memorias martyrum missas celebrare, \u00abLib. Pont.\u00bb, ed. Duchesne, I, 158).  Como quiera que sea, por el testimonio de esta autoridad queda claro que la costumbre a la que hace alusi\u00f3n ya se consideraba muy antigua desde los inicios del siglo VI (op. cit., loc. cit., nota 2).   Para el siglo IV, tenemos abundantes testimonios, tanto literarios como monumentales. Los altares de las bas\u00edlicas de San Pedro y San Pablo, erigidas por Constantino, est\u00e1n directamente sobre las tumbas de los Ap\u00f3stoles. Hablando de San Hip\u00f3lito, el poeta Prudencio se refiere del siguiente modo al altar que est\u00e1 sobre su tumba:\n<\/p>\n<p>Talibus Hippolyei corpus mandatur opertis<br \/>\nPropter ubi apposita est ara dicata Deo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, la traslaci\u00f3n de los cuerpos de los m\u00e1rtires Santos Gervasio y Protasio, llevada a cabo por San Ambrosio, a la bas\u00edlica ambrosiana en Mil\u00e1n constituye una evidencia de que la pr\u00e1ctica de ofrecer el Santo Sacrificio sobre las tumbas de los m\u00e1rtires hab\u00eda sido establecida hac\u00eda mucho tiempo.   La gran veneraci\u00f3n que se ten\u00eda a los m\u00e1rtires desde el siglo IV tuvo considerable influencia sobre dos cambios de importancia respecto a los altares. La losa de piedra que encerraba la tumba del m\u00e1rtir sugiri\u00f3 el altar de piedra y la presencia de las reliquias del m\u00e1rtir debajo del altar fueron las responsables de la estructura sepulcral inferior conocida como la confesi\u00f3n.   El uso de altares de piedra en Oriente en el siglo IV es atestiguado por San Gregorio de Nisa (P.G., XLVI, 581) y  San Juan Cris\u00f3stomo (Hom. en 1 Cor. 20); y en Occidente, desde el siglo VI, la opini\u00f3n a favor de su uso exclusivo es indicado por el antes mencionado decreto del Concilio de Epaon.  Sin embargo, incluso en Occidente existieron altares de madera hasta fechas tan tard\u00edas como el reinado de Carlomagno, como se deduce de un capitular de este emperador, que prohib\u00eda la celebraci\u00f3n de Misas sobre altares que no fueran de piedra consagrados por el obispo [in mensis lapideis ab episcopis consecratis (P. L., XCVII, 124)].   Sin embargo, desde  el siglo IX se hallan pocos rastros del uso de altares de madera en el dominio de la cristiandad latina, pero la Iglesia griega, hasta el d\u00eda de hoy, permite el uso de madera, piedra o metal.\n<\/p>\n<h2>La Confesi\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vea tambi\u00e9n el art\u00edculo CONFESI\u00d3N.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los m\u00e1rtires fueron confesores de la fe &#8212;cristianos que confesaron a Cristo ante los hombres a costa de sus vidas&#8212;  de ah\u00ed que se le aplicase el nombre de confesi\u00f3n (confessio) al lugar de su \u00faltima morada, cuando, como ocurri\u00f3 frecuentemente desde el siglo IV, se erig\u00eda un altar sobre \u00e9l.  Seg\u00fan sabemos por una carta de San Gregorio Magno a la Emperatriz Constancia, a partir del siglo VII prevaleci\u00f3 en Roma un fuerte sentimiento en contra de molestar los cuerpos de los m\u00e1rtires. Este hecho explica la erecci\u00f3n de las primeras bas\u00edlicas romanas sobre las tumbas de los m\u00e1rtires, a pesar de los obst\u00e1culos que se encontraron; la iglesia fue llevada al m\u00e1rtir, no el m\u00e1rtir a la iglesia.  En esos casos, el altar se ubicaba sobre la tumba con lo cual ambos quedaban relacionados \u00edntimamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En San Pedro, por ejemplo, donde el cuerpo del Ap\u00f3stol fue enterrado a una considerable profundidad bajo el nivel del piso de la bas\u00edlica, entre el altar y el sepulcro se construy\u00f3 un pozo vertical,  parecido a la luminaria en alguna de las catacumbas.  Al otro lado de este pozo, a cierta distancia una de otra, hab\u00eda dos placas perforadas, llamadas cataractae, sobre las que se colocaban pa\u00f1os (brandae) por cierto tiempo, y luego eran altamente atesorados como reliquias.   Pero los restos de San Pedro, y los de San Pablo, jam\u00e1s fueron molestados. Constantino encerr\u00f3 las tumbas de ambos Ap\u00f3stoles en cajas c\u00fabicas, cada una adornada con una cruz de oro (Liber Pontificalis, ed. Duchesne, I, 176).  Desde esa fecha y hasta el presente el interior de sus tumbas ha permanecido oculto a la vista, excepto en 1594, cuando el Papa Clemente VIII, con Belarmino y otros cardenales vieron la cruz de Constantino sobre la tumba de san Pedro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra forma de confesi\u00f3n fue aquella en la que la piedra que cerraba la tumba del m\u00e1rtir estaba al nivel del piso del santuario (presbiterio). A medida que el piso del santuario fue elevado por encima del de la bas\u00edlica, el altar pod\u00eda as\u00ed ser colocado inmediatamente sobre la tumba, mientras el pueblo en el cuerpo de la iglesia pod\u00eda acercarse a la confesi\u00f3n y ver las reliquias a trav\u00e9s de una rejilla (fenestella confesionnis).  Uno de los mejores ejemplos de esta forma de confesi\u00f3n se puede ver en Roma en la iglesia de San Giorgio en Velabro, donde el antiguo modelo se sigue escrupulosamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una forma de confesi\u00f3n modificada m\u00e1s reciente (siglo V) es la que existe en la bas\u00edlica de San Alessandro en la Via Nomentana, como a 7 millas de Roma.   En este caso, el piso del santuario no fue elevado sobre el piso de la bas\u00edlica, y por lo tanto la fenestella ocupaba el espacio entre el piso y la mesa del altar, formando una combinaci\u00f3n entre tumba y altar. En la fenestella de este altar hay una abertura cuadrada a trav\u00e9s de la que se pod\u00edan colocar los pa\u00f1os (brandea) sobre la tumba.\n<\/p>\n<h2>El baldaquino<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vea tambi\u00e9n el art\u00edculo BALDAQUINO.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del siglo IV, los altares, en muchos casos, estaban cubiertos por un baldaquino sostenido por cuatro columnas, el cual no s\u00f3lo constitu\u00eda una protecci\u00f3n contra posibles accidentes, sino que en cierto grado serv\u00eda como una caracter\u00edstica arquitect\u00f3nico de importancia.  En el pasado a este baldaquino se le conoc\u00eda como ciborio o tegurium.   (N. del T.:  En la actualidad se le llama ciborio al cop\u00f3n para guardar el Sant\u00edsimo Sacramento.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de \u00e9l puede haber sido sugerida por memoriae tales como las que desde tiempos antiguos proteg\u00edan las tumbas de San Pedro y San Pablo; cuando se construyeron las bas\u00edlicas de estos Ap\u00f3stoles, y sus tumbas se convirtieron en altares, la conveniencia de una estructura protectora sobre las tumbas-altares, parecidas a las que ya exist\u00edan, pareci\u00f3 algo l\u00f3gico.   Como quiera que haya sido, el dignificado y bellamente ornamentado baldaquino como parte central de la bas\u00edlica donde se realizaban las ceremonias religiosas, lleg\u00f3 a ser una necesidad art\u00edstica.   El altar de la bas\u00edlica era extremadamente simple, y consecuentemente, demasiado peque\u00f1o e insignificante para ser el centro que concordara con el resto del recinto sagrado.   El baldaquino cumpli\u00f3 admirablemente ese requisito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los altares de las bas\u00edlicas construidas por Constantino en Roma estaban coronados por baldaquinos, uno de los cuales, en la Bas\u00edlica de Letr\u00e1n, era conocido como fastigium y es descrito con alg\u00fan detalle en el \u00abLiber Pontificalis\u00bb.   El techo era de plata y pesaba alrededor de 2,025 libras; las columnas eran probablemente de m\u00e1rmol o de p\u00f3rfido, como las de San Pedro. En la parte frontal del baldaquino hab\u00eda una escena que en ese tiempo se convirti\u00f3 en favorita de los artistas cristianos:   Cristo entronizado en medio de los Ap\u00f3stoles.   Todas las figuras eran de 5 pies de alto; la estatua de Nuestro Se\u00f1or pesaba 120 libras, y las de los Ap\u00f3stoles, 90 libras cada una. En el lado opuesto, de frente al \u00e1bside, Nuestro Se\u00f1or estaba representado nuevamente en su trono, pero rodeado por cuatro \u00e1ngeles con lanzas; se puede obtener una buena idea de la apariencia de los \u00e1ngeles si vemos un mosaico con el mismo tema en R\u00e1vena, en la iglesia de Sant&#8217; Apollinare Nuovo, en R\u00e1vena.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El interior del baldaquino de Letr\u00e1n estaba cubierto de oro, y de su centro pend\u00eda una ara\u00f1a (farus) \u00abde oro puro, con cincuenta delfines del oro m\u00e1s puro, que pesaban 50 libras, con cadenas que pesaban 25 libras\u00bb.  Colgando de los arcos del baldaquino, o muy cercanas al altar, hab\u00eda \u00abcuatro coronas de oro pur\u00edsimo, con veinte delfines, cada uno de 15 libras, y ante el altar hab\u00eda una ara\u00f1a de oro, con ochenta delfines, en el que se quemaba nardo puro\u00bb.   En la bas\u00edlica se construyeron otros siete altares, probablemente para recibir las oblaciones; Duchesne se\u00f1ala la coincidencia del n\u00famero de altares subsidiarios con el n\u00famero de di\u00e1conos de la Iglesia Romana (Liber Pont., I, 172, y la nota 33, 191).   En el a\u00f1o 410, Alarico se llev\u00f3 este espl\u00e9ndido baldaquino como bot\u00edn, pero el emperador Valentiniano III edific\u00f3 un nuevo baldaquino a petici\u00f3n del Papa Sixto III (432-440). En nuestros d\u00edas s\u00f3lo se conservan fragmentos de unos cuantos baldaquinos, pero el de Sant&#8217; Apollinare in Classe, en R\u00e1vena (siglo IX), reproduce sus caracter\u00edsticas principales.\n<\/p>\n<h2>El Cancel<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vea tambi\u00e9n el art\u00edculo barandilla de altar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su descripci\u00f3n de la bas\u00edlica de Tiro, el historiador Eusebio dice (Hist. Eccl., X, IV) que el altar estaba rodeado por \u00abcelos\u00eda de madera, trabajada con precisi\u00f3n y tallada art\u00edsticamente\u00bb, de modo que estuviera \u00abinaccesible a la multitud\u00bb. La divisi\u00f3n as\u00ed descrita, que separaba el presbiterio y el coro de la nave era el cancel o cancellus. Se han encontrado restos de canceles antiguos en las iglesias romanas, y gracias a las reconstrucciones realizadas por los arque\u00f3logos, podemos obtener una idea bastante clara de los m\u00e1s antiguos. Dos de esos canceles restaurados, hechos con fragmentos encontrados en el oratorio de Equicio y en la iglesia de San Lorenzo, muestran el estilo de la mano de obra, que consist\u00eda en dibujos  geom\u00e9tricos. Los canceles se elaboraban de madera, piedra o metal.\n<\/p>\n<h2>El Iconostasio<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vea tambi\u00e9n el art\u00edculo ICONOSTASIO.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el \u201cLiber Pontificalis\u201d, Constantino el Grande erigi\u00f3 en la Bas\u00edlica de San Pedro, frente al presbiterio, seis columnas de m\u00e1rmol adornadas con tracer\u00edas de vi\u00f1as. No se sabe a ciencia cierta si esas columnas estaban conectadas por una arquitrabe, pero este rasgo exist\u00eda ya en tiempos del Papa Sergio III (687-701).   No parecen haber tenido un objetivo espec\u00edfico, y probablemente estaban destinadas a aumentar la dignidad del presbiterio. En la iglesia de la Resurrecci\u00f3n en Jerusal\u00e9n, edificada tambi\u00e9n por Constantino, hab\u00eda doce columnas parecidas, correspondientes al n\u00famero de los Ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El iconostasio de la Iglesia Griega y la mampara de las iglesias g\u00f3ticas evidentemente se remontan a este rasgo ornamental de las dos bas\u00edlicas del siglo IV. El iconostasio, como el cancel de la Iglesia Latina, separaba el presbiterio de la nave.   Su forma original fue la de una mampara abierta, pero desde el siglo VIII, a causa de la reacci\u00f3n contra la iconoclasia, comenz\u00f3 a asumir su forma m\u00e1s reciente, de mampara cerrada y decorada con pinturas. Una columnata de seis columnas (siglo VII) en la catedral de Torcello nos da una idea de las columnatas de las bas\u00edlicas constantinianas antes mencionadas.\n<\/p>\n<h2>La Paloma y el Tabern\u00e1culo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vea tambi\u00e9n los art\u00edculos PALOMA y TABERN\u00c1CULO.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la primera \u00e9poca del cristianismo, cuando la persecuci\u00f3n era inminente, se les permit\u00eda a los fieles guardar la Eucarist\u00eda en sus hogares (Vea ARCA). Esta costumbre desapareci\u00f3 gradualmente en Occidente alrededor del siglo IV.   Las sagradas Hostias para los enfermos se comenzaron a guardar en las iglesias en las que hab\u00eda recipientes especiales para ello. Tales recipientes ten\u00edan o forma de paloma, que colgaba del techo del dosel, o, cuando no hab\u00eda dosel, en forma de torre (turris Eucharistica) que se colocaba en un armario.  En un dibujo del altar de la Catedral de Arras del siglo XIII se puede ver un arreglo que es evidentemente una reminiscencia de la paloma colgante en esos pa\u00edses donde el dosel hab\u00eda desaparecido:  la torre eucar\u00edstica est\u00e1 suspendida sobre el altar de una barra en forma de b\u00e1culo.  El recipiente m\u00e1s com\u00fan para este prop\u00f3sito, hasta el siglo XVII, eran los armarios cerca del altar, o una torre octagonal colocada en el lado del Evangelio. Los tabern\u00e1culos del tipo m\u00e1s reciente eran fabricados generalmente en piedra o madera; los que ten\u00edan forma de paloma, de alg\u00fan metal precioso. Nuestros sagrarios actuales datan de finales del siglo XVI.\n<\/p>\n<h2>Consagraci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vea tambi\u00e9n el art\u00edculo consagraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta el siglo VIII no se usaba ninguna forma especial para la consagraci\u00f3n de los altares en la Iglesia de Roma. (Duchesne, Christian Worship, tr. Londres, 1903, 403 ss.).En sustancia, sin embargo, lo que conocemos como consagraci\u00f3n ya se practicaba en el siglo IV. Esta forma original de consagraci\u00f3n consist\u00eda en la solemne traslaci\u00f3n de las reliquias de un m\u00e1rtir al altar de una iglesia reci\u00e9n construida. La traslaci\u00f3n de los cuerpos de  Santos Gervasio y Protasio, realizada por San Ambrosio, es el primer ejemplo documentado de esa clase (vea Bas\u00edlica Ambrosiana).  Pero tales traslados de los restos mortales de los m\u00e1rtires eran eventos muy poco frecuentes en ese tiempo y durante mucho tiempo despu\u00e9s.  Sin embargo, las reliquias, por las cuales debemos entender los objetos de la tumba de un m\u00e1rtir (como las brandea ya mencionadas), se consideraron s\u00f3lo con un grado menor de respeto que los cuerpos de los m\u00e1rtires mismos, y serv\u00edan, por as\u00ed decirlo, para multiplicar el cuerpo del santo (Duchesne, op. cit., 402, 405).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa reverencia por los objetos asociados a un m\u00e1rtir dio origen a la costumbre de sepultar tales reliquias debajo de los altares de las iglesias reci\u00e9n construidas,  hasta que lleg\u00f3 a ser la norma el no dedicar una iglesia nueva sin ellas.   Un ejemplo temprano de esa pr\u00e1ctica fue la dedicaci\u00f3n de la bas\u00edlica Romana, por San Ambrosio  con pignora de San Pedro y San Pablo tra\u00eddos de Roma (Vita Ambros., por Paulino, c. XXXIII). San Gregorio de Tours (Lib. II, de Mirac., I, P. L., LXXI, 828) menciona la dedicaci\u00f3n de la Iglesia de San Juli\u00e1n en su ciudad episcopal con reliquias de ese santo y de otro.   Cuando no se pod\u00eda obtener reliquias de los santos, en ocasiones se usaban Hostias consagradas y fragmentos de los Evangelios; respecto al uso de las primeras para este prop\u00f3sito el s\u00ednodo ingl\u00e9s de Calchut (Celichty, Chelsea, 816) expidi\u00f3 una regulaci\u00f3n (canon 22).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta mediados del siglo VI en la Iglesia de Roma la \u00fanica forma de dedicaci\u00f3n era la celebraci\u00f3n solemne de la Misa. Sin embargo, si se hab\u00eda decidido colocar en el altar las reliquias de un m\u00e1rtir, esta ceremonia preced\u00eda a la primera celebraci\u00f3n solemne en el nuevo edificio.   Duchesne se\u00f1ala (op. cit., 406) que las oraciones lit\u00fargicas del Sacramentario Gelasiano recitadas para la consagraci\u00f3n de altares llevan el sello inconfundible de la liturgia funeraria; este hecho se atribuye evidentemente a la costumbre de sepultar reliquias, consideradas como representantes del cuerpo de los santos al momento de la dedicaci\u00f3n.   La traslaci\u00f3n de las reliquias constitu\u00eda un segundo y solemne entierro del cuerpo del santo, y por lo tanto las oraciones lit\u00fargicas compuestas para tales ocasiones ten\u00edan apropiadamente las caracter\u00edsticas de un funeral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las caracter\u00edsticas principales de la forma m\u00e1s primitiva de consagraci\u00f3n en la Iglesia de Roma, seg\u00fan dada en el Sacramentario Gelasiano, son las siguientes: el obispo con su clero, cantando la letan\u00eda, proced\u00eda en primer lugar en procesi\u00f3n solemne al sitio en que se guardaban las reliquias.    Se cantaba una oraci\u00f3n y el obispo llevaba las reliquias a la puerta de la iglesia, y all\u00ed las entregaba a un sacerdote para su custodia. Enseguida el obispo entraba a la iglesia, acompa\u00f1ado de sus ayudantes m\u00e1s cercanos, y luego de exorcizar el agua y mezclarla con unas gotas del crisma, preparaba el mortero para clausurar el sepulcro.   Con una esponja lavaba la mesa del altar, y volviendo a la puerta rociaba al pueblo con el resto del agua bendita.   Luego tomaba las reliquias y volv\u00eda a entrar a la iglesia, seguido por el clero y el pueblo cantando otra letan\u00eda.  Entonces ung\u00eda el sepulcro con crisma, depositaba en \u00e9l las reliquias y sellaba la tumba.   La ceremonia conclu\u00eda con la solemne celebraci\u00f3n de la Misa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia galicana de consagraci\u00f3n, a diferencia de la romana, participa del car\u00e1cter de la liturgia para la administraci\u00f3n del bautismo y la confirmaci\u00f3n, en lugar de la liturgia funeral.   \u00abAs\u00ed como el cristiano es dedicado por el agua y el aceite, por el bautismo y la confirmaci\u00f3n, del mismo modo el altar primero, y la iglesia despu\u00e9s, es consagrado por la abluci\u00f3n y la unci\u00f3n\u00bb (Duchesne, op. cit., 407-409).   En los siglos VIII y IX los liturgistas francos intentaron combinar ambas liturgias, la de Roma y la de la Galia, y del resultado obtenido se desarroll\u00f3 el rito de consagraci\u00f3n actual de la Iglesia Occidental.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Iglesia Griega la dedicaci\u00f3n del altar fue distinta a la deposici\u00f3n de las reliquias, y ambas ceremonias usualmente se desarrollaban en d\u00edas separados. El primer d\u00eda el obispo personalmente colocaba la mesa del altar sobre sus columnas de soporte.   Luego proced\u00eda a la consagraci\u00f3n, que consist\u00eda en lavar la mesa, primero con agua bautismal y despu\u00e9s con vino.  Luego ung\u00eda el altar con crisma y lo incensaba. Al d\u00eda siguiente las reliquias se colocaban dentro del sepulcro con la mayor solemnidad. Duchesne llama la atenci\u00f3n al gran parecido entre las liturgias galicana y bizantina para la consagraci\u00f3n de altares (op. cit., 416).\n<\/p>\n<h2>Orientaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La costumbre de orar con el rostro vuelto hacia Oriente es probablemente tan antigua como el cristianismo. La primera alusi\u00f3n a ello en la literatura cristiana se encuentra en el libro de las Constituciones Apost\u00f3licas, probablemente de los a\u00f1os 200-250, en el que se dice que el templo debe ser ovalado, \u00abcon su cabeza hacia el Oriente\u00bb. Tertuliano tambi\u00e9n describe las iglesias como \u00aberigidas en lo alto, en sitios abiertos, y de cara a la luz\u00bb (Adv. Valent., III). La raz\u00f3n de tal pr\u00e1ctica, que no es originaria del cristianismo, la da san Gregorio de Nisa (De Oratione Dominica., P. G., XLIV, 1183): \u201cEl Oriente es el primer hogar de la raza humana, el asiento del para\u00edso terrenal\u201d. En la Edad Media se adujeron otras razones para explicar la orientaci\u00f3n, concretamente, que Nuestro Se\u00f1or, en la Cruz, ve\u00eda hacia el Occidente, pero que vendr\u00e1 del Oriente para el juicio final (Durand, Rationale, V,2; Santo Tom\u00e1s, Summa Theologica II-II:84:3). La existencia de la misma costumbre entre los paganos la menciona san Clemente de Alejandr\u00eda, quien afirma que \u00ablos templos m\u00e1s antiguos ve\u00edan hacia el Occidente, para que la gente pudiera ser ense\u00f1ada a mirar hacia el Oriente cuando estuvieran frente a las im\u00e1genes\u00bb. (Stromata, VII. 17, 43). La metodolog\u00eda para la orientaci\u00f3n que se adopt\u00f3 desde el Medievo consist\u00eda en colocar el \u00e1bside y el altar en el extremo oriental de la bas\u00edlica. En la \u00e9poca de Constantino se usaba un sistema de orientaci\u00f3n de las bas\u00edlicas totalmente opuesto a ese. San Juan de Letr\u00e1n, San Pedro, San Pablo y San Lorenzo, en Roma, as\u00ed como las bas\u00edlicas de Tiro y Antioqu\u00eda, y la de la Resurrecci\u00f3n en Jerusal\u00e9n, ten\u00edan sus \u00e1bsides viendo al Oeste. De ese modo, cuando el obispo estaba en su sede al fin del \u00e1bside, deb\u00eda mirar hacia el Oriente. En Roma, la segunda bas\u00edlica de San Pablo, construida en 389, y la de San Pietro in Vincoli, erigida probablemente a fines del siglo IV, revirtieron ese orden de cosas y se apegaron a la regla. El \u00e1bside oriental es norma tambi\u00e9n en los templos de Ravena y en todo el Oriente. No se puede determinar con certeza si esa orientaci\u00f3n ejerci\u00f3 alguna influencia en el traslado del celebrante de la parte de atr\u00e1s del altar a la parte delantera, pero esta \u00faltima costumbre paulatinamente suplant\u00f3 a la antigua, y se convirti\u00f3 en norma el que tanto pueblo como celebrante miraran en la misma direcci\u00f3n: el Oriente (Mabillon, Museum Italicum, II,9). Obviamente, era imposible a veces adherirse exactamente a la norma, y la orientaci\u00f3n de los templos fue definida en muchos casos por el desarrollo urbano. Varias de las m\u00e1s antiguas iglesias de Roma tuvieron que orientarse a diferentes puntos cardinales.\n<\/p>\n<h2>Altares Antiguos y Medievales<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos altares antiguos han sobrevivido a las inclemencias del tiempo. Probablemente el m\u00e1s antiguo de todos es un altar descubierto en Auriol, cerca de Marsella, construido en el siglo V. La mesa de piedra, en cuyo frente se ve el monograma de Cristo con doce palomas, est\u00e1 tallado y descansa en una sola columna. Semejante a este, hay tres altares en la confessio de la iglesia de Santa Cecilia, en Roma, que se cree proceden del siglo IX. En unos mosaicos del siglo VI, de la iglesia de San Vitale y Sant&#8217; Apollinare, en Roma, est\u00e1n representados dos altares de madera, en forma de mesa. Ambos est\u00e1n cubiertos por un mantel que los cubre totalmente. Enlart contempla como una posibilidad que las mesas de los altares de San Juan de Letr\u00e1n y de Santa Prudencia sean de apariencia semejante (Manuel d&#8217;arch\u00e9ol. Fran\u00e7aise, I, Archit. Relig., nota 1). Altares de tipo tumba, como los sarc\u00f3fagos de la era constantiniana, ofrec\u00edan una superficie muy apropiada para ser esculpidos ornamentalmente. El ejemplo m\u00e1s antiguo que existe de altares con el antependium esculpido, sin embargo, el de la ciudad de Cividale, y data de principios del siglo VIII. En \u00e9l, Nuestro Se\u00f1or est\u00e1 representado al centro del antependium , y tambi\u00e9n en los paneles laterales, mientras la mano del Padre se ve sobre su cabeza. De mayor inter\u00e9s es el antependium , y los paneles laterales, del altar de la Bas\u00edlica Ambrosiana de Mil\u00e1n. El frente de esta obra, de m\u00e1s de 2 metros y medio de largo, es de oro con las laterales y la parte trasera de plata. Tanto el frente como la parte trasera est\u00e1n dise\u00f1ados como tr\u00edpticos, en los que se representan escenas de la vida de Cristo y de San Ambrosio . Los temas del panel central del frente son una cruz griega, en cuyo centro aparece el Se\u00f1or. En los brazos de la Cruz est\u00e1n los s\u00edmbolos de los Cuatro Evangelistas, mientras los espacios restantes contienen representaciones de los Ap\u00f3stoles. En los extremos tambi\u00e9n aparecen cruces, con \u00e1ngeles en varias actitudes. El famoso retablo de San Marcos, en Venecia, conocido como la Pala d&#8217;Oro, elaborado en el siglo X, era originalmente un antependium . El espl\u00e9ndido antependium que fue regalado a la catedral de Basle por el Emperador Enrique II, y que hoy est\u00e1 en el Museo Cluny, en Par\u00eds, pertenece al siglo XI. En sus cinco arcos y columnas est\u00e1n representadas las figuras de Nuestro Se\u00f1or, los arc\u00e1ngeles Gabriel, Rafael y Miguel, y san Benito. Tales antependium , por ser tan costosos, eran naturalmente raros. Su material m\u00e1s com\u00fan era la madera, y generalmente representaban a Cristo y a los santos. Un panel de madera pintada, en forma de arcos semejantes al antependium de Basle, se conserva en el museo episcopal de M\u00fcnster, en Westfalia. Data del siglo XII. Hasta el siglo X el ciborio fue utilizado como ornamento y protecci\u00f3n para los altares. El ciborio del Sant&#8217; Apollinare en Classe, Ravena, perteneciente al siglo IX, es, como ya se dijo antes, esencialmente igual que los de per\u00edodos anteriores. Pero, fuera de Italia y el Oriente, donde siempre fueron populares, los ciborios desaparecieron despu\u00e9s del siglo X. El mejor ejemplo de ciborio del primer per\u00edodo g\u00f3tico, se encuentra en la iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de Halberstadt, en Alemania. Otros dos ciborios g\u00f3ticos est\u00e1n en las catedrales de Ratisbona y Viena. A\u00fan se conservan muchos ciborios medievales en Italia. Los primeros altares cristianos, a diferencia de los que estuvieron de moda en el Medioevo, no ten\u00edan superestructura. Era totalmente impr\u00e1ctico levantar un reredos (retabulum) que separara al pueblo del obispo mientras \u00e9ste tuviera su c\u00e1tedra en el centro del \u00e1bside. Paulatinamente, como ya se vio, se fue introduciendo la costumbre de hacer que el celebrante viera en la misma direcci\u00f3n que la asamblea al adoptar el \u00e1bside oriental, y ello posibilit\u00f3 la introducci\u00f3n del panel ornamental atr\u00e1s del altar, en forma parecida al antependium . Probablemente la costumbre de exponer reliquias sobre el altar, aprobada por el Papa Le\u00f3n IV (PL CXV, 677), ejerci\u00f3 alguna influencia sobre el desarrollo del reredos , y era natural que el antependium fuera el ejemplo a seguir. El reredos (retablo) fue introducido al inicio del siglo XII. El ejemplo m\u00e1s antiguo de su clase es la Pala d&#8217;Oro, de San Marcos, en Venecia, el cual, luego de su restauraci\u00f3n, fue separado del frente y colocado tras el altar por el Dogo Ordefalo Faliero, en 1105. La iglesia de Kloster-Neuburg, cerca de Viena, tambi\u00e9n posee un ejemplar hermoso de un reredos del siglo XII, con representaciones del Antiguo y Nuevo testamentos. Los retablos de los siglos XIII y XIV eran un poco m\u00e1s altos que los que hab\u00edan sido populares en los per\u00edodos del Renacimiento y del G\u00f3tico tard\u00edo. La pr\u00e1ctica de exhibir reliquias fue, como ya se mencion\u00f3, autorizada en el siglo IX, pero no fue sino hasta el siglo XIII que se comenz\u00f3 a guardar las reliquias permanentemente en, o detr\u00e1s, del altar. En este \u00faltimo caso, se levantaron unas plataformas para sostener los relicarios. A veces \u00e9stas formaban parte del reredos , pero en otros casos estaban tras el altar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pr\u00e1ctica de exponer permanentemente las reliquias tras el altar influenci\u00f3 ciertos cambios importantes respecto al ciborio y a la confessio . \u00c9sta desapareci\u00f3 porque ces\u00f3 de ser necesaria su existencia cuando las reliquias fueron reubicadas, y el ciborio se convirti\u00f3 en baldaquino elevado sobre el relicario tras el altar. Este nuevo dise\u00f1o tiene un ejemplo, en el siglo XIII, en la capilla de la Sant\u00edsima Virgen, en la iglesia de san Denis, en Par\u00eds. En el inicio, solamente el altar de las reliquias, generalmente colocado al fin del \u00e1bside, era el que pose\u00eda reredos , pero durante el siglo XIV tambi\u00e9n se le a\u00f1adi\u00f3 uno al altar principal. La comparativa simpleza de los retablos primitivos gradualmente cedi\u00f3, durante los siglos XIV, XV y XVI, ante el gusto prevalente de riqueza de adornos, y los relicarios se convirtieron en una preocupaci\u00f3n secundaria. Consecuentemente, los retablos se transformaron en estructuras enormes, llegando a veces hasta la c\u00fapula sobre el altar, y conteniendo im\u00e1genes de tama\u00f1o natural de la Sant\u00edsima Virgen de Nuestro Se\u00f1or y los santos, adem\u00e1s de representaciones de varios otros temas sagrados. La estructura era generalmente elaborada de madera. Estaba conectada con el altar por medio de la predella , o escal\u00f3n, semejante a la predella de los altares actuales, en los que se colocan los candelabros en los que se representan los Ap\u00f3stoles y otros santos. A fines del siglo XVI la influencia del Renacimiento llev\u00f3 a cabo otro cambio en la forma del altar. Los p\u00f3rticos, realizados siguiendo el modelo de los antiguos arcos de triunfo, con estatuas en alto y bajo relieve, tomaron el lugar de los retablos, y se utilizaron materiales m\u00e1s costosos, como el m\u00e1rmol, en su elaboraci\u00f3n En los siglos XVII y XVIII en especial, los altares con estilo renacentista se recargaron de adornos, a veces de p\u00e9simo gusto y con materiales de inferior calidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La renovaci\u00f3n lit\u00fargica promovida por el Concilio Vaticano II (1962-1965) ha dado pie a una transformaci\u00f3n radical de la arquitectura de los espacios celebrativos lit\u00fargicos, modificando, tambi\u00e9n los dise\u00f1os de los altares y la ornamentaci\u00f3n que los acompa\u00f1a. Merece especial atenci\u00f3n el dise\u00f1o de los signos lit\u00fargicos que acompa\u00f1an las celebraciones para resaltar los conceptos y la espiritualidad lit\u00fargica promovida por el mencionado concilio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda recomendada<\/b>: Bouyer, Louis. Arquitectura y Liturgia. Ed. Grafite. Madrid. 1995. Bergamo, M. y Del Prete, Mattia. Espacios celebrativos. Ed. Grafite, Madrid. 1995.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Hassett, Maurice. \u00abHistory of the Christian Altar.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. 27 Feb. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01362a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Introducci\u00f3n 2 Materiales y Formas 3 La Confesi\u00f3n 4 El baldaquino 5 El Cancel 6 El Iconostasio 7 La Paloma y el Tabern\u00e1culo 8 Consagraci\u00f3n 9 Orientaci\u00f3n 10 Altares Antiguos y Medievales Introducci\u00f3n El altar cristiano consiste en una superficie elevada, en forma tabular, sobre la cual se ofrece el Sacrificio de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-del-altar-cristiano\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHISTORIA DEL ALTAR CRISTIANO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-22957","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22957","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22957"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22957\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22957"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22957"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22957"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}