{"id":23329,"date":"2016-02-05T15:55:42","date_gmt":"2016-02-05T20:55:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arte-y-liturgia-la-musica-joseph-ratzinger\/"},"modified":"2016-02-05T15:55:42","modified_gmt":"2016-02-05T20:55:42","slug":"arte-y-liturgia-la-musica-joseph-ratzinger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/arte-y-liturgia-la-musica-joseph-ratzinger\/","title":{"rendered":"ARTE Y LITURGIA: LA MUSICA (JOSEPH RATZINGER)"},"content":{"rendered":"<p>\n          \u00d3rgano de Christophe Moucherel (1734-36] Bas\u00edlica de Santa Cecilia de AlbiLa importancia que la m\u00fasica tiene en el marco de la religi\u00f3n b\u00edblica puede deducirse sencillamente de un dato: la palabra cantar (junto a sus derivados correspondientes: canto, etc.) es una de las m\u00e1s utilizadas en la Biblia. En el Antiguo Testamento aparece en 309 ocasiones, en el Nue\u00advo Testamento 36. Cuando el hombre entra en contacto con Dios, las palabras se hacen insuficientes. Se despier\u00adtan esos \u00e1mbitos de la existencia que se convierten espon\u00adt\u00e1neamente en canto1. El propio ser del hombre se queda corto para lo que quiere expresar, hasta tal punto que in\u00advita a toda la creaci\u00f3n a unirse a \u00e9l en un c\u00e1ntico: \u00ab\u00a1Des\u00adpierta, gloria m\u00eda!, \u00a1despertad, c\u00edtara y arpa!, \u00a1despertar\u00e9 a la aurora! Te dar\u00e9 gracias ante los pueblos, Se\u00f1or; tocar\u00e9 para ti ante las naciones: por tu bondad, que es m\u00e1s gran\u00adde que los cielos; por tu fidelidad, que alcanza las nubes\u00bb (Sal 57 [56] 9-11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera menci\u00f3n del canto la encontramos, en la Bi\u00adblia, despu\u00e9s del paso del Mar Rojo. En ese momento, Is\u00adrael ha sido definitivamente liberado de la esclavitud, ha experimentado de forma imponente el poder salvador de Dios en una situaci\u00f3n desesperada. Al igual que Mois\u00e9s de ni\u00f1o fue salvado de las aguas del Nilo y, por esto mismo, podemos decir que fue devuelto a la vida, tambi\u00e9n Israel se siente, en cierto modo, salvado del agua, libre, devuelto a s\u00ed mismo por la mano poderosa de Dios. La reacci\u00f3n del pueblo ante el acontecimiento fundamental de la salvaci\u00f3n se describe en el relato b\u00edblico con la siguiente expresi\u00f3n: \u00abCreyeron en Yahveh y en Mois\u00e9s, su siervo\u00bb (Ex 14,31). Pero le sigue otra reacci\u00f3n que se a\u00f1ade a la primera con una naturalidad desbordante: \u00abEntonces Mois\u00e9s y los is\u00adraelitas cantaron este c\u00e1ntico a Yahveh&#8230;\u00bb (15,1). En la ce\u00adlebraci\u00f3n de la noche de Pascua los cristianos, a\u00f1o tras a\u00f1o, unen su voz a este c\u00e1ntico, lo cantan de nuevo como c\u00e1ntico propio, porque tambi\u00e9n ellos se \u00absaben salvados del agua\u00bb por el poder de Dios, se saben liberados por Dios para la vida verdadera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Apocalipsis de San Juan abre un poco m\u00e1s el aba\u00adnico. Despu\u00e9s de que los \u00faltimos enemigos de Dios han subido al escenario de la historia \u2014la trinidad sat\u00e1nica, constituida por la Bestia, su imagen y el n\u00famero de su nombre\u2014 y cuando, a la vista de tal superioridad, todo parece perdido para el santo Israel de Dios, el vidente re\u00adcibe la visi\u00f3n del vencedor: \u00abEstaban de pie junto al mar de cristal, llevando las c\u00edtaras de Dios. Y cantan el c\u00e1ntico de Mois\u00e9s, siervo de Dios, y el c\u00e1ntico del Cordero&#8230;\u00bb (Ap 15,2.3). La paradoja de entonces se hace a\u00fan m\u00e1s in\u00admensa: no vencen las gigantescas bestias feroces, con su poder medi\u00e1tico y su capacidad t\u00e9cnica; vence el Cordero degollado. Y as\u00ed vuelve a sonar, una vez m\u00e1s, y de forma ya definitiva, el c\u00e1ntico del siervo de Dios, Mois\u00e9s, que ahora se convierte en el c\u00e1ntico del Cordero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El canto lit\u00fargico se sit\u00faa en el marco de esta gran ten\u00adsi\u00f3n hist\u00f3rica. Para Israel el acontecimiento de salvaci\u00f3n que tuvo lugar con el paso del Mar Rojo, quedar\u00eda siem\u00adpre como fundamento de la alabanza a Dios, el tema prin\u00adcipal de los c\u00e1nticos dirigidos a Dios. Para los cristianos el verdadero \u00e9xodo es la resurrecci\u00f3n de Cristo, que hab\u00eda atravesado el \u00abMar Rojo\u00bb de la muerte, que hab\u00eda descen\u00addido al mundo de las tinieblas, y hab\u00eda abierto las puertas del abismo. \u00c9se era el verdadero \u00e9xodo, que se convert\u00eda en nueva presencia a trav\u00e9s del bautismo: el bautismo es vivir, al mismo tiempo que Cristo, su descenso a los infier\u00adnos y su ascensi\u00f3n, y ser acogidos, por medio de \u00e9l, a la comuni\u00f3n de la vida nueva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda despu\u00e9s de la alegr\u00eda del \u00e9xodo, los israelitas descubrieron que se encontraban expuestos al desierto y sus peligros, y que el camino hacia la Tierra Prometida no estaba exento de amenazas. Pero tambi\u00e9n se pusieron de manifiesto las obras, siempre nuevas, de Dios, que permi\u00adt\u00edan volver a cantar el c\u00e1ntico de Mois\u00e9s, y mostraban que Dios no era un Dios del pasado, sino del presente y del futuro. En cada c\u00e1ntico nuevo, estaba presente, sin duda alguna, la conciencia de su car\u00e1cter provisional, y el anhe\u00adlo de un c\u00e1ntico definitivo, el anhelo de una salvaci\u00f3n que no trajera consigo ni un s\u00f3lo instante de miedo, tan s\u00f3lo c\u00e1nticos de alabanza. Quien cre\u00eda en la resurrecci\u00f3n de Cristo reconoc\u00eda la salvaci\u00f3n definitiva y sab\u00eda que los cristianos, que se encontraban ahora en la \u00abnueva alian\u00adza\u00bb, cantaban ahora el c\u00e1ntico nuevo, que era definitivo y realmente \u00abnuevo\u00bb, en vista de lo completamente otro que hab\u00eda sucedido con la resurrecci\u00f3n de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que hab\u00edamos dicho en la primera parte acerca de la \u00abfase intermedia\u00bb de la realidad cristiana \u2014que ya no es sombra, pero que tampoco es todav\u00eda realidad plena, sino \u00abimagen\u00bb\u2014 vuelve a ser aplicable aqu\u00ed: se ha entonado el c\u00e1ntico definitivamente nuevo, pero hace falta que se cumplan todos los sufrimientos de la historia, que se reco\u00adja todo el dolor y se introduzca en el sacrificio de alaban\u00adza, para que all\u00ed se transforme en c\u00e1ntico de alabanza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queda as\u00ed esbozado el fundamento teol\u00f3gico del canto lit\u00fargico. Es necesario ahora acercarse un poco m\u00e1s a su realidad pr\u00e1ctica. Junto a los distintos testimonios del canto individual y el canto de la comunidad en Israel, as\u00ed como la m\u00fasica en el templo, que encontramos a lo largo de las Sagradas Escrituras, la verdadera fuente en la que podemos apoyarnos es el libro de los Salmos. Aunque, debido a la falta de una notaci\u00f3n musical, no podamos hacer una reconstrucci\u00f3n de la \u00abm\u00fasica sacra\u00bb de Israel, este libro s\u00ed que nos da una idea de la riqueza de instru\u00admentos as\u00ed como de los diferentes modos de cantar que se practicaban en Israel. En su poes\u00eda hecha oraci\u00f3n se nos muestra la diversidad de experiencias que se convirtieron en plegaria y c\u00e1ntico ante Dios. Aflicci\u00f3n, lamento, tam\u00adbi\u00e9n acusaci\u00f3n, temor, esperanza, confianza, agradeci\u00admiento, alegr\u00eda, toda la vida, tal y como se desarrolla, que\u00adda reflejada en el di\u00e1logo con Dios. Lo que llama la atenci\u00f3n es que incluso el lamento en una situaci\u00f3n de\u00adsesperada, casi siempre acaba, por as\u00ed decirlo, con una palabra de confianza, con una anticipaci\u00f3n de la acci\u00f3n salv\u00edfica de Dios. Por eso, todos estos \u00abnuevos himnos\u00bb podr\u00edan definirse, en cierto sentido, como variaciones del c\u00e1ntico de Mois\u00e9s. Por un lado, el c\u00e1ntico dirigido a Dios se eleva por encima de esa situaci\u00f3n desesperada de la que no nos puede salvar ning\u00fan poder de este mundo; de modo que s\u00f3lo queda Dios como refugio. Pero, al mismo tiempo, ese c\u00e1ntico procede de la confianza que, incluso en la oscuridad m\u00e1s extrema, sabe, a ciencia cierta, que el acontecimiento del Mar Rojo es una promesa que tiene la \u00faltima palabra, tanto en la vida como en la historia. Final\u00admente, es importante tener en cuenta que aunque los sal\u00admos, con frecuencia, nacen de experiencias personales de sufrimiento y de acogida, siempre acaban desembocando en la oraci\u00f3n com\u00fan de Israel y, de igual modo, se alimen\u00adtan del fundamento com\u00fan de las obras que Dios ha lleva\u00addo a cabo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEn lo que se refiere a la Iglesia que canta, podemos observar al respecto la misma relaci\u00f3n de continuidad y renovaci\u00f3n que ya vimos a prop\u00f3sito de la arquitectura eclesial y las im\u00e1genes sagradas y, m\u00e1s en general, en la esencia misma de la liturgia: el salterio se convierte por s\u00ed mismo en el libro de oraci\u00f3n de la Iglesia en camino, que, por esto mismo, se convirti\u00f3 en una Iglesia que reza con el canto. Esto es v\u00e1lido, en primer lugar, para el salterio, que ahora se reza juntamente con Cristo. En el canon de Israel se hab\u00eda atribuido, en gran medida, al rey David la autor\u00eda de los salmos, haciendo con ello cierta interpretaci\u00f3n his-t\u00f3rico-salv\u00edfica y teol\u00f3gica. Para los cristianos, sin embar\u00adgo, es evidente que Cristo es el verdadero David, y que David reza en el Esp\u00edritu, con Cristo y en Cristo, que ha\u00adbr\u00eda de ser su hijo, siendo al mismo tiempo Hijo Unig\u00e9ni\u00adto de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esta clave interpretativa los cristianos se un\u00edan a la oraci\u00f3n de Israel, sabiendo que, de esta forma, precisa\u00admente, la convert\u00edan en el c\u00e1ntico nuevo. Tengamos en cuenta que, haciendo esto, se daba cuerpo a una interpre\u00adtaci\u00f3n trinitaria de los salmos: el Esp\u00edritu Santo, que ha\u00adb\u00eda inspirado a David a la hora de cantar y orar, hace que David hable de Cristo, incluso le convierte en su voz. Por eso en los salmos hablamos, por Cristo, al Padre, en el Es\u00adp\u00edritu Santo. Esta interpretaci\u00f3n pneumatol\u00f3gica y cristo-l\u00f3gica de los salmos no afecta \u00fanicamente al texto, sino que incluye tambi\u00e9n el elemento musical: es el Esp\u00edritu Santo el que ense\u00f1a a cantar a David y, por medio de \u00e9l, a Israel y a la Iglesia. Es m\u00e1s, el canto, en cuanto que est\u00e1 por encima del modo habitual de hablar, es un aconteci\u00admiento pneum\u00e1tico. La m\u00fasica en la Iglesia surge como un \u00abcarisma\u00bb, como un don del Esp\u00edritu: es la verdadera \u00abglosolaiia\u00bb, la nueva \u00ablengua\u00bb que procede del Esp\u00edritu. Sobre todo en ella tiene lugar la \u00absobria embriaguez\u00bb de la fe, porque en ella se superan todas las posibilidades de la mera racionalidad. Pero esta \u00abembriaguez\u00bb est\u00e1 llena de sobriedad porque Cristo y el Esp\u00edritu son inseparables, porque este lenguaje \u00abebrio\u00bb, a pesar de todo, permanece internamente en la disciplina del Logos, en una nueva ra\u00adcionalidad que, m\u00e1s all\u00e1 de toda palabra, sirve a la palabra originaria, que es el fundamento de toda raz\u00f3n. Tendre\u00admos que volver sobre este asunto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hemos encontrado anteriormente en el Apocalipsis ese horizonte amplio, consecuencia de la profesi\u00f3n de fe en Cristo, donde el c\u00e1ntico de los vencedores recibe el nombre de c\u00e1ntico de Mois\u00e9s, siervo de Dios, y del Cordero. Con ello se pon\u00eda de relieve otra dimensi\u00f3n del canto ante Dios. En la Biblia de Israel hemos constatado hasta ahora dos motivos fundamentales para cantar ante Dios: la situaci\u00f3n de necesidad y de alegr\u00eda, de tribulaci\u00f3n y de salvaci\u00f3n. La relaci\u00f3n con Dios estaba demasiado determinada por el te\u00admor y ese profundo respeto ante el poder eterno del Crea\u00addor, como para osar plantearse los c\u00e1nticos al Se\u00f1or como c\u00e1nticos de amor a Dios. Aunque detr\u00e1s de esa confianza, que interiormente caracteriza a todos los textos, se esconde en \u00faltimo extremo ese mismo amor, es un amor que sigue siendo t\u00edmido, y por consiguiente, velado. La estrecha co\u00adnexi\u00f3n entre amor y canto se introdujo en el Antiguo Testa\u00admento de una forma que, en principio, puede resultar extra\u00ad\u00f1a: mediante la introducci\u00f3n del Cantar de los Cantares que, en cuanto tal, era una recopilaci\u00f3n de poemas de amor humano. Sin embargo, al incorporarlas al canon, se tiene ya en cuenta una interpretaci\u00f3n m\u00e1s amplia. Estos bell\u00edsimos poemas de amor de Israel pod\u00edan entenderse como pala\u00adbras inspiradas de la Sagrada Escritura, porque exist\u00eda la convicci\u00f3n de que el amor humano que en ella se expresaba trasluc\u00eda el misterio de amor de Dios a Israel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el lenguaje de los profetas, se denominaba prostitu\u00adci\u00f3n al culto a los dioses extranjeros (lo cual ten\u00eda un significado muy concreto, ya que los cultos de fecundidad formaban parte, normalmente, de los ritos de fecundidad, de la pr\u00e1ctica de la prostituci\u00f3n que ten\u00eda lugar en los tem\u00adplos). La elecci\u00f3n de Israel, por el contrario, aparece ahora como la historia de amor de Dios con su pueblo. La alian\u00adza se interpreta con la imagen de los desposorios y del ma\u00adtrimonio, como v\u00ednculo de amor de Dios con el hombre y del hombre con Dios. De esta forma, el amor humano se pod\u00eda convertir en imagen real de la actuaci\u00f3n de Dios con Israel. Jes\u00fas hab\u00eda hecho suya esta l\u00ednea de la tradici\u00f3n de Israel, hasta tal punto que, en una de sus primeras par\u00e1bo\u00adlas, habla de s\u00ed mismo como el Esposo. Ante la pregunta de por qu\u00e9 sus disc\u00edpulos no ayunaban, contrariamente a lo que hac\u00edan los disc\u00edpulos de Juan y los disc\u00edpulos de los fariseos, hab\u00eda respondido: \u00ab\u00bfEs que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio est\u00e1 con ellos? Mien\u00adtras tienen al novi&#8217;o con ellos, no pueden ayunar. Llegar\u00e1 un d\u00eda en que se lleven al novio: aquel d\u00eda s\u00ed que ayunar\u00e1n\u00bb (Me 2,19s). Es una profec\u00eda de la pasi\u00f3n, pero tambi\u00e9n un anuncio de las bodas, que luego vuelve a aparecer una y otra vez en las par\u00e1bolas de Jes\u00fas sobre el banquete nup\u00adcial, y que se convierte en el tema central del \u00faltimo libro del Nuevo Testamento, el Apocalipsis: todo se encamina, pasando por la pasi\u00f3n, a las bodas del Cordero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que estas bodas parecen siempre anticipadas en la visi\u00f3n de la liturgia celestial, los cristianos comprendie\u00adron que la eucarist\u00eda es presencia del esposo y, precisa\u00admente por esto, anticipaci\u00f3n de la fiesta nupcial de Dios. Pues en ella se hace efectiva esa comuni\u00f3n que tiene su correspondencia en la uni\u00f3n que se da en el matrimonio entre hombre y mujer: al igual que \u00e9stos se convierten en \u00abuna sola carne\u00bb, tambi\u00e9n nosotros nos convertimos a tra\u00adv\u00e9s de la comuni\u00f3n en un \u00abesp\u00edritu\u00bb, en una unidad con El. El misterio nupcial de la uni\u00f3n de Dios y hombre, anunciado en el Antiguo Testamento, se cumple de forma real en el sacramento del cuerpo y la sangre de Cristo, pre\u00adcisamente pasando por su muerte (cf. Ef 5,29-32; 1 Cor 6,17; Gal 3,28). El c\u00e1ntico de la Iglesia procede, en \u00faltima instancia, del amor: es el amor el que est\u00e1 en lo m\u00e1s pro\u00adfundo del origen del cantar. \u00ab.Cantare amantis est\u00bb, dice san Agust\u00edn: \u00abEl cantar es cosa del amor\u00bb. Con ello hemos vuelto a la interpretaci\u00f3n trinitaria de la m\u00fasica de la Igle\u00adsia: el Esp\u00edritu Santo es el amor y en \u00c9l est\u00e1 el origen del canto. El es el Esp\u00edritu de Cristo, El es el que atrae al amor a trav\u00e9s de Cristo y de esta forma nos conduce al Padre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras considerar estas fuerzas internas que mueven la m\u00fasica lit\u00fargica, hay que volver, una vez m\u00e1s, a cuestiones de car\u00e1cter m\u00e1s pr\u00e1ctico. La expresi\u00f3n utilizada por los salmos para el t\u00e9rmino \u00abcantar\u00bb, pertenece, en su ra\u00edz l\u00e9xi\u00adca, al patrimonio com\u00fan de las lenguas del Antiguo Orien\u00adte, y hace referencia a un canto acompa\u00f1ado de instrumen\u00adtos (probablemente se trataba de instrumentos de cuerda), con una orientaci\u00f3n claramente textual y con un mensaje claramente determinado en cuanto al contenido. Se trata\u00adba, al parecer, de un canto vocal que, presumiblemente, s\u00f3lo permit\u00eda variaciones mel\u00f3dicas al principio y al final. La Biblia griega tradujo la palabra hebrea zamir por psa-llein, que en griego significaba \u00abpuntear\u00bb (sobre todo refi\u00adri\u00e9ndose al sonido de los instrumentos de cuerda: del arpa o la c\u00edtara). Sin embargo, ahora se convert\u00eda en ex\u00adpresi\u00f3n de un modo espec\u00edfico de hacer m\u00fasica del culto jud\u00edo, y m\u00e1s tarde expresar\u00eda tambi\u00e9n el modo de cantar propio de los cristianos. En algunas ocasiones, se le a\u00f1ade un elemento, cuyo significado permanece velado, pero que, en todo caso, muestra un canto art\u00edstico, ordenado. La fe b\u00edblica hab\u00eda creado con ello su propia expresi\u00f3n cultural en el campo de la m\u00fasica, expresi\u00f3n adecuada a su esencia, y que establece el criterio para todas las suce\u00adsivas inculturaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La pregunta de hasta d\u00f3nde puede llegar la ineulturaci\u00f3n en el campo de la m\u00fasica tuvo pronto una dimensi\u00f3n muy pr\u00e1ctica para los primeros cristianos. Las comunidades cristianas hab\u00edan nacido de la sinagoga y hab\u00edan adoptado de ella tanto el salterio, que ahora interpretaban cristol\u00f3-gicamente, como la forma de cantarlo. Muy pronto surgie\u00adron tambi\u00e9n nuevos himnos y cantos cristianos; en un pri\u00admer momento y todav\u00eda apoyados en el Antiguo Testamento surgen el Benedictus y el Magn\u00edficat-, despu\u00e9s textos enteramente cristol\u00f3gicos, entre los que destacan el Pr\u00f3logo del Evangelio de San Juan (1,1-18), el himno cris-tol\u00f3gico de la Carta a los Filipenses (2,6-11), el himno a Cristo de 1 Tim (3,16). Una informaci\u00f3n interesante acerca del desarrollo de la liturgia de la Iglesia en sus or\u00edgenes, nos lo ofrece san Pablo, en la primera Carta a los Corin\u00adtios: \u00abCuando os reun\u00eds, cada cual aporta algo: un canto (psalm\u00f3n), una ense\u00f1anza, una revelaci\u00f3n, hablar en len\u00adguas o interpretarlas; pues que todo resulte constructivo\u00bb (14,26). Gracias al escritor romano Plinio el Joven \u2014por una carta escrita al C\u00e9sar, para informarle sobre el culto de los cristianos\u2014, sabemos que, a principios del siglo II, el canto de glorificaci\u00f3n de Cristo y su divinidad era un elemento constitutivo de la liturgia cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos imaginar que estos nuevos textos cristianos aportaron una ampliaci\u00f3n de las anteriores formas de can\u00adto y que surgieran nuevas melod\u00edas. Parece ser que el de\u00adsarrollo de la fe cristiana se llev\u00f3 a cabo tambi\u00e9n en la composici\u00f3n de himnos, creaciones po\u00e9ticas que surg\u00edan en ese tiempo como \u00abdones pneum\u00e1ticos\u00bb en la Iglesia. Lo cual era motivo de esperanza, pero tambi\u00e9n de peligro. Al desligarse la Iglesia de sus ra\u00edces semitas y pasar al mundo griego tuvo lugar, de forma casi espont\u00e1nea, una mayor amalgama con la m\u00edstica griega del Logos, con su poes\u00eda y con su m\u00fasica. Con todo ello, se corr\u00eda el riesgo de que el acontecimiento cristiano se disolviera, desde dentro, en una especie de m\u00edstica general. Precisamente el \u00e1mbito de los himnos y la m\u00fasica se convirti\u00f3 en la puerta de entrada de la gnosis, esa mortal tentaci\u00f3n que comenz\u00f3 a descomponer el cristianismo desde dentro. En este sen\u00adtido hay que entender el hecho de que, en la lucha por la identidad de la fe y su enraizamiento en la figura hist\u00f3rica de Jesucristo, las autoridades de la Iglesia tomaran una decisi\u00f3n radical. El canon 59 del Concilio de Laodicea prohibe el uso de composiciones s\u00e1lmicas de car\u00e1cter pri\u00advado, y escritos no can\u00f3nicos; el canon 15 limita el canto de los salmos al coro de los salmistas, mientras que \u00ablos dem\u00e1s en la Iglesia no deben cantar\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, se perdi\u00f3 la pr\u00e1ctica totalidad de los himnos postb\u00edblicos; se volvi\u00f3, de una forma rigurosa, al modo de cantar heredado de la sinagoga, con su car\u00e1cter puramente vocal. Ciertamente hay que lamentar las p\u00e9rdi\u00addas culturales que de aqu\u00ed derivaron, pero fue una deci\u00adsi\u00f3n indispensable para dejar a salvo un valor m\u00e1s grande. La vuelta a una aparente pobreza cultural salv\u00f3 la identi\u00addad de la fe b\u00edblica y, precisamente, mediante el rechazo de un falso modelo de inculturaci\u00f3n, abri\u00f3 al futuro todo el panorama cultural del acontecimiento cristiano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la historia de la m\u00fasica lit\u00fargica se puede observar un gran paralelismo con la evoluci\u00f3n de la cuesti\u00f3n de las im\u00e1genes. Oriente sigui\u00f3 siendo fiel \u2014al menos en el \u00e1m\u00adbito bizantino\u2014 a la m\u00fasica puramente vocal. Sin embar\u00adgo, en el \u00e1rea eslava, quiz\u00e1 por influjo de Occidente, se ampli\u00f3, convirti\u00e9ndose en una polifon\u00eda cuyos coros de hombres, con su dignidad sacra y con su energ\u00eda conteni\u00adda, conmueven el coraz\u00f3n y hacen de la eucarist\u00eda la fiesta de la fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Occidente el canto de los salmos de los coros gre\u00adgorianos fue evolucionando hasta llegar a una altura y a una pureza nueva, que constituyen un criterio permanente para la m\u00fasica sacra, es decir, para la m\u00fasica que acompa\u00ad\u00f1a las celebraciones lit\u00fargicas de la Iglesia. En la tard\u00eda Edad Media se desarrolla la polifon\u00eda y los instrumentos vuelven a formar parte de la liturgia, y con todo derecho, puesto que la Iglesia, como ya hemos visto, no s\u00f3lo es con\u00adtinuaci\u00f3n de la sinagoga, sino que abarca tambi\u00e9n la reali\u00addad representada por el templo, desde la perspectiva de la Pascua de Cristo. De esta forma, hay dos nuevos factores que se introducen en la m\u00fasica de la -Iglesia: la libertad ar\u00adt\u00edstica va a reivindicar cada vez m\u00e1s espacio en el servicio lit\u00fargico; la m\u00fasica de la Iglesia y la m\u00fasica profana ahora se compenetran, tal y como queda patente, sobre todo, en las llamadas misas espect\u00e1culo, en las que el texto de la misa est\u00e1 subordinado a un tema, a una melod\u00eda, que se apoya en la m\u00fasica profana, de modo que para los oyentes podr\u00eda incluso sonar como una canci\u00f3n popular pegadiza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente que las perspectivas abiertas por la creati\u00advidad art\u00edstica y los motivos profanos tra\u00edan consigo, inevi\u00adtablemente, un peligro: la m\u00fasica no surge ya de la ora\u00adci\u00f3n, m\u00e1s bien se desliga de la liturgia, es m\u00e1s, apoy\u00e1ndose en la pretendida autonom\u00eda de lo art\u00edstico, se convierte en un fin en s\u00ed mismo, o abre las puertas a otras experiencias o sensaciones completamente distintas. Todo ello acaba por desposeer a la liturgia de su verdadera esencia. En este punto, el Concilio de Tren\u00edo intervino en la controver\u00adsia cultural entonces vigente, y restableci\u00f3 la norma seg\u00fan la cual en la m\u00fasica lit\u00fargica era prioritario el predominio de la palabra. Con ello limitaba, de manera sensible, el uso de los instrumentos y, por otro lado, establec\u00eda una clara diferencia entre la m\u00fasica profana y la m\u00fasica sacra. P\u00edo X llevar\u00eda a cabo una segunda intervenci\u00f3n, an\u00e1loga a \u00e9sta, a principios del siglo XX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00e9poca del Barroco (de forma diferente en el territo\u00adrio cat\u00f3lico y el protestante) hab\u00eda vuelto a encontrar una asombrosa unidad entre la m\u00fasica profana y la m\u00fasica de las celebraciones lit\u00fargicas, y hab\u00eda tratado de poner al servicio de la gloria de Dios toda la fuerza luminosa de la m\u00fasica, resultado de ese momento culminante de la histo\u00adria cultural. En la Iglesia podemos escuchar a Bach o a Mozart, y en ambos casos percibimos, de manera sorpren\u00addente, lo que significa gloria Dei, la Gloria de Dios. Nos encontramos frente al misterio de la belleza infinita que nos hace experimentar la presencia de Dios de una manera mucho m\u00e1s viva y verdadera de lo que podr\u00edan hacernos sentir muchas homil\u00edas. Sin embargo, tambi\u00e9n se anuncia en ello un peligro: la dimensi\u00f3n subjetiva y esa pasi\u00f3n que suscita est\u00e1n a\u00fan como contenidos por el orden del uni\u00adverso musical, en el que se refleja el orden de la creaci\u00f3n divina. Pero amenaza la irrupci\u00f3n del virtuosismo, la vani\u00addad de la propia habilidad, que ya no est\u00e1 al servicio del todo, sino que quiere ponerse en un primer plano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo ello hizo que en el siglo XIX, el siglo de una sub\u00adjetividad que quiere emanciparse, se llegara, en muchos casos, a que lo sacro quedase atrapado en lo oper\u00edstico, recordando de nuevo aquellos peligros que, en su d\u00eda, obligaron a intervenir a Trento. De forma semejante P\u00edo X intent\u00f3, entonces, alejar la m\u00fasica oper\u00edstica de la liturgia, declarando el canto gregoriano y la gran polifon\u00eda de la \u00e9poca de la renovaci\u00f3n cat\u00f3lica (con Palestrina como figu\u00adra simb\u00f3lica destacada) como criterio de la m\u00fasica lit\u00fargi\u00adca. As\u00ed, la m\u00fasica lit\u00fargica se ha de distinguir claramente de la m\u00fasica religiosa en general, igual que ocurre con el arte figurativo, cuyos criterios lit\u00fargicos han de ser distin\u00adtos a los del arte religioso en general. El arte en la liturgia tiene una responsabilidad muy espec\u00edfica y, precisamente por esto, se convierte en motor de la cultura que, en \u00falti\u00admo extremo, se debe tambi\u00e9n al culto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la revoluci\u00f3n cultural de los \u00faltimos decenios nos encontramos hoy ante un desaf\u00edo que, sin duda alguna, no es menor que estos tres momentos de crisis que hemos visto al hacer nuestro bosquejo hist\u00f3rico: la tentaci\u00f3n gn\u00f3stica, la crisis de finales de la Edad Media y principios de la Edad Moderna, y la crisis a principios del siglo XX, que constituy\u00f3 el preludio de las cuestiones a\u00fan m\u00e1s radi\u00adcales del presente. Tres fen\u00f3menos recientes ponen de manifiesto las dificultades con las que se debe enfrentar la Iglesia en el campo de la m\u00fasica lit\u00fargica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar est\u00e1 el universalismo cultural que la Iglesia ha de ser capaz de demostrar, si quiere superar de\u00adfinitivamente las fronteras del esp\u00edritu europeo. La dificul\u00adtad est\u00e1 en c\u00f3mo ha de ser la inculturaci\u00f3n en el campo de la m\u00fasica sacra, para que, por una parte, pueda garantizar\u00adse la identidad cristiana, y por otra parte, pueda desarro\u00adllarse su car\u00e1cter universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los otros dos fen\u00f3menos est\u00e1n ligados a la evoluci\u00f3n de la m\u00fasica como tal: inicialmente tienen su origen en Occidente, pero, gracias a la globalizaci\u00f3n de la cultura, afectan desde hace tiempo a toda la humanidad. El prime\u00adro es la llamada \u00abm\u00fasica cl\u00e1sica\u00bb que \u2014salvo escasas ex\u00adcepciones\u2014 se ha ido circunscribiendo a una especie de gueto, al que acceden \u00fanicamente los especialistas, e in\u00adcluso ellos, en ocasiones, lo hacen con sentimientos y pre\u00addisposiciones diversas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro ser\u00eda la m\u00fasica de las masas, que se ha desliga\u00addo de este fen\u00f3meno y ha emprendido un camino diferen\u00adte. Dentro de ella est\u00e1, por un lado, la m\u00fasica pop, cuyo soporte, desde luego, ya no es el \u00abpueblo\u00bb (pop), en su antiguo sentido, sino que va ligada a un fen\u00f3meno de ma\u00adsas, es producida de un modo industrial y puede definir\u00adse, en \u00faltimo extremo, como un culto a lo banal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00fasica rock es, frente a eso, expresi\u00f3n de las pasiones elementales, que en los grandes festivales de esta m\u00fasica han adoptado un car\u00e1cter cultual, es decir, de un contra\u00adculto, que se opone al culto cristiano. Quiere liberar al hombre de s\u00ed mismo en la vivencia de la masa y en la vibraci\u00f3n provocada por el ritmo, el ruido y los efectos luminosos. Eso lleva al que participa en ella, mediante el \u00e9xtasis pro\u00advocado por el desgarramiento de los propios l\u00edmites, a hundirse en la fuerza primitiva del universo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00fasica de la sobria embriaguez del Esp\u00edritu Santo parece tener pocas posibilidades all\u00ed donde el yo se con\u00advierte en una c\u00e1rcel y el Esp\u00edritu en una cadena. Al mismo tiempo, la ruptura violenta con uno y otro aparece como la verdadera promesa de liberaci\u00f3n que uno cree poder saborear al menos por un instante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es lo que hay que hacer? Con m\u00e1s evidencia que en el arte figurativo, la ayuda no puede basarse en recetas te\u00f3ricas, ha de partir, m\u00e1s bien, de la renovaci\u00f3n interior. No obstante, quiero intentar resumir, a modo de conclu\u00adsi\u00f3n, los criterios que han ido apareciendo ,a lo largo de nuestra reflexi\u00f3n sobre los fundamentos internos de la m\u00fasica sacra cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00fasica lit\u00fargica cristiana se define por su relaci\u00f3n con el Logos en un triple sentido:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) Remite a los momentos de la actuaci\u00f3n de Dios atestiguados por la Biblia y presentes en el culto. Una ac\u00adtuaci\u00f3n que sigue en la historia de la Iglesia, pero que tie\u00adne su centro inmutable en la Pascua de Jesucristo \u2014en su cruz, resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n\u2014. Esta intervenci\u00f3n hist\u00f3\u00adrica de Dios abarca tambi\u00e9n los acontecimientos salv\u00edficos del Antiguo Testamento, as\u00ed como la experiencia de salva\u00adci\u00f3n y la esperanza de la historia de las religiones, inter\u00adpret\u00e1ndolas y conduci\u00e9ndolas a su plenitud.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la m\u00fasica lit\u00fargica, basada en la fe b\u00edblica existe, en gran medida, una clara primac\u00eda de la palabra; es una for\u00adma m\u00e1s elevada de predicaci\u00f3n. Procede, en \u00faltimo extremo, del amor que responde al amor de Dios que se hizo carne en Cristo, al amor que por nosotros se entreg\u00f3 hasta la muerte. Puesto que, incluso despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, la cruz no es en absoluto un acontecimiento del pasado, este amor se caracteriza siempre por el dolor ante el ocul-tamiento de Dios, por el grito que surge desde lo profun\u00addo de la necesidad \u2014Kyrie eleison\u2014 por la esperanza y la oraci\u00f3n. Pero, dado que este amor siempre puede experi\u00admentar la resurrecci\u00f3n como verdad, a modo de antici\u00adpaci\u00f3n, implica tambi\u00e9n la alegr\u00eda del sentirse amado, ese gozo interior con el que Haydn dec\u00eda sentirse transporta\u00addo cuando pon\u00eda m\u00fasica a los textos lit\u00fargicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La referencia al Logos significa, ante todo, referencia a la palabra. De aqu\u00ed se deriva en la liturgia, el predominio del canto sobre la m\u00fasica instrumental (que de ning\u00fan modo ha de ser excluida). As\u00ed se entiende que los textos b\u00edblicos y lit\u00fargicos sean las palabras determinantes, que marcan los criterios que deben orientar la m\u00fasica lit\u00fargi\u00adca. Lo cual no se opone, en modo alguno, a la creaci\u00f3n de \u00abnuevos himnos\u00bb, sino que los inspira y constituye la ga\u00adrant\u00eda del fundamento y la \u00ediabilidad de ese sentirse ama\u00addo por Dios, es decir, de la redenci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) San Pablo nos dice que nosotros no sabemos pedir lo que conviene, pero que el Esp\u00edritu mismo intercede por nosotros \u00abcon gemidos inefables\u00bb (Rom 8,26). La ora\u00adci\u00f3n, en cuanto tal y, de un modo particular, el don del canto y del sonido que va m\u00e1s all\u00e1 de la palabra, es un don del Esp\u00edritu, que es el amor, que obra el amor en nosotros y que nos incita a cantar. Pero ya que es el Esp\u00edritu de Cristo que \u00abtomar\u00e1 de lo m\u00edo\u00bb (Jn 16,14), el don que de El procede, y que va m\u00e1s all\u00e1 de toda palabra, est\u00e1 referi\u00addo, precisamente por eso, a la palabra, al sentido que crea y sostiene la vida, Cristo. Se superan las palabras, pero no la Palabra, el Logos. Esta forma m\u00e1s profunda es la seg\u00fanda forma de referencia al Logos de la m\u00fasica lit\u00fargica. \u00c9ste es el significado en el que se piensa cuando, en la tradi\u00adci\u00f3n de la Iglesia, se habla de la sobria embriaguez que el Esp\u00edritu Santo obra en nosotros. De todas formas existe una sobriedad \u00faltima, una racionalidad m\u00e1s profunda, que se contrapone a la ca\u00edda en lo irracional y la desmesu\u00adra. Lo que ello supone en la pr\u00e1ctica, puede concretarse partiendo de la historia de la m\u00fasica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles escribieron sobre la m\u00fasica pone de manifiesto que el mundo griego de su tiempo te\u00adn\u00eda que elegir entre dos tipos de imagen de Dios y del hombre y, m\u00e1s concretamente, plantearse la elecci\u00f3n entre dos tipos fundamentalmente distintos de m\u00fasica. Por un lado est\u00e1 la m\u00fasica que Plat\u00f3n atribuye mitol\u00f3gicamente a Apolo, el dios de la luz y la raz\u00f3n, una m\u00fasica que atrae a los sentidos al interior del ^esp\u00edritu y que, de esta forma, conduce al hombre a la plenitud; una m\u00fasica que no anu\u00adla los sentidos, sino que, m\u00e1s bien, los introduce en la uni\u00addad de la criatura humana. Eleva el esp\u00edritu precisamente al vincularlo a los sentidos, y eleva los sentidos en el mo\u00admento en el que los une al esp\u00edritu; de esta forma, expresa precisamente la posici\u00f3n privilegiada del hombre en el con\u00adjunto de la construcci\u00f3n del ser.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe, por otro lado, la m\u00fasica que Plat\u00f3n atribuye a Marsyas y que, nosotros, desde un punto de vista de la historia de la cultura, podr\u00edamos definir como \u00abdionis\u00eda-ca\u00bb. Es l^a que arrastra al hombre a la ebriedad de los sen\u00adtidos, pisotea la racionalidad y somete el esp\u00edritu a los sentidos. La forma en que Plat\u00f3n (y con m\u00e1s medida Aris\u00adt\u00f3teles) distribuye los instrumentos y las tonalidades a una y otra, est\u00e1 superada y puede resultarnos sorprenden\u00adte en muchos aspectos. Pero esta alternativa, en cuanto tal, es la que se hace presente a lo largo de toda la historia re\u00adligiosa y a\u00fan hoy aparece ante nosotros de una forma completamente real.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La liturgia cristiana no est\u00e1 abierta a cualquier tipo de m\u00fasica. Exige un criterio, y ese criterio es el Logos. Seg\u00fan san Pablo, se puede discernir si se trata del Esp\u00edritu Santo o de un esp\u00edritu maligno por el hecho de que \u00fanicamente el Esp\u00edritu Santo nos mueve a decir: \u00abJes\u00fas es el Se\u00f1or\u00bb (1 Cor 12,3). El Esp\u00edritu Santo nos conduce al Logos, a una m\u00fasica que est\u00e1 bajo el signo del sursum corda, de ese elevar el coraz\u00f3n. La integraci\u00f3n del hombre hacia lo alto y no la disoluci\u00f3n en la ebriedad sin sentido, o la mera sensualidad, es el criterio de una m\u00fasica conforme al Lo-gos, la forma de la logike latreia (la adoraci\u00f3n conforme a la raz\u00f3n, al Logos} de la que hablamos en la primera parte de este libro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) La Palabra que se hizo carne en Cristo \u2014el Logos\u2014 no s\u00f3lo es una fuerza creadora de sentido para el indivi\u00adduo o para la historia, sino que es el sentido creador del que procede el todo, el universo, y que encuentra su refle\u00adjo en el universo \u2014en el cosmos\u2014. Por eso, esta Palabra nos saca del aislamiento individual para introducirnos en la comuni\u00f3n de los santos que abarca todos los tiempos y todos los lugares. Este es el \u00abcamino ancho\u00bb (Sal 31 [30] 9) en el que nos sit\u00faa el Se\u00f1or. Pero el radio de acci\u00f3n es a\u00fan mayor. Como ya hemos visto, la liturgia cristiana es siempre liturgia c\u00f3smica. \u00bfQu\u00e9 significa esto en relaci\u00f3n con nuestra pregunta? El prefacio, la primera parte de la plegaria eucar\u00edstica, concluye habitualmente con la afir\u00admaci\u00f3n de que nosotros cantamos junto con los Querubi\u00adnes y Serafines, con todos los coros celestiales: \u00abSanto, Santo, Santo\u00bb. Con ello, la liturgia hace referencia a la vi\u00adsi\u00f3n de Dios de Is 6. El profeta ve en el Santo de los San\u00adtos del templo, el trono de Dios, protegido por los serafi\u00adnes que se gritaban uno a otro diciendo el Sanctus: \u00abSanto, Santo, Santo, el Se\u00f1or de los Ej\u00e9rcitos, la tierra est\u00e1 llena de su gloria\u00bb (Is 6,1-3). Nosotros, al celebrar la Santa Misa, nos incorporamos a esta liturgia que siempre nos precede. Nuestro canto es participaci\u00f3n del canto y la ora\u00adci\u00f3n de la gran liturgia que abarca toda la creaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los Padres fue, sobre todo, san Agust\u00edn quien in\u00adtent\u00f3 armonizar esta perspectiva, que es propia de la litur\u00adgia cristiana, con la visi\u00f3n del mundo propia de la anti\u00adg\u00fcedad greco-romana. En sus escritos m\u00e1s tempranos acerca de la m\u00fasica se percibe a\u00fan la dependencia de la teor\u00eda musical de los pitag\u00f3ricos. Para Pit\u00e1goras, el cos\u00admos estaba construido matem\u00e1ticamente, como una gran estructura num\u00e9rica. La concepci\u00f3n moderna de las cien\u00adcias naturales, que dio comienzo con Kepler, Galileo y Newton, tambi\u00e9n recurri\u00f3 a esta visi\u00f3n, haciendo posible, mediante la interpretaci\u00f3n matem\u00e1tica del universo, la ex\u00adplotaci\u00f3n t\u00e9cnica de todos sus recursos. Para los pitag\u00f3ri\u00adcos, este orden matem\u00e1tico del universo (cosmos significa \u00aborden\u00bb!) era, de por s\u00ed, id\u00e9ntico a la esencia misma de lo bello. La belleza surge del orden interior racional, una be\u00adlleza que era para ellos no s\u00f3lo visual, sino musical.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Goethe, al hablar del certamen coral de las esferas fra\u00adternas, vuelve a asociarse a esta idea, seg\u00fan la cual el or\u00adden matem\u00e1tico de los planetas y su \u00f3rbita lleva consigo un sonido oculto, que es la forma original de la m\u00fasica. Las \u00f3rbitas son, por as\u00ed decirlo, las melod\u00edas, los \u00f3rdenes num\u00e9ricos son el ritmo y las relaciones entre las distintas \u00f3rbitas es la armon\u00eda. La m\u00fasica elaborada por el hombre debe ser escucha de la m\u00fasica interior del universo y sus leyes, enraizada en el \u00abcanto fraterno\u00bb de las \u00abesferas fra\u00adternas\u00bb. La belleza de la m\u00fasica reside en su correspon\u00addencia con las leyes r\u00edtmicas y arm\u00f3nicas del universo. La m\u00fasica humana es tanto m\u00e1s \u00abbella\u00bb cuanto m\u00e1s se adapte a las leyes musicales del universo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Agust\u00edn hizo suya esta teor\u00eda para despu\u00e9s profun\u00addizar en ella. Al insertarla en la visi\u00f3n del mundo propia de la fe deb\u00eda traer consigo, a lo largo de la historia, una doble forma de personalizaci\u00f3n. Ya en su momento, los pitag\u00f3ricos hab\u00edan concebido la matem\u00e1tica del universo de una forma no puramente abstracta. Las acciones inteli\u00adgentes presupon\u00edan, en la opini\u00f3n de los antiguos, una in\u00adteligencia que fuera su causa. Los movimientos inteli\u00adgentes \u2014matem\u00e1ticos\u2014 de los cuerpos celestes no ten\u00edan, por tanto, una explicaci\u00f3n puramente matem\u00e1tica, sino que pod\u00edan comprenderse partiendo, \u00fanicamente, de que los astros estuvieran animados, y fueran, por tanto, \u00abinte\u00adligentes\u00bb. Para el cristiano, resultaba natural pasar de las divinidades astrales a los coros de los \u00e1ngeles, que rodean a Dios e iluminan el universo. La percepci\u00f3n de la \u00abm\u00fasi\u00adca c\u00f3smica\u00bb se convierte, de este modo, en la escucha atenta del canto de los \u00e1ngeles. La relaci\u00f3n con Isa\u00edas 6 se convierte en algo obvio. Pero a ello se a\u00f1ade un paso ulte\u00adrior por medio de la fe trinitaria, la fe en el Padre, en el Logas y en el Pneuma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La matem\u00e1tica del universo no existe por s\u00ed misma ni puede explicarse \u2014esto se entiende ahora\u2014 recurriendo a las divinidades astrales. Tiene un fundamento m\u00e1s pro\u00adfundo, el Esp\u00edritu creador. La matem\u00e1tica procede del Lo-gos en el que est\u00e1n contenidos, por as\u00ed decir, todos los ar\u00adquetipos del orden c\u00f3smico, que El infunde en la materia gracias al Esp\u00edritu. En virtud de su funci\u00f3n creadora, al Logas se ha llamado Ars Dei \u2014arte de Dios (Ars = Tech-ne). El Logos mismo es el gran artista, en el que est\u00e1n pre\u00adsentes, en su forma originaria, todas las obras de arte \u2014la belleza del universo\u2014. Participar en el canto del universo significa, por lo tanto, pisar por las huellas del Lagos j se\u00adguirlo. Todo arte humano, si es verdadero, es aproxima\u00adci\u00f3n al \u00abartista\u00bb por excelencia, Cristo, al Esp\u00edritu creador. La idea de la m\u00fasica c\u00f3smica, de acompa\u00f1ar a los \u00e1ngeles en su canto, desemboca, una vez m\u00e1s, en la referencia del arte al Logos, pero de forma ampliada y profundizada respecto a su componente c\u00f3smico que, a su vez, dota al arte en la liturgia tanto de la medida como de la amplitud: la \u00abcreatividad\u00bb meramente subjetiva jam\u00e1s podr\u00eda abarcar una amplitud comparable a la que tiene el cosmos y su mensaje de belleza. Adaptarse a su medida no significa, por tanto, disminuir su libertad, sino ampliar su horizonte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ello resulta una \u00faltima indicaci\u00f3n. La interpreta\u00adci\u00f3n c\u00f3smica de la m\u00fasica sigui\u00f3 viva, con variaciones, hasta principios de la Edad Moderna. Se distancia de ella \u00fanicamente en el siglo XIX, porque le parece que la \u00abmeta\u00adf\u00edsica\u00bb est\u00e1 superada. Hegel intent\u00f3 interpretar la m\u00fasica exclusivamente como expresi\u00f3n del sujeto y la subjetivi\u00addad. Pero, mientras que en su obra sigue reinando la idea fundamental de la raz\u00f3n como punto de partida y meta del todo, en la obra de Schopenhauer se da un verdadero cambio de postura, que iba a tener grandes consecuencias para la evoluci\u00f3n posterior. El mundo, en su fundamento, ya no es raz\u00f3n, sino \u00abvoluntad e imaginaci\u00f3n\u00bb. La volun\u00adtad precede a la raz\u00f3n. Y la m\u00fasica es la expresi\u00f3n m\u00e1s original de la existencia humana, es la expresi\u00f3n pura que precede a la raz\u00f3n, expresi\u00f3n de la voluntad que crea el mundo. Por ello, la m\u00fasica no debe estar sometida a la pa\u00adlabra y s\u00f3lo en casos excepcionales debe ligarse a ella. Puesto que es solamente voluntad, es m\u00e1s original que la raz\u00f3n, nos conduce antes que ella, es la verdadera causa primera de lo real.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viene a la mente la reformulaci\u00f3n que Goethe hizo del pr\u00f3logo de san Juan, ya no ser\u00eda \u00abEn el principio exist\u00eda la Palabra\u00bb, sino \u00abEn el principio exist\u00eda la acci\u00f3n\u00bb. En el si\u00adglo XX este proceso contin\u00faa con la tentaci\u00f3n de sustituir la \u00abortodoxia\u00bb por la \u00abortopraxis\u00bb; ya no existe una fe co\u00adm\u00fan (porque la verdad es inalcanzable), tan s\u00f3lo existe una praxis com\u00fan. Frente a ello, resulta evidente en la fe cristiana algo que Guardini ha sabido exponer con gran claridad en su magistral obra El esp\u00edritu de la liturgia: la primac\u00eda del Logos sobre el ethos. Cuando se invierte esta primac\u00eda, el cristianismo como tal queda desquiciado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frente al doble cambio de coordenadas que la moder\u00adnidad introduce en la interpretaci\u00f3n de la m\u00fasica \u2014la m\u00fa\u00adsica como pura subjetividad y la m\u00fasica como expresi\u00f3n de la pura voluntad\u2014 est\u00e1 el car\u00e1cter c\u00f3smico de la m\u00fasi\u00adca lit\u00fargica: nosotros cantamos con los \u00e1ngeles. Este ca\u00adr\u00e1cter c\u00f3smico se fundamenta, en \u00faltimo t\u00e9rmino, en la re\u00adferencia al Logos de todo el culto cristiano. Echemos, a\u00fan, una breve ojeada al presente. La disoluci\u00f3n del sujeto, de la que hoy somos testigos, junto con las formas radicales del subjetivismo, ha conducido al deconstructivismo, a la teor\u00eda de la anarqu\u00eda en el arte. Todo ello quiz\u00e1s pueda ayudar a superar la desmesurada valoraci\u00f3n del sujeto. Puede ayudar a reconocer nuevamente que es, precisa\u00admente, la referencia al Logos que existe desde el principio, lo que salva tambi\u00e9n al sujeto, es decir, a la persona, y la sit\u00faa en su verdadera relaci\u00f3n con la comunidad: relaci\u00f3n que, en \u00faltimo extremo, se basa en el amor trinitario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El contexto actual de nuestra \u00e9poca supone, sin duda, tal y como hemos visto en los dos cap\u00edtulos de esta parte, un reto dif\u00edcil para la Iglesia y la cultura de la liturgia. No obs\u00adtante, no hay motivo alguno para el desaliento. Por una par\u00adte, la gran tradici\u00f3n cultural de la fe tiene una enorme fuerza de presente: lo que en los museos puede ser \u00fanicamente un testimonio del pasado que se contempla con asombro y nos\u00adtalgia, en la liturgia se convierte en presente siempre vivo. Sin embargo, ni siquiera el mismo presente est\u00e1 condenado al silencio en la fe. Quien observe con atenci\u00f3n se dar\u00e1 cuenta de que incluso en nuestro tiempo han surgido y sur\u00adgen de la inspiraci\u00f3n apoyada en la fe obras de arte muy sig\u00adnificativas, tanto en el \u00e1mbito de las im\u00e1genes, como en el de la m\u00fasica (as\u00ed como en el campo de la literatura).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hoy, la alegr\u00eda provocada por Dios y por el encuentro con su presencia en la liturgia constituye una inagotable fuerza de inspiraci\u00f3n. Los artistas que se com\u00adprometen a esta tarea ciertamente no tienen por qu\u00e9 con\u00adsiderarse como la retaguardia de la cultura, porque la li\u00adbertad vac\u00eda que los otros dejan tras de s\u00ed, se harta de s\u00ed misma. El humilde sometimiento a lo que les precede es origen de la aut\u00e9ntica libertad y les conduce a la verdade\u00adra altura de nuestra vocaci\u00f3n como seres humanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Nota:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  K. G. Fellerer (ed.), Geschichte der katholischen Kirchenmusik, B\u00e1renreiter I, 1972; II, 1976. E. Jaschinski, M\u00fasica sacra oder Musik im Gottesdienst?, Pus-tet 1990; G. Ravasi, II canto della rana. M\u00fasica e teolog\u00eda nella Bibbia, Piem-me 1990; B. Forte, La porta della bellezza. Per un&#8217;estetica teol\u00f3gica, Morce-lliana 1999, sobre todo, 85-108. Me permito tambi\u00e9n remitir a los cap\u00edtulos correspondientes de mis libros Fest des Glaubens y Ein neues Liedf\u00fcr den Herrn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nFuente: Esta secci\u00f3n de libro de Jospeh Ratzinger fue publicada en la p\u00e1gina web de la Revista Humanitas de la Pontificia Universidad de Chile\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00d3rgano de Christophe Moucherel (1734-36] Bas\u00edlica de Santa Cecilia de AlbiLa importancia que la m\u00fasica tiene en el marco de la religi\u00f3n b\u00edblica puede deducirse sencillamente de un dato: la palabra cantar (junto a sus derivados correspondientes: canto, etc.) es una de las m\u00e1s utilizadas en la Biblia. 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