{"id":23332,"date":"2016-02-05T15:55:49","date_gmt":"2016-02-05T20:55:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/encuentro-de-bendedicto-xvi-con-los-artistas\/"},"modified":"2016-02-05T15:55:49","modified_gmt":"2016-02-05T20:55:49","slug":"encuentro-de-bendedicto-xvi-con-los-artistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/encuentro-de-bendedicto-xvi-con-los-artistas\/","title":{"rendered":"ENCUENTRO DE BENDEDICTO XVI CON LOS ARTISTAS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">ENCUENTRO CON LOS ARTISTAS<br \/>\nDISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Capilla Sixtina<br \/>\nS\u00e1bado 21 de noviembre de 2009\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se\u00f1ores cardenales;<br \/>\nvenerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio;<br \/>\nilustres artistas;<br \/>\nse\u00f1oras y se\u00f1ores:<br \/>\nCon gran alegr\u00eda os acojo en este lugar solemne y rico de arte y de recuerdos. A todos y cada uno dirijo mi cordial saludo, y os agradezco que hay\u00e1is aceptado mi invitaci\u00f3n. Con este encuentro deseo expresar y renovar la amistad de la Iglesia con el mundo del arte, una amistad consolidada en el tiempo, puesto que el cristianismo, desde sus or\u00edgenes, ha comprendido bien el valor de las artes y ha utilizado sabiamente sus multiformes lenguajes para comunicar su mensaje inmutable de salvaci\u00f3n. Es preciso promover y sostener continuamente esta amistad, para que sea aut\u00e9ntica y fecunda, adecuada a los tiempos y tenga en cuenta las situaciones y los cambios sociales y culturales. Este es el motivo de nuestra cita. Agradezco de coraz\u00f3n a monse\u00f1or Gianfranco Ravasi, presidente del Consejo pontificio para la cultura y de la Comisi\u00f3n pontificia para los bienes culturales de la Iglesia, que lo haya promovido y preparado, junto con sus colaboradores, y le agradezco tambi\u00e9n las palabras que me acaba de dirigir. Saludo a los se\u00f1ores cardenales, a los obispos, a los sacerdotes y a las ilustres personalidades presentes. Doy las gracias tambi\u00e9n a la Capilla musical pontificia Sixtina que acompa\u00f1a este significativo momento. Los protagonistas de este encuentro sois vosotros, queridos e ilustres artistas, pertenecientes a pa\u00edses, culturas y religiones distintas, quiz\u00e1 tambi\u00e9n alejados de las experiencias religiosas, pero deseosos de mantener viva una comunicaci\u00f3n con la Iglesia cat\u00f3lica y de no reducir los horizontes de la existencia a la mera materialidad, a una visi\u00f3n limitada y banal. Vosotros represent\u00e1is al variado mundo de las artes y, precisamente por esto, a trav\u00e9s de vosotros quiero hacer llegar a todos los artistas mi invitaci\u00f3n a la amistad, al di\u00e1logo y a la colaboraci\u00f3n.<br \/>\nAlgunas circunstancias significativas enriquecen este momento. Recordamos el d\u00e9cimo aniversario de la Carta a los artistas de mi venerado predecesor, el siervo de Dios Juan Pablo II. Por primera vez, en la v\u00edspera del gran jubileo del a\u00f1o 2000, este Romano Pont\u00edfice, tambi\u00e9n \u00e9l artista, escribi\u00f3 directamente a los artistas con la solemnidad de un documento papal y el tono amistoso de una conversaci\u00f3n entre \u00ablos que \u2014como reza el encabezamiento\u2014 con apasionada entrega buscan nuevas \u00abepifan\u00edas\u00bb de la belleza\u00bb. El mismo Papa, hace veinticinco a\u00f1os, hab\u00eda proclamado patrono de los artistas al beato Ang\u00e9lico, present\u00e1ndolo como un modelo de perfecta sinton\u00eda entre fe y arte. Pienso tambi\u00e9n en el 7 de mayo de 1964, hace cuarenta y cinco a\u00f1os, cuando en este mismo lugar se realizaba un acontecimiento hist\u00f3rico, que el Papa Pablo VI dese\u00f3 intensamente para reafirmar la amistad entre la Iglesia y las artes. Las palabras que pronunci\u00f3 en aquella circunstancia siguen resonando hoy bajo la b\u00f3veda de esta Capilla Sixtina, tocando el coraz\u00f3n y el intelecto. \u00abOs necesitamos \u2014dijo\u2014. Nuestro ministerio necesita vuestra colaboraci\u00f3n. Porque, como sab\u00e9is, nuestro ministerio es predicar y hacer accesible y comprensible, m\u00e1s a\u00fan, conmovedor, el mundo del esp\u00edritu, de lo invisible, de lo inefable, de Dios. Y en esta operaci\u00f3n&#8230; vosotros sois maestros. Es vuestro oficio, vuestra misi\u00f3n; y vuestro arte consiste en descubrir los tesoros del cielo del esp\u00edritu y revestirlos de palabra, de colores, de formas, de accesibilidad\u00bb (Insegnamenti II, [1964], 313). La estima de Pablo VI por los artistas era tan grande que lo impuls\u00f3 a formular expresiones realmente atrevidas: \u00abSi nos faltara vuestra ayuda \u2014prosegu\u00eda\u2014, el ministerio ser\u00eda balbuciente e inseguro y necesitar\u00eda hacer un esfuerzo, dir\u00edamos, para ser \u00e9l mismo art\u00edstico, es m\u00e1s, para ser prof\u00e9tico. Para alcanzar la fuerza de expresi\u00f3n l\u00edrica de la belleza intuitiva, necesitar\u00eda hacer coincidir el sacerdocio con el arte\u00bb (ib., 314). En esa circunstancia, Pablo VI asumi\u00f3 el compromiso de \u00abrestablecer la amistad entre la Iglesia y los artistas\u00bb, y les pidi\u00f3 que aceptaran y compartieran ese compromiso, analizando con seriedad y objetividad los motivos que hab\u00edan turbado esa relaci\u00f3n, y asumiendo cada uno, con valent\u00eda y pasi\u00f3n, la responsabilidad de un renovado itinerario de conocimiento y de di\u00e1logo, profundo, con vistas a un aut\u00e9ntico \u00abrenacimiento\u00bb del arte, en el contexto de un nuevo humanismo.<br \/>\nEse hist\u00f3rico encuentro, como dec\u00eda, tuvo lugar aqu\u00ed, en este santuario de fe y de creatividad humana. Por lo tanto, no es una casualidad que nos encontremos precisamente en este lugar, precioso por su arquitectura y por sus dimensiones simb\u00f3licas, pero m\u00e1s a\u00fan por los frescos que lo hacen inconfundible, comenzando por las obras maestras de Perugino y Botticelli, Ghirlandaio y Cosimo Rosselli, Luca Signorelli y otros, hasta llegar a las Historias del G\u00e9nesis y al Juicio universal, obras excelsas de Miguel \u00c1ngel Buonarroti, que dej\u00f3 aqu\u00ed una de las creaciones m\u00e1s extraordinarias de toda la historia del arte. Tambi\u00e9n aqu\u00ed ha resonado a menudo el lenguaje universal de la m\u00fasica, gracias al genio de grandes m\u00fasicos, que pusieron su arte al servicio de la liturgia, ayudando al alma a elevarse a Dios. Al mismo tiempo, la Capilla Sixtina es un cofre singular de recuerdos, ya que constituye el escenario, solemne y austero, de acontecimientos que marcan la historia de la Iglesia y de la humanidad. Aqu\u00ed como sab\u00e9is, el Colegio de los cardenales elige al Papa; aqu\u00ed viv\u00ed tambi\u00e9n yo, con trepidaci\u00f3n y confianza absoluta en el Se\u00f1or, el inolvidable momento de mi elecci\u00f3n como Sucesor del Ap\u00f3stol Pedro.<br \/>\nQueridos amigos, dejemos que estos frescos nos hablen hoy, atray\u00e9ndonos hacia la meta \u00faltima de la historia humana. El Juicio universal, que pod\u00e9is ver majestuoso a mis espaldas, recuerda que la historia de la humanidad es movimiento y ascensi\u00f3n, es tensi\u00f3n inexhausta hacia la plenitud, hacia la felicidad \u00faltima, hacia un horizonte que siempre supera el presente mientras lo cruza. Pero con su dramatismo, este fresco tambi\u00e9n nos pone a la vista el peligro de la ca\u00edda definitiva del hombre, una amenaza que se cierne sobre la humanidad cuando se deja seducir por las fuerzas del mal. El fresco lanza un fuerte grito prof\u00e9tico contra el mal, contra toda forma de injusticia. Sin embargo, para los creyentes Cristo resucitado es el camino, la verdad y la vida; para quien lo sigue fielmente es la puerta que introduce en el \u00abcara a cara\u00bb, en la visi\u00f3n de Dios de la que brota ya sin limitaciones la felicidad plena y definitiva. Miguel \u00c1ngel ofrece as\u00ed a nuestra vista el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin de la historia, y nos invita a recorrer con alegr\u00eda, valent\u00eda y esperanza el itinerario de la vida. As\u00ed pues, la dram\u00e1tica belleza de la pintura de Miguel \u00c1ngel, con sus colores y sus formas, se hace anuncio de esperanza, invitaci\u00f3n apremiante a elevar la mirada hacia el horizonte \u00faltimo. El v\u00ednculo profundo entre belleza y esperanza constitu\u00eda tambi\u00e9n el n\u00facleo fundamental del sugestivo Mensaje que Pablo VI dirigi\u00f3 a los artistas al clausurar el concilio ecum\u00e9nico Vaticano II, el 8 de diciembre de 1965: \u00abA todos vosotros \u2014proclam\u00f3 solemnemente\u2014 la Iglesia del Concilio dice por nuestra voz: si sois los amigos del arte verdadero, vosotros sois nuestros amigos\u00bb (Concilio Vaticano II. Constituciones. Decretos. Declaraciones, BAC 1968, p. 841). Y a\u00f1adi\u00f3: \u00abEste mundo en que vivimos tiene necesidad de la belleza para no caer en la desesperanza. La belleza, como la verdad, es lo que pone la alegr\u00eda en el coraz\u00f3n de los hombres; es el fruto precioso que resiste a la usura del tiempo, que une las generaciones y las hace comunicarse en la admiraci\u00f3n. Y todo ello por vuestras manos&#8230; Recordad que sois los guardianes de la belleza en el mundo\u00bb (ib.).<br \/>\nLamentablemente, el momento actual no s\u00f3lo est\u00e1 marcado por fen\u00f3menos negativos a nivel social y econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n por una esperanza cada vez m\u00e1s d\u00e9bil, por cierta desconfianza en las relaciones humanas, de manera que aumentan los signos de resignaci\u00f3n, de agresividad y de desesperaci\u00f3n. Adem\u00e1s, el mundo en que vivimos corre el riesgo de cambiar su rostro a causa de la acci\u00f3n no siempre sensata del hombre, que, en lugar de cultivar su belleza, explota sin conciencia los recursos del planeta en beneficio de pocos y a menudo da\u00f1a sus maravillas naturales. \u00bfQu\u00e9 puede volver a dar entusiasmo y confianza, qu\u00e9 puede alentar al esp\u00edritu humano a encontrar de nuevo el camino, a levantar la mirada hacia el horizonte, a so\u00f1ar con una vida digna de su vocaci\u00f3n, sino la belleza? Vosotros, queridos artistas, sab\u00e9is bien que la experiencia de la belleza, de la belleza aut\u00e9ntica, no ef\u00edmera ni superficial, no es algo accesorio o secundario en la b\u00fasqueda del sentido y de la felicidad, porque esa experiencia no aleja de la realidad, sino, al contrario, lleva a una confrontaci\u00f3n abierta con la vida diaria, para liberarla de la oscuridad y trasfigurarla, a fin de hacerla luminosa y bella.<br \/>\nUna funci\u00f3n esencial de la verdadera belleza, que ya puso de relieve Plat\u00f3n, consiste en dar al hombre una saludable \u00absacudida\u00bb, que lo hace salir de s\u00ed mismo, lo arranca de la resignaci\u00f3n, del acomodamiento del d\u00eda a d\u00eda e incluso lo hace sufrir, como un dardo que lo hiere, pero precisamente de este modo lo \u00abdespierta\u00bb y le vuelve a abrir los ojos del coraz\u00f3n y de la mente, d\u00e1ndole alas e impuls\u00e1ndolo hacia lo alto. La expresi\u00f3n de Dostoievski que voy a citar es sin duda atrevida y parad\u00f3jica, pero invita a reflexionar: \u00abLa humanidad puede vivir \u2014dice\u2014 sin la ciencia, puede vivir sin pan, pero nunca podr\u00eda vivir sin la belleza, porque ya no habr\u00eda motivo para estar en el mundo. Todo el secreto est\u00e1 aqu\u00ed, toda la historia est\u00e1 aqu\u00ed\u00bb. En la misma l\u00ednea dice el pintor Georges Braque: \u00abEl arte est\u00e1 hecho para turbar, mientras que la ciencia tranquiliza\u00bb. La belleza impresiona, pero precisamente as\u00ed recuerda al hombre su destino \u00faltimo, lo pone de nuevo en marcha, lo llena de nueva esperanza, le da la valent\u00eda para vivir a fondo el don \u00fanico de la existencia. La b\u00fasqueda de la belleza de la que hablo, evidentemente no consiste en una fuga hacia lo irracional o en el mero estetismo.<br \/>\nCon demasiada frecuencia, sin embargo, la belleza que se promociona es ilusoria y falaz, superficial y deslumbrante hasta el aturdimiento y, en lugar de hacer que los hombres salgan de s\u00ed mismos y se abran a horizontes de verdadera libertad atray\u00e9ndolos hacia lo alto, los encierra en s\u00ed mismos y los hace todav\u00eda m\u00e1s esclavos, privados de esperanza y de alegr\u00eda. Se trata de una belleza seductora pero hip\u00f3crita, que vuelve a despertar el af\u00e1n, la voluntad de poder, de poseer, de dominar al otro, y que se trasforma, muy pronto, en lo contrario, asumiendo los rostros de la obscenidad, de la trasgresi\u00f3n o de la provocaci\u00f3n fin en s\u00ed misma. La belleza aut\u00e9ntica, en cambio, abre el coraz\u00f3n humano a la nostalgia, al deseo profundo de conocer, de amar, de ir hacia el Otro, hacia el m\u00e1s all\u00e1. Si aceptamos que la belleza nos toque \u00edntimamente, nos hiera, nos abra los ojos, redescubrimos la alegr\u00eda de la visi\u00f3n, de la capacidad de captar el sentido profundo de nuestra existencia, el Misterio del que formamos parte y que nos puede dar la plenitud, la felicidad, la pasi\u00f3n del compromiso diario. Juan Pablo II, en la Carta a los artistas, cita al respecto este verso de un poeta polaco, Cyprian Norwid: \u00abLa belleza sirve para entusiasmar en el trabajo; el trabajo, para resurgir\u00bb (n. 3). Y m\u00e1s adelante a\u00f1ade: \u00abEn cuanto b\u00fasqueda de la belleza, fruto de una imaginaci\u00f3n que va m\u00e1s all\u00e1 de lo cotidiano, es por su naturaleza una especie de llamada al Misterio. Incluso cuando escudri\u00f1a las profundidades m\u00e1s oscuras del alma o los aspectos m\u00e1s desconcertantes del mal, el artista se hace, de alg\u00fan modo, voz de la expectativa universal de redenci\u00f3n\u00bb (n. 10). Y en la conclusi\u00f3n afirma: \u00abLa belleza es clave del misterio y llamada a lo trascendente\u00bb (n. 16).<br \/>\nEstas \u00faltimas expresiones nos impulsan a dar un paso adelante en nuestra reflexi\u00f3n. La belleza, desde la que se manifiesta en el cosmos y en la naturaleza hasta la que se expresa mediante las creaciones art\u00edsticas, precisamente por su caracter\u00edstica de abrir y ensanchar los horizontes de la conciencia humana, de remitirla m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed misma, de hacer que se asome a la inmensidad del Infinito, puede convertirse en un camino hacia lo trascendente, hacia el Misterio \u00faltimo, hacia Dios. El arte, en todas sus expresiones, cuando se confronta con los grandes interrogantes de la existencia, con los temas fundamentales de los que deriva el sentido de la vida, puede asumir un valor religioso y transformarse en un camino de profunda reflexi\u00f3n interior y de espiritualidad. Una prueba de esta afinidad, de esta sinton\u00eda entre el camino de fe y el itinerario art\u00edstico, es el n\u00famero incalculable de obras de arte que tienen como protagonistas a los personajes, las historias, los s\u00edmbolos de esa inmensa reserva de \u00abfiguras\u00bb \u2014en sentido lato\u2014 que es la Biblia, la Sagrada Escritura. Las grandes narraciones b\u00edblicas, los temas, las im\u00e1genes, las par\u00e1bolas han inspirado innumerables obras maestras en todos los sectores de las artes, y han hablado al coraz\u00f3n de todas las generaciones de creyentes mediante las obras de la artesan\u00eda y del arte local, no menos elocuentes y cautivadoras.<br \/>\nA este prop\u00f3sito se habla de una via pulchritudinis, un camino de la belleza que constituye al mismo tiempo un recorrido art\u00edstico, est\u00e9tico, y un itinerario de fe, de b\u00fasqueda teol\u00f3gica. El te\u00f3logo Hans Urs von Balthasar abre su gran obra titulada \u00abGloria. Una est\u00e9tica teol\u00f3gica\u00bb con estas sugestivas expresiones: \u00abNuestra palabra inicial se llama belleza. La belleza es la \u00faltima palabra a la que puede llegar el intelecto reflexivo, ya que es la aureola de resplandor imborrable que rodea a la estrella de la verdad y del bien, y su indisociable uni\u00f3n\u00bb (Gloria. Una est\u00e9tica teol\u00f3gica, Ediciones Encuentro, Madrid 1985, p. 22) . Observa tambi\u00e9n: \u00abEs la belleza desinteresada sin la cual no sab\u00eda entenderse a s\u00ed mismo el mundo antiguo, pero que se ha despedido sigilosamente y de puntillas del mundo moderno de los intereses, abandon\u00e1ndolo a su avidez y a su tristeza. Es la belleza que tampoco es ya apreciada ni protegida por la religi\u00f3n\u00bb (ib.). Y concluye: \u00abDe aquel cuyo semblante se crispa ante la sola menci\u00f3n de su nombre \u2014pues para \u00e9l la belleza s\u00f3lo es chucher\u00eda ex\u00f3tica del pasado burgu\u00e9s\u2014 podemos asegurar que, abierta o t\u00e1citamente, ya no es capaz de rezar y, pronto, ni siquiera ser\u00e1 capaz de amar\u00bb (ib.). Por lo tanto, el camino de la belleza nos lleva a reconocer el Todo en el fragmento, el Infinito en lo finito, a Dios en la historia de la humanidad.<br \/>\nSimone Weil escrib\u00eda al respecto: \u00abEn todo lo que suscita en nosotros el sentimiento puro y aut\u00e9ntico de la belleza est\u00e1 realmente la presencia de Dios. Existe casi una especie de encarnaci\u00f3n de Dios en el mundo, cuyo signo es la belleza. Lo bello es la prueba experimental de que la encarnaci\u00f3n es posible. Por esto todo arte de primer orden es, por su esencia, religioso\u00bb. La afirmaci\u00f3n de Hermann Hesse es todav\u00eda m\u00e1s ic\u00e1stica: \u00abArte significa: dentro de cada cosa mostrar a Dios\u00bb. Haci\u00e9ndose eco de las palabras del Papa Pablo VI, el siervo de Dios Juan Pablo II reafirm\u00f3 el deseo de la Iglesia de renovar el di\u00e1logo y la colaboraci\u00f3n con los artistas: \u00abPara transmitir el mensaje que Cristo le ha encomendado, la Iglesia necesita del arte\u00bb (Carta a los artistas, 12); pero preguntaba a continuaci\u00f3n: \u00ab\u00bfEl arte tiene necesidad de la Iglesia?\u00bb, invitando de este modo a los artistas a volver a encontrar en la experiencia religiosa, en la revelaci\u00f3n cristiana y en el \u00abgran c\u00f3digo\u00bb que es la Biblia una fuente renovada y motivada de inspiraci\u00f3n.<br \/>\nQueridos artistas, ya para concluir, tambi\u00e9n yo quiero dirigiros, como mi predecesor, un llamamiento cordial, amistoso y apasionado. Vosotros sois los guardianes de la belleza; gracias a vuestro talento, ten\u00e9is la posibilidad de hablar al coraz\u00f3n de la humanidad, de tocar la sensibilidad individual y colectiva, de suscitar sue\u00f1os y esperanzas, de ensanchar los horizontes del conocimiento y del compromiso humano. Por eso, sed agradecidos por los dones recibidos y plenamente conscientes de la gran responsabilidad de comunicar la belleza, de hacer comunicar en la belleza y mediante la belleza. Sed tambi\u00e9n vosotros, mediante vuestro arte, anunciadores y testigos de esperanza para la humanidad. Y no teng\u00e1is miedo de confrontaros con la fuente primera y \u00faltima de la belleza, de dialogar con los creyentes, con quienes como vosotros se sienten peregrinos en el mundo y en la historia hacia la Belleza infinita. La fe no quita nada a vuestro genio, a vuestro arte, m\u00e1s a\u00fan, los exalta y los alimenta, los alienta a cruzar el umbral y a contemplar con mirada fascinada y conmovida la meta \u00faltima y definitiva, el sol sin ocaso que ilumina y embellece el presente.<br \/>\nSan Agust\u00edn, cantor enamorado de la belleza, reflexionando sobre el destino \u00faltimo del hombre y casi comentando ante litteram la escena del Juicio que hoy ten\u00e9is delante de vuestros ojos, escrib\u00eda: \u00abGozaremos, por tanto, hermanos, de una visi\u00f3n que los ojos nunca contemplaron, que los o\u00eddos nunca oyeron, que la fantas\u00eda nunca imagin\u00f3: una visi\u00f3n que supera todas las bellezas terrenas, la del oro, la de la plata, la de los bosques y los campos, la del mar y el cielo, la del sol y la luna, la de las estrellas y los \u00e1ngeles; la raz\u00f3n es la siguiente: que esta es la fuente de todas las dem\u00e1s bellezas\u00bb (In Ep. Jo. Tr. 4, 5: PL 35, 2008). Queridos artistas, os deseo a todos que llev\u00e9is en vuestros ojos, en vuestras manos, en vuestro coraz\u00f3n esta visi\u00f3n, para que os d\u00e9 alegr\u00eda e inspire siempre vuestras obras bellas. A la vez que os bendigo de coraz\u00f3n, os saludo, como ya hizo Pablo VI, con una sola palabra: \u00a1Hasta la vista!<br \/>\n(En franc\u00e9s)<br \/>\nMe alegra saludar a todos los artistas presentes. Queridos amigos, os animo a descubrir y a expresar cada d\u00eda mejor, mediante la belleza de vuestras obras, el misterio de Dios y el misterio del hombre. Que Dios os bendiga.<br \/>\n(En ingl\u00e9s)<br \/>\nQueridos amigos, gracias por vuestra presencia hoy aqu\u00ed. Que la belleza que expres\u00e1is mediante los talentos recibidos del Se\u00f1or impulse siempre los corazones de otros a dar gloria al Creador, fuente de todo lo bueno. Que Dios os bendiga a todos.<br \/>\n(En alem\u00e1n)<br \/>\nQueridos amigos, os saludo de todo coraz\u00f3n. Con vuestro talento art\u00edstico, en cierto sentido hac\u00e9is visible la obra de la creaci\u00f3n de Dios. El Se\u00f1or, que quiere estar cerca de nosotros en la belleza, os colme con su esp\u00edritu de amor. Que Dios os bendiga a todos.<br \/>\n(En espa\u00f1ol)<br \/>\nSaludo cordialmente a los artistas que participan en este encuentro. Queridos amigos, os animo a fomentar el sentido y las manifestaciones de la hermosura en la creaci\u00f3n. Que Dios os bendiga. Muchas gracias.<br \/>\n\u00a9 Copyright 2009 &#8211; Libreria Editrice Vaticana\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ENCUENTRO CON LOS ARTISTAS DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI Capilla Sixtina S\u00e1bado 21 de noviembre de 2009 Se\u00f1ores cardenales; venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio; ilustres artistas; se\u00f1oras y se\u00f1ores: Con gran alegr\u00eda os acojo en este lugar solemne y rico de arte y de recuerdos. 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