{"id":23019,"date":"2016-02-05T15:44:38","date_gmt":"2016-02-05T20:44:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/proteccion-del-ambiente\/"},"modified":"2016-02-05T15:44:38","modified_gmt":"2016-02-05T20:44:38","slug":"proteccion-del-ambiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/proteccion-del-ambiente\/","title":{"rendered":"PROTECCION DEL AMBIENTE"},"content":{"rendered":"<p>          MENSAJE DE SU SANTIDAD<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BENEDICTO XVI<br \/>\nPARA LA CELEBRACI\u00d3N DE LA<br \/>\nXLIII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1 DE ENERO DE 2010\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">SI QUIERES PROMOVER LA PAZ, PROTEGE LA CREACI\u00d3N\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Con ocasi\u00f3n del comienzo del A\u00f1o Nuevo, quisiera dirigir mis m\u00e1s fervientes deseos de paz a todas las comunidades cristianas, a los responsables de las Naciones, a los hombres y mujeres de buena voluntad de todo el mundo. El tema que he elegido para esta XLIII Jornada Mundial de la Paz es: Si quieres promover la paz, protege la creaci\u00f3n. El respeto a lo que ha sido creado tiene gran importancia, puesto que \u00abla creaci\u00f3n es el comienzo y el fundamento de todas las obras de Dios\u00bb[1], y su salvaguardia se ha hecho hoy esencial para la convivencia pac\u00edfica de la humanidad. En efecto, aunque es cierto que, a causa de la crueldad del hombre con el hombre, hay muchas amenazas a la paz y al aut\u00e9ntico desarrollo humano integral \u2014guerras, conflictos internacionales y regionales, atentados terroristas y violaciones de los derechos humanos\u2014, no son menos preocupantes los peligros causados por el descuido, e incluso por el abuso que se hace de la tierra y de los bienes naturales que Dios nos ha dado. Por este motivo, es indispensable que la humanidad renueve y refuerce \u00abesa alianza entre ser humano y medio ambiente que ha de ser reflejo del amor creador de Dios, del cual procedemos y hacia el cual caminamos\u00bb[2].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. En la Enc\u00edclica Caritas in veritate he subrayado que el desarrollo humano integral est\u00e1 estrechamente relacionado con los deberes que se derivan de la relaci\u00f3n del hombre con el entorno natural, considerado como un don de Dios para todos, cuyo uso comporta una responsabilidad com\u00fan respecto a toda la humanidad, especialmente a los pobres y a las generaciones futuras. He se\u00f1alado, adem\u00e1s, que cuando se considera a la naturaleza, y al ser humano en primer lugar, simplemente como fruto del azar o del determinismo evolutivo, se corre el riesgo de que disminuya en las personas la conciencia de la responsabilidad[3]. En cambio, valorar la creaci\u00f3n como un don de Dios a la humanidad nos ayuda a comprender la vocaci\u00f3n y el valor del hombre. En efecto, podemos proclamar llenos de asombro con el Salmista: \u00abCuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, \u00bfqu\u00e9 es el hombre, para que te acuerdes de \u00e9l, el ser humano, para darle poder?\u00bb (Sal 8,4-5). Contemplar la belleza de la creaci\u00f3n es un est\u00edmulo para reconocer el amor del Creador, ese amor que \u00abmueve el sol y las dem\u00e1s estrellas\u00bb[4].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Hace veinte a\u00f1os, al dedicar el Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz al tema Paz con Dios creador, paz con toda la creaci\u00f3n, el Papa Juan Pablo II llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n que nosotros, como criaturas de Dios, tenemos con el universo que nos circunda. \u00abEn nuestros d\u00edas aumenta cada vez m\u00e1s la convicci\u00f3n \u2014escrib\u00eda\u2014 de que la paz mundial est\u00e1 amenazada, tambi\u00e9n [&#8230;] por la falta del debido respeto a la naturaleza\u00bb, a\u00f1adiendo que la conciencia ecol\u00f3gica \u00abno debe ser obstaculizada, sino m\u00e1s bien favorecida, de manera que se desarrolle y madure encontrando una adecuada expresi\u00f3n en programas e iniciativas concretas\u00bb[5]. Tambi\u00e9n otros Predecesores m\u00edos hab\u00edan hecho referencia anteriormente a la relaci\u00f3n entre el hombre y el medio ambiente. Pablo VI, por ejemplo, con ocasi\u00f3n del octog\u00e9simo aniversario de la Enc\u00edclica Rerum Novarum de Le\u00f3n XIII, en 1971, se\u00f1al\u00f3 que \u00abdebido a una explotaci\u00f3n inconsiderada de la naturaleza, [el hombre] corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez v\u00edctima de esta degradaci\u00f3n\u00bb. Y a\u00f1adi\u00f3 tambi\u00e9n que, en este caso, \u00abno s\u00f3lo el ambiente f\u00edsico constituye una amenaza permanente: contaminaciones y desechos, nuevas enfermedades, poder destructor absoluto; es el propio consorcio humano el que el hombre no domina ya, creando de esta manera para el ma\u00f1ana un ambiente que podr\u00eda resultarle intolerable. Problema social de envergadura que incumbe a la familia humana toda entera\u00bb[6].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Sin entrar en la cuesti\u00f3n de soluciones t\u00e9cnicas espec\u00edficas, la Iglesia, \u00abexperta en humanidad\u00bb, se preocupa de llamar la atenci\u00f3n con energ\u00eda sobre la relaci\u00f3n entre el Creador, el ser humano y la creaci\u00f3n. En 1990, Juan Pablo II habl\u00f3 de \u00abcrisis ecol\u00f3gica\u00bb y, destacando que \u00e9sta tiene un car\u00e1cter predominantemente \u00e9tico, hizo notar \u00abla urgente necesidad moral de una nueva solidaridad\u00bb[7]. Este llamamiento se hace hoy todav\u00eda m\u00e1s apremiante ante las crecientes manifestaciones de una crisis, que ser\u00eda irresponsable no tomar en seria consideraci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo permanecer indiferentes ante los problemas que se derivan de fen\u00f3menos como el cambio clim\u00e1tico, la desertificaci\u00f3n, el deterioro y la p\u00e9rdida de productividad de amplias zonas agr\u00edcolas, la contaminaci\u00f3n de los r\u00edos y de las capas acu\u00edferas, la p\u00e9rdida de la biodiversidad, el aumento de sucesos naturales extremos, la deforestaci\u00f3n de las \u00e1reas ecuatoriales y tropicales? \u00bfC\u00f3mo descuidar el creciente fen\u00f3meno de los llamados \u00abpr\u00f3fugos ambientales\u00bb, personas que deben abandonar el ambiente en que viven \u2014y con frecuencia tambi\u00e9n sus bienes\u2014 a causa de su deterioro, para afrontar los peligros y las inc\u00f3gnitas de un desplazamiento forzado? \u00bfC\u00f3mo no reaccionar ante los conflictos actuales, y ante otros potenciales, relacionados con el acceso a los recursos naturales? Todas \u00e9stas son cuestiones que tienen una repercusi\u00f3n profunda en el ejercicio de los derechos humanos como, por ejemplo, el derecho a la vida, a la alimentaci\u00f3n, a la salud y al desarrollo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. No obstante, se ha de tener en cuenta que no se puede valorar la crisis ecol\u00f3gica separ\u00e1ndola de las cuestiones ligadas a ella, ya que est\u00e1 estrechamente vinculada al concepto mismo de desarrollo y a la visi\u00f3n del hombre y su relaci\u00f3n con sus semejantes y la creaci\u00f3n. Por tanto, resulta sensato hacer una revisi\u00f3n profunda y con visi\u00f3n de futuro del modelo de desarrollo, reflexionando adem\u00e1s sobre el sentido de la econom\u00eda y su finalidad, para corregir sus disfunciones y distorsiones. Lo exige el estado de salud ecol\u00f3gica del planeta; lo requiere tambi\u00e9n, y sobre todo, la crisis cultural y moral del hombre, cuyos s\u00edntomas son patentes desde hace tiempo en todas las partes del mundo.[8] La humanidad necesita una profunda renovaci\u00f3n cultural; necesita redescubrir esos valores que constituyen el fundamento s\u00f3lido sobre el cual construir un futuro mejor para todos. Las situaciones de crisis por las que est\u00e1 actualmente atravesando \u2014ya sean de car\u00e1cter econ\u00f3mico, alimentario, ambiental o social\u2014 son tambi\u00e9n, en el fondo, crisis morales relacionadas entre s\u00ed. \u00c9stas obligan a replantear el camino com\u00fan de los hombres. Obligan, en particular, a un modo de vivir caracterizado por la sobriedad y la solidaridad, con nuevas reglas y formas de compromiso, apoy\u00e1ndose con confianza y valent\u00eda en las experiencias positivas que ya se han realizado y rechazando con decisi\u00f3n las negativas. S\u00f3lo de este modo la crisis actual se convierte en ocasi\u00f3n de discernimiento y de nuevas proyecciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. \u00bfAcaso no es cierto que en el origen de lo que, en sentido c\u00f3smico, llamamos \u00abnaturaleza\u00bb, hay \u00abun designio de amor y de verdad\u00bb? El mundo \u00abno es producto de una necesidad cualquiera, de un destino ciego o del azar [&#8230;]. Procede de la voluntad libre de Dios que ha querido hacer participar a las criaturas de su ser, de su sabidur\u00eda y de su bondad\u00bb[9]. El Libro del G\u00e9nesis nos remite en sus primeras p\u00e1ginas al proyecto sapiente del cosmos, fruto del pensamiento de Dios, en cuya cima se sit\u00faan el hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza del Creador para \u00abllenar la tierra\u00bb y \u00abdominarla\u00bb como \u00abadministradores\u00bb de Dios mismo (cf. Gn 1,28). La armon\u00eda entre el Creador, la humanidad y la creaci\u00f3n que describe la Sagrada Escritura, se ha roto por el pecado de Ad\u00e1n y Eva, del hombre y la mujer, que pretendieron ponerse en el lugar de Dios, neg\u00e1ndose a reconocerse criaturas suyas. La consecuencia es que se ha distorsionado tambi\u00e9n el encargo de \u00abdominar\u00bb la tierra, de \u00abcultivarla y guardarla\u00bb, y as\u00ed surgi\u00f3 un conflicto entre ellos y el resto de la creaci\u00f3n (cf. Gn 3,17-19). El ser humano se ha dejado dominar por el ego\u00edsmo, perdiendo el sentido del mandato de Dios, y en su relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n se ha comportado como explotador, queriendo ejercer sobre ella un dominio absoluto. Pero el verdadero sentido del mandato original de Dios, perfectamente claro en el Libro del G\u00e9nesis, no consist\u00eda en una simple concesi\u00f3n de autoridad, sino m\u00e1s bien en una llamada a la responsabilidad. Por lo dem\u00e1s, la sabidur\u00eda de los antiguos reconoc\u00eda que la naturaleza no est\u00e1 a nuestra disposici\u00f3n como si fuera un \u00abmont\u00f3n de desechos esparcidos al azar\u00bb[10], mientras que la Revelaci\u00f3n b\u00edblica nos ha hecho comprender que la naturaleza es un don del Creador, el cual ha inscrito en ella su orden intr\u00ednseco para que el hombre pueda descubrir en \u00e9l las orientaciones necesarias para \u00abcultivarla y guardarla\u00bb (cf. Gn 2,15)[11]. Todo lo que existe pertenece a Dios, que lo ha confiado a los hombres, pero no para que dispongan arbitrariamente de ello. Por el contrario, cuando el hombre, en vez de desempe\u00f1ar su papel de colaborador de Dios, lo suplanta, termina provocando la rebeli\u00f3n de la naturaleza, \u00abm\u00e1s bien tiranizada que gobernada por \u00e9l\u00bb[12]. As\u00ed, pues, el hombre tiene el deber de ejercer un gobierno responsable sobre la creaci\u00f3n, protegi\u00e9ndola y cultiv\u00e1ndola[13].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Se ha de constatar por desgracia que numerosas personas, en muchos pa\u00edses y regiones del planeta, sufren crecientes dificultades a causa de la negligencia o el rechazo por parte de tantos a ejercer un gobierno responsable respecto al medio ambiente. El Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II ha recordado que \u00abDios ha destinado la tierra y todo cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos\u00bb[14]. Por tanto, la herencia de la creaci\u00f3n pertenece a la humanidad entera. En cambio, el ritmo actual de explotaci\u00f3n pone en serio peligro la disponibilidad de algunos recursos naturales, no s\u00f3lo para la presente generaci\u00f3n, sino sobre todo para las futuras[15]. As\u00ed, pues, se puede comprobar f\u00e1cilmente que el deterioro ambiental es frecuentemente el resultado de la falta de proyectos pol\u00edticos de altas miras o de la b\u00fasqueda de intereses econ\u00f3micos miopes, que se transforman lamentablemente en una seria amenaza para la creaci\u00f3n. Para contrarrestar este fen\u00f3meno, teniendo en cuenta que \u00abtoda decisi\u00f3n econ\u00f3mica tiene consecuencias de car\u00e1cter moral\u00bb[16], es tambi\u00e9n necesario que la actividad econ\u00f3mica respete m\u00e1s el medio ambiente. Cuando se utilizan los recursos naturales, hay que preocuparse de su salvaguardia, previendo tambi\u00e9n sus costes \u2014en t\u00e9rminos ambientales y sociales\u2014, que han de ser considerados como un cap\u00edtulo esencial del costo de la misma actividad econ\u00f3mica. Compete a la comunidad internacional y a los gobiernos nacionales dar las indicaciones oportunas para contrarrestar de manera eficaz una utilizaci\u00f3n del medio ambiente que lo perjudique. Para proteger el ambiente, para tutelar los recursos y el clima, es preciso, por un lado, actuar respetando unas normas bien definidas incluso desde el punto de vista jur\u00eddico y econ\u00f3mico y, por otro, tener en cuenta la solidaridad debida a quienes habitan las regiones m\u00e1s pobres de la tierra y a las futuras generaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. En efecto, parece urgente lograr una leal solidaridad intergeneracional. Los costes que se derivan de la utilizaci\u00f3n de los recursos ambientales comunes no pueden dejarse a cargo de las generaciones futuras: \u00abHerederos de generaciones pasadas y benefici\u00e1ndonos del trabajo de nuestros contempor\u00e1neos, estamos obligados para con todos y no podemos desinteresarnos de los que vendr\u00e1n a aumentar todav\u00eda m\u00e1s el c\u00edrculo de la familia humana. La solidaridad universal, que es un hecho y beneficio para todos, es tambi\u00e9n un deber. Se trata de una responsabilidad que las generaciones presentes tienen respecto a las futuras, una responsabilidad que incumbe tambi\u00e9n a cada Estado y a la Comunidad internacional\u00bb[17]. El uso de los recursos naturales deber\u00eda hacerse de modo que las ventajas inmediatas no tengan consecuencias negativas para los seres vivientes, humanos o no, del presente y del futuro; que la tutela de la propiedad privada no entorpezca el destino universal de los bienes[18]; que la intervenci\u00f3n del hombre no comprometa la fecundidad de la tierra, para ahora y para el ma\u00f1ana. Adem\u00e1s de la leal solidaridad intergeneracional, se ha de reiterar la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad intrageneracional, especialmente en las relaciones entre pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo y aquellos altamente industrializados: \u00abla comunidad internacional tiene el deber imprescindible de encontrar los modos institucionales para ordenar el aprovechamiento de los recursos no renovables, con la participaci\u00f3n tambi\u00e9n de los pa\u00edses pobres, y planificar as\u00ed conjuntamente el futuro\u00bb[19]. La crisis ecol\u00f3gica muestra la urgencia de una solidaridad que se proyecte en el espacio y el tiempo. En efecto, entre las causas de la crisis ecol\u00f3gica actual, es importante reconocer la responsabilidad hist\u00f3rica de los pa\u00edses industrializados. No obstante, tampoco los pa\u00edses menos industrializados, particularmente aquellos emergentes, est\u00e1n eximidos de la propia responsabilidad respecto a la creaci\u00f3n, porque el deber de adoptar gradualmente medidas y pol\u00edticas ambientales eficaces incumbe a todos. Esto podr\u00eda lograrse m\u00e1s f\u00e1cilmente si no hubiera tantos c\u00e1lculos interesados en la asistencia y la transferencia de conocimientos y tecnolog\u00edas m\u00e1s limpias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. Es indudable que uno de los principales problemas que ha de afrontar la comunidad internacional es el de los recursos energ\u00e9ticos, buscando estrategias compartidas y sostenibles para satisfacer las necesidades de energ\u00eda de esta generaci\u00f3n y de las futuras. Para ello, es necesario que las sociedades tecnol\u00f3gicamente avanzadas est\u00e9n dispuestas a favorecer comportamientos caracterizados por la sobriedad, disminuyendo el propio consumo de energ\u00eda y mejorando las condiciones de su uso. Al mismo tiempo, se ha de promover la b\u00fasqueda y las aplicaciones de energ\u00edas con menor impacto ambiental, as\u00ed como la \u00abredistribuci\u00f3n planetaria de los recursos energ\u00e9ticos, de manera que tambi\u00e9n los pa\u00edses que no los tienen puedan acceder a ellos\u00bb[20]. La crisis ecol\u00f3gica, pues, brinda una oportunidad hist\u00f3rica para elaborar una respuesta colectiva orientada a cambiar el modelo de desarrollo global siguiendo una direcci\u00f3n m\u00e1s respetuosa con la creaci\u00f3n y de un desarrollo humano integral, inspirado en los valores propios de la caridad en la verdad. Por tanto, desear\u00eda que se adoptara un modelo de desarrollo basado en el papel central del ser humano, en la promoci\u00f3n y participaci\u00f3n en el bien com\u00fan, en la responsabilidad, en la toma de conciencia de la necesidad de cambiar el estilo de vida y en la prudencia, virtud que indica lo que se ha de hacer hoy, en previsi\u00f3n de lo que puede ocurrir ma\u00f1ana[21].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. Para llevar a la humanidad hacia una gesti\u00f3n del medio ambiente y los recursos del planeta que sea sostenible en su conjunto, el hombre est\u00e1 llamado a emplear su inteligencia en el campo de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica y en la aplicaci\u00f3n de los descubrimientos que se derivan de ella. La \u00abnueva solidaridad\u00bb propuesta por Juan Pablo II en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990 [22], y la \u00absolidaridad global\u00bb, que he mencionado en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2009 [23], son actitudes esenciales para orientar el compromiso de tutelar la creaci\u00f3n, mediante un sistema de gesti\u00f3n de los recursos de la tierra mejor coordinado en el \u00e1mbito internacional, sobre todo en un momento en el que va apareciendo cada vez de manera m\u00e1s clara la estrecha interrelaci\u00f3n que hay entre la lucha contra el deterioro ambiental y la promoci\u00f3n del desarrollo humano integral. Se trata de una din\u00e1mica imprescindible, en cuanto \u00abel desarrollo integral del hombre no puede darse sin el desarrollo solidario de la humanidad\u00bb[24]. Hoy son muchas las oportunidades cient\u00edficas y las potenciales v\u00edas innovadoras, gracias a las cuales se pueden obtener soluciones satisfactorias y armoniosas para la relaci\u00f3n entre el hombre y el medio ambiente. Por ejemplo, es preciso favorecer la investigaci\u00f3n orientada a determinar el modo m\u00e1s eficaz para aprovechar la gran potencialidad de la energ\u00eda solar. Tambi\u00e9n merece atenci\u00f3n la cuesti\u00f3n, que se ha hecho planetaria, del agua y el sistema hidrogeol\u00f3gico global, cuyo ciclo tiene una importancia de primer orden para la vida en la tierra, y cuya estabilidad puede verse amenazada gravemente por los cambios clim\u00e1ticos. Se han de explorar, adem\u00e1s, estrategias apropiadas de desarrollo rural centradas en los peque\u00f1os agricultores y sus familias, as\u00ed como es preciso preparar pol\u00edticas id\u00f3neas para la gesti\u00f3n de los bosques, para el tratamiento de los desperdicios y para la valorizaci\u00f3n de las sinergias que se dan entre los intentos de contrarrestar los cambios clim\u00e1ticos y la lucha contra la pobreza. Hacen falta pol\u00edticas nacionales ambiciosas, completadas por un necesario compromiso internacional que aporte beneficios importantes, sobre todo a medio y largo plazo. En definitiva, es necesario superar la l\u00f3gica del mero consumo para promover formas de producci\u00f3n agr\u00edcola e industrial que respeten el orden de la creaci\u00f3n y satisfagan las necesidades primarias de todos. La cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica no se ha de afrontar s\u00f3lo por las perspectivas escalofriantes que se perfilan en el horizonte a causa del deterioro ambiental; el motivo ha de ser sobre todo la b\u00fasqueda de una aut\u00e9ntica solidaridad de alcance mundial, inspirada en los valores de la caridad, la justicia y el bien com\u00fan. Por otro lado, como ya he tenido ocasi\u00f3n de recordar, \u00abla t\u00e9cnica nunca es s\u00f3lo t\u00e9cnica. Manifiesta qui\u00e9n es el hombre y cu\u00e1les son sus aspiraciones de desarrollo, expresa la tensi\u00f3n del \u00e1nimo humano hacia la superaci\u00f3n gradual de ciertos condicionamientos materiales. La t\u00e9cnica, por lo tanto, se inserta en el mandato de cultivar y guardar la tierra (cf. Gn 2,15), que Dios ha confiado al hombre, y se orienta a reforzar esa alianza entre ser humano y medio ambiente que debe reflejar el amor creador de Dios\u00bb[25].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11. Cada vez se ve con mayor claridad que el tema del deterioro ambiental cuestiona los comportamientos de cada uno de nosotros, los estilos de vida y los modelos de consumo y producci\u00f3n actualmente dominantes, con frecuencia insostenibles desde el punto de vista social, ambiental e incluso econ\u00f3mico. Ha llegado el momento en que resulta indispensable un cambio de mentalidad efectivo, que lleve a todos a adoptar nuevos estilos de vida, \u00aba tenor de los cuales, la b\u00fasqueda de la verdad, de la belleza y del bien, as\u00ed como la comuni\u00f3n con los dem\u00e1s hombres para un desarrollo com\u00fan, sean los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorros y de las inversiones\u00bb[26]. Se ha de educar cada vez m\u00e1s para construir la paz a partir de opciones de gran calado en el \u00e1mbito personal, familiar, comunitario y pol\u00edtico. Todos somos responsables de la protecci\u00f3n y el cuidado de la creaci\u00f3n. Esta responsabilidad no tiene fronteras. Seg\u00fan el principio de subsidiaridad, es importante que todos se comprometan en el \u00e1mbito que les corresponda, trabajando para superar el predominio de los intereses particulares. Un papel de sensibilizaci\u00f3n y formaci\u00f3n corresponde particularmente a los diversos sujetos de la sociedad civil y las Organizaciones no gubernativas, que se mueven con generosidad y determinaci\u00f3n en favor de una responsabilidad ecol\u00f3gica, que deber\u00eda estar cada vez m\u00e1s enraizada en el respeto de la \u00abecolog\u00eda humana\u00bb. Adem\u00e1s, se ha de requerir la responsabilidad de los medios de comunicaci\u00f3n social en este campo, con el fin de proponer modelos positivos en los que inspirarse. Por tanto, ocuparse del medio ambiente exige una visi\u00f3n amplia y global del mundo; un esfuerzo com\u00fan y responsable para pasar de una l\u00f3gica centrada en el inter\u00e9s nacionalista ego\u00edsta a una perspectiva que abarque siempre las necesidades de todos los pueblos. No se puede permanecer indiferentes ante lo que ocurre en nuestro entorno, porque la degradaci\u00f3n de cualquier parte del planeta afectar\u00eda a todos. Las relaciones entre las personas, los grupos sociales y los Estados, al igual que los lazos entre el hombre y el medio ambiente, est\u00e1n llamadas a asumir el estilo del respeto y de la \u00abcaridad en la verdad\u00bb. En este contexto tan amplio, es deseable m\u00e1s que nunca que los esfuerzos de la comunidad internacional por lograr un desarme progresivo y un mundo sin armas nucleares, que s\u00f3lo con su mera existencia amenazan la vida del planeta, as\u00ed como por un proceso de desarrollo integral de la humanidad de hoy y del ma\u00f1ana, sean de verdad eficaces y correspondidos adecuadamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12. La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creaci\u00f3n y se siente en el deber de ejercerla tambi\u00e9n en el \u00e1mbito p\u00fablico, para defender la tierra, el agua y el aire, dones de Dios Creador para todos, y sobre todo para proteger al hombre frente al peligro de la destrucci\u00f3n de s\u00ed mismo. En efecto, la degradaci\u00f3n de la naturaleza est\u00e1 estrechamente relacionada con la cultura que modela la convivencia humana, por lo que \u00abcuando se respeta la \u201cecolog\u00eda humana\u201d en la sociedad, tambi\u00e9n la ecolog\u00eda ambiental se beneficia\u00bb[27]. No se puede pedir a los j\u00f3venes que respeten el medio ambiente, si no se les ayuda en la familia y en la sociedad a respetarse a s\u00ed mismos: el libro de la naturaleza es \u00fanico, tanto en lo que concierne al ambiente como a la \u00e9tica personal, familiar y social[28]. Los deberes respecto al ambiente se derivan de los deberes para con la persona, considerada en s\u00ed misma y en su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Por eso, aliento de buen grado la educaci\u00f3n de una responsabilidad ecol\u00f3gica que, como he dicho en la Enc\u00edclica Caritas in veritate, salvaguarde una aut\u00e9ntica \u00abecolog\u00eda humana\u00bb y, por tanto, afirme con renovada convicci\u00f3n la inviolabilidad de la vida humana en cada una de sus fases, y en cualquier condici\u00f3n en que se encuentre, la dignidad de la persona y la insustituible misi\u00f3n de la familia, en la cual se educa en el amor al pr\u00f3jimo y el respeto por la naturaleza.[29] Es preciso salvaguardar el patrimonio humano de la sociedad. Este patrimonio de valores tiene su origen y est\u00e1 inscrito en la ley moral natural, que fundamenta el respeto de la persona humana y de la creaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13. Tampoco se ha de olvidar el hecho, sumamente elocuente, de que muchos encuentran tranquilidad y paz, se sienten renovados y fortalecidos, al estar en contacto con la belleza y la armon\u00eda de la naturaleza. As\u00ed, pues, hay una cierta forma de reciprocidad: al cuidar la creaci\u00f3n, vemos que Dios, a trav\u00e9s de ella, cuida de nosotros. Por otro lado, una correcta concepci\u00f3n de la relaci\u00f3n del hombre con el medio ambiente no lleva a absolutizar la naturaleza ni a considerarla m\u00e1s importante que la persona misma. El Magisterio de la Iglesia manifiesta reservas ante una concepci\u00f3n del mundo que nos rodea inspirada en el ecocentrismo y el biocentrismo, porque dicha concepci\u00f3n elimina la diferencia ontol\u00f3gica y axiol\u00f3gica entre la persona humana y los otros seres vivientes. De este modo, se anula en la pr\u00e1ctica la identidad y el papel superior del hombre, favoreciendo una visi\u00f3n igualitarista de la \u00abdignidad\u00bb de todos los seres vivientes. Se abre as\u00ed paso a un nuevo pante\u00edsmo con acentos neopaganos, que hace derivar la salvaci\u00f3n del hombre exclusivamente de la naturaleza, entendida en sentido puramente naturalista. La Iglesia invita en cambio a plantear la cuesti\u00f3n de manera equilibrada, respetando la \u00abgram\u00e1tica\u00bb que el Creador ha inscrito en su obra, confiando al hombre el papel de guardi\u00e1n y administrador responsable de la creaci\u00f3n, papel del que ciertamente no debe abusar, pero del cual tampoco puede abdicar. En efecto, tambi\u00e9n la posici\u00f3n contraria de absolutizar la t\u00e9cnica y el poder humano termina por atentar gravemente, no s\u00f3lo contra la naturaleza, sino tambi\u00e9n contra la misma dignidad humana[30].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14. Si quieres promover la paz, protege la creaci\u00f3n. La b\u00fasqueda de la paz por parte de todos los hombres de buena voluntad se ver\u00e1 facilitada sin duda por el reconocimiento com\u00fan de la relaci\u00f3n inseparable que existe entre Dios, los seres humanos y toda la creaci\u00f3n. Los cristianos ofrecen su propia aportaci\u00f3n, iluminados por la divina Revelaci\u00f3n y siguiendo la Tradici\u00f3n de la Iglesia. Consideran el cosmos y sus maravillas a la luz de la obra creadora del Padre y de la redenci\u00f3n de Cristo, que, con su muerte y resurrecci\u00f3n, ha reconciliado con Dios \u00abtodos los seres: los del cielo y los de la tierra\u00bb (Col 1,20). Cristo, crucificado y resucitado, ha entregado a la humanidad su Esp\u00edritu santificador, que gu\u00eda el camino de la historia, en espera del d\u00eda en que, con la vuelta gloriosa del Se\u00f1or, ser\u00e1n inaugurados \u00abun cielo nuevo y una tierra nueva\u00bb (2 P 3,13), en los que habitar\u00e1n por siempre la justicia y la paz. Por tanto, proteger el entorno natural para construir un mundo de paz es un deber de cada persona. He aqu\u00ed un desaf\u00edo urgente que se ha de afrontar de modo un\u00e1nime con un renovado empe\u00f1o; he aqu\u00ed una oportunidad providencial para legar a las nuevas generaciones la perspectiva de un futuro mejor para todos. Que los responsables de las naciones sean conscientes de ello, as\u00ed como los que, en todos los \u00e1mbitos, se interesan por el destino de la humanidad: la salvaguardia de la creaci\u00f3n y la consecuci\u00f3n de la paz son realidades \u00edntimamente relacionadas entre s\u00ed. Por eso, invito a todos los creyentes a elevar una ferviente oraci\u00f3n a Dios, Creador todopoderoso y Padre de misericordia, para que en el coraz\u00f3n de cada hombre y de cada mujer resuene, se acoja y se viva el apremiante llamamiento: Si quieres promover la paz, protege la creaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vaticano, 8 de diciembre de 2009\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBENEDICTUS PP. XVI\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 198.<br \/>\n[2] Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2008, 7.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Cf. n. 48.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Dante Alighieri, Divina Comedia, Para\u00edso, XXXIII,145.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990, 1.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Carta ap. Octogesima adveniens, 21.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1990 1990, 10.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Cf. Carta enc. Caritas in veritate, 32.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 295.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Her\u00e1clito de \u00c9feso (535 a.C. ca. \u2013 475 a.C. ca.), Fragmento 22B124, en H. Diels-W. Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, Weidmann, Berl\u00edn19526.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] Cf. Carta enc. Caritas in veritate, 48.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 37.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13] Cf. Carta enc. Caritas in veritate, 50.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14] Const. past. Gaudium et spes, 69.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 34.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16] Carta enc. Caritas in veritate, 37.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17] Pontificio Consejo \u00abJusticia y Paz\u00bb, Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, 467;cf. Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio, 17.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18] Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 30-31. 43.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19] Carta enc. Caritas in veritate, 49.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20] Ib\u00edd.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21] Cf. Santo Tom\u00e1s de Aquino, S. Th., II-II, q. 49, 5.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22] Cf. n. 9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23] Cf .n. 8.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24] Pablo VI, Carta enc. Populorum progressio, 43.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25] Carta enc. Caritas in veritate, 69.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26] Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 36.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[27] Carta enc. Caritas in veritate, 51.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[28] Cf. ib\u00edd., 15. 51.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[29] Cf. ib\u00edd., 28. 51. 61; Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 38.39.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[30] Cf. Carta enc. Caritas in veritate, 70.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MENSAJE DE SU SANTIDAD BENEDICTO XVI PARA LA CELEBRACI\u00d3N DE LA XLIII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ 1 DE ENERO DE 2010 SI QUIERES PROMOVER LA PAZ, PROTEGE LA CREACI\u00d3N 1. Con ocasi\u00f3n del comienzo del A\u00f1o Nuevo, quisiera dirigir mis m\u00e1s fervientes deseos de paz a todas las comunidades cristianas, a los responsables de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/proteccion-del-ambiente\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPROTECCION DEL AMBIENTE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23019","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23019"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23019\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}