{"id":23504,"date":"2016-02-05T16:02:09","date_gmt":"2016-02-05T21:02:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-de-basilea\/"},"modified":"2016-02-05T16:02:09","modified_gmt":"2016-02-05T21:02:09","slug":"concilio-de-basilea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-de-basilea\/","title":{"rendered":"CONCILIO DE BASILEA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\nConvocado por el papa Mart\u00edn V en 1431 y clausurado en Lausana en 1449. La posici\u00f3n del papa como Padre com\u00fan del mundo cristiano hab\u00eda sido seriamente comprometida por la ubicaci\u00f3n de la corte papal en Avi\u00f1\u00f3n y por la consecuente identificaci\u00f3n de los intereses de la iglesia con los de un pueblo particular. Los hombres comenzaron a ver al papa m\u00e1s como una instituci\u00f3n nacional que universal y su sentimiento de lealtad religiosa se pon\u00eda con frecuencia en la balanza con los arranques de celos nacionales. Era natural que los hechos derivados del gran Cisma de Occidente (1378-1417), no fortaleciesen al papado cuando candidatos rivales luchaban por el trono de S. Pedro y por la alianza de las naciones cristianas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal espect\u00e1culo estaba bien calculado para agitar las creencias de los hombres en la forma mon\u00e1rquica de gobierno y para llevarles a buscar en otras formas el remedio de los males que entonces aflig\u00edan a la iglesia. No era de extra\u00f1ar que los que ped\u00edan un concilio general como \u00e1rbitro final, \u00faltimo tribunal de apelaci\u00f3n para todos, al que deb\u00eda someterse hasta el papa, se aseguraron de que les pusieran atenci\u00f3n. El \u00e9xito del concilio de Constanza (1414-18) en asegurar la retirada o deposici\u00f3n de los tres papas rivales hab\u00eda dado un fuerte argumento a los que defend\u00edan la teor\u00eda conciliar. Parece claro tanto por los discursos de algunos de los Padres de Constanza como de sus decretos que ese sentimiento iba ganando terreno y que mucha gente hab\u00eda llegado a pensar que el gobierno de la Iglesia por concilios generales convocados a intervalos regulares estaba m\u00e1s en armon\u00eda con la necesidades del tiempo. Como resultado, en la sesi\u00f3n n\u00famero 39 del Concilio de Constanza (9 oct.  1417) se decreta que los concilios generales deb\u00edan celebrarse frecuentemente, que el pr\u00f3ximo hab\u00eda de convocarse dentro de cinco a\u00f1os, el siguiente siete a\u00f1os m\u00e1s tarde y despu\u00e9s un concilio cada diez a\u00f1os; que el lugar deb\u00eda determinarlo el mismo concilio y que no pod\u00eda ser cambiado ni por el papa a no ser en caso de guerra o pestilencia y en este caso con el consentimiento de las dos terceras partes de los cardenales. De acuerdo con este decreto Mart\u00edn V convoc\u00f3 el concilio de Basilea y s\u00f3lo si entendemos el sentimiento que hab\u00eda bajo este decreto podemos entender la importancia de la disputa entre Eugenio IV y el concilio \u00bfQui\u00e9n iba a gobernar la Iglesia, el papa o el concilio? Ese el asunto del que se trataba.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha discutido mucho si ha de considerarse al de Basilea como un Concilio Geneneral y, de ser as\u00ed, en qu\u00e9 sentido. Los galicanos extremistas (e.g. Edmund Richer, Hist. Concil. Gen., III, vii) sostiene que debe ser considerado ecum\u00e9nico desde el principio (1431) hasta su finalizaci\u00f3n en Lausana(1449). Los escritores moderados de la escuela galicana (e.g. Nat. Alexander, IX, pp. 433-599), admiten que despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de la Bula de Eugenio IV (18 sept., 1437) trasladando el concilio a Ferrara, lo de Basilea s\u00f3lo puede considerarse como un convent\u00edculo cism\u00e1tico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, escritores como Bellarmino (De Concil., I, vii), Roncaglia y Holstein reh\u00fasan nombrar el de Basilea entre los concilios generales de la Iglesia debido al escaso n\u00famero de obispos que asistieron al principio y la subsiguiente actitud rebelde respecto a los decretos papales de disoluci\u00f3n. La verdadera opini\u00f3n parece ser la que aport\u00f3 Hefele (Conciliengesch., 2d ed., I, 63-99) de que puede considerarse ecum\u00e9nico hasta la bula \u00abDoctoris Gentium\u00bb (18 sept., 1437) que traslad\u00f3 las sesiones a Ferrara y que los decretos que se emitieron durante ese per\u00edodo respecto a la extirpaci\u00f3n de la herej\u00eda, el establecimiento de la paz entre las naciones cristianas, la reforma de la iglesia, si no son perjudiciales para las se apost\u00f3lica, pueden  ser considerados como decretos de un concilio general.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el mencionado decreto de Constanza, el concilio de Pav\u00eda hab\u00eda sido convocado por Mart\u00edn V (1423) y al aparecer la plaga en esa ciudad, sus sesiones se trasladaron a Siena. Poco se hizo, excepto determinar el lugar donde el siguiente concilio habr\u00eda de convocarse. Se ve\u00eda con desconfianza que fuera una ciudad italiana, porque era probable que fuera muy favorable al papa. Los obispos franceses y la universidad de Par\u00eds quer\u00edan que fuera un lugar en Francia, pero finalmente, debido principalmente al representante del emperador Segismundo, se acord\u00f3 Basilea por parte de todos y una vez hecha la elecci\u00f3n, se disolvi\u00f3 el concilio (7 de marzo 1424). A medida que se acercaba el d\u00eda para la reuni\u00f3n del concilio, Mart\u00edn V era urgido por parte de todos para que no pusiera ning\u00fan obst\u00e1culo y, aunque conoc\u00eda las tendencias de aquel tiempo, y temiendo que el concilio llevara m\u00e1s a una revoluci\u00f3n que a una reforma, dio finalmente su consentimiento y nombr\u00f3 al cardenal Giuliano C\u00e6sarini como presidente (1 feb.1431.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El prop\u00f3sito principal del concilio iba a ser la reforma de la iglesia en su \u201ccabeza y miembros\u201d, la soluci\u00f3n de las guerras husitas, el establecimiento de la paz entre las naciones de Europa y finalmente la reuni\u00f3n de las iglesias oriental y occidental. Las demandas de la curia romana, su constante interferencia en la adjudicaci\u00f3n de los beneficios, el derecho de apelaci\u00f3n en todos los asuntos a un nuevo juicio de las autoridades locales, las cargas econ\u00f3micas relacionadas con instituciones como las Annatas, expectativas y reservas, para no hablar de los impuestos papales directos, demasiado comunes desde le siglo trece; hab\u00eda razones para las quejas de los cl\u00e9rigos  y poderes civiles de las diferentes naciones. Estos impuestos papales y el abuso sobre los derechos de las autoridades locales eclesi\u00e1sticas y civiles, hab\u00edan sido raz\u00f3n de resentimientos, especialmente en Inglaterra y Alemania y por ello el remedio de estos abusos se esperaba de un concilio general. La gente miraba con simpat\u00eda la reuni\u00f3n de Basilea, aun cuando a veces no estaban de acuerdo con sus m\u00e9todos. Adem\u00e1s, la cuesti\u00f3n de la simon\u00eda, del concubinato del clero o la reorganizaci\u00f3n de los s\u00ednodos diocesanos y provinciales, el abuso de las censuras, especialmente del entredicho, exig\u00edan una reforma en la disciplina de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ense\u00f1anzas de Wicleff y Hus hab\u00edan encontrado muchos apoyos en Inglaterra y Bohemia y a pesar de la condena de Constanza, los Husitas a\u00fan eran poderosos en Bohemia, y aunque hab\u00eda muerto su l\u00edder Ziska (1424), una p\u00e9rdida importante para ellos, las diferentes secciones segu\u00edan en la lucha y el emperador Segismundo deseaba que se terminara la guerra que hab\u00eda afectado gravemente a sus recursos. M\u00e1s a\u00fan, el creciente poder de los Turcos era una amenaza no s\u00f3lo para la existencia del Imperio de Oriente sino para toda Europa y hac\u00eda imperativo que los pr\u00edncipes cristianos dejaran sus disputas internas y se unieran con los griegos en defensa de su cristiandad com\u00fan contra el poder del Islam. El movimiento a favor de la convocatoria hab\u00eda sido especialmente favorecido por Mart\u00edn V y  por el emperador Juan VII Pale\u00f3logo (1425-48).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presidente del concilio, cardenal Giuliano C\u00e6sarini, nombrado por Mart\u00edn V y confirmado por Eugenio IV, presidi\u00f3 la primera sesi\u00f3n p\u00fablica, pero se retir\u00f3 inmediatamente al recibir la bula papal disolviendo el concilio (diciembre, 1431). Los miembros eligieron entonces al obispo Philibert de Constance como presidente. M\u00e1s tarde, probablemente en la s\u00e9ptima sesi\u00f3n general (6 nov. 1432) C\u00e6sarini  volvi\u00f3 a tomar la presidencia y continu\u00f3 el esp\u00edritu de oposici\u00f3n al papado hasta que los elementos m\u00e1s extremistas dirigidos por el cardenal d\u00b4Allemand de Arles comenzaron a dominar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la asamblea del 6 de dic. De 1436 rehus\u00f3 aceptar la voluntad de la mayor\u00eda  respecto a que Basilea, Avignon o alguna ciudad de Saboya fuera seleccionada como lugar del concilio que se iba a celebrar para la reuni\u00f3n de los griegos con la iglesia occidental y continu\u00f3 actuando como presidente hasta el 31 de julio de 1437, cuando se emiti\u00f3 un decreto reclamando la presencia del papa en Basilea dentro de sesenta d\u00edas para responder de su desobediencia. C\u00e6sarini finalmente dej\u00f3 Basilea tras la aparici\u00f3n de la Bula \u00abDoctoris Gentium\u00bb (18 septiembre, 1437) trasladando el concilio a Ferrara y se uni\u00f3  a los partidarios del papa. Despu\u00e9s de su retirada, el cardenal D\u00b4Allemand jug\u00f3 un  papel importante en la elecci\u00f3n del antipapa F\u00e9lix V que a su vez le nombr\u00f3 presidente de la asamblea. El nombramiento, sin embargo, no fue aceptado por algunos, que eligieron al arzobispo de Tarentaise. Los otros miembros del concilio que tomaron parte en los acontecimientos fueron Capranica, que hab\u00eda sido creado cardenal por Mart\u00edn, pero que no fue admitido al c\u00f3nclave a la muerte de Mart\u00edn V porque su nombre no hab\u00eda sido publicado y no fue reconocido por Eugenio, \u00c6neas Sylvius Piccolomini, m\u00e1s tarde Pio II, ni por el renombrado Nicol\u00e1s de Cusa, ni por el cardenal Luis d&#8217;Allemand, ni por Juan de Antioqu\u00eda, ni por Juan de Ragusa ni por los dos canonistas, Nicol\u00e1s, arzobispo de Palermo y Luis Pontanus.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eugenio IV confirm\u00f3 el nombramiento de C\u00e6sarini como presidente hecho por su predecesor el mismo d\u00eda de su coronaci\u00f3n (12 marzo), pero con algunas reservas que fueron dictadas por el deseo de Eugenio de celebrar el concilio en alguna ciudad m\u00e1s conveniente para los representantes de los griegos.<br \/>\nEl d\u00eda en que el concilio deb\u00eda haber comenzado (4 de marzo) en Basilea solamente hab\u00eda un delegado y a principios de abril llegaron tres representantes de la universidad de Par\u00eds, junto con el obispo de Chalons y el abad del Cister, seis en total que llegaron todos juntos (1 de abril) y escribieron cartas de invitaciones urgiendo a los cardenales, obispos y principies de Europa. C\u00e6sarini, que hasta este momento hab\u00eda estado ocupado en la cruzada organizada contra los husitas, intent\u00f3 reafirmar a los delegados y calmar su impaciencia, empleando adem\u00e1s la influencia de Segismundo en este mismo sentido. El papa escribi\u00f3 a Caesarini (31 de mayo) requiri\u00e9ndole que solucionara el asunto de los husitas  tan pronto como fuera posible y que procediera a Basilea para la apertura del Concilio. Al recibir esta carta, el legado determin\u00f3, tras consultar con Segismundo, permanecer con las fuerzas armadas pero al mismo tiempo enviar a dos de sus compa\u00f1eros, Juan de Palomar y Juan de Ragusa para que actuaran como sus representantes en Basilea. Llegaron all\u00ed el 19 de julio, se reunieron en asamblea en la catedral (23 de julio) en la que se leyeron los documentos de autorizaci\u00f3n  y el concilio se declar\u00f3 formalmente abierto. Aunque no hab\u00eda presentes m\u00e1s de una docena de miembros, la asamblea se arrog\u00f3 el t\u00edtulo de concilio general y comenz\u00f3 a actuar como si su autoridad estuviera asegurada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el fracaso de la cruzada contra los husitas, Caesarini lleg\u00f3 a Basilea el 11 de sept, y unos d\u00edas despu\u00e9s (17 de sept), de acuerdo con las instrucciones recibidas de Eugenio, envi\u00f3 a Juan Beaupre a Roma, como delegado, para informar al papa de los acontecimientos. El delegado que era desfavorable a la continuaci\u00f3n del concilio afirm\u00f3 ante el papa que hab\u00edan llegado pocos prelados, que hab\u00eda poca esperanza de que n\u00famero creciera debido a la guerra entre Borgo\u00f1a y Austria y por la inseguridad general de los caminos, que hasta la ciudad de Basilea estaba en peligro y las gentes de la ciudad estaban contra el clero. Al recibir estas noticias (12 nov.) una comisi\u00f3n a Caesarini firmada por doce cardenales le daban poderes para disolver el concilio si lo estimaba aconsejable y convocar otro que se reunir\u00eda en Bolonia dieciocho mesas despu\u00e9s de la disoluci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras la asamblea de Basilea se hab\u00edan puesto en comunicaci\u00f3n con los Husitas requiri\u00e9ndoles que enviaran representantes al concilio y garantiza\u00e1ndoles cartas de salvoconducto. Esto se entendi\u00f3 en Roma como un intento de reabrir a la discusi\u00f3n cuestiones de doctrina ya solucionadas en Constanza y en Siena. Eugenio IV entonces emiti\u00f3 una bula (18 de dic.) disolviendo el concilio y convocando otro que se reunir\u00eda en Bolonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de la llegada de esta bula, Caesarini ya hab\u00eda tenido la primera sesi\u00f3n p\u00fablica (14 de dic.) a la que hab\u00edan asistido tres obispos, catorce abades y un considerable cuerpo de doctores y sacerdotes. Naturalmente la bula de disoluci\u00f3n, aunque no enteramente inesperada, ofendi\u00f3 gravemente a los que estaban presentes y el 3 de enero de 1432, cuando iba a ser le\u00edda, los miembros se ausentaron para impedir la publicaci\u00f3n. Caesarini envi\u00f3 a Roma una protesta con palabras muy fuertes contra la disoluci\u00f3n, en la que apuntaba a las malas consecuencias que resultar\u00edan de dar tal paso, pero al mismo tiempo, por obediencia a la bula papal renunci\u00f3 a su puesto de presidente del concilio. S<br \/>\negismundo, que ya hab\u00eda nombrado al duque de Baviera como protector del concilio, se opon\u00eda tambi\u00e9n a la acci\u00f3n de Eugenio IV ya que ten\u00eda grandes esperanzas de que en este concilio se pudiera terminar la controversia con los husitas; como al mismo tiempo quer\u00eda tener buenas relaciones con el papa, del que esperaba la corona imperial, hizo de mediador m\u00e1s que de defensor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se enviaron delegados desde Basilea para asegurarse que la bula era retirada. Muchos pr\u00edncipies de Europa que esperaban que los trabajos del concilio lograran reformas \u00fatiles expresaron al papa su desacuerdo, sobre todo el duque de Mil\u00e1n, que era hostil personalmente a Eugenio IV.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Confiando en estos apoyos se celebr\u00f3 la segunda sesi\u00f3n p\u00fablica (el 15 de febrero, 1432) en la que se renovaron los decretos de Constanza que declaraban que un concilio general recib\u00eda su autoridad directamente de Cristo y que todos estaban obligados a obedecerlos, hasta el papa. Adem\u00e1s se decidi\u00f3 que el Concilio general, ahora en sesi\u00f3n, no pod\u00eda ser trasladado, prorrogado o disuelto sin su consentimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo parec\u00eda favorecer al concilio. Segismundo ten\u00eda un ej\u00e9rcito poderoso en el norte de Italia. Una asamblea del clero franc\u00e9s en Bourges (febrero 1432) declar\u00f3 a favor de la continuaci\u00f3n en Basilea y resolvi\u00f3 enviar representantes. El duque de Borgo\u00f1a escribi\u00f3 que enviar\u00eda a los obispos de su naci\u00f3n y usar\u00eda su influencia con el Rey de Inglaterra para que hiciera lo mismo. Los duques de Mil\u00e1n y Saboya tambi\u00e9n estaban a favor mientras que la universidad de Par\u00eds declar\u00f3 que s\u00f3lo el diablo pudo inspirar al papa para que adoptara tal decisi\u00f3n. As\u00ed animado, el concilio tuvo su tercera sesi\u00f3n (29 de abril 1432) en la que se ordenaba al papa que retirara la bula de disoluci\u00f3n y que se presentase en Basilea personalmente o por procuradores, en los tres pr\u00f3ximos meses. Parecidas \u00f3rdenes se enviaron a los cardenales y tanto ellos como el papa fueron amenazados con procedimientos judiciales no se que lo cumplieran.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cuarta sesi\u00f3n p\u00fablica (20 junio, 1432) se decret\u00f3 que si el trono papal quedaba vacante durante el tiempo del concilio, el c\u00f3nclave solo podr\u00eda hacerse en su lugar de sesiones y mientras, Eugenio IV no debiera crear m\u00e1s cardenales excepto en el concilio, ni deb\u00eda impedir a nadie la asistencia y que todas las censuras pronunciadas contra \u00e9l eran nulas e inv\u00e1lidas. Hasta llegaron a nombrar un gobernador del territorio de Avi\u00f1\u00f3n y prohibir que se acercase a Basilea las embajadas papales a no ser que se les hubiera garantizado antes un salvoconducto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segismundo estaba en constante comunicaci\u00f3n con el papa y le urgi\u00f3 a hacer algunas concesiones. Al principio Eugenio estuvo de acuerdo en permitir que se celebrara un concilio nacional en alguna ciudad alemana para reformar los abusos de la iglesia de Alemania y para solucionar la controversia husita. M\u00e1s tarde estaba dispuesto a permitir que el concilio de Basilea continuara la discusi\u00f3n sobre las reformas de la iglesia, la controversia husita y el establecimiento de la paz entre las naciones cristianas, siempre que sus conclusiones se sometieran a la confirmaci\u00f3n papal y siempre que se celebrara un concilio en Bolonia o en alguna ciudad italiana  para la reuni\u00f3n de iglesia oriental. Segismundo entreg\u00f3 esta carta a Basilea (27 de julio) y exhort\u00f3 a los delegados a la moderaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 22 de agosto, los plenipotenciarios del papa fueron recibidos en Basilea y se dirigieron al concilio, apuntando que la forma mon\u00e1rquica de gobierno era la establecida por Cristo, que el papa era el juez supremo en los asuntos eclesi\u00e1sticos y que la bula de disoluci\u00f3n no se deb\u00eda a los recelos del papa hacia el concilio general como tal. Terminaron declarando que si la asamblea de Basilea persist\u00eda en la oposici\u00f3n a Eugenio no pod\u00eda ser considerada de otra forma que un convent\u00edculo cism\u00e1tico y que iba a llevar no a la reforma sino a un mayor abuso. Ofrecieron Bolonia u otra ciudad en los Estados Pontificios como lugar del futuro concilio, que el papa renunciar\u00eda a sus derechos soberanos sobre la ciudad elegida mientras la asamblea estuviera reunida. El concilio replic\u00f3 (3 de sept.) reafirmando la superioridad del concilio general sobre el papa en todos los asuntos que pertenecen a la fe, disciplina o la extirpaci\u00f3n del cisma y rechazando absolutamente las ofertas hechas por los plenipotenciarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la sexta sesi\u00f3n p\u00fablica (6 de sept) a la que asistieron cuatro cardenales (C\u00e6sarini, Branda, Castiglione y Albergati) y treinta y dos obispos, se propuso declarar contumaces a Eugenio y sus dieciocho cardenales, pero esta proposici\u00f3n se pospuso debido principalmente a la representaci\u00f3n de Segismundo. En octubre se establecieron las \u00f3rdenes pendientes para las transacciones de los asuntos del concilio. Sin hacer referencia alguna al rango eclesi\u00e1stico, los miembros se dividieron en cuatro comit\u00e9s en los que las cuatro naciones que asist\u00edan al concilio deb\u00edan estar igualmente representadas. Los votos de obispos y cardenales no eran de m\u00e1s importancia que los de los profesores, canonistas y p\u00e1rrocos, de manera que se aseguraban de que el clero inferior llevar\u00eda la voz cantante en las decisiones del concilio. Cada comit\u00e9 celebraba sus sesiones por separado y comunicaban a los otros sus decisiones y solo se celebraba una sesi\u00f3n p\u00fablica de todos los miembros cuando se hab\u00edan asegurado la unanimidad entre los comit\u00e9s. Este acuerdo en el que los miembros irresponsables hab\u00edan conseguido el predominio tend\u00eda a llevar los asuntos a una crisis. En la s\u00e9ptima sesi\u00f3n (6 nov.) se arregl\u00f3 que en caso de la muerte de Eugenio, los cardenales deb\u00edan presentarse ante el concilio antes de 60 d\u00edas para celebrar el c\u00f3nclave. Poco despu\u00e9s en la octava sesi\u00f3n p\u00fablica (18 de dic.) se le concedi\u00f3 al papa otra pr\u00f3rroga de sesenta d\u00edas para retirar la bula de disoluci\u00f3n, bajo amenazas de actuaciones can\u00f3nicas en el caso de que no cumpliera y finalmente, en la d\u00e9cima sesi\u00f3n (19 feb 1433) se cumpli\u00f3 la amenaza y, en presencia de cinco cardenales y cuarenta y seis obispos se declar\u00f3 al papa contumaz y se activaron contra \u00e9l las penas can\u00f3nicas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eugenio IV afligido por sus sufrimientos corporales, abandonado por muchos de sus cardenales y presionado por los rebeldes italianos intent\u00f3 con todos los medios en su poder, y apoyado por Felipe, duque de Mil\u00e1n, llegar a una soluci\u00f3n. Propuso (14 dic.1433) que el lugar del concilio fuera una ciudad italiana, dando a la asamblea de Basilea cuatro meses para solucionar la controversia husita. Al ser rechazado \u00e9sto, estuvo de acuerdo en que se reuniera en una ciudad alemana siempre que doce obispos imparciales y los embajadores de las distintas naciones lo quisieran.M\u00e1s tarde (1 febrero 1433) acept\u00f3 sin condiciones una ciudad alemana y hasta lleg\u00f3 a aceptar (14 feb. 1433) la misma Basilea si los decretos contra el poder papal ser retiraban, se permit\u00eda presidir a su delegado y hubiera al menos 75 obispos. Todas estas ofertas fueron rechazadas por el concilio (marzo 1433) y se renov\u00f3 el decreto sobre al superioridad del concilio sobre el papa. El duque de Baviera pudo apenas impedir que se iniciara un proceso contra el papa en la doceava sesi\u00f3n p\u00fablica (13 de julio).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, Segismundo hab\u00eda hecho las paces con Eugenio y hab\u00eda recibido la corona imperial en Roma (31 de mayo, 1433). Requiri\u00f3 al concilio que no siguiera procediendo contra el papa hasta que \u00e9l mismo estuviera presente y por otra parte presion\u00f3 al papa para que hiciera m\u00e1s concesiones. En respuesta Eugenio emiti\u00f3 (1 agosto 1433) una bula en la que declaraba que estaba contento y deseaba que el concilio fuera reconocido como legalmente constituido desde el principio; que continuara como si nada hubiera sucedido y que \u00e9l mismo ayudar\u00eda a las deliberaciones con todos los medios en su poder, siempre que sus legados fueran admitidos como presidentes reales y que todos los decretos contra \u00e9l o sus cardenales se retiraran. Esta declaraci\u00f3n coincid\u00eda exactamente con la f\u00f3rmula enviada por Caesarini al emperador (18 junio) excepto en las palabras introducidas por el papa nos contentamos y queremos (volumus et contentamur) en lugar de las palabras \u201cdecretamos y declaramos \u00bb (decernimus et declaramus). Este cambio desagrad\u00f3 al concilio, puesto que implicaba solamente que toleraba pero eso no era la aprobaci\u00f3n que ellos quer\u00edan. As\u00ed que viendo los problemas de Eugenio en Italia con los Colonna, con el duque de Mil\u00e1n y otros, rehusaron aceptar esta concesi\u00f3n. Finalmente el 15 de diciembre, 1433, Eugenio emiti\u00f3 una bula en la que aceptaba la f\u00f3rmula \u201cdecretamos y declaramos\u201d con la que retiraba todos los manifiestos previos contra el concilio de Basilea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed se restableci\u00f3 la paz entre los dos partidos, aunque la reconciliaci\u00f3n era m\u00e1s aparente que real. Los legados papales fueron admitidos como presidentes, pero se les neg\u00f3 jurisdicci\u00f3n, se limit\u00f3 sus poderes por la voluntad del concilio, siendo forzados a aceptar los decretos de Constanza, lo que hicieron en su propio nombre pero no en el del papa (24 de abril 1434) y finalmente, cuando en la sesi\u00f3n p\u00fablica n\u00famero dieciocho (26 de junio) se renovaron solemnemente los decretos de Constanza, rehusaron asistir. A pesar de sus esfuerzos, el concilio segu\u00eda en la oposici\u00f3n al papa, reclamando jurisdicci\u00f3n en todos los asuntos, pol\u00edticos y religiosos y entrando en negociaciones con los griegos sobre la reuni\u00f3n de las iglesias. En la vig\u00e9sima sesi\u00f3n p\u00fablica (22 de mayo 1435) se comenz\u00f3 la reforma de la disciplina de la iglesia. Se pasaron decretos contra el concubinato del clero y el abuso de la excomunicaci\u00f3n y el entredicho. El 9 de junio de 1435 se abolieron la Annatas y todos los impuestos normales del papado aunque no se dieron pasos para proveer a sus necesidades financieras. M\u00e1s tarde se orden\u00f3 a los recolectores de los impuestos papales que se presentaran en Basilea para rendir cuenta de su trabajo; todas las deudas pendientes al papa que deb\u00edan ser pagadas en Basilea. Los delegados papales, especialmente Traversari y Anton de Vito defendieron los derechos de Eugenio, pero el elemento moderado iba gradualmente perdiendo el control de la asamblea y el partido extremista reunido alrededor del cardenal Luis d&#8217;Allemand, ya no pudo ser contenido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguna legislaci\u00f3n pasaba si no estaba dirigida contra la Santa sede. Por fin, despu\u00e9s de que los diputados papales, los cardenales Albergati y Cervantes, fueran recibidos muy mal en Basilea (25 de marzo)y despu\u00e9s de que se hubieran aprobados decretos sobre el futuro c\u00f3nclave, el juramento papal, el n\u00famero de cardenales etc.,Eugenio IV se dio cuenta de que la reconciliaci\u00f3n no era posible y dirigi\u00f3 una nota a los pr\u00edncipes de Europa en la que resum\u00eda las injurias infligidas al papado por el concilio y requer\u00eda de los diferentes gobiernos que retirasen sus obispos de Basilea y ayudaran a la preparaci\u00f3n de un concilio ecum\u00e9nico de cuyas deliberaciones deber\u00eda esperarse algo mejor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concilio hab\u00eda abierto previamente comunicaciones con los griegos (sept. 1434)para determinar donde deb\u00eda reunirse la asamblea de la reunificaci\u00f3n. En diciembre de 1436, se propuso que el concilio se celebrara en la misma Basilea, en Avi\u00f1\u00f3n o en Saboya. El cardenal Caesarini rehus\u00f3 hacer su proposici\u00f3n a la reuni\u00f3n, pero la moci\u00f3n del cardenal d&#8217;Allemand fue aceptada. El papa rehus\u00f3 consentir y los diputados del emperador griego protestaron contre ello, con lo que se envi\u00f3 una nueva embajada a Constantinopla. Los griegos rehusaron a ir a Basilea o a Saboya y el pueblo de Avi\u00f1\u00f3n no mostr\u00f3 deseo alguno de que el concilio se celebrara all\u00ed. Una fuerte minor\u00eda, incluyendo a los legados papales y la mayor\u00eda de los obispos presentes quer\u00edan que se eligiera una ciudad italiana y la mayor\u00eda, liderada por el cardenal &#8216;Allemand y compuesta principalmente por el clero inferior se opusieron a esta proposici\u00f3n y tras una sesi\u00f3n muy alborotada (7 mayo 1437) en la que ambos partidos publicaron sus decretos, Eugenio IV confirm\u00f3 la de la minor\u00eda y el embajador griego declar\u00f3 que era la aceptable por el emperador. El partido revolucionario controlaba completamente el concilio. Contra los deseos de Caesarini, Cervantes y Segismundo se orden\u00f3 (31 julio, 1437) al papa que se presentara ante el concilio para responder de su desobediencia y el 1 oct. Fue declarado contumaz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eugenio respondi\u00f3 a estos excesos publicando la bula \u00abDoctoris gentium\u00bb (18 sept), en la cual se afirmaba que a no ser que los delegados abandonaran sus m\u00e9todos y se concentraran durante un tiempo en el asunto bohemio, el concilio ser\u00eda trasladado a Ferrara. La respuesta fue la reafirmaci\u00f3n de la superioridad del concilio general (19 octubre). El cardenal Caesarini hizo un \u00faltimo esfuerzo de reconciliaci\u00f3n pero fall\u00f3 y entonces, acompa\u00f1ado por todos los cardenales excepto d&#8217;Allemand y la mayor\u00eda de los obispos, dej\u00f3 Basilea y se uni\u00f3 al papa en Ferrara, sitio al que el concilio hab\u00eda sido trasladado definitivamente por una bula de Eugenio IV (30 dic.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En adelante la asamblea de Basilea pod\u00eda considerarse cism\u00e1tica. La mayor\u00eda del mundo cristiano permaneci\u00f3 leal al papa y al concilio de Ferrara. Inglaterra, Castilla, Arag\u00f3n, Mil\u00e1n y Baviera desaprobaron la asamblea de Basilea, mientras por otra parte Francia y Alemania ,aunque reconoc\u00edan a Eugenio IV, intentaron mantener una postura neutral.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una reuni\u00f3n con el clero franc\u00e9s en Bourges (mayo 1438) en la que estuvieron presentes los delegados del papa y de Basilea, se determin\u00f3 permanecer fieles a Eugenio, mientras al mismo tiempo muchas de las reformas de Basilea fueron aceptadas con ciertas modificaciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre estas bases se redactaron los 23 art\u00edculos de la Pragm\u00e1tica Sanci\u00f3n de Bourges (7 julio 1438). En Alemania, despu\u00e9s de la muerte de Segismundo (9 de diciembre de 1437), delegados de ambos partidos fueron a Frankfurt para pedir la ayuda de los pr\u00edncipes, pero declararon la neutralidad  hasta que se eligiera a al rey y a\u00fan despu\u00e9s de la elecci\u00f3n de Albrecht II, se mantuvo la neutralidad hasta que por fin, en Maguncia (marzo 1439) siguieron el ejemplo de Francia y declararon a Eugenio IV como papa leg\u00edtimo y al mismo tiempo aceptaron muchas de las reformas de Basilea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Basilea se resolvi\u00f3 deponer al papa y para preparar la deposici\u00f3n se redactaron 3 art\u00edculos;\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tQue el concilio general es superior al papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tQue el papa no puede prorrogar o disolver tal asamblea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2022\tQue cualquiera que niegue \u00e9sto es hereje.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cardenal d&#8217;Allemand era el inspirador y aunque contra los deseos de obispos y la mayor\u00eda de los embajadores presentes el decreto fue aprobado (16 de mayo 1439) y Eugenio IV fue depuesto por hereje y cism\u00e1tico (25 de junio). Inmediatamente se tomaron medidas para elegir a su sucesor. El cardenal Luis d&#8217;Allemand, once obispos 5 te\u00f3logos y nueve juristas y canonistas formaron el c\u00f3nclave y el 30 de octubre de 1439, Amadeo, ex duque de Saboya, fue elegido tomando el nombre de F\u00e9lix V, viv\u00eda en las riberas del lago de Ginebra, retirado con un grupo de caballeros organizados como la Orden de S. Mauricio. El duque de Saboya estaba muy relacionado con muchos de los pr\u00edncipes europeos y el concilio necesitaba urgentemente la riqueza que pose\u00eda seg\u00fan era fama. Nombr\u00f3 presidente a d&#8217;Allemand, pero el convent\u00edculo se resinti\u00f3 de este acto de autoridad y eligi\u00f3 al arzobispo de Tarentaise (26 de feb 1440). Tambi\u00e9n se dieron pasos para recaudar impuestos de los beneficios eclesi\u00e1sticos para Felix V (4 de agosto 1440).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La elecci\u00f3n del antipapa enajen\u00f3 la simpat\u00eda del mundo hacia Basilea. En adelante s\u00f3lo tendr\u00edan el apoyo de Suiza y Saboya. Pronto surgieron las disputas entre F\u00e9lix V y el convent\u00edculo de Basilea. Ellos no quisieron permitir que su nombre precediera al del Concilio en la promulgaci\u00f3n de decretos y \u00e9l no estaba dispuesto a costear los gastos de los nuncios de los distintos pa\u00edses. Las sesiones dejaron de ser tan frecuentes, las relaciones entre F\u00e9lix V y el concilio empeoraban hasta que por fin, en desaf\u00edo a su voluntad, dej\u00f3 Basilea y se estableci\u00f3 en Lausana (diciembre 1442). Al ver que  no lograba el apoyo de Sforza, Arag\u00f3n o Mil\u00e1n el concilio tuvo su \u00faltima sesi\u00f3n en Basilea (16 de mayo 1443) y decret\u00f3 que se reuniera otro concilio general en Lyon tres a\u00f1os despu\u00e9s y que hasta que eso sucediera el concilio de Basilea deb\u00eda seguir con su trabajo; si la ciudad de Basilea se convert\u00eda en peligrosa, deb\u00eda ser trasladado a Lausana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ning\u00fan decreto de inter\u00e9s general apareci\u00f3 despu\u00e9s de esta sesi\u00f3n. Pero hizo falta alg\u00fan tiempo hasta que los pr\u00edncipes alemanes abandonaran la actitud de neutralidad. En diferentes dietas N\u00fcremberg (1438), Maguncia (1441), Frankfort (1442), N\u00fcremberg (1443, 1444), Frankfort (1445), se propon\u00eda que se celebrara un concilio para resolver las disputas entre Basilea y Eugenio IV. Sin embargo, una sentencia de deposici\u00f3n emitida por Eugenio IV contra los pr\u00edncipes electores de Colonia y Tr\u00e9veris que favorec\u00edan a Basilea, levant\u00f3 a todos los pr\u00edncipes alemanes contra \u00e9l y en la dieta de Frankfort (1446) se resolvi\u00f3 enviar una embajada a Roma para exigir la convocatoria de un nuevo concilio y, mientras, el reconocimiento de las reformas de Basilea, o de lo contrario se retirar\u00edan de su alianza con \u00e9l. El emperador Federico III no estuvo de acuerdo con esta decisi\u00f3n  y envi\u00f3 a su secretario \u00c6neas Sylvius, a negociar con el papa. Por fin, tras largas negociaciones en Roma Y Frankfort, se lleg\u00f3 a un acuerdo (febrero 1447) conocido como el Concordato de los Pr\u00edncipes, que estaban de acuerdo en abandonar la actitud de neutralidad si el papa restauraba a los pr\u00edncipes depuestos y aceptaba, con algunas modificaciones, ciertas reformas de Basilea. Se redact\u00f3 el Concordato de Viena entre el sucesor de Eugenio IV y el emperador Federico III. Se defin\u00edan claramente los derechos del papa en el nombramiento de los beneficios y se acordaron las fuentes de ingresos sustitutas de las annatas, que eran abolidas. Una vez llegado a este acuerdo, Federico III prohibi\u00f3 a la ciudad de Basilea dar acogida a la asamblea cism\u00e1tica y en junio de 1448, se vieron obligados a retirarse a Lausana. Finalmente, despu\u00e9s de unas pocas sesiones en Lausana, F\u00e9lix V renunci\u00f3 y se someti\u00f3 al papa leg\u00edtimo, Nicol\u00e1s V.  Los miembros de la asamblea tambi\u00e9n eligieron a Nicol\u00e1s como papa y entonces decretaron la disoluci\u00f3n del concilio (25 de abril de 1449).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya s\u00f3lo quedaban pendientes las negociaciones entre el Concilio de Basilea y los Husitas. Se invit\u00f3 a \u00e9stos, como hemos visto al principio del concilio, aunque s\u00f3lo se aceptaron las condiciones propuestas por los husitas en la cuarta sesi\u00f3n (20 junio 1432) y se ordenaron oraciones por el retorno a la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia el principio de 1433, llegaron casi 300 del partido calixtino y tras repetidas negociaciones en Praga y Basilea los cuatro art\u00edculos exigidos por los husitas fueron acordados con algunas modificaciones, i.e., la comuni\u00f3n bajo ambas especies, aunque los sacerdotes deb\u00edan ense\u00f1ar que la comuni\u00f3n bajo una era igualmente v\u00e1lida; libre predicaci\u00f3n de la palabra de Dios pero sujeta a la autoridad eclesi\u00e1stica; castigo de los pecados mortales pero solamente por un tribunal legal; la retenci\u00f3n de las temporalidades de los cl\u00e9rigos que por otra parte estaban obligados a entregar su riqueza superflua seg\u00fan los c\u00e1nones. Todo esto form\u00f3 el Pacto de Praga, acordado el 30 de noviembre de 1433. Muchas de las sectas m\u00e1s extremas, como los Taboritas rehusaron aceptarlo pero tras ser derrotados (Lippau, 1434) se proclam\u00f3 un pacto similar en Iglau en julio de 1436, aplicado por el concilio de Basilea (15 enero 1437).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El concilio de Basilea pudo haber hecho mucho para asegurar las reformas, tan necesitadas entonces, y para hacer recuperara la confianza en la autoridad a eclesi\u00e1stica. Por todas partes surgieron simpat\u00edas y apoyo para que se remediasen los abusos existentes. Pero bajo la influencia de teor\u00edas extremistas y de sus te\u00f3ricos se dej\u00f3 arrastrar a una lucha poco gloriosa contra el papa y el valioso tiempo y energ\u00edas que deb\u00edan haberse empleado para sacar adelante le legislaci\u00f3n \u00fatil, se perdieron en discusiones in\u00fatiles. Tuvo \u00e9xito en poner ante los ojos del mundo los abusos, pero sin el papa, no ten\u00eda autoridad suficiente para realizar esas necesarias reformas y como consecuencia las autoridades civiles tuvieron que encargarse de las que la autoridad eclesi\u00e1stica hab\u00eda vergonzosamente fallado en corregir. Dio un duro golpe a los derechos de la Santa Sede y puso en peligro la fe de los hombres en el poder espiritual del papa en un tiempo en que su soberan\u00eda temporal estaba en peligro inminente. Llev\u00f3 a Francia, por la Pragm\u00e1tica Sanci\u00f3n de Bourges, al establecimiento del Galicanismo como una f\u00f3rmula definida, mientras que en Alemania, a trav\u00e9s de largos intervalos de neutralidad, la gente estaba preparada para cortar los lazos con la Santa Sede, como sucedi\u00f3 despu\u00e9s en la Reforma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nJAMES MACCAFFREY.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTranscrito por Tim Drake.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTraducido por Pedro Royo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">The Catholic Encyclopedia, Volume II. Published 1907. New York: Robert Appleton Company. Nihil Obstat, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor. Imprimatur. +John M. Farley, Archbishop of New York\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Copyright \u00a9 2007 by Kevin Knight. All rights reserved\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Convocado por el papa Mart\u00edn V en 1431 y clausurado en Lausana en 1449. La posici\u00f3n del papa como Padre com\u00fan del mundo cristiano hab\u00eda sido seriamente comprometida por la ubicaci\u00f3n de la corte papal en Avi\u00f1\u00f3n y por la consecuente identificaci\u00f3n de los intereses de la iglesia con los de un pueblo particular. Los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-de-basilea\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCONCILIO DE BASILEA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23504","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23504","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23504"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23504\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23504"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23504"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23504"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}