{"id":23586,"date":"2016-02-05T16:05:13","date_gmt":"2016-02-05T21:05:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-bernardo-de-claraval\/"},"modified":"2016-02-05T16:05:13","modified_gmt":"2016-02-05T21:05:13","slug":"san-bernardo-de-claraval","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-bernardo-de-claraval\/","title":{"rendered":"SAN BERNARDO DE CLARAVAL"},"content":{"rendered":"<p>\n          Naci\u00f3 en el a\u00f1o 1090, en Fontaine, cerca de Dijon, Francia y muri\u00f3 en Claraval el 21 de agosto de 1153. Sus padres fueron Tescelin, se\u00f1or de Fontaine y Aleth de Montbard, pertenecientes ambos a la alta nobleza de Borgo\u00f1a. Bernardo, tercero de una familia de siete hijos, seis de los cuales eran varones, fue educado con un cuidado especial porque a\u00fan antes de nacer un hombre devoto le hab\u00eda vaticinado un gran destino. Cuando ten\u00eda nueve a\u00f1os, Bernardo fue enviado a una famosa escuela en Chatillon-sur-Seine que segu\u00eda la antigua regla de San Vorles. Ten\u00eda gran inclinaci\u00f3n a la literatura y se dedic\u00f3 alg\u00fan tiempo a la poes\u00eda. Gan\u00f3 la admiraci\u00f3n de sus maestros con su \u00e9xito en los estudios y no menos destacable fue su crecimiento en la virtud. El gran deseo de Bernardo era progresar en literatura, con vistas a abordar el estudio de la Sagrada Escritura para hacerla su propia lengua, como as\u00ed fue. \u00abTodo en \u00e9l era piedad,\u00bb dice Bossuet. Ten\u00eda una devoci\u00f3n especial a la Sant\u00edsima Virgen y nadie ha hablado de manera m\u00e1s sublime de la Reina de los Cielos. Bernardo ten\u00eda apenas diecinueve a\u00f1os cuando muri\u00f3 su madre. Durante su juventud no le faltaron tentaciones, pero su virtud triunf\u00f3 sobre ellas, muchas veces de forma heroica, y desde entonces pens\u00f3 en retirarse del mundo y llevar una vida de soledad y oraci\u00f3n. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Roberto, Abad de Molesmes, hab\u00eda fundado en el a\u00f1o 1098 el monasterio de C\u00eeteaux, a unas cuatro leguas de Dijon, con el prop\u00f3sito de restaurar la regla de San Benito en todo su rigor. A su regreso a Molesmes dej\u00f3 el gobierno de la nueva abad\u00eda a San Alberico, que muri\u00f3 en el a\u00f1o 1109. San Esteban Harding le sucedi\u00f3 (1113) como tercer Abad de C\u00eeteaux, cuando Bernardo, joven de la nobleza de Borgo\u00f1a, pidi\u00f3 la admisi\u00f3n en la Orden a la edad de treinta a\u00f1os. Tres a\u00f1os despu\u00e9s San Esteban envi\u00f3 al joven Bernardo, el tercero en dejar C\u00eeteaux, al frente de un grupo de monjes para fundar una nueva comunidad en el Valle de Absinthe, o Valle de la Amargura, en la Di\u00f3cesis de Langres. Bernardo lo llam\u00f3 Claire Vall\u00e9e, de Clairvaux (Claraval), el 25 de Junio del a\u00f1o 1115, y los nombres de Bernardo y Claraval son inseparables desde entonces. Durante la ausencia del Obispo de Langres, Bernardo fue investido como Abad por Guillermo de Champeaux, Obispo de Ch\u00e2lons-sur-Marne, que vio en \u00e9l al hombre predestinado, siervo de Dios. Desde ese momento, naci\u00f3 una fuerte amistad entre el Abad y el obispo, que fue profesor de teolog\u00eda en Notre Dame de Par\u00eds y fundador del convento de San V\u00edctor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los comienzos de Claraval fueron confusos y penosos. El r\u00e9gimen era tan austero que afect\u00f3 a la salud de Bernardo y solamente la autoridad de Guillermo de Champeaux, y la del Capitulo General, pudieron hacer que mitigase sus austeridades. Sin embargo, el monasterio progres\u00f3 r\u00e1pidamente. Acudieron gran n\u00famero de disc\u00edpulos deseosos de ponerse bajo la direcci\u00f3n de Bernardo. Su padre, el anciano Tescelin, y todos sus hermanos entraron en Claraval como religiosos, quedando en el mundo solamente Humbeline, su hermana, que ingres\u00f3 pronto en el convento benedictino de Jully, con el consentimiento de su marido. Claraval se qued\u00f3 pronto peque\u00f1o para los religiosos que acudieron, siendo necesario enviar grupos a fundar nuevas comunidades. En el a\u00f1o 1118 se fund\u00f3 el Monasterio de las Tres Fuentes en la Di\u00f3cesis de Ch\u00e2lons; en 1119 el de Fontenay en la Di\u00f3cesis de Auton (ahora Dijon) y en 1121 el de Foigny, cerca de Vervins, en la Di\u00f3cesis de Laon (ahora Soissons). A pesar de esta prosperidad, el Abad de Claraval tuvo sus pruebas. Durante una ausencia de Claraval, el Gran Prior de Cluny, Bernardo de Uxells, envi\u00f3 al Pr\u00edncipe de los Priores, en expresi\u00f3n de Bernardo, a Claraval para atraerse al primo del Abad, Roberto de Ch\u00e2tillon. Esto fue ocasi\u00f3n de la m\u00e1s larga y sentida carta de Bernardo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 1119 Bernardo asisti\u00f3 al primer Capitulo General de la Orden, convocado por Esteban de C\u00eeteaux. Aunque a\u00fan no ten\u00eda treinta a\u00f1os, Bernardo fue escuchado con la mayor atenci\u00f3n y respeto, especialmente cuando expuso sus pensamientos acerca de la revitalizaci\u00f3n del esp\u00edritu primitivo de orden y fervor en todas las \u00f3rdenes mon\u00e1sticas. Este Capitulo General fue el que dio forma definitiva a las constituciones y regulaciones de la Orden en la \u00abC\u00e9dula de la Caridad\u00bb, confirmada por el Papa Calixto II el 23 de Diciembre de 1119. En 1120 Bernardo compuso su primera obra \u00abDe Gradibus Superbiae et Humilitatis\u00bb y sus homil\u00edas \u00abDe Laudibus Mariae\u00bb. Los monjes de Cluny hab\u00edan visto, con satisfacci\u00f3n, que los de C\u00eeteaux no destacaban entre las ordenes religiosas por regularidad y fervor. Por esta raz\u00f3n los \u00abMonjes Negros\u00bb cayeron en la tentaci\u00f3n de acusar a las reglas de la nueva Orden de impracticables. A petici\u00f3n de Guillermo de San Thierry, Bernardo se defendi\u00f3 a s\u00ed mismo publicando su \u00abApolog\u00eda\u00bb, que consta de dos partes. En la primera parte, prueba su inocencia respecto a las invectivas contra Cluny que le hab\u00edan sido atribuidas, y en la segunda, expone las razones de su ataque contra los abusos. Declara su profunda estima a los Benedictinos de Cluny, a quien ama igual que a las dem\u00e1s \u00f3rdenes religiosas. Pedro el Venerable, Abad de Cluny, respondi\u00f3 al Abad de Claraval sin ofender a la caridad lo m\u00e1s m\u00ednimo, y le asegur\u00f3 su gran admiraci\u00f3n y sincera amistad. Entretanto, Cluny estableci\u00f3 una reforma, y el mismo Suger, ministro de Luis el Gordo y Abad de San Denis, se convirti\u00f3 por la apolog\u00eda de Bernardo, terminando de inmediato su mundanal vida y restaurando la disciplina en su monasterio. El celo de Bernardo no acab\u00f3 aqu\u00ed sino que se extendi\u00f3 a los obispos, al clero y a los fieles, as\u00ed como obtuvo destacadas conversiones de personas profanas entre otros frutos de su labor. La carta de Bernardo al Arzobispo de Sens es un verdadero tratado \u00abDe Officiis Episcoporum\u00bb. Por entonces escribi\u00f3 su obra sobre la \u00abGracia y Libre Albedr\u00edo\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 1128 Bernardo asisti\u00f3 al Concilio de Troyes, que hab\u00eda sido convocado por el Papa Honorio II y fue presidido por el Cardenal Matthew, Obispo de Albano. El prop\u00f3sito de este concilio era solucionar ciertas controversias de los obispos de Par\u00eds y regular otros asuntos de la Iglesia de Francia. Los obispos nombraron a Bernardo secretario del concilio y le encargaron la redacci\u00f3n de los estatutos del s\u00ednodo. El Obispo de Verd\u00fan fue depuesto despu\u00e9s del concilio. Entonces recayeron sobre Bernardo injustos reproches, siendo incluso denunciado en Roma por injerencias en asuntos que no conciernen a un monje. El Cardenal Harmeric, en nombre del Papa, escribi\u00f3 a Bernardo una severa carta de amonestaci\u00f3n. \u00abNo es digno\u00bb le dijo \u00abque ranas ruidosas e impertinentes salgan de sus ci\u00e9nagas para molestar a la Santa Sede y a los cardenales\u00bb. Bernardo respondi\u00f3 a la carta diciendo que si \u00e9l hab\u00eda asistido al concilio, hab\u00eda sido arrastrado a ello a la fuerza, como as\u00ed era. \u00abAhora bien, ilustre Harmeric\u00bb, a\u00f1adi\u00f3, \u00absi tanto lo deseabas, qui\u00e9n habr\u00eda sido m\u00e1s capaz de liberarme de la necesidad de asistir que t\u00fa mismo? Prohibe a esas ranas ruidosas e impertinentes salir de sus agujeros, abandonar sus ci\u00e9nagas . . . Entonces, tu amigo, ya no se expondr\u00e1 a las acusaciones de orgullo y presunci\u00f3n \u00ab. Esta carta caus\u00f3 una fuerte impresi\u00f3n en el cardenal y justific\u00f3 a su autor ante s\u00ed mismo y ante la Santa Sede. En este concilio, Bernardo indic\u00f3 las l\u00edneas generales de la Regla de los Caballeros Templarios, que pronto se convertir\u00edan en el ideal de la nobleza francesa. Bernardo lo alaba en su \u00abDe Laudibus Novae Militiae\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La influencia del Abad de Claraval se not\u00f3 pronto en los asuntos provinciales. Defendi\u00f3 los derechos de la Iglesia frente a las intromisiones de reyes y pr\u00edncipes, y record\u00f3 sus deberes a Enrique, Arzobispo de Sense, y a Esteban de Senlis, Obispo de Par\u00eds. A la muerte de Honorio II, que ocurri\u00f3 el 14 de febrero de 1130, un cisma quebr\u00f3 a la Iglesia al ser elegidos dos papas, Inocencio II y Anacleto II. Inocencio II desterrado de Roma por Anacleto se refugi\u00f3 en Francia. El rey Luis el Gordo convoc\u00f3 un concilio nacional de los obispos de Francia en Etampes, y Bernardo, emplazado all\u00e1 con el benepl\u00e1cito de los obispos, fue elegido para juzgar entre los dos papas rivales. \u00c9l decidi\u00f3 a favor de Inocencio II, motivando su reconocimiento por los principales poderes cat\u00f3licos, fue con \u00e9l a Italia, seren\u00f3 los \u00e1nimos que agitaban el pa\u00eds, reconcili\u00f3 Pisa con G\u00e9nova, y a Mil\u00e1n con el papa y con Lotario. Por deseo de \u00e9ste, el papa fue a Lieja a consultar con el emperador sobre las mejores medidas a tomar para su regreso a Roma, pues all\u00ed Lotario iba a recibir la corona imperial de manos del papa. Desde Lieja el papa volvi\u00f3 a Francia, visit\u00f3 la Abad\u00eda de San Denis, y despu\u00e9s la de Claraval, donde su recibimiento tuvo un car\u00e1cter simple y puramente religioso. Toda la corte pontificia qued\u00f3 impresionada por la santa conducta de esta comunidad de monjes. En el refectorio solo se encontraron unos cuantos peces para el papa y, en lugar de vino, se sirvi\u00f3 zumo de hierbas como bebida, dice el cronista de C\u00eeteaux. No se sirvi\u00f3 al papa y a sus seguidores un banquete festivo, sino una fiesta de virtudes. El mismo a\u00f1o, Bernardo estuvo otra vez al lado de Inocencio II, para quien era un or\u00e1culo, en el Concilio de Reims; y luego en Aquitania, donde consigui\u00f3 de momento separar a Guillermo, Conde de Poitiers, de la causa de Anacleto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1132, Bernardo acompa\u00f1\u00f3 a Inocencio II a Italia y en Cluny el papa aboli\u00f3 los derechos que Claraval pagaba a esa famosa abad\u00eda &#8212; acci\u00f3n que dio lugar a una disputa entre los \u00abMonjes Blancos\u00bb y los \u00abMonjes Negros\u00bb durante veinte a\u00f1os. En el mes de mayo, el papa apoyado por la armada de Lotario entr\u00f3 en Roma, pero sinti\u00e9ndose Lotario demasiado d\u00e9bil para resistir a los partidarios de Anacleto, se retir\u00f3 tras los Alpes, e Inocencio solicit\u00f3 refugio en Pisa en Septiembre de 1133. Entretanto el abad hab\u00eda vuelto a Francia en junio y continu\u00f3 trabajando a favor de la paz que comenz\u00f3 en 1130. A finales de 1134 hizo un segundo viaje a Aquitania, donde Guillermo X hab\u00eda reca\u00eddo en el cisma. \u00c9ste hubiera muerto por s\u00ed solo si Guillermo hubiera estado desapegado de la causa de Gerardo, que hab\u00eda usurpado la Sede de Burdeos y retenido la de Angulema. Bernardo invit\u00f3 a Guillermo a la misa que celebr\u00f3 en la iglesia de La Couldre. En el momento de la comuni\u00f3n, colocando la Sagrada Forma sobre la patena, fue a la puerta de la iglesia donde estaba Guillermo y, apuntando hacia la Sagrada Forma, conjur\u00f3 al Duque a no menospreciar a Dios como hac\u00eda con sus sirvientes. Guillermo cedi\u00f3 y el cisma termin\u00f3. Bernardo march\u00f3 otra vez a Italia, donde Roger de Sicilia estaba tratando de apartar a los de Pisa de su obediencia a Inocencio. Recuper\u00f3 a la ciudad de Mil\u00e1n para la obediencia, ya que hab\u00eda sido seducida y descarriada por el ambicioso prelado Anselmo, Arzobispo de Mil\u00e1n, recus\u00f3 a \u00e9ste y volvi\u00f3 finalmente a Claraval. Crey\u00e9ndose al fin tranquilo en su claustro, Bernardo se dedic\u00f3, con renovado vigor, a la composici\u00f3n de sus piadosos y sabios trabajos, que le han merecido el titulo de \u00abDoctor de la Iglesia\u00bb. Ahora escribi\u00f3 sus sermones sobre el \u00abCantar de los Cantares \u00ab. En 1137 fue forzado de nuevo a abandonar su soledad, por orden del papa, para poner fin a la querella entre Lotario y Roger de Sicilia. En la conferencia de Palermo, Bernardo convenci\u00f3 a Roger sobre los derechos de Inocencio II y acall\u00f3 a Pedro de Pisa que apoyaba a Anacleto. \u00c9ste muri\u00f3 apesadumbrado y decepcionado en 1138, y con \u00e9l el cisma. De nuevo en Claraval, Bernardo se ocup\u00f3 en enviar comunidades de monjes desde su atestado monasterio a Alemania, Suecia, Inglaterra, Irlanda, Portugal, Suiza e Italia. Algunas de ellas, por disposici\u00f3n de Inocencio II, tomaron posesi\u00f3n de la Abad\u00eda de las Tres Fuentes, cerca de Salvian Waters en Roma, de donde sali\u00f3 elegido el Papa Eugenio III. Bernardo resumi\u00f3 su comentario al \u00abCantar de los Cantares\u00bb, asisti\u00f3 en 1139 al Segundo Concilio General de Letr\u00e1n y D\u00e9cimo Ecum\u00e9nico, en el que fueron definitivamente condenados los a\u00fan partidarios del cisma. Por esta \u00e9poca, Bernardo recibi\u00f3 en Claraval la visita de San Malaqu\u00edas, metropolitano de la Iglesia de Irlanda, cre\u00e1ndose entre ellos una estrecha amistad. San Malaqu\u00edas hubiera tomado con alegr\u00eda el h\u00e1bito cisterciense, pero el Soberano Pont\u00edfice no hubiera dado su permiso. Sin embargo muri\u00f3 en Claraval en 1148.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el a\u00f1o 1140 encontramos a Bernardo comprometido en otros asuntos que perturbaron la paz de la Iglesia. A finales del siglo XI, las escuelas de filosof\u00eda y teolog\u00eda, apasionadas por los debates y esp\u00edritu de independencia que las arrastraron a controversias pol\u00edtico-religiosas, se convirtieron en una verdadera liza p\u00fablica sin otro motivo m\u00e1s que la ambici\u00f3n. Esta exaltaci\u00f3n de la raz\u00f3n humana y del racionalismo encontraron un ardiente e influyente defensor en Abelardo, el m\u00e1s elocuente e instruido hombre de la \u00e9poca despu\u00e9s de Bernardo. \u00abLa historia de las calamidades y la refutaci\u00f3n de su doctrina por San Bernardo\u00bb, dice Ratisbonne, \u00abforman el mayor episodio del siglo XII \u00ab. El tratado de Abelardo sobre la Trinidad hab\u00eda sido condenado en 1121 y \u00e9l mismo hab\u00eda quemado su libro. Pero en 1139 propugn\u00f3 nuevos errores. Bernardo, informado de ello por Guillermo de San Thierry, escribi\u00f3 a Abelardo, qui\u00e9n le contest\u00f3 de una manera insultante. Bernardo le denunci\u00f3 al papa, ocasionando un concilio general a celebrar en Sens. Abelardo pidi\u00f3 un debate p\u00fablico con Bernardo; \u00e9ste mostr\u00f3 los errores de su oponente con tal claridad y l\u00f3gica que fue incapaz de responder, y fue obligado a jubilarse tras ser condenado. El papa confirm\u00f3 el dictamen del concilio, Abelardo se someti\u00f3 sin resistencia y se retir\u00f3 a Cluny, donde vivi\u00f3 bajo la autoridad de Pedro el Venerable, muriendo dos a\u00f1os despu\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inocencio II muri\u00f3 en 1143. Sus dos sucesores, Celestino II y Lucio, reinaron poco tiempo, y a continuaci\u00f3n, Bernardo vio a uno de sus disc\u00edpulos, Bernardo de Pisa, Abad de las Tres Fuentes y conocido despu\u00e9s como Eugenio III, elevado a la Silla de San Pedro. Bernardo le envi\u00f3, a petici\u00f3n suya, diversas instrucciones que componen el \u00abLibro de Meditaci\u00f3n \u00ab, cuya idea predominante es que la reforma de la Iglesia debe comenzar con la santidad de su cabeza. Los asuntos temporales son simplemente secundarios, los principales son la piedad, la meditaci\u00f3n o consideraci\u00f3n, que deben preceder a la acci\u00f3n. El libro contiene una hermos\u00edsima p\u00e1gina sobre el papado, que ha sido siempre profundamente estimada por los soberanos pont\u00edfices, muchos de los cuales la usaron como lectura ordinaria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por entonces llegaron alarmantes noticias del Este. Edesa hab\u00eda ca\u00eddo en manos de los turcos, y Jerusal\u00e9n y Antioqu\u00eda estaban amenazadas con parecido desastre. Delegaciones de los obispos de Armenia solicitaron ayuda al papa y el rey de Francia tambi\u00e9n envi\u00f3 embajadores. El papa encomend\u00f3 a Bernardo predicar una nueva Cruzada y concedi\u00f3 para ella las mismas indulgencias que Urbano II hab\u00eda otorgado a la primera. Se convoc\u00f3 un parlamento en Vezelay, Burgundia, en 1134, y Bernardo predic\u00f3 antes de la asamblea. El rey Luis el Joven, la reina Leonor y los pr\u00edncipes y se\u00f1ores presentes se postraron a los pies del Abad de Claraval para recibir la cruz. El santo se vio obligado a usar porciones de su h\u00e1bito para hacer cruces con las que satisfacer el celo y ardor de la multitud, que deseaba tomar parte en la Cruzada. Bernardo se traslad\u00f3 a Alemania y los milagros que se multiplicaban casi a cada paso contribuyeron indudablemente al \u00e9xito de la misi\u00f3n. El emperador Conrado y su nieto, Federico Barbarroja, recibieron la cruz de los peregrinos de manos de Bernardo, y el papa Eugenio fue en persona a Francia para alentar la empresa. Con motivo de esta visita se celebr\u00f3 un concilio en Par\u00eds, en 1147, en el que fueron examinados los errores de Gilberto de la Por\u00e9e, Obispo de Poitiers. \u00c9l insinu\u00f3 entre otros disparates que la esencia y los atributos de Dios no son Dios, que las propiedades de las Personas de la Trinidad no son las personas mismas, en resumen que la Naturaleza Divina no se ha encarnado. La discusi\u00f3n se acalor\u00f3 por ambas partes. La decisi\u00f3n se pospuso para el concilio que tuvo lugar en Reims el a\u00f1o siguiente (1148) y en el cual Eon de l&#8217;Etoile era uno de los jueces. Bernardo fue elegido por el concilio para redactar una profesi\u00f3n de fe exactamente opuesta a la de Gilberto, quien por \u00faltimo declar\u00f3 a los Padres: \u00abSi cre\u00e9is y afirm\u00e1is algo distinto que yo, estoy dispuesto a creer y decir lo que vosotros \u00ab. La consecuencia de esta declaraci\u00f3n fue que el papa conden\u00f3 las afirmaciones de Gilberto sin denunciarle personalmente. Despu\u00e9s del concilio, el papa visit\u00f3 Claraval donde celebr\u00f3 un Capitulo General de la Orden y advirti\u00f3 la prosperidad de la que Bernardo era el alma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00faltimos a\u00f1os de la vida de Bernardo se vieron entristecidos por el fracaso de la Cruzada que hab\u00eda predicado, cuya completa responsabilidad recay\u00f3 sobre \u00e9l. \u00c9l hab\u00eda acreditado la empresa con milagros, pero no hab\u00eda garantizado su \u00e9xito contra el extrav\u00edo y perfidia de los que participaron en ella. La falta de disciplina y presunci\u00f3n de las tropas alemanas, las intrigas del pr\u00edncipe de Antioqu\u00eda y de la reina Leonor y, finalmente, la avaricia y evidente traici\u00f3n de los nobles cristianos de Siria, impidiendo la toma de Damasco, parecen haber sido la causa del desastre. Bernardo consider\u00f3 su deber enviar una apolog\u00eda al papa, y \u00e9sta figura en la segunda parte del \u00abLibro de Meditaci\u00f3n\u00bb. All\u00ed explica como con los cruzados, al igual que con los hebreos, en cuyo favor el Se\u00f1or hab\u00eda multiplicado sus prodigios, sus pecados fueron la causa de sus infortunios y desgracias. La muerte de sus contempor\u00e1neos sirvieron de aviso a Bernardo de su pr\u00f3ximo fin. El primero en morir fue Suger (1152), sobre quien el Abad escribi\u00f3 a Eugenio III: \u00abSi hay alg\u00fan vaso precioso adornando el palacio del Rey de Reyes, es el alma del venerable Suger\u00bb. Thibaud, Conde de Champagne, Conrado, emperador de Alemania, y su hijo Enrique, murieron el mismo a\u00f1o. Desde el comienzo del a\u00f1o 1153, Bernardo sinti\u00f3 aproximarse su muerte. El tr\u00e1nsito del papa Eugenio le dio el golpe fatal, al apartarle del que consideraba su mejor amigo y consolador. Bernardo muri\u00f3 a los sesenta y tres a\u00f1os, tras pasar cuarenta en el claustro. Fund\u00f3 ciento sesenta y tres monasterios en diferentes partes de Europa; a su muerte alcanzaban los trescientos cuarenta y tres. Fue el primer monje cisterciense inscrito en el calendario de los santos y fue canonizado por Alejandro III el 18 de enero de 1174. El papa P\u00edo VIII le concedi\u00f3 el titulo de Doctor de la Iglesia. Los cistercienses le honran como solo se honra a los fundadores de \u00f3rdenes, por la maravillosa y extensa actividad que dio a la Orden de C\u00eeteaux.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las obras de San Bernardo son las siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDe Gradibus Superbiae\u00bb, su primer tratado;<br \/>\n\u00abHomil\u00edas sobre el Evangelio &#8216;Missus est'\u00bb (1120);<br \/>\n\u00abApolog\u00eda a Guillermo de San Thierry\u00bb, contra las pretensiones de los monjes de Cluny;<br \/>\n\u00abSobre la conversi\u00f3n de los cl\u00e9rigos\u00bb, libro dirigido a los j\u00f3venes eclesi\u00e1sticos de Par\u00eds (1122);<br \/>\n\u00abDe Laudibus Novae Militiae\u00bb, dirigido a Hughes de Payns, primer Gran Maestre y Prior de Jerusal\u00e9n (1129). Esta obra es un elogio de la orden militar fundada en 1118 y una exhortaci\u00f3n a los caballeros para conducirse con valor en su condici\u00f3n.<br \/>\n\u00abDe amore Dei\u00bb, donde San Bernardo muestra que la manera de amar a Dios es amarle sin medida, y da diferentes grados de este amor;<br \/>\n\u00abLibro de preceptos y gobierno \u00bb (1131), que contiene respuestas a cuestiones sobre ciertos puntos de la Regla de San Benito sobre las que el abad puede, o no, dispensar;<br \/>\n\u00abDe Grati\u00e2 et Libero Arbitrio\u00bb, en la que prueba el dogma cat\u00f3lico de la gracia y libre albedr\u00edo de acuerdo con los principios de San Agust\u00edn;<br \/>\n\u00abLibro de Meditaci\u00f3n \u00ab, dirigido al papa Eugenio III;<br \/>\n\u00abDe Officiis Episcoporum\u00bb, dirigido a Enrique, Arzobispo de Sens.<br \/>\nSus sermones son tambi\u00e9n numerosos:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSobre el Salmo 90, &#8216;Qui habitat'\u00bb (alrededor de 1125);<br \/>\n\u00abSobre el Cantar de los Cantares \u00ab. San Bernardo explica, en ochenta y seis sermones, \u00fanicamente los dos primeros cap\u00edtulos del Cantar de los Cantares y el primer verso del tercer cap\u00edtulo.<br \/>\nTambi\u00e9n sus ochenta y seis \u00abSermones para todo el a\u00f1o\u00bb y sus \u00abCartas\u00bb en n\u00famero de 530.<br \/>\nSe han encontrado entre sus obras muchas cartas, tratados, etc. que se le atribuyen falsamente, tales como \u00abLa Escala del Claustro \u00bb que es una obra de Guigues, Prior de La Gran Cartuja, las Meditaciones, la Edificaci\u00f3n de la Casa Interior, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M. GILDAS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Janet Grayson\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Miguel Villoria de Dios\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 en el a\u00f1o 1090, en Fontaine, cerca de Dijon, Francia y muri\u00f3 en Claraval el 21 de agosto de 1153. Sus padres fueron Tescelin, se\u00f1or de Fontaine y Aleth de Montbard, pertenecientes ambos a la alta nobleza de Borgo\u00f1a. Bernardo, tercero de una familia de siete hijos, seis de los cuales eran varones, fue &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-bernardo-de-claraval\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN BERNARDO DE CLARAVAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23586","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23586","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23586"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23586\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23586"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23586"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23586"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}