{"id":23584,"date":"2016-02-05T16:05:08","date_gmt":"2016-02-05T21:05:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-bernardino-de-siena\/"},"modified":"2016-02-05T16:05:08","modified_gmt":"2016-02-05T21:05:08","slug":"san-bernardino-de-siena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-bernardino-de-siena\/","title":{"rendered":"SAN BERNARDINO DE SIENA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Fue fraile Menor, misionero y reformador; frecuentemente se le llama el \u201cAp\u00f3stol de Italia\u201d. Naci\u00f3 el 8 de septiembre de 1380 en el seno de la noble familia de Albizzeschi, en Massa, un poblado sien\u00e9s del que su padre era gobernador. Muri\u00f3 el 20 de mayo de 1444, en Aquila, en los Abruzos. A los seis a\u00f1os Bernardino qued\u00f3 hu\u00e9rfano y fue educado cuidadosamente por sus piadosos t\u00edas. Su juventud transcurri\u00f3 limpia y activamente. En 1397, luego de tomar un curso de derecho civil y can\u00f3nico, ingres\u00f3 a la Confraternidad de Nuestra Se\u00f1ora, adyacente al gran hospital de Santa Maria della Scala. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, la peste invadi\u00f3 Siena de nuevo y \u00e9l abandon\u00f3 la vida de reclusi\u00f3n y oraci\u00f3n que hab\u00eda abrazado para atender a las v\u00edctimas de la plaga. Apoyado por diez compa\u00f1eros se ech\u00f3 a cuestas la direcci\u00f3n del hospital. A pesar de su juventud, Bernardino hizo frente exitosamente a la tarea, pero su dedicaci\u00f3n incansable y heroica a ella quebrant\u00f3 su salud de tal manera que jam\u00e1s la recuper\u00f3 por completo. Habiendo repartido su patrimonio entre los pobres, Bernardino tom\u00f3 el h\u00e1bito de los Frailes Menores en San Francisco, en Siena, el 8 de septiembre de 1402. Pronto, sin embargo, se retir\u00f3 al convento de los Observantes, en Columbaio, en las afueras de la ciudad. Profes\u00f3 el 8 de septiembre de 1403, y fue ordenado sacerdote el 8 de septiembre de 1404. Alrededor de 1406, mientras predicaba en Alejandr\u00eda, en el Piemonte, predijo que su manto descender\u00eda sobre un hombre que le escuchaba en ese momento y que esa persona volver\u00eda a Francia y Espa\u00f1a dejando a Bernardino la tarea de evangelizar el resto de los pueblos italianos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaron casi doce a\u00f1os antes de que se cumpliera la predicci\u00f3n. En ese per\u00edodo, del que no tenemos detalles, parece que Bernardino vivi\u00f3 en retiro en Capriola. Fue en 1417 que su don de elocuencia se hizo evidente, y al fin de ese a\u00f1o fue que verdaderamente comenz\u00f3 su vida misionera. A partir de entonces varias ciudades se disputaban el honor de escucharlo, vi\u00e9ndose \u00e9l obligado a predicar en los mercados, ante auditorios de m\u00e1s de 30,000 personas. Paulatinamente Bernardino fue ejerciendo cada vez mayor influencia en las turbulentas y lujosas ciudades italianas. Pio II, que en su juventud qued\u00f3 m\u00e1s de una vez fascinado por la elocuencia de Bernardino, describe c\u00f3mo el santo era escuchado como si se tratara de otro San Pablo, y Vespasiano de Bisticci, un bi\u00f3grafo renombrado de Florencia, comenta que a trav\u00e9s de sus sermones Bernardino \u201climpi\u00f3 a toda Italia de la gran cantidad de pecados de que adolec\u00eda\u201d. Se cuenta que los penitentes acud\u00edan a la confesi\u00f3n \u201ccomo hormigas\u201d, y que en varias ciudades las reformas sugeridas por el santo quedaron incorporadas en leyes que se conocen como \u201cRiformazioni di frate Bernardino\u201d (Reformas de Fray Bernardino, N.T.). No se puede exagerar el \u00e9xito que coron\u00f3 los trabajos de Bernardino para promover la moralidad y regenerar la sociedad. Predicaba con libertad apost\u00f3lica, criticando abiertamente a Visconti, duque de Mil\u00e1n, y reprendiendo sin temor la maldad que exist\u00eda en los puestos del gobierno debilitados por el \u201cQuattrocento\u201d. A dondequiera que iba denunciaba los vicios imperantes tan efectivamente que se prend\u00edan hogueras a las que se arrojaba carreta tras carreta de \u201cvanidades\u201d.  Uno de los principales objetos del ataque del santo era la usura, y con ello contribuy\u00f3 a que se establecieran sociedades ben\u00e9ficas de pr\u00e9stamo, conocidas como \u201cMonti di Piet\u00e1\u201d (Monte de Piedad o Montepio, N.T.). Pero el tema central de Bernardino era la paz. Recorri\u00f3 a pie lo largo y ancho de Italia actuando como pacificador, y su gran elocuencia fue efectivamente utilizada para apaciguar el odio de los G\u00fcelfos y Gibelinos. En Cremona, y como resultado de su predicaci\u00f3n, los exilados pol\u00edticos no s\u00f3lo fueron repatriados, sino que se les reintegraron las posesiones que se les hab\u00edan confiscado. En todas partes Bernardino convenc\u00eda a las partes en conflicto de retirar sus armas de los muros de palacios y templos y de escribir en ellos las iniciales \u201cI. H. S.\u201d. De esa manera despert\u00f3 en forma sensible una gran devoci\u00f3n por el Santo Nombre de Jes\u00fas que siempre constituy\u00f3 uno de sus temas favoritos por considerarlo un medio poderoso de suscitar el fervor popular. Acostumbraba tener frente a si, mientras predicaba, un estandarte en el que estaba grabado el sagrado monograma, en medio de rayos, para despu\u00e9s ponerlo a la veneraci\u00f3n de los fieles. Parece ser que inici\u00f3 tal costumbre en Volterra, en 1424. En Bolonia, Bernardino logr\u00f3 que un impresor de barajas, que hab\u00eda sido arruinado por sus sermones en contra del juego, pudiese ganar su vida imprimiendo y vendiendo esos estandartes. El deseo de tenerlos era tan grande entre la poblaci\u00f3n, que el impresor pronto se hizo de una peque\u00f1a fortuna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de su popularidad- o quiz\u00e1s a causa de ella- Bernardino hubo de sufrir persecuci\u00f3n y oposici\u00f3n. Utilizando como base de un sagaz ataque los carteles usados para promover la devoci\u00f3n al Santo Nombre, los seguidores del dominico Manfredo de Vercelli, cuya falsa predicaci\u00f3n acerca del Anticristo hab\u00eda sido denunciada por Bernardino, acusaron a \u00e9ste de herej\u00eda. Se acus\u00f3 al santo de haber inventado una devoci\u00f3n nueva y profana que expon\u00eda a la gente al riesgo de idolatr\u00eda. Se le llam\u00f3 a comparecer ante el Papa. Esto sucedi\u00f3 en 1427. Mart\u00edn V recibi\u00f3 fr\u00edamente a Bernardino y le prohibi\u00f3 utilizar los carteles hasta que su comportamiento hubiese sido examinado. Humildemente, el santo obedeci\u00f3 y sus escritos y sermones fueron entregados a una comisi\u00f3n. Se fij\u00f3 fecha para su juicio. Este tuvo lugar frente al Papa, en San Pedro, el 8 de junio, siendo su abogado San Juan Capistrano. La malicia y la fatuidad de los cargos contra Bernardino quedaron tan claramente demostrados que el Papa no solamente hubo de justificar y recomendar la ense\u00f1anza del santo, sino que lo invit\u00f3 a predicar en Roma. Posteriormente Mart\u00edn V aprob\u00f3 la elecci\u00f3n de Bernardino como obispo de Siena. Empero, el santo declin\u00f3 ese honor, as\u00ed como tambi\u00e9n lo hizo de las sedes de Ferrara y Urbino, que le fueron ofrecidas en 1431 y 1435, respectivamente, diciendo en tono de broma que su di\u00f3cesis era toda Italia. Luego de la subida al papado de Eugenio IV, los enemigos de Bernardino volvieron a acusarlo, a lo que el Papa respondi\u00f3 con una bula, del 7 de enero de 1432, en la que declaraba nulas las acusaciones y sus torpes argucias, reduciendo con ello al silencio a los calumniadores. A lo que parece, el caso tampoco se reabri\u00f3 durante el Concilio de Basilea, contrario a lo que algunos han afirmado. La reivindicaci\u00f3n de la doctrina de Bernardino fue perpetuada a trav\u00e9s de la celebraci\u00f3n del Triunfo del Santo Nombre, autorizada primero a los Frailes Menores y luego extendida a la Iglesia Universal en 1722.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bernardino acompa\u00f1\u00f3 al emperador Segismundo a Roma, en 1433, para su coronaci\u00f3n y poco despu\u00e9s se retir\u00f3 a la soledad para redactar una serie de sermones. Reanud\u00f3 sus tareas misioneras en 1436, pero hubo de abandonarlas en 1438, al ser elegido vicario general de los Observantes en Italia. Bernardino hab\u00eda trabajado intensamente para extender esta rama de los Frailes Menores desde el comienzo de su vida religiosa, pero ello no quiere decir que \u00e9l haya sido su fundador. El origen de los Observantes se ubica a mediados del siglo XIV. Si bien no es el fundador, Bernardino se convirti\u00f3 para los Observantes lo que San Bernardo para los Cistercienses: su principal apoyo e infatigable propagador. Para tener idea del celo que pon\u00eda en ello, basta saber que mientras que la orden contaba con 130 frailes al ingresar en ella Bernardino, a la muerte de \u00e9ste sumaban ya m\u00e1s de 4,000. Y a m\u00e1s del n\u00famero de frailes que \u00e9l recibi\u00f3 en la orden, Bernardino personalmente fund\u00f3 o reform\u00f3, al menos 300 conventos de frailes. No contento con extender su familia religiosa en casa, Bernardino envi\u00f3 misioneros a diferentes partes del Oriente y fue gracias a sus esfuerzos que tantos embajadores de naciones cism\u00e1ticas asistieron al Concilio de Florencia, en el que encontramos al santo dirigi\u00e9ndose a los Padres en griego. Habiendo persuadido en 1442 al Papa de aceptar su renuncia como vicario general para poder dedicarse \u00fanicamente a la predicaci\u00f3n, Bernardino retom\u00f3 sus labores misioneras. Aunque Eugenio IV public\u00f3 una bula el 26 de mayo de 1443, en la que encargaba a Bernardino predicar la indulgencia por la cruzada contra los turcos, no hay datos que sustenten ninguna acci\u00f3n de Bernardino en ese sentido. No hay tampoco raz\u00f3n alguna para creer que el santo haya predicado siquiera alguna vez fuera de Italia y el viaje misionero a Palestina, mencionado por alguno de sus primeros bi\u00f3grafos, parece ser fruto solamente de una confusi\u00f3n de nombres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1444, Bernardino, deseoso que no quedase regi\u00f3n en Italia sin escuchar su voz, a pesar de sus enfermedades se lanz\u00f3 a evangelizar el reino de N\u00e1poles. Demasiado enfermo para caminar, hubo de viajar a lomo de asno. Pero desgastado por cuarenta a\u00f1os de laborioso apostolado, e invadido por la fiebre, el santo debi\u00f3 ser trasladado a Aquila casi en agon\u00eda. All\u00ed, acostado en el suelo, pas\u00f3 al Se\u00f1or en la vigilia de la Ascensi\u00f3n, el 20 de mayo, justo cuando los frailes cantaban en el coro la ant\u00edfona: Pater manifestavi nomen Tuum hominibus . . . ad Te venio (Padre, he manifestado tu nombre&#8230; vengo a Ti). Los magistrados se rehusaron a permitir que el cuerpo del santo fuera llevado a Siena. En vez de eso fue sepultado en el convento de los Observantes luego de un funeral de singular esplendor. A su muerte se sucedieron muchos milagros y fue canonizado por Nicol\u00e1s V el 25 de mayo de 1450. El 17 de mayo de 1472 su cuerpo fue trasladado solemnemente a la nueva iglesia de los Observantes de Aquila, que hab\u00eda sido construida para ese prop\u00f3sito, y depositado en una capilla regalada por Luis XI de Francia. Un terremoto destruy\u00f3 totalmente esa capilla en 1703, pero fue substituida por otra, en donde son venerados los restos de San Bernardino hasta el d\u00eda de hoy. Su fiesta se celebra el 20 de mayo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Bernardino es reconocido como el mayor misionero de Italia del siglo XV; el m\u00e1s grande predicador de su tiempo; el ap\u00f3stol del Santo Nombre; el restaurador de la orden de los Frailes Menores. Sigue siendo el m\u00e1s popular de los santos italianos, especialmente en su nativa Siena. Pintores y escultores lo han tomado como objeto frecuente de sus obras. Los grupos de Della Robbia generalmente lo incluyen. Aunque quiz\u00e1s la mejor serie de pinturas acerca de la vida de Bernardino es la de Pinturicchio en el Ara Coeli, en Roma, los altorrelieves  de la fachada del Oratorio en Perugia, construido por los magistrados locales en agradecimiento por los esfuerzos del santo para llevar la paz a esa ciudad, constituyen indudablemente una de las m\u00e1s admirables producciones del Renacimiento. El retrato m\u00e1s excelente de San Bernardino, sin embargo, se encuentra en sus propios sermones, sobre todo en los que pronunci\u00f3 en su lengua vern\u00e1cula. Es gracias al piadoso esfuerzo de un tal Benedetto, un talabartero sien\u00e9s que copi\u00f3, palabra por palabra, grab\u00e1ndolos en tablillas de cera, la totalidad de los discursos de Bernardino durante la cuaresma de 1427, y luego los transcribi\u00f3 sobre piel, que podemos entrar a fondo en el esp\u00edritu de Le Prediche Volgari. El manuscrito original de Benedetto se ha extraviado, pero existen varias copias muy antiguas del mismo. Los 45 sermones que ah\u00ed se comprenden han sido todos publicados (Le Prediche Volgari Di Siena, 1880-88, 3 vol\u00famenes). Dichos sermones, que en ocasiones se prolongaban hasta tres o cuatro horas, arrojan luz sobre el estilo de predicar del siglo XV y sobre las costumbres de esa \u00e9poca. Inscritos en el lenguaje m\u00e1s simple y popular- Bernardino se adaptaba siempre al dialecto y vocabulario local- abundan en ilustraciones, an\u00e9cdotas, digresiones y comentarios marginales. Frecuentemente el santo recurr\u00eda a la m\u00edmica y le encantaba hacer bromas. Pero su alegr\u00eda nativa sienesa y la jocosidad t\u00edpica de los franciscanos no restaban nada al efecto de sus sermones, y sus exhortos para que el pueblo evitara la ira de Dios a trav\u00e9s de la penitencia, son tan poderosos como son pat\u00e9ticos sus llamados a la paz y la caridad. Muy diferentes de esos populares sermones italianos tomados della viva voce son los sermones latinos de Bernardino, pues \u00e9stos constituyen verdaderas disertaciones, con precisas divisiones y subdivisiones, y que tienen como objetivo aclarar su ense\u00f1anza y servir m\u00e1s de gu\u00eda para \u00e9l mismo y para otros que para su declamaci\u00f3n formal. Aparte de esos sermones latinos, que revelan un profundo conocimiento teol\u00f3gico, Bernardino dej\u00f3 otros escritos de gran reputaci\u00f3n: disertaciones, ensayos, cartas acerca de teolog\u00eda pr\u00e1ctica, asc\u00e9tica y m\u00edstica, disciplina religiosa, tratados sobre la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda y San Jos\u00e9, que luego han sido utilizados como lecturas en el breviario, y un comentario sobre el Apocalipsis. Sus escritos fueron recopilados y publicados por primera vez en Lyon en 1501. La edici\u00f3n de De la Haye, \u201cSti. Bernardini Senensis Ordinis Seraphici Minorum Opera Omnia\u201d, publicada en Paris y Lyon en 1536, fue reeditada ah\u00ed mismo en 1650, y en Venecia en 1745. A consecuencia de la petici\u00f3n hecha a la Santa Sede por el Cap\u00edtulo General de los Frailes Menores, en 1882, para que san Bernardino fuera declarado doctor de la Iglesia, se realiz\u00f3 un acucioso estudio en torno a la autenticidad de las obras atribuidas al santo. Algunas son indudablemente espurias; otras, o son dudosas o han sido interpoladas. Y no toda la obra del santo est\u00e1 a nuestro alcance en las ediciones que poseemos. Hace falta una edici\u00f3n completa y cr\u00edtica de los escritos de San Bernardino. El Cardenal Vives hizo una excelente antolog\u00eda de sus escritos asc\u00e9ticos (Sti. Bernardini Senensis de Dominic\u00e2 Passione, Resurrectione et SS. Nomine Jesu Contemplationes, Roma, 1903).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos la suerte de poseer varias biograf\u00edas muy detalladas de San Bernardino, escritas por contempor\u00e1neos suyos. Tres de ellas son incluidas totalmente en las Acta Sanctorum Maji, V, con Comm. Preav. de Henschen. La m\u00e1s antigua es la de Bernabaeus Senensis, un testigo ocular de mucho de lo que \u00e9l escribe. Esta obra fue compilada poco despu\u00e9s de la muerte del santo. La segunda es obra del c\u00e9lebre humanista Maphaeus Vegius, quien trat\u00f3 personalmente a Bernardino, y que fue publicada en 1453. La tercera, por Fray Ludovicus Vincentinus de Aquila, fue editada luego de la traslaci\u00f3n del cuerpo del santo en 1472. Una cuarta biograf\u00eda contempor\u00e1nea es la de un fraile Menor, desconocida hasta 1906, fue publicada a la vez por el Padre Van Ortroy, S.J. en los Anales Bolland. (XXV, 1906, pp.304-389) y por el Padre Ferdinand M. D\u2019Ardules, O.F.M, (Roma, 1906). La vida de San Bernardino escrita en italiano bajo el nombre del Bienaventurado Bernardino de Fossa (muerto en 1503), y mencionada por Sbaralea y otros, no parece haber llegado a nosotros. Pero la obra de este \u00faltimo \u201cChronica Fratrum Minorum Observantiae\u201d, editada por Lemmens (Roma, 1902), contiene varias referencias importantes. Una valiosa descripci\u00f3n de la juventud de Bernardino la hace Leonardus (Benvoglienti) Senensis, embajador de Siena ante el Papa. Dicha obra, editada por el Padre Van Ortroy en la Anales Bolland., XXI (1902), 53-80, fue compilada en 1446 a petici\u00f3n de San Juan Capistrano. La \u201cVida\u201d de San Bernardino que se atribuye al mismo San Juan, y la que fue transcrita por Surius en su \u201cVita SS.\u201d (1618), V, 267-281, al igual que los paneg\u00edricos de Pio II a Bernardino y San Antonio, as\u00ed como las actas de canonizaci\u00f3n, se encuentran en el volumen I de la edici\u00f3n de De la Haye de la obra de San Bernardino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wadding, Annales, XII, ad ann. 1450, n. I y Scriptores (1650), 57-58; Sbaralea, Supplementum (1806), 131-134, 725; Amadio Luzzo, Vita di S. Bernardino (Venecia, 1744; Roma, 1826; Siena, 1854; Monza, 1873); Berthaumier, Hist. De S. Bernardin (Paris, 1862); Toussaint, Das Leben des H. Bernardin von Siena (Ratisbona, 1873); Life of St. Bernardine of Siena (Londres, 1873); Leo de Clary, Lives of the Saints of the Three Orders of St. Francis (Taunton, 1886), II, 220-275; Leon, Vie de St. Bernardin (Vanves, 1893); Alessio, Storia di S. Bernardino e del suo tempo (Mondovi, 1899); Ronzoni, L&#8217;Eloquenza di S. Bernardino (Siena, 1899). Indudablemente la mejor biograf\u00eda moderna de San Bernardino es la de Paul Thureau-Dangin de la Academia Francesa: Un predicateur populaire dans l&#8217;Italie de la Renaissance: S. Bernardin de Siene (Paris, 1896). Esta brillante monograf\u00eda ha sido traducida a varios idiomas: italiano (1897), alem\u00e1n (1904), e ingl\u00e9s (1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PASCHAL ROBINSON<br \/>\nTranscrito por Olivia Olivares<br \/>\nDedicado a la memoria del Cardenal Joseph Bernardin (1928-1996)<br \/>\nTraducci\u00f3n de Javier Algara Coss\u00edo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fue fraile Menor, misionero y reformador; frecuentemente se le llama el \u201cAp\u00f3stol de Italia\u201d. Naci\u00f3 el 8 de septiembre de 1380 en el seno de la noble familia de Albizzeschi, en Massa, un poblado sien\u00e9s del que su padre era gobernador. Muri\u00f3 el 20 de mayo de 1444, en Aquila, en los Abruzos. 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