{"id":23196,"date":"2016-02-05T15:50:51","date_gmt":"2016-02-05T20:50:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-anselmo\/"},"modified":"2016-02-05T15:50:51","modified_gmt":"2016-02-05T20:50:51","slug":"san-anselmo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-anselmo\/","title":{"rendered":"SAN ANSELMO"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Arzobispo de Canterbury, Doctor de la iglesia, nacido en Aosta, una ciudad de Borgo\u00f1a en los confines de Lombard\u00eda y muerto el 21 de abril de 1109.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su padre, Galdulf era un lombardo que se hab\u00eda hecho ciudadano de Aosta y su madre, Ermenberga, proven\u00eda de una familia borgo\u00f1ona. Como muchos otros santos, Anselmo aprendi\u00f3 de su madre las primeras lecciones sobre la piedad, y desde muy joven ten\u00eda la pasi\u00f3n por aprender. A\u00f1os despu\u00e9s disfrutaba de los recuerdos infantiles, y su bi\u00f3grafo Eadmer, ha conservado algunos episodios que oy\u00f3 de los labios del propio santo. El ni\u00f1o hab\u00eda o\u00eddo a su madre hablar de Dios que habitaba en lo alto gobernando todas las cosas. Viviendo en las monta\u00f1as, pens\u00f3 que el cielo deb\u00eda estar en sus amplias cimas. \u201cY mientras daba vueltas a estas cosas con frecuencia en su cabeza, sucedi\u00f3 que un d\u00eda vio en una visi\u00f3n que deb\u00eda ir a la coma de la monta\u00f1a  y apresurarse ante la corte del Dios, el gran rey. Pero antes de comenzar la ascensi\u00f3n a la monta\u00f1a, vio en el llano por el que hab\u00eda pasado a pie, que unas mujeres, sirvientes del rey, recogiendo el grano, lo hac\u00edan negligente e indolentemente. Triste por esa indolencia y ech\u00e1ndoselo en cara, pens\u00f3 que deb\u00eda acusarlas ante su se\u00f1or y rey. Despu\u00e9s de haber ascendido la monta\u00f1a, entr\u00f3 en la corte del rey, donde encontr\u00f3 al rey a solas con su copero, porque al parecer, siendo oto\u00f1o, el rey hab\u00eda enviado a toda la servidumbre a recoger la cosecha. Al entrar el muchacho, fue llamado por el maestro y acerc\u00e1ndose se sent\u00f3 a sus pies. Le preguntaron amablemente qui\u00e9n era  y qu\u00e9 buscaba. A lo que contest\u00f3 lo mejor que pudo. Entonces, por indicador del maestro, el copero le dio un trozo de pan empapado de vino pas\u00f3 un buen rato all\u00ed. A la ma\u00f1ana siguiente, recordando las cosas que hab\u00eda visto, como simple e inocente ni\u00f1o cre\u00eda que hab\u00eda comido en el cielo con el pan del Se\u00f1or  y as\u00ed lo dijo p\u00fablicamente en presencia de otros\u201d (Eadmer, Life of St. Anselm, I, i.) Eadmer a\u00f1ade que todos quer\u00edan al ni\u00f1o y que progres\u00f3 r\u00e1pidamente en el estudio. Antes de los quince a\u00f1os  pidi\u00f3 ser admitido en un monasterio, pero el abad, temiendo que al padre no le gustara, rehus\u00f3 admitirlo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces el ni\u00f1o hizo una extra\u00f1a oraci\u00f3n. Pidi\u00f3 que le viniera la enfermedad, pensando que los monjes le admitir\u00edan, conmovidos. La enfermedad lleg\u00f3 pero no la admisi\u00f3n en el monasterio. Entonces se propuso lograrlo m\u00e1s adelante, pero pronto fue arrastrado por los placeres de la juventud y perdi\u00f3 el deseo y amor del estudio. De alguna manera, su amor hacia su madre, le contuvo, pero tras su muerte se sinti\u00f3 como un barco sin ancla a merced de las olas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos momentos su padre le trataba con sequedad, tanta, que decidi\u00f3 abandonar su casa. Junto con un compa\u00f1ero, empez\u00f3 a cruzar a pie el monte Cenis. En el momento en que estaba desfallecido de hambre y estaba a punto de comer nieve, el sirviente encontr\u00f3 algunos trozos de pan que aun quedaban en el equipaje, recobrando las fuerzas para seguir el viaje. Despu\u00e9s de pasar casi tres a\u00f1os en Borgo\u00f1a y Francia fue a Normand\u00eda qued\u00e1ndose alg\u00fan tiempo en Avranches antes de encontrar su casa en la abad\u00eda de Bec, ilustre en aquel tiempo por la fama de sabio de Lanfranc. Anselmo aprovech\u00f3 tanto las lecciones de su maestro que se convirti\u00f3 en su mejor alumno compartiendo la labor de ense\u00f1anza, labor en la que pas\u00f3 alg\u00fan tiempo comenzando a pensar que su trabajo tendr\u00eda m\u00e1s m\u00e9rito si tomaba el h\u00e1bito  mon\u00e1stico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio fue reticente en entrar en la abad\u00eda de Bec, donde quedar\u00eda anulado por la fama de Lanfranc, pero despu\u00e9s pens\u00f3 que le convendr\u00eda estar donde pod\u00eda ser superado por otros. Su padre hab\u00eda muerto, terminando sus d\u00edas con un h\u00e1bito mon\u00e1stico. Anselmo pens\u00f3 en vivir de su patrimonio, aliviando a los necesitados. Tambi\u00e9n pens\u00f3 en hacerse ermita\u00f1o. Pero queriendo ser prudente, sigui\u00f3 los consejos de Lanfranc, presentando el   asunto al arzobispo de Ru\u00e1n, que decidi\u00f3 por la vida mon\u00e1stica, entrando Anselmo a la abad\u00eda de Bec como monje, en el a\u00f1o 1060. Su vida como simple monje dur\u00f3 tres a\u00f1os, ya que en 1064 Lanfranc fue nombrado abad de Caen y Anselmo fue elegido para sucederle como prior. Hay dudas sobre la fecha de su nombramiento. Canon Poree se\u00f1ala que Anselmo, escribiendo en la fecha de su elecci\u00f3n como arzobispo (1093) dice que hab\u00eda vivido treinta a\u00f1os como monje , quince como prior y quince como abad (Cartas de Anselmo, III, vii). Esto queda confirmado por una entrada en la cr\u00f3nica de la abad\u00eda de Bec, que fue compilada no despu\u00e9s de 1136, en la que se anota que Anselmo muri\u00f3 en 1109, en el a\u00f1o 45 de su vida mon\u00e1stica y a los 75 de edad, habiendo sido por tres a\u00f1os un simple monje: quince como prior, quince como abad y diecis\u00e9is como arzobispo (Poree, Histoire de l&#8217;abbaye de Bec, III, 173).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio su promoci\u00f3n al puesto de Lanfranc pareci\u00f3 ofensiva  a algunos monjes que consideraban tener mejores t\u00edtulos que el joven extranjero. Anselmo super\u00f3 su oposici\u00f3n con su amabilidad y pronto gan\u00f3 su afecto  y obediencia. A las obligaciones del prior a\u00f1adi\u00f3 las del maestro. Durante este per\u00edodo, probablemente,  compuso algunas de sus obre filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas, como el \u00abMonologium\u00bb y el \u00abProslogium\u00bb. Adem\u00e1s de los buenos consejos a los monjes a su cuidado  encontr\u00f3 tiempo para confortar a otros con sus cartas. Recordando su atracci\u00f3n hacia la soledad del ermita\u00f1o no nos puede extra\u00f1ar que se sintiera oprimido en esta vida de actividad y deseara dejar su oficio para entregarse  a la contemplaci\u00f3n. Pero el arzobispo de Ru\u00e1n le ordeno que siguiera en su lugar y se prepara para mayores responsabilidades.<br \/>\nResult\u00f3 prof\u00e9tico, ya que el 1078, a la muerte de Herluin, fundador de la primera abad\u00eda de Bec, Anselmo fue elegido para sucederle, Con dificultades lograron los monjes superar su rechazo a aceptar el puesto.  Gadamer nos trasmite una imagen de la extra\u00f1a escena. El abad electo cay\u00f3 postrado ante sus hermanos y con l\u00e1grimas les suplic\u00f3 que no pusieran esa carga sobre sus hombros, mientras ellos tambi\u00e9n se arrodillaban y le suplicaban  que lo aceptara. Su elecci\u00f3n puso inmediatamente a Anselmo en relaci\u00f3n con Inglaterra, donde la abad\u00eda normada ten\u00eda algunas posesiones. El primar a\u00f1o de su puesto visit\u00f3 Canterbury, donde fue bienvenido por Lanfranc. El encuentro entre Lanfranc y Anselmo, dice el profesor Freeman,\u00bb nos presenta a un notable y memorable par. El abogado, el sabio secular se encontr\u00f3 con el te\u00f3logo y el filosofo; el estatista eclesi\u00e1stico  cara a cara con el santo. La sabidur\u00eda, meticulosa sin duda pero a\u00fan dura y mundana que pod\u00eda guiar a la iglesia y al reino en tiempo revueltos se encontr\u00f3 con el amor sin barreras que inclu\u00eda a todas las criaturas de Dios de cualquier raza y especie\u201d (History of the Norman Conquest, IV, 442).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es  digno de mencionar que los asuntos discutidos en esta ocasi\u00f3n trataban del arzobispo anglosaj\u00f3n, Elphage, muerto a manos danesas cuando se neg\u00f3 a pagar el rescate que empobrecer\u00eda a su gente, Lanfranc dudaba de su derecho a reclamar los honores del m\u00e1rtir puesto que no muri\u00f3 por la fe. Anselmo resolvi\u00f3 la dificultad  diciendo que el que mor\u00eda por razones menos importantes  hubiera esta mucho m\u00e1s dispuesto a morir por la fe. M\u00e1s a\u00fan,  Cristo es justicia y verdad y el que muere por la verdad y la justicia muere por Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta fue la primera ocasi\u00f3n en que Anselmo conoci\u00f3 a Eadmer, que era entonces un joven monje de Canterbury. Al mismo tiempo, el santo, que en su juventud era amado por todos los que le conoc\u00edan y que, como prior de Bec se hab\u00eda ganando el afecto de los que se resist\u00edan a su autoridad, estaba ya gan\u00e1ndose los corazones de los ingleses. Su fama se hab\u00eda extendido lo ancho y a lo largo y muchos grandes hombres de su tiempo apreciaban su amistad y buscaban sus consejos. Entre ellos estaba Guillermo el Conquistador que deseaba que Anselmo viniera a darle consuelo en su lecho de muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando muri\u00f3 Lanfranc, Guillermo Rufus mantuvo vacante la sede de Canterbury durante cuatro a\u00f1os, se apoder\u00f3 de sus rentas y mantuvo a la iglesia de Inglaterra en un estado de anarqu\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para muchos, el abad de Bec era el hombre \u00f3ptimo para el arzobispado. El deseo general era tan evidente que Anselmo no quer\u00eda visitar Inglaterra para que no pareciera que estaba interesado en el puesto. Por fin cedi\u00f3 a la llamada de Hugh, conde de Chichester en viaj\u00f3 a Inglaterra en 1092. Al llegar a Canterbury la v\u00edspera de la Natividad de la Virgen Mar\u00eda, era saludado por el pueblo como su futuro arzobispo, pero el se alej\u00f3 r\u00e1pidamente y no quiso quedarse al festival. En una entrevista privada con el rey, que le recibi\u00f3 amablemente, le hablo libremente de los males que asolaban la tierra. Los asuntos propios de Anselmo le mantuvieron en Inglaterra varios meses pero cuando quiso volver a Bec el rey se opuso. Mientras tanto la gente manifestaba sus deseos y con el permiso del rey se elevaron plegarias en todas las iglesias para que Dios conmoviera al rey a entregar la iglesia de Canterbury  nombrando a un pastor y a petici\u00f3n de los obispos, Anselmo redact\u00f3 una oraci\u00f3n. El rey cay\u00f3 enfermo a principios de a\u00f1o (1093)  y en su cama de enfermo se arrepinti\u00f3. Los barones y prelados le urg\u00edan sobre al necesidad de elegir un arzobispo  y cediendo al manifiesto deseo  de todos nombr\u00f3 a Anselmo, alegr\u00e1ndose todos de la elecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Anselmo rehus\u00f3 firmemente el honor, por lo que entonces tuvo lugar una escena a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1a que la  de su elecci\u00f3n como abad. Fue llevado a al fuerza junto a la cama del rey y se le oblig\u00f3 a coger el b\u00e1culo empuj\u00e1ndolo a su mano cerrada. Entonces fue  arrastrado hacia el altar  y se cant\u00f3 un Te Deum\u201d. No hay raz\u00f3n para sospechar en la sinceridad de su resistencia. Por su tendencia natural a la contemplaci\u00f3n, no era de agrado un oficio como ese, ni en tiempos de paz y menos a\u00fan en esos d\u00edas tormentosos. Sab\u00eda muy bien lo que le esperaba. El arrepentimiento del rey desapareci\u00f3 cuando se cur\u00f3  y Anselmo enseguida not\u00f3 los signos de las dificultades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer problema surgi\u00f3 cuando se neg\u00f3 a consentir en la alineaci\u00f3n de las tierras de la iglesia que el rey hab\u00eda prometido a sus seguidores. El rey necesitaba dinero y aunque su iglesia estaba arruinada por la rapacidad del rey, se esperaba que el arzobispo hiciera libremente una un regalo a su majestad; cuando ofreci\u00f3 quinientos marcos fueron rechazados con burlas como insuficientes. Por si esto no bastaba, Anselmo tuvo que o\u00edr los reproches de los monjes de Bec que no quer\u00edan que se fuera.  Y en sus cartas apenas se ve en dificultades para convencerles de que no quer\u00eda el arzobispado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin fue consagrado arzobispo de Canterbury el 4 de diciembre de 1093. Quedaba a\u00fan ir a Roma para obtener pallium. Pero eso fue otra ocasi\u00f3n problem\u00e1tica ya que el antipapa Clemente disputaba la autoridad a Urbano II, reconocido por Francia  y Normand\u00eda: no parece que le rey ingl\u00e9s fuera partidario del antipapa, pero  quiso reforzar su posici\u00f3n propia afirmando su derecho a decidir entre los dos. As\u00ed que cuando Anselmo pidi\u00f3 autorizaci\u00f3n para ir al papa, el rey le dijo que en Inglaterra nadie deb\u00eda reconocer\u00eda ninguno hasta que el rey se hubiera pronunciado. El arzobispo insisti\u00f3 en ir alpaca Urbano, cuya autoridad ya hab\u00eda reconocido  y, le record\u00f3 al rey, esta era una de las condiciones para aceptar el arzobispado. Este grave asunto se present\u00f3 al consejo  del reino reunido en asunto Rockingham en marzo de 1095, donde Anselmo defendi\u00f3 sin miedo la autoridad de Urbano. Su discurso es un testimonio memorable sobre la doctrina de la supremac\u00eda papal. Y es significativo que ninguno de los obispos lo cuestionase (Eadmer, Historia Novorum, lib. I).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a las convicciones de Anselmo en esta cuesti\u00f3n , podemos citar las francas palabras  Dean Hook: \u201cAnselmo era simplemente un papista\u201d \u2013 cre\u00eda que S. Pedro era el Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles \u2013 y como tal era la fuente de toda la autoridad y poder eclesi\u00e1stico; que el papa era su sucesor y por consiguiente se deb\u00eda al papa, por parte de obispos y metropolitanos as\u00ed como por el resto de la humanidad, la obediencia que un soberano espiritual tiene derecho de esperar de sus vasallos\u201d [Lives of the Archbishops of Canterbury (Londres, 18(i0-75), II, 183].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Guillermo envi\u00f3 gente a Roma a conseguir el pallium. Cuando llegaron encontraron a Urbano en posesi\u00f3n de la sede y le reconocieron. Walter, obispo de Albano volvi\u00f3 con ellos como legado, llevando el pallium. El rey reconoci\u00f3 p\u00fablicamente a autoridad de Urbano e intent\u00f3 que el legado depusiera a Anselmo. Pero con el tiempo hubo reconciliaci\u00f3n por las dificultades del rey en Gales y en el norte. El rey y el arzobispo se reunieron pac\u00edficamente. Anselmo no quer\u00eda aceptar el pallium de manos del rey, pero en un servicio solemne en Canterbury, el 10 de junio de 1095, el legado lo puso sobre el altar  y Anselmo lo recogi\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer problema surgi\u00f3 en 1097. El rey, al volver de su poco efectiva campa\u00f1a, acus\u00f3 a Anselmo respecto al contingente que hab\u00eda proporcionado y le requiri\u00f3 ante el tribunal real. Anselmo declin\u00f3 y pidi\u00f3 permiso para ir a Roma, lo que le fue negado,  aunque despu\u00e9s de una reuni\u00f3n en Winchester se le dijo a Anselmo que estuviera listo para zarpar en diez d\u00edas. Al partir Anselmo dio la bendici\u00f3n al rey, que la recibi\u00f3 con la cabeza inclinada. En St. Omer Anselmo confirm\u00f3 a una multitud de personas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 las navidades en Cluny y el resto del invierno en Lyon, continuando el viaje en primavera, cruzando el monte Cenis con dos compa\u00f1eros, todos viajando como simples monjes. En los monasterios por los que pasaban les preguntaban con frecuencia por Anselmo. Al llegar a Roma fue tratado con gran honor por el papa. Se consider\u00f3 su caso  y se present\u00f3 ante el consejo, pero nada pod\u00eda hacerse aparte de enviar una carta de protesta a Guillermo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante su estancia en Italia Anselmo goz\u00f3 de la hospitalidad del abad de Telese y pas\u00f3 el verano en un pueblo de monta\u00f1a que pertenec\u00eda al monasterio. All\u00ed termin\u00f3 su obra, \u00abCur Deus Homo\u00bb, que hab\u00eda comenzado en Inglaterra. En octubre de 1098 Urbano celebr\u00f3 un concilio en Bari para tratar de las dificultades  planteadas por los griegos sobre la procesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Anselmo fue llamado por el papa a un puesto de honor y se le orden\u00f3 que se encargara de la parte principal de la discusi\u00f3n. Sus argumentos fueron despu\u00e9s puestos por escritos  en su tratado sobre el tema. Tambi\u00e9n se present\u00f3 su caso  ante el concilio, que estuvo a punto de excomulgar a Guillermo si no hubiera intercedido Anselmo. Tanto el como sus compa\u00f1eros deseaban volver a Lyon, pero hubieron de esperar hasta que se celebrara otro concilio en el Laterano, en Pascua. Aqu\u00ed oy\u00f3 Anselmo los c\u00e1nones aprobados contra las investiduras y el decreto de excomuni\u00f3n contra los transgresores. Este incidente tuvo una gran influencia en su carrera en Inglaterra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estando cerca de Lyon, Anselmo se enter\u00f3 de la tr\u00e1gica muerte de Guillermo. Pronto le llegaron mensajes del nuevo rey  y de los principales hombre reclamando su presencia en Inglaterra. Desembarc\u00f3 en Dover y se apresur\u00f3 a encontrarse con el rey en Salisbury. Fue recibido  con amabilidad pero la cuesti\u00f3n de las investiduras se present\u00f3 inmediatamente de forma tensa. Enrique requiri\u00f3 que el arzobispo recibiera duna nueva investidura Anselmo aleg\u00f3 los decretos del reciente concilio en Roma y declar\u00f3 que no ten\u00eda elecci\u00f3n en el asunto. El asunto se pospuso, puesto que el rey decisi\u00f3n enviar gente a Roma a pedir exenciones especiales. Mientras tanto Anselmo tuvo para con el rey dos gestos le ayud\u00f3 a quitar los impedimentos en el matrimonio con Edith, heredera de los reyes sajones. La hija de Santa margarita hab\u00eda pedido refugio en un convento, donde llevaba el velo, aunque no hab\u00eda pronunciado los votos. Algunos pensaban que era un impedimento para el matrimonio  paro Anselmo consider\u00f3 el asunto en un concilio en u concilio en donde se estableci\u00f3 completamente la libertad de la real joven y el mismo arzobispo bendijo el matrimonio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s a\u00fan, cuando Roberto desembarc\u00f3 en Portsmouth y muchos de los nobles normandos requer\u00edan su alianza, fue Anselmo el que dirigi\u00f3 la opini\u00f3n a favor de Enrique. Mientras tanto, el papa Pascual  hab\u00eda rehusado ceder a las peticiones de exenciones del s\u00ednodo de Letr\u00e1n por parte de Enrique. Pero \u00e9ste insisti\u00f3  en su prop\u00f3sito de obligar a Anselmo a aceptar la investidura de sus manos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revuelta de Roberto de Bellesme pospuso la amenaza de ruptura. Para ganar tiempo, el rey env\u00edo otra embajada a Roma. A su vuelta se exigi\u00f3 de nuevo a Anselmo que recibiera la investidura. La carta papal no se hizo p\u00fablica, pero se inform\u00f3 que era del mismo tenor que la anterior. Los enviados dijeron que empapa hab\u00eda dado su consentimiento verbal a las peticiones del rey pero no lo hab\u00eda puesto por escrito por miedo de ofender a otros soberanos. Amigos de Anselmo que hab\u00edan estado en Roma, negaron estas afirmaciones. Ante esta crisis se acord\u00f3 volver a enviar gente a Roma de nuevo  y mientras el rey continuar\u00eda invistiendo a obispos y abades, pero no se obligar\u00eda a Anselmo a consagrarlos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante este intervalo Anselmo celebr\u00f3 un concilio en Westminster donde se aprobaron duros c\u00e1nones contra los males de aquel tiempo. A pesar del compromiso de las investiduras se pidi\u00f3 a Anselmo que consagrara a obispos investidos por el rey, a los que rehus\u00f3 firmemente y pronto se vio que su firmeza iba haciendo efecto. Los obispos devolv\u00edan el b\u00e1culo que hab\u00edan recibido de manos del rey o se opon\u00edan a ser consagrados por otro que no obedeciera a Anselmo. Cuando lleg\u00f3 la contestaci\u00f3n del papa repudiando la historia de los enviados, el rey  pidi\u00f3 a Anselmo que fuera \u00e9l mismo a Roma. Aunque no pod\u00eda apoyar  las peticiones reales, quer\u00eda presentar los hachos ante el papa y en este entendimiento parti\u00f3 hacia Roma. Las peticiones reales fueron rechazadas de nuevo pero no se excomulg\u00f3 a Enrique. Entendiendo que Enrique no quer\u00eda que volver a Inglaterra, Anselmo se qued\u00f3 en Lyon, donde recibi\u00f3 una carta del papa inform\u00e1ndole de la excomuni\u00f3n de los consejeros que hab\u00edan dicho al rey que insistiera en las investiduras, pero no decretaba nada respecto al rey.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anselmo reemprendi\u00f3 el viaje y por el camino se enter\u00f3 de la enfermedad de la hermana de Enrique, Adela de Blois. Se desvi\u00f3 para visitarla y cuando se recuper\u00f3 le inform\u00f3 que volv\u00eda a Inglaterra para excomulgar a su hermano. Enseguida se preocup\u00f3 ella de conseguir una reuni\u00f3n entre Anselmo y el rey, en julio de 1105. Se logr\u00f3 una reconciliaci\u00f3n  y se urgi\u00f3 a Anselmo que volviera a Inglaterra, pero sin abandonar la reclamaci\u00f3n del derecho a investir, poniendo otro recurso a Roma. Una carta papal que autorizaba a Anselmo a absolver de las censuras en las que incurr\u00eda por faltar a las leyes de las investiduras  cur\u00f3 ofensas pasadas pero no resolvi\u00f3 el futuro.<br \/>\nPor fin en un concilio en Londres, 1107, la cuesti\u00f3n se solucion\u00f3 de la siguiente manera: el rey renunciaba a la reclamaci\u00f3n de investir a los obispos  y abades y la Iglesia permit\u00eda a los prelados  prestar homenaje por sus posesiones temporales. Lingard y otros consideran que esto es un triunfo del rey, diciendo que hab\u00eda conseguido lo sustancial  y abandonado una simple forma. Pero no era una simple forma de lo que se trataba. El rito utilizado en la investidura era el s\u00edmbolo del poder real reclamado por los reyes ingleses, y ahora se abandonaba por fin. La victoria era del arzobispo y como dice Schwane (Kirchenlexicon,)  prepar\u00f3 el camino par ala soluci\u00f3n posterior de la misma controversia en Alemania Anselmo pudo terminar sus d\u00edas en paz. En los a\u00f1os que le quedaban continuo su labor pastoral  componiendo, y sus \u00faltimos escritos. Eadmer, el fiel cronista describe su pac\u00edfica muerte. El sue\u00f1o de su juventud se hab\u00eda convertido en realidad, iba a escalar la monta\u00f1a y saborear el pan del cielo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su actividad como pastor  y decidido campe\u00f3n de la Iglesia hace de \u00e9l una de las principales figuras de la historia religiosa. La dulce influencia de sus ense\u00f1anzas espirituales se extendi\u00f3 por todas partes, vi\u00e9ndose los frutos en muchas tierras. Su defensa de la libertad de la Iglesia en una crisis de la historia medieval  tuvo efectos de largo alcance mucho despu\u00e9s de su tiempo. Como escritor y pensador  tiene derecho a estar entre los m\u00e1s elevados y su influencia en el curso de la filosof\u00eda y de la teolog\u00eda cat\u00f3lica es a\u00fan m\u00e1s profunda  y duradera si se le considera  junto con Gregorio VII,  Inocencio III y Tom\u00e1s Becket. Por otra parte puede reclamar un puesto entre Atanasio, Agust\u00edn y Tomas de Aquino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus m\u00e9ritos en el campo de la teolog\u00eda han recibido reconocimiento oficial  cuando Clemente XI le declar\u00f3 Doctor de la Iglesia en 1720. En el oficio que se lee en su d\u00eda de fiesta (21 abril)  se dice que sus obras son un modelo para todos los te\u00f3logos. Pero se puede dudar si su posici\u00f3n es apreciada por todos los estudiantes de teolog\u00eda. Sus libros no han sido adoptados, como los de Pedro Lombardo y Sto. Tom\u00e1s, como texto com\u00fan  de los comentadores y profesores de teolog\u00eda, ni se le ha citado constantemente como autoridad, como S. Agust\u00edn. Y esto era natural, puesto que en el se siglo siguiente se impusieron nuevos m\u00e9todos con el surgimiento de la filosof\u00eda \u00e1rabe y aristot\u00e9lica. Los \u201cLibros de las Sentencias\u201d eran de alguna manera m\u00e1s apropiados para una lectura teol\u00f3gica regular. Anselmo estaba muy cerca para tener la venerable autoridad de los Padres. Por todo ello se puede decir que sus escritos no fueron apropiadamente apreciados hasta que el tiempo trajo otros cambios en las escuelas y los hombres comenzaron a estudiar la historia de la teolog\u00eda. Y aunque sus obras no est\u00e1n presentadas en la forma tradicional de una \u201cSumma\u201d, como la de Sto. Tom\u00e1s sin embargo cubren toda la doctrina cat\u00f3lica. Hay pocas p\u00e1ginas de la teolog\u00eda que no hayan sido ilustradas por los trabajos de Anselmo. Su tratado sobre la procesi\u00f3n de Esp\u00edritu Santo ha ayudado a guiar la especulaci\u00f3n escol\u00e1stica sobre la Trinidad; su \u00abCur Deus Homo\u00bb arroja un torrente de luz sobre la teolog\u00eda de la redenci\u00f3n, de la reconciliaci\u00f3n entre Dios y el hombre y una de sus obras anticipa mocho de las controversias posteriores sobre la Libertad de la Voluntad y la Predestinaci\u00f3n. En el siglo diecisiete un benedictino espa\u00f1ol, el cardenal Aguirre, quiso hacer con los libros de Anselmo un curso de teolog\u00eda, \u00abS. Anselmi Theologia\u00bb (Salamanca, 1678-81). Lamentablemente nunca pas\u00f3 de los tres primeros vol\u00famenes que conten\u00edan comentarios al \u00abMonologium\u00bb. En  tiempos m\u00e1s recientes Dom Anselm \u00d6cs\u00e9nyi, O.S.B. emprendi\u00f3 l tarea a una escala m\u00e1s modesta en un peque\u00f1o volumen en lat\u00edn  sobre la teolog\u00eda de S. Anselmo \u00abDe Theologia S. Anselmi\u00bb (Br\u00fcnn, 1884).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de ser uno de los padres de la teolog\u00eda escol\u00e1stica, Anselmo ocupa un lugar importante en el campo de las especulaciones filos\u00f3ficas. En la primera fase de la controversia de los Universales, se enfrent\u00f3 al extremo nominalismo de Roscelin; en arte por ello y por su platonismo personal  su Realismo tom\u00f3 lo que puede ser considerado cono una forma extrema. Era demasiado pronto para hallar el \u201cmedia aurea\u201d del realismo moderado aceptado por los fil\u00f3sofos posteriores. Su postura era una etapa del proceso y es significativo que uno de su bi\u00f3grafos, Juan de Salisbury, fue uno de los primeros en hallar la verdadera soluci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El  \u00e9xito principal de Anselmo en filosof\u00eda fue el argumento antol\u00f3gico para probar la existencia de Dios que viene en el \u00abProslogium\u00bb. Comenzando desde la noci\u00f3n de Dios (Deus enim est id quod maius cogitari non potest. Dios es aquello de lo que no se puede pensar nada mayor. Dice que lo que existe en la realidad es mayor que lo que solo existe en la mente, por consiguiente  puesto que Dios es aquello de lo que nada mayor se puede pensar,  luego existe en la realidad.  La validez de este argumento fue discutida desde el principio  por un monje llamado Gaunilo, que escribi\u00f3 un acr\u00edtica a la que respondi\u00f3 Anselmo. Eadmer cuenta una curiosa an\u00e9cdota sobre la ansiedad de S. Anselmo mientra estaba tratando de desarrollar este argumento. No pod\u00eda pensar en nadad m\u00e1s durante d\u00edas y cuando por fin lo vio claramente, se llen\u00f3 de alegr\u00eda  apresur\u00e1ndose a ponerlo por escrito. Las tablillas de cera se le dieron a un monje para que las custodiara pero cuando las necesitaron, no estaban.  Se volvi\u00f3  a escribir en tablillas nuevas y se dio a otro para que las guardara. Cuando las necesitaron estaban rotas en muchos pedazos Anselmo junto los fragmentos con mucho cuidado  y lo copio todo en un pergamino para mayor seguridad. La an\u00e9cdota es como una alegor\u00eda del destino que le esperaba al famoso argumento, perdido y encontrado de nuevo,  hecho a\u00f1icos  y restaurado en el curso de la controversia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sto. Tom\u00e1s y sus seguidores lo rechazaron, fue revivido de otra manera por Descartes y despu\u00e9s de ser atacado por Kant, fue defendido por Hegel, a quien le fascinaba especialmente y recurre a \u00e9l en muchas partes de sus escritos. En un lugar dice que es generalmente utilizado por los fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos \u201cpero siempre junto con otras pruebas, aunque s\u00f3lo \u00e9l es el verdadero\u201d (German Works, XII, 547). . Los que atacan este argumento deber\u00edan pensar que no todas las mentes est\u00e1n forjadas con el mismo molde y es f\u00e1cil de entender c\u00f3mo unos sienten la fuerza del argumento  y otros no. Pero si esta prueba fuera, como piensan algunos, una falacia absurda, \u00bfc\u00f3mo se explica la atracci\u00f3n  que causa a mentes como las de Anselmo, Descartes y Hegel? Hay que a\u00f1adir que el argumento no fue rechazado por todos los grandes escol\u00e1sticos, fue aceptado por Alejandro de Hales (Summa, Pt. I, Q. iii, memb. 1, 2), Escoto. (In I, Dist. ii, Q. ii.) m\u00e1s tarde por M\u00f6hler, que cita con aprobaci\u00f3n la defensa de Hegel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No suelen ocurrir que un santo cat\u00f3lico gane la admiraci\u00f3n de fil\u00f3sofos alemanes e historiadores  ingleses pero Anselmo tiene esta distinci\u00f3n singular del aprecio de Hegel  por su poder mental  y Freeman tiene c\u00e1lidas palabras para el arzobispo de Canterbury \u201cAunque era  extranjero, ha conseguido su lugar entre los m\u00e1s nobles de nuestra isla. Ya era algo ser el modelo de toda perfecci\u00f3n eclesi\u00e1stica; algo era ser el creador de la teolog\u00eda de la Cristiandad; pero a\u00fan era m\u00e1s ser la encarnaci\u00f3n  de la rectitud y la misericordia, que ha de pasara a los anales de la humanidad como el hombre que salv\u00f3 a los perseguidos y se elev\u00f3 hacia la santidad\u201d (History of the Norman Conquest, IV, 444).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La colecci\u00f3n de las obras de Anselmo fue editada poco despu\u00e9s de la invenci\u00f3n de la imprenta. Ocsenyi menciona nueve, antes del siglo diecis\u00e9is. El primer intento de una edici\u00f3n cr\u00edtica fue el de Th. Raynaud, S..* (Lyon, 1630), que rechaza muchas obras falsas es decir, los  Comentarios a S. Pablo. La mejores ediciones son las de Dom Gerberon, O.S.B. (Paris, 1675, 1721; Veneciae 1744, Migne, 1845).  La mayor\u00eda de las obras m\u00e1s importantes han sido impresas separadamente \u2013 as\u00ed, el \u00abMonologium\u00bb est\u00e1 incluido en los \u00abOpuscula SS. Patrum\u00bb de Hurter publicados con el \u00abProslogium\u00bb por Haas (T\u00fcbingen).  Hay ediciones separadas muy numerosas del \u00abCur Deus Homo\u00bb y de \u00abOraciones y meditaciones\u00bb, traducidas al ingl\u00e9s por el arzobispo  Laud (1638); hay ediciones francesas y alemanas de las \u00abmeditationes\u00bb y el \u00abMonologium\u00bb. \u00abCur Deus Homo\u00bb tambi\u00e9n se ha traducido del ingles al alem\u00e1n \u2013 ver las traducciones de Deane (Chicago, 1903). Respecto a sus opiniones sobre la educaci\u00f3n, ver ABADIA DE BEC\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Fuentes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las principales Fuentes para la vida de Anselmo son sus propias cartas y la dos obras biogr\u00e1ficas de su amigo, disc\u00edpulo y secretario Eadmer, monje de Canterbury y obispo electo de St. Andrews. La obra Historia Nonorum puede ser llamada  \u201cVida  y tiempos de D. Anselmo\u201d; su S. Anselmi relata la vida interior del santo.  Hay adem\u00e1s un breve relato, atribuido a Eadmer, aunque su autoria es dudosa, de los milagros de S. Anselmo. Otros que escribieron pronto sobre S, Anselmo como Juan de Salisbury a\u00f1ades nuevos detalles, pero en general todos se nutren de Eadmer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nKent, William. (1907).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por  Tomas Hancil y Joseph P. Thomas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arzobispo de Canterbury, Doctor de la iglesia, nacido en Aosta, una ciudad de Borgo\u00f1a en los confines de Lombard\u00eda y muerto el 21 de abril de 1109. Su padre, Galdulf era un lombardo que se hab\u00eda hecho ciudadano de Aosta y su madre, Ermenberga, proven\u00eda de una familia borgo\u00f1ona. Como muchos otros santos, Anselmo aprendi\u00f3 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-anselmo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN ANSELMO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23196","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23196","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23196"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23196\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23196"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23196"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23196"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}