{"id":23156,"date":"2016-02-05T15:49:22","date_gmt":"2016-02-05T20:49:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles-y-demonios-catequesis-de-juan-pablo-ii\/"},"modified":"2016-02-05T15:49:22","modified_gmt":"2016-02-05T20:49:22","slug":"angeles-y-demonios-catequesis-de-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles-y-demonios-catequesis-de-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"ANGELES Y DEMONIOS: CATEQUESIS DE JUAN PABLO II"},"content":{"rendered":"<p>\n  Esta serie de \u00e1ngeles son obra del artista pl\u00e1stico Juan Esteves Hern\u00e1ndez      <b>La existencia de los \u00e1ngeles revelada por Dios<\/b>   <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Nuestras catequesis sobre Dios, Creador del mundo, no pod\u00edan concluirse sin dedicar una atenci\u00f3n adecuada a un contenido concreto de la revelaci\u00f3n divina:  la creaci\u00f3n de los seres puramente espirituales, que la Sagrada Escritura llama &#8216;\u00e1ngeles&#8217;.  Tal creaci\u00f3n aparece claramente en los S\u00edmbolos de la Fe, especialmente en el S\u00edmbolo niceno-constantinopolitano:  Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas (esto es, entes o seres) &#8216;visibles e invisibles&#8217;.  Sabemos que el hombre goza, dentro de la creaci\u00f3n, de una posici\u00f3n singular:  gracias a su cuerpo pertenece al mundo visible, mientras que, por el alma espiritual, que vivifica el cuerpo, se halla casi en el conf\u00edn entre la creaci\u00f3n visible y la invisible.  A esta \u00faltima, seg\u00fan el Credo que la Iglesia profesa a la luz de la Revelaci\u00f3n, pertenecen otros seres, puramente espirituales, por consiguiente no propios del mundo visible, aunque est\u00e1n presentes y actuantes en \u00e9l.  Ellos constituyen un mundo espec\u00edfico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Hoy, igual que en tiempos pasados, se discute con mayor o menor sabidur\u00eda acerca de estos seres espirituales.  Es preciso reconocer que, a veces, la confusi\u00f3n es grande, con el consiguiente riesgo de hacer pasar como fe de la Iglesia respecto a los \u00e1ngeles cosas que no pertenecen a la fe o, viceversa, de dejar de lado alg\u00fan aspecto importante de la verdad revelada.  La existencia de los seres espirituales que la Sagrada Escritura, habitualmente, llama &#8216;\u00e1ngeles&#8217;, era negada ya en tiempos de Cristo por los saduceos (Cfr. Hch. 23,8).  La niegan tambi\u00e9n los materialistas y racionalistas de todos los tiempos.  Y sin embargo, como agudamente observa un te\u00f3logo moderno, &#8216;si quisi\u00e9ramos desembarazarnos de los \u00e1ngeles, se deber\u00eda revisar radicalmente la misma Sagrada Escritura y con ella toda la historia de la salvaci\u00f3n&#8217; (.).  Toda la Tradici\u00f3n es un\u00e1nime sobre esta cuesti\u00f3n.  El Credo de la Iglesia, en el fondo, es un eco de cuanto San Pablo escribe a los Colosenses:  \u2018Porque en El (Cristo) fueron creadas todas las cosas del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades; todo fue creado por El y para El&#8217; (Col 1, 16).  O sea, Cristo que, como Hijo-Verbo eterno y consubstancial al Padre, es &#8216;primog\u00e9nito de toda criatura&#8217; (Col 1, 15), est\u00e1 en el centro del universo como raz\u00f3n y quicio de toda la creaci\u00f3n, como ya hemos visto en las catequesis precedentes y como todav\u00eda veremos cuando hablemos m\u00e1s directamente de El.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. La referencia al primado de Cristo nos ayuda a comprender que la verdad acerca de la existencia y acci\u00f3n de los \u00e1ngeles (buenos y malos) no constituyen el contenido central de la Palabra de Dios.  En la Revelaci\u00f3n, Dios habla en primer lugar &#8216;a los hombres y pasa con ellos el tiempo para invitarlos y admitirlos a la comuni\u00f3n con El&#8217;, seg\u00fan leemos en la Cons.  &#8216;Dei Verbum&#8217; del Concilio Vaticano II (n.2). De este modo &#8216;las profunda verdad, tanto de Dios como de la salvaci\u00f3n de los hombres&#8217;, es el contenido central de la Revelaci\u00f3n que &#8216;resplandece &#8216; m\u00e1s plenamente en la persona de Cristo (Cfr. Dei Verbum 2).La verdad sobre los \u00e1ngeles es, en cierto sentido, &#8216;colateral&#8217;, y, no obstante, inseparable de la Revelaci\u00f3n central que es la existencia, la majestad y la gloria del Creador que brillan en toda la creaci\u00f3n (&#8216;visible&#8217; e &#8216;invisible&#8217;) y en la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios en la historia del hombre. Los \u00e1ngeles no son criaturas de primer plano en la realidad de la Revelaci\u00f3n, y, sin embargo, pertenecen a ella plenamente, tanto que en algunos momentos les vemos cumplir misiones fundamentales en nombre del mismo Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Todo esto que pertenece a la creaci\u00f3n entra, seg\u00fan la Revelaci\u00f3n, en el misterio de la Divina Providencia. Lo afirma de modo ejemplarmente conciso el Concilio Vaticano I, que hemos citado ya muchas veces:  \u2018Todo lo creado Dios lo conserva y lo dirige con su Providencia extendi\u00e9ndose de un conf\u00edn al otro con fuerza y gobernando con bondad todas las cosas. \u00abTodas las cosas est\u00e1n desnudas y manifiestas a sus ojos\u00bb, hasta aquello que tendr\u00e1 lugar por libre iniciativa de las criaturas&#8217;. La Providencia abraza, por tanto, tambi\u00e9n el mundo de los esp\u00edritus puros, que aun m\u00e1s plenamente que los hombres son seres racionales y libres. En la Sagrada Escritura encontramos preciosas indicaciones que les conciernen.  Hay la revelaci\u00f3n de un drama misterioso, pero real, que afect\u00f3 a estas criaturas ang\u00e9licas, sin que nada escapase a la eterna Sabidur\u00eda, la cual con fuerza (fortiter) y al mismo tiempo con bondad (suaviter) todo lo lleva al cumplimiento en el reino del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Reconozcamos ante todo que la Providencia, como amorosa Sabidur\u00eda de Dios, se ha manifestado precisamente al crear seres puramente espirituales, por los cuales se expresa mejor la semejanza de Dios en ellos, que supera en mucho todo lo que ha sido creado en el mundo visible junto con el hombre, tambi\u00e9n \u00e9l, imborrable imagen de Dios. Dios, que es Esp\u00edritu absolutamente perfecto, se refleja sobre todo en los seres espirituales que, por naturaleza, esto es, a causa de su espiritualidad, est\u00e1n mucho m\u00e1s cerca de El que las criaturas materiales y que constituyen casi el &#8216;ambiente&#8217; m\u00e1s cercano al Creador.  La Sagrada Escritura ofrece un testimonio bastante expl\u00edcito de esta m\u00e1xima cercan\u00eda a Dios de los \u00e1ngeles, de los cuales habla, con lenguaje figurado, como del &#8216;trono&#8217; de Dios, de sus &#8216;ej\u00e9rcitos&#8217;, de su &#8216;cielo&#8217;. Ella ha inspirado la poes\u00eda y el arte de los siglos cristianos que nos presentan a los \u00e1ngeles como la &#8216;corte de Dios&#8217;.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La ca\u00edda de los \u00e1ngeles malos (23.VII.86)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Proseguimos hoy nuestra catequesis sobre los \u00e1ngeles, cuya existencia, querida por un acto del amor eterno de Dios, profesamos (.).En la perfecci\u00f3n de su naturaleza espiritual, los \u00e1ngeles est\u00e1n llamados desde el principio, en raz\u00f3n de su inteligencia, a conocer la verdad y a amar el bien que conocen en la verdad de modo mucho m\u00e1s pleno y perfecto que cuanto es posible al hombre. Este amor es el acto de una voluntad libre, por lo cual tambi\u00e9n para los \u00e1ngeles la libertad significa posibilidad de hacer una elecci\u00f3n en favor o en contra del Bien que ellos conocen, esto es, Dios mismo.  Hay que repetir aqu\u00ed lo que ya hemos recordado a su debido tiempo a prop\u00f3sito del hombre:  creando a los seres libres, Dios quiere que en el mundo se realice aquel amor verdadero que s\u00f3lo es posible sobre la base de la libertad. El quiso, pues, que la criatura, constituida a imagen y semejanza de su Creador, pudiera de la forma m\u00e1s plena posible, volverse semejante a El:  Dios, que &#8216;es amor&#8217;. Creando a los esp\u00edritus puros, como seres libres, Dios, en su Providencia, no pod\u00eda no prever tambi\u00e9n la posibilidad del pecado de los \u00e1ngeles. Pero precisamente porque la Providencia es eterna sabidur\u00eda que ama, Dios supo sacar de la historia de este pecado, incomparablemente m\u00e1s radical, en cuanto pecado de un esp\u00edritu puro, el definitivo bien de todo el cosmos creado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. De hecho, como dice claramente la Revelaci\u00f3n, el mundo de los esp\u00edritus puros aparece dividido en buenos y malos. Pues bien, esta divisi\u00f3n no se obr\u00f3 por la creaci\u00f3n de Dios, sino en base a la propia libertad de la naturaleza espiritual de cada uno de ellos. Se realiz\u00f3 mediante la elecci\u00f3n que para los seres puramente espirituales posee un car\u00e1cter incomparablemente m\u00e1s radical que la del hombre y es irreversible, dado el grado de intuici\u00f3n y de penetraci\u00f3n del bien, del que est\u00e1 dotada su inteligencia.  A este respecto se debe decir tambi\u00e9n que los esp\u00edritus puros han sido sometidos a una prueba de Car\u00e1cter moral. Fue una opci\u00f3n decisiva, concerniente ante todo a Dios mismo, un Dios conocido de modo m\u00e1s esencial y directo que lo que es posible al hombre, un Dios que hab\u00eda hecho a estos seres espirituales el don, antes que al hombre, de participar en su naturaleza divina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. En el caso de los esp\u00edritus puros la elecci\u00f3n decisiva concern\u00eda ante todo a Dios mismo, primero y sumo Bien, aceptado y rechazado de un modo m\u00e1s esencial y directo del que pueda acontecer en el radio de acci\u00f3n de la libre voluntad del hombre. Los esp\u00edritus puros tienen un conocimiento de Dios incomparablemente m\u00e1s perfecto que el hombre, porque con el poder de su inteligencia, no condicionada ni limitada por la mediaci\u00f3n del conocimiento sensible, ven hasta el fondo la grandeza del Ser infinito, de la primera Verdad, del sumo Bien. A esta sublime capacidad de conocimiento de los esp\u00edritus puros Dios ofreci\u00f3 el misterio de su divinidad haci\u00e9ndoles participes, mediante la gracia, de su infinita gloria.  Precisamente en su condici\u00f3n de seres de naturaliza espiritual, hab\u00eda en su inteligencia la capacidad, el deseo de esta elevaci\u00f3n sobrenatural a la que Dios les hab\u00eda llamado, para hacer de ellos, mucho antes que del hombre, &#8216;part\u00edcipes de la naturaleza divina&#8217;, part\u00edcipes de la vida \u00edntima de Aquel que es Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, de Aquel que, en la comuni\u00f3n de las tres Divinas Personas, &#8216;es Amor&#8217;.Dios hab\u00eda admitido a todos los esp\u00edritus puros, antes y en mayor grado que al hombre, a la eterna comuni\u00f3n de Amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. La opci\u00f3n realizada sobre la base de la verdad de Dios, conocida deforma superior dada la lucidez de sus inteligencias, ha dividido tambi\u00e9n el mundo de los esp\u00edritus puros en buenos y malos.  Los buenos han elegido a Dios como Bien supremo y definitivo, conocido a la luz de la inteligencia iluminada por la Revelaci\u00f3n. Haber escogido a Dios significa que se han vuelto a El con toda la fuerza interior de su libertad, fuerza que es amor. Dios se ha convertido en el objetivo total y definitivo de su existencia espiritual.  Los otros, en cambio, han vuelto la espalda a Dios contra la verdad del conocimiento que se\u00f1alaba en \u00c9l el Bien total y definitivo. Han hecho una elecci\u00f3n contra la revelaci\u00f3n del misterio de Dios, contra su gracia, que los hac\u00eda part\u00edcipes de la Trinidad y de la eterna amistad con Dios, en la comuni\u00f3n con El mediante el amor. Bas\u00e1ndose en su libertad creada, han realizado una opci\u00f3n radical e irreversible, al igual que la de los \u00e1ngeles buenos, pero diametralmente opuesta:  en lugar de una aceptaci\u00f3n de Dios, plena de amor, le han opuesto un rechazo inspirado por un falso sentido de autosuficiencia, de aversi\u00f3n y hasta de odio, que se ha convertido en rebeli\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. \u00bfC\u00f3mo comprender esta oposici\u00f3n y rebeli\u00f3n a Dios en seres dotados de una inteligencia tan viva y enriquecidos con tanta luz? \u00bfCu\u00e1l puede ser el motivo de esta radical e irreversible opci\u00f3n contra Dios, de un odio tan profundo que puede aparecer como fruto de la locura?  Los Padres de la Iglesia y los te\u00f3logos no dudan en hablar de &#8216;ceguera&#8217;, producida por la supervaloraci\u00f3n de la perfecci\u00f3n del propio ser, impulsada hasta el punto develar la supremac\u00eda de Dios que exig\u00eda, en cambio, un acto de d\u00f3cil y obediente sumisi\u00f3n. Todo esto parece expresado de modo conciso en las palabras \u201cNo te servir\u201d (2,20), que manifiestan el radical e irreversible rechazo de tomar parte en la edificaci\u00f3n del reino de Dios en el mundo creado. &#8216;Satan\u00e1s&#8217;, el esp\u00edritu rebelde, quiere su propio reino, no el de Dios, y se yergue como el primer &#8216;adversario&#8217; del Creador, como opositor de la providencia, como antagonista de la amorosa sabidur\u00eda de Dios.  De la rebeli\u00f3n y del pecado de Satan\u00e1s, como tambi\u00e9n del pecado del hombre, debemos concluir acogiendo la sabia experiencia de la Escritura, que afirma:  \u2018En el orgullo est\u00e1 la perdici\u00f3n&#8217; (Tob 4, 14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La misi\u00f3n de los \u00e1ngeles (30.VII.86)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Seg\u00fan la Sagrada Escritura, los \u00e1ngeles, en cuanto criaturas puramente espirituales, se presentan a la reflexi\u00f3n de nuestra mente como una especial realizaci\u00f3n de la &#8216;imagen de Dios&#8217;, Esp\u00edritu perfect\u00edsimo, como Jes\u00fas recuerda a la mujer samaritana con las palabras; &#8216;Dios es esp\u00edritu&#8217; (Jn 4, 24).Los \u00e1ngeles son, desde este punto de vista, las criaturas m\u00e1s cercanas al modelo divino. El nombre que la Sagrada Escritura les atribuye indica que lo que m\u00e1s cuenta en la Revelaci\u00f3n es la verdad sobre las tareas de los \u00e1ngeles respecto a los hombres: \u00e1ngel (Angelus) quiere decir, en efecto, &#8216;mensajero&#8217;. El t\u00e9rmino hebreo &#8216;malak&#8217; -m\u00e9lk-, usado en el Antiguo Testamento, significa m\u00e1s propiamente &#8216;delegado&#8217; o &#8216;embajador&#8217;.Los \u00e1ngeles, criaturas espirituales, tienen funci\u00f3n de mediaci\u00f3n y de ministerio en las relaciones entre Dios y los hombres. Bajo este aspecto la Carta a los Hebreos dir\u00e1 que a Cristo se le ha dado un &#8216;nombre&#8217;, y por tanto un ministerio de mediaci\u00f3n, muy superior al de los \u00e1ngeles (Cfr. Heb 1, 4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. El Antiguo Testamento subraya sobre todo la especial participaci\u00f3n de los \u00e1ngeles en la celebraci\u00f3n de la gloria que el Creador recibe como tributo de alabanza por parte del mundo creado.  Los Salmos de modo especial se hacen int\u00e9rpretes de esa voz cuando proclaman, p.e.: &#8216;Alabad al Se\u00f1or en el cielo, alabad al Se\u00f1or en lo alto. Alabadlo, todos sus \u00e1ngeles.&#8217; (Sal 148, 1-2).De modo semejante en el Salmo 102: &#8216;Bendecid a Yahveh vosotros sus \u00e1ngeles, que sois poderosos y cumpl\u00eds sus \u00f3rdenes, prontos a la voz de su palabra&#8217; (Sal 102, 20). Este \u00faltimo vers\u00edculo del Salmo 102 indica que los \u00e1ngeles toman parte, a su manera, en el gobierno de Dios sobre la creaci\u00f3n, como &#8216;poderosos ejecutores de sus \u00f3rdenes&#8217; seg\u00fan el plan establecido por la Divina Providencia.  A los \u00e1ngeles est\u00e1 confiado en particular un cuidado y solicitud especiales por los hombres, en favor de los cuales presentan a Dios sus peticiones y oraciones, como nos recuerda, p.e., el Libro de Tob\u00edas (Cfr. especialmente Tob 3, 17 y 12, 12), mientras el Salmo 90 proclama: &#8216;a sus \u00e1ngeles ha dado \u00f3rdenes. Te llevar\u00e1n en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra&#8217; (Cfr. Sal 90, 1-12). Siguiendo el libro de Daniel, se puede afirmar que las funciones de los \u00e1ngeles como embajadores del Dios vivo se extienden no s\u00f3lo a cada uno de los hombres y a aquellos que tienen funciones especiales, sino tambi\u00e9n a enteras naciones (Dan 10, 13-21).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. El Nuevo Testamento puso de relieve las tareas de los \u00e1ngeles respecto a la misi\u00f3n de Cristo como Mes\u00edas y, ante todo, con relaci\u00f3n al misterio de la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios, como constatamos en la narraci\u00f3n de la anunciaci\u00f3n del nacimiento de Juan Bautista (Cfr. Lc 1, 11), de Cristo mismo (Cfr. Lc 1, 26), en las explicaciones y disposiciones dadas a Mar\u00eda y Jos\u00e9 (Cfr. Lc 1, 30-37; Mt 1, 20-21), en las indicaciones dadas a los pastores la noche del nacimiento del Se\u00f1or (Cfr. Lc 2, 9-15), en la protecci\u00f3n del reci\u00e9n nacido ante el peligro de la persecuci\u00f3n de Herodes (Cfr. Mt 2, 13).M\u00e1s adelante los Evangelios hablan de la presencia de los \u00e1ngeles durante el ayuno de Jes\u00fas en el desierto a lo largo de 40 d\u00edas (Cfr. Mt 4, 11) y durante la oraci\u00f3n en Getseman\u00ed (Cfr. Lc 22, 43). Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Cristo ser\u00e1 tambi\u00e9n un \u00e1ngel, que se aparece en forma de un joven, quien dir\u00e1 a las mujeres que hab\u00edan acudido al sepulcro y estaban sorprendidas por el hecho de encontrarlo vac\u00edo: &#8216;No os asust\u00e9is. Busc\u00e1is a Jes\u00fas Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no est\u00e1 aqu\u00ed. Pero id a decir a sus disc\u00edpulos. &#8216;(Mc 16, 6-7). Mar\u00eda Magdalena, que se ve privilegiada por una aparici\u00f3n personal de Jes\u00fas, ve tambi\u00e9n a dos \u00e1ngeles (Jn 20, 12-17; cfr. tambi\u00e9n Lc 24, 4). Los \u00e1ngeles &#8216;se presentan&#8217; a los Ap\u00f3stoles despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de Cristo para decirles: &#8216;Hombres de Galilea, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1is mirando al cielo?. Ese Jes\u00fas que ha sido arrebatado de entre vosotros al cielo, vendr\u00e1 como le hab\u00e9is visto ir al cielo&#8217; (Hech 1, 11).Son los \u00e1ngeles de la vida, de la pasi\u00f3n y de la gloria de Cristo. Los \u00e1ngeles de Aquel que, como escribe San Pedro, &#8216;est\u00e1 a la diestra de Dios, despu\u00e9s de haber ido al cielo, una vez sometidos a El \u00e1ngeles, potestades y poderes&#8217; (1 Pe 3, 22).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. Si pasamos a la nueva venida de Cristo, es decir, a la &#8216;parus\u00eda&#8217;, hallamos que todos los sin\u00f3pticos hacen notar que &#8216;el Hijo del hombre. vendr\u00e1 en la gloria de su Padre con los santos \u00e1ngeles&#8217; (as\u00ed Mc 8, 38, Mt 16, 27 y 25, 31, en la descripci\u00f3n del juicio final; y Lc 9, 26; cfr. tambi\u00e9n San Pablo, 2 Tes 1, 7).Se puede, por tanto, decir que los \u00e1ngeles, como esp\u00edritus puros, no s\u00f3lo participan en el modo que les es propio de la santidad del mismo Dios, sino que en los momentos clave, rodean a Cristo y lo acompa\u00f1an en el cumplimiento de su misi\u00f3n salv\u00edfica respecto a los hombres. De igual modo tambi\u00e9n toda la Tradici\u00f3n y el Magisterio ordinario de la Iglesia han atribuido a lo largo de los siglos a los \u00e1ngeles este car\u00e1cter particular y esta funci\u00f3n de ministerio mesi\u00e1nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Naturaleza de los \u00e1ngeles (6.VIII.8)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. En las \u00faltimas catequesis hemos visto c\u00f3mo la Iglesia, iluminada por la luz que proviene de la Sagrada Escritura, ha profesado a lo largo de los siglos la verdad sobre la existencia de los \u00e1ngeles como seres puramente espirituales, creados por Dios. Lo ha hecho desde el comienzo con el S\u00edmbolo niceno-constantinopolitano y lo ha confirmado en el Conc. Lateranense IV (1215), cuya formulaci\u00f3n ha tomado el Conc. Vaticano I en el contexto de la doctrina sobre la creaci\u00f3n: Dios &#8216;cre\u00f3 de la nada juntamente al principio del tiempo, ambas clases de criaturas: las espirituales y las corporales, es decir, el mundo ang\u00e9lico y el mundo terrestre; y despu\u00e9s, la criatura humana que, compuesta de esp\u00edritu y cuerpo, los abraza, en cierto modo, a los dos&#8217; (Cons. Dei Filius).O sea: Dios cre\u00f3 desde el principio ambas realidades: la espiritual y la corporal, el mundo terreno y el ang\u00e9lico. Todo lo que El cre\u00f3 juntamente (&#8216;simu\u00e9l&#8217;) en orden a la creaci\u00f3n del hombre, constituido de esp\u00edritu y de materia y colocado seg\u00fan la narraci\u00f3n b\u00edblica en el cuadro de un mundo ya establecido seg\u00fan sus leyes y ya medido por el tiempo (&#8216;deinde&#8217;).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Juntamente con la existencia, le fe de la Iglesia reconoce ciertos rasgos distintivos de la naturaleza de los \u00e1ngeles. Su realidad puramente espiritual implica ante todo su no materialidad y su inmortalidad. Los \u00e1ngeles no tienen &#8216;cuerpo&#8217; (si bien en determinadas circunstancias se manifiestan bajo formas visibles a causa de su misi\u00f3n en favor de los hombres), y por tanto no est\u00e1n sometidos a la ley de la corruptibilidad que une todo el mundo material. Jes\u00fas mismo, refiri\u00e9ndose a la condici\u00f3n ang\u00e9lica, dir\u00e1 que en la vida futura los resucitados &#8216;(no) pueden morir y son semejantes a los \u00e1ngeles&#8217; (Lc 20, 36).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. En cuanto criaturas de naturaleza espiritual los \u00e1ngeles est\u00e1n dotados de inteligencia y de libre voluntad, como el hombre pero en grado superior a \u00e9l, si bien siempre finito, por el l\u00edmite que es inherente a todas las criaturas. Los \u00e1ngeles son tambi\u00e9n seres personales y, en cuanto tales, son tambi\u00e9n ellos, &#8216;imagen y semejanza&#8217; de Dios.  La sagrada Escritura se refiere a los \u00e1ngeles utilizando tambi\u00e9n apelativos no s\u00f3lo personales (como los nombre propios de Rafael, Gabriel, Miguel), sino tambi\u00e9n &#8216;colectivos&#8217; (como las calificaciones de: Serafines, Querubines, Tronos, Potestades, Dominaciones, Principados), as\u00ed como realiza una distinci\u00f3n entre \u00c1ngeles y Arc\u00e1ngeles. Aun teniendo en cuenta el lenguaje anal\u00f3gico y representativo del texto sacro, podemos deducir que estos seres-personas, casi agrupados en sociedad, se subdividen en \u00f3rdenes y grados, correspondientes a la medida de su perfecci\u00f3n y a las tareas que se les conf\u00eda. Los autores antiguos y la misma liturgia hablan de los coros ang\u00e9licos (nueve, seg\u00fan Dionisio el Aeropagita).La teolog\u00eda, especialmente la patr\u00edstica y medieval, no ha rechazado estas representaciones tratando en cambio de darles una explicaci\u00f3n doctrinal y m\u00edstica, pero sin atribuirles un valor absoluto. Santo Tom\u00e1s ha preferido profundizar las investigaciones sobre la condici\u00f3n ontol\u00f3gica, sobre la actividad cognoscitiva y volitiva y sobre la elevaci\u00f3n espiritual de estas criaturas puramente espirituales, tanto por su dignidad en la escala de los seres, como porque en ellos pod\u00eda profundizar mejor las capacidades y actividades propias del esp\u00edritu en grado puro, sacando de ello no poca luz para iluminar los problemas de fondo que desde siempre agitan y estimulan el pensamiento humano: el conocimiento, el amor, la libertad, la docilidad a Dios, la consecuci\u00f3n de su reino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. El tema a que hemos aludido podr\u00e1 parecer &#8216;lejano&#8217; o &#8216;menos vital&#8217; a la mentalidad del hombre moderno. Y sin embargo la Iglesia, proponiendo con franqueza toda la verdad sobre Dios creador incluso de los \u00e1ngeles, cree prestar un gran servicio al hombre.  El hombre tiene la convicci\u00f3n de que en Cristo, Hombre-Dios, en \u00e9l (y no en los \u00e1ngeles) es en quien se halla el centro de la Divina Revelaci\u00f3n. Pues bien, el encuentro religioso con el mundo de los seres puramente espirituales se convierte en preciosa revelaci\u00f3n de su ser no s\u00f3lo como cuerpo, sino tambi\u00e9n esp\u00edritu, y de su pertenencia a un proyecto de salvaci\u00f3n verdaderamente grande y eficaz dentro de una comunidad de seres personales que para el hombre y con el hombre sirven al designio providencial de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Notamos que la Sagrada Escritura y la Tradici\u00f3n llaman propiamente \u00e1ngeles a aquellos esp\u00edritus puros que en la prueba fundamental de libertad han elegido a Dios, su gloria y su reino. Ellos est\u00e1n unidos a Dios mediante el amor consumado que brota de la visi\u00f3n beatificante, cara a cara, de la Sant\u00edsima Trinidad. Lo dice Jes\u00fas mismo: &#8216;Sus \u00e1ngeles ven de continuo en el cielo la faz de mi Padre, que est\u00e1 en los cielos&#8217; (Mt 18, 10). Ese &#8216;ver de continuo la faz del Padre&#8217; es la manifestaci\u00f3n m\u00e1s alta de la adoraci\u00f3n de Dios.  Se puede decir que constituye esa &#8216;liturgia celeste&#8217;, realizada en nombre de todo el universo, a la cual se asocia incesantemente la liturgia terrena de la Iglesia, especialmente en sus momentos culminantes. Baste recordar aqu\u00ed el acto con el que la Iglesia, cada d\u00eda y cada hora, en el mundo entero, antes de dar comienzo a la plegaria eucar\u00edstica en el coraz\u00f3n de la Santa Misa, se apela &#8216;a los \u00c1ngeles y a los Arc\u00e1ngeles&#8217; para cantar la gloria de Dios tres veces santo, uni\u00e9ndose as\u00ed a aquellos primeros adoradores de Dios, en su culto y en el amoroso conocimiento del misterio inefable de su santidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. Tambi\u00e9n seg\u00fan la Revelaci\u00f3n, los \u00e1ngeles, que participan en la vida de la Trinidad en la luz de la gloria, est\u00e1n tambi\u00e9n llamados a tener su parte en la historia de la salvaci\u00f3n de los hombres, en los momentos establecidos por el designio de la Providencia Divina. &#8216;No son todos ellos esp\u00edritus administradores, enviados para servicio a favor de los que han de heredar la salud?&#8217;, pregunta el autor de la Carta a los Hebreos (1, 14). Y esto cree y ense\u00f1a la Iglesia, bas\u00e1ndose en la Sagrada Escritura por la cual sabemos que la tarea de los \u00e1ngeles buenos es la protecci\u00f3n de los hombres y la solicitud por su salvaci\u00f3n.  Hallamos estas expresiones en diversos pasajes de la Sagrada Escritura, como por ejemplo en el Salmo 90, citado ya repetidas veces: &#8216;Pues te encomendar\u00e1 a sus \u00e1ngeles para que te guarde en todos tus caminos, y ellos te levantar\u00e1n en sus palmas para que tus pies no tropiecen en las piedras&#8217; (90, 11-12). Jes\u00fas mismo, hablando de los ni\u00f1os y amonestando a no escandalizarlos, se apela a &#8216;sus \u00e1ngeles&#8217; (Mt 18, 10). Adem\u00e1s, atribuye a los \u00e1ngeles la funci\u00f3n de testigos en el supremo juicio divino sobre la suerte del quien ha reconocido o renegado a Cristo: &#8216;A quien me confesare delante de los hombres, el Hijo del hombre le confesar\u00e1 delante de los \u00e1ngeles de Dios. El que me negare delante de los hombres, ser\u00e1 negado ante los \u00e1ngeles de Dios&#8217; (Lc 12, 8-9; cfr. Ap. 3,5). Estas palabras son significativas porque si los \u00e1ngeles toman parte en el juicio de Dios, est\u00e1n interesados en la vida del hombre. Inter\u00e9s y participaci\u00f3n que parecen recibir una acentuaci\u00f3n en el discurso escatol\u00f3gico, en el que Jes\u00fas hace intervenir a los \u00e1ngeles en la parus\u00eda, o sea, en la venida definitiva de Cristo al final de la historia (Cfr. Mt 24, 31; 25, 31. 41).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Entre los libros del Nuevo Testamento, los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos hacen conocer especialmente algunos episodios que testimonian la solicitud de los \u00e1ngeles por el hombre y su salvaci\u00f3n. As\u00ed, cuando el \u00e1ngel de Dios libera a los Ap\u00f3stoles de la prisi\u00f3n (Cfr. Hech 5, 18-20), y ante todo a Pedro, que estaba amenazado de muerte por la mano de Herodes (Cfr. Hech 12, 5-10). O cuando gu\u00eda la actividad de Pedro respecto al centuri\u00f3n Cornelio, el primer pagano convertido (Cfr. Hech 10, 3-8; 11, 12\u00a913), y an\u00e1logamente la actividad del di\u00e1cono Felipe en el camino de Jerusal\u00e9n a Gaza (Hech 8, 26-29).De estos pocos hechos citados a t\u00edtulo de ejemplo, se comprende c\u00f3mo en la conciencia de la Iglesia se ha podido formar la persuasi\u00f3n sobre el ministerio confiado a los \u00e1ngeles en favor de los hombres. Por ello, la Iglesia confiesa su fe en los \u00e1ngeles custodios, vener\u00e1ndolos en la liturgia con una fiesta especial, y recomendando el recurso a su protecci\u00f3n con una oraci\u00f3n frecuente, como en la invocaci\u00f3n del &#8216;\u00c1ngel de Dios&#8217;. Esta oraci\u00f3n parece atesorar las bellas palabras de San Basilio: &#8216;Todo fiel tiene junto a s\u00ed un \u00e1ngel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida&#8217; (Cfr. San Basilio, Adv. Eunomium, III, 1; v\u00e9ase tambi\u00e9n Santo Tom\u00e1s, S.Th. I, q.11, a.3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. Finalmente es oportuno notar que la Iglesia honra con culto lit\u00fargico a tres figuras de \u00e1ngeles, que en la Sagrada Escritura se les llama con un nombre.  El primero es Miguel Arc\u00e1ngel (Cfr. Dan 10, 13.20; Ap 12, 7; Jdt. 9). Su nombre expresa sint\u00e9ticamente la actitud esencial de los esp\u00edritus buenos: &#8216;Mica-El&#8217; significa, en efecto: &#8216;\u00bfquien como Dios?&#8217;. En este nombre se halla expresada, pues, la elecci\u00f3n salv\u00edfica gracias a la cual los \u00e1ngeles &#8216;ven la faz del Padre&#8217; que est\u00e1 en los cielos.  El segundo es Gabriel: figura vinculada sobre todo al misterio de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios (Cfr. Lc 1, 19. 26). Su nombre significa: &#8216;Mi poder es Dios&#8217; o &#8216;Poder de Dios&#8217;, como para decir que en el culmen de la creaci\u00f3n, la Encarnaci\u00f3n es el signo supremo del Padre omnipotente.  Finalmente el tercer arc\u00e1ngel se llama Rafael. \u00abRafa-El&#8217; significa: &#8216;Dios cura&#8217;, El se ha hecho conocer por la historia de Tob\u00edas en el antiguo Testamento (Cfr. Tob 12, 50. 20, etc.), tan significativa en el hecho de confiar a los \u00e1ngeles los peque\u00f1os hijos de Dios, siempre necesitados de Custodia, cuidado y protecci\u00f3n.  Reflexionando bien se ve que cada una de estas tres figuras: Mica-El, Gabri-El, Rafa-El reflejan de modo particular la verdad contenida en la pregunta planteada por el autor de la Carta a los Hebreos: &#8216;\u00bfNo son todos ellos esp\u00edritus administradores, enviados para servicio en favor de los que han de heredar la salvaci\u00f3n?&#8217; (1, 14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El pecado y la acci\u00f3n de Satan\u00e1s (13.VIII.86)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Continuando el tema de las precedentes catequesis dedicadas al art\u00edculo de fe referente a los \u00e1ngeles, criaturas de Dios, vamos a explorar el misterio de la libertad que algunos de ellos utilizaron contra Dios y contra su plan de salvaci\u00f3n respecto a los hombres.  Como testimonia el Evangelista Lucas en el momento, en el que los disc\u00edpulos se reun\u00edan de nuevo con el Maestro llenos de alegr\u00eda por los frutos recogidos en sus primeras tareas misioneras, Jes\u00fas pronuncia una frase que hace pensar: &#8216;ve\u00eda yo a Satan\u00e1s caer del cielo como un rayo&#8217; (Lc 10, 18).Con estas palabras el Se\u00f1or afirma que el anuncio del reino de Dios es siempre una victoria sobre el diablo, pero al mismo tiempo revela tambi\u00e9n que la edificaci\u00f3n del reino est\u00e1 continuamente expuesta a las insidias del esp\u00edritu del mal. Interesarse por esto, como tratamos de hacer con nuestra catequesis de hoy, quiere decir prepararse al estado de lucha que es propio de la vida de la Iglesia en este tiempo final de la historia de la salvaci\u00f3n (como afirma el libro del Apocalipsis. Cfr. 12, 7). Por otra parte, esto ayuda a aclarar la recta fe de la Iglesia frente a aquellos que la alteran exagerando la importancia del diablo o de quienes niegan o minimizan su poder maligno.  Las precedentes catequesis sobre los \u00e1ngeles nos han preparado para comprender la verdad, que la Iglesia ha transmitido, sobre Satan\u00e1s, es decir, sobre el \u00e1ngel ca\u00eddo, el esp\u00edritu maligno, llamado tambi\u00e9n diablo o demonio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Esta &#8216;ca\u00edda&#8217;, que presenta la forma de rechazo de Dios con el consiguiente estado de &#8216;condena&#8217;, consiste en la libre elecci\u00f3n hecha por aquellos esp\u00edritus creados, los cuales radical y irrevocablemente han rechazado a Dios y su reino, usurpando sus derechos soberanos y tratando de trastornarla econom\u00eda de la salvaci\u00f3n y el ordenamiento mismo de toda la creaci\u00f3n.  Un reflejo de esta actitud se encuentra en las palabras del tentador a los progenitores: &#8216;Ser\u00e9is como Dios&#8217; o &#8216;como dioses&#8217; (Cfr. Gen 3, 5). As\u00ed el esp\u00edritu maligno trata de transplantar en el hombre la actitud de rivalidad, de insubordinaci\u00f3n a Dios y su oposici\u00f3n a Dios que ha venido a convertirse en la motivaci\u00f3n de toda su existencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. En el Antiguo Testamento, la narraci\u00f3n de la ca\u00edda del hombre, recogida en el libro del G\u00e9nesis, contiene una referencia a la actitud de antagonismo que Satan\u00e1s quiere comunicar al hombre para inducirlo a la transgresi\u00f3n (Cfr. Gen 3, 5). Tambi\u00e9n en el libro de Job (Cfr. Job 1, 11; 2,5.7), vemos que Satan\u00e1s trata de provocar la rebeli\u00f3n en el hombre que sufre. En el libro de la Sabidur\u00eda (Cfr. Sab 2, 24), Satan\u00e1s es presentado como el art\u00edfice de la muerte que entra en la historia del hombre juntamente con el pecado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. La Iglesia, en el Conc. Lateranense IV (1215), ense\u00f1a que el diablo (satan\u00e1s) y los otros demonios &#8216;han sido creados buenos por Dios pero se han hecho malos por su propia voluntad&#8217;. Efectivamente, leemos en la Carta de San Judas:  \u201ca los \u00e1ngeles que no guardaron su principado y abandonaron su propio domicilio los reserv\u00f3 con v\u00ednculos eternos bajo las tinieblas para el juicio del gran d\u00eda\u201d (Jds 6). As\u00ed tambi\u00e9n en la segunda Carta de San Pedro se habla de &#8216;\u00e1ngeles que pecaron&#8217; y que Dios &#8216;no perdon\u00f3. Sino que, precipitados en el t\u00e1rtaro, los entreg\u00f3 a las cavernas tenebrosas, reserv\u00e1ndolos para el juicio&#8217; (2, 4).Est\u00e1 claro que si Dios &#8216;no perdon\u00f3&#8217; el pecado de los \u00e1ngeles, lo hace para que ellos permanezcan en su pecado, porque est\u00e1n eternamente &#8216;en las cadenas&#8217; de esa opci\u00f3n que han hecho al comienzo, rechazando a Dios, contra la verdad del bien supremo y definitivo que es Dios mismo. En este sentido escribe San Juan que: &#8216;el diablo desde el principio peca&#8217; (1 Jn 3, 3). Y &#8216; \u00e9l es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque la verdad no estaba en \u00e9l&#8217; (Jn 8, 44).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Estos textos nos ayudan a comprender la naturaleza y la dimensi\u00f3n del pecado de Satan\u00e1s, consistente en el rechazo de la verdad sobre Dios, conocido a la luz de la inteligencia y de la revelaci\u00f3n como Bien infinito, amor, y santidad subsistentes.  Su pecado ha sido tanto m\u00e1s grande cuanto mayor era la perfecci\u00f3n espiritual y la perspicacia cognoscitiva del entendimiento ang\u00e9lico, cuanto mayor era su libertad y su cercan\u00eda a Dios. Rechazando la verdad conocida sobre Dios con un acto de la libre voluntad, satan\u00e1s se convierte en &#8216;mentiroso c\u00f3smico&#8217; y &#8216;padre de la mentira&#8217; (Jn 8, 44). Por esto vive la radical e irreversible negaci\u00f3n de Dios y trata de imponer a la creaci\u00f3n, a los otros seres creados a imagen de Dios, y en particular a los hombres, su tr\u00e1gica &#8216;mentira sobre el Bien&#8217; que es Dios. En el libro del G\u00e9nesis encontramos una descripci\u00f3n precisa de esa mentira y falsificaci\u00f3n de la verdad sobre Dios, que satan\u00e1s (bajo la forma de serpiente) intenta transmitir a los primeros representantes del g\u00e9nero humano: Dios ser\u00eda celoso de sus prerrogativas e impondr\u00eda por ello limitaciones al hombre (Cfr. Gen 3, 5). Satan\u00e1s invita al hombre a liberarse de la imposici\u00f3n de este juego, haci\u00e9ndose &#8216;como Dios&#8217;.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. En esta condici\u00f3n de mentira existencial satan\u00e1s se convierte -seg\u00fan San Juan- tambi\u00e9n en homicida, es decir, destructor de la vida sobrenatural que Dios hab\u00eda injertado desde el comienzo en \u00e9l y en las criaturas &#8216;hechas a imagen de Dios&#8217;: los otros esp\u00edritus puros y los hombres; satan\u00e1s quiere destruir la vida seg\u00fan la verdad, la vida en la plenitud del bien, la vida sobrenatural de gracia y de amor. El autor del libro de la Sabidur\u00eda escribe:. por envidia del diablo entr\u00f3 la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen&#8217; (Sab 2, 24). En el Evangelio Jesucristo amonesta: . temed m\u00e1s bien a aquel que puede perder el alma y el cuerpo en la gehena&#8217; (Mt 10,28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. Como efecto del pecado de los progenitores, este \u00e1ngel ca\u00eddo ha conquistado en cierta medida el dominio sobre el hombre.  Esta es la doctrina constantemente confesada y anunciada por la Iglesia, y que el Concilio de Trento ha confirmado en el tratado sobre el pecado original (.): Dicha doctrina encuentra dram\u00e1tica expresi\u00f3n en la liturgia del bautismo, cuando se pide al catec\u00fameno que renuncie al demonio y a sus seducciones.  Sobre este influjo en el hombre y en las disposiciones de su esp\u00edritu (y del cuerpo) encontramos varias indicaciones en la Sagrada Escritura, en las cuales Satan\u00e1s es llamado &#8216;el pr\u00edncipe de este mundo&#8217; (Cfr. Jn 12, 31; 14, 30;16, 11) e incluso &#8216;el Dios del siglo&#8217; (2 Cor 4, 4). Encontramos muchos otros nombres que describen sus nefastas relaciones con el hombre: &#8216;Belceb\u00fa&#8217; o &#8216;Belial&#8217;, &#8216;esp\u00edritu inmundo&#8217;, &#8216;tentador&#8217;, &#8216;maligno&#8217; y finalmente &#8216;anticristo&#8217; (1 Jn 4, 3). Se le compara a un &#8216;le\u00f3n&#8217; (1 Pe 5, 8), a un &#8216;drag\u00f3n&#8217; (en el Apocalipsis) ya una &#8216;serpiente&#8217; (Gen 3). Muy frecuentemente para nombrarlo se ha usado el nombre de &#8216;diablo&#8217; del griego &#8216;diaballein&#8217; -diaballein- (del cual &#8216;diabolos&#8217;),que quiere decir: causar la destrucci\u00f3n, dividir, calumniar, enga\u00f1ar. Y a decir verdad, todo esto sucede desde el comienzo por obra del esp\u00edritu maligno que es presentado en la Sagrada Escritura como una persona, aunque se afirma que no est\u00e1 solo: &#8216;somos muchos&#8217;, gritaban los diablos a Jes\u00fas en la regi\u00f3n de las gerasenos (Mc 5, 9); &#8216;el diablo y sus \u00e1ngeles&#8217;, dice Jes\u00fas en la descripci\u00f3n del juicio final (Cfr. Mt 25, 41).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. Seg\u00fan la Sagrada Escritura, y especialmente el Nuevo Testamento, el dominio y el influjo de Satan\u00e1s y de los dem\u00e1s esp\u00edritus malignos se extiende al mundo entero. Pensemos en la par\u00e1bola de Cristo sobre el campo (que es el mundo), sobre la buena semilla y sobre la mala semilla que el diablo siembra en medio del grano tratando de arrancar de los corazones el bien que ha sido &#8216;sembrado&#8217; en ellos (Cfr. Mt 13, 38-39). Pensemos en las numerosas exhortaciones a la vigilancia (Cfr. Mt 26, 41; 1 Pe 5, 8), a la oraci\u00f3n y al ayuno (Cfr. Mt 17, 21). Pensemos en esta fuerte invitaci\u00f3n del Se\u00f1or: &#8216;Esta especie (de demonios) no puede ser expulsada por ning\u00fan medio sino es por la oraci\u00f3n&#8217; (Mc 9, 29).La acci\u00f3n de Satan\u00e1s consiste ante todo en tentar a los hombres para el mal, influyendo sobre su imaginaci\u00f3n y sobre las facultades superiores para poder situarlos en direcci\u00f3n contraria a la ley de Dios. Satan\u00e1s pone a prueba incluso a Jes\u00fas (Cfr. Lc 4, 3-13) en la tentativa extrema de C contrastar las exigencias de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n tal como Dios le ha preordenado.  No se excluye que en ciertos casos el esp\u00edritu maligno llegue incluso a ejercitar su influjo no s\u00f3lo sobre las cosas materiales, sino tambi\u00e9n sobre el cuerpo del hombre, por lo que se habla de &#8216;posesiones diab\u00f3licas&#8217; (Cfr. Mc 5,2-9). No resulta siempre f\u00e1cil discernir lo que hay de preternatural en estos casos, ni la Iglesia condesciende o secunda f\u00e1cilmente la tendencia a atribuir muchos hechos e intervenciones directas al demonio; pero en l\u00ednea de principio no se puede negar que, en su af\u00e1n de da\u00f1ar y conducir al mal, Satan\u00e1s pueda llegar a esta extrema manifestaci\u00f3n de su superioridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. Debemos finalmente a\u00f1adir que las impresionantes palabras del Ap\u00f3stol Juan: &#8216;El mundo todo est\u00e1 bajo el maligno&#8217; (1 Jn 5, 19), aluden tambi\u00e9n a la presencia de Satan\u00e1s en la historia de la humanidad, una presencia que se hace m\u00e1s fuerte a medida que el hombre y la sociedad se alejan de Dios. El influjo del esp\u00edritu maligno puede &#8216;ocultarse&#8217; de forma m\u00e1s profunda y eficaz: pasar inadvertido corresponde a sus &#8216;intereses&#8217;: La habilidad de Satan\u00e1s en el mundo es la de inducir a los hombres a negar su existencia en nombre del racionalismo y de cualquier otro sistema de pensamiento que busca todas las escapatorias con tal de no admitir la obra del diablo.  Sin embargo, no presupone la eliminaci\u00f3n de la libre voluntad y de la responsabilidad del hombre y menos a\u00fan la frustraci\u00f3n de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Cristo. Se trata m\u00e1s bien de un conflicto entre las fuerzas oscuras del mal y las de la redenci\u00f3n. Resultan elocuentes a este prop\u00f3sito las palabras que Jes\u00fas dirigi\u00f3 a Pedro al comienzo de la pasi\u00f3n: . Sim\u00f3n, Satan\u00e1s os busca para ahecharos como trigo; pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe&#8217; (Lc 22,31).Comprendemos as\u00ed por que Jes\u00fas en la plegaria que nos ha ense\u00f1ado, el &#8216;Padrenuestro&#8217;, que es la plegaria del reino de Dios, termina casi bruscamente, a diferencia de tantas otras oraciones de su tiempo, record\u00e1ndonos nuestra condici\u00f3n de expuestos a las insidias del Maligno. El cristiano, dirigi\u00e9ndose al Padre con el esp\u00edritu de Jes\u00fas e invocando su reino, grita con la fuerza de la fe: no nos dejes caer en la tentaci\u00f3n, l\u00edbranos del Mal, del Maligno. Haz, oh Se\u00f1or, que no cedamos ante la infidelidad a la cual nos seduce aquel que ha sido infiel desde el principio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La acci\u00f3n de Satan\u00e1s y la victoria de Cristo (20.VIII.86)<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Nuestras catequesis sobre Dios, Creador de las cosas &#8216;visibles e invisibles&#8217;, nos ha llevado a iluminar y vigorizar nuestra fe por lo que respecta a la verdad sobre el maligno o Satan\u00e1s, no ciertamente querido por Dios, sumo Amor y Santidad, cuya Providencia sapiente y fuerte sabe conducir nuestra existencia a la victoria sobre el pr\u00edncipe de las tinieblas.  Efectivamente, la fe de la Iglesia nos ense\u00f1a que la potencia de Satan\u00e1s no es infinita. El s\u00f3lo es una criatura, potente en cuanto esp\u00edritu puro, pero siempre una criatura, con los l\u00edmites de la criatura, subordinada al querer y al dominio de Dios. Si Satan\u00e1s obra en el mundo por su odio a Dios y su reino, ello es permitido por la Divina Providencia que con potencia y bondad (&#8216;fortiter et suaviter&#8217;) dirige la historia del hombre y del mundo. Si la acci\u00f3n de Satan\u00e1s ciertamente causa muchos da\u00f1os -de naturaleza espiritual- e indirectamente de naturaleza tambi\u00e9n f\u00edsica a los individuos y a la sociedad, \u00e9l no puede, sin embargo, anular la finalidad definitiva a la que tienden el hombre y toda la creaci\u00f3n, el bien. El no puede obstaculizar la edificaci\u00f3n del reino de Dios en el cual se tendr\u00e1, al final, la plena actuaci\u00f3n de la justicia y del amor del Padre hacia las criaturas eternamente &#8216;predestinadas&#8217; en el Hijo-Verbo, Jesucristo. M\u00e1s a\u00fan, podemos decir con San Pablo que la obra del maligno concurre para el bien y sirve para edificar la gloria de los &#8216;elegidos&#8217; (Cfr. 2 Tim 2, 10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. As\u00ed toda la historia de la humanidad se puede considerar en funci\u00f3n de la salvaci\u00f3n total, en la cual est\u00e1 inscrita la victoria de Cristo sobre &#8216;el pr\u00edncipe de este mundo&#8217; (Jn 12, 31; 14, 30; 16, 11). &#8216;Al Se\u00f1or tu Dios adorar\u00e1s y a El s\u00f3lo servir\u00e1s&#8217; (Lc 4, 8), dice terminantemente Cristo a Satan\u00e1s.  En un momento dram\u00e1tico de su ministerio, a quienes lo acusaban de manera descarada de expulsar los demonios porque estaba aliado de Belceb\u00fa, jefe de los demonios, Jes\u00fas responde aquellas palabras severas y confortantes a la vez&#160;:&#8217;Todo reino en s\u00ed dividido ser\u00e1 desolado y toda ciudad o casa en s\u00ed dividida no subsistir\u00e1. Si Satan\u00e1s arroja a Satan\u00e1s, est\u00e1 dividido contra s\u00ed: \u00bfc\u00f3mo, pues, subsistir\u00e1 su reino?. Mas si yo arrojo a los demonios con el poder del esp\u00edritu de Dios, entonces es que ha llegado a vosotros el reino de Dios&#8217; (Mt 12, 25-26. 28). &#8216;Cuando un hombre fuerte bien armado guarda su palacio, seguros est\u00e1n sus bienes; pero si llega uno m\u00e1s fuerte que \u00e9l, le vencer\u00e1, le quitar\u00e1 las armas en que confiaba y repartir\u00e1 sus despojos&#8217; (Lc 11, 21-22). Las palabras pronunciadas por Cristo a prop\u00f3sito del tentador encuentran su cumplimiento hist\u00f3rico en la cruz y en la resurrecci\u00f3n del Redentor. Como leemos en la Carta a los Hebreos, Cristo se ha hecho part\u00edcipe de la humanidad hasta la cruz &#8216;para destruir por la muerte al que ten\u00eda el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a aquellos que estaban toda la vida sujetos a servidumbre&#8217; (Heb 2, 14-15). Esta es la gran certeza de la fe cristiana: &#8216;El pr\u00edncipe de este mundo ya est\u00e1 juzgado&#8217; (Jn 16, 11); &#8216;Y para esto apareci\u00f3 el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo&#8217; (1 Jn 3, 8), como nos atestigua San Juan. As\u00ed, pues, Cristo crucificado y resucitado se ha revelado como el &#8216;m\u00e1s fuerte&#8217; que ha vencido &#8216;al hombre fuerte&#8217;, el diablo, y lo ha destronado.  De la victoria de Cristo sobre el diablo participa la Iglesia: Cristo, en efecto, ha dado a sus disc\u00edpulos el poder de arrojar los demonios (Cfr. Mt 10,1, y paral.; Mc 16, 17). La Iglesia ejercita tal poder victorioso mediante la fe en Cristo y la oraci\u00f3n (Cfr. Mc 9, 29; Mt 17, 19 ss.), que en casos espec\u00edficos puede asumir la forma de exorcismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. En esta fase hist\u00f3rica de la victoria de Cristo se inscribe el anuncio y el inicio de la victoria final, la parus\u00eda, la segunda y definitiva venida de Cristo al final de la historia, venida hacia la cual est\u00e1 proyectada la vida del cristiano. Tambi\u00e9n si es verdad que la historia terrena contin\u00faa desarroll\u00e1ndose bajo el influjo de &#8216;aquel esp\u00edritu que -como dice San Pablo- ahora act\u00faa en los que son rebeldes&#8217; (Ef 2, 2), los creyentes saben que est\u00e1n llamados a luchar para el definitivo triunfo del bien: &#8216;No es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los esp\u00edritus malos de los aires&#8217; (Ef 6, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. La lucha, a medida que se avecina el final, se hace en cierto sentido siempre m\u00e1s violenta, como pone de relieve especialmente el Apocalipsis, el \u00faltimo libro del Nuevo Testamento (Cfr. Ap 12, 7-9). Pero precisamente este libro acent\u00faa la certeza que nos es dada por toda la Revelaci\u00f3n divina: es decir, que la lucha se concluir\u00e1 con la definitiva victoria del bien. En aquella victoria, precontenida en el misterio pascual de Cristo, se cumplir\u00e1 definitivamente el primer anuncio del G\u00e9nesis, que con un t\u00e9rmino significativo es llamado proto-Evangelio, con el que Dios amonesta a la serpiente: &#8216;Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer&#8217; (Gen 3, 15). En aquella fase definitiva, completando el misterio de su paterna Providencia, &#8216;liberar\u00e1 del poder de las tinieblas&#8217; a aquellos que eternamente ha &#8216;predestinado en Cristo&#8217; y les &#8216;transferir\u00e1 al reino de su Hijo predilecto&#8217; (Cfr. Col 1, 13-14). Entonces el Hijo someter\u00e1 al Padre tambi\u00e9n el universo, para que &#8216;sea Dios en todas las cosas&#8217; (1 Cor 15, 28).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. Con \u00e9sta se concluyen las catequesis sobre Dios Creador de las &#8216;cosas visibles e invisibles&#8217;, unidas en nuestro planteamiento con la verdad sobre la Divina Providencia. Aparece claro a los ojos del creyente que el misterio del comienzo del mundo y de la historia se une indisolublemente con el misterio del final, en el cual la finalidad de todo lo creado llega a su cumplimiento. El Credo, que une as\u00ed org\u00e1nicamente tantas verdades, es verdaderamente la catedral armoniosa de la fe.  De manera progresiva y org\u00e1nica hemos podido admirar estupefactos el gran misterio de la inteligencia y del amor de Dios, en su acci\u00f3n creadora, hacia el cosmos, hacia el hombre, hacia el mundo de los esp\u00edritus puros. De tal acci\u00f3n hemos considerado la matriz trinitaria, su sapiente finalidad relacionada con la vida del hombre, verdadera &#8216;imagen de Dios&#8217;, a su vez llamado a volver a encontrar plenamente su dignidad en la contemplaci\u00f3n de la gloria de Dios. Hemos recibido luz sobre uno de los m\u00e1ximos problemas que inquietan al hombre e invaden su b\u00fasqueda de la verdad: el problema del sufrimiento y del mal. En la ra\u00edz no est\u00e1 una decisi\u00f3n errada o mala de Dios, sino su opci\u00f3n, y en cierto modo su riesgo, de crearnos libres para tenernos como amigos. De la libertad ha nacido tambi\u00e9n el mal. Pero Dios no se rinde, y con su sabidur\u00eda transcendente, predestin\u00e1ndonos a ser sus hijos en Cristo, todo lo dirige con fortaleza y suavidad, para que el bien no sea vencido por el mal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n Jos\u00e9 Manuel G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta serie de \u00e1ngeles son obra del artista pl\u00e1stico Juan Esteves Hern\u00e1ndez La existencia de los \u00e1ngeles revelada por Dios 1. Nuestras catequesis sobre Dios, Creador del mundo, no pod\u00edan concluirse sin dedicar una atenci\u00f3n adecuada a un contenido concreto de la revelaci\u00f3n divina: la creaci\u00f3n de los seres puramente espirituales, que la Sagrada Escritura &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angeles-y-demonios-catequesis-de-juan-pablo-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANGELES Y DEMONIOS: CATEQUESIS DE JUAN PABLO II\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23156","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23156","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23156"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23156\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23156"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23156"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23156"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}