{"id":23331,"date":"2016-02-05T15:55:47","date_gmt":"2016-02-05T20:55:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/carta-de-juan-ii-pablo-a-los-artistas\/"},"modified":"2016-02-05T15:55:47","modified_gmt":"2016-02-05T20:55:47","slug":"carta-de-juan-ii-pablo-a-los-artistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/carta-de-juan-ii-pablo-a-los-artistas\/","title":{"rendered":"CARTA DE JUAN II PABLO A LOS ARTISTAS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">CARTA<br \/>\nDEL SANTO PADRE  JUAN PABLO II<br \/>\nA LOS ARTISTAS<br \/>\nA los que con apasionada entrega<br \/>\nbuscan nuevas \u00ab&#160;epifan\u00edas&#160;\u00bb de la belleza<br \/>\npara ofrecerlas al mundo<br \/>\na trav\u00e9s de la creaci\u00f3n art\u00edstica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab&#160;Dios vio cuanto hab\u00eda hecho, y todo estaba muy bien&#160;\u00bb (Gn 1, 31)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 El artista, Imago Dei: El hombre creado a imagen de Dios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El arte ante el misterio del Verbo encarnado<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Alianza fecunda entre Evangelio y arte<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Los principios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 La Edad Media<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Humanismo y Renacimiento<\/li>\n<\/ul>\n<h2>El artista, Imago Dei: El hombre creado a imagen de Dios<\/h2>\n<p>  Enrique Hern\u00e1ndez Borges. Per\u00fa1. Nadie mejor que vosotros, artistas, geniales constructores de belleza, puede intuir algo del pathos con el que Dios, en el alba de la creaci\u00f3n, contempl\u00f3 la obra de sus manos. Un eco de aquel sentimiento se ha reflejado infinitas veces en la mirada con que vosotros, al igual que los artistas de todos los tiempos, atra\u00eddos por el asombro del ancestral poder de los sonidos y de las palabras, de los colores y de las formas, hab\u00e9is admirado la obra de vuestra inspiraci\u00f3n, descubriendo en ella como la resonancia de aquel misterio de la creaci\u00f3n a la que Dios, \u00fanico creador de todas las cosas, ha querido en cierto modo asociaros.<br \/>\n  Serie Carnaval de Venecia. Humberto Collazos Montero. Per\u00faPor esto me ha parecido que no hay palabras m\u00e1s apropiadas que las del G\u00e9nesis para comenzar esta Carta dirigida a vosotros, a quienes me siento unido por experiencias que se remontan muy atr\u00e1s en el tiempo y han marcado de modo indeleble mi vida. Con este texto quiero situarme en el camino del fecundo di\u00e1logo de la Iglesia con los artistas que en dos mil a\u00f1os de historia no se ha interrumpido nunca, y que se presenta tambi\u00e9n rico de perspectivas de futuro en el umbral del tercer milenio.  Serie Carnaval de Venecia. Humberto Collazos Montero. Per\u00fa<br \/>\n  Unicornio.Joaqu\u00edn Gonz\u00e1lesEn realidad, se trata de un di\u00e1logo no solamente motivado por circunstancias hist\u00f3ricas o por razones funcionales, sino basado en la esencia misma tanto de la experiencia religiosa como de la creaci\u00f3n art\u00edstica. La p\u00e1gina inicial de la Biblia nos presenta a Dios casi como el modelo ejemplar de cada persona que produce una obra: en el hombre art\u00edfice se refleja su imagen de Creador. Esta relaci\u00f3n se pone en evidencia en la lengua polaca, gracias al parecido en el l\u00e9xico entre las palabras stw\u00f3rca (creador) y tw\u00f3rca (art\u00edfice).  Unicornio. Joaqu\u00edn Gonz\u00e1les. Per\u00fa<br \/>\n  Caravana hacia el Sud\u00e1n.Carmen Montoya Diaz del Olmo\u00bfCu\u00e1l es la diferencia entre \u00ab&#160;creador&#160;\u00bb y \u00ab&#160;art\u00edfice&#160;\u00bb? El que crea da el ser mismo, saca alguna cosa de la nada \u2014ex nihilo sui et subiecti, se dice en lat\u00edn\u2014 y esto, en sentido estricto, es el modo de proceder exclusivo del Omnipotente. El art\u00edfice, por el contrario, utiliza algo ya existente, d\u00e1ndole forma y significado. Este modo de actuar es propio del hombre en cuanto imagen de Dios. En efecto, despu\u00e9s de haber dicho que Dios cre\u00f3 el hombre y la mujer \u00ab&#160;a imagen suya&#160;\u00bb (cf. Gn 1, 27), la Biblia a\u00f1ade que les confi\u00f3 la tarea de dominar la tierra (cf. Gn 1, 28). Fue en el \u00faltimo d\u00eda de la creaci\u00f3n (cf. Gn 1, 28-31). En los d\u00edas precedentes, como marcando el ritmo de la evoluci\u00f3n c\u00f3smica, el Se\u00f1or hab\u00eda creado el universo. Al final cre\u00f3 al hombre, el fruto m\u00e1s noble de su proyecto, al cual someti\u00f3 el mundo visible como un inmenso campo donde expresar su capacidad creadora.<br \/>\n  Memorias. Carmen Montoya D\u00edaz del Olmo.Per\u00faAs\u00ed pues, Dios ha llamado al hombre a la existencia, transmiti\u00e9ndole la tarea de ser art\u00edfice. En la \u00abcreaci\u00f3n art\u00edstica\u00bb el hombre se revela m\u00e1s que nunca \u00abimagen de Dios\u00bb y lleva a cabo esta tarea ante todo plasmando la estupenda \u00ab&#160;materia&#160;\u00bb de la propia humanidad y, despu\u00e9s, ejerciendo un dominio creativo sobre el universo que le rodea. El Artista divino, con admirable condescendencia, trasmite al artista humano un destello de su sabidur\u00eda trascendente, llam\u00e1ndolo a compartir su potencia creadora. Obviamente, es una participaci\u00f3n que deja intacta la distancia infinita entre el Creador y la criatura, como se\u00f1alaba el Cardenal Nicol\u00e1s de Cusa: \u00abEl arte creador, que el alma tiene la suerte de alojar, no se identifica con aquel arte por esencia que es Dios, sino que es solamente una comunicaci\u00f3n y una participaci\u00f3n del mismo\u00bb[1].<br \/>\n  Asad L\u00f3pez de CastillaPor esto el artista, cuanto m\u00e1s consciente es de su \u00abdon\u00bb, tanto m\u00e1s se siente movido a mirar hacia s\u00ed mismo y hacia toda la creaci\u00f3n con ojos capaces de contemplar y de agradecer, elevando a Dios su himno de alabanza. S\u00f3lo as\u00ed puede comprenderse a fondo a s\u00ed mismo, su propia vocaci\u00f3n y misi\u00f3n.<br \/>\n  Serie \u00abEl Universo&#8230; una c\u00e9lulaLa especial vocaci\u00f3n del artista<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. No todos est\u00e1n llamados a ser artistas en el sentido espec\u00edfico de la palabra. Sin embargo, seg\u00fan la expresi\u00f3n del G\u00e9nesis, a cada hombre se le conf\u00eda la tarea de ser art\u00edfice de la propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra.\n<\/p>\n<p>  C\u00f3dice nativo. Jos\u00e9 Morey. Per\u00faEs importante entender la distinci\u00f3n, pero tambi\u00e9n la conexi\u00f3n, entre estas dos facetas de la actividad humana. La distinci\u00f3n es evidente. En efecto, una cosa es la disposici\u00f3n por la cual el ser humano es autor de sus propios actos y responsable de su valor moral, y otra la disposici\u00f3n por la cual es artista y sabe actuar seg\u00fan las exigencias del arte, acogiendo con fidelidad sus dict\u00e1menes espec\u00edficos[2]. Por eso el artista es capaz de producir objetos, pero esto, de por s\u00ed, nada dice a\u00fan de sus disposiciones morales. En efecto, en este caso, no se trata de realizarse uno mismo, de formar la propia personalidad, sino solamente de poner en acto las capacidades operativas, dando forma est\u00e9tica a las ideas concebidas en la mente.<br \/>\n  Etnias. Jos\u00e9 MoreyPero si la distinci\u00f3n es fundamental, no lo e menos la conexi\u00f3n entre estas dos disposiciones, la moral y la art\u00edstica. \u00c9stas se condicionan profundamente de modo rec\u00edproco. En efecto, al modelar una obra el artista se expresa a s\u00ed mismo hasta el punto de que su producci\u00f3n es un reflejo singular de su mismo ser, de lo que \u00e9l es y de c\u00f3mo es. Esto se confirma en la historia de la humanidad, pues el artista, cuando realiza una obra maestra, no s\u00f3lo da vida a su obra, sino que por medio de ella, en cierto modo, descubre tambi\u00e9n su propia personalidad. En el arte encuentra una dimensi\u00f3n nueva y un canal extraordinario de expresi\u00f3n para su crecimiento espiritual. Por medio de las obras realizadas, el artista habla y se comunica con los otros. La historia del arte, por ello, no es s\u00f3lo historia de las obras, sino tambi\u00e9n de los hombres. Las obras de arte hablan de sus autores, introducen en el conocimiento de su intimidad y revelan la original contribuci\u00f3n que ofrecen a la historia de la cultura.<br \/>\n  Vicente L\u00f3pez de Roma\u00f1a. Per\u00fa.La vocaci\u00f3n art\u00edstica al servicio de la belleza<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Escribe un conocido poeta polaco, Cyprian Norwid: \u00abLa belleza sirve para entusiasmar en el trabajo, el trabajo para resurgir\u00bb[3].\n<\/p>\n<p>  Vicente L\u00f3pez de Roma\u00f1aEl tema de la belleza es propio de una reflexi\u00f3n sobre el arte. Ya se ha visto cuando he recordado la mirada complacida de Dios ante la creaci\u00f3n. Al notar que lo que hab\u00eda creado era bueno, Dios vio tambi\u00e9n que era bello[4]. La relaci\u00f3n entre bueno y bello suscita sugestivas reflexiones. La belleza es en un cierto sentido la expresi\u00f3n visible del bien, as\u00ed como el bien es la condici\u00f3n metaf\u00edsica de la belleza. Lo hab\u00edan comprendido acertadamente los griegos que, uniendo los dos conceptos, acu\u00f1aron una palabra que comprende a ambos: \u00abkalokagathia\u00bb, es decir \u00abbelleza-bondad\u00bb. A este respecto escribe Plat\u00f3n: \u00abLa potencia del Bien se ha refugiado en la naturaleza de lo Bello\u00bb[5].<br \/>\n  Florero. Christian Benday\u00e1n. Per\u00faEl modo en que el hombre establece la propia relaci\u00f3n con el ser, con la verdad y con el bien, es viviendo y trabajando. El artista vive una relaci\u00f3n peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocaci\u00f3n a la que el Creador le llama con el don del \u00ab&#160;talento art\u00edstico&#160;\u00bb. Y, ciertamente, tambi\u00e9n \u00e9ste es un talento que hay que desarrollar seg\u00fan la l\u00f3gica de la par\u00e1bola evang\u00e9lica de los talentos (cf. Mt 25, 14-30).<br \/>\n  Lucy Angulo Lafosse. Per\u00faEntramos aqu\u00ed en un punto esencial. Quien percibe en s\u00ed mismo esta especie de destello divino que es la vocaci\u00f3n art\u00edstica \u2014de poeta, escritor, pintor, escultor, arquitecto, m\u00fasico, actor, etc.\u2014 advierte al mismo tiempo la obligaci\u00f3n de no malgastar ese talento, sino de desarrollarlo para ponerlo al servicio del pr\u00f3jimo y de toda la humanidad.<br \/>\n  Lucy Angulo LafosseEl artista y el bien com\u00fan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. La sociedad, en efecto, tiene necesidad de artistas, del mismo modo que tiene necesidad de cient\u00edficos, t\u00e9cnicos, trabajadores, profesionales, as\u00ed como de testigos de la fe, maestros, padres y madres, que garanticen el crecimiento de la persona y el desarrollo de la comunidad por medio de ese arte eminente que es el \u00abarte de educar\u00bb. En el amplio panorama cultural de cada naci\u00f3n, los artistas tienen su propio lugar. Precisamente porque obedecen a su inspiraci\u00f3n en la realizaci\u00f3n de obras verdaderamente v\u00e1lidas y bellas, non s\u00f3lo enriquecen el patrimonio cultural de cada naci\u00f3n y de toda la humanidad, sino que prestan un servicio social cualificado en beneficio del bien com\u00fan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La diferente vocaci\u00f3n de cada artista, a la vez que determina el \u00e1mbito de su servicio, indica las tareas que debe asumir, el duro trabajo al que debe someterse y la responsabilidad que debe afrontar. Un artista consciente de todo ello sabe tambi\u00e9n que ha de trabajar sin dejarse llevar por la b\u00fasqueda de la gloria banal o la avidez de una f\u00e1cil popularidad, y menos a\u00fan por la ambici\u00f3n de posibles ganancias personales. Existe, pues, una \u00e9tica, o m\u00e1s bien una \u00ab&#160;espiritualidad&#160;\u00bb del servicio art\u00edstico que de un modo propio contribuye a la vida y al renacimiento de un pueblo. Precisamente a esto parece querer aludir Cyprian Norwid cuando afirma: \u00abLa belleza sirve para entusiasmar en el trabajo, el trabajo para resurgir\u00bb.\n<\/p>\n<h2>El arte ante el misterio del Verbo encarnado<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">5. La ley del Antiguo Testamento presenta una prohibici\u00f3n expl\u00edcita de representar a Dios invisible e inexpresable con la ayuda de una \u00abimagen esculpida o de metal fundido\u00bb (Dt 27, 25), porque Dios transciende toda representaci\u00f3n material: \u00abYo soy el que soy\u00bb (Ex 3, 14). Sin embargo, en el misterio de la Encarnaci\u00f3n el Hijo de Dios en persona se ha hecho visible: \u00abAl llegar la plenitud de los tiempos, Dios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de mujer\u00bb (Ga 4, 4). Dios se hizo hombre en Jesucristo, el cual ha pasado a ser as\u00ed \u00abel punto de referencia para comprender el enigma de la existencia humana, del mundo creado y de Dios mismo\u00bb[6].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta manifestaci\u00f3n fundamental del \u00abDios-Misterio\u00bb aparece como animaci\u00f3n y desaf\u00edo para los cristianos, incluso en el plano de la creaci\u00f3n art\u00edstica. De ello se deriva un desarrollo de la belleza que ha encontrado su savia precisamente en el misterio de la Encarnaci\u00f3n. En efecto, el Hijo de Dios, al hacerse hombre, ha introducido en la historia de la humanidad toda la riqueza evang\u00e9lica de la verdad y del bien, y con ella ha manifestado tambi\u00e9n una nueva dimensi\u00f3n de la belleza, de la cual el mensaje evang\u00e9lico est\u00e1 repleto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Sagrada Escritura se ha convertido as\u00ed en una especie de \u00abinmenso vocabulario\u00bb (P. Claudel) y de \u00abAtlas iconogr\u00e1fico\u00bb (M. Chagall) del que se han nutrido la cultura y el arte cristianos. El mismo Antiguo Testamento, interpretado a la luz del Nuevo, ha dado lugar a inagotables filones de inspiraci\u00f3n. A partir de las narraciones de la creaci\u00f3n, del pecado, del diluvio, del ciclo de los Patriarcas, de los acontecimientos del \u00e9xodo, hasta tantos otros episodios y personajes de la historia de la salvaci\u00f3n, el texto b\u00edblico ha inspirado la imaginaci\u00f3n de pintores, poetas, m\u00fasicos, autores de teatro y de cine. Una figura como la de Job, por citar s\u00f3lo un ejemplo, con su desgarradora y siempre actual problem\u00e1tica del dolor, contin\u00faa suscitando el inter\u00e9s filos\u00f3fico, literario y art\u00edstico. Y \u00bfqu\u00e9 decir del Nuevo Testamento? Desde la Navidad al G\u00f3lgota, desde la Transfiguraci\u00f3n a la Resurrecci\u00f3n, desde los milagros a las ense\u00f1anzas de Cristo, llegando hasta los acontecimientos narrados en los Hechos de los Ap\u00f3stoles o los descritos por el Apocalipsis en clave escatol\u00f3gica, la palabra b\u00edblica se ha hecho innumerables veces imagen, m\u00fasica o poes\u00eda, evocando con el lenguaje del arte el misterio del \u00abVerbo hecho carne\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo ello constituye un vasto cap\u00edtulo de fe y belleza en la historia de la cultura, del que se han beneficiado especialmente los creyentes en su experiencia de oraci\u00f3n y de vida. Para muchos de ellos, en \u00e9pocas de escasa alfabetizaci\u00f3n, las expresiones figurativas de la Biblia representaron incluso una concreta mediaci\u00f3n catequ\u00e9tica[7]. Pero para todos, creyentes o no, las obras inspiradas en la Escritura son un reflejo del misterio insondable que rodea y est\u00e1 presente en el mundo.\n<\/p>\n<h2>Alianza fecunda entre Evangelio y arte<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">6. La aut\u00e9ntica intuici\u00f3n art\u00edstica va m\u00e1s all\u00e1 de lo que perciben los sentidos y, penetrando la realidad, intenta interpretar su misterio escondido. Dicha intuici\u00f3n brota de lo m\u00e1s \u00edntimo del alma humana, all\u00ed donde la aspiraci\u00f3n a dar sentido a la propia vida se ve acompa\u00f1ada por la percepci\u00f3n fugaz de la belleza y de la unidad misteriosa de las cosas. Todos los artistas tienen en com\u00fan la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfecci\u00f3n fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es s\u00f3lo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El creyente no se maravilla de esto: sabe que por un momento se ha asomado al abismo de luz que tiene su fuente originaria en Dios. \u00bfAcaso debe sorprenderse de que el esp\u00edritu quede como abrumado hasta el punto de no poder expresarse sino con balbuceos? El verdadero artista est\u00e1 dispuesto a reconocer su limitaci\u00f3n y hacer suyas las palabras del ap\u00f3stol Pablo, seg\u00fan el cual \u00abDios no habita en santuarios fabricados por manos humanas\u00bb, de modo que \u00abno debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra, modelados por el arte y el ingenio humano\u00bb (Hch 17, 24.29). Si ya la realidad \u00edntima de las cosas est\u00e1 siempre \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb de las capacidades de penetraci\u00f3n humana, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s Dios en la profundidad de su insondable misterio!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conocimiento de la fe es de otra naturaleza. Supone un encuentro personal con Dios en Jesucristo. Este conocimiento, sin embargo, puede tambi\u00e9n enriquecerse a trav\u00e9s de la intuici\u00f3n art\u00edstica. Un modelo elocuente de contemplaci\u00f3n est\u00e9tica que se sublima en la fe son, por ejemplo, las obras del Beato Ang\u00e9lico. A este respecto, es muy significativa la lauda ext\u00e1tica que San Francisco de As\u00eds repite dos veces en la chartula compuesta despu\u00e9s de haber recibido en el monte Verna los estigmas de Cristo: \u00ab\u00a1T\u00fa eres belleza&#8230; T\u00fa eres belleza!\u00bb[8]. San Buenaventura comenta: \u00abContemplaba en las cosas bellas al Bell\u00edsimo y, siguiendo las huellas impresas en las criaturas, segu\u00eda a todas partes al Amado\u00bb[9].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una sensibilidad semejante se encuentra en la espiritualidad oriental, donde Cristo es calificado como \u00abel Bell\u00edsimo, de belleza superior a todos los mortales\u00bb[10]. Macario el Grande comenta del siguiente modo la belleza transfigurante y liberadora del Resucitado: \u00abEl alma que ha sido plenamente iluminada por la belleza indecible de la gloria luminosa del rostro de Cristo, est\u00e1 llena del Esp\u00edritu Santo&#8230; es toda ojo, toda luz, toda rostro\u00bb[11].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Toda forma aut\u00e9ntica de arte es, a su modo, una v\u00eda de acceso a la realidad m\u00e1s profunda del hombre y del mundo. Por ello, constituye un acercamiento muy v\u00e1lido al horizonte de la fe, donde la vicisitud humana encuentra su interpretaci\u00f3n completa. Este es el motivo por el que la plenitud evang\u00e9lica de la verdad suscit\u00f3 desde el principio el inter\u00e9s de los artistas, particularmente sensibles a todas las manifestaciones de la \u00edntima belleza de la realidad.\n<\/p>\n<h2>Los principios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">7. El arte que el cristianismo encontr\u00f3 en sus comienzos era el fruto maduro del mundo cl\u00e1sico, manifestaba sus c\u00e1nones est\u00e9ticos y, al mismo tiempo, transmit\u00eda sus valores. La fe impon\u00eda a los cristianos, tanto en el campo de la vida y del pensamiento como en el del arte, un discernimiento que no permit\u00eda una recepci\u00f3n autom\u00e1tica de este patrimonio. As\u00ed, el arte de inspiraci\u00f3n cristiana comenz\u00f3 de forma silenciosa, estrechamente vinculado a la necesidad de los creyentes de buscar signos con los que expresar, bas\u00e1ndose en la Escritura, los misterios de la fe y de disponer al mismo tiempo de un \u00ab&#160;c\u00f3digo simb\u00f3lico&#160;\u00bb, gracias al cual poder reconocerse e identificarse, especialmente en los tiempos dif\u00edciles de persecuci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n no recuerda aquellos s\u00edmbolos que fueron tambi\u00e9n los primeros inicios de un arte pict\u00f3rico o pl\u00e1stico? El pez, los panes o el pastor evocaban el misterio, llegando a ser, casi insensiblemente, los esbozos de un nuevo arte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando, con el edicto de Constantino, se permiti\u00f3 a los cristianos expresarse con plena libertad, el arte se convirti\u00f3 en un cauce privilegiado de manifestaci\u00f3n de la fe. Comenzaron a aparecer majestuosas bas\u00edlicas, en las que se asum\u00edan los c\u00e1nones arquitect\u00f3nicos del antiguo paganismo, pleg\u00e1ndolos a su vez a las exigencias del nuevo culto. \u00bfC\u00f3mo no recordar, al menos, las antiguas Bas\u00edlicas de San Pedro y de San Juan de Letr\u00e1n, construidas por cuenta del mismo Constantino, o ese esplendor del arte bizantino, la Haghia Sophia de Constantinopla, querida por Justiniano?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras la arquitectura dise\u00f1aba el espacio sagrado, la necesidad de contemplar el misterio y de proponerlo de forma inmediata a los sencillos suscit\u00f3 progresivamente las primeras manifestaciones de la pintura y la escultura. Surg\u00edan al mismo tiempo los rudimentos de un arte de la palabra y del sonido. Y, mientras Agust\u00edn inclu\u00eda entre los numerosos temas de su producci\u00f3n un De musica, Hilario, Ambrosio, Prudencio, Efr\u00e9n el Sirio, Gregorio Nacianceno y Paulino de Nola, por citar s\u00f3lo algunos nombres, se hac\u00edan promotores de una poes\u00eda cristiana, que con frecuencia alcanzaba un alto valor no s\u00f3lo teol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n literario. Su programa po\u00e9tico valoraba las formas heredadas de los cl\u00e1sicos, pero se inspiraba en la savia pura del Evangelio, como sentenciaba con acierto el santo poeta de Nola: \u00abNuestro \u00fanico arte es la fe y Cristo nuestro canto\u00bb[12]. Por su parte, Gregorio Magno, con la compilaci\u00f3n del Antiphonarium, pon\u00eda poco despu\u00e9s las bases para el desarrollo org\u00e1nico de una m\u00fasica sagrada tan original que de \u00e9l ha tomado su nombre. Con sus inspiradas modulaciones el Canto gregoriano se convertir\u00e1 con los siglos en la expresi\u00f3n mel\u00f3dica caracter\u00edstica de la fe de la Iglesia en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de los sagrados misterios. Lo \u00ab&#160;bello&#160;\u00bb se conjugaba as\u00ed con lo \u00abverdadero\u00bb, para que tambi\u00e9n a trav\u00e9s de las v\u00edas del arte los \u00e1nimos fueran llevados de lo sensible a lo eterno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este itinerario no faltaron momentos dif\u00edciles. Precisamente la antig\u00fcedad conoci\u00f3 una \u00e1spera controversia sobre la representaci\u00f3n del misterio cristiano, que ha pasado a la historia con el nombre de \u00ab&#160;lucha iconoclasta&#160;\u00bb. Las im\u00e1genes sagradas, muy difundidas en la devoci\u00f3n del pueblo de Dios, fueron objeto de una violenta contestaci\u00f3n. El Concilio celebrado en Nicea el a\u00f1o 787, que estableci\u00f3 la licitud de las im\u00e1genes y de su culto, fue un acontecimiento hist\u00f3rico no s\u00f3lo para la fe, sino tambi\u00e9n para la cultura misma. El argumento decisivo que invocaron los Obispos para dirimir la discusi\u00f3n fue el misterio de la Encarnaci\u00f3n: si el Hijo de Dios ha entrado en el mundo de las realidades visibles, tendiendo un puente con su humanidad entre lo visible y lo invisible, de forma an\u00e1loga se puede pensar que una representaci\u00f3n del misterio puede ser usada, en la l\u00f3gica del signo, como evocaci\u00f3n sensible del misterio. El icono no se venera por s\u00ed mismo, sino que lleva al sujeto representado[13].\n<\/p>\n<h2>La Edad Media<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">8. Los siglos posteriores fueron testigos de un gran desarrollo del arte cristiano. En Oriente continu\u00f3 floreciendo el arte de los iconos, vinculado a significativos c\u00e1nones teol\u00f3gicos y est\u00e9ticos y apoyado en la convicci\u00f3n de que, en cierto sentido, el icono es un sacramento. En efecto, de forma an\u00e1loga a lo que sucede en los sacramentos, hace presente el misterio de la Encarnaci\u00f3n en uno u otro de sus aspectos. Precisamente por esto la belleza del icono puede ser admirada sobre todo dentro de un templo con l\u00e1mparas que arden, produciendo infinitos reflejos de luz en la penumbra. Escribe al respecto Pavel Florenskij: \u00abEl oro, b\u00e1rbaro, pesado y f\u00fatil a la luz difusa del d\u00eda, se reaviva a la luz temblorosa de una l\u00e1mpara o de una vela, pues resplandece en mir\u00edadas de centellas, haciendo presentir otras luces no terrestres que llenan el espacio celeste\u00bb[14].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Occidente los puntos de vista de los que parten los artistas son muy diversos, dependiendo en parte de las convicciones de fondo propias del ambiente cultural de su tiempo. El patrimonio art\u00edstico que se ha ido formando a lo largo de los siglos cuenta con innumerables obras sagradas de gran inspiraci\u00f3n, que provocan una profunda admiraci\u00f3n a\u00fan en el observador de hoy. Se aprecia, en primer lugar, en las grandes construcciones para el culto, donde la funcionalidad se conjuga siempre con la fantas\u00eda, la cual se deja inspirar por el sentido de la belleza y por la intuici\u00f3n del misterio. De aqu\u00ed nacen los estilos tan conocidos en la historia del arte. La fuerza y la sencillez del rom\u00e1nico, expresada en las catedrales o en los monasterios, se va desarrollando gradualmente en la esbeltez y el esplendor del g\u00f3tico. En estas formas, no se aprecia \u00fanicamente el genio de un artista, sino el alma de un pueblo. En el juego de luces y sombras, en las formas a veces robustas y a veces estilizadas, intervienen consideraciones de t\u00e9cnica estructural, pero tambi\u00e9n las tensiones caracter\u00edsticas de la experiencia de Dios, misterio \u00ab&#160;tremendo&#160;\u00bb y \u00ab&#160;fascinante&#160;\u00bb. \u00bfC\u00f3mo sintetizar en pocas palabras, y para las diversas expresiones del arte, el poder creativo de los largos siglos del medioevo cristiano? Una entera cultura, aunque siempre con las limitaciones propias de todo lo humano, se impregn\u00f3 del Evangelio y, cuando el pensamiento teol\u00f3gico produc\u00eda la Summa de Santo Tom\u00e1s, el arte de las iglesias doblegaba la materia a la adoraci\u00f3n del misterio, a la vez que un gran poeta como Dante Alighieri pod\u00eda componer \u00ab&#160;el poema sacro, en el que han dejado su huella el cielo y la tierra&#160;\u00bb[15], como \u00e9l mismo llamaba la Divina Comedia.\n<\/p>\n<h2>Humanismo y Renacimiento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">9. El f\u00e9rtil ambiente cultural en el que surge el extraordinario florecimiento art\u00edstico del Humanismo y del Renacimiento, tiene repercusiones significativas tambi\u00e9n en el modo en que los artistas de este per\u00edodo abordan el tema religioso. Naturalmente, al menos en aqu\u00e9llos m\u00e1s importantes, las inspiraciones son tan variadas como sus estilos. No es mi intenci\u00f3n, sin embargo, recordar cosas que vosotros, artistas, sab\u00e9is de sobra. Al escribiros desde este Palacio Apost\u00f3lico, que es tambi\u00e9n como un tesoro de obras maestras acaso \u00fanico en el mundo, quisiera m\u00e1s bien hacerme voz de los grandes artistas que prodigaron aqu\u00ed las riquezas de su ingenio, impregnado con frecuencia de gran hondura espiritual. Desde aqu\u00ed habla Miguel \u00c1ngel, que en la Capilla Sixtina, desde la Creaci\u00f3n al Juicio Universal, ha recogido en cierto modo el drama y el misterio del mundo, dando rostro a Dios Padre, a Cristo juez y al hombre en su fatigoso camino desde los or\u00edgenes hasta el final de la historia. Desde aqu\u00ed habla el genio delicado y profundo de Rafael, mostrando en la variedad de sus pinturas, y especialmente en la \u00ab&#160;Disputa&#160;\u00bb del Apartamento de la Signatura, el misterio de la revelaci\u00f3n del Dios Trinitario, que en la Eucarist\u00eda se hace compa\u00f1\u00eda del hombre y proyecta luz sobre las preguntas y las expectativas de la inteligencia humana. Desde aqu\u00ed, desde la majestuosa Bas\u00edlica dedicada al Pr\u00edncipe de los Ap\u00f3stoles, desde la columnata que arranca de sus puertas como dos brazos abiertos para acoger a la humanidad, siguen hablando a\u00fan Bramante, Bernini, Borromini o Maderno, por citar s\u00f3lo los m\u00e1s grandes, ofreciendo pl\u00e1sticamente el sentido del misterio que hace de la Iglesia una comunidad universal, hospitalaria, madre y compa\u00f1era de viaje de cada hombre en la b\u00fasqueda de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte sagrado ha encontrado en este extraordinario complejo una expresi\u00f3n de excepcional fuerza, alcanzando niveles de imperecedero valor est\u00e9tico y religioso a la vez. Sea bajo el impulso del Humanismo y del Renacimiento, sea por influjo de las sucesivas tendencias de la cultura y de la ciencia, su caracter\u00edstica m\u00e1s destacada es el creciente inter\u00e9s por el hombre, el mundo y la realidad de la historia. Este inter\u00e9s, por s\u00ed mismo, en modo alguno supone un peligro para la fe cristiana, centrada en el misterio de la Encarnaci\u00f3n y, por consiguiente, en la valoraci\u00f3n del hombre por parte de Dios. Lo demuestran precisamente los grandes artistas apenas mencionados. Baste pensar en el modo en que Miguel \u00c1ngel expresa, en sus pinturas y esculturas, la belleza del cuerpo humano[16].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo dem\u00e1s, en el nuevo ambiente de los \u00faltimos siglos, donde parece que parte de la sociedad se ha hecho indiferente a la fe, tampoco el arte religioso ha interrumpido su camino. La constataci\u00f3n se ampl\u00eda si, de las artes figurativas, pasamos a considerar el gran desarrollo que tambi\u00e9n en este per\u00edodo de tiempo ha tenido la m\u00fasica sagrada, compuesta para las celebraciones lit\u00fargicas o vinculada al menos a temas religiosos. Adem\u00e1s de tantos artistas que se han dedicado preferentemente a ella \u2014\u00bfc\u00f3mo no recordar a Pier Luigi da Palestrina, a Orlando di Lasso y Tom\u00e1s Luis de Victoria\u2014, es bien sabido que muchos grandes compositores \u2014desde H\u00e4ndel a Bach, desde Mozart a Schubert, desde Beethoven a Berlioz, desde Liszt a Verdi\u2014 nos han dejado asimismo obras de gran inspiraci\u00f3n en este campo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia un di\u00e1logo renovado\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">10. Es cierto, sin embargo, que en la edad moderna, junto a este humanismo cristiano que ha seguido produciendo significativas obras de cultura y arte, se ha ido tambi\u00e9n afirmando progresivamente una forma de humanismo caracterizado por la ausencia de Dios y con frecuencia por la oposici\u00f3n a \u00c9l. Este clima ha llevado a veces a una cierta separaci\u00f3n entre el mundo del arte y el de la fe, al menos en el sentido de un menor inter\u00e9s en muchos artistas por los temas religiosos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vosotros sab\u00e9is que, a pesar de ello, la Iglesia ha seguido alimentando un gran aprecio por el valor del arte como tal. En efecto, el arte, incluso m\u00e1s all\u00e1 de sus expresiones m\u00e1s t\u00edpicamente religiosas, cuando es aut\u00e9ntico, tiene una \u00edntima afinidad con el mundo de la fe, de modo que, hasta en las condiciones de mayor desapego de la cultura respecto a la Iglesia, precisamente el arte contin\u00faa siendo una especie de puente tendido hacia la experiencia religiosa. En cuanto b\u00fasqueda de la belleza, fruto de una imaginaci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de lo cotidiano, es por su naturaleza una especie de llamada al Misterio. Incluso cuando escudri\u00f1a las profundidades m\u00e1s oscuras del alma o los aspectos m\u00e1s desconcertantes del mal, el artista se hace de alg\u00fan modo voz de la expectativa universal de redenci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se comprende as\u00ed el especial inter\u00e9s de la Iglesia por el di\u00e1logo con el arte y su deseo de que en nuestro tiempo se realice una nueva alianza con los artistas, como auspiciaba mi venerado predecesor Pablo VI en su vibrante discurso dirigido a los artistas durante el singular encuentro en la Capilla Sixtina el 7 de mayo de 1964[17]. La Iglesia espera que de esta colaboraci\u00f3n surja una renovada \u00ab&#160;epifan\u00eda&#160;\u00bb de belleza para nuestro tiempo, as\u00ed como respuestas adecuadas a las exigencias propias de la comunidad cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el esp\u00edritu del Concilio Vaticano II\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">11. El Concilio Vaticano II ha puesto las bases de una renovada relaci\u00f3n entre la Iglesia y la cultura, que tiene inmediatas repercusiones tambi\u00e9n en el mundo del arte. Es una relaci\u00f3n que se presenta bajo el signo de la amistad, de la apertura y del di\u00e1logo. En la Constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes, los Padres conciliares subrayaron la \u00abgran importancia\u00bb de la literatura y las artes en la vida del hombre: \u00ab&#160;Tambi\u00e9n la literatura y el arte tienen gran importancia para la vida de la Iglesia, ya que pretenden estudiar la \u00edndole propia del hombre, sus problemas y su experiencia en el esfuerzo por conocerse mejor y perfeccionarse a s\u00ed mismo y al mundo; se afanan por descubrir su situaci\u00f3n en la historia y en el universo, por iluminar las miserias y los gozos, las necesidades y las capacidades de los hombres, y por dise\u00f1ar un mejor destino para el hombre&#160;\u00bb[18].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre esta base, al concluir el Concilio, los Padres dirigieron un saludo y una llamada a los artistas: \u00abEste mundo en que vivimos \u2014dec\u00edan\u2014 tiene necesidad de la belleza para no caer en la desesperanza. La belleza, como la verdad, pone alegr\u00eda en el coraz\u00f3n de los hombres; es el fruto precioso que resiste a la usura del tiempo, que une a las generaciones y las hace comunicarse en la admiraci\u00f3n\u00bb[19]. Precisamente en este esp\u00edritu de estima profunda por la belleza, la Constituci\u00f3n Sacrosanctum Concilium sobre la Sagrada Liturgia hab\u00eda recordado la hist\u00f3rica amistad de la Iglesia con el arte y, hablando m\u00e1s espec\u00edficamente del arte sacro, \u00ab&#160;cumbre&#160;\u00bb del arte religioso, no dud\u00f3 en considerar \u00ab&#160;noble ministerio&#160;\u00bb a la actividad de los artistas cuando sus obras son capaces de reflejar de alg\u00fan modo la infinita belleza de Dios y de dirigir el pensamiento de los hombres hacia \u00c9l[20]. Tambi\u00e9n por su aportaci\u00f3n \u00abse manifiesta mejor el conocimiento de Dios\u00bb y \u00abla predicaci\u00f3n evang\u00e9lica se hace m\u00e1s transparente a la inteligencia humana\u00bb[21]. A la luz de esto, no debe sorprender la afirmaci\u00f3n del P. Marie Dominique Chenu, seg\u00fan la cual el historiador de la teolog\u00eda har\u00eda un trabajo incompleto si no reservara la debida atenci\u00f3n a las realizaciones art\u00edsticas, tanto literarias como pl\u00e1sticas, que a su manera no son \u00absolamente ilustraciones est\u00e9ticas, sino verdaderos \u201clugares\u201d teol\u00f3gicos\u00bb[22].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia tiene necesidad del arte\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12. Para transmitir el mensaje que Cristo le ha confiado, la Iglesia tiene necesidad del arte. En efecto, debe hacer perceptible, m\u00e1s a\u00fan, fascinante en lo posible, el mundo del esp\u00edritu, de lo invisible, de Dios. Debe por tanto acu\u00f1ar en f\u00f3rmulas significativas lo que en s\u00ed mismo es inefable. Ahora bien, el arte posee esa capacidad peculiar de reflejar uno u otro aspecto del mensaje, traduci\u00e9ndolo en colores, formas o sonidos que ayudan a la intuici\u00f3n de quien contempla o escucha. Todo esto, sin privar al mensaje mismo de su valor trascendente y de su halo de misterio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia necesita, en particular, de aquellos que sepan realizar todo esto en el \u00e1mbito literario y figurativo, sirvi\u00e9ndose de las infinitas posibilidades de las im\u00e1genes y de sus connotaciones simb\u00f3licas. Cristo mismo ha utilizado abundantemente las im\u00e1genes en su predicaci\u00f3n, en plena coherencia con la decisi\u00f3n de ser \u00c9l mismo, en la Encarnaci\u00f3n, icono del Dios invisible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia necesita tambi\u00e9n de los m\u00fasicos. \u00a1Cu\u00e1ntas piezas sacras han compuesto a lo largo de los siglos personas profundamente imbuidas del sentido del misterio! Innumerables creyentes han alimentado su fe con las melod\u00edas surgidas del coraz\u00f3n de otros creyentes, que han pasado a formar parte de la liturgia o que, al menos, son de gran ayuda para el decoro de su celebraci\u00f3n. En el canto, la fe se experimenta como exuberancia de alegr\u00eda, de amor, de confiada espera en la intervenci\u00f3n salv\u00edfica de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia tiene necesidad de arquitectos, porque requiere lugares para reunir al pueblo cristiano y celebrar los misterios de la salvaci\u00f3n. Tras las terribles destrucciones de la \u00faltima guerra mundial y la expansi\u00f3n de las metr\u00f3polis, muchos arquitectos de la nueva generaci\u00f3n se han fraguado teniendo en cuenta las exigencias del culto cristiano, confirmando as\u00ed la capacidad de inspiraci\u00f3n que el tema religioso posee, incluso por lo que se refiere a los criterios arquitect\u00f3nicos de nuestro tiempo. En efecto, no pocas veces se han construido templos que son, a la vez, lugares de oraci\u00f3n y aut\u00e9nticas obras de arte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte, \u00bftiene necesidad de la Iglesia?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">13. La Iglesia, pues, tiene necesidad del arte. Pero, \u00bfse puede decir tambi\u00e9n que el arte necesita a la Iglesia? La pregunta puede parecer provocadora. En realidad, si se entiende de manera apropiada, tiene una motivaci\u00f3n leg\u00edtima y profunda. El artista busca siempre el sentido rec\u00f3ndito de las cosas y su ansia es conseguir expresar el mundo de lo inefable. \u00bfC\u00f3mo ignorar, pues, la gran inspiraci\u00f3n que le puede venir de esa especie de patria del alma que es la religi\u00f3n? \u00bfNo es acaso en el \u00e1mbito religioso donde se plantean las m\u00e1s importantes preguntas personales y se buscan las respuestas existenciales definitivas?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, los temas religiosos son de los m\u00e1s tratados por los artistas de todas las \u00e9pocas. La Iglesia ha recurrido a su capacidad creativa para interpretar el mensaje evang\u00e9lico y su aplicaci\u00f3n concreta en la vida de la comunidad cristiana. Esta colaboraci\u00f3n ha dado lugar a un mutuo enriquecimiento espiritual. En definitiva, ha salido beneficiada la comprensi\u00f3n del hombre, de su imagen aut\u00e9ntica, de su verdad. Se ha puesto de relieve tambi\u00e9n una peculiar relaci\u00f3n entre el arte y la revelaci\u00f3n cristiana. Esto no quiere decir que el genio humano no haya sido incentivado tambi\u00e9n por otros contextos religiosos. Baste recordar el arte antiguo, especialmente griego y romano, o el todav\u00eda floreciente de las antiqu\u00edsimas civilizaciones del Oriente. Sin embargo, sigue siendo verdad que el cristianismo, en virtud del dogma central de la Encarnaci\u00f3n del Verbo de Dios, ofrece al artista un horizonte particularmente rico de motivos de inspiraci\u00f3n. \u00a1C\u00f3mo se empobrecer\u00eda el arte si se abandonara el fil\u00f3n inagotable del Evangelio!\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llamada a los artistas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">14. Con esta Carta me dirijo a vosotros, artistas del mundo entero, para confirmaros mi estima y para contribuir a reanudar una m\u00e1s provechosa cooperaci\u00f3n entre el arte y la Iglesia. La m\u00eda es una invitaci\u00f3n a redescubrir la profundidad de la dimensi\u00f3n espiritual y religiosa que ha caracterizado el arte en todos los tiempos, en sus m\u00e1s nobles formas expresivas. En este sentido os dirijo una llamada a vosotros, artistas de la palabra escrita y oral, del teatro y de la m\u00fasica, de las artes pl\u00e1sticas y de las m\u00e1s modernas tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n. Hago una llamada especial a los artistas cristianos. Quiero recordar a cada uno de vosotros que la alianza establecida desde siempre entre el Evangelio y el arte, m\u00e1s all\u00e1 de las exigencias funcionales, implica la invitaci\u00f3n a adentrarse con intuici\u00f3n creativa en el misterio del Dios encarnado y, al mismo tiempo, en el misterio del hombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo ser humano es, en cierto sentido, un desconocido para s\u00ed mismo. Jesucristo no solamente revela a Dios, sino que \u00abmanifiesta plenamente el hombre al propio hombre\u00bb[23]. En Cristo, Dios ha reconciliado consigo al mundo. Todos los creyentes est\u00e1n llamados a dar testimonio de ello; pero os toca a vosotros, hombres y mujeres que hab\u00e9is dedicado vuestra vida al arte, decir con la riqueza de vuestra genialidad que en Cristo el mundo ha sido redimido: redimido el hombre, redimido el cuerpo humano, redimida la creaci\u00f3n entera, de la cual san Pablo ha escrito que espera ansiosa \u00abla revelaci\u00f3n de los hijos de Dios\u00bb (Rm 8, 19). Espera la revelaci\u00f3n de los hijos de Dios tambi\u00e9n mediante el arte y en el arte. \u00c9sta es vuestra misi\u00f3n. En contacto con las obras de arte, la humanidad de todos los tiempos \u2014tambi\u00e9n la de hoy\u2014 espera ser iluminada sobre el propio rumbo y el propio destino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esp\u00edritu creador e inspiraci\u00f3n art\u00edstica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">15. En la Iglesia resuena con frecuencia la invocaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo: Veni, Creator Spiritus&#8230; \u2013 \u00ab&#160;Ven, Esp\u00edritu creador, visita las almas de tus fieles y llena de la divina gracia los corazones que T\u00fa mismo creaste&#160;\u00bb[24].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Esp\u00edritu Santo, \u00abel soplo\u00bb (ruah), es Aqu\u00e9l al que se refiere el libro del G\u00e9nesis: \u00abLa tierra era caos y confusi\u00f3n y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas\u00bb (1, 2). Hay una gran afinidad entre las palabras \u00absoplo-espiraci\u00f3n\u00bb e \u00abinspiraci\u00f3n\u00bb. El Esp\u00edritu es el misterioso artista del universo. En la perspectiva del tercer milenio, quisiera que todos los artistas reciban abundantemente el don de las inspiraciones creativas, de las que surge toda aut\u00e9ntica obra de arte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos artistas, sab\u00e9is muy bien que hay muchos est\u00edmulos, interiores y exteriores, que pueden inspirar vuestro talento. No obstante, en toda inspiraci\u00f3n aut\u00e9ntica hay una cierta vibraci\u00f3n de aquel \u00ab&#160;soplo&#160;\u00bb con el que el Esp\u00edritu creador impregnaba desde el principio la obra de la creaci\u00f3n. Presidiendo sobre las misteriosas leyes que gobiernan el universo, el soplo divino del Esp\u00edritu creador se encuentra con el genio del hombre, impulsando su capacidad creativa. Lo alcanza con una especie de iluminaci\u00f3n interior, que une al mismo tiempo la tendencia al bien y a lo bello, despertando en \u00e9l las energ\u00edas de la mente y del coraz\u00f3n, y haci\u00e9ndolo as\u00ed apto para concebir la idea y darle forma en la obra de arte. Se habla justamente entonces, si bien de manera an\u00e1loga, de \u00abmomentos de gracia\u00bb, porque el ser humano es capaz de tener una cierta experiencia del Absoluto que le transciende.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00ab&#160;Belleza&#160;\u00bb que salva\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">16. Ya en los umbrales del tercer milenio, deseo a todos vosotros, queridos artistas, que os lleguen con particular intensidad estas inspiraciones creativas. Que la belleza que transmit\u00e1is a las generaciones del ma\u00f1ana provoque asombro en ellas. Ante la sacralidad de la vida y del ser humano, ante las maravillas del universo, la \u00fanica actitud apropiada es el asombro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esto, desde el asombro, podr\u00e1 surgir aquel entusiasmo del que habla Norwid en el poema al que me refer\u00eda al comienzo. Los hombres de hoy y de ma\u00f1ana tienen necesidad de este entusiasmo para afrontar y superar los desaf\u00edos cruciales que se avistan en el horizonte. Gracias a \u00e9l la humanidad, despu\u00e9s de cada momento de extrav\u00edo, podr\u00e1 ponerse en pie y reanudar su camino. Precisamente en este sentido se ha dicho, con profunda intuici\u00f3n, que \u00abla belleza salvar\u00e1 al mundo\u00bb[25].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La belleza es clave del misterio y llamada a lo trascendente. Es una invitaci\u00f3n a gustar la vida y a so\u00f1ar el futuro. Por eso la belleza de las cosas creadas no puede saciar del todo y suscita esa arcana nostalgia de Dios que un enamorado de la belleza como san Agust\u00edn ha sabido interpretar de manera inigualable: \u00ab\u00a1Tarde te am\u00e9, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te am\u00e9!\u00bb[26].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Os deseo, artistas del mundo, que vuestros m\u00faltiples caminos conduzcan a todos hacia aquel oc\u00e9ano infinito de belleza, en el que el asombro se convierte en admiraci\u00f3n, embriaguez, gozo indecible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que el misterio de Cristo resucitado, con cuya contemplaci\u00f3n exulta en estos d\u00edas la Iglesia, os inspire y oriente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que os acompa\u00f1e la Sant\u00edsima Virgen, la \u00abtota pulchra\u00bb que innumerables artistas han plasmado y que el gran Dante contempla en el fulgor del Para\u00edso como \u00ab&#160;belleza, que alegraba los ojos de todos los otros santos&#160;\u00bb[27].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSurge del caos el mundo del esp\u00edritu\u00bb. Las palabras que Adam Michiewicz escrib\u00eda en un momento de gran prueba para la patria polaca[28], me sugieren un auspicio para vosotros: que vuestro arte contribuya a la consolidaci\u00f3n de una aut\u00e9ntica belleza que, casi como un destello del Esp\u00edritu de Dios, transfigure la materia, abriendo las almas al sentido de lo eterno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con mis mejores deseos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vaticano, 4 de abril de 1999, Pascua de Resurrecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IOANNES PAULUS PP. II\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Dialogus de ludo globi, Lib. II: Philosophisch-Theologische Schriften, Viena 1967, III, p. 332.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Las virtudes morales, y entre ellas en particular la prudencia, permiten al sujeto obrar en armon\u00eda con el criterio del bien y del mal moral, seg\u00fan la recta ratio agibilium (el justo criterio de la conducta). El arte, al contrario, es definido por la filosof\u00eda como recta ratio factibilium (el justo criterio de las realizaciones).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Promtehidion: Bogumil vv. 185-186: Pisma wybrane, Varsovia 1968, vol. 2, p. 216.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] La versi\u00f3n griega de los Setenta expres\u00f3 adecuadamente este aspecto, traduciendo el t\u00e9rmino t\u014db (bueno) del texto hebreo con kal\u00f3n (bello).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Filebo, 65 A.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Carta enc. Fides et ratio (14 septiembre 1998), 80: AAS 91 (1999), 67.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] San Gregorio Magno formul\u00f3 magistralmente este principio pedag\u00f3gico en una carta del 599 al Obispo de Marsella, Sereno: \u00abLa pintura se usa en las iglesias para que los analfabetos, al menos mirando a las paredes, puedan leer lo que no son capaces de descifrar en los c\u00f3dices\u00bb, Epistulae, IX, 209: CCL 140 A, 1714.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Alabanzas al Dios alt\u00edsimo, vv. 7 y 10: Fonti Francescane, n. 261, Padua 1982, p. 177.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Leyenda mayor, IX, 1: Fonti Francescane, n. 1162, l. c., p. 911.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] Enkomia del Orth\u00f3s del Santo y Gran S\u00e1bado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] Homil\u00eda, I, 2: PG 34, 451.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] \u00abAt nobis ars una fides et musica Christus\u00bb: Carmen 20, 31: CCL 203, 144.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13] Cf. Carta ap. Duodecimum saeculum, al cumplirse el XII centenario del II Concilio de Nicea (4 diciembre 1987), 8-9: AAS 80 (1988), 247-249.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14] La prospettiva rovesciata ed altri scritti, Roma 1984, p. 63.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15] Para\u00edso XXV, 1-2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16] Cf. Homil\u00eda durante la Santa Misa al t\u00e9rmino de los trabajos de restauraci\u00f3n de los frescos de Miguel \u00c1ngel (8 abril 1994): L&#8217;Osservatore Romano, ed. semanal en lengua espa\u00f1ola, 15 abril 1994, 12.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17] Cf. AAS 56 (1964), 438-444.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18] N. 62.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19] Mensaje a los artistas (8 diciembre 1965): AAS 54 (1966), 13.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20] Cf. n. 122.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21] Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 62.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22] La teologia nel XII secolo, Jaca Book, Mil\u00e1n 1992, p. 9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23] Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, 22.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24] Himno de V\u00edsperas de Pentecost\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25] F. Dostoievski, El Idiota, p. III, cap. V.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26] \u00abSero te amavi! Pulchritudo tam antiqua et tam nova, sero te amavi!\u00bb: Confesiones, 10, 27, 38: CCL 27, 251.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[27] Para\u00edso, XXXI, 134-135.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[28] Oda do m\u0142odo\u015bci, v. 69: Wyb\u00f3r poezji, Breslau 1986, vol. I, p. 63.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CARTA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II A LOS ARTISTAS A los que con apasionada entrega buscan nuevas \u00ab&#160;epifan\u00edas&#160;\u00bb de la belleza para ofrecerlas al mundo a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n art\u00edstica. \u00ab&#160;Dios vio cuanto hab\u00eda hecho, y todo estaba muy bien&#160;\u00bb (Gn 1, 31) Contenido 1 El artista, Imago Dei: El hombre creado a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/carta-de-juan-ii-pablo-a-los-artistas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCARTA DE JUAN II PABLO A LOS ARTISTAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23331","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23331","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23331"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23331\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23331"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23331"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23331"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}