{"id":23131,"date":"2016-02-05T15:48:30","date_gmt":"2016-02-05T20:48:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-andres-avelino-y-la-importancia-de-la-preparacion-para-la-muerte\/"},"modified":"2016-02-05T15:48:30","modified_gmt":"2016-02-05T20:48:30","slug":"san-andres-avelino-y-la-importancia-de-la-preparacion-para-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-andres-avelino-y-la-importancia-de-la-preparacion-para-la-muerte\/","title":{"rendered":"SAN ANDRES AVELINO Y LA IMPORTANCIA DE LA PREPARACION PARA LA MUERTE"},"content":{"rendered":"<p>\n    Hoy la Iglesia celebra la festividad de San Andr\u00e9s Avelino, sacerdote y religioso teatino, que es invocado para evitar tener una muerte s\u00fabita. Es curioso que fuera \u00e9ste precisamente el g\u00e9nero de fallecimiento que le toc\u00f3 a este var\u00f3n de Dios, que pas\u00f3 de este mundo a la vida eterna despu\u00e9s de sufrir una apoplej\u00eda fulminante al pie del altar, mientras comenzaba la celebraci\u00f3n de la Santa Misa. Y es que, en realidad, aunque la muerte se present\u00f3 de repente, San Andr\u00e9s Avelino estaba preparado para afrontarla, por lo cual, en lugar de ser una desgracia se trat\u00f3 de una merced de Dios, que le ahorr\u00f3 los sufrimientos de la agon\u00eda a un cuerpo cuya alma siempre se hall\u00f3 vigilante. En este mismo sentido hay que entender la an\u00e9cdota de uno de sus m\u00e1s c\u00e9lebres devotos: el papa P\u00edo XI. La copiamos de las memorias del maestro de c\u00e1mara pontificio Mons. Alberto Arborio Mella di Sant\u2019Elia, que llevan el sugestivo t\u00edtulo de Instant\u00e1neas in\u00e9ditas de los cinco \u00faltimos Papas (Ed. Paulinas, 1961).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntretanto los inviernos se iban sucediendo. Los paseos por el jard\u00edn se fueron haciendo menos frecuentes y tambi\u00e9n menos recreativos. Los sinsabores y penalidades sufridas hab\u00edan dado un zarpazo a la salud del Papa. El Padre Santo me hab\u00eda dicho varias veces que iba a durar poco, pero que esperaba no morir de enfermedad. No quer\u00eda caer en manos de los hombres, sino directamente en las de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cRezo todos los d\u00edas un Padrenuestro, Avemar\u00eda y Gloria en honor de San Andr\u00e9s Avelino para que me ayude a tener una muerte repentina tan hermosa como la que tuvo \u00e9l\u201d \u201c\u00a1Qu\u00e9 horror, Dios m\u00edo!\u201d \u2013 exclam\u00e9. \u201cS\u00ed, algo de susto para los que me rodean, pero\u2026 as\u00ed es mejor\u2026 Se da menos quehacer\u2026\u201d \u201cNo, Beat\u00edsimo Padre: A subit\u00e1nea et improvisa morte libera nos, Domine \u2013 repliqu\u00e9. \u201c\u00bfQu\u00e9 dice usted?\u201d \u2013 me respondi\u00f3 el Papa. \u201cLa invocaci\u00f3n de la Iglesia, Padre Santo: A subit\u00e1nea et improvisa morte libera nos, Domine\u201d. \u201cPero, \u00bfqu\u00e9 dice usted? \u2013 repiti\u00f3 m\u00e1s fuerte \u2013. \u00bfNo comprende que para nosotros los sacerdotes nunca es la muerte s\u00fabita e imprevista, aunque sea repentina? \u00a1Nosotros siempre estamos preparados y dispuestos para morir!\u201d \u00a1Qu\u00e9 lecci\u00f3n! Qued\u00e9 impresionado, ejemplarizado con aquella advertencia que me hizo mucho bien\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La an\u00e9cdota que antecede nos hace reflexionar, a prop\u00f3sito de la festividad de San Andr\u00e9s Avelino, en la necesidad de estar habitualmente en estado de gracia y en la conveniencia de meditar en los Nov\u00edsimos, seg\u00fan aquello de la Sagrada Escritura (Ecclo. VII, 40): \u201cMemento novissima tua et in aeternum non peccabis\u201d (Acu\u00e9rdate de tus postrimer\u00edas y nunca m\u00e1s pecar\u00e1s). La muerte deber\u00eda ser para nosotros los cat\u00f3licos un tema tan natural como la vida y nuestras aficiones. Si la tuvi\u00e9ramos presente en nuestro pensamiento con m\u00e1s asiduidad de la habitual (y no s\u00f3lo a trav\u00e9s de los aldabonazos que nos la recuerdan cada vez que golpea a las puertas de nuestra familia y allegados) tendr\u00edamos m\u00e1s cuidado en procurar que nos fuera propicia para la salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ense\u00f1a el P. Royo Mar\u00edn que a la muerte se prepara uno de dos maneras: 1) remota y 2) pr\u00f3xima. La remota depende de nosotros: es el mantenimiento del estado de gracia mediante una vida aut\u00e9nticamente cristiana y siempre vigilante, hecha de oraci\u00f3n, de penitencia, de limosna, de frecuencia de los sacramentos y uso de sacramentales, de buenas obras, de ejercicio de las virtudes teologales y cardinales, etc. Es \u00e9sta la preparaci\u00f3n propia de las v\u00edrgenes prudentes, que tienen a punto sus l\u00e1mparas para cuando llega el Esposo. La preparaci\u00f3n pr\u00f3xima, en cambio, depende de la Iglesia, que dispone los medios necesarios para asegurar la salvaci\u00f3n de sus hijos en el \u00faltimo trance: la extrema-unci\u00f3n, la confesi\u00f3n general, el vi\u00e1tico, la bendici\u00f3n apost\u00f3lica in articulo mortis, las oraciones por los agonizantes y ciertos sacramentales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partiendo de estas dos clases de preparaci\u00f3n, el insigne te\u00f3logo dominico distingue cuatro clases de muerte:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) Con preparaci\u00f3n remota y pr\u00f3xima. Es la muerte ideal, la muerte de los justos. Aunque su vida haya sido recta, siempre es convenient\u00edsimo disponer de los \u00faltimos auxilios que ofrece la Iglesia, lo cual puede, adem\u00e1s, acortar el Purgatorio. Es la muerte de los justos por excelencia y su modelo es el Glorioso Patriarca San Jos\u00e9, var\u00f3n justo, que tuvo el consuelo de morir asistido de Jes\u00fas y de Mar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) Con preparaci\u00f3n remota pero no pr\u00f3xima. Es menos perfecta que la anterior, pero moralmente permite suponer la salvaci\u00f3n del que tiene este tipo de muerte. Suele sobrevenir repentinamente, por accidente f\u00edsico u org\u00e1nico, sin dar tiempo a recibir los \u00faltimos sacramentos. Aqu\u00ed se aplica a la muerte aquello que se dice del D\u00eda del Se\u00f1or: que viene como ladr\u00f3n en la noche, sin que se sepa el d\u00eda ni la hora. Pero para quien ha vivido cristianamente y en estado habitual de gracia no tiene por qu\u00e9 suponer una desgracia. Su modelo es San Andr\u00e9s Avelino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) Sin preparaci\u00f3n remota, pero con preparaci\u00f3n pr\u00f3xima. Es la muerte de los pecadores arrepentidos, a quienes hasta un punto de contrici\u00f3n abre los cielos. Es una clase de muerte que muestra la extrema misericordia divina, que quiere hasta el extremo que el pecador se convierta y viva, pero no es deseable por lo incierta y porque el pecador habitual corre el peligro de endurecerse y desesperar de la salvaci\u00f3n. Su modelo es San Dimas, el Buen Ladr\u00f3n, que se convirti\u00f3 en el pat\u00edbulo de la cruz despu\u00e9s de una vida miserable de pecado y de delitos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) Sin preparaci\u00f3n remota ni pr\u00f3xima. Es la muerte del renegado, del que ha vivido una vida a espaldas de Dios y ni en el \u00faltimo instante se vuelve hacia \u00c9l. Es una muerte horrible como que es la peor de todas: \u201cmors peccatorum pessima\u201d (Psalm. XXXIII, 22). \u00c9sta es la muerte que se pide a Dios apartar de nosotros en las Letan\u00edas de los Santos: \u201cA subit\u00e1nea et improvisa norte libera nos, Domine\u201d. Su modelo es el rico Epul\u00f3n, a quien sorprende el paso de este mundo al otro inopinadamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de estas consideraciones sacamos en claro la utilidad de la devoci\u00f3n a San Andr\u00e9s Avelino, a quien podemos pedir que nos alcance del Se\u00f1or las gracias necesarias para vivir p\u00edamente y poder morir en brazos de la Iglesia y rodeados de sus \u00faltimos cuidados, ya que no podemos pretender alcanzar una santidad como la suya, que le permiti\u00f3 entrar en la gloria desde el altar de la Santa Misa, al pie del cual se dispon\u00eda a celebrar. Invoqu\u00e9mosle, pues, con sincera devoci\u00f3n, para lo cual copiamos esta oraci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oh San Andr\u00e9s Avelino, digno hijo de San Cayetano, yo tu devoto ru\u00e9gote, por amor de Dios, te constituyas en abogado m\u00edo ante el Alt\u00edsimo y me obtengas de su misericordia la gracia de vivir de tal manera que merezca morir con los auxilios de nuestra Santa Madre Iglesia. Te pido ahuyentes toda asechanza del enemigo maligno a lo largo de mi existencia terrena y sobre todo en mis \u00faltimos momentos. Haz que el Se\u00f1or me libre de una muerte s\u00fabita e imprevista, de modo que pueda prepararme convenientemente a comparecer ante \u00c9l y pueda o\u00edr de tan justo y misericordioso Juez una sentencia benigna y clemente. As\u00ed sea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Rodolfo Vargas Rubio<\/b>\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy la Iglesia celebra la festividad de San Andr\u00e9s Avelino, sacerdote y religioso teatino, que es invocado para evitar tener una muerte s\u00fabita. 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