{"id":23227,"date":"2016-02-05T15:52:02","date_gmt":"2016-02-05T20:52:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-antonio\/"},"modified":"2016-02-05T15:52:02","modified_gmt":"2016-02-05T20:52:02","slug":"san-antonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-antonio\/","title":{"rendered":"SAN ANTONIO"},"content":{"rendered":"<p>\n        San Antonio Abad y San Pablo  Cristo resucitando a San Antonio Abad      San Antonio en meditaci\u00f3n  Las tentaciones de San Antonio AbadFundador del monacato cristiano. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La principal fuente de informaci\u00f3n sobre San Antonio es la Vida Griega atribuida a San Atanasio, que se halla en cualquier edici\u00f3n de sus obras.  Al final de este art\u00edculo se da una nota sobre la controversia respecto a esta \u201cVida\u201d; baste aqu\u00ed decir que hoy d\u00eda los eruditos la aceptan pr\u00e1cticamente con unanimidad como un registro s\u00f3lidamente hist\u00f3rico, y es probablemente una obra aut\u00e9ntica de San Atanasio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuentes secundarias brindan informaci\u00f3n subsidiaria valiosa, como por ejemplo:  la \u00abApophthegmata\u00bb, principalmente aquellas recopiladas bajo el nombre de Antonio (a la cabeza de la colecci\u00f3n alfab\u00e9tica de Cotelier P.G. LXV, 7]); Casiano, especialmente Coll. II; Paladio, \u00abHistorica Lausiaca\u00bb, 3, 4, 21, 22 (ed. Butler).  Todo este material probablemente puede ser aceptado como esencialmente aut\u00e9ntico, mientras que lo que se relata respecto a San Antonio en la \u201cVida de San Pablo el Ermita\u00f1o\u201d de San Jer\u00f3nimo no puede usarse con prop\u00f3sitos hist\u00f3ricos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio naci\u00f3 en Coma, cerca de Heracle\u00f3polis Magna en Fayum, a mediados del siglo III.  Era el hijo de padres acomodados, y cuando Antonio ten\u00eda veinte a\u00f1os ellos murieron y le dejaron todas sus posesiones.  \u00c9l ten\u00eda deseos de imitar la vida de los ap\u00f3stoles y de los cristianos primitivos, y un d\u00eda al o\u00edr en la iglesia las palabras del Evangelio, \u201cSi quieres ser perfecto, ve y vende lo que tienes\u201d, las recibi\u00f3 como dichas para \u00e9l, dispuso de todos sus bienes y propiedades, y se dedic\u00f3 exclusivamente a ejercicios religiosos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho antes de esto era com\u00fan entre los cristianos practicar el ascetismo, la continencia, ejercitarse en la abnegaci\u00f3n, el ayuno, la oraci\u00f3n, y obras de piedad; pero hab\u00edan hecho esto en medio de su familia, sin dejar casa u hogar.  M\u00e1s tarde, en Egipto, tales ascetas vivieron en caba\u00f1as, en las inmediaciones de los pueblos y aldeas, y esta era la pr\u00e1ctica com\u00fan alrededor del a\u00f1o 270, cuando Antonio se retir\u00f3 del mundo.  Comenz\u00f3 su carrera practicando la vida asc\u00e9tica de ese modo sin dejar su pueblo natal.  Acostumbraba visitar a los varios ascetas, estudiar sus vidas y trataba de aprender de cada uno de ellos la virtud en la que parec\u00edan descollar.  Entonces estableci\u00f3 su residencia en una de las tumbas, cerca de su aldea nativa, y es all\u00ed donde la \u201cVida\u201d registra aquellos extra\u00f1os conflictos con demonios en forma de bestias salvajes, que lo golpeaban y algunas veces lo dejaban casi muerto.<br \/>\n.<br \/>\nTras quince a\u00f1os de esta vida, a la edad de treinta y cinco, Antonio resolvi\u00f3 retirarse de las moradas de los hombres a una soledad absoluta.  Cruz\u00f3 el Nilo, y en una monta\u00f1a cerca de la rivera oriental, llamada entonces Pispir, ahora Der el Memum, encontr\u00f3 un viejo fuerte en el que se encerr\u00f3 y donde vivi\u00f3 por veinte a\u00f1os sin ver ning\u00fan rostro humano, y a donde le lanzaban la comida por encima de la pared.  A veces lo visitaban los peregrinos, a los que se negaba a ver; pero gradualmente un n\u00famero de aspirantes a disc\u00edpulos se establecieron en cuevas y caba\u00f1as alrededor de la monta\u00f1a&#8212;as\u00ed se form\u00f3 una colonia de ascetas&#8212;y le suplicaron a Antonio que saliera y fuera su gu\u00eda espiritual.  Al fin, cerca del a\u00f1o 305, cedi\u00f3 a sus importunidades y sali\u00f3 de su retiro, y para sorpresa de todos, estaba tal como hab\u00eda entrado, no demacrado, sino vigoroso de mente y cuerpo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante cinco o seis a\u00f1os se dedic\u00f3 a la instrucci\u00f3n y organizaci\u00f3n del gran cuerpo de monjes que se hab\u00edan aglomerado a su alrededor; pero una vez m\u00e1s se retir\u00f3 al desierto interior que se extiende entre el Nilo y el Mar Rojo, cerca de la orilla, y fij\u00f3 su morada sobre una monta\u00f1a donde todav\u00eda se eleva el monasterio que lleva su nombre, Der Mar Antonios.  Aqu\u00ed pas\u00f3 los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os de su vida, en reclusi\u00f3n, no tan estricta como en Pispir, pues recib\u00eda generosamente a sus visitantes, y acostumbraba frecuentemente cruzar el desierto hacia Pispir.  La \u201cVida\u201d dice que fue dos veces a Alejandr\u00eda una vez despu\u00e9s que sali\u00f3 del fuerte en Pispir, para fortalecer a los m\u00e1rtires cristianos en la persecuci\u00f3n de 311, y una vez al final de su vida (c. 350) para predicar contra los arrianos.  La \u201cVida\u201d dice que muri\u00f3 a la edad de ciento cinco a\u00f1os, y San Jer\u00f3nimo sit\u00faa su muerte en los a\u00f1os 356 a 357.  Toda su cronolog\u00eda se basa en la hip\u00f3tesis de que esta fecha y las cifras en la \u201cVida\u201d son correctas.  Complaciendo su propia petici\u00f3n, los dos disc\u00edpulos que lo enterraron mantuvieron en secreto el lugar de su tumba, para que su cuerpo no se convirtiese en objeto de reverencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De sus escritos, la m\u00e1s aut\u00e9ntica formulaci\u00f3n de sus ense\u00f1anzas es sin duda la que aparece en los varios dichos y discursos puestos en su boca en la \u201cVida\u201d, especialmente los largos sermones asc\u00e9ticos (16-43) que pronunci\u00f3 cuando sali\u00f3 del fuerte en Pispir.  Es una instrucci\u00f3n sobre los deberes de la vida espiritual, en la cual la lucha con los demonios ocupa el lugar principal.  Aunque probablemente no es un discurso real proferido en ninguna ocasi\u00f3n particular, apenas puede ser una mera invenci\u00f3n del bi\u00f3grafo, y sin duda reproduce la verdadera doctrina de Antonio, reunida y organizada.  Es probable que le pertenezcan muchas de las sentencias que se le atribuyen en la \u201cApophthegmata\u201d, y lo mismo se puede decir de las historias contadas en Casiano y Paladio.  Hay una homogeneidad acerca de estos registros, y una cierta dignidad y elevaci\u00f3n espiritual que parece marcarlos con el sello de la verdad y justifican la creencia de que es esencialmente aut\u00e9ntica la imagen que nos da sobre la personalidad, car\u00e1cter y ense\u00f1anzas de Antonio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay que hacer un veredicto diferente sobre los escritos bajo su nombre que aparecen en P.G., XL.  El consenso general declara completamente espurios los Sermones y veinte Ep\u00edstolas del ar\u00e1bigo.  San Jer\u00f3nimo (Hombres Ilustres 88) conoc\u00eda siete ep\u00edstolas traducidas del copto al griego; parece que las griegas se perdieron, pero existe una versi\u00f3n en lat\u00edn (ibid.), y existen fragmentos en copto de tres de estas cartas, que concuerdan cercanamente con el lat\u00edn; pueden ser aut\u00e9nticos, pero ser\u00eda prematuro decidir.  Es mejor la posici\u00f3n de una carta griega a Teodoro, conservada en la \u00abEpistola Ammonis ad Theophilum\u00bb, sect. 20, y de la cual se dice ser una traducci\u00f3n del original copto; parece no haber suficiente fundamento para dudar que realmente fue escrita por Antonio (vea Butler, Historia Lausiaca de Paladio, Parte I, 223).  Las autoridades concurren que San Antonio no conoc\u00eda el griego y s\u00f3lo hablaba copto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe una Regla mon\u00e1stica que lleva el nombre de San Antonio, conservada en formas ar\u00e1bigas y latinas (P.G., XL, 1065).  Mientras que no se puede aceptar como realmente compuesta por Antonio, probablemente en gran medida se remonta a \u00e9l, estando su mayor\u00eda compuesta de declaraciones atribuidas a \u00e9l en la \u201cVida\u201d y la \u201cApophthegmata\u201d; sin embargo, contiene un elemento derivado de los espurios y tambi\u00e9n de las \u201cReglas de Pacomio\u201d.  Fue compilada en una fecha temprana, y estaba muy en boga en Egipto y Oriente.  Al d\u00eda de hoy es la regla seguida por los Monjes Uniatos de Siria y Armenia, de los cuales los m\u00e1s importantes son los Maronitas, con sesenta monasterios y 1,100 monjes; tambi\u00e9n la siguen los remanentes dispersos del monacato copto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe ser apropiado definir el lugar de San Antonio, y explicar su influencia en la historia del monacato cristiano.  Probablemente \u00e9l no fue el primer ermita\u00f1o cristiano; es m\u00e1s razonable creer que, a pesar de lo poco hist\u00f3rica que pueda ser la \u201cVita Pauli\u201d de San Jer\u00f3nimo, alg\u00fan elemento f\u00e1ctico subyace en ella (Butler, op. cit., Parte I, 231, 232), pero la existencia de Pablo fue completamente desconocida hasta mucho despu\u00e9s que Antonio se convirti\u00f3 en el l\u00edder reconocido de los ermita\u00f1os cristianos.  San Antonio tampoco fue un gran legislador ni organizador de monjes, como su contempor\u00e1neo m\u00e1s joven, San Pacomio; pues, aunque las primeras comunidades de Pacomio surgieron unos diez o quince a\u00f1os despu\u00e9s que Antonio sali\u00f3 de su retiro en Pispir, no se puede demostrar que Pacomio recibi\u00f3 la influencia directa de Antonio, realmente su instituto corri\u00f3 en l\u00edneas completamente diferentes.  Y a\u00fan as\u00ed es muy evidente que desde mediados del siglo IV a trav\u00e9s de Egipto, en otras partes, y entre los monjes de Pacomio mismo, se consideraba a San Antonio como el fundador y padre del monacato cristiano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda esta gran posici\u00f3n se debi\u00f3 a su personalidad autoritaria y su car\u00e1cter de altura, cualidades que sobresalen claramente en todos los registros de \u00e9l que nos han llegado.  El mejor estudio sobre su car\u00e1cter es el de Newman en la \u201cIglesia de los Padres\u201d (reimpresa en \u201cEsbozos Hist\u00f3ricos\u201d).  El siguiente es su juicio:  \u201cSeguramente su doctrina era pura e intachable; y su temperamento era alto y celestial, sin cobard\u00eda, sin penumbra, sin formalidad, sin auto complacencia.  La superstici\u00f3n es abyecta y servil, est\u00e1 llena de sentimientos de culpabilidad; desconf\u00eda de Dios, y teme a los poderes del mal.  Por lo menos Antonio no ten\u00eda nada de esto, pues estaba lleno de confianza, paz divina, gozo y valor, siendo \u00e9l (como juzgan algunos) tan entusiasta\u201d (op. cit., Antonio en Conflicto).   Tan lleno de entusiasmo como estaba, pero esto no lo volv\u00eda fan\u00e1tico o moroso; su urbanidad y gentileza, su moderaci\u00f3n y sensatez sobresalen en muchas de las historias relatadas sobre \u00e9l.  El abad Mois\u00e9s en Casiano (Coll. II) dice que \u00e9l hab\u00eda o\u00eddo a Antonio afirmar que de todas las virtudes la discreci\u00f3n era la m\u00e1s esencial para lograr la perfecci\u00f3n; y la poco conocida historia de Eulogio y el Cojo, conservada en la Historia Lausiaca (XXI), ilustra la clase de consejo y direcci\u00f3n que daba a aqu\u00e9llos que buscaban su gu\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El monacato establecido bajo la influencia directa de San Antonio se convirti\u00f3 en la norma en el Norte de Egipto, desde Lic\u00f3polis (Asyut) hasta el Mediterr\u00e1neo.  En contraste con el sistema completamente cenob\u00edtico que estableci\u00f3 Pacomio en el sur, continu\u00f3 siendo de car\u00e1cter semi-erem\u00edtico, los monjes viv\u00edan en com\u00fan pero en celdas o caba\u00f1as separadas, y se reun\u00edan s\u00f3lo ocasionalmente para servicios religiosos; se les dejaba a sus propios consejos, y la vida que viv\u00edan no era una vida comunitaria de acuerdo a la regla, como se entiende hoy d\u00eda (Butler, op. cit., Parte I 233-238).  Esta fue la forma de vida mon\u00e1stica en los desiertos de Nitria y Escitia, seg\u00fan descritos por Paladio y Casiano.  Tales grupos de ermita\u00f1os semi-independientes fueron luego llamados Lauras, y hab\u00edan existido siempre en Oriente a lo largo de los monasterios basilianos; en Occidente el monacato de San Antonio es en alguna medida representado por los Cartujos.  Tal fue la vida y car\u00e1cter de San Antonio, y tal fue su rol en la historia cristiana.  \u00c9l es justamente reconocido como el padre no s\u00f3lo del monacato, estrictamente hablando, sino de la vida religiosa t\u00e9cnica en toda forma y figura.  Pocos nombres han ejercido sobre la raza humana una influencia m\u00e1s profunda y duradera, m\u00e1s diseminada, o en general, m\u00e1s beneficiosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda por decir una palabra sobre la controversia surgida durante el siglo XIX respecto a San Antonio y la \u201cVida\u201d.  En 1877 Weingarten neg\u00f3 la autor\u00eda de Atanasio y el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la \u201cVida\u201d, la que declar\u00f3 ser un mero romance; \u00e9l afirm\u00f3 que hasta el a\u00f1o 340 no hubo monjes cristianos, y que por lo tanto, las fechas del Antonio \u201creal\u201d ten\u00edan que ser movidas cerca de un siglo.  Algunos imitadores en Inglaterra fueron a\u00fan m\u00e1s lejos y cuestionaron, incluso negaron, la existencia misma de San Antonio.  Para cualquiera versado en la literatura del Egipto mon\u00e1stico, puede parecer una paradoja fant\u00e1stica la noci\u00f3n de que el h\u00e9roe ficticio de una novela pudiera alguna vez ocupar la posici\u00f3n de San Antonio en la historia mon\u00e1stica.  De hecho, estas teor\u00edas han sido abandonadas por todos; la \u201cVida\u201d es aceptada como verdaderamente hist\u00f3rica en substancia, y como obra de Atanasio, y el relato tradicional de los or\u00edgenes mon\u00e1sticos es restablecido a sus esbozos generales.  El episodio es de inter\u00e9s ahora como un curioso ejemplo de la teor\u00eda que fue introducida, se puso de moda y luego fue completamente abandonada, todo dentro de una sola generaci\u00f3n (sobre la controversia vea Butler, op. cit. Parte I, 215-228, Parte II, IX-XI).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>  Butler, Edward Cuthbert. \u00abSt. Anthony.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01553d.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Antonio Abad y San Pablo Cristo resucitando a San Antonio Abad San Antonio en meditaci\u00f3n Las tentaciones de San Antonio AbadFundador del monacato cristiano. La principal fuente de informaci\u00f3n sobre San Antonio es la Vida Griega atribuida a San Atanasio, que se halla en cualquier edici\u00f3n de sus obras. 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