{"id":23181,"date":"2016-02-05T15:50:15","date_gmt":"2016-02-05T20:50:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/crueldad-hacia-los-animales\/"},"modified":"2016-02-05T15:50:15","modified_gmt":"2016-02-05T20:50:15","slug":"crueldad-hacia-los-animales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/crueldad-hacia-los-animales\/","title":{"rendered":"CRUELDAD HACIA LOS ANIMALES"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Antiguedad pagana<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Antiguo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Nuevo Testamento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Los Escol\u00e1sticos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Doctrina Cat\u00f3lica<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Antiguedad pagana<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros escritores \u00e9ticos de la antiguedad pagana en abogar por el deber de bondad hacia la creaci\u00f3n bruta fueron Pit\u00e1goras y Emp\u00e9docles. Sosteniendo la doctrina de la metempsicosis, o de la trasmigraci\u00f3n de las almas humanas en los cuerpos de animales inferiores despu\u00e9s de la muerte, estos fil\u00f3sofos ense\u00f1aron que los animales comparten derechos humanos, y que es un crimen matarlos. Estas ideas, junto con una apreciaci\u00f3n de los servicios prestados al hombre por los animales dom\u00e9sticos, encuentran alguna expresi\u00f3n en la legislaci\u00f3n Romana. El error de atribuir derechos humanos a los animales es condenado por Cicer\u00f3n (De Finibus, Libro III,xx).\n<\/p>\n<h3>Antiguo Testamento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Viejo Testamento inculca la bondad hacia los animales. Los Jud\u00edos ten\u00edan prohibido ponerle bozal al buey que trilla (Deuteronomio 25:4) o uncir al yugo juntos a un buey y a un asno (Deuteronomio 22:10). Algunos otros textos que son frecuentemente citados como ejemplos, no son tanto para recomendar buen trato a los animales como para insistir sobre los deberes de la buena vecindad. La prohibici\u00f3n de hervir el cabrito en la leche de su madre, un proceso que no es en absoluto crueldad, y la de tomar a un p\u00e1jaro madre con su cr\u00eda, parecen tener m\u00e1s una raz\u00f3n religiosa que significado humanitario.\n<\/p>\n<h3>Nuevo Testamento<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Nuevo Testamento es casi silencioso sobre esta materia. A\u00fan cuando San Pablo cita la prohibici\u00f3n Mosaica de embozar al buey, deja de lado el significado literal en favor del simb\u00f3lico (I Cor. 9.9 sq.). Los Padres de la Iglesia insisten pero poco en este punto del deber. Sin embargo, desde un principio, la ense\u00f1anza y la pr\u00e1ctica Cristiana extraen en modo general el ideal Escriturario de la rectitud que se expresa en las palabras: \u201cEl justo tiene consideraci\u00f3n por la vida de sus bestias: pero las entra\u00f1as del malvado son crueles\u201d (Proverbios 12:10). La literatura hagiol\u00f3gica de la vida mon\u00e1stica en la Edad Media, que tan grandemente form\u00f3 y gui\u00f3 los sentimientos morales del mundo Cristiano, como comprueba Lecky con amplia evidencia, \u201crepresenta uno de los m\u00e1s notables esfuerzos hechos en la Cristiandad para inculcar un sentimiento de bondad y compasi\u00f3n hacia la creaci\u00f3n bruta\u201d (Historia de la Moral Europea desde Augusto hasta Carlomagno, II, 161 sqq.). Este sentimiento considerado fue caracter\u00edstico de muchos personajes santos, a\u00fan antes de San Francisco de As\u00eds y algunos de sus seguidores lo llevaron a un grado que parece casi incre\u00edble.\n<\/p>\n<h3>Los Escol\u00e1sticos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te\u00f3logos escol\u00e1sticos condenan el infligir sufrimiento innecesario a los animales, principalmente por los efectos da\u00f1inos sobre el car\u00e1cter del perpetrador. As\u00ed Santo Tom\u00e1s, en su Summa Contra Gentiles (Libro II, 112), despu\u00e9s de refutar el error de que no es legal tomar las vidas de los brutos, explica la importancia de los textos de las Escrituras, arriba mencionados. Dice que estas prohibiciones son emitidas porque cualquiera ejercitando la crueldad hacia los animales puede volverse cruel tambi\u00e9n hacia el hombre, o porque un da\u00f1o a los brutos puede resultar en p\u00e9rdidas para su due\u00f1o, o debido a alg\u00fan significado simb\u00f3lico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro lugar (Summa Theologica I-II:102:6 ad 8um) dice que el prop\u00f3sito de Dios recomendando buen trato a la creaci\u00f3n bruta es disponer al hombre a la misericordia y ternura hacia el pr\u00f3jimo. En tanto los escol\u00e1sticos fundan su condena a la crueldad hacia los animales en su influencia desmoralizadora, su ense\u00f1anza general concerniente a la naturaleza de los derechos y deberes elabora principios que no son aplicables con el objeto de establecer directa y esencialmente la pecaminosidad de la crueldad hacia el mundo animal, m\u00e1s all\u00e1 del resultado de esa conducta sobre el car\u00e1cter de quien la practica.\n<\/p>\n<h3>Doctrina Cat\u00f3lica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00e9tica Cat\u00f3lica ha sido criticada por algunos zoofilistas porque rehusa admitir que los animales tienen derechos. Pero es indiscutible que, cuando se la entiende apropiadamente y se la juzga imparcialmente, la doctrina Cat\u00f3lica \u2013 aunque no le concede derechos a la creaci\u00f3n bruta \u2013 denuncia la crueldad hacia los animales tan vigorosa y l\u00f3gicamente como lo hacen aquellos moralistas que hacen de nuestra obligaci\u00f3n en este aspecto un correlativo de un derecho en los animales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es necesario reconocer ning\u00fan derecho inherente a los animales con el objeto de establecer una obligaci\u00f3n vinculante que evite la inflicci\u00f3n malvada de dolor en los animales. Nuestro deber en este aspecto es parte de nuestro deber hacia Dios. Desde el punto de vista jur\u00eddico el mundo visible con el cual el hombre se pone en contacto esta dividido en personas y no-personas. Para estas \u00faltimas, usualmente se emplea la palabra \u201ccosas\u201d. S\u00f3lo una persona, esto es, un ser poseedor de raz\u00f3n y auto control, puede ser sujeto de derechos y obligaciones; o, para expresar la misma idea en t\u00e9rminos m\u00e1s familiares a los adherentes de otras escuelas de pensamiento, s\u00f3lo los seres que son fines en si mismos, y no pueden ser tratados como meros medios para la perfecci\u00f3n de otros seres, pueden poseer derechos. Derechos y obligaciones son ligaduras morales que pueden existir solamente en seres morales, o personas. Los seres que pueden ser tratados simplemente como medios de perfecci\u00f3n de las personas no pueden tener derechos, y a esta categor\u00eda pertenece la creaci\u00f3n bruta. En el plan Divino del universo, las criaturas inferiores est\u00e1n subordinadas al bienestar del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero mientras estos animales son, en contraste con las personas, clasificados como cosas, no es menos cierto que entre ellos y el mundo insensible existe una profunda diferencia de naturaleza que estamos obligados a considerar en nuestro tratamiento a ellos. La misma esencia de la ley moral es que respetemos y obedezcamos el orden establecido por el Creador. Entonces, el animal es una m\u00e1s noble manifestaci\u00f3n de Su poder y bondad que las formas inferiores de existencia material. Impartiendo a la creaci\u00f3n bruta una naturaleza sensible capaz de sufrir \u2013 una naturaleza que el animal comparte con nosotros mismos \u2013 Dios introdujo en nuestro dominio sobre ellos una restricci\u00f3n que no existe en lo relativo a nuestro dominio sobre el mundo no sensible. Estamos obligados a actuar hacia ellos de una manera conforme con su naturaleza. Podemos legalmente usarlos para nuestros razonables deseos y bienestar, a\u00fan aunque tal empleo necesariamente les inflinge dolor. Pero la inflicci\u00f3n malvada de dolor no es la satisfacci\u00f3n de ninguna necesidad razonable, y, siendo un atentado contra el orden Divinamente establecido, es por tanto pecaminoso. El principio por el cual, al menos en abstracto, podemos resolver el problema de la legalidad de la vivisecci\u00f3n y otras cuestiones relacionadas, es parcamente expresado por Zigliara:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El servicio al hombre es el fin se\u00f1alado por el Creador para los brutos animales. Cuando, por tanto, el hombre, sin un prop\u00f3sito razonable, trata a los brutos cruelmente, act\u00faa mal, no porque viole el derecho del bruto, sino porque su acci\u00f3n entra en conflicto con el orden y el designio del Creador (Philosophia Moralis, 9\u00ba ed., Roma, p. 136).<br \/>\nCon m\u00e1s sentimiento, pero con no menos exactitud, el difunto Cardenal Manning expres\u00f3 la misma doctrina:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es perfectamente verdadero que las obligaciones y deberes son entre personas morales, y por tanto los animales inferiores no son susceptibles de las obligaciones morales que nos debemos los unos a los otros; pero tenemos una a\u00fan mayor obligaci\u00f3n con el Creador de esos animales. Nuestra obligaci\u00f3n y deber moral es hacia \u00c9l, quien los hizo, y si deseamos conocer los l\u00edmites y los rasgos esenciales de nuestra obligaci\u00f3n, digo de inmediato que es Su naturaleza y Sus perfecciones, y entre estas perfecciones una es, en lo m\u00e1s profundo, la de la Misericordia Eterna. Y por tanto, aunque una pobre mula o un pobre caballo no son, por supuesto, una persona moral, el Se\u00f1or y Hacedor de la mula es el Legislador superior, y Su naturaleza es una ley en S\u00ed Mismo. Y al dar al hombre el dominio sobre sus criaturas, se lo da sujeto a la condici\u00f3n de que deber\u00eda ser usada de conformidad con Sus perfecciones la cual es Su propia ley, y por tanto nuestra ley (The Zoophilist, Londres, 1 Abril, 1887).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que la doctrina \u00e9tica Cat\u00f3lica insiste sobre el tratamiento misericordioso de los animales, no ubica a la bondad hacia ellos en el mismo plano de deber que la benevolencia hacia nuestro pr\u00f3jimo. Tampoco aprueba la excesiva magnificaci\u00f3n, para descuido de deberes superiores, de nuestras obligaciones concernientes a los animales. La excesiva afecci\u00f3n a los animales no es, seguramente, \u00edndice de m\u00e9rito moral; puede ser llevado hasta un no-Cristiano exceso, y puede coexistir con una grave laxitud en temas mucho m\u00e1s importantes. Hay muchos imitadores de Schopenhauer, que amaron a su perro y odiaron a su especie.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nJAMES J. FOX\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcripto por Rick McCarty\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Antiguedad pagana 2 Antiguo Testamento 3 Nuevo Testamento 4 Los Escol\u00e1sticos 5 Doctrina Cat\u00f3lica Antiguedad pagana Los primeros escritores \u00e9ticos de la antiguedad pagana en abogar por el deber de bondad hacia la creaci\u00f3n bruta fueron Pit\u00e1goras y Emp\u00e9docles. 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