{"id":23178,"date":"2016-02-05T15:50:09","date_gmt":"2016-02-05T20:50:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/anillos\/"},"modified":"2016-02-05T15:50:09","modified_gmt":"2016-02-05T20:50:09","slug":"anillos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/anillos\/","title":{"rendered":"ANILLOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>ESTE ART\u00cdCULO FUE ESCRITO EN 1912 Y EST\u00c1 EN PROCESO DE ACTUALIZACI\u00d3N. <\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque los <b>anillos<\/b> antiguos existentes, cuyo origen cristiano ha sido probado por su dise\u00f1o, procedencia, etc., son bastante numerosos (ver Fortnum en \u201cArch. Journ.\u201d, XXVI, 141 y XXVIII, 275), en la mayor\u00eda de los casos no se pueden identificar con ning\u00fan uso [liturgia|lit\u00fargico]]. Sin duda, los cristianos, como el resto de la gente, usaban anillos de acuerdo con su posici\u00f3n social, puesto que en el Nuevo Testamento se mencionan los anillos sin reprobaci\u00f3n (Lucas 15,22 y Stgo. 2,2).    M\u00e1s aun, Clemente de Alejandr\u00eda (Paed., III, c. XI) dice que un hombre puede usar leg\u00edtimamente un anillo en su dedo me\u00f1ique, el cual deber\u00eda llevar alg\u00fan emblema religioso &#8212;una paloma, un pez o un ancla&#8212; aunque, por otro lado, Tertuliano, San Cipriano y las Constituciones Apost\u00f3licas (I, III) protestan contra la ostentaci\u00f3n de los cristianos al adornarse con anillos y piedras preciosas.  En cualquier caso, las Actas de Santas Perpetua y Felicidad (c. XXI), hacia comienzos del siglo III, nos informan de c\u00f3mo el m\u00e1rtir Saturo tom\u00f3 un anillo del dedo de Pudens, un militar que estaba mirando, y se lo devolvi\u00f3 como recuerdo, cubierto con su propia sangre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabiendo que en los d\u00edas paganos de Roma todo flamen Dialis (es decir, un sacerdote especialmente consagrado para la adoraci\u00f3n de J\u00fapiter) ten\u00eda el privilegio de llevar un anillo de oro, como los senadores, no ser\u00eda sorprendente encontrar evidencias de que los obispos cristianos usaran estos anillos en el siglo IV.   Sin embargo, los diferentes pasajes a los que se ha apelado para demostrarlo, o  no son aut\u00e9nticos o no son concluyentes.   San Agust\u00edn, de hecho, habla de sellar una carta con un anillo (Ep. CCXVII, in P.L., XXXIII, 227), pero, por otro lado, su contempor\u00e1neo Posidio afirma expresamente que Agust\u00edn no usaba anillo (P.L., XXXII, 53), de donde podemos concluir que la posesi\u00f3n de un anillo de sello no prueba el uso de un anillo como parte de las insignias episcopales.   Sin embargo, en un decreto del Papa San Bonifacio IV (610 d.C.), se habla de monjes elevados a la dignidad episcopal como anulo pontificali subarrhatis, mientras que en el Cuarto Concilio de Toledo]] (633) se nos dice que si un obispo ha sido depuesto de su cargo, y es luego reinstalado, se le debe devolver la estola, el anillo y el b\u00e1culo (orarium, anulum et baculum).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cerca de ese mismo per\u00edodo, San Isidoro de Sevilla relaciona el anillo con el b\u00e1culo y declara que aqu\u00e9l se otorga como \u201cun emblema de la dignidad pontifical o del sellado de los secretos\u201d (P.L., LXXXIII, 783).  Desde ese momento en adelante, se puede asumir que el anillo fue estrictamente hablando un adorno episcopal conferido en el rito de la consagraci\u00f3n, y que com\u00fanmente se le consideraba como emblema del compromiso del obispo con su Iglesia.   En los siglos VIII y IX, en manuscritos del Sacramentario Gregoriano y en algunos pontificales antiguos (por ejemplo, el atribuido al arzobispo Egberto de York), encontramos diversas f\u00f3rmulas para la entrega del anillo.    La forma gregoriana, que esencialmente subsiste hasta hoy, es as\u00ed: \u201cRecibe este anillo, es decir, el sello de la fe, a trav\u00e9s del cual t\u00fa, al estar adornado con una fe impecable, podr\u00e1s mantener sin mancha la promesa dada a la esposa de Dios, Su santa Iglesia.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas dos ideas &#8212;a saber, la del sello, indicativa de discreci\u00f3n y de fidelidad conyugal&#8212; dominan el simbolismo dado al anillo en casi todos sus usos lit\u00fargicos. La idea de la fidelidad fue llevada tan lejos en el caso de los obispos que encontramos decretos eclesi\u00e1sticos que promulgan que \u201cun obispo que abandone la Iglesia a la cual se ha consagrado y se transfiera a otra debe ser considerado culpable de adulterio y ser castigado del mismo modo que un hombre que renuncia a su propia esposa y  se va a vivir con otra mujer\u201d (Du Saussay, \u00abPanoplia episcopalis\u00bb, 250).   Quiz\u00e1s fue esta idea de esponsales la que ayud\u00f3 a establecer la regla, de la cual o\u00edmos ya en el siglo IX, de que el anillo episcopal deb\u00eda ponerse en el dedo anular (es decir, al lado del me\u00f1ique) de la mano derecha.   Como el anillo pontifical deb\u00eda usarse a veces  encima del guante, es com\u00fan encontrar ejemplares medievales grandes en tama\u00f1o y proporcionalmente pesados en ejecuci\u00f3n.   El inconveniente de la holgura as\u00ed resultante se resolv\u00eda a menudo mediante la colocaci\u00f3n de otro anillo m\u00e1s peque\u00f1o justo encima de \u00e9l como un sujetador (vea Lacy, \u00abExeter Pontifical\u00bb, 3).   Como muestran los cuadros de la Edad Media y del Renacimiento, antiguamente era bastante habitual que los obispos usaran otros anillos junto con el episcopal; de hecho, el actual \u201cCaeremoniale Episcoporum\u201d (Bk. II, VIII, nn. 10-11) asume que es  probable que este sea todav\u00eda el caso.   La costumbre prescribe que un laico o un cl\u00e9rigo de rango inferior, al presentarse ante un obispo, deben besar su mano, es decir su anillo episcopal, pero es un error popular suponer que existe una indulgencia relacionada con el acto.  Los anillos episcopales, tanto en un per\u00edodo temprano como posterior, se utilizaban a veces como recipientes para reliquias. San Hugo de Lincoln, ten\u00eda un anillo que debe haber sido de considerable capacidad. (Sobre la ceremonia de la investidura con anillo y b\u00e1culo, vea Conflicto de las Investiduras)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de los obispos, muchos otros eclesi\u00e1sticos tienen el privilegio de llevar anillos. El Papa por supuesto es el primero de los obispos, pero habitualmente no USA el anillo de sello distintivo del papado, conocido como el \u201cAnillo del Pescador\u201d, sino normalmente un simple camafeo, mientras que sus anillos pontificios m\u00e1s formidables se reservan para funciones eclesi\u00e1sticas solemnes.   Los cardenales tambi\u00e9n llevan anillos independientemente de su rango en la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica. El anillo perteneciente a la dignidad cardenalicia es otorgado por el Papa mismo en el consistorio en el que se crea a un nuevo cardenal con un \u201ct\u00edtulo\u201d particular.   Es de poco valor, con un zafiro engarzado, mientras que en la parte interior de la faceta lleva las armas del Papa que lo otorga. En la pr\u00e1ctica, el cardenal no est\u00e1 obligado a llevar este anillo, y normalmente prefiere usar uno propio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cardenales presb\u00edteros tienen el privilegio de usar un anillo desde el tiempo de Inocencio III o antes (ver S\u00e4gm\u00fcller, \u00abThatigkeit und Stellung der Cardinale\u00bb, 163). A los abades de la Alta Edad Media se les permit\u00eda usar anillos s\u00f3lo mediante un privilegio especial.   Una carta de Pedro de Blois, en el siglo XII (P.L., CCVII, 283), muestra que en esa fecha se consideraba como una ostentaci\u00f3n el hecho de que un abad llevara un anillo, aunque en pontificales posteriores la bendici\u00f3n y entrega de un anillo formaba parte del ritual ordinario para la consagraci\u00f3n de un abad, y este es sigue siendo el caso en la actualidad (1912).   Por otra parte, no se indica tal ceremonia en la bendici\u00f3n de una abadesa, aunque algunas de ellas han recibido, o asumido, el privilegio de llevar un anillo de oficio.  Tambi\u00e9n algunos otros prelados menores usaban con regularidad el anillo, por ejemplo los protonotarios, pero no se puede decir que el privilegio perteneciera a los can\u00f3nigos como tales (B. de Montault, \u00abLe costume, etc.\u00bb, I, 170) sin un indulto especial.   En cualquier caso, estos prelados menores no pod\u00edan usar tales anillos ordinariamente durante la celebraci\u00f3n de la Misa. La misma restricci\u00f3n, sobra decirlo, se aplica al anillo otorgado como parte de la insignia del doctorado ya sea en teolog\u00eda o en derecho can\u00f3nico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los anillos sencillos que usan algunas \u00f3rdenes de monjas, y que se les confieren en el curso de su profesi\u00f3n solemne, de acuerdo con el ritual provisto en el Pontifical Romano, parece tener justificaci\u00f3n en una antigua tradici\u00f3n. San Ambrosio (P.L., XVII, 701, 735) habla de ello como si fuera una costumbre aceptada para las v\u00edrgenes consagradas a Dios el uso de un anillo en memoria de su compromiso con su Esposo celestial.   Esta entrega de un anillo a monjas profesas se menciona tambi\u00e9n en varios Pontificales medievales a partir del siglo XII. Los anillos de boda, o m\u00e1s estrictamente, los anillos entregados en la ceremonia de esponsales, parecen haber sido tolerados entre los cristianos bajo el Imperio Romano desde un per\u00edodo bastante temprano.  El uso de tales anillos fue por supuesto anterior al cristianismo, no hay muchos indicios de que la entrega del anillo fuese primero incorporada en alg\u00fan ritual o investida de alg\u00fan significado religioso preciso. Pero es altamente probable que, si los cristianos toleraban la aceptaci\u00f3n y el uso del anillo de esponsales, tales anillos deben haber estado adornados con emblemas cristianos.   Se puede asumir casi seguramente que son anillos de boda cristianos algunos ejemplares existentes, m\u00e1s particularmente un anillo dorado hallado cerca de Arles, aparentemente del siglo IV o V, con la inscripci\u00f3n Tecla vivat Deo cum marito seo [suo] .   Igualmente, en la ceremonia de coronaci\u00f3n, ha sido costumbre durante mucho tiempo entregar tanto al rey como a la reina consorte un anillo previamente bendecido. Quiz\u00e1s el ejemplo m\u00e1s antiguo del uso de tal anillo es en el caso de Judith, la madrastra de Alfredo el Grande.   Sin embargo, en este caso es un poco dif\u00edcil determinar si el anillo fue otorgado a la reina en virtud de su dignidad de reina consorte o por su boda con Ethelwulf de Wessex.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se han usado anillos ocasionalmente con otros prop\u00f3sitos religiosos. En una \u00e9poca temprana, las llavecitas que conten\u00edan fragmentos de las cadenas de San Pedro parecen haber sido soldadas a una tira met\u00e1lica y usadas en el dedo como relicarios. En tiempos m\u00e1s recientes, se han hecho anillos con diez botoncitos o protuberancias, los cuales se utilizan para rezar el Rosario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Babington dn Dict. Christ. Antiq.; Leclercq in Dict. d\u00e6arch. chret., I (Par\u00eds, 1907), s.v. Anneaux; Deloche, Etude historique et archeologique sur les anneaux (Par\u00eds, 1900); Du Saussay, Panoplia episcopalis (Par\u00eds, 1646), 175-294; Dalton, Catalogue of early Christian Antiquities in the British Museum (Londres, 1901); Barbier de Montault, Le costume et les usages ecclesiastiques selon la tradition romaine (Par\u00eds, 1897-1901).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abRings.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 13. New York: Robert Appleton Company, 1912. 20 Dec. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/13059a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Diego Herrero Murillas.  lhm\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESTE ART\u00cdCULO FUE ESCRITO EN 1912 Y EST\u00c1 EN PROCESO DE ACTUALIZACI\u00d3N. Aunque los anillos antiguos existentes, cuyo origen cristiano ha sido probado por su dise\u00f1o, procedencia, etc., son bastante numerosos (ver Fortnum en \u201cArch. 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