{"id":23357,"date":"2016-02-05T15:56:41","date_gmt":"2016-02-05T20:56:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-atanasio-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T15:56:41","modified_gmt":"2016-02-05T20:56:41","slug":"san-atanasio-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-atanasio-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"SAN ATANASIO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 20 de junio de 2007 en la que present\u00f3 a San Atanasio<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuando nuestro repaso de los grandes maestros de la Iglesia antigua, queremos centrar hoy nuestra atenci\u00f3n en san Atanasio de Alejandr\u00eda. Este aut\u00e9ntico protagonista de la tradici\u00f3n cristiana, ya pocos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, fue aclamado como \u00abla columna de la Iglesia\u00bb por el gran te\u00f3logo y obispo de Constantinopla san Gregorio Nacianceno (Discursos 21, 26), y siempre ha sido considerado un modelo de ortodoxia, tanto en Oriente como en Occidente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, no es casualidad que Gian Lorenzo Bernini colocara su estatua entre las de los cuatro santos doctores de la Iglesia oriental y occidental \u2014juntamente con san Ambrosio, san Juan Cris\u00f3stomo y san Agust\u00edn\u2014, que en el maravilloso \u00e1bside de la bas\u00edlica vaticana rodean la C\u00e1tedra de san Pedro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Atanasio fue, sin duda, uno de los Padres de la Iglesia antigua m\u00e1s importantes y venerados. Pero este gran santo es, sobre todo, el apasionado te\u00f3logo de la encarnaci\u00f3n del Logos, el Verbo de Dios que, como dice el pr\u00f3logo del cuarto evangelio, \u00abse hizo carne y puso su morada entre nosotros\u00bb (Jn 1, 14).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente por este motivo san Atanasio fue tambi\u00e9n el m\u00e1s importante y tenaz adversario de la herej\u00eda arriana, que entonces era una amenaza para la fe en Cristo, reducido a una criatura \u00abintermedia\u00bb entre Dios y el hombre, seg\u00fan una tendencia que se repite en la historia y que tambi\u00e9n hoy existe de diferentes maneras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Atanasio naci\u00f3 probablemente en Alejandr\u00eda, en Egipto, hacia el a\u00f1o 300; recibi\u00f3 una buena educaci\u00f3n antes de convertirse en di\u00e1cono y secretario del obispo de la metr\u00f3poli egipcia, san Alejandro. El joven eclesi\u00e1stico, \u00edntimo colaborador de su obispo, particip\u00f3 con \u00e9l en el concilio de Nicea, el primero de car\u00e1cter ecum\u00e9nico, convocado por el emperador Constantino en mayo del a\u00f1o 325 para asegurar la unidad de la Iglesia. As\u00ed los Padres de Nicea pudieron afrontar varias cuestiones, principalmente el grave problema originado algunos a\u00f1os antes por la predicaci\u00f3n de Arrio, un presb\u00edtero de Alejandr\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este, con su teor\u00eda, constitu\u00eda una amenaza para la aut\u00e9ntica fe en Cristo, declarando que el Logos no era verdadero Dios, sino un Dios creado, un ser \u00abintermedio\u00bb entre Dios y el hombre; de este modo el verdadero Dios permanec\u00eda siempre inaccesible para nosotros. Los obispos reunidos en Nicea respondieron redactando el \u00abS\u00edmbolo de la fe\u00bb que, completado m\u00e1s tarde por el primer concilio de Constantinopla, ha quedado en la tradici\u00f3n de las diversas confesiones cristianas y en la liturgia como el Credo niceno-constantinopolitano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este texto fundamental, que expresa la fe de la Iglesia indivisa, y que todav\u00eda recitamos hoy todos los domingos en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, aparece el t\u00e9rmino griego homoo\u00fasios, en lat\u00edn consubstantialis: indica que el Hijo, el Logos, es \u00abde la misma substancia\u00bb del Padre, es Dios de Dios, es su substancia; as\u00ed se subraya la plena divinidad del Hijo, que negaban los arrianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al morir el obispo san Alejandro, en el a\u00f1o 328, san Atanasio pas\u00f3 a ser su sucesor como obispo de Alejandr\u00eda, e inmediatamente rechaz\u00f3 con decisi\u00f3n cualquier componenda con respecto a las teor\u00edas arrianas condenadas por el concilio de Nicea. Su intransigencia, tenaz y a veces muy dura, aunque necesaria, contra quienes se hab\u00edan opuesto a su elecci\u00f3n episcopal y sobre todo contra los adversarios del S\u00edmbolo de Nicea, le provoc\u00f3 la implacable hostilidad de los arrianos y de los filo-arrianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar del resultado inequ\u00edvoco del Concilio, que hab\u00eda afirmado con claridad que el Hijo es de la misma substancia del Padre, poco despu\u00e9s esas ideas err\u00f3neas volvieron a prevalecer \u2014en esa situaci\u00f3n, Arrio fue incluso rehabilitado\u2014 y fueron sostenidas por motivos pol\u00edticos por el mismo emperador Constantino y despu\u00e9s por su hijo Constancio II. Este, al que le preocupaban m\u00e1s la unidad del Imperio y sus problemas pol\u00edticos que la verdad teol\u00f3gica, quer\u00eda politizar la fe, haci\u00e9ndola m\u00e1s accesible, seg\u00fan su punto de vista, a todos los s\u00fabditos del Imperio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, la crisis arriana, que parec\u00eda haberse solucionado en Nicea, continu\u00f3 durante d\u00e9cadas con vicisitudes dif\u00edciles y divisiones dolorosas en la Iglesia. Y en cinco ocasiones \u2014durante treinta a\u00f1os, entre 336 y 366\u2014 san Atanasio se vio obligado a abandonar su ciudad, pasando diecisiete a\u00f1os en el destierro y sufriendo por la fe. Pero durante sus ausencias forzadas de Alejandr\u00eda el obispo pudo sostener y difundir en Occidente, primero en Tr\u00e9veris y despu\u00e9s en Roma, la fe de Nicea as\u00ed como los ideales del monaquismo, abrazados en Egipto por el gran eremita san Antonio, con una opci\u00f3n de vida por la que san Atanasio siempre se sinti\u00f3 atra\u00eddo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Antonio, con su fuerza espiritual, era la persona m\u00e1s importante que apoyaba la fe de san Atanasio. Al volver definitivamente a su sede, el obispo de Alejandr\u00eda pudo dedicarse a la pacificaci\u00f3n religiosa y a la reorganizaci\u00f3n de las comunidades cristianas. Muri\u00f3 el 2 de mayo del a\u00f1o 373, d\u00eda en el que celebramos su memoria lit\u00fargica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra doctrinal m\u00e1s famosa del santo obispo de Alejandr\u00eda es el tratado Sobre la encarnaci\u00f3n del Verbo, el Logos divino que se hizo carne, llegando a ser como nosotros, por nuestra salvaci\u00f3n. En esta obra, san Atanasio afirma, con una frase que se ha hecho justamente c\u00e9lebre, que el Verbo de Dios \u00abse hizo hombre para que nosotros lleg\u00e1ramos a ser Dios; se hizo visible corporalmente para que nosotros tuvi\u00e9ramos una idea del Padre invisible, y soport\u00f3 la violencia de los hombres para que nosotros hered\u00e1ramos la incorruptibilidad\u00bb (54, 3). Con su resurrecci\u00f3n, el Se\u00f1or destruy\u00f3 la muerte como si fuera \u00abpaja en el fuego\u00bb (8, 4). La idea fundamental de toda la lucha teol\u00f3gica de san Atanasio era precisamente la de que Dios es accesible. No es un Dios secundario, es el verdadero Dios, y a trav\u00e9s de nuestra comuni\u00f3n con Cristo nosotros podemos unirnos realmente a Dios. \u00c9l se ha hecho realmente \u00abDios con nosotros\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las dem\u00e1s obras de este gran Padre de la Iglesia, que en buena parte est\u00e1n vinculadas a las vicisitudes de la crisis arriana, podemos citar tambi\u00e9n las cuatro cartas que dirigi\u00f3 a su amigo Serapi\u00f3n, obispo de Thmuis, sobre la divinidad del Esp\u00edritu Santo, en las que esa verdad se afirma con claridad, y unas treinta cartas \u00abfestivas\u00bb, dirigidas al inicio de cada a\u00f1o a las Iglesias y a los monasterios de Egipto para indicar la fecha de la fiesta de Pascua, pero sobre todo para consolidar los v\u00ednculos entre los fieles, reforzando su fe y prepar\u00e1ndolos para esa gran solemnidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, san Atanasio tambi\u00e9n es autor de textos de meditaciones sobre los Salmos, muy difundidos desde entonces, y sobre todo de una obra que constituye el best seller de la antigua literatura cristiana, la Vida de san Antonio , es decir, la biograf\u00eda de san Antonio abad, escrita poco despu\u00e9s de la muerte de este santo, precisamente mientras el obispo de Alejandr\u00eda, en el destierro, viv\u00eda con los monjes del desierto egipcio. San Atanasio fue amigo del grande eremita hasta el punto de que recibi\u00f3 una de las dos pieles de oveja que dej\u00f3 san Antonio como herencia, junto con el manto que el mismo obispo de Alejandr\u00eda le hab\u00eda regalado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La biograf\u00eda ejemplar de ese santo tan apreciado por la tradici\u00f3n cristiana, que se hizo pronto sumamente popular y fue traducida inmediatamente dos veces al lat\u00edn y luego a varias lenguas orientales, contribuy\u00f3 decisivamente a la difusi\u00f3n del monaquismo, tanto en Oriente como en Occidente. En Tr\u00e9veris la lectura de este texto forma parte de una emotiva narraci\u00f3n de la conversi\u00f3n de dos funcionarios imperiales que san Agust\u00edn incluye en las Confesiones (VIII, 6, 15) como premisa para su misma conversi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo dem\u00e1s, el mismo san Atanasio muestra que ten\u00eda clara conciencia de la influencia que pod\u00eda ejercer sobre el pueblo cristiano la figura ejemplar de san Antonio. En la conclusi\u00f3n de esa obra escribe:  \u00abEl hecho de que lleg\u00f3 a ser famoso en todas partes, de que encontr\u00f3 admiraci\u00f3n universal y de que su p\u00e9rdida fue sentida aun por gente que nunca lo vio, subraya su virtud y el amor que Dios le ten\u00eda. Antonio gan\u00f3 renombre no por sus escritos ni por sabidur\u00eda de palabras ni por ninguna otra cosa, sino s\u00f3lo por su servicio a Dios. Y nadie puede negar que esto es don de Dios. \u00bfC\u00f3mo explicar, en efecto, que este hombre, que vivi\u00f3 escondido en la monta\u00f1a, fuera conocido en Espa\u00f1a y Galia, en Roma y \u00c1frica, sino por Dios, que en todas partes da a conocer a los suyos, y que, m\u00e1s a\u00fan, le hab\u00eda anunciado esto a Antonio desde el principio? Pues aunque hagan sus obras en secreto y deseen permanecer en la oscuridad, el Se\u00f1or los muestra p\u00fablicamente como l\u00e1mparas a todos los hombres, y as\u00ed los que oyen hablar de ellos pueden darse cuenta de que los mandamientos llevan a la perfecci\u00f3n, y entonces cobran valor para seguir la senda que conduce a la virtud\u00bb (Vida de san Antonio, 93, 5-6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, hermanos y hermanas, tenemos muchos motivos para dar gracias a san Atanasio. Su vida, como la de san Antonio y la de otros innumerables santos, nos muestra que \u00abquien va hacia Dios, no se aleja de los hombres, sino que se hace realmente cercano a ellos\u00bb (Deus caritas est, 42).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Texto en negrita<\/b>\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 20 de junio de 2007 en la que present\u00f3 a San Atanasio Continuando nuestro repaso de los grandes maestros de la Iglesia antigua, queremos centrar hoy nuestra atenci\u00f3n en san Atanasio de Alejandr\u00eda. 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