{"id":23562,"date":"2016-02-05T16:04:22","date_gmt":"2016-02-05T21:04:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/benedicto-xvi-el-papa-de-la-fe\/"},"modified":"2016-02-05T16:04:22","modified_gmt":"2016-02-05T21:04:22","slug":"benedicto-xvi-el-papa-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/benedicto-xvi-el-papa-de-la-fe\/","title":{"rendered":"BENEDICTO XVI, EL PAPA DE LA FE"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Benedicto XVI: El Papa de la fe<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Homenaje al Papa<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Fe y Cristo.<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Fe e Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Fe y Palabra de Dios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Fe y Amor<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Fe y Esperanza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Fe y  Raz\u00f3n<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Benedicto XVI: El Papa de la fe<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace algunos meses, escuch\u00e9 decir a una persona de reconocido prestigio en el mundo de la cultura que estaba ansiosa por la pronta salida de la cuarta enc\u00edclica de Benedicto XVI. Todo hac\u00eda suponer que \u00e9sta iba a ser sobre la fe. La sorpresiva renuncia de nuestro querido Benedicto XVI ha truncado esta expectativa. Sin embargo, para exponer su pensamiento no es necesaria una enc\u00edclica suya sobre la fe. \u00c9l nos ha mostrado la fe no s\u00f3lo trav\u00e9s de sus diversos documentos e intervenciones, cuya profundidad y claridad han asombrado a todos, creyentes y no creyentes; sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de su misma vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al leer con calma esas breves pero profundas palabras en las que anunci\u00f3 su renuncia, percibimos el coraz\u00f3n de un hombre de fe. En efecto, su fe le impuls\u00f3 a dejar el ministerio petrino. La fe nos da la certeza de que la Iglesia en definitiva la sostiene Cristo. A la luz de la fe percibimos que nosotros, los hombres, s\u00f3lo somos instrumentos en manos del Se\u00f1or.\n<\/p>\n<h2>Homenaje al Papa<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">He querido realizar esta lecci\u00f3n inaugural, como un homenaje a un gran Papa. La he titulado el \u201cPapa de la fe\u201d. Sus casi ocho a\u00f1os de pontificado han sido como una gran catequesis sobre la fe cat\u00f3lica. Es imposible expresar en una conferencia todo el magisterio de Benedicto XVI sobre la fe. Por eso, he intentado hacer m\u00e1s bien una s\u00edntesis apretada en siete puntos sobre las ense\u00f1anzas que nos dej\u00f3 en su fecundo pontificado. De antemano pido disculpas por lo limitado de mi exposici\u00f3n, pues pretender abarcar en pocas hojas el magisterio del llamado \u201cPapa te\u00f3logo\u201d es una verdadera osad\u00eda.\n<\/p>\n<h2>Fe y Cristo.<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de ser elegido Romano Pont\u00edfice, el entonces Cardenal Ratzinger, en la homil\u00eda de la Santa Misa de inicio del C\u00f3nclave, llamaba la atenci\u00f3n que frente a las diversas modas que presenta el mundo, el creyente tiene otra medida, Cristo. Si el relativismo ofrece medidas al gusto de cada uno, diversos vientos de doctrina, \u201cnosotros \u2013 afirmaba Ratzinger- en cambio, tenemos otra medida: el Hijo de Dios, el verdadero hombre. Es \u00e9l la medida del verdadero humanismo. \u201cAdulta\u201d no es la fe que sigue las olas de la moda y la \u00faltima novedad; adulta y madura es la fe profundamente radicada en la amistad con Cristo. Es esta amistad que nos abre a todo aquello que es bueno y nos dona el criterio para discernir entre el verdadero y el falso, entre enga\u00f1o y verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta fe adulta es la que debemos madurar, a esta fe debemos guiar el reba\u00f1o de Cristo. Y es esta fe- s\u00f3lo la fe- que crea unidad y se realiza en la caridad. San Pablo nos ofrece a este prop\u00f3sito- en contraste con las continuas peripecias de aquellos que son como ni\u00f1os llevados a la deriva por las olas- una bella palabra: hacer la verdad en la caridad, como f\u00f3rmula fundamental de la existencia cristiana. En Cristo, coinciden verdad y caridad. En la medida en que nos acercamos a Cristo, tambi\u00e9n en nuestra vida, verdad y caridad se funden. La caridad sin verdad ser\u00eda ciega; la verdad sin caridad ser\u00eda como \u201cun c\u00edmbalo que tintinea\u201d (1 Cor 13, 1)\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya como Papa, Benedicto XVI insisti\u00f3 en todo momento que la fe tiene como centro a Cristo. Es radicalmente cristoc\u00e9ntrica y por ello trinitaria. En la Santa Misa con la cual iniciaba su ministerio petrino, retomando una expresi\u00f3n de Juan Pablo II: \u201cNo teng\u00e1is miedo\u201d, nos dec\u00eda: \u201cQuien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada \u2013absolutamente nada\u2013 de lo que hace la vida libre, bella y grande. \u00a1No! S\u00f3lo con esta amistad se abren las puertas de la vida. S\u00f3lo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condici\u00f3n humana. S\u00f3lo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicci\u00f3n, a partir de la experiencia de una larga vida personal, decir a todos vosotros, queridos j\u00f3venes: \u00a1No teng\u00e1is miedo de Cristo! \u00c9l no quita nada, y lo da todo. Quien se da a \u00e9l, recibe el ciento por uno. S\u00ed, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontrar\u00e9is la verdadera vida\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de su Pontificado, Benedicto XVI ha remarcado constantemente el cristocentrismo de la fe. En la carta Apost\u00f3lica Porta fidei, con la cual convoc\u00f3 el a\u00f1o de la fe, afirm\u00f3 que \u201cLa fe es decidirse a estar con el Se\u00f1or para vivir con \u00e9l\u201d . En esta breve pero contundente frase, se resume la dimensi\u00f3n esencialmente cristoc\u00e9ntrica de la fe. En efecto, la fe nos lleva a un profundo encuentro con Cristo. Benedicto XVI, nunca se cans\u00f3 de proclamar la centralidad de Cristo en la vida del creyente. \u201cEl Se\u00f1or est\u00e1 siempre atento a nuestra voz. Nosotros podemos alejarnos de \u00c9l interiormente. Podemos vivir d\u00e1ndole la espalda. Pero, \u00e9l nos espera siempre, y est\u00e1 siempre cerca de nosotros\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o paulino, convocado el 2008 por Benedicto XVI, fue ocasi\u00f3n para que nos exhortara a buscar como Pablo una aut\u00e9ntica experiencia de Cristo. Nos mostr\u00f3 a Pablo como un hombre conquistado por Cristo. Citando la expresi\u00f3n paulina de Ga 2, 20: \u201cVivo en la fe del Hijo de Dios que me am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por m\u00ed\u201d, afirmaba: \u201cTodo aquello que hace Pablo, parte de este centro. Su fe es la experiencia del ser amado por Jesucristo de manera totalmente personal; es la conciencia del hecho que Cristo ha enfrentado la muerte no por algo an\u00f3nimo, sino por amor a \u00e9l- a Pablo- y que, como resucitado, lo ama todav\u00eda, que Cristo se ha donado por \u00e9l. Su fe es el ser alcanzado por el amor de Jesucristo, un amor que lo perturba hasta lo m\u00e1s \u00edntimo y lo transforma. Su fe no es una teor\u00eda, una opini\u00f3n sobre Dios o sobre el mundo. Su fe es el impacto del amor de Dios sobre su coraz\u00f3n. Y as\u00ed, esta misma fe es amor por Jesucristo\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al comentar la conversi\u00f3n de Pablo, Benedicto XVI nos dec\u00eda que \u00e9sta no se puede explicar por an\u00e1lisis psicol\u00f3gicos, est\u00e1 en otro nivel. Expresa lo que ocurre realmente en una persona cuando deja que Cristo entre en su vida. Pablo al encontrarse con Cristo recibi\u00f3 la \u201cvida nueva\u201d (cf. Rm 6, 4). Eso mismo estamos llamados a experimentar nosotros. Por eso, \u201cen relaci\u00f3n con nuestra vida, podemos preguntarnos: \u00bfQu\u00e9 quiere decir esto para nosotros? Quiere decir que tampoco para nosotros el cristianismo es una filosof\u00eda nueva o una nueva moral. S\u00f3lo somos cristianos si nos encontramos con Cristo. Ciertamente no se nos muestra de esa forma irresistible, luminosa, como hizo con san Pablo para convertirlo en Ap\u00f3stol de todas las gentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tambi\u00e9n nosotros podemos encontrarnos con Cristo en la lectura de la sagrada Escritura, en la oraci\u00f3n, en la vida lit\u00fargica de la Iglesia. Podemos tocar el coraz\u00f3n de Cristo y sentir que \u00e9l toca el nuestro. S\u00f3lo en esta relaci\u00f3n personal con Cristo, s\u00f3lo en este encuentro con el Resucitado nos convertimos realmente en cristianos. As\u00ed se abre nuestra raz\u00f3n, se abre toda la sabidur\u00eda de Cristo y toda la riqueza de la verdad\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe en Cristo es fe eucar\u00edstica. Benedicto XVI nos ha regalado un documento hermoso sobre el Sacramento del Altar: Sacramentum caritatis. Ah\u00ed nos dijo: \u201cLa fe de la Iglesia es esencialmente fe eucar\u00edstica y se alimenta de modo particular en la mesa de la Eucarist\u00eda\u2026 La fe que suscita el anuncio de la Palabra de Dios se alimenta y crece en el encuentro de gracia con el Se\u00f1or resucitado que se produce en los sacramentos\u201d .\n<\/p>\n<h2>Fe e Iglesia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI puntualiz\u00f3 siempre que la fe es eclesial. En otras palabras, nos encontramos con el verdadero Cristo s\u00f3lo en su Iglesia. Una frase magistral ha sido constantemente repetida de diversas maneras por el Papa de la fe: \u201cQuien cree nunca est\u00e1 solo, no lo est\u00e1 en esta vida, ni tampoco en la muerte\u201d . La Iglesia es ese espacio donde podemos decir que no estamos solos. M\u00e1s a\u00fan, \u201cel primer sujeto de la fe es la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la fe de la comunidad cristiana cada uno recibe el bautismo, signo eficaz de la entrada en el pueblo de los creyentes para alcanzar la salvaci\u00f3n\u201d . Creemos en la Iglesia en cuanto que ella viene de Cristo y es la que precede, engendra, alimenta y sostiene nuestra fe. \u201cA Cristo lo descubrimos, lo conocemos como una persona viviente, en la Iglesia. Esta es su \u201ccuerpo\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI hizo notar que la fe no es un asunto exclusivamente personal. Al contrario, requiere de la comunidad fundada por Cristo. En otras palabras, yo \u201cno puedo construir mi fe personal en un di\u00e1logo privado con Jes\u00fas, porque la fe me es donada por Dios a trav\u00e9s de una comunidad creyente que es la Iglesia y me introduce as\u00ed, en la multitud de los creyentes, en una comuni\u00f3n que no es s\u00f3lo sociol\u00f3gica, sino enraizada en el eterno amor de Dios que en S\u00ed mismo es comuni\u00f3n del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo; es Amor trinitario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra fe es verdaderamente personal s\u00f3lo si es tambi\u00e9n comunitaria: puede ser mi fe s\u00f3lo si se vive y se mueve en el \u00abnosotros\u00bb de la Iglesia, s\u00f3lo si es nuestra fe, la fe com\u00fan de la \u00fanica Iglesia\u201d .<br \/>\nDejar de la lado a la Iglesia, en definitiva, lleva a dejar de lado al verdadero Jes\u00fas. Por eso, \u201ces del todo incompatible con la intenci\u00f3n de Cristo un slogan que estuvo de moda hace algunos a\u00f1os: \u201cJes\u00fas s\u00ed, Iglesia no\u201d. Este Jes\u00fas individualista elegido es un Jes\u00fas de fantas\u00eda. No podemos tener a Jes\u00fas prescindiendo de la realidad que \u00e9l ha creado y en la cual se comunica\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre Cristo y la Iglesia existe una unidad inseparable. Cristo es actual gracias a su Iglesia. Por decirlo de otra manera: \u201cEntre el Hijo de Dios encarnado y su Iglesia existe una profunda, inseparable y misteriosa continuidad, en virtud de la cual Cristo est\u00e1 presente hoy en su pueblo. Es siempre contempor\u00e1neo nuestro, es siempre contempor\u00e1neo en la Iglesia construida sobre el fundamento de los Ap\u00f3stoles, est\u00e1 vivo en la sucesi\u00f3n de los Ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y esta presencia suya en la comunidad, en la que \u00e9l mismo se da siempre a nosotros, es motivo de nuestra alegr\u00eda. S\u00ed, Cristo est\u00e1 con nosotros, el Reino de Dios viene\u201d .<br \/>\nAdem\u00e1s, la Iglesia es la comunidad ungida por el Esp\u00edritu Santo. Gracias a la acci\u00f3n del Par\u00e1clito, la Iglesia es verdadero misterio de comuni\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Pentecost\u00e9s, \u201cel Hijo de Dios muerto y resucitado y vuelto al Padre sopla ahora sobre la humanidad, con in\u00e9dita energ\u00eda, el soplo divino, el Esp\u00edritu Santo. Y \u00bfqu\u00e9 cosa produce esta nueva y potente auto-comunicaci\u00f3n de Dios? All\u00ed donde hay laceraciones y donde son extra\u00f1os entre s\u00ed, \u00e9sta crea unidad y comprensi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acciona un proceso de reunificaci\u00f3n entre las partes de la familia humana, divididas y dispersas; las personas, muchas veces reducidas a individuos en competici\u00f3n o en conflicto entre ellos, alcanzadas del Esp\u00edritu de Cristo, se abren a la experiencia de la comuni\u00f3n, que puede involucrarlos a un punto tal de hacer de ellos un nuevo organismo; un nuevo sujeto: la Iglesia. Este es el efecto de la obra de Dios: La unidad. Por esto la unidad es el signo de reconocimiento, la \u2018tarjeta de presentaci\u00f3n\u2019 de la Iglesia en el curso de su historia universal. Desde el inicio, desde el d\u00eda de Pentecost\u00e9s ella habla todas las lenguas. La Iglesia universal precede a las iglesias particulares, y estas deben siempre conformarse a aquella, seg\u00fan un criterio de unidad y de universalidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia no permanece jam\u00e1s prisionera de los confines pol\u00edticos, raciales y culturales; no se puede confundir con los Estados ni tampoco con las Federaciones de Estados, porque su unidad es de g\u00e9nero diverso y aspira a atravesar todas las fronteras humanas\u201d .<br \/>\nEn las catequesis que dio sobre la Tradici\u00f3n, Benedicto XVI mostr\u00f3 con admirable claridad la importancia de insertarnos en la vida de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta vida no es otra cosa que la gran Tradici\u00f3n de la Iglesia que nos remonta hasta el mismo Cristo a trav\u00e9s de los Ap\u00f3stoles y sus leg\u00edtimos sucesores. Nos dec\u00eda en una sus audiencias que: \u201cGracias a la Tradici\u00f3n, garantizada por el ministerio de los Ap\u00f3stoles y de sus sucesores, el agua de la vida que brot\u00f3 del costado de Cristo y su sangre saludable llegan a las mujeres y a los hombres de todos los tiempos. As\u00ed, la Tradici\u00f3n es la presencia permanente del Salvador que viene para encontrarse con nosotros, para redimirnos y santificarnos en el Esp\u00edritu mediante el ministerio de su Iglesia, para gloria del Padre\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Tradici\u00f3n nos lleva a hablar de la presencia de los Padres de la Iglesia. Podemos decir que Benedicto XVI nos regal\u00f3 verdaderas clases de patrolog\u00eda desarrollando la vida y el pensamiento de los Padres y escritores eclesi\u00e1sticos m\u00e1s relevantes de la Iglesia.<br \/>\nEn relaci\u00f3n con la eclesialidad de la fe, se inserta la importancia del ministerio sacerdotal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su primer encuentro con el clero de Roma, Benedicto XVI les se\u00f1alaba a los sacerdotes que la fe implica una \u201cvisibilidad\u201d. Esta se expresa en la Iglesia, cuerpo m\u00edstico de Cristo, la cual a su vez necesita del ministerio ordenado. \u201cLa fe cristiana no es algo puramente espiritual e interior, y nuestra relaci\u00f3n con Cristo no es s\u00f3lo subjetiva y privada. Al contrario, es una relaci\u00f3n totalmente concreta y eclesial.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su vez, el sacerdocio ministerial tiene una relaci\u00f3n constitutiva con el cuerpo de  Cristo, en su doble e inseparable dimensi\u00f3n de Eucarist\u00eda e Iglesia, de cuerpo eucar\u00edstico y cuerpo eclesial\u201d .<br \/>\nNo podemos dejar de evocar aunque sea s\u00f3lo brevemente lo que signific\u00f3 el a\u00f1o sacerdotal. C\u00f3mo no agradecerle a Benedicto XVI por ese a\u00f1o de gracia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron numerosas las veces que Benedicto XVI exhort\u00f3 a los sacerdotes a dar un aut\u00e9ntico testimonio de fe. El sacerdote es ante todo y sobre todo un \u201chombre de fe\u201d. Es el hombre llamado a conducir a los dem\u00e1s a Cristo. A este respecto, indicaba a los sacerdotes: \u201cEn esta vida terrena no hay bien mayor que llevar a los hombres a Dios, despertar la fe, sacar al hombre de la inercia y de la desesperaci\u00f3n, dar la esperanza de que Dios est\u00e1 cerca y gu\u00eda la historia personal y del mundo: en definitiva, este es el sentido profundo y \u00faltimo de la tarea de gobernar que el Se\u00f1or nos ha encomendado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de formar a Cristo en los creyentes, mediante ese proceso de santificaci\u00f3n que es conversi\u00f3n de los criterios, de la escala de valores, de las actitudes, para dejar que Cristo viva en cada fiel. San Pablo resume as\u00ed su acci\u00f3n pastoral: \u00abHijos m\u00edos, por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a Cristo formado en vosotros\u00bb (Ga 4, 19)\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene tambi\u00e9n se\u00f1alar, aunque s\u00f3lo sea de manera muy breve, la insistencia de Benedicto XVI por mostrar que la liturgia expresa la naturaleza m\u00e1s \u00edntima de la Iglesia. En una de sus catequesis nos dec\u00eda: \u201cQueridos amigos, la Iglesia se hace visible en muchos aspectos: en el trabajo caritativo, en proyectos misioneros, en el apostolado personal que cada cristiano debe realizar en su entorno. Pero el lugar donde se vive plenamente como Iglesia es la liturgia: esta es el acto por el que creemos que Dios entra en nuestra realidad y le podemos encontrar, le podemos tocar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el acto por el que entramos en contacto con Dios: \u00c9l viene a nosotros, y nosotros somos iluminados por \u00c9l. Por lo tanto, cuando en las reflexiones sobre la liturgia centramos nuestra atenci\u00f3n solo en c\u00f3mo hacerla atractiva, interesante, hermosa, corremos el riesgo de olvidar lo esencial: la liturgia se celebra por Dios y no por nosotros mismos; es obra suya; es \u00c9l el sujeto; y nosotros debemos abrirnos a \u00c9l y dejarnos guiar por \u00c9l y por su Cuerpo que es la Iglesia\u201d .\n<\/p>\n<h2>Fe y Palabra de Dios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las ense\u00f1anzas de Benedicto XVI hay una continua  llamada a escuchar \u201cla Palabra de Dios\u201d. Gracias a la escucha de esta Palabra se suscita la fe en el coraz\u00f3n del hombre. En su exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Verbum Domini, ense\u00f1\u00f3 el sentido anal\u00f3gico de la Palabra de Dios, siendo el analogado principal, el Verbo eterno quien se ha hecho hombre para comunicar la salvaci\u00f3n a todos los hombres. \u201cLa Palabra eterna, que se expresa en la creaci\u00f3n y se comunica en la historia de la salvaci\u00f3n, en Cristo se ha convertido en un hombre \u00abnacido de una mujer\u00bb (Ga 4,4). La Palabra aqu\u00ed no se expresa principalmente mediante un discurso, con conceptos o normas. Aqu\u00ed nos encontramos ante la persona misma de Jes\u00fas. Su historia \u00fanica y singular es la palabra definitiva que Dios dice a la humanidad\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuchar verdaderamente la Palabra de Dios desemboca en un encuentro aut\u00e9ntico con Cristo. \u201cLa fe, con la que abrazamos de coraz\u00f3n la verdad que se nos ha revelado y nos entregamos totalmente a Cristo, surge precisamente por la predicaci\u00f3n de la Palabra divina: \u00abla fe nace del mensaje, y el mensaje consiste en hablar de Cristo\u00bb (Rm 10,17).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de la salvaci\u00f3n en su totalidad nos muestra de modo progresivo este v\u00ednculo \u00edntimo entre la Palabra de Dios y la fe, que se cumple en el encuentro con Cristo. Con \u00e9l, efectivamente, la fe adquiere la forma del encuentro con una Persona a la que se conf\u00eda la propia vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cristo Jes\u00fas est\u00e1 presente ahora en la historia, en su cuerpo que es la Iglesia; por eso, nuestro acto de fe es al mismo tiempo un acto personal y eclesial\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con la Palabra de Dios, est\u00e1 la Sagrada Escritura y la Tradici\u00f3n. Ambas se reclaman e implican mutuamente. En cuanto a la Sagrada Escritura, Benedicto XVI siempre remarc\u00f3 la necesidad de una lectura eclesial. A las pocas semanas de asumir el pontificado afirmaba: \u201cCuando la Sagrada Escritura se separa de la voz viva de la Iglesia, pasa a ser objeto de las disputas de los expertos. Ciertamente, todo lo que los expertos tienen que decirnos es importante y valioso; el trabajo de los sabios nos ayuda en gran medida a comprender el proceso vivo con el que ha crecido la Escritura y as\u00ed apreciar su riqueza hist\u00f3rica. Pero la ciencia por s\u00ed sola no puede proporcionarnos una interpretaci\u00f3n definitiva y vinculante; no est\u00e1 en condiciones de darnos, en la interpretaci\u00f3n, la certeza con la que podamos vivir y por la que tambi\u00e9n podamos morir. Para esto es necesario un mandato m\u00e1s grande, que no puede brotar \u00fanica y exclusivamente de las capacidades humanas. Para esto se necesita la voz de la Iglesia viva, la Iglesia encomendada a Pedro y al Colegio de los Ap\u00f3stoles hasta el final de los tiempos\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La lectura de la Sagrada Escritura \u2015insisti\u00f3 Benedicto XVI- contribuye a alimentar la fe del creyente s\u00f3lo cuando se hace \u201cin Ecclesia\u201d, es decir, dentro de la Tradici\u00f3n viva de la Iglesia. El hogar de la Biblia es la vida de la Iglesia. Si no separamos la Escritura de la Tradici\u00f3n de la Iglesia podemos escuchar la verdadera voz de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, Benedicto XVI enfatiz\u00f3 que \u201cla Iglesia vive con la certeza de que su Se\u00f1or, que habl\u00f3 en el pasado, no cesa de comunicar hoy su Palabra en la Tradici\u00f3n viva de la Iglesia y en la Sagrada Escritura. En efecto, la Palabra de Dios se nos da en la Sagrada Escritura como testimonio inspirado de la revelaci\u00f3n que, junto con la Tradici\u00f3n viva de la Iglesia, es la regla suprema de la fe\u201d.\n<\/p>\n<h2>Fe y Amor<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe no solamente lleva al encuentro con Cristo y es suscitada por la escucha de la Palabra de Dios, sino que se manifiesta en la caridad. La fe y la caridad son inseparables. En su primera enc\u00edclica Deus Caritas est, Benedicto XVI nos hizo una magistral ense\u00f1anza sobre la esencia del amor cristiano. Este amor brota de Dios, tiene como fuente el amor trinitario. Citando el texto de 1 Jn 4, 16: \u201cDios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en \u00e9l&#160;\u00bb (1 Jn 4, 16) nos dec\u00eda que \u201cestas palabras de la Primera carta de Juan expresan con claridad meridiana: el coraz\u00f3n de la fe cristiana: la imagen cristiana de Dios y tambi\u00e9n la consiguiente imagen del hombre y de su camino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, en este mismo vers\u00edculo, Juan nos ofrece, por as\u00ed decir, una formulaci\u00f3n sint\u00e9tica de la existencia cristiana: \u00ab&#160;Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos cre\u00eddo en \u00e9l\u201d .<br \/>\nUna fe aut\u00e9ntica desemboca en la caridad. La fe hace posible hablar de una verdadera solidaridad con los dem\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comuni\u00f3n eucar\u00edstica, comuni\u00f3n \u00edntima con el Sacramentum fidei que adem\u00e1s es Sacramentum caritatis, es un impulso a pensar en las necesidades de los dem\u00e1s. \u201cLa uni\u00f3n con Cristo es al mismo tiempo uni\u00f3n con todos los dem\u00e1s a los que \u00e9l se entrega. No puedo tener a Cristo s\u00f3lo para m\u00ed; \u00fanicamente puedo pertenecerle en uni\u00f3n con todos los que son suyos o lo ser\u00e1n. La comuni\u00f3n me hace salir de m\u00ed mismo para ir hacia \u00c9l, y por tanto, tambi\u00e9n hacia la unidad con todos los cristianos\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su enc\u00edclica Caritas in veritate, Benedicto XVI nos ense\u00f1\u00f3 que la v\u00eda maestra de la doctrina social de la Iglesia es el amor teologal. \u201cLa caridad es la v\u00eda maestra de la doctrina social de la Iglesia. Todas las responsabilidades y compromisos trazados por esta doctrina provienen de la caridad que, seg\u00fan la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, es la s\u00edntesis de toda la Ley (cf. Mt 22,36-40).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella da verdadera sustancia a la relaci\u00f3n personal con Dios y con el pr\u00f3jimo; no es s\u00f3lo el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el peque\u00f1o grupo, sino tambi\u00e9n de las macro-relaciones, como las relaciones sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas\u201d . Al mismo tiempo, afirm\u00f3 que este amor, no es cualquier sentimiento. Es un amor relacionado con la verdad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su carta apost\u00f3lica Porta fidei, nos dec\u00eda: \u201cLa fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe ser\u00eda un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino. En efecto, muchos cristianos dedican sus vidas con amor a quien est\u00e1 solo, marginado o excluido, como el primero a quien hay que atender y el m\u00e1s importante que socorrer, porque precisamente en \u00e9l se refleja el rostro mismo de Cristo. Gracias a la fe podemos reconocer en quienes piden nuestro amor el rostro del Se\u00f1or resucitado\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene citar el mensaje que Benedicto XVI redact\u00f3 con motivo de la cuaresma de este a\u00f1o 2013. En \u00e9l nos hizo una bella exposici\u00f3n de la relaci\u00f3n que existe entre la fe y la caridad. \u201cLa fe es conocer la verdad y adherirse a ella (cf. 1 Tm 2,4); la caridad es \u00abcaminar\u00bb en la verdad (cf. Ef. 4,15). Con la fe se entra en la amistad con el Se\u00f1or; con la caridad se vive y se cultiva esta amistad (cf. Jn 15,14s).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe nos hace acoger el mandamiento del Se\u00f1or y Maestro; la caridad nos da la dicha de ponerlo en pr\u00e1ctica (cf. Jn 13,13-17). En la fe somos engendrados como hijos de Dios (cf. Jn 1,12s); la caridad nos hace perseverar concretamente en este v\u00ednculo divino y dar el fruto del Esp\u00edritu Santo (cf. Ga 5,22). La fe nos lleva a reconocer los dones que el Dios bueno y generoso nos encomienda; la caridad hace que fructifiquen (cf. Mt 25,14-30)\u201d .\n<\/p>\n<h2>Fe y Esperanza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su enc\u00edclica Spe salvi, Benedicto XVI mostr\u00f3 la relaci\u00f3n entre fe y esperanza. Al inicio de esta enc\u00edclica afirmaba: \u201cSeg\u00fan la fe cristiana, la \u00abredenci\u00f3n\u00bb, la salvaci\u00f3n, no es simplemente un dato de hecho. Se nos ofrece la salvaci\u00f3n en el sentido de que se nos ha dado la esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente: el presente, aunque sea un presente fatigoso, se puede vivir y aceptar si lleva hacia una meta, si podemos estar seguros de esta meta y si esta meta es tan grande que justifique el esfuerzo del camino\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cierta manera, la fe y la esperanza se confunden. Por eso, la crisis de fe es crisis de esperanza. Citando Hb 11, 1, Benedicto XVI explicaba que la \u201cfe es sustancia de lo que se espera, es argumento de lo que no se ve\u201d. La fe aparece as\u00ed como la \u201csustancia\u201d de una realidad que si bien no vemos, va m\u00e1s all\u00e1 de los sentidos, es trascendente. Sin embargo, es real. Se trata, en definitiva, de la \u201cvida eterna\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe lleva en s\u00ed una tensi\u00f3n a la \u201cvida eterna\u201d. Pero, en cierta manera, la hace presente. No es puro futuro. \u201cLa fe no es s\u00f3lo un tender de la persona hacia lo que ha de venir, y que, est\u00e1 todav\u00eda totalmente ausente, la fe nos da algo: nos da ya ahora algo de la realidad esperada, y esta realidad presente constituye para nosotros una \u201cprueba\u201d de lo que a\u00fan no se ve.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9sta atrae al futuro dentro del presente, de modo que el futuro ya no es el puro \u00ab&#160;todav\u00eda-no&#160;\u00bb. El hecho de que este futuro exista cambia el presente; el presente est\u00e1 marcado por la realidad futura, y as\u00ed las realidades futuras repercuten en las presentes y las presentes en las futuras\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta enc\u00edclica, Benedicto XVI indicaba que la verdadera fisonom\u00eda de la esperanza cristiana est\u00e1 indisolublemente unida a la fe. No es la fe ni en el progreso ni en la ciencia, la que genera en el coraz\u00f3n del hombre la verdadera esperanza. S\u00f3lo el Dios revelado en Cristo es capaz de generar la aut\u00e9ntica esperanza. Por ello, \u201ces verdad que quien no conoce a Dios, aunque tenga m\u00faltiples esperanzas, en el fondo est\u00e1 sin esperanza, sin la gran esperanza que sostiene toda la vida (cf. Ef 2, 12).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La verdadera, la gran esperanza del hombre que se resiste a pesar de todas las desilusiones, s\u00f3lo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando \u201chasta el extremo\u201d, \u201chasta el total cumplimiento\u201d (cf. Jn 13, 1; 19, 30). Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que ser\u00eda propiamente \u00ab&#160;vida&#160;\u00bb. Empieza a intuir qu\u00e9 quiere decir la palabra esperanza que hemos encontrado en el rito del Bautismo: de la fe se espera la \u00ab&#160;vida eterna&#160;\u00bb, la vida verdadera que, totalmente y sin amenazas, es sencillamente vida en toda su plenitud\u201d .\n<\/p>\n<h2>Fe y  Raz\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Benedicto XVI no s\u00f3lo le podemos llamar el \u201cPapa de la fe\u201d, sino tambi\u00e9n el \u201cPapa de la raz\u00f3n\u201d. Qu\u00e9 duda cabe que el mundo de la cultura lo reconoce como un gran pensador y todos admiran su gran talla intelectual. A lo largo de su magisterio, Benedicto XVI ha mostrado c\u00f3mo la fe cristiana ayuda a forjar una sociedad m\u00e1s justa. Con una gran claridad ha afirmado que la fe potencia la raz\u00f3n. La eleva a alturas insospechadas. Gracias a la luz de la fe, que purifica la raz\u00f3n, los cristianos conocemos la verdad, rechazamos todo relativismo, y estamos llamados a ser ap\u00f3stoles de la verdad. Y, todo ello contribuye al bien de la sociedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Deus caritas est, Benedicto XVI indicaba: \u201cLa naturaleza espec\u00edfica de la fe es la relaci\u00f3n con el Dios vivo, un encuentro que nos abre nuevos horizontes mucho m\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito propio de la raz\u00f3n. Pero, al mismo tiempo, es una fuerza purificadora para la raz\u00f3n misma. Al partir de la perspectiva de Dios, la libera de su ceguera y la ayuda as\u00ed a ser mejor ella misma. La fe permite a la raz\u00f3n desempe\u00f1ar del mejor modo su cometido y ver m\u00e1s claramente lo que le es propio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto se sit\u00faa la doctrina social cat\u00f3lica: no pretende otorgar a la Iglesia un poder sobre el Estado. Tampoco quiere imponer a los que no comparten la fe sus propias perspectivas y modos de comportamiento. Desea simplemente contribuir a la purificaci\u00f3n de la raz\u00f3n y aportar su propia ayuda para que lo que es justo, aqu\u00ed y ahora, pueda ser reconocido y despu\u00e9s puesto tambi\u00e9n en pr\u00e1ctica\u201d .<br \/>\nEn su enc\u00edclica social Caritas in veritate, Benedicto XVI explic\u00f3 la relaci\u00f3n esencial entre verdad y amor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hizo notar c\u00f3mo tanto la fe como la raz\u00f3n potencian la pr\u00e1ctica de la caridad. Esta relaci\u00f3n entre la fe y la raz\u00f3n contribuye al bienestar de todos independientemente del credo religioso. En efecto, \u201cel di\u00e1logo fecundo entre fe y raz\u00f3n hace m\u00e1s eficaz el ejercicio de la caridad en el \u00e1mbito social y es el marco m\u00e1s apropiado para promover la colaboraci\u00f3n fraterna entre creyentes y no creyentes, en la perspectiva compartida de trabajar por la justicia y la paz de la humanidad\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benedicto XVI ha dedicado varias ocasiones para hablar de la racionalidad de la fe. En una de las catequesis del a\u00f1o de la fe, dec\u00eda: \u201cLa tradici\u00f3n cat\u00f3lica, desde el inicio, ha rechazado el llamado fide\u00edsmo, que es la voluntad de creer contra la raz\u00f3n. Credo quia absurdum (creo porque es absurdo) no es f\u00f3rmula que interprete la fe cat\u00f3lica. Dios, en efecto, no es absurdo, sino que es misterio. El misterio, a su vez, no es irracional, sino sobreabundancia de sentido, de significado, de verdad. Si, contemplando el misterio, la raz\u00f3n ve oscuridad, no es porque en el misterio no haya luz, sino m\u00e1s bien porque hay demasiada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es como cuando los ojos del hombre se dirigen directamente al sol para mirarlo: s\u00f3lo ven tinieblas; pero \u00bfqui\u00e9n dir\u00eda que el sol no es luminoso, es m\u00e1s, la fuente de la luz? La fe permite contemplar el \u00absol\u00bb, a Dios, porque es acogida de su revelaci\u00f3n en la historia y, por decirlo as\u00ed, recibe verdaderamente toda la luminosidad del misterio de Dios, reconociendo el gran milagro: Dios se ha acercado al hombre, se ha ofrecido a su conocimiento\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una raz\u00f3n que sea abierta a la verdad trascendente, que no se cierre s\u00f3lo en el mundo de lo sensible, es lo que ha pedido siempre Benedicto XVI. Por ejemplo, en Ratisbona afirm\u00f3: \u201cUna raz\u00f3n que es sorda a lo divino y que relega la religi\u00f3n al espectro de las subculturas es incapaz de entrar al di\u00e1logo con las culturas\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nBenedicto XVI no perdi\u00f3 la ocasi\u00f3n de remarcar a los hombres de ciencia que la fe cristiana, al profesar la doctrina de la creaci\u00f3n, contribuye a un valioso di\u00e1logo con las investigaciones cient\u00edficas. En efecto, dado que toda la realidad viene del Logos, hay un dise\u00f1o, un orden que la raz\u00f3n humana leg\u00edtimamente puede profundizar. A los miembros de la Academia Pontificia de las Ciencias les dec\u00eda: \u201cPrecisamente por la idea de la creaci\u00f3n, el pensamiento cristiano ha empleado la analog\u00eda no s\u00f3lo para la investigaci\u00f3n de las realidades mundanas, sino tambi\u00e9n como un medio para elevarse del orden de la creaci\u00f3n a la contemplaci\u00f3n de su Creador, teniendo debidamente en cuenta el principio de que la trascendencia de Dios implica que toda semejanza con las criaturas implica necesariamente una mayor desemejanza: cualquiera que sea la estructura de la criatura es aquella cuyo ser es un ser por participaci\u00f3n, mientras que Dios es aquel cuyo ser es ser por esencia, o Esse subsistens\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El di\u00e1logo entre la fe y la raz\u00f3n es hoy urgente para conocer la verdad sobre el hombre y el cosmos. Por eso, les hac\u00eda notar a los hombres de ciencia lo siguiente: \u201cEn la gran empresa humana del esfuerzo por descubrir los misterios del hombre y del universo, estoy convencido de la urgente necesidad de continuar con el di\u00e1logo y la cooperaci\u00f3n entre los mundos de la ciencia y de la fe en la construcci\u00f3n de una cultura de respeto al hombre, la dignidad humana y la libertad, para el futuro de nuestra familia humana y para el desarrollo sostenible a largo plazo de nuestro planeta.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin esta interacci\u00f3n necesaria, las grandes preguntas de la humanidad salen del dominio de la raz\u00f3n y la verdad, y son abandonadas a lo irracional, el mito, o la indiferencia, con un gran da\u00f1o a la humanidad, a la paz mundial y para nuestro destino final\u201d .<br \/>\nVII. Fe y Mar\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien es cierto que Benedicto XVI no escribi\u00f3 ning\u00fan documento sobre la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, la menciona con frecuencia present\u00e1ndola como \u201cmodelo de fe\u201d. Mar\u00eda -ense\u00f1a Benedicto XVI- es modelo de \u201cla fe obediente\u201d. En efecto, \u201cla fe obediente es la forma que asume su vida en cada instante ante la acci\u00f3n de Dios. Virgen a la escucha, vive en plena sinton\u00eda con la voluntad divina; conserva en su coraz\u00f3n las palabras que vienen de Dios y, formando con ellas como un mosaico, aprende a comprenderlas m\u00e1s a fondo (cf. Lc 2, 19.51).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda es la gran creyente que, llena de confianza, se pone en las manos de Dios, abandon\u00e1ndose a su voluntad\u201d .<br \/>\nMar\u00eda, afirmaba Benedicto XVI en una de sus catequesis, es \u201cicono\u201d de la fe obediente. Si en el AT, Abraham es el modelo de la fe, en la plenitud de los tiempos, lo es Mar\u00eda. \u201cEl evangelista Lucas narra la vicisitud de Mar\u00eda a trav\u00e9s de un fino paralelismo con la vicisitud de Abrah\u00e1n. Como el gran Patriarca es el padre de los creyentes, que ha respondido a la llamada de Dios para que saliera de la tierra donde viv\u00eda, de sus seguridades, a fin de comenzar el camino hacia una tierra desconocida y que pose\u00eda s\u00f3lo en la promesa divina, igual Mar\u00eda se abandona con plena confianza en la palabra que le anuncia el mensajero de Dios y se convierte en modelo y madre de todos los creyentes\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda es Madre Verbi y tambi\u00e9n Mater fidei pues concibe al Verbo encarnado, la Palabra eterna que se hace hombre, mediante un acto de fe. Mar\u00eda es modelo de fe porque se abre totalmente sin poner condiciones a la Palabra de Dios. \u201cContemplando en la Madre de Dios una existencia totalmente modelada por la Palabra, tambi\u00e9n nosotros nos sentimos llamados a entrar en el misterio de la fe, con la que Cristo viene a habitar en nuestra vida. San Ambrosio nos recuerda que todo cristiano que cree, concibe en cierto sentido y engendra al Verbo de Dios en s\u00ed mismo: si, en cuanto a la carne, s\u00f3lo existe una Madre de Cristo, en cuanto a la fe, en cambio, Cristo es el fruto de todos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, todo lo que le sucedi\u00f3 a Mar\u00eda puede sucedernos ahora a cualquiera de nosotros en la escucha de la Palabra y en la celebraci\u00f3n de los sacramentos\u201d .<br \/>\nEn la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda aprendemos como la fe desemboca necesariamente en el amor. Ella, \u201ccomo creyente, que en la fe piensa con el pensamiento de Dios y quiere con la voluntad de Dios, no puede ser m\u00e1s que una mujer que ama\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la fe de Mar\u00eda lo que hace de ella una mujer de esperanza y que alumbra nuestra esperanza. Su \u201cs\u00ed\u201d lleno de fe hizo que sea tambi\u00e9n modelo de esperanza. \u201cJesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta \u00c9l necesitamos tambi\u00e9n luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo as\u00ed orientaci\u00f3n para nuestra traves\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y \u00bfqui\u00e9n mejor que Mar\u00eda podr\u00eda ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su \u00abs\u00ed\u00bb abri\u00f3 la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella que se convirti\u00f3 en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plant\u00f3 su tienda entre nosotros (cf. Jn 1,14)?\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, Mar\u00eda es \u201cmodelo de fe\u201d \u2013en consecuencia de caridad y amor- por su uni\u00f3n inigualable con Cristo. Por eso, en Lourdes, Benedicto XVI afirmaba de una manera audaz: \u201cTodo ha venido de Cristo, incluso Mar\u00eda. Todo ha venido por Mar\u00eda, incluso Cristo\u201d .<br \/>\nValoraci\u00f3n final.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como hemos podido percibir nos encontramos con un magisterio admirable sobre la fe. Corresponde ahora a los te\u00f3logos sacar todas las potencialidades de este tesoro que ha significado para la Iglesia el magisterio de Benedicto XVI.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para concluir mi modesta exposici\u00f3n, quisiera simplemente agradecer, al hoy Papa em\u00e9rito Benedicto XVI, por sus ense\u00f1anzas sobre la fe. Sus palabras de despedida fueron: \u201cSoy un peregrino que inicia la \u00faltima etapa de su peregrinaci\u00f3n aqu\u00ed en la tierra\u201d. La fe es lo propio del peregrino, de quien est\u00e1 en camino hacia la patria celestial. Su Santidad Benedicto XVI, gracias por habernos acompa\u00f1ado en nuestra peregrinaci\u00f3n en la fe con sus ense\u00f1anzas y sobre todo con su ejemplo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlos Rosell de Almeida\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rector Magn\u00edfico de la Facultad de Teolog\u00eda Pontificia y Civil de Lima\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lecci\u00f3n inaugural del a\u00f1o acad\u00e9mico 2013\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las im\u00e1genes han sido tomadas del [1]<b>British museum<\/b>, serie Salvatoris Beatae Mariae Virginis Sanctorum Apostolorum Icones; Les Grands Ap\u00f4tres; Jacques Callot.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Benedicto XVI: El Papa de la fe 2 Homenaje al Papa 3 Fe y Cristo. 4 Fe e Iglesia 5 Fe y Palabra de Dios 6 Fe y Amor 7 Fe y Esperanza 8 Fe y Raz\u00f3n Benedicto XVI: El Papa de la fe Hace algunos meses, escuch\u00e9 decir a una persona de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/benedicto-xvi-el-papa-de-la-fe\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBENEDICTO XVI, EL PAPA DE LA FE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23562","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23562","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23562"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23562\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}