{"id":23238,"date":"2016-02-05T15:52:27","date_gmt":"2016-02-05T20:52:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apologetica-jesuita\/"},"modified":"2016-02-05T15:52:27","modified_gmt":"2016-02-05T20:52:27","slug":"apologetica-jesuita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apologetica-jesuita\/","title":{"rendered":"APOLOGETICA JESUITA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Las acusaciones formuladas contra la Compa\u00f1\u00eda han sido excepcionales por su frecuencia e intensidad. En realidad muchas ser\u00edan demasiado absurdas como para merecer menci\u00f3n, si no estuvieran acreditadas por gente culta e ilustrada. Tales son por ejemplo las acusaciones de que la Compa\u00f1\u00eda fue responsable de la Guerra Franco-Prusiana, del affaire Dreyfus, del esc\u00e1ndalo de Panam\u00e1, del asesinato de Papas, pr\u00edncipes, etc.- afirmaciones que se encuentran en libros y peri\u00f3dicos de algunas pretensiones. Semejante a eso es el as\u00ed llamado juramento jesuita, una burda fabricaci\u00f3n del falsificador Robert Ware, expuesta por Bridget en \u00abErrores y Falsificaciones\u00bb. La falacia de tales acusaciones puede a menudo detectarse por principios generales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A. Los Jesuitas son falibles\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. Los acusadores\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. La proximidad a Cristo siempre invita a los ataques\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D. La Leyenda Jesuita\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E. Algunas objeciones modernas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Los anti-jesuitas de hoy acusan a la Compa\u00f1\u00eda de hostilidad a la libertad<br \/>\n(2) Tambi\u00e9n de hostilidad a lo que es culto e intelectual<br \/>\n(3) Fracaso\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a) Fracaso por decadencia interna o fracaso por violencia externa<br \/>\n(b) La decadencia tras la \u00e9poca de Acquaviva<br \/>\n(c) Conflicto y debates sobre el tiranicidio y la equivocaci\u00f3n por controversias externas<br \/>\n(d) La alegaci\u00f3n de que los jesuitas fueron inmensamente ricos es una f\u00e1bula<br \/>\n(e) Ciertos problemas dom\u00e9sticos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">A. Los Jesuitas son falibles\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los jesuitas son falibles, y pueden haber dado ocasi\u00f3n al acusador. Las acusaciones presentadas contra ellos nunca habr\u00edan sido formuladas contra \u00e1ngeles, pero no son en lo m\u00e1s m\u00ednimo inconsistentes con que la Compa\u00f1\u00eda sea un organismo de hombres buenos pero falibles. Dram\u00e1ticas negaciones y un tono ofendido estar\u00edan fuera de lugar aqu\u00ed y podr\u00edan ocasionar falsas concepciones. Como ejemplo de la falibilidad jesuita, se puede mencionar que escritos de casi un centenar de jesuitas han sido colocados en el \u00abIndex\u00bb romano. Puesto que esto implica tambi\u00e9n una reflexi\u00f3n sobre los censores jesuitas de libros, podr\u00eda parecer que es un fracaso en un asunto importante. Pero cuando recordamos que el n\u00famero de autores jesuitas supera los 120.000, la proporci\u00f3n de los que han sido descalificados no puede considerarse extraordinaria; adem\u00e1s, la censura infligida nunca ha sido de la clase m\u00e1s grave. Muchos cr\u00edticos de la orden, que no consideran deshonrosas las censuras del \u00cdndice, no pueden perdonar tan f\u00e1cilmente el exagerado esp\u00edritu de cuerpo en el que se complacen ocasionalmente jesuitas de experiencia limitada, especialmente en controversias o cuando elogian a sus colegas; ni pueden perdonar la estrechez o tendenciosidad con que algunos autores jesuitas han criticado a hombres de otras tierras, instituciones, o educaci\u00f3n, aunque es injusto presentar los defectos de algunos como caracter\u00edsticos de todo el colectivo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B. Los acusadores\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) En un pasaje muy citado sobre los m\u00e1rtires San Ambrosio nos dice: \u00abVere frustra impugnata qui apud impios et infidos impietatis arcessitur cum fidei sit magister\u00bb (En verdad es acusado en vano de impiedad por los imp\u00edos y los infieles, aunque es un maestro de la fe). El equilibrio personal del acusador es un factor de correcci\u00f3n de gran importancia; sin embargo hay que aplicarlo igualmente con gran precauci\u00f3n; en ning\u00fan otro punto es una persona acusada tan propensa a cometer errores. Indudablemente, sin embargo, cuando encontramos a un hombre sabio como Harnack que declara rotundamente (pero sin pruebas) que los jesuitas no son historiadores, podemos colocar esta afirmaci\u00f3n suya junto a otra de sus dichos profesionales, que la Biblia no es historia. Si el mismo principio sirve de base a ambas proposiciones, la acusaci\u00f3n contra la orden tendr\u00e1 poco peso. Cuando un gobierno descre\u00eddo, a punto de atacar las libertades de la Iglesia, empieza por expulsar a los jesuitas, con la acusaci\u00f3n de que destruyen el amor a la libertad en sus estudiantes, s\u00f3lo podemos decir que sus palabras no pueden contrapesar la l\u00f3gica de sus actos. A principios de este siglo, el gobierno franc\u00e9s aleg\u00f3 como una de sus razones para suprimir todas las \u00f3rdenes religiosas, entre ellas la Compa\u00f1\u00eda, que los religiosos estaban excluyendo al clero secular de sus esferas de actividad propia. Apenas fueron suprimidas las \u00f3rdenes religiosas cuando se aprob\u00f3 la ley separando Iglesia y Estado para paralizar y dominar a los obispos y el clero secular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Tampoco hay que asombrarse de que los herejes en general, y aquellos en particular que impugnan las libertades de la Iglesia y la autoridad de la Santa Sede, est\u00e9n siempre dispuestos a atacar a los jesuitas, que est\u00e1n ligados para siempre a la defensa de esa Sede. Parece extra\u00f1o que los oponentes de la Compa\u00f1\u00eda est\u00e9n a veces dentro de la Iglesia, aunque es casi inevitable que tal oposici\u00f3n se produzca en ocasiones. No importa lo adecuadamente que el derecho can\u00f3nico que regula las relaciones de los religiosos con la jerarqu\u00eda y el clero pueda disponer para su pac\u00edfica cooperaci\u00f3n en empresas misioneras, educativas y caritativas, necesariamente habr\u00e1 ocasi\u00f3n para la diferencia de opini\u00f3n, discusiones sobre jurisdicci\u00f3n, m\u00e9todos, y puntos vitales similares que en el calor de la controversia a menudo amargan e incluso enemistan a las partes en desacuerdo. Tales controversias religiosas surgen entre otras \u00f3rdenes religiosas y la jerarqu\u00eda y el clero secular; no son comunes ni permanentes, ni la regla sino la excepci\u00f3n, as\u00ed que no justifican el siniestro juicio que a veces se forma de la Compa\u00f1\u00eda en particular como incapaz de trabajar con otros, celosa de su propia influencia. A veces, especialmente cuando problemas de esta clase han afectado a amplias cuestiones de doctrina y disciplina, la agitaci\u00f3n ha alcanzado proporciones inmensas, y la amargura ha permanecido durante a\u00f1os. La controversia De auxiliis condujo a violentas explosiones de enojo, a intrigas, y a un furioso lenguaje que fue simplemente asombroso; y hubo otras, en Inglaterra por ejemplo sobre las facultades del arcipreste, en Francia sobre el Galicanismo, que fueron casi igualmente memorables por la pasi\u00f3n y la furia. El odium theologicum inspira con seguridad en todas las \u00e9pocas una excitaci\u00f3n de intensidad inhabitual, pero podemos ser comprensivos con los primitivos disputadores por la naturaleza belicosa de los tiempos. Cuando la \u00e9poca aprobaba enteramente a los caballeros que se mataban uno a otro en duelo por la m\u00e1s leve provocaci\u00f3n, poco puede asombrarnos que los cl\u00e9rigos, cuando se les incitaba, olvidaran el decoro y el autodominio, afilando sus plumas como pu\u00f1ales, y moj\u00e1ndolas en hiel, golpearan en cualquier puntos sensible de sus adversarios en el que pudieran herir. Las acusaciones divulgadas por partidistas tan excitados deben ser recibidas con la m\u00e1xima cautela.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Los miembros m\u00e1s amargados e indignos de confianza de la Compa\u00f1\u00eda (afortunadamente no son muy numerosos) han sido siempre desertores de sus propias filas. Sabemos con cu\u00e1nta malicia y virulencia algunos sacerdotes infieles acostumbran a atacar a la Iglesia, que en otro tiempo cre\u00edan ser divina, y el odio de algunos jesuitas que han sido infieles a su vocaci\u00f3n no ha sido distinto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. La proximidad a Cristo siempre invita a los ataques\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 debe esperarse? La Compa\u00f1\u00eda ciertamente ha tenido alguna participaci\u00f3n en la bienaventuranza de sufrir por causa de las persecuciones; aunque no es cierto, sin embargo, decir que la Compa\u00f1\u00eda es objeto de aborrecimiento universal. Destacados pol\u00edticos, cuyos actos afectan a los intereses de millones, son mucho m\u00e1s violenta y calurosamente criticados, son mucho m\u00e1s libremente denunciados, caricaturizados y condenados en el curso de un mes, que los jesuitas individual o colectivamente en el curso de un a\u00f1o. Una vez que el pol\u00edtico es derrocado, el mundo desv\u00eda su fuego sobre el nuevo poseedor del poder, y olvida al hombre que ha ca\u00eddo. Pero el fuego que ataca a la Compa\u00f1\u00eda nunca cesa por largo tiempo, y sus efectos acumulados parecen m\u00e1s serios de lo que deber\u00edan, porque la gente olvida los largos lapsos de tiempo que se producen entre los diferentes ataques se\u00f1alados. Otro principio a recordar es que los enemigos de la Iglesia no atacar\u00edan a la Compa\u00f1\u00eda en absoluto, si no fuera porque es notablemente popular en amplias capas de la comunidad cat\u00f3lica. Por tanto no debe esperarse ni el odio universal ni la liberaci\u00f3n de todo ataque, sino acusaciones que, por exageraci\u00f3n, inversi\u00f3n, s\u00e1tira, o iron\u00eda, de alg\u00fan modo corresponden al lugar de la Compa\u00f1\u00eda en la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al no ser contemplativos como los monjes antiguos, los jesuitas no son desacreditados como perezosos e in\u00fatiles. Al no ser llamados a ocupar puestos de alta autoridad, o a gobernar, como Papas y obispos, los jesuitas no son seriamente denunciados como tiranos, ni difamados por nepotismo y cr\u00edmenes similares. Ignacio describe su orden como un escuadr\u00f3n volante dispuesto para el servicio en cualquier parte, especialmente como educadores y misioneros. Las acusaciones principales contra la Compa\u00f1\u00eda son desfiguraciones de estas cualidades. Si est\u00e1n listos para el servicio en cualquier parte del mundo, son llamados entrometidos, turbulentos, pol\u00edticos sin apego a ning\u00fan pa\u00eds. Si no gobiernan, al menos han de ser ansiosos, ambiciosos, intrigantes, y acostumbrados a bajos niveles de moralidad, al menos para ganar el control de las conciencias. Si est\u00e1n bien disciplinados, se dir\u00e1 que es por espionaje y supresi\u00f3n de la individualidad e independencia. Si son populares como maestros, se dir\u00e1 que son buenos para los ni\u00f1os, buenos quiz\u00e1 como preparadores apresurados, pero malos educadores, sin influencia. Si son los confesores favoritos, su \u00e9xito ser\u00e1 atribuido a sus laxas doctrinas morales, a su casu\u00edstica, y por encima de todo a la m\u00e1xima que se supone que justifica cualquier y todo acto malo: \u00abel fin justifica los medios\u00bb. Este quiz\u00e1 es el m\u00e1s destacado ejemplo de la ignorancia y mala voluntad de sus acusadores. Sus libros est\u00e1n abiertos a todo el mundo. Una y otra vez se ha pedido a los que les imputan como colectivo, o a alguna de sus publicaciones, la utilizaci\u00f3n de esta m\u00e1xima para justificar el mal de cualquier clase, que citen un ejemplo de la utilizaci\u00f3n, pero todo en vano. El notable fracaso de Hoensbroech para establecer ante los tribunales civiles de Tr\u00e9veris y Colonia (30 de Julio de 1905) un ejemplo tal de la ense\u00f1anza jesuita, deber\u00eda silenciar \u00e9sta y similares acusaciones para siempre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D. La Leyenda Jesuita\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es curioso que en la actualidad, incluso hombres ilustrados no tengan apenas inter\u00e9s en los hechos objetivos referentes a la Compa\u00f1\u00eda, ni siquiera en los que se supone que van en su perjuicio. Toda la atenci\u00f3n se centra en la leyenda jesuita; art\u00edculos de enciclopedia e historias generales apenas se refieren a otra cosa. La leyenda, aunque alcanz\u00f3 su forma actual a mediados del Siglo XIX, empez\u00f3 en un periodo muy anterior. Las primeras persecuciones de la Compa\u00f1\u00eda (que cont\u00f3 unos 100 m\u00e1rtires en Europa durante su primer siglo) fueron respaldadas por autores apasionados, ruidosos y sin escr\u00fapulos tales como Hassenmueller y Hospinian, quienes reunieron diligentemente y defendieron todas las acusaciones contra los jesuitas. Las ofensivas ideas que expusieron estos autores adoptaron rasgos m\u00e1s sutiles de enga\u00f1o y duplicidad por medio de las \u00abMonita Secreta Societatis Iesu\u00bb de Zahorowski (Cracovia, 1614), una s\u00e1tira que desfiguraba la regla de la orden, que es francamente cre\u00edda como genuina por los adversarios cr\u00e9dulos (ver Monita Secreta). La versi\u00f3n actual de la leyenda es francesa tard\u00eda, desarrollada durante el largo fermento revolucionario que precedi\u00f3 al Tercer imperio. Comenz\u00f3 con las denuncias de Montlosier (1824-27), y se desarroll\u00f3 con fuerza (1833-45) en la Universidad de Par\u00eds, que afectaba considerarse la representante de la Sorbona galicana, de Port-Royal, y de la Encyclop\u00e9die. La ocasi\u00f3n para las hostilidades literarias se dio por los intentos de reforma en la Universidad que, as\u00ed fingieron creer los liberales, estaban instigadas por los jesuitas. En seguida se dio un lugar a las \u00abProvinciales\u00bb en el curr\u00edculum de la Universidad, y Villemain, Thiers, Cousin, Michelet, Quinet, Libri, Mignet, y otros respetables acad\u00e9micos tuvieron \u00e9xito mediante sus escritos y denuncias en dar al anti-jesuitismo una especie de moda literaria, no siempre con una escrupulosa observancia de la exactitud o la justicia. M\u00e1s da\u00f1inas a\u00fan para la orden fueron las obras de teatro, las canciones, las novelas populares contra ella. De \u00e9stas la m\u00e1s c\u00e9lebre fue el \u00abJuif errant\u00bb(Jud\u00edo errante) de Eug\u00e8ne Sue (1844), que pronto se convirti\u00f3 en el libro anti-jesuita m\u00e1s popular jam\u00e1s impreso, y ha hecho m\u00e1s que ning\u00fan otro para dar su forma final a la leyenda jesuita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La caracter\u00edstica espec\u00edfica de esta f\u00e1bula es que apenas tiene nada que ver en absoluto con la orden, habi\u00e9ndose copiado simplemente sus rasgos de la masoner\u00eda. El anterior fantasma jesuita era uno que al menos habitaba iglesias y colegios, y operaba a trav\u00e9s del confesionario y del p\u00falpito. Pero esta creaci\u00f3n de la ficci\u00f3n moderna ha perdido toda relaci\u00f3n con la realidad. \u00c9l (o incluso ella) es una persona, no necesariamente un sacerdote, a las \u00f3rdenes del Papa negro que vive en un mundo imaginario de escaleras traseras, armarios y oscuros pasadizos. Se ocupa de tramar e intrigar, hipnotizando a los d\u00e9biles y corrompiendo a los honrados, ocupaciones diversificadas por cr\u00edmenes secretos o intentos melodram\u00e1ticos de cr\u00edmenes de toda especie. Vemos que la idea est\u00e1 tomada en conjunto del m\u00e9todo de vida real, o supuesto, del mas\u00f3n continental. A\u00fan as\u00ed \u00e9sta es la clase de absurdo sobre el que corresponsales especiales env\u00edan telegramas a los peri\u00f3dicos, sobre el que agitadores revolucionarios y astutos pol\u00edticos hacen largos discursos inflamados, sobre el que obras corrientes de referencia discuten bastante seriamente, al que ninguno de nuestros autores populares se atreve a presentar como una impostura (ver Brou, op. cit., infra II, 199-247).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">E. Algunas objeciones modernas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Sin haber renunciado a las viejas objeciones hist\u00f3ricas ( para cuyo estudio pueden consultarse las secciones hist\u00f3ricas de este art\u00edculo), los anti-jesuitas de hoy acusan a la Compa\u00f1\u00eda de estar anticuada respecto del Zeitgeist moderno, de ser hostil a la libertad y la cultura, y de ser un fracaso. La libertad, a continuaci\u00f3n de la inteligencia (y algunos la ponen antes), es la m\u00e1s noble de las cualidades humanas. Sus enemigos son los enemigos de la raza humana. Aun as\u00ed se dice que el sistema de Ignacio, al aspirar a una \u00abobediencia ciega\u00bb, paraliza el juicio y por consiguiente expulsa la voluntad, introduciendo en su lugar la voluntad del superior, como un relojero reemplaza un muelle por otro (cf. Encyc. Brit., 1911, XV, 342); perinde ac cadaver, \u00abcomo un cad\u00e1ver\u00bb, tambi\u00e9n, \u00absimilar al bast\u00f3n de un anciano\u00bb &#8211; por tanto muerto y desmayado, similar a meras m\u00e1quinas, incapaces de distinci\u00f3n individual (Bohmer-Monod, op. cit. infra, p. lxxvi).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La agudeza de esta objeci\u00f3n reside en su audaz inversi\u00f3n de ciertas verdades simples. En realidad nadie amaba la libertad mejor o la aseguraba m\u00e1s cuidadosamente que Ignacio. Pero \u00e9l sosten\u00eda el principio m\u00e1s profundo de que la verdadera libertad consiste en obedecer a la raz\u00f3n, siendo licencia todas las dem\u00e1s opciones. Los que se consideran a s\u00ed mismos libres para desobedecer incluso las leyes de Dios, que declaran toda regla en la Iglesia una tiran\u00eda, y que aspiran al amor libre, al divorcio libre, y al libre pensamiento &#8211; rechazan, por supuesto, su teor\u00eda. Su costumbre en la pr\u00e1ctica era formar la voluntad tan completamente que sus hombres fueran capaces en poco tiempo de \u00abelevar a su nivel\u00bb a otros (una cosa m\u00e1s dif\u00edcil), incluso aunque vivieran fuera de los claustros, sin apoyo externo para su disciplina. Los maravillosos logros de contener y hacer retroceder la marea de la Reforma, en lo que se debi\u00f3 a los jesuitas, fue el resultado del poder aumentado de la voluntad dado a los anteriormente irresolutos cat\u00f3licos por los m\u00e9todos de Ignacio. Respecto a la obediencia \u00abciega\u00bb, debemos se\u00f1alar que toda obediencia debe ser ciega hasta cierto punto &#8211; \u00abLo suyo no es razonar el por qu\u00e9, sino que lo suyo es hacer y morir\u00bb. Ignacio tom\u00f3 de antiguos escritos asc\u00e9ticos las fuertes met\u00e1foras del \u00abhombre ciego\u00bb, \u00abel cad\u00e1ver\u00bb, \u00abel bast\u00f3n del anciano\u00bb, para ilustrar la naturaleza de la obediencia de manera v\u00edvida; pero no quiere llevar esas met\u00e1foras hasta la muerte. No s\u00f3lo quiere que el subordinado implique tanto a la cabeza como al coraz\u00f3n en la ejecuci\u00f3n de la orden, sino que conociendo la naturaleza humana y sus flaquezas, reconoce que surgir\u00e1n cuestiones cuando la orden del superior pueda parecer impracticable, irrazonable, o mala a un subordinado libre y puede que realmente as\u00ed sea. En tales casos es una tarea reconocida del subordinado apelar, y su juicio tanto como su conciencia, incluso cuando pueda ocurrir que est\u00e1 mal formada, debe ser respetado; las Constituciones prev\u00e9n la resoluci\u00f3n de tales conflictos mediante la discusi\u00f3n y el arbitraje, una disposici\u00f3n que ser\u00eda inconcebible, salvo que se reconociera y respetara una voluntad y una opini\u00f3n libres, independientes de, y posiblemente opuestas a, la del superior. Ignacio espera de sus subordinados que est\u00e9n \u00abmuertos\u00bb o \u00abciegos\u00bb s\u00f3lo con respecto a la pereza, a la pasi\u00f3n, al inter\u00e9s propio, y a la autoindulgencia, que impedir\u00eda la pronta ejecuci\u00f3n de las \u00f3rdenes. Tan lejos est\u00e1 de desear una ejecuci\u00f3n mec\u00e1nica, que expl\u00edcitamente denigra \u00abla obediencia, que se ejecuta s\u00f3lo en trabajo\u00bb, como \u00abindigna del nombre de virtud\u00bb y urge calurosamente a \u00abinclinarse, con todas las fuerzas de la mente y el coraz\u00f3n, a que debemos llevar a cabo las \u00f3rdenes r\u00e1pida y completamente\u00bb (Carta sobre la obediencia, sec. 5, 14). Una ilustraci\u00f3n adicional del amor de Ignacio por la libertad la podemos encontrar en los Ejercicios Espirituales, y en el car\u00e1cter de ciertas doctrinas teol\u00f3gicas, como el Probabilismo y el Molinismo (con sus modificaciones subsiguientes) que son ense\u00f1ados habitualmente en las escuelas jesuitas. As\u00ed, el Molinismo \u00abest\u00e1 por encima de todo determinado a rodear con un muro de seguridad la libre voluntad\u00bb (ver Gracia, Controversias sobre la) y el Probabilismo (vid.) ense\u00f1a que la libertad no puede ser restringida salvo que la fuerza de restricci\u00f3n se fundamente en una base de seguridad. La caracter\u00edstica de ambas teor\u00edas es enfatizar el car\u00e1cter sagrado de la libre voluntad, algo m\u00e1s de lo que se hace en otros sistemas. Los Ejercicios Espirituales, el secreto del \u00e9xito de Ignacio, son una serie de consideraciones ordenadas, como \u00e9l dice al ejercitante desde el principio, a permitirle hacer una opci\u00f3n o elecci\u00f3n sobre los principios supremos y sin miedo a las consecuencias. Tambi\u00e9n se advierte al sacerdote que explica las meditaciones para que tenga el mayor cuidado de no inclinar al ejercitante m\u00e1s hacia un objeto de elecci\u00f3n que hacia otro (Anot. 15).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es obviamente imposible esperar que los autores antijesuitas de nuestra \u00e9poca se enfrenten a su materia con sentido com\u00fan o de manera cient\u00edfica. Si lo hicieran, uno se\u00f1alar\u00eda que la \u00fanica manera racional de investigar la cuesti\u00f3n ser\u00eda aproximarse a las personas bajo discusi\u00f3n (que son despu\u00e9s de todo muy accesibles), y ver si no tienen car\u00e1cter, como se dice que son. Otra prueba sencilla ser\u00eda volver sobre las vidas de sus grandes misioneros, Brebeuf, Marquette, Silveira, etc. Ning\u00fan hombre menos parecido a \u00abmeras m\u00e1quinas\u00bb hubiera sido posible de concebir. Los \u00e9xitos de la Compa\u00f1\u00eda en la educaci\u00f3n confirman la misma conclusi\u00f3n. Es verdad que \u00faltimamente, como medida preparatoria del cierre de sus escuelas por la violencia, los anti-jesuitas franceses afirmaron tanto por escrito como en la C\u00e1mara que la educaci\u00f3n jesuita produce meros instrumentos, apocados, nulidades sin iniciativa. Pero la raz\u00f3n real fue notoriamente que los estudiantes de las escuelas jesuitas eran excepcionalmente afortunados en los ex\u00e1menes de ingreso como oficiales del ej\u00e9rcito, y mostraron ser los hombres m\u00e1s valerosos y vigorosos de la naci\u00f3n. En un asunto controvertido como \u00e9ste, la prueba m\u00e1s obvia de que la educaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda adapta a sus disc\u00edpulos a la lucha de la vida se encuentra en la disposici\u00f3n constante de los padres a confiar a sus hijos a los jesuitas incluso cuando, desde un punto de vista meramente mundano, parecer\u00eda haber muchas razones para vacilar. (Una discusi\u00f3n sobre esta cuesti\u00f3n, desde un punto de vista franc\u00e9s, se encontrar\u00e1 en Brou, op. cit. infra, II, 490; Tampe en \u00abEtudes\u00bb, Par\u00eds, 1900, pp. 77, 749). Apenas es necesario a\u00f1adir que naturalmente los m\u00e9todos de disciplina escolar diferir\u00e1n en gran medida en los distintos pa\u00edses. La Compa\u00f1\u00eda preferir\u00eda ciertamente observar, mutatis mutandis, su bien probado Ratio Studiorum; pero est\u00e1 lejos de creer que las costumbres locales (como por ejemplo las relativas a la vigilancia) y la disciplina externa deban ser uniformes en todas partes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) Otra objeci\u00f3n an\u00e1loga a la supuesta hostilidad a la libertad es la presunta Kulturfeindlichkeit, hostilidad a lo que es culto e intelectual. Este grito se ha elevado principalmente por los que rechazan la teolog\u00eda cat\u00f3lica como un dogmatismo, que se burlan de la filosof\u00eda cat\u00f3lica como escol\u00e1stica, y de la insistencia de la Iglesia en la inspiraci\u00f3n b\u00edblica como retr\u00f3grada y acient\u00edfica. Tales hombres tienen poco en cuenta el trabajo por los ignorantes y los pobres, tanto en el interior como en las misiones, hablan de la pobreza evang\u00e9lica, de las pr\u00e1cticas de penitencia y de mortificaci\u00f3n, como si fueran envilecedoras y retr\u00f3gradas. Comparan sus numerosas y ricamente dotadas universidades con los pocos y relativamente pobres seminarios de los cat\u00f3licos y de los jesuitas, y sus progresos en una multitud de ciencias con la timidez intelectual (como ellos creen) de aquellos cuya suprema ambici\u00f3n es no ir m\u00e1s all\u00e1 de la ortodoxia teol\u00f3gica. Los jesuitas, dicen, son los l\u00edderes de la Kulturfeindliche; su gran objeto es reforzar las tradiciones anticuadas. No han producido genios, mientras que hombres a los que hab\u00edan formado, y que se liberaron de sus ense\u00f1anzas, Pascal, Descartes, Voltaire, han influido poderosamente en las creencias filos\u00f3ficas y religiosas de grandes masas de la humanidad; mientras que la respetable mediocridad es la marca de la larga lista de nombres jesuitas en los cat\u00e1logos de Alegambe y de Backer. Bajo Bismarck y Waldeck-Rousseau argumentos de este tipo fueron acompa\u00f1ados de decretos de expulsi\u00f3n y de confiscaci\u00f3n de bienes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta objeci\u00f3n surge principalmente del prejuicio -religioso, a nivel mundial, o nacional. El cat\u00f3lico opinar\u00e1 m\u00e1s bien mejor que peor de hombres que son denunciados y perseguidos por razones que se aplican a toda la Iglesia. Es verdad que las escuelas jesuitas modernas son a menudo m\u00e1s peque\u00f1as y pobres que los establecimientos de sus rivales, que a veces se instalan en las academias que los jesuitas de \u00e9pocas anteriores lograron fundar y dotar. No se va a cuestionar que la suma total de instituciones de ense\u00f1anza en manos de no cat\u00f3licos es mayor que la que est\u00e1 en manos de nuestros correligionarios, pero el amor a la cultura seguramente no se ha extinguido en los jesuitas franceses, alemanes o portugueses exilados, quienes quiz\u00e1 privados de todo lo que poseen, en seguida comienzan de nuevo su tarea de estudio, escritura o de educaci\u00f3n. Son muy raros los casos en que los jesuitas, viviendo entre gente emprendedora, se han conformado con la inferioridad educativa. Por la superioridad sobre otros, incluso en ense\u00f1anza sagrada, la Compa\u00f1\u00eda no compite ni debe hacerlo. En su propia l\u00ednea, esto es, en teolog\u00eda cat\u00f3lica, filosof\u00eda y ex\u00e9gesis, ellos esperan no estar en un nivel inferior al de su generaci\u00f3n, y por eso, lejos de conformarse con una inferioridad intelectual, aspiran a hacer sus escuelas tan buenas como las circunstancias se lo permitan. Tambi\u00e9n reclaman haber formado muchos buenos estudiosos en casi todas las ciencias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La objeci\u00f3n de que los maestros jesuitas no influyen en las masas de la humanidad, mientras hombres como Descartes y Voltaire, tras romper con la educaci\u00f3n jesuita, lo han hecho, deriva su fuerza de pasar por alto la labor principal de los jesuitas, que es salvar las almas, y cualquier medio leg\u00edtimo que ayude a ese fin, como, por ejemplo, el mantenimiento de la ortodoxia. Es f\u00e1cil olvidar esto, y los que objetan probablemente lo despreciar\u00e1n, incluso si lo reconocen. La labor no es llamativa, mientras que la de los sat\u00edricos, los iconoclastas, y periodistas atrae la atenci\u00f3n. Evitando comparaciones, es seguro decir que los jesuitas han hecho mucho por mantener la ense\u00f1anza de la ortodoxia, y que los ortodoxos superan mucho en n\u00famero a los seguidores de hombres como Voltaire y Descartes.<br \/>\nSer\u00eda imposible, dada la naturaleza del caso, idear una prueba satisfactoria que demuestre qu\u00e9 amor a la cultura, especialmente a la cultura intelectual, hay en un colectivo tan diverso y disperso como la Compa\u00f1\u00eda. Muchas podr\u00edan aplicarse, y una de las m\u00e1s eficaces es la regularidad con que cada prueba revela refinamiento y estudio en cualquier parte de sus filas, incluso en las pobres y lejanas misiones extranjeras. A alguno le parecer\u00e1 significativo que el Papa, cuando busca te\u00f3logos y consultores para diversos colegios y congregaciones romanas, deba tan frecuentemente elegir a jesuitas,\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un colectivo relativamente peque\u00f1o, un treinta o un cuarenta por ciento de cuyos miembros est\u00e1n empleados en misiones extranjeras o entre los pobres de nuestras grandes ciudades. Los peri\u00f3dicos de los jesuitas, de los que una lista se da m\u00e1s abajo, suministran otra indicaci\u00f3n de cultura, y favorable, a aquellos a quienes ha de recordarse que estas publicaciones est\u00e1n principalmente escritas con una finalidad de popularizar el conocimiento. Los libros m\u00e1s serios e ilustrados deben estudiarse por separado. La prueba m\u00e1s impresionante de todas es la ofrecida por la gran bibliograf\u00eda jesuita del Padre Sommervogel, mostrando m\u00e1s de 120.000 autores, y una lista casi interminable de libros, panfletos, y ediciones. No hay otro colectivo en el mundo que pueda mostrar tal monumento. Cavillers puede decir que el signo distintivo es la \u00abrespetable mediocridad\u00bb; incluso as\u00ed el valor del conjunto ser\u00e1 muy notable, y podemos estar seguros de que jueces menos prejuiciosos y por tanto mejores tendr\u00e1n una superior estimaci\u00f3n. Las obras maestras, adem\u00e1s, en todos los campos de la ense\u00f1anza eclesi\u00e1stica y en varias de las ramas seculares no son raras. La afirmaci\u00f3n de que la Compa\u00f1\u00eda ha producido pocos genios no produce impresi\u00f3n en las bocas de aquellos que no han estudiado, o son incapaces de estudiar o juzgar, a los autores en discusi\u00f3n. De nuevo la objeci\u00f3n, sea cual sea su valor, confunde dos ideales. Los organismos educativos deben necesariamente formar por clases y escuelas y producir hombres formados sobre l\u00edneas definidas. Por otro lado, el genio es independiente de la formaci\u00f3n y no se conforma a un tipo. Es irrazonable reprochar al sistema educativo de un misionero por no poseer las ventajas que ning\u00fan sistema puede ofrecer. Pues es bueno tener presente que el genio no se limita a solos los escritores y estudiosos. Hay un genio de organizaci\u00f3n, exploraci\u00f3n, empresa, diplomacia, evangelizaci\u00f3n, y ejemplos de ello, en una u otra de estas direcciones, son bastante comunes en la Compa\u00f1\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hombres divergir\u00e1n en sus estimaciones respecto a si la cantidad de genios jesuitas es o no grande, seg\u00fan la estimaci\u00f3n que hagan de estos estudios en los que es m\u00e1s fuerte la Compa\u00f1\u00eda. Pero tanto si la cantidad es grande como si es peque\u00f1a, no se ve impedida por los esfuerzos de Ignacio en pro de la uniformidad. La objeci\u00f3n tomada de las palabras de la regla \u00abDecid todos lo mismo siempre que sea posible\u00bb no es convincente. Esta es una cita truncada, pues Ignacio continua a\u00f1adiendo \u00abiuxta Apostolum\u00bb, una referencia evidente a la ep\u00edstola de San Pablo a los Filipenses, 3, 15,16, m\u00e1s all\u00e1 de la cual no va. En realidad, el objeto de Ignacio es el pr\u00e1ctico de evitar que celosos profesores malgasten su tiempo de ense\u00f1anza discutiendo peque\u00f1os puntos en los que puedan diferir de sus colegas. Los autores y maestros de la Compa\u00f1\u00eda nunca est\u00e1n obligados a la misma r\u00edgida aceptaci\u00f3n de las opiniones de otro como es a menudo el caso en otros lugares, vg., en la pol\u00edtica, la diplomacia, o el periodismo. Los miembros de una plantilla de escritores destacados tienen constantemente que hacer pasar por propias convicciones, no realmente suyas, a mandato del editor; mientras que los autores y maestros jesuitas escriben y hablan casi invariablemente en su propio nombre, y con una variedad de tratamiento y una libertad de pensamiento que se compara favorablemente con otros exponentes de los mismos asuntos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Fracaso\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Compa\u00f1\u00eda nunca se ha \u00abrelajado\u00bb, ni precisado una \u00abreforma\u00bb en el sentido t\u00e9cnico en que estos t\u00e9rminos se aplican a las \u00f3rdenes religiosas. Las constantes relaciones entre todas las partes capacita al general a descubrir muy pronto cuando algo va mal, y sus amplios poderes para nombrar nuevos cargos han sido siempre suficientes para mantener un alto nivel tanto de disciplina como de virtud religiosa. Por supuesto, han surgido cr\u00edticos, que han trastocado este hecho generalmente reconocido. Se ha dicho que\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">el fracaso se ha convertido en una nota de las empresas jesuitas. Otras instituciones religiosas y de ense\u00f1anza perduran siglo tras siglo. La Compa\u00f1\u00eda apenas tiene una casa de cien a\u00f1os de antig\u00fcedad, muy pocos que no la hacen lo bastante moderna. Sus grandes glorias misioneras, Jap\u00f3n, Paraguay, China, etc. pasaron como el humo, e incluso ahora, en pa\u00edses predominantemente cat\u00f3licos, est\u00e1 prohibida y sus obras arruinadas, mientras que otros cat\u00f3licos se salvan y perduran. Tambi\u00e9n que\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">despu\u00e9s de la \u00e9poca de Acquaviva, sigui\u00f3 un periodo de decadencia;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">las discusiones sobre el Probabilismo, el tiranicidio, la equivocaci\u00f3n, etc., causaron un fuerte y continuo declive en la orden;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">la Compa\u00f1\u00eda tras la \u00e9poca de Acquaviva comenz\u00f3 a adquirir enormes riquezas y los profesos viv\u00edan lujosamente;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">la energ\u00eda religiosa fue enervada por las intrigas pol\u00edticas y disensiones internas.<br \/>\n(a) La palabra \u00abfracaso\u00bb se toma aqu\u00ed de dos formas diferentes &#8211; fracaso por decadencia interna y fracaso por violencia externa. La primera es deshonrosa, la \u00faltima puede ser gloriosa, si es buena la causa. Si los fracasos de la Compa\u00f1\u00eda, como su supresi\u00f3n, y la violenta expulsi\u00f3n de varios pa\u00edses incluso en nuestra \u00e9poca fueron fracasos deshonrosos es una cuesti\u00f3n hist\u00f3rica tratada en otro lugar. Si lo fueron, entonces debemos decir que tales fracasos contribuyen a la reputaci\u00f3n de la orden, que son m\u00e1s aparentes que reales, y que la Providencia de Dios har\u00e1, a su propia manera, buena la p\u00e9rdida. En efecto vemos a la Compa\u00f1\u00eda sufriendo con frecuencia, pero con igual frecuencia recuper\u00e1ndose y renovando su juventud. Ser\u00eda inexacto decir que las persecuciones que ha sufrido la Compa\u00f1\u00eda han sido tan grandes y continuas como para ser irreconciliables con el habitual curso de la Providencia, que acostumbra a mitigar la adversidad con el alivio, para hacer posible la resistencia (I Cor., 10, 13). As\u00ed, mientras que se puede decir que muchas comunidades jesuitas se han visto forzadas a disolverse en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, otras han tenido una existencia corporativa de dos o tres siglos. El Colegio de Stonyhurst, por ejemplo, s\u00f3lo tiene 116 a\u00f1os en su actual sitio, pero su vida corporativa es 202 a\u00f1os m\u00e1s antigua todav\u00eda; aun as\u00ed las p\u00e1ginas m\u00e1s gloriosas de su historia son las de sus persecuciones, en las que perdi\u00f3, tres veces en total, todo lo que pose\u00eda, y, escapando apenas por la hu\u00edda, renov\u00f3 una vida incluso m\u00e1s honorable y distinguida que la que le hab\u00eda precedido, una fortuna probablemente sin igual en la historia de la pedagog\u00eda. Tambi\u00e9n los Bolandos (vid.) y el Colegio Romano pueden citarse como ejemplos bien conocidos de instituciones que, aunque una vez derribadas, han revivido y florecido despu\u00e9s tanto como antes, si no m\u00e1s. Se puede citar como ejemplo, tambi\u00e9n, la provincia alemana que, aunque llevada al exilio por Bismarck, ha m\u00e1s que doblado su n\u00famero anterior. El Cristianismo que los jesuitas implantaron en Paraguay sobrevivi\u00f3 de manera portentosa, despu\u00e9s de irse ellos, y el redescubrimiento de la Iglesia en Jap\u00f3n presta un glorioso testimonio de la perfecci\u00f3n de los antiguos m\u00e9todos misioneros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) Volviendo al punto de la decadencia tras la \u00e9poca de Acquaviva, podemos conceder libremente que ninguna generaci\u00f3n subsiguiente contuvo tantas grandes personalidades como la primera. Los primeros cincuenta a\u00f1os muestran casi todos los santos de la Compa\u00f1\u00eda y una gran proporci\u00f3n de sus grandes autores y misioneros. Pero el mismo fen\u00f3meno se observa en casi todas las \u00f3rdenes, de hecho en muchas otras instituciones humanas tanto sagradas como profanas. Respecto a las disensiones internas tras la muerte de Acquaviva, la verdad es que los problemas graves ocurrieron antes, no despu\u00e9s de ella. La raz\u00f3n de esto es f\u00e1cilmente comprensible. Los problemas internos vinieron principalmente del conflicto de opiniones que era inevitable mientras las Constituciones, las reglas, y las tradiciones generales del cuerpo se estaban amoldando. Esto dur\u00f3 hasta casi el fin del generalato de Acquaviva. El problema peor vino al principio, bajo el propio Ignacio con respecto a Portugal como se ha explicado en otro lugar (ver Ignacio de Loyola). El conflicto de Acquaviva con Espa\u00f1a fue el siguiente en gravedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c) Despu\u00e9s de la muerte de Acquaviva de hecho encontramos algunas calurosas discusiones teol\u00f3gicas sobre el Probabilismo y otros puntos, pero en realidad todo este conflicto y los debates sobre el tiranicidio y la equivocaci\u00f3n tuvieron mucho m\u00e1s que ver con controversias externas que con la divisi\u00f3n interna. Despu\u00e9s de que se hubieran razonado plenamente y resuelto por la autoridad papal, el acuerdo fue aceptado por toda la Compa\u00f1\u00eda sin ning\u00fan problema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(d) La alegaci\u00f3n de que los jesuitas fueron siempre inmensamente ricos es demostrablemente una f\u00e1bula. Parecer\u00eda haber surgido de la presuposici\u00f3n vulgar de que todos los que viven en grandes casa o iglesias deben ser muy ricos. La alegaci\u00f3n fue explotada ya en 1594 por Antoine Arnauld, quien declar\u00f3 que los jesuitas franceses ten\u00edan una renta de 200.000 livres (50.000 libras, que podr\u00edan multiplicarse por seis para obtener el poder adquisitivo relativo de esa \u00e9poca). Los jesuitas respondieron que sus veintid\u00f3s colegios e iglesias, que ten\u00edan una plantilla de 500 a 600 personas, ten\u00edan en total s\u00f3lo 60.000 livres (15.000 libras). Las rentas anuales exactas de la provincia inglesa durante unos 120 a\u00f1os se han publicado por Foley (Registros S.J., VII, Introd., 139). Duhr (Jesuitenfabeln, 1904, 606, etc.) da muchas cifras de la misma clase. Podemos por tanto decir ahora que las rentas de colegio eran, para su finalidad, muy moderadas. Los rumores de inmensas riquezas adquirieron vigencia adicional por dos sucesos, el Restitutionedikt de 1629, y la licencia, a veces concedida por la autoridad papal, a los procuradores de las misiones extranjeras para incluir en la venta de los productos de sus propias granjas de la misi\u00f3n los productos de sus conversos nativos, que eran generalmente demasiado incultos e infantiles para hacer negocios por s\u00ed mismos. El Restitutionedikt, como se ha explicado (ver arriba, Alemania), no condujo a resultados permanentes, pero la venta del producto de las misiones lleg\u00f3 notoriamente al conocimiento p\u00fablico en la \u00e9poca de la Supresi\u00f3n, por la quiebra del Padre La Valette (ver, en el art\u00edculo de arriba, Supresi\u00f3n, Francia). En ning\u00fan caso las transacciones monetarias, tal como fueron, afectaron al nivel de vida en la propia Compa\u00f1\u00eda, que sigui\u00f3 siendo siempre el de los honesti sacerdotes de su \u00e9poca (ver Duhr, op. cit. infra, pp. 582-652).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los meses finales de 1761 muchos otros prelados escribieron al rey, al canciller, M. de Lamoignon, protestando contra el arr\u00eat del Parlement de 6 de Agosto de 1761 y prestando testimonio de la a su juicio injusticia de las acusaciones hechas contra los jesuitas, y de la p\u00e9rdida que sufrir\u00edan sus di\u00f3cesis por su supresi\u00f3n. De Ravignan da los nombres de veintisiete de tales obispos. De la minor\u00eda, cinco de seis entregaron una respuesta colectiva, aprobando la conducta y la ense\u00f1anza de los jesuitas. Estos cinco obispos, el cardenal de Choiseul, hermano del estadista, Mons. de La Rochefoucauld, arzobispo de Ru\u00e1n, y Mons. Quiseau de Nevers, Choiseul-Beaupr\u00e9 de Ch\u00e2lons, y Champion de Cic\u00e9 de Auxerre, declararon que \u00abla confianza depositada en los jesuitas por los obispos del reino, todos los cuales los aprueban en sus di\u00f3cesis, es la evidencia de que todos ellos son considerados \u00fatiles en Francia\u00bb, y que en consecuencia, ellos, los que escriben, \u00absuplican al rey conceda su real protecci\u00f3n y mantenga para la Iglesia de Francia una Compa\u00f1\u00eda recomendable por los servicios que presta a la Iglesia y al Estado y que se puede confiar que la vigilancia de los obispos la mantendr\u00e1 libre de los males que se teme podr\u00edan llegar a afectarla.\u00bb A la segunda y la tercera de las preguntas del rey respondieron que ocasionalmente jesuitas individuales han ense\u00f1ado doctrinas dignas de reproche o invadido la jurisdicci\u00f3n de los obispos, pero que la falta no ha sido lo bastante general como para afectar al colectivo en su conjunto. A la cuarta pregunta responden que \u00abla autoridad del general como acostumbra a ser y debe ser ejercida en Francia no parece necesitar modificaci\u00f3n; ni ven nada objetable en los votos jesuitas\u00bb. De hecho, el \u00fanico punto en el que difieren de la mayor\u00eda es en la sugesti\u00f3n de que \u00abpara eliminar todas las dificultades en el futuro ser\u00eda bueno solicitar de la Santa Sede que publique un Breve fijando con precisi\u00f3n los l\u00edmites para ejercer la autoridad del general en Francia que requieren las m\u00e1ximas del reino\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Testimonios como estos podr\u00edan multiplicarse indefinidamente. Entre ellos, uno de los m\u00e1s significativos es el de Clemente XIII, fechado el 7 de Enero de 1765, que menciona espec\u00edficamente las cordiales relaciones de la Compa\u00f1\u00eda con los obispos de todo el mundo, precisamente cuando se estaba tramando su supresi\u00f3n. En sus libros sobre Clemente XIII y Clemente XIV, de Ravignan hace constar las actas y cartas de muchos obispos a favor de los jesuitas, enumerando los nombres de casi 200 obispos de todas las partes del mundo. De una fuente secular el testimonio m\u00e1s notable es el de los obispos franceses cuando la hostilidad hacia la Compa\u00f1\u00eda predominaba en las altas esferas. El 15 de Noviembre de 1761, el conde de Florentin, ministro de la Casa Real, orden\u00f3 al cardenal de Luynes, arzobispo de Sens, que convocara a los obispos entonces en Par\u00eds para investigar los siguientes puntos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLa utilidad que los jesuitas pod\u00edan tener en Francia, y las ventajas o males que podr\u00eda esperarse acompa\u00f1aran a su separaci\u00f3n de las diferentes funciones a ellos encomendadas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La forma en la que en su ense\u00f1anza y pr\u00e1ctica se conduc\u00edan los jesuitas con respecto a las opiniones peligrosas para la seguridad personal del soberano, a la doctrina del clero franc\u00e9s contenida en la Declaraci\u00f3n de 1682, y con respecto a las opiniones ultramontanas en general.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conducta de los jesuitas respecto a la subordinaci\u00f3n debida a los obispos y superiores eclesi\u00e1sticos, y respecto a si no infringen los derechos y funciones de los p\u00e1rrocos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 limitaci\u00f3n puede ponerse a la autoridad del General de los Jesuitas, tal como se ejerce hasta ahora en Francia.<br \/>\nPara obtener el juicio de los eclesi\u00e1sticos del reino sobre la acci\u00f3n del Parlement, no hab\u00eda preguntas m\u00e1s deseables, y los obispos convocados (tres cardenales, nueve arzobispos, y treinta y nueve obispos, esto es, en total cincuenta y uno) se reunieron a considerarlas el 30 de Noviembre. Nombraron una comisi\u00f3n compuesta de doce de ellos, a la que se dio un mes para su tarea, e inform\u00f3 debidamente el 30 de Diciembre de 1761. De estos cincuenta y un obispos, cuarenta y cuatro dirigieron una carta al rey, fechada el 30 de Diciembre de 1761, respondiendo a todas las cuatro preguntas en un sentido favorable a la Compa\u00f1\u00eda, y dando bajo cada encabezamiento una clara explicaci\u00f3n de sus razones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la primera pregunta los obispos responden que el \u00abInstituto de los jesuitas &#8230; est\u00e1 notoriamente consagrado al bien de la religi\u00f3n y al provecho del Estado\u00bb. Comienzan se\u00f1alando c\u00f3mo una sucesi\u00f3n de Papas, San Carlos Borromeo, y los embajadores de los pr\u00edncipes, que estaban presentes con \u00e9l en el Concilio de Trento, junto con los Padres de ese Concilio en su capacidad colectiva, se hab\u00edan pronunciado a favor de la Compa\u00f1\u00eda, despu\u00e9s de una experiencia de los servicios que pod\u00eda prestar; c\u00f3mo, aunque, en un primer momento, hubo un prejuicio contra ella en Francia, por motivo de ciertas novedades en sus constituciones, el soberano, los obispos, el clero, y el pueblo se hab\u00edan, al llegar a conocerla, apegado firmemente a ella, como se testimoni\u00f3 por las demandas de los Estados Generales en 1614 y 1615, y de la Asamblea del Clero en 1617, organismos que deseaban colegios jesuitas en Par\u00eds y las provincias como \u00abel mejor medio adaptado para implantar en los corazones de la gente la religi\u00f3n y la fe\u00bb. Se refer\u00edan tambi\u00e9n al lenguaje de muchas cartas patentes por las que los reyes de Francia hab\u00edan autorizado diversos colegios jesuitas, particularmente el de Claremont, en Par\u00eds, que Luis XIV hab\u00eda deseado llevara su propio nombre, y que hab\u00eda llegado a ser conocido como el Colegio de Louis-le-Grand. Luego, viniendo a su experiencia personal, prestaban testimonio de que \u00ablos jesuitas son muy \u00fatiles en nuestra di\u00f3cesis, para la predicaci\u00f3n, para la gu\u00eda de almas, para implantar, mantener y renovar la fe y la piedad, mediante sus misiones, congregaciones, retiros que llevan a cabo con nuestra aprobaci\u00f3n y bajo nuestra autoridad\u00bb De ah\u00ed que concluyan que \u00abser\u00eda dif\u00edcil reemplazarlos sin p\u00e9rdida, especialmente en las ciudades de provincia, donde no hay universidad\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la segunda pregunta los obispos responden que, si hubiera alguna realidad en la acusaci\u00f3n de que la ense\u00f1anza jesuita fuera una amenaza a las vidas de los soberanos, los obispos habr\u00edan tomado medidas desde hace mucho tiempo para reprimirla, en vez de confiar a la Compa\u00f1\u00eda las funciones m\u00e1s importantes del ministerio sagrado. Tambi\u00e9n indican la fuente en que tiene su origen \u00e9sta y similares acusaciones contra la Compa\u00f1\u00eda. \u00ablos calvinistas\u00bb dicen \u00abintentaron con todas sus fuerzas destruir en su cuna una Compa\u00f1\u00eda cuyo principal objeto era combatir sus errores&#8230; y difundieron muchas publicaciones en los que se\u00f1alaban a los jesuitas como profesando una doctrina que amenazaba las vidas de los soberanos, porque acusarlos de un crimen tan capital era el medio m\u00e1s seguro de destruirlos; y de los prejuicios as\u00ed suscitados contra ellos se han apropiado desde entonces con avidez todos los que ten\u00edan alg\u00fan motivo interesado para objetar la existencia de la Compa\u00f1\u00eda (en el pa\u00eds).\u00bb Los obispos a\u00f1aden que las acusaciones contra los jesuitas que se estaban haciendo en ese momento en tantos escritos con los que se inundaba el pa\u00eds no eran sino refundiciones de lo que se hab\u00eda dicho y escrito contra ellos a lo largo del siglo y medio anterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la tercera pregunta responden que los jesuitas han recibido sin duda numerosos privilegios de la Santa Sede, la mayor parte de los cuales, sin embargo, y los m\u00e1s amplios, se les han acumulado por comunicaci\u00f3n con las dem\u00e1s \u00f3rdenes a las que se les hab\u00eda originariamente concedido; pero que la Compa\u00f1\u00eda se hab\u00eda acostumbrado a usar sus privilegios con moderaci\u00f3n y prudencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuarta y \u00faltima de las preguntas no es pertinente aqu\u00ed, y omitimos la respuesta. El arzobispo de Par\u00eds, que era uno de los obispos reunidos, aunque sobre la base de los precedentes prefiri\u00f3 no firmar la declaraci\u00f3n de la mayor\u00eda, la aprob\u00f3 en una carta separada que dirigi\u00f3 al rey.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(e) No se puede negar que, como la Compa\u00f1\u00eda adquiri\u00f3 reputaci\u00f3n e influencia incluso en las cortes de reyes poderosos, surgieron ciertos problemas dom\u00e9sticos, de los que no se hab\u00edan tenido noticia antes. Algunas envidias fueron inevitables, y algunas p\u00e9rdidas de amistad; tambi\u00e9n hubo peligro de que los defectos de la corte se contagiaran a los que la frecuentaban. Pero es igualmente claro que la Compa\u00f1\u00eda estuvo celosamente alerta en esta materia, y parecer\u00eda que sus precauciones tuvieron \u00e9xito. La observancia religiosa no sufri\u00f3 de manera apreciable. Pero poca gente del Siglo XVII, si hubo alguna, se dio cuenta de los graves peligros que se estaban derivando del gobierno absoluto, el declive de energ\u00eda, el deseo disminuido de progreso. La Compa\u00f1\u00eda como el resto de Europa sufri\u00f3 bajo esas influencias, pero fueron claramente externas, no internas. En Francia, la da\u00f1ina influencia del Galicanismo debe admitirse (ver m\u00e1s arriba, Francia). Pero incluso en este sombr\u00edo periodo encontramos a los jesuitas franceses en el nuevo campo de misiones del Canad\u00e1 mostrando un fervor digno de la m\u00e1s altas tradiciones de la orden. La prueba final y m\u00e1s convincente de que no hubo nada seriamente malo en la pobreza y la disciplina de la Compa\u00f1\u00eda hasta la \u00e9poca de su supresi\u00f3n la ofrece la incapacidad de sus enemigos de sustanciar sus acusaciones cuando, tras la supresi\u00f3n, todas las cuentas y documentos de la Compa\u00f1\u00eda pasaron en bloque a posesi\u00f3n de sus adversarios.\u00a1Qu\u00e9 incomparable oportunidad de probar al mundo esas alegaciones que hasta ahora carec\u00edan de respaldo! Pese a ello, despu\u00e9s de un cuidadoso escrutinio de los documentos, tal intento no se hizo. No se pod\u00edan probar graves faltas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni a mediados del Siglo XVIII ni en ninguna \u00e9poca anterior hubo decadencia interna de la Compa\u00f1\u00eda; no hubo p\u00e9rdida en cifras, sino al contrario, un crecimiento constante; no hubo disminuci\u00f3n en el saber, moralidad, celo. De 1.000 miembros en 12 provincias en 1556, hab\u00eda crecido a 13.112 en 27 provincias en 1615; a 17.665 en 1680, 7.890 de los cuales eran sacerdotes, en 35 provincias con 48 noviciados, 28 casas profesas, 88 seminarios, 578 colegios, 160 residencias y 106 misiones extranjeras; y a despecho de todos los obst\u00e1culos, persecuciones, expulsiones, durante los Siglos XVII y XVIII, en 1749 se contaban 22.589 miembros, de los cuales 11.293 eran sacerdotes, en 41 provincias, con 61 noviciados, 24 casas profesas, 176 seminarios, 669 colegios, 335 residencias, 1.542 iglesias, y 273 misiones extranjeras. Que no hubo disminuci\u00f3n en el saber, moralidad, o celo los historiadores en general lo atestiguan, sean hostiles o amistosos respecto a la Compa\u00f1\u00eda (ver Maynard, \u00abLos jesuitas, sus estudios y su ense\u00f1anza\u00bb).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre este punto el testimonio de Benedicto XIV ser\u00e1 seguramente aceptado como incontrovertible. En una carta fechada el 24 de Abril de 1748, dice que la Compa\u00f1\u00eda es aquella \u00abcuyos religiosos tienen reputaci\u00f3n en todas partes de tener el buen aroma de Cristo, principalmente porque, para el progreso de los j\u00f3venes que frecuentan sus iglesias y escuelas en busca de conocimiento liberal, sabidur\u00eda, y cultura, tanto como de actos y h\u00e1bitos de piedad y religiosidad cristiana, ejercitan celosamente todos los esfuerzos para el provecho de los j\u00f3venes\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otra carta que lleva la misma fecha dice:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una convicci\u00f3n universal confirmada por declaraci\u00f3n pontificia [Urbano VIII, 6 de Agosto de 1623] que as\u00ed como Dios Todopoderoso suscit\u00f3 otros hombres santos en otras \u00e9pocas, as\u00ed suscit\u00f3 a San Ignacio y la Compa\u00f1\u00eda por \u00e9l establecida para oponerse a Lutero y los herejes de su tiempo; y los religiosos hijos de esta Compa\u00f1\u00eda, siguiendo la luminosa v\u00eda de tan gran padre, contin\u00faan dando un inagotable ejemplo de las virtudes religiosas y una distinguida habilidad en toda clase de saber, m\u00e1s especialmente en lo sacro, de modo que, como su cooperaci\u00f3n es un gran servicio en la exitosa conducci\u00f3n de los asuntos m\u00e1s importantes de la Iglesia Cat\u00f3lica, en la restauraci\u00f3n de la moralidad, y en la cultura liberal de los j\u00f3venes, merecen nuevas pruebas del favor apost\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el p\u00e1rrafo siguiente habla de la Compa\u00f1\u00eda como \u00abla m\u00e1s meritoria de la religi\u00f3n ortodoxa\u00bb y m\u00e1s adelante dice: \u00abAbunda en hombres cualificados en todas las ramas del saber\u00bb. EI 27 de Septiembre de 1748, elogi\u00f3 al General de la Compa\u00f1\u00eda y a sus miembros \u00abpor sus arduos y fieles trabajos de sembrar y propagar por todo el mundo la fe y unidad cat\u00f3lica, tanto como la doctrina y piedad cat\u00f3lica, en toda su integridad y santidad\u00bb. El 15 de Julio de 1749, habla de los miembros de la Compa\u00f1\u00eda como \u00abhombres que mediante su asiduo trabajo se esfuerzan en instruir y formar a los fieles de ambos sexos en todas las virtudes, y en celo por la piedad y doctrina cristiana\u00bb. \u00abLa Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas\u00bb escrib\u00eda el 29 de Marzo de 1753, \u00abestrechamente adherida a las espl\u00e9ndidas lecciones y ejemplos dados por su fundador, San Ignacio, se dedica al m\u00e1ximo a esta piadosa obra [los ejercicios espirituales] con tanto ardor, celo, caridad, atenci\u00f3n, vigilancia, trabajo&#8230;\u00bb, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para las primeras controversias ver los art\u00edculos de Annat, Cerrutti, Forer, Gretzer. Grou, y Reiffenberg en Sommervogel, y la lista completa de apolog\u00edas jesuitas, ib\u00edd., X, 1501. Bohmer-Monod, Les jesuites (Par\u00eds, 1910); Gioberti, Il Gesuita moderno (Lausana, 1840); Griesinger, Hist. of the Jesuits (Londres, 1872); Hoenbroech, Vierzehn Jahre Jesuit (Leipzig, 1910); Huber, Der Jesuiten-Orden (Berl\u00edn, 1873); Michelet-Quintet, des jesuites (Par\u00eds, 1843); Muller, Les origines de la comp. de Jesus (Par\u00eds, 1898); Reusch, Beitrage fur Gesch. der jesuiten (Munich, 1894); Taunton, Hist. of the Jesuits in England (Londres, 1901); Theiner, Hist. des institutions chret d&#8217;education eccles. (Tr. fr., Cohan, Par\u00eds, 1840). Discusiones sobre los autores citados arriba y otros hostiles se encontrar\u00e1n en los peri\u00f3dicos jesuitas citados m\u00e1s arriba; ver tambi\u00e9n Pilatus (Viktor Naumann), Der Jesuitismus (Ratisbona, 1905), 352-569, una buena cr\u00edtica, por un autor protestante, de la literatura anti-jesu\u00edtica; Briere, L&#8217;apologitique de Pascal et la mort de Pascal (Par\u00eds, 1911), Brou, Les jesuites de la legende (Par\u00eds, 1906); Concerning Jesuits (Londres, 1902); Duhr, Jesuiten-Fabeln (Friburgo, 1904); Du Lac, Jesuites (Par\u00eds, 1901); Maynard, The Studies and Teachings of the Society of Jesus (Londres, 1855); Les Provinciales et leur refutation (Par\u00eds, 1851-2); De Ravignan, De l&#8217;existence et de l&#8217;institut des jesuites (Par\u00eds, 1844), tr. Seager (Londres, 1844); Weiss, Antonio de Escobar y Mendoza (Friburgo, 1911); Reusch, Der Index der verboten Bucher; Dolinger and Reusch, Gesch, des Moralstreitigkeiten; Darrel, A Vindication of St. Ignatius from Phanaticism, and of the Jesuites from the Calumnies laid at their charge (Londres, 1688); Hughes, Loyola and the Educat. System of the Jesuits (Nueva York, 1892); Pachtler-Duhr, Ratio Studiorum in Mon. Germ. paedagogica (Berl\u00edn, 1887); Swickerath, Jesuit Education, Its History and Principles in the Light of Modern Educational Problems (St. Louis, 1905).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">J.H. POLLEN<br \/>\nTranscrito por Michael Donahue<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las acusaciones formuladas contra la Compa\u00f1\u00eda han sido excepcionales por su frecuencia e intensidad. En realidad muchas ser\u00edan demasiado absurdas como para merecer menci\u00f3n, si no estuvieran acreditadas por gente culta e ilustrada. Tales son por ejemplo las acusaciones de que la Compa\u00f1\u00eda fue responsable de la Guerra Franco-Prusiana, del affaire Dreyfus, del esc\u00e1ndalo de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apologetica-jesuita\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAPOLOGETICA JESUITA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23238","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23238","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23238"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23238\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23238"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23238"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23238"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}