{"id":23150,"date":"2016-02-05T15:49:10","date_gmt":"2016-02-05T20:49:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles-jerarquia-celeste\/"},"modified":"2016-02-05T15:49:10","modified_gmt":"2016-02-05T20:49:10","slug":"angeles-jerarquia-celeste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles-jerarquia-celeste\/","title":{"rendered":"ANGELES: JERARQUIA CELESTE"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 CAPITULO I<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 CAPITULO II<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 En que las cosas celestiales y divinas nos son reveladas convenientemente, aun cuando sea por medio de s\u00edmbolos desemejantes<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 CAPITULO III<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Qu\u00e9 se entiende por jerarqu\u00eda y cu\u00e1l sea su provecho<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 CAPITULO IV<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Lo que significa el nombre \u00ab\u00e1ngel\u00bb<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 CAPITULO V<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 \u00bfPor qu\u00e9 llaman indistintamente \u00e1ngeles a todos los del Cielo?<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 CAPITULO VI<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 Cu\u00e1les sean la primera clase, media e inferior del orden celeste<\/li>\n<\/ul>\n<h2>CAPITULO I<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presb\u00edtero Dionisio a su copresb\u00edtero Timoteo. Aun cuando la iluminaci\u00f3n procede por amor de m\u00faltiples maneras hacia los objetos que est\u00e1n bajo su providencia, no obstante permanece en su misma simplicidad y unifica a cuanto ilumina\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. \u00abTodo buen don y toda d\u00e1diva perfecta viene de arriba, desciende del Padre de las luces\u00bb. M\u00e1s a\u00fan, la Luz procede del Padre, se difunde copiosamente sobre nosotros y con su poder unificante nos atrae y lleva a lo alto. Nos hace retornar a la unidad y deificante simplicidad del Padre, congregados en El. \u00abPorque de El y para El son todas las cosas\u00bb, como dice la Escritura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Invoquemos, pues, a Jes\u00fas, la Luz del Padre, \u00abla luz verdadera que viniendo a este mundo, ilumina a todo hombre\u00bb, \u00abpor quien hemos obtenido acceso\u00bb al Padre, la luz que es fuente de toda luz. Fijemos la mirada lo mejor que podamos en las luces que los Padres nos transmiten por las Sagradas Escrituras. En cuanto nos sea posible estudiemos las jerarqu\u00edas de los esp\u00edritus celestes conforme la Sagrada Escritura nos lo ha revelado de modo simb\u00f3lico y anag\u00f3gico. Centremos fijamente la mirada inmaterial del entendimiento en la Luz desbordante m\u00e1s que fundamental, que se origina en el Padre, fuente de la Divinidad. Por medio de figuras simb\u00f3licas, nos ilustra sobre las bienaventuradas jerarqu\u00edas de los \u00e1ngeles. Pero elev\u00e9monos sobre esta profusi\u00f3n luminosa hasta el puro Rayo de Luz en s\u00ed mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, este Rayo de Luz no pierde nada de su propia naturaleza ni de su \u00edntima unidad. Aun cuando act\u00faa y se multiplica exteriormente, como es propio de su bondad, para ennoblecer y unificar los seres que est\u00e1n bajo su providencia, sin embargo permanece interiormente estable en s\u00ed mismo, absolutamente firme en identidad inm\u00f3vil. Da a todos, en la medida de sus fuerzas, poder para elevarse y unirse a El seg\u00fan su propia simplicidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero este Rayo divino no podr\u00e1 iluminamos si no est\u00e1 espiritualmente velado en la variedad de sagradas figuras, acomodadas a nuestro modo natural y propio, seg\u00fan la paternal providencia de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Por lo cual, nuestra sagrada jerarqu\u00eda qued\u00f3 establecida por disposici\u00f3n divina a imitaci\u00f3n de las jerarqu\u00edas celestes, que no son de este mundo. Mas las jerarqu\u00edas inmateriales se han revestido de m\u00faltiples figuras y formas materiales a fin de que, conforme a nuestra manera de ser, nos elevemos anal\u00f3gicamente desde estos signos sagrados a la comprensi\u00f3n de las realidades espirituales, simples, inefables. Nosotros, los hombres, no podr\u00edamos en modo alguno elevamos por v\u00eda puramente espiritual a imitar y contemplar las jerarqu\u00edas celestes sin ayuda de medios materiales que nos gu\u00eden como requiere nuestra naturaleza. Cualquier persona reflexionando se da cuenta de que la hermosura aparente es signo de misterios sublimes. El buen olor que sentimos manifiesta la iluminaci\u00f3n intelectual. Las luces materiales son imagen de la copiosa efusi\u00f3n de luz inmaterial. Las diferentes disciplinas sagradas corresponden a la inmensa capacidad contemplativa de la mente. Los \u00f3rdenes y grados de aqu\u00ed abajo simbolizan las armoniosas relaciones del Reino de Dios. La recepci\u00f3n de la Sagrada Eucarist\u00eda es signo de la participaci\u00f3n en Jes\u00fas, y lo mismo sucede con los seres del Cielo, que de modo trascendente reciben los dones, dados a nosotros simb\u00f3licamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fuente de perfecci\u00f3n espiritual nos ha provisto de im\u00e1genes sensibles que corresponden a las realidades inmateriales del Cielo, pues cuida de nosotros y quiere hacernos a semejanza suya. Nos dio a conocer las Jerarqu\u00edas celestes: instituy\u00f3 el colegio ministerial de nuestra propia jerarqu\u00eda a imitaci\u00f3n de la celeste, en cuanto humanamente es posible, en su divino sacerdocio. Nos revel\u00f3 todo esto por medio de santas alegor\u00edas contenidas en las Sagradas Escrituras, para elevarnos espiritualmente desde lo sensible y conceptual a trav\u00e9s de los s\u00edmbolos sagrados hasta la cima simplic\u00edsima de aquellas jerarqu\u00edas celestes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>CAPITULO II<\/h2>\n<h2>En que las cosas celestiales y divinas nos son reveladas convenientemente, aun cuando sea por medio de s\u00edmbolos desemejantes<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Ante todo, creo que debo exponer cu\u00e1l es el principal objeto de toda jerarqu\u00eda y en qu\u00e9 sentido sea provechosa a sus miembros. Luego ensalzar\u00e9 las jerarqu\u00edas celestes, seg\u00fan lo que nos ha revelado la Sagrada Escritura. Por \u00faltimo, hay que describir bajo qu\u00e9 formas sagradas la Escritura representa los \u00f3rdenes celestes, pues a trav\u00e9s de esas figuras debemos elevarnos a perfecta simplicidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No podemos imaginar, como hace el vulgo, aquellas inteligencias celestes con muchos pies y rostros, de forma parecida a bueyes o como leones salvajes. No tienen corvos picos de \u00e1guilas ni alas o plumas de p\u00e1jaros. No los imaginemos como ruedas flam\u00edgeras por el cielo, tronos materiales, c\u00f3modos, donde se sienta la Divinidad, caballos variopintos, capitanes blandiendo espadas o cualquier otra forma en que las Santas Escrituras nos lo han representado en variedad de s\u00edmbolos. La teolog\u00eda se vale de im\u00e1genes po\u00e9ticas al estudiar estas inteligencias que carecen de figuras. Pero, como queda dicho, lo hace en atenci\u00f3n a nuestra propia manera de entender, se sirve de pasajes b\u00edblicos puestos a nuestro alcance en forma anag\u00f3gica para elevarnos m\u00e1s f\u00e1cilmente a lo espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Estas figuras hacen referencia a seres tan espirituales que no podemos conocerlos ni contemplarlos. Figuras y nombres de que se valen las Escrituras son inadecuados para representar tan santas inteligencias. Efectivamente, podr\u00eda objetarse que si los te\u00f3logos hubieran querido dar forma corporal a lo que es absolutamente incorp\u00f3reo, deber\u00edan haber comenzado con los seres tenidos por m\u00e1s nobles, inmateriales y trascendentes, en vez de acudir a m\u00faltiples formas terrenas, \u00ednfimas, para aplicarlas a realidades divinas, que son totalmente simples y celestes. Quiz\u00e1s lo haga con intenci\u00f3n de elevarnos y no de rebajar lo celeste con im\u00e1genes inadecuadas. En realidad, es una ofensa indigna a los poderes divinos e induce a error nuestra inteligencia confundi\u00e9ndola con esas composiciones profanas. Uno se imaginar\u00eda f\u00e1cilmente que sobre los cielos hay multitud de leones y caballos, que las alabanzas son mugidos, que vuelan bandadas de p\u00e1jaros o que los cielos est\u00e1n llenos de otra clase de animales, materias viles y semejantes desatinos que describen, hasta el absurdo, la corrupci\u00f3n y pasiones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si uno investiga la verdad, pone en evidencia la sabidur\u00eda de las Escrituras. Hay en ellas providencial cuidado de no ofender a los poderes divinos cuando representan con figuras las inteligencias celestes. Con la misma solicitud evitan que nos aficionemos desordenadamente a s\u00edmbolos que contengan algo de bajeza y vulgaridad. Por lo dem\u00e1s, dos son las razones para representar con im\u00e1genes lo que no tiene figura, y dar cuerpo a lo incorp\u00f3reo. Ante todo, porque somos incapaces de elevarnos directamente a la contemplaci\u00f3n mental. Necesitamos algo que nos sea connatural, met\u00e1foras sugerentes de las maravillas que escapan a nuestro conocimiento. En segundo lugar, es muy conveniente que para el vulgo permanezcan veladas con enigmas sagrados las verdades que contienen acerca de las inteligencias celestes. No todos son santos y la Sagrada Escritura advierte que no conviene a todos conocer estas cosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a la inconveniencia de las im\u00e1genes b\u00edblicas o al uso de comparaciones, tan bajas para significar jerarqu\u00edas tan dignas y santas, es objeci\u00f3n a la que se responde diciendo que la revelaci\u00f3n divina se presenta de dos maneras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Una procede naturalmente por medio de im\u00e1genes semejantes a lo que significan. La otra emplea figuras desemejantes hasta la total desigualdad y el absurdo. Sucede a veces que las Escrituras en sus ense\u00f1anzas misteriosas representan la adorable santidad de Dios \u00abVerbo\u00bb, \u00abInteligencia\u00bb y \u00abEsencia\u00bb. Hacen ver que la racionalidad y sabidur\u00eda son atributos convenientes a Dios, a quien debemos considerar real subsistencia y causa verdadera de la subsistencia de todos los seres. M\u00e1s a\u00fan, le representan como Luz y le llaman Vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas formas sagradas ciertamente muestran m\u00e1s reverencia y parecen superiores a las representaciones materiales. No son, sin embargo, menos deficientes que las otras con respecto a la Deidad, que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de cualquier manifestaci\u00f3n del ser y de la vida. No puede expresarla ninguna luz y toda raz\u00f3n o inteligencia no llega ni a tener parecido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocurre, por eso, que las mismas Escrituras ensalzan la Deidad con expresiones totalmente desemejantes. La llaman invisible, infinita, incomprensible y otras cosas que dan a entender no lo que es, sino lo que no es. Esta segunda manera, a mi entender, es mucho m\u00e1s propia hablando de Dios, pues, como la secreta y sagrada tradici\u00f3n nos ense\u00f1a, nada de cuanto ha existido se parece a Dios y desconocernos su supraesencia invisible, inefable, incomprensible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que la negaci\u00f3n parece ser m\u00e1s propia para hablar de Dios, y la afirmaci\u00f3n positiva resulta siempre inadecuada al misterio inexpresable, conviene mejor referirse a lo invisible por medio de figuras desemejantes. Por lo cual, las Sagradas Escrituras, lejos de menospreciar las jerarqu\u00edas celestes, las ensalzan con figuras totalmente desemejantes. De ese modo realmente nos damos cuenta de que aquellas jerarqu\u00edas, tan distantes de nosotros, trascienden toda materialidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo dem\u00e1s, no creo que ninguna persona sensata deje de reconocer que las desemejanzas sirven mejor que las semejanzas para elevar nuestra mente al reino del esp\u00edritu. Figuras muy nobles podr\u00edan inducir a algunos al error de pensar que los seres celestes son hombres de oro, luminosos, radiantes de hermosura, suntuosamente vestidos, inofensivamente llameantes, o bajo otras formas por el estilo con que la teolog\u00eda ha representado las inteligencias celestes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para evitar esos malentendidos entre gentes incapaces de elevarse por encima de la hermosura que perciben los sentidos, piadosos te\u00f3logos, sabia y espiritualmente, han condescendido con el uso de s\u00edmbolos desemejantes. Obrando as\u00ed, ellos han frenado nuestra natural tendencia a lo material y el deseo de satisfacernos perezosamente con im\u00e1genes de baja calidad. A la vez, han favorecido la elevaci\u00f3n de la parte superior del alma, que siempre anhela las cosas de arriba. En efecto, la tosquedad de esos s\u00edmbolos sirve de est\u00edmulo para que incluso los aficionados a las cosas terrenas no puedan juzgar veros\u00edmil ni posible la semejanza de estas cosas triviales con las celestes. Por lo dem\u00e1s, en todas las cosas hay algo de belleza , como dice rectamente la Escritura: \u00abTodo es muy bueno\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Todas las cosas pueden favorecer la contemplaci\u00f3n. Como antes dec\u00eda, las desemejanzas con el mundo pueden aplicarse a esos seres que son a la vez inteligibles e inteligentes. Pero t\u00e9ngase siempre en cuenta la diferencia enorme que hay entre lo que cae bajo el dominio de los sentidos y lo propio del entendimiento. As\u00ed, en las criaturas irracionales la c\u00f3lera nace de un impulso apasionado de movimiento irascible, mas hay que entenderlo de diferente modo cuando se trata de quienes disfrutan de raz\u00f3n. En este caso, la c\u00f3lera es, yo creo, la firme actuaci\u00f3n de la raz\u00f3n y capacidad de perseverar con tenacidad en principios santos e inmutables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De modo parecido la concupiscencia. En los irracionales es una b\u00fasqueda ilimitada de bienes materiales a impulsos del instinto o costumbre de aficionarse a lo perecedero, apetito irracional dominante que induce a los vivientes a poseer cualquier cosa placentera a los sentidos. Pero cuando lo aplicamos al ser inteligente hay que entenderlo de diferente manera. Decimos que sienten deseos, pero significa el anhelo divino de la Realidad inmaterial, que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda raz\u00f3n y de toda inteligencia. Es firme y constante deseo de contemplar pura e impasiblemente la Supraesencia. Hambre espiritual insaciable y verdadera comuni\u00f3n con la luz inmaculada y sublime, de espl\u00e9ndida e inefable hermosura. Intemperancia que ser\u00e1 el ardor perfecto, inquebrantable, manifiesto en el anhelo constante de la divina hermosura, la total entrega al verdadero objeto de todo deseo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Decimos que son irracionales los animales y objetos, porque les falta raz\u00f3n; a los objetos, adem\u00e1s, sensaci\u00f3n. Pero cuando lo decimos de los seres inmateriales, intelectuales, se entiende bajo el aspecto de santidad. Son criaturas que trascienden con mucho nuestra raz\u00f3n corporal discursiva, como la inteligencia sobrepasa las sensaciones materiales. Por tanto, podemos servirnos rectamente de figuras, tomadas incluso de la materia vil, con referencia a los seres celestes. Despu\u00e9s de todo, las cosas terrenas subsisten gracias a la Hermosura absoluta, que contienen dentro de su condici\u00f3n material. Por la materia podemos elevarnos hasta los arquetipos inmateriales. Pero hay que tener especial cuidado para usar debidamente las semejanzas y desemejanzas. No puede establecerse una relaci\u00f3n de identidad, sino que, teniendo en cuenta la distancia entre los sentidos y el entendimiento, se acomodar\u00e1n seg\u00fan corresponda a cada cual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Hallaremos que los te\u00f3logos m\u00edsticos se sirven de esto para hablar de las jerarqu\u00edas celestes y tambi\u00e9n para explicar los misterios de la Deidad. A veces la celebran con im\u00e1genes muy llamativas; por ejemplo, cuando dicen Sol de Justicia, Estrella de la ma\u00f1ana que se levanta hasta la inteligencia, Luz de fulgor intelectua. En otros casos se valen de expresiones m\u00e1s terrenas. Comparan a Dios con fuego que arde sin quemar, agua que comunica plenitud de vida, que metaf\u00f3ricamente llega a las entra\u00f1as y forma r\u00edos inagotables. Usan tambi\u00e9n semejanzas de cosas ordinarias, como ung\u00fcento suave, piedra angular. Llegan hasta comparaciones de animales. Atribuyen a Dios propiedades del le\u00f3n, la pantera, el leopardo y el oso devorador. A\u00f1\u00e1dase lo que parece m\u00e1s abyecto e impropio de todo, la forma de gusano con que han representado a Dios admirables int\u00e9rpretes de los misterios divinos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed los que saben de Dios, int\u00e9rpretes bajo la inspiraci\u00f3n misteriosa, no mezclan con las cosas perfectas y profanas al \u00abSanto de los santos\u00bb. Utilizan aquella desemejante figura a fin de que las realidades divinas no se confundan con las inmundas ni los fervientes admiradores de los s\u00edmbolos divinos se adhieran a tales figuras como si tuvieran existencia real. As\u00ed, con verdaderas negaciones y con desemejanzas, \u00faltimos reflejos divinos, honran a Dios como es debido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada, pues, tiene de indigno representar los seres celestes, como queda dicho, por medio de semejanzas o desemejanzas inadecuadas al objeto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi ordinaria investigaci\u00f3n, esta dificultad no me habr\u00eda estimulado hasta llegar a una explicaci\u00f3n precisa de las virtudes sagradas si yo no hubiese tenido problema con im\u00e1genes de la Escritura, disformes con respecto a los \u00e1ngeles. No pod\u00eda mi mente satisfacerse con esa imaginer\u00eda inadecuada. Tal inquietud me indujo a ir m\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n material, a pasar santamente las apariencias y a trav\u00e9s de ellas elevarme a realidades que no son de este mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero baste ya lo dicho sobre las im\u00e1genes materiales e impropias con que las Escrituras Sagradas se refieren a los \u00e1ngeles. Debo precisar ahora lo que entiendo por jerarqu\u00eda y qu\u00e9 ventajas ofrece a quienes participan de ella. Que mi gu\u00eda en esta exposici\u00f3n sea Cristo, mi Cristo, si es l\u00edcito hablar as\u00ed, el inspirador de cuanto podemos conocer sobre la Jerarqu\u00eda, y t\u00fa, hijo m\u00edo, debes seguir las recomendaciones de nuestra tradici\u00f3n jer\u00e1rquica. Escucha devotamente estos razonamientos sagrados e inspirados y te servir\u00e1 de iluminaci\u00f3n esta doctrina. Guarda las santas verdades en lo rec\u00f3ndito de tu alma. Preserva su unidad frente a la multiplicidad de lo profano, pues, como dice la Escritura, no es l\u00edcito echar a los cerdos la pura, brillante y espl\u00e9ndida armon\u00eda de perlas espirituales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>CAPITULO III<\/h2>\n<h2>Qu\u00e9 se entiende por jerarqu\u00eda y cu\u00e1l sea su provecho<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. A mi juicio, jerarqu\u00eda es un orden sagrado, un saber y actuar lo m\u00e1s pr\u00f3ximo posible de la Deidad. Se elevan a imitar a Dios en proporci\u00f3n de las luces que de El reciben, la Hermosura de Dios tan simple, tan buena, el origen de toda perfecci\u00f3n no admite en s\u00ed la menor desemejanza. Dispensa a todos, seg\u00fan el m\u00e9rito de cada cual, su luz y los perfecciona revisti\u00e9ndolos misteriosa y establemente de su propia forma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. La jerarqu\u00eda, pues, tiene por fin lograr en las criaturas, en cuanto sea posible, la semejanza y uni\u00f3n con Dios. Una jerarqu\u00eda tiene a Dios como maestro de todo saber y acci\u00f3n . No deja de contemplar su divin\u00edsima hermosura. Lleva en s\u00ed la marca de Dios. Hace que sus miembros sean im\u00e1genes de El bajo todos los aspectos, espejos transparentes y sin mancillas, que reflejan el brillo de la luz primera y de Dios mismo. Luego que sus miembros han recibido la plenitud de su divino esplendor, transmiten generosamente la luz, conforme al plan de Dios, a aquellos que les siguen en la escala.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda grave error para los santos gu\u00edas, y asimismo para los que de ellos aprenden, hacer algo contra las disposiciones sagradas de aquel que, despu\u00e9s de todo, es la fuente de perfecci\u00f3n. Ser\u00eda un error la desobediencia, en especial si es que anhelan el divino resplandor de Dios, y han fijado para siempre la mirada en aquel fulgor. Es lo que conviene a su car\u00e1cter sagrado. Y m\u00e1s si est\u00e1n configurados, en la medida de sus fuerzas, con aquella Luz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es que el nombre de jerarqu\u00eda designa una disposici\u00f3n sagrada, imagen de la hermosura de Dios, que representa los misterios de la propia iluminaci\u00f3n, gracias al orden sagrado de su rango y de sus saberes. Se asemeja a la propia fuente y, en cuanto es posible, se configura con su propio origen. Porque la perfecci\u00f3n de cada uno de cuantos est\u00e1n en este sagrado orden consiste principalmente en que, seg\u00fan la propia capacidad, tiende a la imitaci\u00f3n de Dios. M\u00e1s admirable a\u00fan: llega a ser, como dice la Escritura, \u00abcooperador de Dios\u00bb y reflejo de la actividad divina en cuanto es posible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, cuando el orden sagrado dispone que unos sean purificados y otros purifiquen; unos sean iluminados y otros iluminen; unos sean perfeccionados y otros perfeccionen, cada cual imitar\u00e1 a Dios de hecho seg\u00fan el modo que convenga a su funci\u00f3n propia. Lo que nosotros llamamos bienaventuranza de Dios est\u00e1 libre de toda desemejanza. Es plena luz, sempiterna, perfecta, sin que le falte nada. Ella es la que purifica, ilumina y perfecciona. 0 mejor, es la santa purificaci\u00f3n, iluminaci\u00f3n, perfecci\u00f3n. Est\u00e1 por encima de toda purificaci\u00f3n, sobre toda iluminaci\u00f3n; es la verdadera fuente de perfecci\u00f3n, m\u00e1s que perfecta. Causa de toda jerarqu\u00eda, sobrepasa con mucho todo lo sagrado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. A mi parecer, los ya purificados est\u00e1n perfectamente limpios de toda mancha y libres de la menor desemejanza. Creo que cuantos reciben la iluminaci\u00f3n sagrada est\u00e1n llenos de luz divina y levantan los santos ojos de la mente hasta alcanzar plena capacidad de contemplaci\u00f3n. Finalmente, pienso que los perfectos, lejos ya de toda imperfecci\u00f3n, deben unirse a quienes contemplan los santos misterios con ciencia perfeccionante. Justo es que quienes purifican hagan a otros participar de su abundante pureza. Justo asimismo que quienes iluminan mentes m\u00e1s transparentes que las otras, gozosamente llenos de sagrado fulgor y capaces tanto de recibir como de transmitir la luz, la desborden doquier y difundan entre los que sean dignos de ella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, que quienes tienen el oficio de crear perfecci\u00f3n, muy entendidos en la doctrina perfeccionante, deben hacer que los perfectos lleguen a ser como ellos, instruy\u00e9ndolos en la doctrina sagrada de lo que ya contemplan devotamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta, pues, que cada orden de la jerarqu\u00eda sagrada, seg\u00fan a cada cual corresponde, se eleva hasta la cooperaci\u00f3n con Dios. Con la gracia y poder que Dios da hace cosas que natural y sobrenaturalmente son propias de la Deidad. Algo que El lleva a cabo supraesencialmente y luego lo revela por la jerarqu\u00eda a las inteligencias que aman a Dios para que \u00e9stas las imiten dentro de lo posible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>CAPITULO IV<\/h2>\n<h2>Lo que significa el nombre \u00ab\u00e1ngel\u00bb<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Creo que he explicado ya lo que entiendo por jerarqu\u00eda y debo, seg\u00fan eso, entonar un himno de alabanza a las jerarqu\u00edas ang\u00e9licas. Con ojos que miren m\u00e1s all\u00e1 del mundo he de contemplar las figuras sagradas que les atribuyen las Escrituras para que, a trav\u00e9s de esas m\u00edsticas representaciones, podamos elevamos hasta la simplicidad de Dios. Entonces, con la debida adoraci\u00f3n y acci\u00f3n de gracias, glorificaremos a la Deidad, fuente de cuanto podamos conocer de las jerarqu\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante todo, debemos afirmar esta verdad: la Deidad supraesencial ha establecido la esencia de todas las cosas y les ha dado la existencia. Es propio de la Causa universal, Bondad suprema, llamar a comuni\u00f3n consigo todas las cosas en cuanto a \u00e9stas les es posible. Por eso, todo ser participa en cierto modo de la Providencia que viene de la Deidad supraesencial, Causa de todo. En realidad, nada puede existir sin que dependa en modo alguno de aquel que es fuente de todo ser. De El participan las cosas inanimadas por el mero hecho de existir, pues todo ser debe la propia existencia a la Deidad trascendente . Los vivientes, a su vez, participan del poder que da la vida y sobrepasa toda vida. Los seres dotados de raz\u00f3n e inteligencia participan de la Sabidur\u00eda, perfecci\u00f3n absoluta, primordial, que sobrepasa toda raz\u00f3n e inteligencia. Queda claro, pues, que estos \u00faltimos seres est\u00e1n m\u00e1s pr\u00f3ximos a Dios porque de muchas maneras comparten con El.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Comparados con las cosas que se limitan a existir, con los seres de vida irracional, e incluso con nuestra naturaleza racional, los santos \u00f3rdenes de seres celestes son evidentemente superiores por cuanto han recibido de la divina largueza. En el modo de conocer se parecen a Dios. Con El conforman sus inteligencias. Por eso, entran naturalmente en mayor comuni\u00f3n con la Deidad: porque est\u00e1n siempre en marcha a las alturas; porque, en cuanto es posible, tienden a concentrarse en el indeficiente amor de Dios; porque de modo inmaterial y en toda pureza reciben la luz directamente de su origen; porque su vida, guiada por tal luz, es plenamente inteligente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas inteligencias son las que m\u00e1s \u00edntima y ricamente participan de Dios, y a su vez son las primeras y m\u00e1s abundantes en transmitir a los dem\u00e1s los misterios escondidos de la Deidad. Por lo cual, a ellos les corresponde por excelencia antes que a nadie el t\u00edtulo de \u00e1ngel o mensajero. Son los primeros en recibir la iluminaci\u00f3n de Dios y por medio de ellos se nos transmiten las revelaciones que exceden sobremanera nuestros alcances; como dice la Escritura, la Ley que nos fue dada por \u00e1ngeles. En tiempos anteriores y despu\u00e9s de la Ley fueron \u00e1ngeles los que guiaron hasta Dios a nuestros ilustres antepasados. Lo hac\u00edan manifest\u00e1ndoles lo que deb\u00edan hacer o apart\u00e1ndolos del error y vida de pecado para traerlos al camino recto de la verdad. Tambi\u00e9n les revelaban las sagradas jerarqu\u00edas visiones de misterios escondidos a este mundo, o divinas profec\u00edas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Quiz\u00e1s alguien diga que Dios ha aparecido sin intermediarios a algunos santos. Debe saber que las Santas Escrituras afirman claramente que \u00aba Dios nadie le vio jam\u00e1s\u00bb y nunca ver\u00e1 nadie lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de la Deidad. Cierto que Dios se ha aparecido a personas santas. As\u00ed era conveniente a la Deidad acomodarse a la manera de ser de los videntes. La sagrada teolog\u00eda llama con raz\u00f3n teofan\u00eda a las visiones en que Dios, que no tiene figura, se manifiesta en semejanza y forma determinada. Dispone a los videntes para un plano divino. Reciben iluminaci\u00f3n de Dios y de alg\u00fan modo quedan instruidos sobr\u00e9 los misterios divinos. Fue el poder de Dios quien dispuso a nuestros antepasados para verle de esta manera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo afirma la Escritura que Mois\u00e9s recibi\u00f3 directamente de Dios las sagradas ordenanzas de la Ley? As\u00ed pod\u00eda ense\u00f1arnos con verdad que aquella legislaci\u00f3n era copia exacta de lo divino y sacrosanto. Pero la teolog\u00eda nos muestra claramente que estas divinas ordenanzas nos fueron dadas por medio de los \u00e1ngeles a fin de que aprendamos el mismo orden establecido por Dios: que mediante las jerarqu\u00edas superiores los seres inferiores se elevan a la Deidad. Ahora bien: en la Ley dada por el que es principio supraesencial de todo orden hay disposiciones que afectan no s\u00f3lo a los grados superiores y a los inferiores de aquellas inteligencias. Establece, adem\u00e1s, que dentro de cada jerarqu\u00eda los \u00f3rdenes y potencias se distribuyen en tres grados: primero, medio y \u00faltimo, y que los m\u00e1s pr\u00f3ximos a la Deidad deben instruir a los menos cercanos gui\u00e1ndolos hasta la presencia de Dios, su iluminaci\u00f3n y comuni\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Observo tambi\u00e9n que el divino misterio del amor de Jes\u00fas a los hombres fue primeramente manifiesto a los \u00e1ngeles y por medio de ellos lleg\u00f3 a nosotros la gracia de su conocimiento. Fue el sant\u00edsimo Gabriel quien declar\u00f3 al sacerdote Zacar\u00edas el misterio de que, contra toda esperanza y por gracia de Dios, tendr\u00eda un hijo que ser\u00eda el profeta de la obra divino\u2011humana de Jes\u00fas, quien iba a manifestarse para bien y salvaci\u00f3n del mundo. Gabriel comunic\u00f3 a Mar\u00eda c\u00f3mo se cumplir\u00eda en ella el misterio divino de la inefable deiformaci\u00f3n. Otro \u00e1ngel explic\u00f3 a Jos\u00e9 que verdaderamente se hab\u00edan cumplido las promesas hechas a su antepasado David. Otro asimismo llev\u00f3 la buena nueva a los pastores que por su vida tranquila y separada de las gentes estaban ya de alg\u00fan modo purificados. Se junt\u00f3 al \u00e1ngel \u00abuna multitud del ej\u00e9rcito celestial\u00bb para transmitir a todos los habitantes del orbe el c\u00e9lebre himno de alabanza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Levantemos ahora la mirada a las m\u00e1s altas revelaciones de las Escrituras. Observo, efectivamente, que Jes\u00fas, Causa supraesencial de todos los seres que viven m\u00e1s all\u00e1 del universo, vino a tomar forma humana sin cambiar su propia naturaleza. Despu\u00e9s nunca abandon\u00f3 la forma humana que El hab\u00eda dispuesto y escogido. Obediente la someti\u00f3 a los deseos de Dios Padre, que los \u00e1ngeles hicieron manifiestos. Angeles fueron los que instruyeron a Jos\u00e9 sobre los planes del Padre para la huida a Egipto y el retorno a Judea. Jes\u00fas mismo recibi\u00f3 \u00f3rdenes del Padre por medio de los \u00e1ngeles. No tengo necesidad de recordaros la sagrada tradici\u00f3n del \u00e1ngel que confort\u00f3 a Jes\u00fas o del hecho que Jes\u00fas mismo, por la sobreabundante bondad con que llev\u00f3 a cabo nuestra salvaci\u00f3n, es contado entre los \u00e1ngeles de la revelaci\u00f3n con el nombre de \u00abAngel del consejo\u00bb. \u00bfNo fue El en verdad un \u00e1ngel por habernos anunciado lo que conoci\u00f3 del Padre?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>CAPITULO V<\/h2>\n<h2>\u00bfPor qu\u00e9 llaman indistintamente \u00e1ngeles a todos los del Cielo?<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es, en cuanto yo alcanzo a conocer, la raz\u00f3n del nombre \u00ab\u00e1ngel\u00bb en las Escrituras. Pero ahora creo que debo preguntarme por qu\u00e9 los te\u00f3logos llaman indistintamente \u00e1ngeles a todos los del Cielo, a la vez que, al tratar de las jerarqu\u00edas celestes, reservan el nombre de \u00ab\u00e1ngeles\u00bb para el \u00faltimo orden jer\u00e1rquico, el que est\u00e1 subordinado a los grados de los arc\u00e1ngeles, principados, autoridades y poderes que las Escrituras reconocen superiores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todas las jerarqu\u00edas sagradas el grado superior de cada orden posee las Iluminaciones y poderes de los que le est\u00e1n subordinados, pero \u00e9stos no tienen las propias de los superiores. Los te\u00f3logos dan el nombre de \u00ab\u00e1ngel\u00bb tambi\u00e9n a los \u00f3rdenes m\u00e1s altos y santos de entre los seres celestes por el hecho de que manifiestan las iluminaciones, procedentes de la Deidad. Pero hablando concretamente del \u00faltimo orden de los seres celestes no hay raz\u00f3n para llamar \u00e1ngeles a los miembros de los principados, tronos o serafines, porque los \u00e1ngeles no participan de los supremos poderes de \u00e9stos. Sin embargo, as\u00ed como este orden superior eleva a nuestros inspirados jerarcas hasta donde ellos conocen de la luz de Dios, los \u00f3rdenes del grado superior elevan a sus subordinados los \u00e1ngeles hacia la Deidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la Escritura emplea el mismo nombre para todos los \u00e1ngeles es porque los poderes celestes tienen en com\u00fan una capacidad, inferior o superior, para identificarse con Dios y entrar, m\u00e1s o menos, en comuni\u00f3n con la luz que viene de EL.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mas, para aclarar todo esto, contemplemos con mirada pura las santas propiedades de cada orden celeste tal como la Escritura lo ha revelado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>CAPITULO VI<\/h2>\n<h2>Cu\u00e1les sean la primera clase, media e inferior del orden celeste<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. \u00bfCu\u00e1ntos son y c\u00f3mo se clasifican los \u00f3rdenes celestes? \u00bfC\u00f3mo cada una de las jerarqu\u00edas logra la perfecci\u00f3n? S\u00f3lo el que es Fuente de toda perfecci\u00f3n podr\u00eda responder con exactitud a estas preguntas, pero, al menos, ellos conocen las iluminaciones y poderes propios de cada orden y su puesto en este orden sagrado y trascendente. Por lo que a nosotros toca, no es posible conocer el misterio de las mentes celestes ni entender c\u00f3mo alcanzan la m\u00e1s alta perfecci\u00f3n. Podemos tan s\u00f3lo conocer lo que la Deidad nos ha manifestado misteriosamente por medio de ellos, ya que conocen bien sus propiedades. Nada, por tanto, tengo que decir por m\u00ed mismo de todo esto y me contento meramente con explicar como mejor pueda lo que aprend\u00ed de los santos te\u00f3logos sobre los \u00e1ngeles tal como ellos nos lo transmite.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. La Escritura ha cifrado en nueve los nombres de todos los seres celestes, y mi glorioso maestro los ha clasificado en tres jerarqu\u00edas de tres \u00f3rdenes cada una. Seg\u00fan \u00e9l, el primer grupo est\u00e1 siempre en torno a Dios, constantemente unido a El, antes que todos los otros y sin intermediarios. Comprende los santos tronos y los \u00f3rdenes dotados de muchas alas y muchos ojos que en hebreo llaman querubines y serafines. Conforme a la tradici\u00f3n de las Santas Escrituras est\u00e1n colocados inmediatamente junto a Dios y a su alrededor, m\u00e1s cerca que ninguno de los otros. Este triple grupo, dice mi c\u00e9lebre maestro, forma una sola jerarqu\u00eda que es verdaderamente la primera. Sus miembros disfrutan de igual estado. Son los m\u00e1s divinizados y los que reciben primero y m\u00e1s directamente las iluminaciones de la Deidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El segundo grupo, dice, lo componen potestades, dominaciones y virtudes. El tercero, al final de las jerarqu\u00edas celestes, es el orden de los \u00e1ngeles, arc\u00e1ngeles y principados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa Jerarqu\u00eda celeste (Selecci\u00f3n, I a VI)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De:  Obras completas del Pseudo Dionisio Areopagita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1990. Edici\u00f3n preparada por Teodoro H. Martin-Lunas. p\u00e1gs. 119-144\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nSelecci\u00f3n Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 CAPITULO I 2 CAPITULO II 3 En que las cosas celestiales y divinas nos son reveladas convenientemente, aun cuando sea por medio de s\u00edmbolos desemejantes 4 CAPITULO III 5 Qu\u00e9 se entiende por jerarqu\u00eda y cu\u00e1l sea su provecho 6 CAPITULO IV 7 Lo que significa el nombre \u00ab\u00e1ngel\u00bb 8 CAPITULO V 9 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles-jerarquia-celeste\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANGELES: JERARQUIA CELESTE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23150","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23150","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23150"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23150\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23150"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23150"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23150"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}