{"id":22967,"date":"2016-02-05T15:42:43","date_gmt":"2016-02-05T20:42:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/frontal-de-altar\/"},"modified":"2016-02-05T15:42:43","modified_gmt":"2016-02-05T20:42:43","slug":"frontal-de-altar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/frontal-de-altar\/","title":{"rendered":"FRONTAL DE ALTAR"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El <b>frontal<\/b> (antipendium, pallium altaris) es un accesorio que cubre todo el frente del altar, desde la parte inferior de la mesa (mensa) hasta la predella, y desde la esquina del evangelio a la del lado de la ep\u00edstola.   Su origen probablemente se puede remontar a las cortinas o velos de seda, o de otro material precioso, que colgaban sobre el espacio abierto debajo del altar, para preservar las urnas de los santos por lo general depositadas all\u00ed.   M\u00e1s tarde, estas cortinas se convirtieron en un pedazo de colgadura que cubr\u00eda todo el frente del altar y era suspendido de la mesa del altar (Pugin, Glosario).  Se proh\u00edbe el uso de un frontal que cubra s\u00f3lo una peque\u00f1a porci\u00f3n del frente del altar (Sag. Cong. Rit., 10 sept. 1898).   Si el altar est\u00e1 colocado de manera que el pueblo puede ver su parte trasera, esa parte tambi\u00e9n se debe cubrir con un antipendio (Caeremoniale Episcoporum, I, III, 11).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su material no est\u00e1 prescrito por las r\u00fabricas.   A veces se hace de metales preciosos, adornados con esmaltes y joyas, de madera, pintado, dorado, estampado en relieve, y, a menudo con cristales o de tela de oro, de terciopelo o de seda bordada, y en ocasiones enriquecido con perlas (Pugin, Glosario ), pero generalmente es del mismo material que el de las vestimentas sagradas.   Evidentemente, pretende ser un adorno del altar (Rubr. Gn. Miss., tit.). Por tanto, si el altar es de madera o m\u00e1rmol, y su frente est\u00e1 bellamente pintado o decorado, o si la mesa es sostenida por columnas, y tiene un relicario colocado debajo de ella, se puede considerar lo suficientemente adornado, y el antipendio no ser\u00eda necesario; sin embargo, incluso en tales casos, en ocasiones solemnes se deben utilizar los m\u00e1s preciosos y elaborados (Caerem. Episc, I, XII, 11.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El antipendio puede ser adornado con im\u00e1genes, im\u00e1genes de Cristo, representaciones de alg\u00fan hecho de su vida, o los que se refieren al misterio de la Eucarist\u00eda, o con los emblemas que se refieren de alguna manera con el Sant\u00edsimo Sacramento &#8212;un cordero, un pel\u00edcano, el c\u00e1liz y la hostia, etc.  Tambi\u00e9n se pueden usar fotos  del santo en cuyo honor se dedica el altar  a Dios, y los emblemas que se refieren a tal santo.   Queda prohibida la ornamentaci\u00f3n del antipendio negro con calaveras, huesos cruzados, etc. (Caer. Episc., II, XI, 1).  El antipendio se puede sujetar a peque\u00f1os ganchos o botones, que est\u00e1n unidos a la parte inferior de la mesa del altar, o puede ser fijado a uno de los manteles inferiores, o fijado a un marco de madera ligero que se ajusta firmemente en el espacio entre la mesa y la predela.   Un plinto de cerca de tres pulgadas de ancho (z\u00f3calo), hecho de madera convenientemente pintado, o de metal pulido, se puede colocar en su extremo inferior, descansando sobre la predela, con el fin de impedir que sea da\u00f1ado f\u00e1cilmente por aquellos que se mueven alrededor del altar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Regularmente, el color del antipendio debe corresponder con el color de la fiesta u oficio del d\u00eda (Caerem. Episc., I, XII, 11).  El misal (Rubr. Gen., XX) dice que este deber\u00eda ser el caso quoad fieri potest, con lo cual el Misal no implica que se pueda usar un color ad libitum por otro, sino que en ocasiones solemnes se puede usar el antipendio m\u00e1s precioso de oro, plata, seda bordada, etc., en colores no estrictamente lit\u00fargicos, aunque no correspondan con el color de la fiesta o el oficio del d\u00eda (Van der Stappen, vol. III, q. 43, II).  Las siguientes son excepciones a la regla general:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(1)<\/b> Cuando el Sant\u00edsimo Sacramento est\u00e1 expuesto p\u00fablicamente el antipendio debe ser de color blanco, sea cual sea el color de las vestimentas.  Sin embargo, si la exposici\u00f3n tiene lugar inmediatamente despu\u00e9s de la Misa, o de las v\u00edsperas, se puede mantener el antipendio del color de la Misa, o de las v\u00edsperas, si el celebrante no deja el santuario entre la Misa, o  v\u00edsperas, y la exposici\u00f3n; pero si en estas ocasiones, \u00e9l se viste para la exposici\u00f3n fuera del santuario, si el antipendio no es blanco se debe cambiar por uno blanco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(2)<\/b> En Misas solemnes o votivas el color del antipendio debe ser el mismo que las vestimentas.  En Misas votivas privadas (misase lectae) su color corresponde al del oficio del d\u00eda.  En Misas votivas privadas celebradas solemnemente, es decir, con di\u00e1cono y subdi\u00e1cono, o en las cantadas (missoe cantatae), es apropiado que su color corresponda con el de las vestimentas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(3)<\/b> Durante una Misa de R\u00e9quiem solemne en un altar en el tabern\u00e1culo en el que se conserva el Sant\u00edsimo Sacramento, no se puede usar el antipendio negro (Sag. Cong. Rit., 20 mar. 1869), sino que se debe sustituir por uno de color violeta.  El Efem\u00e9rides Lit., (XI, 663, 1897), afirma que este decreto fue revocado por un decreto posterior de la misma Congregaci\u00f3n el 1 de diciembre de 1882. Parece extra\u00f1o que el decreto anterior se mantenga en la \u00faltima edici\u00f3n de los Decretos de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos.  El \u00faltimo decreto es una respuesta a la pregunta:  Bajo estas circunstancias \u00bfpueden ser de color negro el antipendio y el conopoeum (cubierta del tabern\u00e1culo)? La respuesta parece pasar por alto el antipendio, y simplemente dice: \u00abPor lo menos el dosel sobre el tabern\u00e1culo debe ser de un color violeta\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El antipendio no necesita ser bendecido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Schulte, Augustin Joseph. \u00abAltar Frontal.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. 26 Feb. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01353b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El frontal (antipendium, pallium altaris) es un accesorio que cubre todo el frente del altar, desde la parte inferior de la mesa (mensa) hasta la predella, y desde la esquina del evangelio a la del lado de la ep\u00edstola. 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