{"id":23032,"date":"2016-02-05T15:45:08","date_gmt":"2016-02-05T20:45:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-ambrosio-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T15:45:08","modified_gmt":"2016-02-05T20:45:08","slug":"san-ambrosio-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-ambrosio-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"SAN AMBROSIO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 24 de octubre de 2007 en la que present\u00f3 a San Ambrosio<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El santo obispo Ambrosio, del que quien os hablar\u00e9 hoy, falleci\u00f3 en Mil\u00e1n en la noche entre el 3 y el 4 de abril del a\u00f1o 397. Era el alba del s\u00e1bado santo. El d\u00eda anterior, hacia las cinco de la tarde, se hab\u00eda puesto a rezar, postrado en el lecho, con los brazos abiertos en forma de cruz. De este modo participaba en el solemne triduo pascual, en la muerte y en la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. \u00abNosotros ve\u00edamos que se mov\u00edan sus labios\u00bb, atestigua Paulino, el di\u00e1cono fiel que por invitaci\u00f3n de Agust\u00edn escribi\u00f3 su \u00abVida\u00bb, \u00abpero no escuch\u00e1bamos su voz\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De repente, parec\u00eda que la situaci\u00f3n llegaba a su fin. Honorato, obispo de Verceli, que estaba ayudando a Ambrosio y que dorm\u00eda en el piso superior, se despert\u00f3 al escuchar una voz que le repet\u00eda: \u00ab\u00a1Lev\u00e1ntate pronto! Ambrosio est\u00e1 a punto de morir\u2026\u00bb. Honorato baj\u00f3 inmediatamente \u2014sigue contando Paulino\u2014 \u00aby le ofreci\u00f3 el santo Cuerpo del Se\u00f1or. Nada m\u00e1s tomarlo, Ambrosio entreg\u00f3 el esp\u00edritu, llev\u00e1ndose consigo el vi\u00e1tico. De este modo, su alma, alimentada por la virtud de esa comida, goza ahora de la compa\u00f1\u00eda de los \u00e1ngeles\u00bb (\u00abVida\u00bb 47).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel viernes santo del a\u00f1o 397 los brazos abiertos de Ambrosio moribundo expresaban su participaci\u00f3n m\u00edstica en la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Era su \u00faltima catequesis: en el silencio de las palabras, segu\u00eda hablando con el testimonio de la vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambrosio no era anciano cuando falleci\u00f3. No ten\u00eda ni siquiera sesenta a\u00f1os, pues naci\u00f3 en torno al a\u00f1o 340 a Tr\u00e9veris, donde su padre era prefecto de las Galias. La familia era cristiana. Cuando falleci\u00f3 su padre, su madre le llev\u00f3 a Roma, siento todav\u00eda un muchacho, y le prepar\u00f3 para la carrera civil, d\u00e1ndole una s\u00f3lida educaci\u00f3n ret\u00f3rica y jur\u00eddica. Hacia el a\u00f1o 370 le propusieron gobernar las provincias de Emilia y Liguria, con sede en Mil\u00e1n. Precisamente all\u00ed herv\u00eda la lucha entre ortodoxos y arrianos, sobre todo despu\u00e9s de la muerte del obispo arriano Ausencio. Ambrosio intervino para pacificar los esp\u00edritus de las dos facciones enfrentadas, y su autoridad fue tal que, a pesar de que no era m\u00e1s que un simple catec\u00fameno, fue proclamado por el pueblo obispo de Mil\u00e1n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta ese momento, Ambrosio era el m\u00e1s alto magistrado del Imperio en Italia del norte. Sumamente preparado culturalmente, pero desprovisto del conocimiento de las Escrituras, el nuevo obispo se puso a estudiarlas con fervor. Aprendi\u00f3 a conocer y a comentar la Biblia a trav\u00e9s de las obras de Or\u00edgenes, el indiscutible maestro de la \u00abescuela de Alejandr\u00eda\u00bb. De este modo, Ambrosio llev\u00f3 al ambiente latino la meditaci\u00f3n de las Escrituras comenzada por Or\u00edgenes, comenzando en occidente la pr\u00e1ctica de la \u00ablectio divina\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9todo de la \u00ablectio\u00bb lleg\u00f3 a guiar toda la predicaci\u00f3n y los escritos de Ambrosio, que surgen precisamente de la escucha orante de la Palabra de Dios. Un c\u00e9lebre inicio de una catequesis ambrosiana muestra egregiamente la manera en que el santo obispo aplicaba el Antiguo Testamento a la vida cristiana: \u00abCuando hemos le\u00eddo las historias de los Patriarcas y las m\u00e1ximas de los Proverbios, hemos afrontado cada d\u00eda la moral \u2014dice el obispo de Mil\u00e1n a sus catec\u00famenos y a los ne\u00f3fitos\u2014 para que, formados por ellos, os acostumbr\u00e9is a entrar en la vida de los Padres y a segur el camino de la obediencia a los preceptos divinos\u00bb (\u00abLos misterios\u00bb 1,1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras, los ne\u00f3fitos y los catec\u00famenos, seg\u00fan el obispo, tras haber aprendido el arte de vivir moralmente, pod\u00eda considerarse que ya estaban preparados para los grandes misterios de Cristo. De este modo, la predicaci\u00f3n de Ambrosio, que representa el coraz\u00f3n de su ingente obra literaria, parte de la lectura de los libros sagrados (\u00ablos Patriarcas\u00bb, es decir, los libros hist\u00f3ricos, y \u00ablos Proverbios\u00bb, es decir, los libros sapienciales), para vivir seg\u00fan la Revelaci\u00f3n divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente que el testimonio personal del predicador y la ejemplaridad de la comunidad cristiana condicionan la eficacia de la predicaci\u00f3n. Desde este punto de vista es significativo un pasaje de las \u00abConfesiones\u00bb de san Agust\u00edn. Hab\u00eda venido a Mil\u00e1n como profesor de ret\u00f3rica; era esc\u00e9ptico, no cristiano. Estaba buscando, pero no era capaz de encontrar realmente la verdad cristiana. Al joven ret\u00f3rico africano, esc\u00e9ptico y desesperado, no le movieron a convertirse definitivamente las bellas homil\u00edas de Ambrosio (a pesar de que las apreciaba mucho). Fue m\u00e1s bien el testimonio del obispo y de su Iglesia milanesa, que rezaba y cantaba, unida como un solo cuerpo. Una Iglesia capaz de resistir a la prepotencia del emperador y de su madre, que en los primeros d\u00edas del a\u00f1o 386 hab\u00edan vuelto a exigir la expropiaci\u00f3n de un edificio de culto para las ceremonias de los arrianos. En el edificio que ten\u00eda que ser expropiado, cuenta Agust\u00edn, \u00abel pueblo devoto velaba, dispuesto a morir con su propio obispo\u00bb. Este testimonio de las \u00abConfesiones\u00bb es precioso, pues muestra que algo se estaba moviendo en la intimidad de Agust\u00edn, quien sigue diciendo: \u00abY nosotros tambi\u00e9n, a pesar de que todav\u00eda \u00e9ramos tibios particip\u00e1bamos en la excitaci\u00f3n de todo el pueblo\u00bb (\u00abConfesiones\u00bb 9, 7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la vida y del ejemplo del obispo Ambrosio, Agust\u00edn aprendi\u00f3 a creer y a predicar. Podemos hacer referencia a un famoso serm\u00f3n del africano, que mereci\u00f3 ser citado muchos siglos despu\u00e9s en la Constituci\u00f3n conciliar \u00abDei Verbum\u00bb: \u00abEs necesario \u2014advierte de hecho la \u00abDei Verbum\u00bb en el n\u00famero 25\u2014, que todos los cl\u00e9rigos, sobre todo los sacerdotes de Cristo y los dem\u00e1s que como los di\u00e1conos y catequistas se dedican leg\u00edtimamente al ministerio de la palabra, se sumerjan en las Escrituras con asidua lectura y con estudio diligente, para que ninguno de ellos resulte \u2014y aqu\u00ed viene la cita de Agust\u00edn\u2014 \u201cpredicador vac\u00edo y superfluo de la palabra de Dios que no la escucha en su interior\u201d\u00bb. Hab\u00eda aprendido precisamente de Ambrosio esta \u00abescucha en su interior\u00bb, esta asiduidad con la lectura de la Sagrada Escritura con actitud de oraci\u00f3n para acoger realmente en el coraz\u00f3n y asimilar la Palabra de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas: quisiera presentaros una especie de \u00abicono patr\u00edstico\u00bb que, interpretado a la luz de lo que hemos dicho, representa eficazmente el coraz\u00f3n de la doctrina de Ambrosio. En el mismo libro de las \u00abConfesiones\u00bb, Agust\u00edn narra su encuentro con Ambrosio, ciertamente un encuentro de gran importancia para la historia de la Iglesia. Escribe textualmente que, cuando visitaba al obispo de Mil\u00e1n, siempre le ve\u00eda rodeado de un mont\u00f3n de personas llenas de problemas, por quienes se desviv\u00eda para atender sus necesidades. Siempre hab\u00eda una larga fila que estaba esperando hablar con Ambrosio para encontrar en \u00e9l consuelo y esperanza. Cuando Ambrosio no estaba con ellos, con la gente (y esto suced\u00eda en brev\u00edsimos espacios de tiempo), o estaba alimentando el cuerpo con la comida necesaria o el esp\u00edritu con las lecturas. Aqu\u00ed Agust\u00edn canta sus maravillas, porque Ambrosio le\u00eda las escrituras con la boca cerrada, s\u00f3lo con los ojos (Cf. \u00abConfesiones\u00bb. 6, 3). De hecho, en los primeros siglos cristianos la lectura s\u00f3lo se conceb\u00eda para ser proclamada, y leer en voz alta facilitaba tambi\u00e9n la comprensi\u00f3n a quien le\u00eda. El hecho de que Ambrosio pudiera pasar las p\u00e1ginas s\u00f3lo con los ojos es para el admirado Agust\u00edn una capacidad singular de lectura y de familiaridad con las Escrituras. Pues bien, en esa lectura, en la que el coraz\u00f3n se empe\u00f1a por alcanzar la comprensi\u00f3n de la Palabra de Dios \u2014este es el \u00abicono\u00bb del que estamos hablando\u2014, se puede entrever el m\u00e9todo de la catequesis de Ambrosio: la misma Escritura, \u00edntimamente asimilada, sugiere los contenidos que hay que anunciar para llevar a la conversi\u00f3n de los corazones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, seg\u00fan el magisterio de Ambrosio y de Agust\u00edn, la catequesis es inseparable del testimonio de vida. Puede servir tambi\u00e9n para el catequista lo que escrib\u00ed en la \u00abIntroducci\u00f3n al cristianismo\u00bb sobre los te\u00f3logos. Quien educa en la fe no puede correr el riesgo de presentarse como una especie de \u00abclown\u00bb, que recita un papel \u00abpor oficio\u00bb. M\u00e1s bien, utilizando una imagen de Or\u00edgenes, escritor particularmente apreciado por Ambrosio, tiene que ser como el disc\u00edpulo amado, que apoy\u00f3 la cabeza en el coraz\u00f3n del Maestro, y all\u00ed aprendi\u00f3 la manera de pensar, de hablar, de actuar. Al final de todo, el verdadero disc\u00edpulo es quien anuncia el Evangelio de la manera m\u00e1s cre\u00edble y eficaz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que el ap\u00f3stol Juan, el obispo Ambrosio, que nunca se cansaba e repetir: \u00ab\u00bbOmnia Christus est nobis!\u201d; \u00a1Cristo es todo para nosotros!\u00bb, sigue siendo un aut\u00e9ntico testigo del Se\u00f1or. Con sus mismas palabras, llenas de amor por Jes\u00fas, concluimos as\u00ed nuestra catequesis: \u00ab\u00bbOmnia Christus est nobis!\u201d. Si quieres curar una herida, \u00e9l es el m\u00e9dico; si est\u00e1s ardiendo de fiebre, \u00e9l es la fuente; si est\u00e1s oprimido por la iniquidad, \u00e9l es la justicia; si tienes necesidad de ayuda, \u00e9l es la fuerza; si tienes miedo de la muerte, \u00e9l es la vida; si deseas el cielo, \u00e9l es el camino; si est\u00e1s en las tinieblas, \u00e9l es la luz\u2026Gustad y ved qu\u00e9 bueno es el Se\u00f1or, \u00a1bienaventurado el hombre que espera en \u00e9l!\u00bb (\u00abDe virginitate\u00bb 16,99). Nosotros tambi\u00e9n esperamos en Cristo. De este modo seremos bienaventurados y viviremos en la paz.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 24 de octubre de 2007 en la que present\u00f3 a San Ambrosio El santo obispo Ambrosio, del que quien os hablar\u00e9 hoy, falleci\u00f3 en Mil\u00e1n en la noche entre el 3 y el 4 de abril del a\u00f1o 397. 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