{"id":23051,"date":"2016-02-05T15:45:47","date_gmt":"2016-02-05T20:45:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amito\/"},"modified":"2016-02-05T15:45:47","modified_gmt":"2016-02-05T20:45:47","slug":"amito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/amito\/","title":{"rendered":"AMITO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Peque\u00f1o lienzo, cuadrado o rectangular que, como las dem\u00e1s vestiduras sacerdotales, necesita una bendici\u00f3n previa a su uso. El objeto de esta vestidura, la primera que se pone el sacerdote para la Misa, es que cubra los hombros y, originariamente, tambi\u00e9n la cabeza. Muchas de las antiguas \u00f3rdenes religiosas todav\u00eda usan el amito de la manera como lo hac\u00edan en la Edad Media; es decir, que el amito se extiende primero sobre la cabeza con las puntas cayendo sobre los hombros; luego se colocan las otras vestiduras, desde el alba a la casulla, y por fin, al acercarse al altar, el sacerdote retira el amito de la cabeza de modo que cuelgue alrededor del cuello por encima de la casulla, a la manera de una peque\u00f1a cogulla o capucha. De este modo, como f\u00e1cilmente podr\u00e1 comprenderse, el amito forma una suerte de cuello que protege del contacto directo con la piel al material noble de que est\u00e1 hecha la casulla. Al retirarse del altar, el sacerdote vuelve a colocarse el amito sobre la cabeza de modo tal que, tanto al entrar como al marcharse, sirve para cubrir la cabeza en lugar del birrete moderno. Esta costumbre de cubrir la cabeza con el amito ha ca\u00eddo en desuso entre el clero en general, y el \u00fanico vestigio que perdura es la r\u00fabrica que se\u00f1ala que, en el momento de pon\u00e9rselo, el amito deber\u00e1 permanecer sobre la cabeza durante un minuto antes de ser ajustado alrededor del cuello. En la ceremonia de su ordenaci\u00f3n, los subdi\u00e1conos reciben el amito de manos del obispo quien les dice:\u201dRecibe el amito que indica la disciplina de la voz\u201d (castigatio vocis).  Esto parece tener relaci\u00f3n con alg\u00fan uso primitivo del amito en calidad de especie de bufanda para proteger la garganta. Por otra parte, la oraci\u00f3n que se le indica al clero para el momento de ponerse esta vestidura alude a un galeam salutis, un \u201cyelmo de salvaci\u00f3n contra las insidias del enemigo\u201d, acentuando su uso como cobertura de cabeza. En sentido estricto, los cl\u00e9rigos inferiores a subdi\u00e1conos no deber\u00edan usar el amito, por ser \u00e9ste una vestidura sagrada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al bucear en la historia del amito, nos encontramos con la misma dificultad que surge ante nosotros al enfrentarnos con expresiones usadas por escritores antiguos. La palabra amictus, que sigue siendo el nombre latino de esta vestidura, y de la que proviene nuestro vocablo amito, parece haber sido empleada en su sentido actual por Amalario a comienzos del siglo IX. \u00c9ste nos dice que el amictus es la primera vestidura que debe colocarse y envolver el cuello (De Eccles. Ofic.., II, XVII, en P.L., CV, 1094). Es tambi\u00e9n probable que podamos identificar con certeza la misma vestidura con el anagolagium mencionado en el primer Ordo Romanus, documento de mediados del siglo VIII o anterior. Anagolagium parece ser sencillamente una corrupci\u00f3n de la palabra anabolium (o anaboladium), a la que San Isidoro de Sevilla define como una suerte de envoltura de lino usada por las mujeres para cubrirse los hombros, por otro nombre sindon. No existe nada que haga suponer que esta \u00faltima fuera una vestidura lit\u00fargica; por lo tanto, debemos sacar en conclusi\u00f3n que no podemos buscar con seguridad el origen del amito actual antes de la mencionada referencia al primer Ordo Romano (P.L., LXVIII, 940). Es curioso que este anagolagium, aunque fuera tambi\u00e9n usado por el di\u00e1cono y el subdi\u00e1cono papales, se lo pusiera el Papa por encima y no por debajo del alba. Hasta el momento presente, el Papa, cuando pontifica, usa una suerte de segundo amito de seda a rayas llamado fanon , que se pone encima del alba y se dobla luego sobre la parte alta de la casulla. Por otra parte, el amito en el rito Ambrosiano se coloca despu\u00e9s del alba. No se ha podido aclarar en qu\u00e9 momento se empez\u00f3 a considerar al amito como parte indispensable de la indumentaria lit\u00fargica del sacerdote, ya que tanto el Obispo Teodulfo de Orle\u00e1ns (f. 821) como Walafrido Strabo (f. 849) lo pasan por alto en circunstancias en las que pod\u00edamos esperar de ellos que lo mencionaran. Adem\u00e1s, la \u201cAdmonitio Synodalis\u201d, documento de fecha incierta pero vulgarmente atribuido al siglo IX (ver, sin embargo, Revista benedictina, 1892, p\u00e1g. 99), claramente impone la obligaci\u00f3n de celebrar Misa con el amito, alba, estola, man\u00edpulo y casulla. Algunos escritores lit\u00fargicos primitivos, como R\u00e1bano Mauro, se inclinaban a considerar al amito como proveniente del efod de los sacerdotes jud\u00edos, pero las autoridades modernas son un\u00e1nimes en el rechazo de esta teor\u00eda. Buscan el origen del amito en alg\u00fan prop\u00f3sito utilitario, aunque hay diferencias de opini\u00f3n considerables respecto de si era, en un comienzo, un lienzo para el cuello introducido por razones de decoro para tapar la garganta desnuda; o nuevamente una pa\u00f1oleta que proteg\u00eda las vestiduras nobles del sudor que, en los climas meridionales suele ba\u00f1ar la cara y el cuello, o quiz\u00e1s una bufanda de invierno para abrigar la garganta de aquellos que, con la finalidad de cantar en la iglesia, deb\u00edan cuidarse la voz. Cada una de estas opiniones merece tenerse en cuenta pero no parece posible llegar a ninguna conclusi\u00f3n exacta. (ver Braun, Die priesterlichen Gew\u00e4nder, p\u00e1g. 5). Los varios nombres por los que se lo conoc\u00eda en la antig\u00fcedad, humerale (es decir \u201clienzo de los hombros\u201d, Germ. Schultertuch), superhumerale anagologium, etc., no nos ayudan a conocer su historia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igual que para el alba, s\u00f3lo se admite como material para el amito la tela de hilo tejida con fibra de lino o c\u00e1\u00f1amo. En el centro del amito se debe bordar una peque\u00f1a cruz que el sacerdote tiene que besar antes de pon\u00e9rselo. Las autoridades competentes (por ejemplo Thalhofer, Liturgia, I, 864) disponen que el amito debe medir al menos aproximadamente 82 cms. de largo por 60 cms. de ancho. Se permite el uso de un borde de puntilla en los amitos destinados a los d\u00edas de fiesta; las tiras pueden ser de seda blanca o de color. (Barbier de Montault, Costume Eccl., II, 231). En la Edad Media cuando el amito se doblaba sobre la casulla y por tanto quedaba a la vista, se sol\u00eda adornar con \u201cindumentaria\u201d o tiras de bordado suntuoso. Esta pr\u00e1ctica ya no est\u00e1 permitida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  BRAUN, Die priesterkichen Gew\u00e4nder (Friburgo, 1897), 1-15, ROHAULT DE FLEURY, La Misa, VII, THURSTON en The Month (Sept., 1898), 265 y siguientes. Ver tambi\u00e9n las obras ya mencionadas en la bibliograf\u00eda de alba; GIHR, El Santo Sacrificio de la Misa, (tr., St. Louis, Mo., 1902), 273-277, que ofrecen una amplia relaci\u00f3n del simbolismo atribuido a esta y otras vestiduras por liturgistas medievales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abAmice.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01428c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Estela S\u00e1nchez Viamonte\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Peque\u00f1o lienzo, cuadrado o rectangular que, como las dem\u00e1s vestiduras sacerdotales, necesita una bendici\u00f3n previa a su uso. El objeto de esta vestidura, la primera que se pone el sacerdote para la Misa, es que cubra los hombros y, originariamente, tambi\u00e9n la cabeza. 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