{"id":23271,"date":"2016-02-05T15:53:36","date_gmt":"2016-02-05T20:53:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/araucanos\/"},"modified":"2016-02-05T15:53:36","modified_gmt":"2016-02-05T20:53:36","slug":"araucanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/araucanos\/","title":{"rendered":"ARAUCANOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(Tambi\u00e9n Moluches, Mapuches).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El origen de la palabra no est\u00e1 a\u00fan hoy completamente establecido.  Era una tribu numerosa de indios guerreros al sur de Chile, que se extend\u00eda inicialmente (a principios del siglo XVI) entre los paralelos 36\u00b0 S y aproximadamente 42\u00b0 S, y desde los Andes al este (70\u00b0 O de longitud) hasta cerca de la costa.  Hoy se limitan a algo parecido a las \u201creservas\u201d norteamericanas en la misma regi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1898, se dec\u00eda que eran 73000, cifra probablemente exagerada.  Pero son una de las tribus indias supervivientes m\u00e1s numerosas como tal en Am\u00e9rica.  Cuando se encontraron por primera vez con los espa\u00f1oles a mediados del siglo XVI, los araucanos formaban una alianza de clanes, o aillarehues, unos cuarenta, dispersos en cuatro confederaciones llamadas por ellos Butalmapu.  Su forma de gobierno era, y lo es incluso ahora, muy rudimentaria.  Los llamados ulmenes, o jefes, ejercen poca autoridad.  En casos de peligro inminente, un jefe guerrero, o toqui, era elegido por una asamblea general, en la que los aillarehues estar\u00edan tan completamente representados como fuera posible.  El toqui ejerce su autoridad discrecional mientras dure la guerra, o mientras tenga \u00e9xito, o mientras los hombres-medicina (medicine-men) le apoyen.  Estos, que no son ni m\u00e1s ni menos que brujos, o chamanes, son numerosos entre los araucanos y ejercen un gran poder a trav\u00e9s de sus or\u00e1culos.  Cuando los espa\u00f1oles tuvieron contacto por primera vez con los araucanos, en 1650, estos eran una tribu sedentaria que viv\u00edan en construcciones de madera y, como todos los indios, estaban constantemente en conflicto con sus vecinos.  Cultivaban la tierra a peque\u00f1a escala, principalmente las mujeres.  No hay evidencias de que los araucanos fueran excepcionalmente agresivos, aunque abrigaban una especial enemistad hacia sus vecinos del norte, los Promaucaes.  Sin embargo, con el sucesivo establecimiento de tres ciudades espa\u00f1olas por Valdivia, el conquistador de Chile, sus temores crecieron y su hostilidad aument\u00f3.  Los primeros encuentros resultaron desfavorables para los araucanos, para quienes las armas y las t\u00e1cticas de los espa\u00f1oles fueron una sorpresa.  Pero pronto empezaron a aprender.  Valdivia invadi\u00f3 el fuerte de Arauca, y fue derrotado sin paliativos el 2 de diciembre de 1553, con su ej\u00e9rcito de 500 hombres aniquilado, y \u00e9l mismo fue asesinado.  Las t\u00e1cticas empleadas entonces por los indios bajo la direcci\u00f3n del toqui Caupolic\u00e1n y un joven indio llamado Lautaro mostraron cualidades militares nunca vistas entre los abor\u00edgenes americanos hasta la fecha.  A partir de entonces, la guerra con los araucanos continu\u00f3 durante casi dos siglos con \u00e9xitos dispares, sin impresionar a los indios, que manifestaron conocimientos, perspicacia y aptitud poco corrientes para todo lo relacionado con la guerra.  Enseguida utilizaron caballos y organizaron una caballer\u00eda capaz de oponerse a los espa\u00f1oles a campo abierto.  Tambi\u00e9n usaron artiller\u00eda en una guerra limitada.  Al principio, sus armas hab\u00edan sido extremadamente primitivas.  Un tipo de lanzas con puntas de madera dura o de pedernal, porras de madera y puntas de piedra constitu\u00edan las armas con las que se enfrentaron con \u00e9xito en un principio con los soldados espa\u00f1oles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras los araucanos hicieron r\u00e1pidos progresos en todo lo relacionado con el arte de la guerra, y de este modo se convirtieron en formidables enemigos para las culturas pac\u00edficas y el desarrollo de las misiones cristianas, adoptaron las artes de la paz muy lenta e imperfectamente.  Manteniendo el sistema de rudimentaria organizaci\u00f3n social a que estaban acostumbrados, y obstinados en contra de medidas que habr\u00edan mejorado sus condiciones de vida, siguieron amenazando a todo lo que estaba a su alrededor, sin darse cuenta de que estaban siendo rodeados por una cultura intelectualmente superior, a la que no pod\u00edan hacer frente.  Se firmaron y cumplieron diversos tratados de paz, o m\u00e1s bien treguas, durante varios a\u00f1os, pero s\u00f3lo despu\u00e9s de 1792 se establecieron las condiciones, de modo que los araucanos continuaran ocupando la mayor parte del territorio perteneciente a ellos originalmente, y las colonias espa\u00f1olas de los alrededores disfrutaran de una tranquilidad relativa.  En la actualidad, estos indios mantienen su autonom\u00eda.  Conservan su organizaci\u00f3n social original, la poligamia y las costumbres religiosas.  Siendo supervivientes de condiciones primitivas, tienen todav\u00eda hoy que elegir entre desaparecer o asimilarse a la civilizaci\u00f3n.  La viruela los dej\u00f3 diezmados en 1561, y otras influencias da\u00f1inas, como el alcoholismo, reducen su n\u00famero lenta pero inexorablemente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ideas religiosas de los araucanos son el pante\u00edsmo y el fetichismo comunes a todos los indios.  El pavor ante los fen\u00f3menos naturales, y especialmente por la actividad volc\u00e1nica, tan com\u00fan en Chile, es la base de su credo.  Para aplacar tales potencias, que rodean al hombre y le amenazan por todas partes, es necesario un gran n\u00famero de chamanes, y estos controlan la vida \u00edntima y la externa de todos los miembros de la tribu.  En medio de las casi incesantes guerras mantenidas por ellos durante casi dos siglos, los esfuerzos de los misioneros fueron de poco provecho.  Los jesuitas llegaron a Chile en 1593, y veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, Vega, uno de ellos, hab\u00eda escrito ya una gram\u00e1tica y un diccionario de la lengua araucana, que se ha perdido.  En 1606, Valdivia continu\u00f3 con obras similares y un m\u00e9todo de confesi\u00f3n [Dahlmann, Sprachkunde und Missionen (Friburgo, 1901), 78, 79].  La fundaci\u00f3n de escuelas jesuitas en Valdivia, Arauco y otros lugares, hacia 1594, proporcion\u00f3 una base de operaciones para los esfuerzos realizados para penetrar en el pa\u00eds araucano.  No obstante, en 1845, solo exist\u00edan doce misiones en las fronteras de lo que ahora podr\u00eda llamarse la reserva de araucanos.  Una tribu tan saturada como esta de fetichismo y chamanismo, aparentemente justificados por una larga lista de \u00e9xitos militares, incapaz de progresar en cualquier otra direcci\u00f3n aparte del arte de la guerra, s\u00f3lo ser\u00e1 accesible en proporci\u00f3n a que su degradaci\u00f3n mental y moral resultante del aislamiento le haga ceder.  A pesar de los obst\u00e1culos casi insalvables que los araucanos opusieron a los esfuerzos de cristianizaci\u00f3n, los misioneros jesuitas han trabajado durante tres siglos con infatigable celo para convertirlos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Los documentos m\u00e1s antiguos relacionados con Chile y los araucanos est\u00e1n plasmados en la Colecci\u00f3n de documentos para la historia de Chile de Jos\u00e9 Toribio Medina, publicada en Santiago.  Hay igualmente documentos muy antiguos (la mayor parte vueltos a publicar en esta colecci\u00f3n) en la conocida Colecci\u00f3n de documentos de Indios, etc.  M\u00e1s extendida es la fama de varias obras po\u00e9ticas (aunque de menor valor po\u00e9tico que hist\u00f3rico), siendo la m\u00e1s sobresaliente la Araucana de Alonso de Ercilla.  La primera parte de este poema se public\u00f3 en Madrid en 1569; las dos partes, en 1578, y la adici\u00f3n de Osorio, en 1597.  Pedro de Ona public\u00f3 un poema inferior, el Arauco domado, en 1596, el Puren ind\u00f3mito de Fernando \u00c1lvarez de Toledo fue terminado en 1599.  Finalmente, Lope de Vega tambi\u00e9n escribi\u00f3 un Arauco domado, de escaso valor.  Despu\u00e9s vinieron las obras ling\u00fc\u00edsticas del jesuita Luis de Valdivia: Arte y gram\u00e1tica de la lengua que corre en todo el reino de Chile (Lima, 1606), y las obras de Alonso de Ovalle, Relaci\u00f3n verdadera de la Paces que capitul\u00f3 con el araucano rebelde de marqu\u00e9s de Basides, etc. (Madrid, 1646).  La obra m\u00e1s conocida de los tiempos coloniales es la del Abate Molina: Saggio sulla storia civile de Chile (1782), que ha sido traducida a muchas lenguas europeas.  La gran colecci\u00f3n titulada Colecci\u00f3n de historiadores primitivos de Chile (Santiago), ed. J. T. Medina, contiene la mayor\u00eda (si no todos) de los escritores m\u00e1s antiguos sobre Chile y los araucanos.  Por ejemplo: (II) G\u00f3ngora Marmolejo, Historia de Chile desde su descubrimiento hasta el a\u00f1o de 1575; (III) Pineda y Bascu\u00f1\u00e1n (desde aproximadamente 1650), Cautiverio feliz y raz\u00f3n de las guerras dilatadas de Chile, (IV) Adem\u00e1s, una de las obras de Olivares, tambi\u00e9n Tribaldos de Toledo, Vista General de las continuadas Guerras (V).  cf. Santiago de Tesillo, Guerra de Chile y causas de su duraci\u00f3n (1621-59), VI: Marino de Lovera Cr\u00f3nica de Reyno de Chile, IV; Olivares, Historia militar, civil y sagrada de Chile (siglo XVIII) VI; Historia de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en Chile (1736) XIV y XV; G\u00f3mez de Vidaurre, contempor\u00e1neo de Molina, Historia geogr\u00e1fica, natural y civil de Chile (XVI); Gonz\u00e1lez de N\u00e1jera; Desenga\u00f1o y Reparo de la Guerra de Chile (VIII-IX); Cavallo Goyeneche, Descripci\u00f3n hist\u00f3rica, geogr\u00e1fica, del reino de Chile &#8211; desde 1796 (XXII-XXIII); P\u00e9rez Garc\u00eda, Historia de Chile. Entre los autores modernos, Medina, Los Abor\u00edgenes de Chile (Santiago, 1892); Guevara, Historia de la Civilizaci\u00f3n de Araucania (Santiago, 1898); Barros Arana, Historia general de Chile (15 vols., Santiago, 1884); Ignacio Domeyko; Araucania y sus habitantes (Santiago, 1845); Jos\u00e9 F\u00e9lix de Augusta, Gram\u00e1tica araucana (Valdivia, 1903); Tableau civil et moral des araucans (XVI, Annales des voyages, tr. del Viagero universal); Smith, The Araucanians (New York, 1855); Lenz, Araukanische Marchen (Valpara\u00edso, 1892).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Bandelier, Adolph Francis. \u00abAraucanians.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01679b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Diego Herrero Murillas\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Tambi\u00e9n Moluches, Mapuches). El origen de la palabra no est\u00e1 a\u00fan hoy completamente establecido. 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