{"id":23509,"date":"2016-02-05T16:02:23","date_gmt":"2016-02-05T21:02:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-basilio-el-grande\/"},"modified":"2016-02-05T16:02:23","modified_gmt":"2016-02-05T21:02:23","slug":"san-basilio-el-grande","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-basilio-el-grande\/","title":{"rendered":"SAN BASILIO EL GRANDE"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"> Obispo de  Cesarea, y uno de los mas distinguidos Doctores de la Iglesia . Naci\u00f3 probablemente en 329; muri\u00f3 el 1 de enero de 379. El est\u00e1 considerado despu\u00e9s de San Atanasio como un defensor de la  Iglesia Oriental contra las herej\u00edas del siglo IV.  Con su amigo San Gregorio Nacianceno y su hermano San Gregorio de Nisa, formaron el tr\u00edo conocido como \u00abLos Tres Capadocios\u00bb, pero sobrepas\u00f3 a los dos en el genio pr\u00e1ctico y los logros reales.\n<\/p>\n<h2>Vida<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Basilio el Mayor, padre de  San Basilio el Grande, fue el hijo de un  cristiano de buena cuna y de su esposa,  Macrina (Acta SS., enero, II), ambos sufrieron por la fe durante la persecuci\u00f3n por Galerio (305-314), y pasaron varios a\u00f1os de privaciones en las agrestes monta\u00f1as del Ponto. San Basilio el Anciano fue notable por su virtud (Acta SS, mayo, VII) y tambi\u00e9n gan\u00f3 una buena reputaci\u00f3n como maestro en Cesarea.  \u00c9l no era sacerdote (Cf. Cave, Hist. Lit., I, 239). Estaba casado con Emelia, la hija de un m\u00e1rtir y fue padre de diez hijos. Tres de ellos,  Macrina, Basilio y  Gregorio son  venerados como  santos; y de los hijos,  Pedro, Gregorio y Basilio alcanzaron la dignidad del episcopado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo el cuidado de su  padre y de su abuela,  Macrina, quien conservaba las tradiciones de su paisano, San Gregorio Taumaturgo (c. 213-275) Basilio fue formado en los h\u00e1bitos de  piedad y estudio. \u00c9l era todav\u00eda joven cuando su padre muri\u00f3 y la familia se traslad\u00f3 a la propiedad de la abuela Macrina en Annesi en el Ponto, en las riveras del Iris. Cuando era un muchacho, lo enviaron a la  escuela en Cesarea, en ese entonces \u00abuna metropoli de las letras\u00bb, y concibi\u00f3 una ferviente admiraci\u00f3n por el obispo local, Dianio. M\u00e1s tarde, se fue a Constantinopla, la cual en ese entonces \u00abse distingu\u00eda por sus maestros de filosof\u00eda y ret\u00f3rica\u00bb, y de all\u00ed se fue a  Atenas, donde se volvi\u00f3 compa\u00f1ero inseparable de San Gregorio Nacianceno, quien, en su famoso paneg\u00edrico sobre Basilio (Or. XLIII), da una descripci\u00f3n sumamente interesante de sus experiencias acad\u00e9micas.  De acuerdo a \u00e9l, Basilio ya se distingu\u00eda por su mente brillante y seriedad de car\u00e1cter y se asociaba s\u00f3lo con los estudiantes m\u00e1s aplicados. \u00c9l era h\u00e1bil, serio, industrioso y muy avanzado en ret\u00f3rica, gram\u00e1tica, filosof\u00eda, astronom\u00eda, geometr\u00eda y  medicina.  (Sobre su desconocimiento del lat\u00edn, vea Fialon, Etude historique et litt\u00e9raire sur San Basilio, Par\u00eds, 1869).  Conocemos los nombres de dos de los maestros de Basilio en Atenas: Prohaeresio, posiblemente un cristiano, e Himerio, un  pagano.  Se ha afirmado, aunque probablemente incorrectamente, que Basilio pas\u00f3 alg\u00fan tiempo bajo la ense\u00f1anza de Libanio. \u00c9l mismo nos dice que trat\u00f3 sin \u00e9xito de unirse como alumno de Eustatio (Ep., I). Al final de su residencia en Atenas, Basilio estando cargado, dice San Gregorio Nacianceno \u00abcon todo el aprendizaje obtenido por la naturaleza del hombre\u00bb, estaba muy bien preparado para ser maestro.   Cesarea tom\u00f3 posesi\u00f3n de \u00e9l con gusto \u00abcomo un fundador y segundo patr\u00f3n\u00bb (Or. XLIII), y como \u00e9l mismo nos dice (CCX), rechaz\u00f3 las ofertas espl\u00e9ndidas de los ciudadanos de Neo-Cesarea, quienes deseaban que el tomara a su cargo la educaci\u00f3n de los j\u00f3venes de su ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al exitoso estudiante y distinguido profesor, dice  Gregorio (Or. XLIII), \u00abahora no le quedaba otra necesidad que la de la  perfecci\u00f3n espiritual\u00bb.  Su hermano Gregorio de Nisa, en su vida de Macrina, nos da a entender que el \u00e9xito brillante de Basilio como estudiante  universitario y  profesor hab\u00eda dejado trazos de mundanalidad y autosuficiencia en el alma del joven.  Afortunadamente, Basilio comenz\u00f3 a relacionarse de nuevo Dianio, obispo de Cesarea, el objeto de su afecto juvenil, y parece que Dianio lo  bautiz\u00f3, y lo  orden\u00f3 como lector tan pronto como regres\u00f3 a Cesarea.  Fue al mismo tiempo que cay\u00f3 bajo la influencia de esa notable mujer, su hermana  Macrina, que en el entretanto hab\u00eda fundado una comunidad  religiosa  en la propiedad de la familia en Annesi.  Basilio mismo nos dice c\u00f3mo, igual que un hombre se levant\u00f3 de su profundo sue\u00f1o, \u00e9l volvi\u00f3 sus ojos a la maravillosa verdad del  Evangelio, verti\u00f3 muchas l\u00e1grimas por su vida miserable, y  or\u00f3 pidiendo la gu\u00eda de Dios: \u00abEntonces le\u00ed el Evangelio, y vi all\u00ed que un gran medio para alcanzar la perfecci\u00f3n es vender todos los bienes, compartirlos con los  pobres, deshacerse de todos los cuidados de esta vida y el impedir que el alma vuelva a ver con simpat\u00eda las cosas de esta tierra\u00bb (Ep. CCXXIII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para aprender el camino de la perfecci\u00f3n, Basilio ahora visit\u00f3 los monasterios de Egipto, Palestina, Coele-Siria y Mesopotamia. Regres\u00f3 lleno de admiraci\u00f3n por la austeridad y piedad de los monjes, y fund\u00f3 un monasterio en su natal Ponto, en las riveras del Iris, cercanamente opuestos a Annesi (cf. Ramsay, Hist. Geog. of Asia Menor, Londres, 1890, p. 326).  Ya Eustatio de Sebaste hab\u00eda introducido la vida  erem\u00edtica en Asia Menor;  Basilio agreg\u00f3 la forma cenob\u00edtica o de comunidad, y la nueva caracter\u00edstica fue imitada por muchas compa\u00f1\u00edas de hombres y mujeres. (Cf.  Sozomeno, Hist. Eccl., VI.27; San Epifanio, Haer., LXXV,1; Basilio, Ep. CCXIII;  Tillemont, M\u00e9m., IX, Art. XXI, y nota XXVI.).  Basilio lleg\u00f3 a ser conocido como el padre del monacato oriental, el precursor de  San Benito.  Al estudiar su Regla podemos ver cu\u00e1n merecido tuvo el t\u00edtulo, cu\u00e1n seriamente y en qu\u00e9 esp\u00edritu llev\u00f3 a cabo la sistematizaci\u00f3n de la vida religiosa.  Parece que para este tiempo ya \u00e9l hab\u00eda le\u00eddo muy sistem\u00e1ticamente los escritos de  Or\u00edgenes, pues junto con Gregorio de Nazianzo, public\u00f3 una selecci\u00f3n de ellos llamada la \u201cPhilocalia\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 360, Basilio fue sacado de su retiro al \u00e1rea de la controversia  teol\u00f3gica cuando acompa\u00f1\u00f3 a dos delegados de  Seleucia al emperador en Constantinopla, y apoy\u00f3 a su hom\u00f3nimo de Ancira.  Hay alguna disputa en cuanto a su  valor y su ortodoxia perfecta en esa ocasi\u00f3n (cf. Filostorgio, Hist. Ecl., IV, XII; respuesta por Gregorio de Nisa, Answer to Eunomius\u2019 Second Book I, y Maran, Proleg., VII; Tillemont, M\u00e9m., nota XVIII).  Un poco despu\u00e9s, sin embargo, ambas cualidades parecen haber quedado en evidencia, puesto que Basilio abandon\u00f3 a Dianio por haber firmado el credo  her\u00e9tico de  Rimini.   A esta \u00e9poca (c. 361) pude ser referida la \u00abMoralia\u00bb; y un poco m\u00e1s tarde vinieron dos libros contra  Eunomio (363) y alguna correspondencia con San Atanasio.  Es posible, tambi\u00e9n, que Basilio escribi\u00f3 sus reglas mon\u00e1sticas en sus formas m\u00e1s cortas mientras que estaba en Ponto, y luego las ampli\u00f3 en Cesarea. Hay un relato de una invitaci\u00f3n de  Juliano a Basilio para que se presentase en la corte y de la negativa de Basilio, junto con una advertencia que enoj\u00f3 al emperador y puso en peligro la seguridad de Basilio. Tanto el incidente como la correspondencia son cuestionados por algunos cr\u00edticos (e.g. Maran; cf. Tillemont, De Broglie, Fialon).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio todav\u00eda retuvo una considerable influencia en Cesarea, y se considera altamente probable que \u00e9l tuvo que ver con la elecci\u00f3n del sucesor de Dianio, quien muri\u00f3 en el 362, despu\u00e9s de haberse reconciliado con Basilio.  En todo caso el nuevo obispo, Eusebio, fue pr\u00e1cticamente puesto en su oficio por el anciano San Gregorio Nacianceno.  Luego de que Eusebio hubo persuadido al renuente Basilio a ser  ordenado sacerdote, le dio un lugar prominente en la administraci\u00f3n de la di\u00f3cesis (363).  La capacidad de Basilio para administrar los asuntos eclips\u00f3 tanto al obispo que surgieron malos sentimientos entre ambos.  \u00abToda la porci\u00f3n m\u00e1s sabia y eminente de la Iglesia  se levant\u00f3 contra el obispo \u00bb (Greg. Naz., Or. XLIII; Ep. x), y para evitar problemas Basilio se retir\u00f3 de nuevo a la soledad del Ponto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un poco m\u00e1s tarde (365), cuando los intentos de  Valente por imponerle el arrianismo al  clero y al pueblo requiri\u00f3 la presencia de una personalidad fuerte, Basilio fue reinstalado a su puesto anterior, siendo reconciliado con el obispo por San Gregorio de Nazianzo. Parece que ya no hubo m\u00e1s desacuerdos entre Eusebio y Basilio y este \u00faltimo pronto se convirti\u00f3 en el verdadero jefe de la di\u00f3cesis.  \u00abUno\u201d, dice Gregorio de Nazianzo (Or. XLIII), \u00abconduc\u00eda al pueblo, el otro conduc\u00eda al l\u00edder\u00bb. Durante los cinco a\u00f1os que pas\u00f3 en este important\u00edsimo oficio, Basilio demostr\u00f3 ser un hombre de poderes poco usuales.  \u00c9l les dict\u00f3 la ley a los principales ciudadanos y a los gobernadores imperiales, zanj\u00f3 disputas con sabidur\u00eda y de forma terminante, asisti\u00f3 a los necesitados espiritualmente, busc\u00f3 \u00abel sustento para el pobre, la hospitalidad para los extranjeros, el cuidado de las doncellas, legislaci\u00f3n escrita y no escrita para la vida mon\u00e1stica, arreglos de  oraciones (\u00bfliturgia?), adorno del santuario\u00bb (op. cit.). En tiempos de hambruna, \u00e9l fue el salvador de los pobres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el  a\u00f1o 370 Basilio  sucedi\u00f3 al obispo de Cesarea, y fue  consagrado de acuerdo a la tradici\u00f3n el 14 de Junio. Cesarea era entonces una poderosa y rica ciudad (Sozomeno, Hist. Eccl., V.5). Su obispo era metropolitano de Capadocia y exarca del Ponto, lo cual abarcaba m\u00e1s de la mitad de Asia Menor y comprend\u00eda once provincias. La sede de Cesarea estaba en el mismo rango que la de \u00c9feso inmediatamente despu\u00e9s de las sedes patriarcales en los concilios, y el obispo era el superior de cincuenta chorepiscopi ([[Fran\u00e7ois Baert | Baert).  La influencia real de Basilio, dice Jackson (Prolegomena, XXXII) cubr\u00eda todo lo ancho del pa\u00eds \u00abdesde los Balcanes al Mediterr\u00e1neo y desde el mar Ageo al r\u00edo \u00c9ufrates\u00bb. La necesidad de un hombre como Basilio en una  sede como la de Cesarea era muy apremiante, y \u00e9l debi\u00f3 haber sabido esto bien. Algunos (por ejemplo, Allard, De Broglie, Venables, Fialon) piensan que \u00e9l procur\u00f3 su propia elecci\u00f3n; otros (por ejemplo:  Maran,  Baronio,  Ceillier) dicen que el no hizo ning\u00fan intento a su favor.  De cualquier forma, \u00e9l lleg\u00f3 a ser el Obispo de Cesarea en gran parte por la influencia del anciano  Gregorio. Su elecci\u00f3n, dice el joven  Gregorio (loc. cit.), fue seguida por el descontento de parte de varios obispos sufrag\u00e1neos \u00aba cuyo lado se encontraban los grandes bribones de la ciudad\u00bb.  Durante su anterior administraci\u00f3n de la di\u00f3cesis Basilio hab\u00eda definido tan claramente las ideas de  disciplina y ortodoxia, que nadie pod\u00eda dudar de la direcci\u00f3n y el vigor de su pol\u00edtica.  San Atanasio se sinti\u00f3 muy complacido por la elecci\u00f3n de Basilio  (Ad Pallad., 953; Ad Joann. et Ant., 951); pero el arrianizante emperador  Valente manifest\u00f3 considerable disgusto y la minor\u00eda de obispos derrotados se volvieron consistentemente hostiles al nuevo metropolitano. Mediante a\u00f1os de conducta  prudente, sin embargo, \u00abmezclando su correcci\u00f3n con consideraci\u00f3n y su gentileza con firmeza \u00bb (Greg. Naz., Or. XLIII), finalmente super\u00f3 a la mayor\u00eda de sus oponentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cartas de Basilio narran la historia de su tremenda y variada actividad; c\u00f3mo trabaj\u00f3 para la exclusi\u00f3n de candidatos no aptos para el ministerio sagrado y para liberar a los obispos de la tentaci\u00f3n de la simon\u00eda; como les requer\u00eda  disciplina exacta y la fiel observancia de los c\u00e1nones a [[cl\u00e9rigo]s y a  seglares; como el requiri\u00f3  pecaminoso, le dio seguimiento a la delincuencia y le extendi\u00f3 la esperanza del perd\u00f3n al penitente. (Cf. Epp. XLIV, XLV, y XLVI, la bella carta a una  virgen ca\u00edda, as\u00ed como las Epp. LIII, LIV, LV, CLXXXVIII, CXCIX, CCSVII y Ep. CLXIX, sobre el extra\u00f1o incidente de Glicerio, cuya historia es muy bien completada por Ramsay, The Church in the Roman Empire, Nueva York, 1893, p. 443 ss.).  Si por un lado defendi\u00f3 en\u00e9rgicamente los derechos e inmunidades clericales (Ep. CIV), por el otro el entren\u00f3 a su  clero con tanto rigor que se volvieron famosos como modelos de todo lo que debe ser un sacerdote (Epp. CII, CIII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio no limit\u00f3 su actividad a los asuntos diocesanos, sino que se lanz\u00f3 vigorosamente a las problem\u00e1ticas disputas  teol\u00f3gicas que en ese entonces rasgaban la unidad de la cristiandad.  Redact\u00f3 un resumen de la fe  ortodoxa; atac\u00f3 verbalmente a los  herejes que estaban cerca y escribi\u00f3 elocuentemente a los que estaban lejos.  Su correspondencia muestra que hizo visitas, envi\u00f3 mensajes, dio entrevistas, instruy\u00f3, reprob\u00f3, reprendi\u00f3, amenaz\u00f3, reproch\u00f3, tom\u00f3 a su cargo la protecci\u00f3n de las naciones, ciudades,  individuos grandes y peque\u00f1os. Hab\u00eda poca oportunidad de opon\u00e9rsele exitosamente, ya que \u00e9l era un luchador fr\u00edo, persistente, impert\u00e9rrito en la defensa de la  doctrina y de los principios.  Su postura audaz contra  Valente se equipara a la reuni\u00f3n entre San Ambrosio y Teodosio I]].  El emperador se qued\u00f3 estupefacto ante la indiferencia calmada del arzobispo ante su presencia y sus deseos. El incidente, como lo narra San Gregorio Nacianceno, no solo dice mucho sobre el car\u00e1cter de Basilio sino que arroja una luz clara del tipo de obispo  cristiano con el cual los emperadores ten\u00edan que tratar y va m\u00e1s all\u00e1 para explicar por qu\u00e9 el arrianismo, con poca corte detr\u00e1s de \u00e9l, pudo hacer tan poca impresi\u00f3n en la historia final del  catolicismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras ayudaba a Eusebio en el cuidado de su di\u00f3cesis , Basilio hab\u00eda mostrado un marcado inter\u00e9s por el  pobre y el afligido; ese inter\u00e9s se mostr\u00f3 ahora en la erecci\u00f3n de una magn\u00edfica instituci\u00f3n, el \u201cPtochoptopheion\u201d o \u201cBasileiad\u201d, una casa para el cuidado de extranjeros sin amigos, el tratamiento m\u00e9dico de los  enfermos pobres y el entrenamiento industrial de los trabajadores no cualificados.  Construido en los suburbios, logr\u00f3 tal importancia que lleg\u00f3 a ser pr\u00e1cticamente el centro de una nueva ciudad con el nombre de he kaine polis o \u00abPueblo Nuevo\u00bb. Era la casa madre de las instituciones parecidas erigidas en otras di\u00f3cesis y era un constante recordatorio a los ricos de su privilegio de gastar su riqueza en un modo cristiano.  Se debe mencionar aqu\u00ed que predicaba tan clara y fuertemente las  obligaciones sociales de los ricos que los soci\u00f3logos modernos se han aventurado a reclamarlo como uno de los suyos, aunque con no m\u00e1s fundamento que el que existir\u00eda en el caso de cualquier otro maestro consistente con los principios de la \u00e9tica  cat\u00f3lica. La verdad es que San Basilio fue un amante pr\u00e1ctico de la pobreza cristiana, y a\u00fan en su exaltada posici\u00f3n conserv\u00f3 esa simplicidad en la comida y la ropa y esa austeridad de vida por la que \u00e9l se hizo notar en su primera renuncia al mundo.  (Nitti, Catholic Socialism, Nueva York, 1895, III; Villemain, Tableau d&#8217;eloq. Chret., Par\u00eds, 1891, 116 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de sus labores, Basilio pas\u00f3 sufrimientos de muchas clases.  San Atanasio muri\u00f3 en el a\u00f1o 373 y el anciano Gregorio en el 374, y ambos dejaron espacios que nunca se llenar\u00edan.  En el a\u00f1o 373 comenz\u00f3 la dolorosa separaci\u00f3n de Gregorio Nacianceno.  Antimo, Obispo de Tiana, se convirti\u00f3 en enemigo declarado;  Apolinar \u00abuna causa de dolor para las iglesias\u00bb (Ep. CCLXIII); Eustatio de Sebaste un traidor a la fe y tambi\u00e9n un enemigo personal. Eusebio de Samosata fue desterrado; su hermano  Gregorio fue condenado y  depuesto.  Cuando muri\u00f3 el emperador Valentiniano I y los  arrianos recuperaron su influencia, todos los esfuerzos de Basilio debieron haber parecido en vano. Su salud se estaba quebrantando,  los  godos estaban a las puertas del imperio, Antioqu\u00eda estaba en cisma, Roma dudaba de su sinceridad, los obispos se negaban a reunirse como \u00e9l deseaba.  \u00abLas se\u00f1ales de la Iglesia estaban obscurecidas en su parte de la cristiandad, y \u00e9l ten\u00eda que pasarlo como mejor pudiese &#8212;admirando, buscando, y sin embargo tratado con frialdad por el mundo latino, deseando la amistad de Roma, sin embargo herido por su reserva&#8212;  D\u00e1maso lo hac\u00eda sospechoso de herej\u00eda y San Jer\u00f3nimo lo acusaba de orgulloso.\u00bb ( Newman, The Church of the Fathers).  Si \u00e9l hubiese vivido un poco m\u00e1s y asistido al  Concilio de Constantinopla  (381), habr\u00eda visto la muerte de su primer presidente, su amigo  Melecio, y la renuncia forzada de su segundo, Gregorio Nacianceno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Basilio muri\u00f3 el 1 de enero de 379. Su muerte fue considerada como una p\u00e9rdida p\u00fablica; los  jud\u00edos,  paganos y extranjeros rivalizaban con su reba\u00f1o para rendirle honor.  Los primeros martirologios latinos (el Jeronimiano y el de Beda) no mencionan la fiesta de San Basilio. Los primeros en mencionarlo fueron Usuardo y Ado, quienes lo colocan en el 14 de junio, la supuesta fecha de la consagraci\u00f3n de Basilio al obispado.  En el \u201cMenaion\u201d griego se le conmemora el 1 de enero, d\u00eda de su muerte.  En 1081 Juan,  patriarca de Constantinopla, a consecuencia de una [visiones  y apariciones | visi\u00f3n]], estableci\u00f3 una fiesta en honor com\u00fan a San Basilio, a San Gregorio Nacianceno y a San Juan Cris\u00f3stomo, la cual se celebrar\u00eda  el 30 de enero. Los Bolandistas dan un relato del origen de esta fiesta; tambi\u00e9n registran como algo digno de notar que no se mencionaban reliquias de San Basilio antes del siglo XII, en cuyo tiempo se dec\u00eda que partes de su cuerpo, junto con otras reliquias muy extraordinarias, hab\u00edan sido llevadas a Brujas por un  cruzado que regresaba.  Baronio (c. 1599) le regal\u00f3 al Oratorio de N\u00e1poles una reliquia de San Basilio enviada de Constantinopla al Papa. Los Bolandistas y Baronio imprimieron descripciones sobre la apariencia personal de Basilio y los primeros reprodujeron dos \u00edconos, el m\u00e1s antiguo copiado de un c\u00f3dice presentado a Basilio, emperador de Oriente (877-886).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por consenso com\u00fan, Basilio est\u00e1 entre las m\u00e1s grandes figuras de la historia eclesi\u00e1stica y el m\u00e1s bien extravagante paneg\u00edrico por Gregorio de Nazianzo han sido casi igualados por muchos otros panegiristas. F\u00edsicamente delicado y ocupando un alto puesto s\u00f3lo unos pocos a\u00f1os, Basilio hizo un trabajo magn\u00edfico y duradero en una \u00e9poca donde se experimentaron las m\u00e1s  violentas convulsiones mundiales que haya vivido el cristianismo. (Cf. Newman, La Iglesia de los Padres). Por virtud personal \u00e9l logr\u00f3 distinguirse en una era de  santos; y su pureza, su fervor mon\u00e1stico, su estricta simpleza, su amistad por los pobres lleg\u00f3 a ser tradicional en la historia del ascetismo cristiano. De hecho, la impresi\u00f3n de su genio qued\u00f3 sellada indeleblemente en la concepci\u00f3n oriental de la vida religiosa. En sus manos la gran  sede  metropolitana de  Cesarea se form\u00f3 como una especie de modelo de la di\u00f3cesis Cristiana; casi no hubo ning\u00fan detalle de la actividad episcopal en que \u00e9l no marcara l\u00edneas gu\u00edas y en que no diera un espl\u00e9ndido ejemplo. No menos glorioso es el hecho de que el mantuvo una dignidad sin temor e independencia hacia los oficiales del estado lo cual la historia ha mostrado m\u00e1s tarde ser una condici\u00f3n indispensable de la vida saludable del episcopado cat\u00f3lico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ha surgido alguna dificultad con la correspondencia de Basilio con la  Sede Romana (Bossuet, \u00abGallia Orthodoxa\u00bb, c. LXV; Puller, \u00abPrimitive Saints and the See of Rome\u00bb, Londres, 1900.). No hay duda que \u00e9l estaba en comuni\u00f3n con los obispos occidentales y que escrib\u00eda repetidamente a Roma preguntando qu\u00e9 pasos tomar para ayudar a la  Iglesia Oriental en su lucha con los  herejes y  cism\u00e1ticos; pero el resultado decepcionante de sus  apelaciones le sacaron palabras que requieren explicaci\u00f3n.  Evidentemente \u00e9l estaba profundamente disgustado de que el Papa  D\u00e1maso por un lado vacilara en condenar a  Marcelo y a los  eustasianos, y por el otro prefiriera a Paulino en vez de   Melecio en cuyo derecho a la Sede de Antioqu\u00eda Basilio cre\u00eda muy firmemente.   A lo mejor debe admitirse que Basilio critic\u00f3 al Papa libremente en una carta enviada a Eusebio de Samosata (Ep. CCXXXIX) y que \u00e9l estaba indignado a la vez que dolido por el fracaso en sus intentos para obtener ayuda de Occidente.  Sin embargo, m\u00e1s tarde debi\u00f3 haber reconocido que en alg\u00fan aspecto \u00e9l hab\u00eda sido apresurado; en cualquier evento, su fuerte \u00e9nfasis en la influencia que la Sede Romana pod\u00eda ejercer sobre los obispos orientales, y su abstinencia de un cargo de nada como usurpaci\u00f3n son grandes hechos que sobresalen obviamente en la historia del desacuerdo. En relaci\u00f3n a la cuesti\u00f3n de su asociaci\u00f3n con los  semiarrianos, Filostorgio habla de \u00e9l como el campe\u00f3n de la causa semiarriana, y  Newman dice que pareci\u00f3 inevitable haberse arrianizado los primeros treinta a\u00f1os de su vida.  La explicaci\u00f3n de esto, tanto como el desacuerdo con la Santa Sede, debe buscarse en un estudio cuidadoso de los tiempos, con la debida referencia a las condiciones inestables y cambiantes de las distinciones teol\u00f3gicas, la falta de algo as\u00ed como un pronunciamiento final del poder definidor de la Iglesia, las \u00abimperfecciones persistentes de los Santos\u00bb (Newman), la ortodoxia substancial de muchos de los llamados semiarrianos, y sobre todo el gran plan con el cual Basilio persegu\u00eda la unidad efectiva en una cristiandad dividida y confundida.\n<\/p>\n<h2>Escritos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Dogm\u00e1ticos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los cinco libros contra  Eunomio (c. 364) los \u00faltimos dos se clasifican como falsos por algunos cr\u00edticos. El trabajo ataca el arrianismo equivalente de  Eunomio y defiende la Divinidad  de las tres Personas de la  Trinidad.   Est\u00e1 bien resumido por  Jackson (Nicene and Post Nicene Fathers, Series II, VIII). La obra \u00abSobre el Esp\u00edritu Santo\u201d, o tratado sobre el Esp\u00edritu Santo (c. 375) fue evocado en parte por la negaci\u00f3n macedonia de la Divinidad de la Tercera  Persona y en parte por cargos que Basilio mismo hab\u00eda \u00abpasado por alto al Esp\u00edritu\u201d (Gregorio Naz., Ep. LVIII),que \u00e9l hab\u00eda defendido la comuni\u00f3n con todos los que admit\u00edan simplemente que el Esp\u00edritu Santo no era una criatura (Basilio, Ep. CXIII), y que \u00e9l hab\u00eda ratificado el uso de una nueva doxolog\u00eda, a saber, \u00bb Gloria al Padre con el  Hijo junto con el Esp\u00edritu Santo\u00bb (De Sp. S., I, I).  El tratado ense\u00f1a la doctrina de la divinidad del Esp\u00edritu Santo, mientras que evita la frase \u00abDios, el Esp\u00edritu Santo\u00bb por razones de prudencia (Greg. Naz., Or. XLIII). Wuilcknis y Swete afirman la necesidad de tal reticencia por parte de Basilio (Cf. Jackson, op. cit., p. XXIII, nota.)  En referencia a las ense\u00f1anzas de Basilio sobre la Tercera Persona, como lo expres\u00f3 en su obra contra Eunomio (III, I), surgi\u00f3 una controversia en el Concilio de Florencia entre los latinos y los griegos; pero fuertes argumentos tanto externos como internos colocan a Basilio del lado del  \u00abFilioque\u00bb.  Los escritos dogm\u00e1ticos fueron editados separadamente por Goldhorn, en su \u00abS. Basilii Opera Dogmatica Selecta\u00bb (Leipzig, 1854). El  \u00abDe Spiritu Sancto\u00bb, fue traducido al ingl\u00e9s por Johnston (Oxford, 1892); por Lewis en la Serie Cristiana Cl\u00e1sica (1888); y por Jackson (op. cit.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Exeg\u00e9ticos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos incluyen nueve homil\u00edas \u00abSobre el Hexaemeron\u00bb y trece (Maran) homil\u00edas genuinas sobre Salmos particulares. Un amplio comentario sobre los primeros diecis\u00e9is cap\u00edtulos de Isa\u00edas es  dudosa  autenticidad (Jackson), aunque por una mano contempor\u00e1nea. Un comentario sobre Job ha desaparecido. \u00abEl Hexaemeron\u201d fue altamente admirado por  Gregorio de Nazianzo (Or. XLIII, no. 67).  Fue traducido en su totalidad por Jackson (op. cit.).  Las homil\u00edas sobre los Salmos son morales y exhortativas m\u00e1s que estrictamente  exeg\u00e9ticas. Al interpretar la Escritura, Basilio usa tanto el m\u00e9todo literal como el aleg\u00f3rico, pero favorece el sistema literal de Antioquia. Su segunda homil\u00eda contiene una denuncia de la usura, que se ha hecho famosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Homil\u00e9ticos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veinticuatro sermones, de car\u00e1cter  doctrinal, moral y paneg\u00edricos son considerados generalmente como genuinos, aunque todav\u00eda permanecen sin resolver algunas dificultades cr\u00edticas.  Ocho de estos sermones fueron traducidos al Lat\u00edn por  Rufino. Los discursos colocan a Basilio entre los m\u00e1s grandes de los predicadores  cristianos y hacen evidente su talento especial en predicar sobre las responsabilidades de la  riqueza.  Lo m\u00e1s notable en la colecci\u00f3n son las homil\u00edas sobre los ricos (VI y VII) copiados por San Ambrosio (De Nabuthe Jez., v, 21-24), y la homil\u00eda (XXII) sobre el estudio de la literatura  pagana. Esta \u00faltima fue editada por Fremion (Par\u00eds, 1819, con trad. al franc\u00e9s), Sommer (Par\u00eds, 1894), Bach (M\u00fcnster, 1900), y Maloney (Nueva York, 1901). Se ha escrito mucho en referencia al estilo de Basilio y su \u00e9xito como predicador. (Cf. Villemain, \u00abTableau d&#8217;\u00e9loq. Chr\u00e9t. au IVe si\u00e8cle\u00bb, Paris, 1891; Fialon, \u00abEtude Litt. sur St. B.\u00bb, Paris, 1861); Roux, \u00abEtude sur la pr\u00e9dication de B. le Grand\u00bb, Estrasburgo, 1867; Croiset, \u00abHist. de la litt. Grecque\u00bb, Par\u00eds, 1899).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Morales y asc\u00e9ticos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este grupo contiene mucho de origen dudoso o falso.  Probablemente, son aut\u00e9nticos los \u00faltimos dos de los tres tratados introductorios, y los cinco tratados: \u00abMorales\u00bb, \u00abSobre el juicio de Dios\u00bb, \u00abSobre la Fe\u00bb, \u00abLas Reglas Mon\u00e1sticas Largas\u00bb, \u00abLas Reglas Mon\u00e1sticas Cortas\u00bb. Los veinticuatro sermones sobre moral son un cent\u00f3n de extractos de los escritos de Basilio por Sime\u00f3n Metafrastes. En relaci\u00f3n a la autenticidad de las Reglas ha habido mucha discusi\u00f3n. Como est\u00e1 claro por los tratados y por las homil\u00edas que tratan sobre los asuntos morales y asc\u00e9ticos, San. Basilio era particularmente h\u00e1bil en el campo de la instrucci\u00f3n espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Correspondencia<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cartas existentes de Basilio son  366, dos tercios de ellas pertenecen al per\u00edodo de su episcopado. Las as\u00ed llamadas \u00abEp\u00edstolas Can\u00f3nicas\u00bb han sido catalogadas como falsas, pero son casi seguramente genuinas. La correspondencia con  Juliano y con Libanio es probablemente falsa; la correspondencia con  Apolinar es incierta. Todas las 366 cartas est\u00e1n traducidas en \u00abPadres Nicenos y Post-Nicenos\u00bb. Algunas de las cartas son realmente tratados dogm\u00e1ticos, y otras son repuestas apolog\u00e9ticas a ataques personales. En general son muy \u00fatiles pues revelan el car\u00e1cter del santo y por las descripciones de su \u00e9poca que ofrecen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Lit\u00fargicos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llamada  \u00abLiturgia de San Basilio\u201d existe en griego y en copto.  Data el menos del siglo VI, pero su conexi\u00f3n con Basilio ha sido asunto de discusi\u00f3n cr\u00edtica (Brightman, \u00abLiturgies, Eastern and Western\u00bb, Oxford, 1896, I; Probst, \u00abDie Liturgie des vierten Jahrhunderts und deren Reform\u00bb, M\u00fcnster, 1893, 377-412).\n<\/p>\n<h2>Ediciones de San Basilio<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La editio princeps del texto original de las obras existentes de Basilio aparecieron en  Basilea, 1551, y la primera traducci\u00f3n completa al Lat\u00edn en Roma, 1515 (manuscrito aut\u00f3grafo en el Museo Brit\u00e1nico). La mejor edici\u00f3n es la de los  benedictinos  mauristas, Garnier y Maran (Par\u00eds, 1721-30), republicada con ap\u00e9ndices por  Migne (P. G., XXIX-XXXII). Para fragmentos atribuidos a Basilio con mayor o menor certeza, y editados por Matthaei,  Mai, Pitra y otros, vea Bardenhewer, \u00abPatrologie\u00bb (Friburgo, 1901), 247. Porciones de cartas recientemente descubiertas en papiro  egipcio fueron publicadas por H. Landwehr, \u00abGrieschische Handschriften aus Fay\u00fbm\u00bb, en \u00abPhilologus\u00bb, XLIII (1884).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  GREG. NAZ., Prationes, especialmente XLIII; IDEM, Epistolae; Carm. de vit\u00e1 su\u00e2; GREG. NYSS., Vita Macrinae; IDEM, Or. in laudem fratris Basilii; IDEM, Answer to Eunomius\u2019 Second Book I; SOCRATES, Church History IV.26 y VI.3; SOZOMEN, Church History VI.26 y VII.15-17, 22; RUFINO, Hist. Eccl., II, IX; TEODORETO, Church History IV.19; FILOSTORGIO, Hist. Eccl., VIII, XI-XIII; EPHILEM SYRUS, Encomium in Bas., ap. COTELIER, Mon. Eccl. Gr., II; JEROME, De Vir. Illust., CXVI. La Vita Basilii por ANFILOQUIO es una falsificaci\u00f3n de cerca del siglo IX.   NEWMAN, Church of the Fathers, I-III\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  McSorley, Joseph. \u00abSt. Basil the Great.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/02330b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Alfonso Enr\u00edquez.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Obispo de Cesarea, y uno de los mas distinguidos Doctores de la Iglesia . Naci\u00f3 probablemente en 329; muri\u00f3 el 1 de enero de 379. El est\u00e1 considerado despu\u00e9s de San Atanasio como un defensor de la Iglesia Oriental contra las herej\u00edas del siglo IV. Con su amigo San Gregorio Nacianceno y su hermano San &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-basilio-el-grande\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN BASILIO EL GRANDE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23509","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23509","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23509"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23509\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23509"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23509"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23509"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}