{"id":22986,"date":"2016-02-05T15:43:28","date_gmt":"2016-02-05T20:43:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/altares-en-la-escritura\/"},"modified":"2016-02-05T15:43:28","modified_gmt":"2016-02-05T20:43:28","slug":"altares-en-la-escritura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/altares-en-la-escritura\/","title":{"rendered":"ALTARES (EN LA ESCRITURA)"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra altar, si se adopta la etimolog\u00eda com\u00fanmente aceptada &#8212;alta ara&#8212; no describe tan bien como sus equivalentes en hebreo y griego, mizbeah (de zabhah, sacrificar) y thysiasterion (de thyo, inmolar), el prop\u00f3sito de la cosa  que representa.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 En el Antiguo Testamento\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Altar del Holocausto<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Altar del Incienso<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">2 En el Nuevo Testamento<\/li>\n<\/ul>\n<h2>En el Antiguo Testamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan pronto los hombres concibieron la idea de ofrecer sacrificios a la deidad, sintieron la necesidad de lugares especialmente dise\u00f1ados para ese fin. Estas muestras primitivas de altares fueron necesariamente muy simples, y muy probablemente consist\u00edan de un mont\u00f3n de piedras o tierra, adecuado para el fuego y las v\u00edctimas.   Algunos de los monumentos megal\u00edticos dejados por el hombre prehist\u00f3rico parecen haber sido construidos para este prop\u00f3sito. Probablemente, de esta simple descripci\u00f3n fueron los altares que Ca\u00edn y Abel utilizaron para ofrecer sus sacrificios, aunque la Escritura no menciona ninguno de tales monumentos en relaci\u00f3n con sus nombres.   Tales fueron tambi\u00e9n los altares construidos por No\u00e9 despu\u00e9s del Diluvio (G\u00e9n. 8,20); por Abraham en Siquem (G\u00e9n. 12,6), en Betel (G\u00e9n. 12,8; 13,3), en Mambr\u00e9 (G\u00e9n. 18,1) y en el lugar en el que estuvo a punto de sacrificar a su hijo (G\u00e9n. 22,9); por Isaac y Jacob en Berseba (G\u00e9n. 26,25; 46,1), y por este \u00faltimo en Galaad (G\u00e9n. 31,48).   Lo mismo puede decirse del altar erigido en el desierto del Sina\u00ed ante el becerro de oro (\u00c9x. 32,5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el per\u00edodo de los jueces y de los reyes, los israelitas, debido a su propensi\u00f3n a la idolatr\u00eda, levantaron altares a Baal y a Astarot, incluso a M\u00f3lek y a Kem\u00f3s.  Ning\u00fan templo encerraba estos altares o los erigidos al Dios \u00fanico y verdadero por los patriarcas;  sino que se levantaban al aire libre y, preferiblemente, en las cimas de los cerros, de ah\u00ed su nombre, \u00ablugares altos\u00bb.   Los lugares altos de los cananeos por lo general estaban localizados cerca de \u00e1rboles grandes y frondosos, o en el bosque, en medio del cual se marcaba un recinto consagrado, que ofrec\u00eda buenas oportunidades para el libertinaje sagrado que acompa\u00f1aba el culto a Astarot, al que aludieron tantas veces los profetas.\n<\/p>\n<h3>Altar del Holocausto<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cr\u00edticos modernos afirman que en Israel exist\u00edan diversos lugares de culto leg\u00edtimos antes de la \u00e9poca de Jos\u00edas, una afirmaci\u00f3n que, sin embargo,  no se ha de examinar aqu\u00ed, puesto que al presente s\u00f3lo son objeto de consideraci\u00f3n las regulaciones concernientes al altar.   La primera ordenanza sobre el tema se encuentra en \u00c9x. 20,24-26 de la siguiente manera: \u00abHazme un altar de tierra para ofrecer sobre \u00e9l tus holocaustos y tus sacrificios de comuni\u00f3n, tus ovejas y tus bueyes.  En todo lugar donde haga yo memorable, vendr\u00e9 a ti y te bendecir\u00e9.  Y si me haces un altar de piedra, no lo edificar\u00e1s de piedras labradas; porque al alzar tu cincel sobre ella queda profanada.  Tampoco subir\u00e1s por gradas a mi altar, para que no se descubra tu desnudez.\u201d   Estas normas coinciden en gran medida con la pr\u00e1ctica seguida com\u00fanmente hasta ahora, como se desprende de las escasas indicaciones proporcionadas por las historias de los patriarcas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Ley del Deuteronomio, mientras que hace pone en vigor el mandato de la  unidad local de culto, repite, con motivo del altar erigido en el Monte Ebal, estas reglas primitivas:  \u201cLevantar\u00e1s all\u00ed\u2026 un altar de piedras\u2026 sin labrarlas con el hierro.\u201d  (Deut. 27,5.6; Jos. 8,30.31).   La descripci\u00f3n dada en los lugares citados, as\u00ed como la del altar erigido cerca del Jord\u00e1n por los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manas\u00e9s (Jos. 22), que fue \u00abel patr\u00f3n del altar de Yahveh\u00bb, sugiere que los altares a que se refer\u00eda eran grandes construcciones (Jos. 22,10).   Bien puede suponerse que fueron construidos sobre un mont\u00edculo y que se llegaba a ellos por una pendiente o incluso por pelda\u00f1os. El motivo, de hecho, para la regla de \u00c9x. 20,26 hab\u00eda desaparecido desde que a los sacerdotes se les provey\u00f3 calzones (Ex. 28,42).   Hay razones para suponer que los altares erigidos en Silo y otros lugares de culto antes del traslado del Arca a Jerusal\u00e9n, aunque probablemente de menores dimensiones, eran de la misma descripci\u00f3n general.   Estos fueron altares fijos, cuyo esplendor iba a ser superado en la memoria de Israel por el del altar erigido por Salom\u00f3n delante del Templo. Antes de describirlo y esbozar su historia, es adecuado recoger las diferentes referencias que se encuentran en la Biblia para el altar port\u00e1til utilizado durante la peregrinaci\u00f3n de los hebreos por el desierto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>1. Altar de los Holocaustos del Tabern\u00e1culo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con las prescripciones de Ex. 27,1-8, 38,1-7, este altar del holocausto, construido de madera de acacia, de forma cuadrada, med\u00eda cinco codos cuadrados y tres de altura, y estaba cubierto con planchas de bronce.   En sus cuatro esquinas superiores hab\u00eda cuatro \u00abcuernos\u00bb, tambi\u00e9n cubiertos de bronce, que probablemente serv\u00edan para sostener la carne de las v\u00edctimas amontonadas sobre el altar. En el caso de las ofrendas por el pecado, el sacerdote pon\u00eda un poco de sangre de la v\u00edctima sobre estos cuernos; eran tambi\u00e9n un lugar de refugio, como se infiere de \u00c9x. 21,14.  Una rejilla de bronce, en forma de red, extendida hasta la mitad del altar, y debajo de ella un hogar.  En las cuatro esquinas de la red hab\u00eda anillas; y a trav\u00e9s de estas anillas corr\u00edan dos barras de madera de acacia cubiertas con bronce, para transportar al altar.  Este, de hecho, no era s\u00f3lido, sino vac\u00edo y hueco por dentro.   Expresiones como \u00abbajar del altar\u00bb (Lev. 9,22) nos lleva a suponer que este altar, que se hallaba a la entrada del tabern\u00e1culo (Lev. 4,18), se situaba generalmente sobre una colina y se llegaba a \u00e9l por una pendiente.   Algunos creen tambi\u00e9n que el altar antes descrito, que no era m\u00e1s que un marco, tuvo que estar relleno con tierra o piedras, en cumplimiento de la normativa de Ex. 20,24, y para evitar que resultase da\u00f1ado por las llamas de los sacrificios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El altar serv\u00eda no s\u00f3lo para los holocaustos, sino tambi\u00e9n para todos los dem\u00e1s sacrificios en los que se quemaba una parte de la v\u00edctima. El fuego se manten\u00eda sin cesar en el crisol de los sacrificios. Cuando se constru\u00eda este altar, antes de servir para el culto divino, se consagraba solemnemente mediante una unci\u00f3n con el \u00f3leo sagrado y por unciones diarias y aspersiones con la sangre de los sacrificios por el pecado durante siete d\u00edas.   Durante doce d\u00edas esto era seguido por los sacrificios diarios ofrecidos por los pr\u00edncipes de cada tribu; a partir de entonces todos los sacrificios cruentos eran ofrecidos en este altar. Algunos cr\u00edticos independientes, se\u00f1alando que este altar se menciona s\u00f3lo en el c\u00f3digo sacerdotal (cf. Pentateuco), y argumentando a partir de las anomal\u00edas presentadas por la idea de la construcci\u00f3n en madera de una chimenea en la un fuerte fuego ard\u00eda continuamente, consideran este antiguo altar del holocausto, no como el patr\u00f3n, sino como un regreso a la proyecci\u00f3n de los primeros tiempos y en menor escala, del altar de Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>2. Altar del Holocausto del Templo de Salom\u00f3n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este se conoce com\u00fanmente con el nombre de \u00abaltar de bronce\u00bb.  Estaba localizado en el atrio del Templo, al este del Templo propiamente dicho.  En su forma se asemejaba al altar del tabern\u00e1culo, pero sus dimensiones eran mucho m\u00e1s grandes: veinte codos de largo, veinte codos de ancho y diez codos de altura (2 Cr\u00f3n. 4,1).   Ezequiel 43,17 sugiere que fue erigido sobre una base que encerraba, de acuerdo con algunas tradiciones, la roca Sakkara roca que a\u00fan se puede ver en el Haram esh-Sherif.   Toda la estructura, la base y el altar mismo, estaba completamente llena de rocas y tierra. Una pendiente, que las tradiciones del Talmud supone ha sido rota tres veces por varios pelda\u00f1os, llevaba a la parte superior de la base, que era unos cuantos pies m\u00e1s ancha que el propio altar, con el fin de que el sacerdote pudiese f\u00e1cilmente dar la vuelta a este \u00faltimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este altar, construido por Salom\u00f3n (1 Rey. 8,64), fue objeto de una nueva consagraci\u00f3n durante el reinado de Asa (2 Cr\u00f3n. 15,8),  lo que nos hace pensar se hab\u00eda realizado alguna restauraci\u00f3n.   Ajaz lo desplaz\u00f3 hacia el norte, y erigi\u00f3 otro en su lugar, similar al que hab\u00eda visto en Damasco (2 Rey. 16,10-15). Una restauraci\u00f3n del antiguo orden de cosas muy probablemente ocurri\u00f3 bajo Ezequ\u00edas, aunque el texto sagrado no lo menciona expl\u00edcitamente. Una vez m\u00e1s contaminado por Manas\u00e9s, el hijo de Ezequ\u00edas, m\u00e1s tarde fue reparado y dedicado de nuevo a Yahveh por el mismo pr\u00edncipe (2 Rey. 21,4-5; 2 Cr\u00f3n. 3,4.5.16).   La destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por el ej\u00e9rcito de Babilonia (587) fue, por supuesto, fatal tanto para el Templo como para el altar, y a ambos se puede aplicar el signo del autor de las Lamentaciones: \u00abLas piedras del santuario est\u00e1n esparcidas en la parte superior de todas las calles\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>3. Altar del Holocausto del Segundo y Tercer Templo<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Exilio les cur\u00f3 a los jud\u00edos su propensi\u00f3n a la idolatr\u00eda; los que volvieron de Babilonia con Zorobabel se tomaron en serio la reconstrucci\u00f3n del altar tan pronto como fue posible, a fin de que pudiesen comenzar de nuevo el culto p\u00fablico de Yahveh. Leemos el relato de la reconstrucci\u00f3n en Esd. 3,2-6. Este nuevo altar era de la misma forma y dimensiones que el anterior, y probablemente tambi\u00e9n fue construido con piedras sin labrar.   Unos veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, el nuevo Templo, terminado en medio de dificultades y oposici\u00f3n, se ergu\u00eda detr\u00e1s del altar. Sin embargo, el servicio divino era pobre, como podemos deducir de los documentos escasos de la \u00e9poca.   De hecho, esos fueron tiempos dif\u00edciles para Israel. Si, para desentra\u00f1ar la intrincada cronolog\u00eda de los libros de Esdras, se admite que Nehem\u00edas precedi\u00f3 a Esdras a Jerusal\u00e9n&#8212;, Nehem\u00edas no escatim\u00f3 esfuerzos para restablecer el culto en el Templo, pero los recursos del santuario eran escasos, y despu\u00e9s de su regreso a Persia, los sacerdotes huyeron, cada uno a su propio pa\u00eds para buscarse la vida; los sacrificios, para los que no se tomaron las medidas necesarias, fueron abandonados, y el altar qued\u00f3 solo, un testigo solitario de la miseria de los tiempos (Neh. 13,10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mejores d\u00edas brillaron de nuevo con la llegada de Esdras (Esd. 8,35), pero los persas eran protectores costosos.  Los jud\u00edos ten\u00edan una triste experiencia de esto, especialmente cuando el general persa Bagoses impuso un fuerte impuesto a todos los sacrificios durante siete a\u00f1os (Josefo, Ant., XI, VII, 1).   El reinado de Ant\u00edoco IV (Ep\u00edfanes) se distingui\u00f3 por nuevas profanaciones: \u00abEl d\u00eda quince del mes de Kisl\u00e9u del a\u00f1o ciento cuarenta y cinco (de la \u00e9poca griega), levant\u00f3 el rey Ant\u00edoco sobre el altar de los holocaustos la abominaci\u00f3n de la desolaci\u00f3n.\u201d (1 Mac. 1,57; 4,38).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede narrar aqu\u00ed c\u00f3mo la tiran\u00eda de este pr\u00edncipe despert\u00f3 el celo y el coraje de los Macabeos y sus seguidores, y c\u00f3mo, a trav\u00e9s de una larga y dura lucha, lograron sacudirse el yugo de los sel\u00e9ucidas.  Baste decir que Judas Macabeo, despu\u00e9s de haber derrotado el ej\u00e9rcito de Ant\u00edoco, \u201cdeliberaron sobre lo que hab\u00eda de hacerse con el altar de los holocaustos que estaba profanado.  Con buen parecer acordaron demolerlo, para evitarse un oprobio, dado que los gentiles lo hab\u00edan contaminado.  Lo demolieron, pues, y depositaron sus piedras en el monte de la Casa, en un lugar conveniente&#8230; Tomaron luego piedras sin labrar, como prescrib\u00eda la Ley, y construyeron un nuevo altar como el anterior\u2026  El d\u00eda veinticinco del noveno mes\u2026 del a\u00f1o ciento cuarenta y ocho\u2026 ofrecieron sobre el nuevo altar de los holocaustos que hab\u00edan construido un sacrificio conforme a la Ley\u201d  (1 Mac. 4,44-53).  A partir de entonces, el aniversario de esta nueva dedicaci\u00f3n se celebr\u00f3 con una fiesta, la cual a\u00f1adieron al calendario lit\u00fargico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El altar en cuesti\u00f3n se mantuvo hasta la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del Templo por los romanos. Josefo y el Talmud est\u00e1n en desacuerdo en cuanto a las dimensiones de la base.  En lugar de estar cubierta con planchas de bronce, como el altar de bronce del Templo de Salom\u00f3n, estaba cubierta por fuera con un yeso s\u00f3lido que pod\u00eda ser remplazado f\u00e1cilmente. Por el cuerno de la esquina suroeste hab\u00eda una salida para la sangre de las v\u00edctimas, y un hueco para recibir libaciones.   Tal era el altar en la \u00e9poca de Jesucristo (Mt. 5,23.24; 23,18); involucrado en la maldici\u00f3n que se cern\u00eda sobre el Templo desde los \u00faltimos d\u00edas del Salvador, el ej\u00e9rcito de Tito lo destruy\u00f3 junto con el Templo (70 d.C.), para nunca ser construido de nuevo.\n<\/p>\n<h3>Altar del Incienso<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la descripci\u00f3n anterior no se ha dicho ni una sola palabra sobre las ofrendas de incienso que formaban parte del culto a Yahveh.  En efecto, existe una divergencia notable entre la opini\u00f3n com\u00fan hasta ahora y la de los cr\u00edticos b\u00edblicos modernos sobre el tema de estas ofrendas y los muebles del Templo relacionados con ella.   Estos \u00faltimos consideran la introducci\u00f3n de incienso en el culto a Yahveh como una innovaci\u00f3n relativamente reciente (Jer. 6,20); se\u00f1alan que, con la excepci\u00f3n de algunos pasajes, cuyo origen es f\u00e1cil de determinar, los escritores de la Biblia hablan s\u00f3lo de un altar, y que el incienso en la Ley se supone que es ofrecido en los incensarios, de los cuales cada sacerdote posee uno (Lev. 16,12; 18-20;  N\u00fam. 16,17).   Argumentan, adem\u00e1s, a partir del car\u00e1cter sobrevenido, la fecha tard\u00eda y el origen sacerdotal, de los llamados textos mosaicos referentes al altar del incienso, as\u00ed como por las declaraciones vacilantes respecto a ellos en las fuentes posteriores de la historia jud\u00eda; y concluyen que ni en el tabern\u00e1culo, ni en el primer Templo hab\u00eda ning\u00fan altar de incienso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora daremos las indicaciones que la opini\u00f3n hasta ahora considerada como com\u00fan usaba en la descripci\u00f3n de esta pieza de mobiliario del tabern\u00e1culo y del Templo.   El primer altar de incienso construido en el desierto era cuadrado, med\u00eda un codo de largo, un codo de ancho y dos codos de altura.  Hecho de madera de acacia, recubierto del oro m\u00e1s puro (de ah\u00ed el nombre de \u00abaltar de oro\u00bb); estaba rodeado por una corona del mismo material; ten\u00eda tambi\u00e9n un borde de oro, y, semejante al altar del holocausto, los cuatro cuernos y cuatro anillas de oro, a trav\u00e9s de las cuales pasaban dos barras de madera de acacia de madera, cubiertas de oro, que serv\u00edan para transportar el altar (\u00c9x. 30,4).  Cuando ten\u00eda que ser trasladado, era cubierto con un velo morado y una piel de carnero.   Consagrado, como el altar del holocausto, por la unci\u00f3n de \u00f3leo sagrado, este altar serv\u00eda cada ma\u00f1ana y tarde para la ofrenda de incienso (Ex. 30,7-8) y en ciertas ceremonias para los sacrificios por el pecado. Cada a\u00f1o, durante la gran fiesta de la Expiaci\u00f3n, era purificado solemnemente (Lev. 16,14-19). En el Templo de Salom\u00f3n, el altar del incienso fue hecho similar en forma y dimensiones al del tabern\u00e1culo.   S\u00f3lo difer\u00edan en el material: en lugar de madera de acacia, se usaba madera de cedro para su construcci\u00f3n. Seg\u00fan un documento atribuido a Jerem\u00edas, y citado en 2 Mac. 2,5, el profeta, advertido de lo alto de la destrucci\u00f3n del Templo, habr\u00eda escondido este altar en una cueva vac\u00eda en el Monte Nebo.   Posiblemente, tambi\u00e9n, fue llevado en el bot\u00edn recogido por el ej\u00e9rcito babilonio que saque\u00f3 a Jerusal\u00e9n (2 Rey. 25,13-17).   El hecho es que el segundo Templo estaba amueblado como el anterior, con un altar de incienso, destruido alrededor de 168 a.C., por Ant\u00edoco IV (Ep\u00edfanes), que lo rompi\u00f3 para despegar las planchas de oro que lo cubr\u00edan. Judas Macabeo mand\u00f3 a hacer uno nuevo y lo dedic\u00f3 al mismo tiempo que el altar del holocausto.   Es por este altar que se llev\u00f3 a cabo la escena descrita en Lc. 1,8-21.   Josefo lo consideraba como una de las tres obras maestras contenidas en el Templo: probablemente los romanos se lo llevaron, aunque el historiador jud\u00edo no lo menciona entre las piezas de los muebles del Templo que se llev\u00f3 Tito.\n<\/p>\n<h2>En el Nuevo Testamento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra altar en el Nuevo Testamento se aplica frecuentemente ya sea al altar del holocausto o al altar del incienso.  San Pablo, por la parte del sacrificio que los ministros del altar recib\u00edan, extrae el argumento para probar que de igual manera los ministros del Evangelio vivan del Evangelio (1 Cor. 9,13-14).   En otro lugar, a partir de la participaci\u00f3n de la v\u00edctima ofrecida en el altar, sostiene que en la misma forma que los que comen del sacrificios son part\u00edcipes del altar, as\u00ed tambi\u00e9n los que comparten en la carne de las v\u00edctimas paganas son part\u00edcipes de los demonios a los que se ofrecen; por lo tanto, concluye que participar de la mesa del Se\u00f1or y de la mesa de los demonios ser\u00eda una blasfemia (1 Cor. 10,21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n, unas pocas palabras sobre el altar mencionadas en el Apocalipsis. Su forma se asemejaba a la del altar del incienso; como este \u00faltimo, era un \u00abaltar de oro\u00bb, establecido ante el trono de Dios (8,3), y adornado con cuatro cuernos en los \u00e1ngulos (9,13).   Cerca del fuego que ard\u00eda en \u00e9l hab\u00eda un \u00e1ngel sosteniendo un incensario de oro, \u00abse le dio mucho incienso\u00bb, una figura de las oraciones de los santos (8,3). Debajo del altar estaban las \u00abalmas de los degollados por la palabra de Dios\u00bb (Apoc. 6,9); que evidentemente hab\u00edan tomado el lugar de la sangre de las v\u00edctimas, que, en la antigua Ley, se verti\u00f3 al pie del altar, y cumpli\u00f3 la misma funci\u00f3n de la alabanza y la expiaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Souvay, Charles. \u00abAltars (in Scripture).\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. 28 Jan. 2012<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01360a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra altar, si se adopta la etimolog\u00eda com\u00fanmente aceptada &#8212;alta ara&#8212; no describe tan bien como sus equivalentes en hebreo y griego, mizbeah (de zabhah, sacrificar) y thysiasterion (de thyo, inmolar), el prop\u00f3sito de la cosa que representa. 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