{"id":23217,"date":"2016-02-05T15:51:42","date_gmt":"2016-02-05T20:51:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antonino-pio\/"},"modified":"2016-02-05T15:51:42","modified_gmt":"2016-02-05T20:51:42","slug":"antonino-pio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antonino-pio\/","title":{"rendered":"ANTONINO PIO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(TITO  \u00c6LIO  HADRIANO  ANTONINO  PIO).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Emperador romano (138-161), naci\u00f3 el 18 de septiembre del a\u00f1o 86 d.C. en Lanuvio, a corta distancia de Roma y muri\u00f3 en Lorio el 7 de marzo de 161.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pas\u00f3 la mayor parte de su juventud en Lorio que estaba a s\u00f3lo 12 millas de Roma.  M\u00e1s tarde construy\u00f3 all\u00ed una villa a la que se retiraba con frecuencia para descansar de las preocupaciones del imperio y en la que muri\u00f3 a los setenta y cinco a\u00f1os. Su carrera inicial fue la que normalmente segu\u00edan los hijos de las familias senatoriales. Entr\u00f3 muy joven a la vida p\u00fablica y luego de ejercer el oficio de pretor, se convirti\u00f3 en c\u00f3nsul en 120, a la edad de treinta y cuatro a\u00f1os.  Poco despu\u00e9s de expirar su consulado, Adriano lo eligi\u00f3 como uno de los cuatro varones de rango consular que coloc\u00f3 en los cuatro distritos judiciales en los que estaba entonces dividida Italia.  No se puede decidir con exactitud la duraci\u00f3n y el car\u00e1cter de este oficio.  Antonino fue despu\u00e9s proc\u00f3nsul en Asia donde sus notables cualidades administrativas atrajeron la atenci\u00f3n del emperador que le admiti\u00f3 al \u00abConsilium Principis\u201d a su vuelta a Roma.  Tras la muerte de Lucio \u00c6lio C\u00f3modo Vero, Adriano adopt\u00f3 a Antonino como su sucesor con la condici\u00f3n de que \u00e9l, a su vez, adoptase como sus hijos y sucesores a Marco Annio Vero (Marco Aurelio Antonino) y \u00c6lio Lucio Vero.  En su adopci\u00f3n (25 de febrero de 138) Antonino cambi\u00f3 su nombre a Tito \u00c6lio Adriano Antonino. Comparti\u00f3 el poder imperial con Adriano hasta su muerte, el 10 de julio, fecha en que qued\u00f3 como emperador \u00fanico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los historiadores en general alaban el car\u00e1cter de Antonino y el \u00e9xito y bendiciones de su reinado (para un juicio m\u00e1s bien desfavorable, vea Schiller, Geschichte der r\u00f6m. Kaiserzeit, II, 138).  Su concepto de los deberes de su oficio era elevado y noble y el ejercicio de ese poder casi ilimitado puesto en sus manos lo distingue como un hombre completamente dedicado a los intereses de la humanidad.  En su vida privada y en la administraci\u00f3n de su corte llev\u00f3 una simplicidad verdaderamente estoica, sin excesos ni extravagancias.  Su reinado fue sin duda el m\u00e1s pac\u00edfico y pr\u00f3spero en la historia de Roma. No se iniciaron guerras, excepto las necesarias para guardar las fronteras del Imperio contra la invasi\u00f3n o para reprimir las insurrecciones. Los conflictos con los bereberes de \u00c1frica y algunas de las tribus germanas y tauro-escitas fueron simplemente expediciones punitivas para prevenir futuras invasiones en el territorio romano. La ef\u00edmera insurrecci\u00f3n en Egipto y la de los jud\u00edos en Armenia y Palestina fueron r\u00e1pidamente suprimidas.  La Pax Romana se mantuvo durante a\u00f1os en todo el Imperio y trajo bienestar y felicidad probablemente a 150,000,000 de personas cuyos intereses y seguridad estaban salvaguardados por un ej\u00e9rcito de 350,000 soldados. La \u00fanica extensi\u00f3n del territorio romano ocurri\u00f3 en Breta\u00f1a donde se construy\u00f3 un nuevo muro en las monta\u00f1as de Caledonia entre el Forth y el Clyde, mucho m\u00e1s al norte que la muralla de Adriano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paz y prosperidad internas no fueron menos notables que la ausencia de guerra. Florecieron el comercio y el intercambio, se abrieron nuevas rutas, se construyeron nuevos caminos a trav\u00e9s del Imperio de manera que todas las partes estuvieran conectadas con la capital. La notable vida municipal en este per\u00edodo, cuando nuevas y florecientes ciudades cubr\u00edan el mundo romano, se revela en las numerosas inscripciones que registran la generosidad de ricos mecenas o la actividad de los ciudadanos libres.  A pesar de la tradicional hostilidad de Roma a la formaci\u00f3n de clubes y sociedades, gremios y organizaciones de todas clases concebibles, principalmente con prop\u00f3sitos filantr\u00f3picos, surgieron muchas por todas partes.  Por medio de estas asociaciones las clases m\u00e1s pobres estaban en alg\u00fan sentido aseguradas contra la pobreza y ten\u00edan la certeza de recibir un entierro decente. La actividad del emperador no se limitaba a los actos oficiales; movimientos privados para el socorro de los pobres y de los hu\u00e9rfanos recibieron su generoso apoyo. El alcance de las instituciones alimentarias de reinados anteriores fue ampliado y el establecimiento de instituciones caritativas tal como las \u00abPuell\u00e6 Faustinian\u00e6\u00bb, es una indicaci\u00f3n segura de un ablandamiento general de los modales y un sentido humanitario m\u00e1s verdadero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El per\u00edodo fue tambi\u00e9n de considerable actividad literaria y cient\u00edfica, aunque el movimiento art\u00edstico general de esta \u00e9poca fue decididamente del tipo \u201crococ\u00f3\u201d. La influencia m\u00e1s duradera de la vida y reinado de Antonino fue la que ejerci\u00f3 en el campo del derecho. Cinco grandes jurisconsultos estoicos, Vinidio Vero, Salvio Valente, Volusio M\u00e6ciano, Ulpio Marcelo y Diavoleno fueron consejeros permanentes del emperador y bajo su protecci\u00f3n insuflaron a la legislaci\u00f3n romana un esp\u00edritu m\u00e1s tolerante y clemente que efectivamente salvaguardaba a los d\u00e9biles y a los desprotegidos, esclavos, pupilos y hu\u00e9rfanos contra la agresi\u00f3n de los poderosos.  No se remodel\u00f3 el sistema legal completo, pero bajo Antonino se le dio un impulso en la direcci\u00f3n que m\u00e1s tarde produjo el per\u00edodo dorado de la jurisprudencia romana bajo Septimio Severo, Caracalla y Alejandro Severo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a religi\u00f3n, Antonino era profundamente devoto al culto tradicional del Imperio. No ten\u00eda el escepticismo de Adriano ni el ciego fanatismo de su sucesor (Marco Aurelio Antonino. Quiz\u00e1s como consecuencia la superstici\u00f3n y el culto a las nuevas deidades se multiplicaron bajo su administraci\u00f3n. En su trato con los cristianos, Antonino no fue m\u00e1s all\u00e1 de mantener los procedimientos establecidos por Trajano, aunque su firme devoci\u00f3n a los dioses nacionales no fall\u00f3 en hacer un contraste desfavorable con la conducta de los cristianos.  En los documentos de esa \u00e9poca hay muy pocas indicaciones de la actitud del emperador hacia sus s\u00fabditos cristianos.  El m\u00e1s valioso es el del obispo cristiano San Melit\u00f3n de Sardes (Eusebio, Hist. de la Igl., IV.26.10).  En su \u201cApolog\u00eda\u201d a Marco Aurelio habla de \u201ccartas\u201d dirigidas por Antonino a los de Larisa, a los tesalonicenses, a los atenienses y a todos los griegos prohibiendo todo mot\u00edn tumultuoso contra los cristianos.  La mayor\u00eda de los cr\u00edticos ahora consideran el edicto que se encuentra en Eusebio (op. cit., IV.13) como una falsificaci\u00f3n hecha en la segunda mitad del siglo II.  Tillemont y Wieseler defienden su autenticidad.   \u201cHabla en t\u00e9rminos admirativos de la inocencia de los cristianos, declara infundados los cargos contra ellos, invita a los hombres a admirar la firmeza y fe con que se enfrentan a los terremotos y otras calamidades que llevaron a otros a la desesperaci\u00f3n, le adscribe la persecuci\u00f3n a la envidia que sintieron los hombres contra aquellos que eran m\u00e1s verdaderos adoradores de Dios que ellos mismos\u201d.  Este pensamiento estaba en completa conformidad con el esp\u00edritu de la legislaci\u00f3n existente seg\u00fan establecida por Trajano e interpretada por Adriano; que las autoridades no deb\u00edan tolerar ninguna clase de acci\u00f3n extra-judicial de parte de la gente contra los cristianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte de San Policarpo, obispo de Esmirna, en el a\u00f1o 155 \u00f3 156, muestra c\u00f3mo un proc\u00f3nsul romano, aunque conoc\u00eda cual era su deber, se dej\u00f3 arrastrar por el clamor popular. En el caso del proc\u00f3nsul Prudencio (Tertuliano., Ad. Scap., IX) vemos cu\u00e1n ineficaces eran los clamores populares frente a una administraci\u00f3n fuerte y cuan eficientemente se salvaguardaron los intereses de los cristianos, excepto cuando hab\u00eda evidencia real en un tribunal en pleno. No hay duda, sin embargo, de que s\u00ed hubo persecuci\u00f3n durante el reinado de Antonino y que muchos cristianos murieron. Las p\u00e1ginas de los apologistas contempor\u00e1neos, aunque carecen de detalles, recogen pruebas suficientes de que la pena capital se aplicaba con frecuencia. La actitud pasiva de Antonino tuvo no poca influencia en el desarrollo interno del cristianismo. La herej\u00eda surg\u00eda por todas partes y para fortalecer los lazos de disciplina y moralidad y reforzar la unidad de doctrina era necesario el esfuerzo com\u00fan. La actitud tolerante del emperador hizo posible una amplia y vigorosa actividad por parte de los obispos cristianos, una de cuyas evidencias es la instituci\u00f3n de s\u00ednodos o concilios de los l\u00edderes cristianos, primero realizados a gran escala, y que describe largamente Eusebio en su Historia de la Iglesia. De esta manera, se puede decir, que el emperador contribuy\u00f3 al desarrollo de la unidad cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Los datos conocidos de la vida de Antonino P\u00edo se encuentran en los Scriptores Histori\u00e6 August\u00e6 (ed PETER), y en AURELIO VICTOR, Meditaciones de Marco Aurelio, y en las fuentes que se hallan normalmente en todas las historias del periodo, e.g. GIBBON, Ascenso y Ca\u00edda del Imperio Romano (una excesiva y elocuente pintura contempor\u00e1nea de la prosperidad civil de Roma); ALLARD, Histoire des Pers\u00e9cutions (Par\u00eds, 1890); NEWMANN, (inconclusa)  Descripci\u00f3n de las Relaciones entre el Estado Imperial y el Cristianismo (Leipzig, 1890); RENAN, Marc-Aur\u00e8le (Par\u00eds, 1890); LACOUR-GAYET, Antonin le Pieux et son temps (Par\u00eds, 1886); SMITH, Dicc. de Biogr. Griegas y Romanas (Londres, 1890), I, 210-212; RAMSEY, La Iglesia y el Imperio Romano antes de 170 d.C. (Nueva York, 1893); DILL, La Sociedad Romana desde Ner\u00f3n hasta Marco Aurelio (New York, 1905).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:   Healy, Patrick. \u00abAntoninus Pius.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01586a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(TITO \u00c6LIO HADRIANO ANTONINO PIO). Emperador romano (138-161), naci\u00f3 el 18 de septiembre del a\u00f1o 86 d.C. en Lanuvio, a corta distancia de Roma y muri\u00f3 en Lorio el 7 de marzo de 161. Pas\u00f3 la mayor parte de su juventud en Lorio que estaba a s\u00f3lo 12 millas de Roma. 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