{"id":23247,"date":"2016-02-05T15:52:45","date_gmt":"2016-02-05T20:52:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/los-apostoles\/"},"modified":"2016-02-05T15:52:45","modified_gmt":"2016-02-05T20:52:45","slug":"los-apostoles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/los-apostoles\/","title":{"rendered":"LOS APOSTOLES"},"content":{"rendered":"<p>\n                          Al final del presente art\u00edculo el lector encontrar\u00e1 los t\u00edtulos de varios otros art\u00edculos que contienen informaci\u00f3n complementaria sobre temas relacionados con los Ap\u00f3stoles.  Bastar\u00e1 en este art\u00edculo bastar\u00e1 la informaci\u00f3n breve y esencial sobre:<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 El Nombre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Varios Significados<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Origen del Apostolado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Funciones y Condiciones del Apostolado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Autoridad y Prerrogativas de los Ap\u00f3stoles<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Apostolado y Episcopado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Las Fiestas de los Ap\u00f3stoles<\/li>\n<\/ul>\n<h2>El Nombre<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra \u201cap\u00f3stol\u201d, del griego apostello, \u201cenviar\u201d, \u201cdespachar\u201d, tiene un sentido etimol\u00f3gico muy general. Apostolos (ap\u00f3stol) indica una persona que es enviada, despachada. En otras palabras, significa una persona a la que se conf\u00eda una misi\u00f3n, o mejor, una misi\u00f3n en el extranjero. Aunque el vocablo tiene un sentido m\u00e1s fuerte que mensajero, quiere decir casi lo mismo que delegado. No es frecuente el uso de esta palabra entre los autores cl\u00e1sicos. En la versi\u00f3n griega del Antiguo Testamento aparece una sola vez, en III Re 14, 6 (cf. Ibid. 12, 24). Por el contrario, en el Nuevo Testamento aparece, seg\u00fan las cuentas de la Concordancia de Bruder, cerca de ochenta veces y no siempre es usada para designar a todos los disc\u00edpulos del Se\u00f1or, sino a aquellos pocos que fueron llamados en forma especial. Es obvio que Nuestro Se\u00f1or, quien hablaba un dialecto arameo, dio a sus disc\u00edpulos un t\u00edtulo arameo, cuyo equivalente griego era \u201cap\u00f3stol\u201d. No parece haber duda razonable acerca de que la palabra aramea en cuesti\u00f3n era seliah, con la que los jud\u00edos posteriores, y quiz\u00e1s hasta aquellos anteriores a Jes\u00fas, se\u00f1alaban a \u201cquienes eran enviados desde la ciudad madre por los gobernantes en alguna misi\u00f3n al extranjero, especialmente aquellos que estaban encargados de recoger los tributos que se pagaban para el servicio del templo\u201d (Lightfoot, \u00abGalatians\u00bb, London, 1896, p. 93). La palabra ap\u00f3stol podr\u00eda ser una traducci\u00f3n exacta de la ra\u00edz de la palabra seliah = apostello.\n<\/p>\n<h2>Varios Significados<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente a primera vista que, en el sentido cristiano, todo aquel que haya recibido una misi\u00f3n de parte de Dios o de Cristo puede ser llamado \u201cap\u00f3stol\u201d. Pero es un hecho, tambi\u00e9n, que tal t\u00edtulo se reservaba a aquellos que lo hab\u00edan recibido directamente de Cristo. Al mismo tiempo, al igual que otros t\u00edtulos honor\u00edficos, el de \u201cap\u00f3stol\u201d ocasionalmente se aplicaba a aquellos que llevaban a cabo las tareas correspondientes al significado fundamental de esa palabra. \u00c9sta tiene varios significados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre \u201cap\u00f3stol\u201d denota principalmente a aquellos doce disc\u00edpulos que, en una solemne ocasi\u00f3n, fueron llamados por Cristo para llevar a cabo una misi\u00f3n especial. En los Evangelios, empero, con frecuencia esos doce disc\u00edpulos son indicados con las palabras mathetai (los disc\u00edpulos), dodeka (los doce) y, despu\u00e9s de la traici\u00f3n de Judas, incluso hendeka (los once). El nombre de ap\u00f3stol aparece pocas veces con ese significado en los Sin\u00f3pticos. S\u00f3lo una vez en Mateo y Marcos. Pero en los dem\u00e1s libros del Nuevo Testamento, sobre todo en las cartas paulinas y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, es com\u00fan el uso de esa palabra. Saulo de Tarso, convertido milagrosamente y llamado a predicar el Evangelio a los paganos, reclama insistentemente para si ese t\u00edtulo y los derechos que le corresponden al mismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la carta a los Hebreos (3,1) hasta a Jesucristo se le aplica el nombre, con el significado original de delegado enviado por Dios a predicar al mundo la verdad revelada. Tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento, la palabra ap\u00f3stol tiene un sentido m\u00e1s amplio, que denota a algunos disc\u00edpulos inferiores quienes, bajo la direcci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, predicaban el Evangelio o contribu\u00edan a su difusi\u00f3n. En ese caso se encuentran Bernab\u00e9 (Hech 14, 4-14), probablemente Andr\u00f3nico y Junia (Rm 16, 7), Epafrodito (Fil 2, 25) y dos cristianos desconocidos que fueron delegados para la colecta de Corinto (II Cor 7, 23). Ignoramos porqu\u00e9 no se les concede el t\u00edtulo de ap\u00f3stoles a misioneros tan ilustres como Timoteo, Tito y otros que parecen tener iguales m\u00e9ritos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay algunos pasajes en los que la palabra ap\u00f3stol tiene un sentido dudoso, como por ejemplo, Lc 11, 49; Jn 13, 16; I Tes 2, 7; Ef 3, 5; Judas 17. Caso semejante es el de la muy conocida frase \u201cap\u00f3stoles y profetas\u201d. La palabra aparece incluso con sentido ir\u00f3nico (II Cor 11, 5; 12, 11) para se\u00f1alar a los pseudo-ap\u00f3stoles. No hay mucho que a\u00f1adir acerca del uso de la palabra en la antigua literatura cristiana. Los \u00fanicos significados que ocurren con frecuencia son el primero y el tercero, e incluso es dif\u00edcil encontrar el significado amplio en la literatura m\u00e1s antigua.\n<\/p>\n<h2>Origen del Apostolado<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Evangelios muestran c\u00f3mo, desde el inicio de su ministerio, Jes\u00fas llam\u00f3 a algunos jud\u00edos a los que hizo sus disc\u00edpulos despu\u00e9s de una instrucci\u00f3n y formaci\u00f3n muy cuidadosas. Luego de un tiempo, durante su ministerio en Galilea, eligi\u00f3 a doce a los que, seg\u00fan a\u00f1aden Marcos (3, 14) y Lucas (6, 13), \u201cllam\u00f3 tambi\u00e9n ap\u00f3stoles\u201d. As\u00ed pues, el origen del apostolado est\u00e1 en una vocaci\u00f3n especial, un nombramiento especial del Se\u00f1or para una funci\u00f3n peculiar, que conlleva cierta autoridad y deberes. El nombramiento de los doce Ap\u00f3stoles es narrado por los tres evangelios sin\u00f3pticos (Mc 3, 13-19; Mt 10, 1-4; Lc 6, 12-16) utilizando casi las mismas palabras, haciendo que las tres narraciones sean literariamente dependientes una de otra. Solamente hay diferencia entre ellas en lo tocante a eventos conectados inmediatamente. Parece ocioso describir y combatir las opiniones racionalistas sobre el tema. Quienes sostienen esas posiciones, o al menos algunos de ellos, afirman que Nuestro Se\u00f1or nunca nombr\u00f3 a doce ap\u00f3stoles, nunca pens\u00f3 crear disc\u00edpulos que le ayudase en su ministerio y que, eventualmente, continuasen su obra. Tales opiniones son \u00fanicamente deducciones de sus principios racionalistas acerca de la credibilidad de los Evangelios, de la doctrina de Cristo sobre el Reino de los Cielos y de la escatolog\u00eda de los Evangelios. B\u00e1stenos observar que el mismo testimonio clar\u00edsimo de los tres evangelios sin\u00f3pticos constituye un fuerte argumento hist\u00f3rico que representa, como de hecho lo hace, una tradici\u00f3n muy difundida y antigua que no puede ser err\u00f3nea; que la autoridad universalmente aceptada de los Ap\u00f3stoles, como lo vemos en los Hechos y en las ep\u00edstolas de san Pablo, a\u00fan en las controversias m\u00e1s encarnizadas, y desde los a\u00f1os primeros posteriores a la muerte de Jes\u00fas (la controversia jud\u00eda, por ejemplo), no puede ser explicada ni entendida si no reconocemos alg\u00fan nombramiento de los Doce por parte de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<h2>Funciones y Condiciones del Apostolado<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos de los evangelios sin\u00f3pticos a\u00f1aden a la narraci\u00f3n de la elecci\u00f3n de los Doce una breve afirmaci\u00f3n acerca de su funci\u00f3n. Marcos (3, 14,-15): \u201cInstituy\u00f3 doce para que estuvieran con \u00c9l, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios\u201d. Mateo (10, 1): \u201cY llamando a sus doce disc\u00edpulos les dio poder sobre los esp\u00edritus inmundos para expulsarlos y para curar toda enfermedad y toda dolencia\u201d. Al narrar la elecci\u00f3n de los Doce, Lucas no indica nada de sus funciones. Posteriormente (Mc 6, 7-13; Mt 10, 5-15, Lc 9, 1-5), Jes\u00fas env\u00eda a los Doce a predicar el Reino y a curar, y les da instrucciones muy definidas. De todo ello podemos concluir que los Ap\u00f3stoles deben estar con Jes\u00fas y colaborar con \u00c9l a base de proclamar el reino y de curar. Pero eso no era toda su funci\u00f3n. Y tampoco es dif\u00edcil imaginar porqu\u00e9 Jes\u00fas no les aclar\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles la totalidad de su misi\u00f3n, siendo que ellos ten\u00edan ideas tan imperfectas acerca de \u00c9l y de su misi\u00f3n, as\u00ed como del Reino mesi\u00e1nico. Los dichos de Cristo despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n clarifican a\u00fan m\u00e1s la naturaleza de la misi\u00f3n apost\u00f3lica. Son fundamentales los pasajes Mt 28, 19-20; Lc 24, 46-49; Hech 1, 8, 21-22. En el primero de esos textos leemos: \u201cVayan pues y hagan disc\u00edpulos de todas las naciones, bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, ense\u00f1\u00e1ndolas a observar todo lo que yo les he mandado\u201d. Los textos de Lucas se\u00f1alan hacia el mismo oficio de predicar y dar testimonio (Cf. Mc 16, 16). Los Hechos de los Ap\u00f3stoles y las ep\u00edstolas escritas por los Ap\u00f3stoles los muestran en el incansable desempe\u00f1o de esa funci\u00f3n. En todas partes es el Ap\u00f3stol el que gobierna a los disc\u00edpulos, predica las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas como testigo aut\u00e9ntico y administra los ritos sagrados. Para cumplir tal oficio debieron haber sido instruidos por Jes\u00fas, y haber visto al Se\u00f1or resucitado. Todas estas son, sin lugar a dudas, las condiciones que los mismos Ap\u00f3stoles exigen de quien haya de suceder a Judas Iscariote. \u201cDe entre los hombres que anduvieron con nosotros todo el tiempo que el Se\u00f1or convivi\u00f3 con nosotros, a partir del bautismo de Juan hasta el d\u00eda en que nos fue llevado, uno de ellos sea constituido testigo con nosotros de su resurrecci\u00f3n\u201d (Hech 1, 21-22). Esta narraci\u00f3n, que parece proceder de la fuente aramaica-palestina, como muchos otros detalles presentes en los primeros cap\u00edtulos de los Hechos, es antigua y no puede ser dejada de lado. Adem\u00e1s, queda reforzada por una objeci\u00f3n presentada a san Pablo: dado que \u00e9l fue llamado al apostolado de forma extraordinaria, con frecuencia debi\u00f3 defender la autencidad de su autoridad apost\u00f3lica y proclamar que \u00e9l hab\u00eda visto al Se\u00f1or (I Cor 9, 1). La instrucci\u00f3n y la elecci\u00f3n directa por parte de Jes\u00fas eran, por tanto, las condiciones regulares para el apostolado. A manera de excepci\u00f3n, bastaba una vocaci\u00f3n extraordinaria, como es el caso de Pablo, o una decisi\u00f3n del Colegio Apost\u00f3lico, como en el caso de Mat\u00edas. Los Ap\u00f3stoles llamados o elegidos en forma tan extraordinaria pod\u00edan predicar como aut\u00e9nticos testigos la doctrina de Cristo y la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or.\n<\/p>\n<h2>Autoridad y Prerrogativas de los Ap\u00f3stoles<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La autoridad de los Ap\u00f3stoles procede del oficio que les fue impuesto por Nuestro Se\u00f1or, y est\u00e1 basada en las palabras del mismo Cristo. \u00c9l estar\u00e1 con ellos todos los d\u00edas hasta el fin de los tiempos (Mt 28, 20) y corroborar\u00e1 su predicaci\u00f3n (Mc 16, 16). Les enviar\u00e1 la \u201cpromesa del Padre\u201d, el \u201cpoder de lo alto\u201d (Lc 24, 49). Los Hechos de los Ap\u00f3stoles y las ep\u00edstolas del Nuevo Testamento nos muestran c\u00f3mo se ejerci\u00f3 esa autoridad. Los Ap\u00f3stoles hacen leyes (Hech 15, 29; I Cor 7, 12ss.), ense\u00f1an (Hec 2, 37), afirman que su ense\u00f1anza debe ser recibida como palabra de Dios (I Tes 2, 13), castigan (Hech 5, 1-11; I Cor 5, 1-5), administran los sagrados ritos (Hech 6, 1 ss.; 16, 33; 20, 11), aseguran su sucesi\u00f3n (II Tim 1, 6; Hech 14, 22). En t\u00e9rminos teol\u00f3gicos modernos, el ap\u00f3stol, adem\u00e1s del poder del orden, tiene el poder general de jurisdicci\u00f3n y magisterio (ense\u00f1anza). El primero abarca el poder de hacer leyes, juzgar en materias religiosas y obligar a su cumplimiento utilizando castigos adecuados. El \u00faltimo incluye el poder de proponer la doctrina de Cristo con autoridad. Debe a\u00f1adirse aqu\u00ed que el ap\u00f3stol tiene la posibilidad de recibir nuevas verdades reveladas para proponerlas a la Iglesia. Pero esto \u00faltimo es algo personal de los Ap\u00f3stoles (V\u00e9ase INSPIRACI\u00d3N, REVELACI\u00d3N).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los te\u00f3logos cat\u00f3licos correctamente hablan en sus tratados de algunas prerrogativas personales de los Ap\u00f3stoles, y no ser\u00e1 superfluo discutir aqu\u00ed brevemente de ellas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una primera prerrogativa, que no se puede inferir claramente de los textos neotestamentarios ni demostrar claramente con la pura raz\u00f3n, es su confirmaci\u00f3n en la gracia. La mayor parte de los te\u00f3logos modernos admiten que los Ap\u00f3stoles recibieron una infusi\u00f3n tan grande de gracia que pudieron evitar cualquier pecado mortal o cualquier pecado venial deliberado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra prerrogativa personal es la universalidad de su jurisdicci\u00f3n. Las palabras del Evangelio acerca de la funci\u00f3n apost\u00f3lica son muy generales. En su mayor parte los Ap\u00f3stoles predicaron y viajaron como si no estuvieran constre\u00f1idos por l\u00edmites territoriales, seg\u00fan leemos en los hechos y en las ep\u00edstolas. Lo cual no limit\u00f3 a los Ap\u00f3stoles para adoptar medidas pr\u00e1cticas encaminadas a organizar debidamente el Evangelio en los diferentes pa\u00edses que visitaban.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre esas prerrogativas tambi\u00e9n se reconoce la infalibilidad personal, en lo tocante a materias de fe y moral, claro, y siempre y cuando se trate de ense\u00f1ar o imponer alguna doctrina con car\u00e1cter de obligatoria. Pueden errar en otros temas, como Pedro, en referencia a la interrelaci\u00f3n con los paganos convertidos. Igualmente, pueden aceptar algunas opiniones comunes de su \u00e9poca, como parece haberlo hecho Pablo acerca del tiempo de la Parus\u00eda, o segunda venida del Se\u00f1or (V\u00e9ase JESUCRISTO). No es f\u00e1cil encontrar una prueba escritur\u00edstica concluyente de esta prerrogativa, mas queda sugerido por algunos argumentos de raz\u00f3n l\u00f3gica, vgr., la imposibilidad de que todos los oyentes puedan verificar la doctrina que les es predicada por alg\u00fan ap\u00f3stol.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es a\u00fan m\u00e1s debatible si un ap\u00f3stol que escribiese sobre asuntos religiosos tendr\u00eda, como parte de su funci\u00f3n apost\u00f3lica, las prerrogativas de un autor inspirado. Esto fue afirmado por el te\u00f3logo cat\u00f3lico Doctor Paul Schanz, de Tubinga (Apologie des Christenthums, II) y por algunos otros como Jo\u00fcon en sus \u00abEtudes religieuses\u00bb (1904).Los teologos cat\u00f3licos niegan esa prerrogativa casi un\u00e1nimemente. As\u00ed lo hace el Padre Pesch (De Inspiratione Sacrae Scripturae, 1906, pp. 611-634). (V\u00e9ase INSPIRACI\u00d3N; NUEVO TESTAMENTO).\n<\/p>\n<h2>Apostolado y Episcopado<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habida cuenta que la autoridad que el Se\u00f1or otorg\u00f3 a los Ap\u00f3stoles les fue dada para bien de toda la iglesia, es natural que tal autoridad hubiese de permanecer incluso despu\u00e9s de su muerte. En otras palabras, esa autoridad debe pasar a los sucesores establecidos por los Ap\u00f3stoles. Ya en los documentos cristianos m\u00e1s antiguos que hablan de las comunidades primitivas encontramos ministros establecidos, algunos de ellos al menos, por el rito usual de la imposici\u00f3n de las manos. Se les conoce por varios nombres: presb\u00edteros (presbyteroi, Hech 11, 30; 14, 22; 15, 2-23; 16, 4; 20, 17; 21, 18; I tim 5, 17-19; Tit 1, 5); obispos (episkopoi, Hech 20, 28; Fil 1,1; I Tim 3, 2; Tit 1, 7); presidentes (prostamenoi, I Tes 5, 12; Rom 12, etc.); cabezas (hegumenoi, Heb 13, 7-24, etc.); pastores (poimenes, Ef 4, 11); maestros (didaskaloi, hech 13, 1; I Cor 12, 28 s.); profetas (prophetai, Hech 13, 1; 15, 32; i Cor 12, 28-29, etc.) y algunos m\u00e1s. Junto a ellos se encuentran los delegados apost\u00f3licos, como Tito y Timoteo. Los t\u00e9rminos m\u00e1s usuales son presb\u00edtero y obispo. Estas palabras estaban destinadas a convertirse en los nombres t\u00e9cnicos de las autoridades de la comunidad cristiana. Los dem\u00e1s nombres son menos importantes. Los di\u00e1conos son algo aparte, puesto que se trata de un orden inferior. Parece claro que entre tanta diversidad de nombres para las autoridades eclesi\u00e1sticas en la \u00e9poca apost\u00f3lica algunos de ellos han de haber significado solamente funciones transitorias. Ya desde el inicio del siglo II en Asia Menor, y en algunas partes un poco despu\u00e9s, encontramos \u00fanicamente tres t\u00edtulos: obispos, presb\u00edteros y di\u00e1conos. Estos \u00faltimos cambiaron con autoridades inferiores. La autoridad de los obispos es diferente a la de los presb\u00edteros, como queda claro en cada p\u00e1gina de las cartas del m\u00e1rtir Ignacio de Antioqu\u00eda. El obispo- del que s\u00f3lo hay uno en cada pueblo- gobierna su iglesia, nombra presb\u00edteros que tienen un rango subordinado a \u00e9l y son algo as\u00ed como sus consejeros, preside la asamblea eucar\u00edstica, ense\u00f1a a su pueblo, etc. Tiene, en breve, un poder general de gobernar y ense\u00f1ar, casi igual a los obispos cat\u00f3licos de hoy d\u00eda. Este poder es substancialmente id\u00e9ntico al de los Ap\u00f3stoles sin, empero, gozar de las prerrogativas personales propias de estos \u00faltimos. San Ignacio de Antioqu\u00eda declara que este oficio recibe su autoridad directamente de Dios a trav\u00e9s de Cristo (Carta a la iglesia de Filadelfia, I). Clemente de Roma, en su carta a la iglesia de Corinto (alrededor del a\u00f1o 96), defiende en\u00e9rgicamente la legitimidad del ministerio de los obispos y presb\u00edteros y afirma que los Ap\u00f3stoles establecieron sucesores para gobernar las iglesias (XLII, XLIV). Podemos confiadamante concluir que, cerca del fin del siglo II, los ministros de la Iglesia eran reconocidos universalmente como leg\u00edtimos sucesores de los Ap\u00f3stoles. Esta noci\u00f3n com\u00fan es de la mayor importancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra cuesti\u00f3n, una m\u00e1s dif\u00edcil, emerge en relaci\u00f3n al uso que se da a los varios nombres mencionados antes, en especial los de presbiteroi y episkopoi (presb\u00edteros y obispos), en los Hechos y en las ep\u00edstolas. Algunos autores (y esto constituye la opini\u00f3n tradicional) sostienen que los episkopoi de los tiempos apost\u00f3licos tienen la misma dignidad que los obispos de \u00e9pocas posteriores, y que los episkopoi de los escritos apost\u00f3licos equivalen a los presb\u00edteros del siglo II. Tal opini\u00f3n, sin embargo, debe aceptar la evidente identidad de los obispos y presb\u00edteros de Hech 20, 17 y 28; Tit 1, 5-7; Clemente Romano a la iglesia de Corinto, XLIV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra posici\u00f3n, que reconoce este car\u00e1cter sin\u00f3nimo, estima que esos funcionarios, a los que llamaremos obispos-presb\u00edteros, nunca tuvieron la direcci\u00f3n suprema de las iglesias en tiempos apost\u00f3licos. Tal poder fue ejercido, seg\u00fan sostienen, por los Ap\u00f3stoles, los profetas que iban de una iglesia a otra y por ciertos delegados apost\u00f3licos como Timoteo. \u00danicamente ellos fueron los predecesores de los obispos del siglo II; los obispos-presb\u00edteros fueron nombrados del mismo modo que nuestros actuales presb\u00edteros y no ten\u00edan la plenitud del sacerdocio. Tal opini\u00f3n es propuesta y discutida ampliamenete por A. Michiels (L&#8217;origine de l&#8217;\u00e9piscopat, Lovaina, 1900).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mons. Batiffol (Rev. bibl., 1895, y Etudes d&#8217;hist. et de th\u00e9ol. positive, I, Paris, 1903) ofrece la siguiente opini\u00f3n: en las iglesias primitivas hab\u00eda (1) ciertas funciones preparatorias, como la dignidad de ap\u00f3stoles y profetas, (2) algunos presbyteroi no ten\u00edan funciones lit\u00fargicas sino que constitu\u00edan un mero t\u00edtulo honor\u00edfico, (3) los episkopoi, que eran varios en cada comunidad, cumpl\u00edan una funci\u00f3n lit\u00fargica con la funci\u00f3n de predicar, (4) cuando murieron los Ap\u00f3stoles, el episcopado se subdividi\u00f3, eligiendo a uno de los obispos para que fuera el soberano y a los dem\u00e1s para que fueran sus subordinados. Estos, posteriormente, se convirtieron en los presb\u00edteros de la actualidad. Este sacerdocio secundario es participaci\u00f3n en el \u00fanico sacerdocio original. Por tanto, no se puede hablar de diferencias de orden entre obispos y presb\u00edteros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquiera que sea la soluci\u00f3n a esta dif\u00edcil cuesti\u00f3n (V\u00e9ase OBISPO, SACERDOTE), lo que s\u00ed es cierto es que ya en el siglo II la autoridad apost\u00f3lica general pertenec\u00eda, por una sucesi\u00f3n universalmente reconocida como leg\u00edtima, a los obispos de las iglesias cristianas (V\u00e9ase SUCESI\u00d3N APOST\u00d3LICA). Es as\u00ed que los obispos tienen un poder general de orden, jurisdicci\u00f3n y magisterium, pero no las prerrogativas personales de los Ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<h2>Las Fiestas de los Ap\u00f3stoles<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las memorables palabras de Heb 13, 7: \u201cAcordaos de vuestros dirigentes que os anunciaron la Palabra de Dios\u201d, siempre han encontrado eco en los corazones cristianos. Las iglesia primitivas sent\u00edan una veneraci\u00f3n muy honda por sus Ap\u00f3stoles muertos (Clemente de Roma, Ep. Ad Corinth. V). Y la primera expresi\u00f3n de esa veneraci\u00f3n era la lectura devota de los escritos apost\u00f3licos, la obediencia a sus mandatos y consejos, la imitaci\u00f3n de sus virtudes. Se puede suponer que alg\u00fan tipo de devoci\u00f3n comenz\u00f3 junto a las tumbas de los Ap\u00f3stoles ya desde el tiempo mismo de su muerte o martirio. Los antiguos documentos, sin embargo, guardan silencio a este respecto. Las fiestas de los Ap\u00f3stoles no aparecieron tan pronto como pudi\u00e9ramos suponer. A pesar de que ya en el siglo II se celebraban los aniversarios de algunos martires, como san Policarpo, obispo de Esmirna (+ 154 \u2013156), no hab\u00eda una conmemoraci\u00f3n especial para los Ap\u00f3stoles. En la Iglesia Oriental se celebraba la fiesta de Santiago el Menor y de san Juan el 27 de diciembre, y al d\u00eda siguiente la de los santos Pedro y Pablo (seg\u00fan san Gregorio de Nisa y un menologio- especie de santoral resumido, usual en los rituales de las iglesias orientales- sirio). Esas conmemoraciones eran fijadas arbitrariamente. Solamente la fiesta de san Juan conserv\u00f3 igual fecha en la Iglesia Occidental y en la Oriental. La conmemoraci\u00f3n del martirio de san Pedro y san Pablo se celebr\u00f3 el 29 de junio, aunque originalmente esa fecha era dedicada a recordar el traslado de sus reliquias (Duchesne, Christian Worship, p. 277). A partir del siglo VI, la fiesta de san Andr\u00e9s se comenz\u00f3 a celebrar el 30 de noviembre. Poco sabemos de las fiestas de los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles y las fiestas secundarias de los grandes Ap\u00f3stoles. Todas esas fiestas eran celebradas en las iglesias orientales al inicio del siglo IX. Para mayores detalles v\u00e9ase \u00abChristian Worship\u00bb (Londres, 1903), pp. 277-283, y B. Zimmerman en Cabrol y Leclercq&#8217;s Dict. d&#8217;arch\u00e9ol. et de lit. chret. I, 2631-35. (V\u00e9ase tambi\u00e9n APOSTOLICIDAD, SUCESI\u00d3N APOST\u00d3LICA, AP\u00d3CRIFOS.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Para conocer la doctrina m\u00e1s reciente sobre el orden episcopal y la sucesi\u00f3n apost\u00f3lica, puede leerse el decreto Christus Dominus, del Concilio Vaticano II, y los n\u00fameros 77, 85, 94, 100, 816, 857, 862 y ss. del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, promulgado por S.S.Juan Pablo II en 1992. N.T.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Coppieters, Honor\u00e9. \u00abApostles.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01626c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al final del presente art\u00edculo el lector encontrar\u00e1 los t\u00edtulos de varios otros art\u00edculos que contienen informaci\u00f3n complementaria sobre temas relacionados con los Ap\u00f3stoles. Bastar\u00e1 en este art\u00edculo bastar\u00e1 la informaci\u00f3n breve y esencial sobre: Contenido 1 El Nombre 2 Varios Significados 3 Origen del Apostolado 4 Funciones y Condiciones del Apostolado 5 Autoridad y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/los-apostoles\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLOS APOSTOLES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23247","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23247","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23247"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23247\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23247"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23247"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23247"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}