{"id":23024,"date":"2016-02-05T15:44:51","date_gmt":"2016-02-05T20:44:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/himnografia-ambrosiana\/"},"modified":"2016-02-05T15:44:51","modified_gmt":"2016-02-05T20:44:51","slug":"himnografia-ambrosiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/himnografia-ambrosiana\/","title":{"rendered":"HIMNOGRAFIA AMBROSIANA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Los nombres de San Hilario de Poitiers (muerto en 367), mencionado por San Isidoro de Sevilla como el primero en componer himnos Latinos, y San Ambrosio, llamado por Dreves \u201cel Padre del canto de la Iglesia\u201d, est\u00e1n situados juntos como los de los pioneros de la himnodia Occidental.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero que de hecho compuso himnos fue San Hilario, que hab\u00eda estado en Asia Menor algunos a\u00f1os en exilio fuera de su sede, y por consiguiente se familiariz\u00f3 con los himnos sirios y Griegos de la Iglesia Oriental. Su \u201cLibro de los Himnos\u201d, desgraciadamente, ha desaparecido. Daniel, en su \u201cThesaurus Hymnologicus\u201d, atribuy\u00f3, por error, siete himnos a Hilario, dos de los cuales (\u201cLucis largitor splendide\u201d y \u201cBeata nobis gaudia\u201d), estaban considerados, generalmente, hasta nuestros d\u00edas por los especialistas, como con buenas razones para tal adscripci\u00f3n hasta que Blume (Analecta Hymnica, Leipzig, 1897, XXVII, 48-52; cf. tambi\u00e9n la revisi\u00f3n de \u201cHimnos Latinos\u201d de Merril en \u201cBerliner Philologische Wochenschrift\u201d, 24 de marzo de 1906) mostr\u00f3 el error subyacente en la adscripci\u00f3n de Daniel y de los que siguieron su equivocaci\u00f3n. Los dos himnos se mencionan aqu\u00ed porque tienen el molde m\u00e9trico y estr\u00f3fico peculiar de los aut\u00e9nticos himnos de San Ambrosio y de los pr\u00e1cticamente innumerables himnos que fueron compuestos posteriormente sobre el modelo y, a menudo, con la inspiraci\u00f3n de los del Santo. Se puede decir, por lo tanto, con verdad que San Ambrosio, escribiendo himnos en un estilo austeramente elegante, sobrio, inteligible, vistiendo ideas Cristianas con la fraseolog\u00eda cl\u00e1sica, y apelando adem\u00e1s a los gustos populares con \u00e9xito, hab\u00eda encontrado, realmente, una forma nueva y cre\u00f3 una nueva escuela de himnodia. Como San Hilario, San Ambrosio fue tambi\u00e9n \u201cMartillo de Arrianos\u201d, y en el combate de sus errores fue su especial distinci\u00f3n el haber compuesto los himnos. Respondiendo a sus quejas en este punto, dice: \u201cCiertamente no lo desmiento &#8230; Todos se esfuerzan por confesar su fe y por conocer como manifestar en poes\u00eda al Padre y al Hijo y al Esp\u00edritu Santo.\u201d Y San Agust\u00edn (Confesiones, IX, VII, 15) habla del momento en que los himnos fueron introducidos por Ambrosio para ser cantados \u201cseg\u00fan se acostumbraba ya en las iglesias de Oriente\u201d (traducci\u00f3n de la edici\u00f3n und\u00e9cima de la colecci\u00f3n Austral de Espasa-Calpe, Madrid 1985; n.d.t.). San Isidoro de Sevilla (muerto en 636) testifica la extensi\u00f3n de la costumbre de Mil\u00e1n a lo largo de todo el Occidente, y se refiere a los himnos como \u201cAmbrosianos\u201d (P. L., LXXXIII, col. 743). En tiempos acr\u00edticos, los himnos, ya por la m\u00e9trica o por el acento, que siguieran la forma de los de San Ambrosio, se le adscrib\u00edan a \u00e9l generalmente y se les denominaba \u201cAmbrosiani\u201d. El t\u00e9rmino, como se usa ahora, no implica atribuci\u00f3n de autor\u00eda, sino m\u00e1s bien una cierta forma po\u00e9tica o un uso lit\u00fargico. Por otro lado, el t\u00e9rmino ser\u00e1, sin duda alguna, usado todav\u00eda sin implicar necesariamente negaci\u00f3n de la autor\u00eda, por la creencia de que algunos pueden ser realmente composici\u00f3n del Santo, a pesar de las elucubraciones del m\u00e1s reciente academicismo, que le concede con certeza catorce himnos, tres muy probablemente, y uno probablemente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La regla de San Benito emplea el t\u00e9rmino; y Walafridus Strabo (P. L., CXIV, col. 954, 955) anota que, si bien San Benito denomin\u00f3 los himnos usados en las horas can\u00f3nicas como Ambrosianos, el t\u00e9rmino debe entenderse como referido a los himnos compuestos por San Ambrosio o por otros que siguieron su modelo; y, subrayando adem\u00e1s que muchos himnos fueron, erradamente, considerados como suyos, piensa que es incre\u00edble que \u00e9l hubiera compuesto \u201calgunos de ellos, que no tienen coherencia l\u00f3gica y muestran una torpeza (o falta de elegancia; n.d.t.) ajena al estilo de Ambrosio\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Daniel da no menos de noventa y dos Ambrosiani , bajo el t\u00edtulo, no obstante, de \u201cSan Ambrosio y Ambrosiani\u201d, se\u00f1alando una diferencia que, de hecho, no se preocup\u00f3 de especificar m\u00e1s por menudo. Los mauristas limitaron a doce el n\u00famero que adscribir\u00edan a San Ambrosio. Biraghi y Dreves elevaron la cifra a dieciocho. Kayser da los cuatro universalmente concedidos como aut\u00e9nticos y dos de los Ambrosiani que tienen visos de autenticidad. Chevalier es criticado minuciosa y elaboradamente por Blume por sus indicaciones ambrosianas: veinte sin reservas, siete \u201c(San Ambrosio)\u201d, dos sin par\u00e9ntesis pero con un interrogante \u201c\u00bf?\u201d, siete con par\u00e9ntesis e interrogantes, y ocho con un lote variado de par\u00e9ntesis, interrogantes, y posibles simult\u00e1neas adscripciones a otros himnodistas. Nosotros daremos aqu\u00ed, antes de nada, los cuatro himnos reconocidos universalmente como aut\u00e9nticos:\n<\/p>\n<ul>\n<li> (1) \u201cAeterne rerum Conditor\u201d; <\/li>\n<li> (2) \u201cDeus Creator omnium\u201d; <\/li>\n<li> (3) \u201cJam surgit hora tertia\u201d; <\/li>\n<li> (4) \u201cVeni Redemptor gentium\u201d. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a los tres primeros, San Agust\u00edn los cita y directamente acredita su autor\u00eda a San Ambrosio. Parece referirse tambi\u00e9n al n\u00famero 4 (el tercer poema en cuya cuarta estrofa est\u00e1: Geminae Gigas substantiae ) cuando dice: \u201cEste ir adelante de nuestro Gigante [Gigantis] est\u00e1 breve y bellamente versificado por el Bendito Ambrosio&#8230;\u201d. Y Faustus, Obispo de Riez (455 d. C.), lo cita y nombra al Santo como autor, y lo mismo hace Casiodoro (muerto en 575) al citar la cuarta estrofa entera. El Papa San Celestino, en el concilio celebrado en Roma el 430, tambi\u00e9n lo cita como de San Ambrosio. La evidencia interna del n\u00famero 1 se encuentra en muchas correspondencias en palabras y frases entre las estrofas 4-7 y el \u201cHexamer\u00f3n\u201d del Santo (P. L., XIV, col. 255). De estos cuatro himnos, s\u00f3lo el n\u00famero 1 se halla ahora en el Breviario Romano. Se canta en las Laudes del Domingo desde la Octava de la Epifan\u00eda hasta el primer Domingo de Cuaresma, y desde el Domingo m\u00e1s cercano al primer d\u00eda de Octubre hasta Adviento. Existen diecis\u00e9is traducciones al Ingl\u00e9s, de las que la del Cardenal Newman aparece en el Breviario del Marqu\u00e9s de Bute (I, 90). El n\u00famero 2 tiene ocho interpretaciones en Ingl\u00e9s; el n\u00famero 3, dos; el n\u00famero 4, veinticuatro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ocho himnos adicionales acreditados al Santo por los editores Benedictinos son:\n<\/p>\n<ul>\n<li> (5) \u201cIlluminans altissimus\u201d; <\/li>\n<li> (6) \u201cAeterna Christi munera\u201d; <\/li>\n<li> (7) \u201cSplendor paternae gloriae\u201d; <\/li>\n<li> (8) \u201cOrabo mente Dominun\u201d; <\/li>\n<li> (9) \u201cSomno refectis artubus\u201d; <\/li>\n<li> (10) \u201cConsors paterni luminis\u201d; <\/li>\n<li> (11) \u201cO lux beata Trinitas\u201d; <\/li>\n<li> (12) \u201cFit porta Christi pervia\u201d. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Breviario Romano divida el n\u00famero 6 en dos himnos: para M\u00e1rtires (comenzando con una estrofa no perteneciente al himno: Christo profusum sanguinem ); y para Ap\u00f3stoles ( Aeterna, Christi munera ). Las traducciones del texto original y de los dos himnos derivados de \u00e9l hacen un n\u00famero de veintiuna. El n\u00famero 7 se asigna en el Breviario romano al Lunes en Laudes, desde la Octava de la Epifan\u00eda al primer Domingo de Cuaresma y desde la Octava de Pentecost\u00e9s hasta Adviento. Tiene veinticinco traducciones al Ingl\u00e9s. Los n\u00fameros 9, 10, 11 est\u00e1n tambi\u00e9n en el Breviario Romano. (El n\u00famero 11, sin embargo, ha sido alterado como \u201cJam sol recedit igneus\u201d. Tiene treinta y tres traducciones, en total, al Ingl\u00e9s, comprendiendo aquellas del texto original y las de las adaptaciones.) Los n\u00fameros 9, 10, 11, 12 tienen correspondencias en palabras y frases con conocidos himnos del Santo. Sus traducciones al Ingl\u00e9s son: n\u00famero 9, quince; n\u00famero 10, nueve; n\u00famero 11, treinta y tres; n\u00famero 12, dos. El n\u00famero 5 tiene tres traducciones al Ingl\u00e9s; el n\u00famero 6, una; el n\u00famero 7, veinticinco. El n\u00famero 8 permanece a la espera. Los Mauristas lo conceden al Santo con algunas dudas, a causa de la dureza de su prosodia, y porque lo conocieron no siendo un fragmento (seis versos) de un poema m\u00e1s largo, y la (aparentemente) forma de seis l\u00edneas los desconcertaron. Daniel se\u00f1al\u00f3 (Thes., I, 23, 24; IV, 13) que es un fragmento de un himno m\u00e1s largo (en estrofas de cuatro l\u00edneas), \u201cBis ternas horas explicans\u201d, y lo atribuye al Santo sin dudarlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de los cuatro aut\u00e9nticos ya citados, Biraghi concede los n\u00fameros 5, 6, 7, y los siguientes:\n<\/p>\n<ul>\n<li> (8) \u201cNunc sancte nobis spiritus\u201d; <\/li>\n<li> (9) \u201cRector potens, verax Deus\u201d; <\/li>\n<li> (10) \u201cRerum Deus, tenax vigor\u201d; <\/li>\n<li> (11) \u201cAmore Christi nobilis\u201d; <\/li>\n<li> (12) \u201cAgnes beatae virginis\u201d; <\/li>\n<li> (13) \u201cHic est dies verus Dei\u201d; <\/li>\n<li> (14) \u201cVictor Nabor, Felix pii\u201d; <\/li>\n<li> (15) \u201cGrate tibi Jesu novas\u201d; <\/li>\n<li> (16) \u201cApostolorum passio\u201d; <\/li>\n<li> (17) \u201cApostolorum supparem\u201d; <\/li>\n<li> (18) \u201cJesu corona virginum\u201d. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta relaci\u00f3n recibe el apoyo de Dreves (1893) y el de Blume (1901). Los bellos himnos n\u00fameros 8, 9, 10 son los de Tercia, Sexta, y Nona, respectivamente, en el Breviario Romano, el cual asigna tambi\u00e9n el n\u00famero 18 al oficio de V\u00edrgenes. La estrofa Ambrosiana tiene cuatro versos de medida y\u00e1mbica (ocho s\u00edlabas), v.g.,<br \/>\nAeterne rerum Conditor,<br \/>\nNoctem diemque qui regis,<br \/>\nEt temporum das tempora<br \/>\nUt alleves fastidium.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verso difiere, aunque ligeramente, del ritmo de la prosa, es f\u00e1cil de estructurar y de memorizar, se adapta muy bien a toda clase de sujetos, ofrece suficiente variedad m\u00e9trica en los pies impares (que pueden ser o y\u00e1mbicos o espondaicos) mientras que la forma de la estrofa se presta bien a la musicalidad (como ilustra la forma m\u00e9trica y estr\u00f3fica en su contrapartida acentual en Ingl\u00e9s). Esta forma po\u00e9tica ha sido siempre la favorita para los himnos lit\u00fargicos, como mostrar\u00e1 el Breviario Romano en una simple mirada. Pero en los primeros tiempos el modelo fue de uso casi exclusivo, hasta y m\u00e1s all\u00e1 del siglo once. De los 150 himnos del himnario Benedictino del siglo once, por ejemplo, ni siquiera una docena aparece con otra m\u00e9trica; y el Breviario Ambrosiano re-editado por San Carlos Borromeo en 1582 tiene sus himnos, casi exclusivamente, en aquella m\u00e9trica. Se deber\u00eda de decir, sin embargo, que incluso en los d\u00edas de San Ambrosio los versos cl\u00e1sicos estaban dejando sitio, lentamente, a los de acento, como muestra el trabajo del Santo ocasionalmente; mientras en las siguientes \u00e9pocas, hasta la reforma del Breviario bajo Urbano VIII, los himnos se compusieron mayormente con medidas de acento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  ERMONI, en Dict. D&#8217;arch. Chr\u00e8t . Da una buena lista de referencias. Podemos a\u00f1adir a su lista BLUME, Hymnologische Beitr\u00e4ge , II, Repertorium Repertorii (Leipzig, 1901), y especialmente s.v. St. Ambrose, 123-126; Amer. Ecclesiastical Review, Oct., 1896, 349-373, para el texto del n\u00famero 1, con traducci\u00f3n y comentario extenso; Stimmen aus Maria-Laach, LI (1896), 86-97, para Aeterne rerum Conditor&#160;; tambi\u00e9n lo mismo, LII (1897), 241.253, para Splendor paternae gloriae; tambi\u00e9n lo mismo, LIV, 1898, 273-282; JULIAN, Dict. Of Hymnol. para densos recuentos de himnos, con las primeras l\u00edneas traducidas al Ingl\u00e9s; SCHLOSSER, Die Kirche in ihren Liedern etc. (Freiburg), para traducci\u00f3n al Alem\u00e1n, con notas, de muchos Ambrosiani&#160;; KAYSER, Beitr\u00e4ge zur Geschichte und Erkl\u00e4rung der \u00e4lstesten Kirchenhymnen (Paderborn, 1881), para la vida y trabajos del Santo, con texto, traducci\u00f3n y comentarios extensos sobre los himnos n\u00fameros 1-4 y 6, 7 en este art\u00edculo; DUFFIELD, Latin Hymns and Hymn Writers (Nueva York, 1889), 47-62; BATIFFOL, Hist. du Br\u00e9viaire Romain (Paris, 1893, 165-175; WAGENER (traducci\u00f3n de BOUR), Origine et d\u00e8veloppment du chant liturgique (Tournai, 1904, 53, 54; DANIEL y MONE son todav\u00eda muy \u00fatiles por los textos y notas; MARCH, Latin Hymns (Nueva York, 1875), para textos, notas gramaticales, y referencias himnol\u00f3gicas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Henry, Hugh. \u00abAmbrosian Hymnography.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01392a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Andr\u00e9s Peral Mart\u00edn.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los nombres de San Hilario de Poitiers (muerto en 367), mencionado por San Isidoro de Sevilla como el primero en componer himnos Latinos, y San Ambrosio, llamado por Dreves \u201cel Padre del canto de la Iglesia\u201d, est\u00e1n situados juntos como los de los pioneros de la himnodia Occidental. 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