{"id":23351,"date":"2016-02-05T15:56:29","date_gmt":"2016-02-05T20:56:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/astronomia-en-la-biblia\/"},"modified":"2016-02-05T15:56:29","modified_gmt":"2016-02-05T20:56:29","slug":"astronomia-en-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/astronomia-en-la-biblia\/","title":{"rendered":"ASTRONOMIA EN LA BIBLIA"},"content":{"rendered":"<p>\n            Los jud\u00edos no acostumbraban hacer observaciones sistem\u00e1ticas de los cuerpos celestes. El culto a los astros hab\u00eda invadido Palestina y ellos dif\u00edcilmente podr\u00edan haberse dedicado a estudiar los objetos de ese culto sin ceder a sus seducciones. En tales circunstancias la astronom\u00eda era inseparable de la astrolatr\u00eda, y las amenazas de anatema de los profetas  no eran simple capricho.  Siendo las obras m\u00e1s esplendorosas del Todopoderoso, las luminarias celestes eran celebradas en la Sagrada Escritura a trav\u00e9s de pasajes llenos de emocionado asombro, pero, para fines pr\u00e1cticos, su atractivo se reduc\u00eda a lo m\u00ednimo.  Incluso la medida del tiempo y de las estaciones se hac\u00eda de modo emp\u00edrico. Los jud\u00edos utilizaban el calendario lunar. Este empezaba, por motivos religiosos, con la luna nueva que sigue al equinoccio de primavera, y el a\u00f1o duraba normalmente doce meses, o 354 d\u00edas. El calendario jud\u00edo, sin embargo, depend\u00eda del curso del Sol, puesto que los festivales que se guiaban por \u00e9l eran en parte de car\u00e1cter agr\u00edcola. Ello originaba que se deb\u00edan hacer ajustes al calendario, de los cuales el m\u00e1s obvio era el de a\u00f1adir o intercalar un d\u00e9cimo tercer mes cada vez que la discrepancia entre la maduraci\u00f3n de las cosechas y las fechas fijas de las fiestas conmemorativas entraban en abierto conflicto. Ya desde antes de la \u00e9poca de Salom\u00f3n, los jud\u00edos parecen haber iniciado la costumbre de iniciar su a\u00f1o en oto\u00f1o. Esta costumbre, que renaci\u00f3 por motivos civiles alrededor del siglo V antes de Cristo, fue luego adoptada en el calendario religioso sistematizado del siglo IV de nuestra era.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto el d\u00eda civil como el ritual comenzaban en la tarde, una media hora despu\u00e9s de la puesta del Sol. Nunca se definieron sus subdivisiones. El Antiguo Testamento nunca menciona lo que nosotros conocemos como horas, y solamente hace referencia a la medida del tiempo en la narraci\u00f3n del milagro provocado por Isa\u00edas en conexi\u00f3n del reloj de sol de Ajaz (II Re 20,9-11). En el Nuevo Testamento, la pr\u00e1ctica romana de contar cuatro guardias nocturnas se sobrepuso a la antigua divisi\u00f3n triple, de modo que el d\u00eda, como entre los griegos, consist\u00eda de doce partes iguales.  Esas son la \u00abhoras temporales\u00bb que a\u00fan subsisten en la liturgia de la Iglesia. Como dichas horas abarcaban el intervalo entre el amanecer y el ocaso, su duraci\u00f3n vari\u00f3 con las estaciones del a\u00f1o, de 49 a 71 minutos.  Parece que tambi\u00e9n las horas nocturnas correspondientes fueron parcialmente usadas  en tiempos de los Ap\u00f3stoles (Hech 23,23).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como es de esperarse, los libros sagrados no contienen ninguna teor\u00eda acerca de los fen\u00f3menos celestiales. Las frases descriptivas que se utilizan en ellos se adaptan a las ideas elementales que se presentaban naturalmente a cualquier pueblo primitivo. As\u00ed, la Tierra es descrita como un disco circular de extensi\u00f3n infinita, que se ubica entre el reino de la luz, encima, y el abismo de la oscuridad, abajo. La palabra \u00abfirmamento\u00bb que  en la Vulgata traduce el t\u00e9rmino hebreo \u00abrakia\u00bb, expresaba la noci\u00f3n de una b\u00f3veda s\u00f3lida y transparente que divide las \u00abaguas superiores\u00bb de los mares, fuentes y r\u00edos que se encuentran en un nivel muy inferior.  Era a trav\u00e9s de las compuertas, sin embargo, que las aguas contenidas por el firmamento se distribu\u00edan sobre la Tierra en la medida correspondiente. El inicio de cada mes era se\u00f1alado por la  primera aparici\u00f3n de la Luna creciente  despu\u00e9s del ocaso, y ello constitu\u00eda la \u00fanica auscultaci\u00f3n que el ritual jud\u00edo hac\u00eda del cielo. Los profetas Am\u00f3s y Joel mencionan vagamente los eclipses del Sol y la Luna entre las se\u00f1ales del castigo, y se cree que deben haber tenido experiencias directas de los mismos, ya que los c\u00e1lculos modernos sostienen que hubo eclipses totales de sol en Palestina en los a\u00f1os 831, 824 y 763 a.C., y  la Luna enrojecida por la sombra de la tierra no es fen\u00f3meno poco com\u00fan en cualquier parte de nuestro planeta. Pero los pasajes mencionados no pueden ser asociados literalmente con simples fen\u00f3menos pasajeros. Los profetas buscaban algo m\u00e1s que la intimidaci\u00f3n. Jerem\u00edas pronunci\u00f3 una advertencia clara contra el p\u00e1nico vulgar cuando dijo: \u00abNo se asusten de las se\u00f1ales del cielo como se asustan las naciones paganas\u00bb. La b\u00f3veda estelar, a la que se ubicaba sobre el firmamento, es comparada por Isa\u00edas a una tienda plantada por el Alt\u00edsimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ALUSIONES ASTRON\u00d3MICAS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO<br \/>\nEl \u00abej\u00e9rcito celestial\u00bb, expresi\u00f3n escritur\u00edstica recurrente, tiene un significado general y uno espec\u00edfico. Indica, en ciertos pasajes, toda la poblaci\u00f3n sideral. En otros, se aplica concretamente al Sol, la Luna, los planetas y algunas estrellas selectas, cuyo culto hab\u00eda sido introducido desde Babilonia durante el reinado de los reyes posteriores de Israel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los planetas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Venus y Saturno son los \u00fanicos mencionados expresamente en el Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isa\u00edas (14,12) apostrofa al imperio babil\u00f3nico con el inconfundible ep\u00edteto de Helal (Lucifer, en la Vulgata), \u00abhijo de la ma\u00f1ana\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estrella Kaiwan, que era adorada por los israelitas infieles en el desierto (Amos 5,26), indudablemente representa a Saturno. El mismo vocablo (traducido como \u00abfirme\u00bb) con frecuencia indica, en las inscripciones babil\u00f3nicas, el planeta m\u00e1s lento. Por el contrario, Sakkuth, que es la divinidad asociada con la estrella por el profeta, es otro nombre para Ninib, el planeta-dios de Babilonia, que se confund\u00eda con Saturno. Los antiguos sirios y \u00e1rabes tambi\u00e9n llamaban Kaiwan a Saturno. El nombre correspondiente  en el Bundahish zoroastriano (obra mitol\u00f3gico-teol\u00f3gica sobre cosmogon\u00eda, el gobierno y el fin del mundo; posterior al Avesta, pero con contenido m\u00e1s arcaico que \u00e9ste, del per\u00edodo m\u00e1s primitivo de la historia de Persia. N.T.) es Kevan.  Los dem\u00e1s planetas solamente aparecen individualizados en la Biblia por implicaci\u00f3n. Se denuncia el culto a los dioses que est\u00e1n relacionados con ellos, pero sin intenci\u00f3n de referirse a los cuerpos celestiales.  En ese contexto, Gad y Meni (Is 65,11) son sin duda la \u00abfortuna mayor y menor\u00bb tipificadas en Oriente por J\u00fapiter y Venus; Nebo, la deidad tutelar de Borsippa (Is 46,1), brillaba en el cielo como Mercurio, y Nergal, trasplantado desde Asiria a Cuta (II Re 17,30), como Marte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kimah y Kesil\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La uranograf\u00eda de los hebreos est\u00e1 cargada de perplejidades.  La Escritura menciona media docena de grupos de estrellas, pero las autoridades a\u00fan no se ponen de acuerdo en cuanto a su identidad. En un texto muy impresionante, el profeta Am\u00f3s (5,8) da gloria al Creador llam\u00e1ndolo \u00abel que hizo Kima y Kesil\u00bb, y que la Vulgata traduce por Arturo y Ori\u00f3n. Ciertamente, Kima no se refiere a Arturo. Esa palabra, que aparece dos veces en el libro de Job (9,9; 38,31), es traducida por los LXX como las Pl\u00e9yades. Ese es el mismo significado que le dan a ese nombre el Talmud y la literatura siria. La evidencia etimol\u00f3gica apoya esa traducci\u00f3n: el  t\u00e9rmino hebreo se relaciona obviamente con la ra\u00edz ar\u00e1biga kum (acumular) y con la asiria kamu (atar), mientras que \u00abcadenas de Kima\u00bb, al que se refiere el texto sagrado, adecuadamente figura la fuerza coercitiva que le da unidad a un objeto m\u00faltiple. La otra constelaci\u00f3n, Kesil, es indudablemente nuestra Ori\u00f3n. Empero, en el primero de los pasajes del libro de Job donde aparece, los LXX traducen con la palabra Herper; en el segundo, la Vulgata utiliza de modo irrelevante Arturo; Karsten Niebuhr (1733-1815) entendi\u00f3 que Kesil significaba Sirio; Thomas Hyde (1636-1703) supuso que indicaba a Canopus (tambi\u00e9n llamada Canopo, o Alfa Carinae, es la estrella con m\u00e1s brillo en la constelaci\u00f3n de Carina y parece ser  la segunda estrella m\u00e1s brillante del cielo, N.T.). En hebreo, kesil significa \u00abimp\u00edo\u00bb, adjetivo que denotaba la criminalidad est\u00fapida que legendariamente caracterizaba  el car\u00e1cter de los gigantes, y las estrellas de Ori\u00f3n nos sugieren de modo irresistible una figura enorme que camina por el cielo. Consecuentemente, los \u00e1rabes dieron a esa constelaci\u00f3n el nombre de Al-gebbar, \u00abel gigante\u00bb, cuyo equivalente en sirio es Gabbara, seg\u00fan aparece en la versi\u00f3n siria de la Biblia conocida como Peshitta. Podemos entonces asumir con cierta seguridad que Kimah y Kesil s\u00ed designaban a las Pl\u00e9yades y a Ori\u00f3n. Pero las dem\u00e1s interpretaciones son considerablemente m\u00e1s oscuras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ash\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el libro de Job- la parte m\u00e1s astron\u00f3mica de la Biblia- se hace menci\u00f3n, junto con otras estrellas, de Ash y Ayish, las cuales casi seguramente son formas diversa de la misma palabra. Su significado contin\u00faa siendo un enigma. La Vulgata y los LXX, sin sustento alguno, las traducen por Arturo y H\u00e9speros (escrita tambi\u00e9n V\u00e9speros,  es Venus, el planeta de la tarde. N.T.). Abenazera, el erudito rabino de Toledo, aport\u00f3, sin embargo, tan s\u00f3lidas razones para  identificar Ash, o Ayish, con la Osa Mayor, que aunque hayan sido err\u00f3neas, prevalecen a\u00fan. Se fundamentaba sobre todo en el parecido entre las palabras \u00abash\u00bb y la ar\u00e1bica \u00abna&#8217;ash\u00bb, \u00abf\u00e9retro\u00bb, que se aplicaba a las cuatro estrellas de El Carro (Osa Mayor), de las que las tres primeras eran vistas como dolientes en una procesi\u00f3n funeraria, con el t\u00edtulo de Bet\u00e2 na&#8217;ash, \u00abhijas del f\u00e9retro\u00bb. Pero tambi\u00e9n Job habla de los \u00abhijos de Ayish\u00bb, y es dif\u00edcil resistirse a inferir que en ambos casos se refer\u00eda al mismo grupo de estrellas. Aunque quedan muchas dudas. Los fil\u00f3logos modernos no admiten la conexi\u00f3n entre \u00abAyish\u00bb y \u00abna&#8217;ash\u00bb, ni en el libro de Job aparece ninguna connotaci\u00f3n funeraria. Por otra parte, el Profesor Schiaparelli llama la atenci\u00f3n al hecho de que en el Antiguo Testamento \u00abash\u00bb denota una \u00abmariposa nocturna\u00bb, y que  las estrellas alineadas en \u00abV\u00bb de las H\u00edadas (un racimo de estrellas ubicado en la constelaci\u00f3n de Tauro) imitan las alas dobladas del insecto. En el Peshitta \u00abAyish\u00bb est\u00e1 traducido como Iyutha, una constelaci\u00f3n mencionada por san Efr\u00e9n y otros escritores sirios, y las eruditas reflexiones de Schiaparelli acerca de las varias indicaciones aportadas por la literatura siria hacen que sea razonable pensar que Iyutha aut\u00e9nticamente signifique Aldebar\u00e1n, la gran estrella roja del Toro, con sus peque\u00f1uelos, la lluviosa H\u00edadas. Es verdad que Hyde, Ewald y otros estudiosos han adoptado a Capella (la Cabra, la sexta estrella m\u00e1s brillante del firmamento) y a los Ni\u00f1os como representativos de Iyutha, y por lo tanto, de \u00abAyish y sus hijos\u00bb, pero esa opini\u00f3n contiene muchas incongruencias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hadre Theman (Rec\u00e1maras del Sur)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las glorias celestiales mencionadas en el libro de Job incluyen un paisaje sideral vagamente descrito como \u00ablas rec\u00e1maras [i.e. \u00abpenetralia\u00bb] del sur\u00bb. Seg\u00fan Schiaparelli, esa frase se refiere a cierto conjunto de estrellas brillantes que aparec\u00eda a unos 20 grados sobre el horizonte del sur de Palestina alrededor del a\u00f1o 750 a.C. (o lo que se considera la \u00e9poca del Patriarca Job), y tomando en cuenta los cambios provocados por la precesi\u00f3n (de los equinoccios), \u00e9l se\u00f1ala que el desfile estelar conformado por la Vela, la Cruz y el Centauro cumple esas condiciones.  Sirio, si bien en esa fecha culminaba a una altura de 41 grados, perfectamente podr\u00eda haber sido considerada como parte de las \u00abRec\u00e1maras del Sur\u00bb. De otra manera, deber\u00edamos pensar que la Biblia ignor\u00f3 ese maravilloso objeto celeste.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mezarim\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las \u00abRec\u00e1maras del Sur\u00bb Job (37,9) contrapone una constelaci\u00f3n llamada Mezarim como el origen del fr\u00edo. Tanto la Vulgata como los LXX traducen ese nombre por Arturo, equivocando (los errores no son poco comunes) el nombre de Arctos. En aquellos d\u00edas, la Osa Mayor giraba al rededor del Polo a una distancia mucho m\u00e1s corta que hoy. Su t\u00edpica orientaci\u00f3n hacia el norte sobrevive a\u00fan en la palabra latina \u00abseptentrio\u00bb(de septem triones, las siete estrellas del Carro), y Schiaparelli concluye, por la forma \u00abdual\u00bb (plural) de la palabra Mezarim, que los jud\u00edos, as\u00ed como los fenicios, estaban familiarizados tanto con la Osa Menor como con la Mayor.  \u00c9l lee la palabra  \u00abmezarim\u00bb como la forma plural, o dual, de mizreh, \u00abpala para aventar el grano\u00bb, un instrumento sugerido por las siete estrellas del Carro, tal como a los chinos les sugiere \u00abcuchar\u00f3n\u00bb, o a los americanos el \u00abdipper\u00bb (cuchara) en su lenguaje popular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mazzaroth\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s la adivinanza m\u00e1s complicada de la nomenclatura b\u00edblica de las estrellas es la que nos presentan las palabras Mazzaroth y Mazzaloth (Job 38,31-32; II Re 23,5), que a\u00fan provocan falta de acuerdo por sus variantes fon\u00e9ticas. Las opiniones sobre su significado son desesperantemente diversas. Los autores de los LXX transcribieron, sin traducir, esa expresi\u00f3n tan ambigua, mientras que la Vulgata la traduce como \u00abLucifer\u00bb, en Job, y como \u00abSignos del Zodiaco\u00bb, en el libro de los Reyes. San Juan Cris\u00f3stomo adopt\u00f3 el segundo significado, sin dejar de se\u00f1alar, sin embargo, que muchos de sus contempor\u00e1neos interpretaban Mazzaroth como Sirio. Pero esta \u00faltima  idea perdi\u00f3 peso mientras que la explicaci\u00f3n zodiacal gan\u00f3 popularidad. A primera vista esta teor\u00eda es en definitiva extremadamente plausible.  Los doce signos zodiacales, tal como los conocemos hoy,  ya se hab\u00edan establecido en las regiones cercanas al Eufrates mucho antes del \u00e9xodo. Aunque no se les daba culto en el sentido estricto de la palabra, bien se les pudo considerar algo sagrado, en cuanto que eran el recinto de las deidades. El t\u00e9rmino asirio \u00abmanzallu\u00bb (a veces escrito \u00abmanzazu\u00bb), \u00abestaci\u00f3n\u00bb, aparece a veces en las tabletas de la creaci\u00f3n babil\u00f3nica con el refr\u00e1n \u00abmansi\u00f3n de los dioses\u00bb. La palabra en s\u00ed misma parece estar etimol\u00f3gicamente emparentada con Mazzaloth, que en el hebreo rab\u00ednico primariamente indica los signos del zod\u00edaco, y en forma secundaria, los planetas. Tambi\u00e9n el zod\u00edaco lunar sugiere, por su lado, la misma conexi\u00f3n.  Las veintiocho \u00abmansiones de la luna\u00bb (menazil al-kamar) eran la caracter\u00edstica principal de las tradiciones \u00e1rabes sobre el cielo, y en el resto de los pueblos orientales ten\u00edan prop\u00f3sitos astrol\u00f3gicos.  De acuerdo con ello, pueden haber formado parte del aparato de superstici\u00f3n usado por los adivinos que fueron expulsados de Jud\u00e1, junto con el culto a Mazzaroth, en el reinado de Jos\u00edas, alrededor del a\u00f1o 621 a.C. Pero no se puede dar ninguna explicaci\u00f3n congruente con las expresiones que encontramos en el libro de Job (38,32). El Patriarca pregunta, en nombre del Alt\u00edsimo: \u00ab\u00bfPuedes t\u00fa hacer aparecer a Mazzaroth a su hora?\u00bb. Se trata de una clar\u00edsima alusi\u00f3n a un fen\u00f3meno peri\u00f3dico, tal como puede serlo la brillante visibilidad del Lucifer, o H\u00e9spero. El Profesor Schiaparelli recurre entonces a la traducci\u00f3n ofrecida por la Vulgata para ese pasaje. \u00c9l reconoce al planeta Venus en Mazzaroth, en su doble aspecto de estrella de la ma\u00f1ana y de la tarde, y afirma que la luminaria indicada en el Libro de los Reyes junto con el Sol y la Luna, y \u00abel ej\u00e9rcito del cielo\u00bb, debe ser casi tan brillante que los principales emisores de luz. Dice tambi\u00e9n que el Sol, la Luna y Venus configuran la gran tr\u00edada astron\u00f3mica de Babilonia, cuya representaci\u00f3n escult\u00f3rica frecuentemente incluye \u00abel ej\u00e9rcito del cielo\u00bb, tipificado por una muchedumbre de animales-divinidades fant\u00e1sticos. Y como obviamente el culto astral denunciado por los profetas de Israel era originario del Eufrates, el nombrar a Mazzaroth como el tercer miembro de la tr\u00edada babil\u00f3nica constitu\u00eda un eslab\u00f3n muy importante de evidencia. Con todo, el caso permanece siendo uno de extrema dificultad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nachash\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin considerar el escepticismo de los comentaristas recientes, parece bastante cierto que \u00abla serpiente fugitiva\u00bb de Job 26,13 (\u00abcoluber tortuosus\u00bb, en la Vulgata) realmente representa el reptil circumpolar. La constelaci\u00f3n eufratiana del Drag\u00f3n es de vetusta antig\u00fcedad, y muy probablemente era conocida por Job. Por otro lado, Rahab (Job 9,13; 21,12), traducido como \u00abballena\u00bb por los LXX, posiblemente tiene origen simb\u00f3lico o legendario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resumen\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lista que sigue a continuaci\u00f3n (basada mayormente en la autoridad de Schiaparelli) ofrece las interpretaciones m\u00e1s confiables de los nombre b\u00edblicos de las estrellas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kimah: las Pl\u00e9yades;<br \/>\nKesil: Ori\u00f3n;<br \/>\nAsh, o Ayish: las H\u00edadas;<br \/>\nMezarim: Las osas (Mayor y Menor);<br \/>\nMazzaroth, Venus (Lucifer y Hesperus);<br \/>\nHadre Theman- \u00ablas Rec\u00e1maras del Sur\u00bb-:  Canopo, La Cruz del Sur, y Centauro;<br \/>\nNachash: Drag\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ALUSIONES ASTRON\u00d3MICAS EN EL NUEVO TESTAMENTO<br \/>\nEn el Nuevo Testamento casi no existen alusiones a los astros. La \u00abestrella de los Magos\u00bb apenas puede ser vista como un fen\u00f3meno objetivo. Si existi\u00f3, pas\u00f3 inadvertido al pueblo com\u00fan. Sin embargo, Kepler hipotetiz\u00f3 en 1606 que una asombrosa conjunci\u00f3n de Saturno y J\u00fapiter, el cual sucedi\u00f3 en mayo del a\u00f1o 7, a.C. hab\u00eda sido la se\u00f1al que siguieron los sabios. Resucitada en 1821 por el Doctor M\u00fcnter, obispo luterano de Zealand, esta opini\u00f3n fue fuertemente defendida en 1826 por C.L. Ideler (Handbuch der Chronologie, II, 399). Pero la investigaci\u00f3n del Dr. Pritchard (Smith&#8217;s Dictionary of the Bible, Memoirs Royal Astrology Society, XXV, 119) demostr\u00f3 su incapacidad para llenar los requisitos de la narrativa del Evangelio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">AGNES M. CLERKE<br \/>\nTranscrito por Joseph P. Thomas<br \/>\nTraducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los jud\u00edos no acostumbraban hacer observaciones sistem\u00e1ticas de los cuerpos celestes. El culto a los astros hab\u00eda invadido Palestina y ellos dif\u00edcilmente podr\u00edan haberse dedicado a estudiar los objetos de ese culto sin ceder a sus seducciones. En tales circunstancias la astronom\u00eda era inseparable de la astrolatr\u00eda, y las amenazas de anatema de los profetas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/astronomia-en-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abASTRONOMIA EN LA BIBLIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23351","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23351","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23351"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23351\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23351"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23351"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23351"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}