{"id":22974,"date":"2016-02-05T15:43:00","date_gmt":"2016-02-05T20:43:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/altar-mayor\/"},"modified":"2016-02-05T15:43:00","modified_gmt":"2016-02-05T20:43:00","slug":"altar-mayor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/altar-mayor\/","title":{"rendered":"ALTAR MAYOR"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(\u201caltare summum\u201d o \u201cmajus\u201d)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se le llama <b>altar mayor<\/b>  al altar principal de una iglesia, y tambi\u00e9n porque se encuentra en un plano elevado en el presbiterio, donde todos los fieles en el cuerpo de la iglesia lo pueden ver de forma simult\u00e1nea.  Simboliza a Cristo, y sirve al mismo tiempo como la mesa del banquete en el que \u00c9l se ofrece al Padre Eterno a trav\u00e9s de las manos del sacerdote, pues Cristo est\u00e1 presente en nuestras iglesias no s\u00f3lo de una manera espiritual, sino real, verdadera y sustancialmente como la v\u00edctima de un sacrificio.   Un sacrificio supone necesariamente un sacerdote y un altar, y los Hechos de los Ap\u00f3stoles (2,42) claramente indican que los fieles han de participar en las oraciones del sacrificio y comer de la v\u00edctima. Naturalmente, el altar y el sacerdote estaban separados de los fieles, que, como nos informan San Atanasio (Quaest. ad Ant., 37) y Clemente de Alejandr\u00eda (Strom., VII, 7), fueron instruidos por los Ap\u00f3stoles a orar de cara al este, de acuerdo a las tradiciones de la Ley de Mois\u00e9s.   De ah\u00ed que en los primeros d\u00edas de la Iglesia, el altar se colocaba por lo general en una capilla en la cabecera del edificio, cuya parte de atr\u00e1s, cualquiera que haya sido el car\u00e1cter del edificio, miraba directamente hacia el este, de tal manera que los fieles lo pod\u00edan ver desde cualquier parte.   Cuando era imposible erigir una iglesia de tal manera, el altar se situaba frente a la puerta principal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tiempos antiguos no hab\u00eda m\u00e1s que un altar en una iglesia. Los Padres cristianos hablan de un \u00fanico altar, y San Ignacio (Ep. ad Philadelph, 5.) se refiere a esta pr\u00e1ctica cuando dice: \u00abUn altar, ya que hay un obispo\u00bb (unum altare omni Ecclesiae et unus episcopus).   Este altar era erigido en el centro del presbiterio entre el trono del obispo, que se situaba en el \u00e1bside, y el comulgatorio, que separaba el presbiterio del cuerpo de la iglesia.  En \u00e9l el \u00fanico obispo celebraba los servicios divinos, asistido por el clero, quienes recib\u00edan la Sagrada Comuni\u00f3n de sus manos.   Aunque cada iglesia ten\u00eda un solo altar, hab\u00eda oratorios erigidos cerca o alrededor de la iglesia en la que se celebraba la Misa. Esta costumbre a\u00fan se mantiene en todo el Oriente, de modo que el altar lit\u00fargico o mayor del sacrificio solemne est\u00e1 aislado de lo que podr\u00edamos llamar los altares de sacrificio devocional en el que la Misa se dice en privado.   M\u00e1s tarde, en la \u00e9poca de San Ambrosio (siglo IV), nos encontramos con la costumbre de tener m\u00e1s de un altar en una iglesia; y San Gregorio (siglo VI), evidentemente, aprueba la misma mediante el env\u00edo a Paladio, obispo de Saintes, Francia, reliquias para cuatro altares que, de los trece erigidos en su iglesia, no se hab\u00edan podido consagrar por la falta de reliquias.   Despu\u00e9s de la introducci\u00f3n de las Misas privadas surgi\u00f3 la necesidad de varios o incluso muchos altares en cada iglesia; los mismos eran erigidos cerca del altar principal o en las capillas laterales.   El altar en el presbiterio, o capilla mayor, permaneci\u00f3 como el principal de la iglesia, y los servicios pontificales en las catedrales, as\u00ed como las funciones solemnes en otras iglesias, invariablemente, se llevaban a cabo en el altar mayor los domingos, d\u00edas de fiesta y otras ocasiones solemnes del a\u00f1o.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se puso en boga la costumbre de erigir el trono episcopal en el lado del Evangelio en el presbiterio, el altar mayor se retir\u00f3 m\u00e1s cerca de la pared del \u00e1bside.  El objeto de esto era permitir que hubiese suficiente espacio entre el escal\u00f3n m\u00e1s bajo del altar y el comulgatorio (de seis a doce pies) para la correcta realizaci\u00f3n de la ceremonia, y para la acomodaci\u00f3n del clero que con frecuencia gran n\u00famero de ellos ayudaban en la solemne celebraci\u00f3n de la Misa y de los oficios divinos.   El altar mayor era construido sobre pelda\u00f1os, que por razones simb\u00f3licas eran por lo general en n\u00fameros impares &#8212;tres o cinco, incluyendo la plataforma superior (predela) y el pavimento del presbiterio, coloc\u00e1ndolo as\u00ed en un nivel m\u00e1s alto que el cuerpo de la iglesia, una pr\u00e1ctica que se sigue manteniendo en nuestras iglesias.    En las iglesias parroquiales por lo general se guarda el Sant\u00edsimo Sacramento en el altar mayor, que por tanto debe tener un sagrario para la reserva de las sagradas especies (S.R.C., 28 nov. 1594, 21 ago. 1863).   Los ornamentos prescritos son un crucifijo y seis candeleros altos. El altar mayor de una iglesia a ser consagrada debe ser un altar fijo, que de acuerdo con las prescripciones del Pontifical Romano (h.l.), en s\u00ed mismo ha de ser consagrado simult\u00e1neamente con la solemne dedicaci\u00f3n del edificio de la iglesia.   Por lo tanto, debe estar libre por todos los lados, dejando espacio suficiente para que el consagrante se mueva a su alrededor. Como su nombre lo indica, el altar mayor, siendo el principal lugar para la realizaci\u00f3n de la funci\u00f3n de sacrificio, debe ser prominente no s\u00f3lo por su posici\u00f3n, sino tambi\u00e9n por la riqueza de sus materiales y la ornamentaci\u00f3n.  Adem\u00e1s de la parte lit\u00fargica de la Misa, sirve como monumento de la presencia eucar\u00edstica y se convierte en el centro de todas las funciones parroquiales m\u00e1s solemnes del a\u00f1o.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  JAKOB, Die Kunst im Dienste der Kirche (Landshut, 1880); ST. CHARLES BORROMEO, Instructions on Ecclesiastical Building (Londres, 1857); UTTINI, Corso di Scienza Liturgica (Bolnia, 1904); LEE, Glossary of Liturgical and Ecclesiastical Terms (Londres, 1877).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Schulte, Augustin Joseph. \u00abHigh Altar.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. 4 Mar. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07346b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(\u201caltare summum\u201d o \u201cmajus\u201d) Se le llama altar mayor al altar principal de una iglesia, y tambi\u00e9n porque se encuentra en un plano elevado en el presbiterio, donde todos los fieles en el cuerpo de la iglesia lo pueden ver de forma simult\u00e1nea. 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