{"id":23611,"date":"2016-02-05T16:06:03","date_gmt":"2016-02-05T21:06:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inspiracion-de-la-biblia\/"},"modified":"2016-02-05T16:06:03","modified_gmt":"2016-02-05T21:06:03","slug":"inspiracion-de-la-biblia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inspiracion-de-la-biblia\/","title":{"rendered":"INSPIRACION DE LA BIBLIA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Este tema se tratar\u00e1 en este art\u00edculo bajo los siguientes encabezados:\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Creencia en los Libros Inspirados<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Naturaleza de la Inspiraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Alcance de la Inspiraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Visi\u00f3n Protestante sobre la Inspiraci\u00f3n de la Biblia<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Creencia en los Libros Inspirados<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Entre los Jud\u00edos<\/b>:  La creencia en el car\u00e1cter sagrado de ciertos libros es tan antigua como la literatura hebrea.  Mois\u00e9s y los profetas pusieron por escrito una parte del mensaje que iban a llevar a Israel de parte de Dios.  Ahora el naby (profeta), ya sea hablara o escribiera, era considerado por los hebreos como el int\u00e9rprete autorizado de los pensamientos y deseos de Yahveh.  Era llamado, igualmente, \u201cel hombre de Dios\u201d, \u201cel hombre del Esp\u00edritu\u201d (Oseas 9,7).  Fue alrededor del Templo y el Libro que se realiz\u00f3 la restauraci\u00f3n del pueblo jud\u00edo despu\u00e9s de su exilio (vea 2 Mac. 2,13-14, y el pr\u00f3logo a Sir\u00e1cides en la Versi\u00f3n de los Setenta.)  Filo Judeo (de 20 a.C a 40 d.C) habla de los \u201clibros sagrados\u201d, \u201cpalabra sagrada) y de la \u201cmuy santa escritura\u201d (De vita Moysis, III, n\u00fam. 23).  El testimonio de Flavio Josefo (37-95 d.C.) es todav\u00eda m\u00e1s caracter\u00edstico; es en sus escritos que se halla por primera vez la palabra \u201cinspiraci\u00f3n\u201d (epipnoia).  \u00c9l habla de veintid\u00f3s libros que los jud\u00edos con buena raz\u00f3n consideraban divinos, y por los cuales, en caso de necesidad, ellos estaban dispuestos a morir (Contra Apion, I, 8).  La creencia de los jud\u00edos en la inspiraci\u00f3n de las Escrituras no disminuy\u00f3 desde el tiempo en que ellos estuvieron dispersos alrededor del mundo, sin templo, sin altar, sin sacerdotes; por el contrario, dicha fe aument\u00f3 tanto que ocup\u00f3 el lugar de todo lo dem\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Entre los Cristianos<\/b>:  El Evangelio no contiene ninguna declaraci\u00f3n expresa sobre el origen y valor de las Escrituras, pero en \u00e9l vemos que Jesucristo los us\u00f3 en conformidad con la creencia general, es decir, como la Palabra de Dios.  Los textos m\u00e1s decisivos a este respecto se hallan en el Cuarto Evangelio, 5,39; 10,35.  Las palabras escritura, Palabra de Dios, Esp\u00edritu de Dios, Dios, en los dichos y escritos de los Ap\u00f3stoles se usan indiscriminadamente (Rom. 4,3; 9,17).  San Pablo s\u00f3lo apela expresamente m\u00e1s de ochenta veces a esos or\u00e1culos divinos de los cuales Israel fue hecho guardi\u00e1n (cf. Rom. 3,2).  Esta persuasi\u00f3n de los cristianos primitivos no era meramente el efecto de una tradici\u00f3n jud\u00eda ciegamente aceptada y nunca entendida.  San Pedro y San Pablo dan la raz\u00f3n de por qu\u00e9 fue aceptada:  es que toda Escritura es inspirada por Dios (theopneustos) (2 Tim. 3,16; cf. 2 Pedro 1,20-21).  Ser\u00eda superfluo malgastar el tiempo probando que la tradici\u00f3n ha mantenido fielmente la creencia apost\u00f3lica en la inspiraci\u00f3n de las Escrituras.  Adem\u00e1s, esta demostraci\u00f3n forma el asunto-materia de un gran n\u00famero de obras (vea especialmente Chr. pesch, \u00abDe inspiratione Sacrae Scripturae\u00bb, 1906, p. 40-379).  Es suficiente a\u00f1adir que en varias ocasiones la Iglesia ha definido la inspiraci\u00f3n de los libros can\u00f3nicos como un art\u00edculo de fe (vea Denzinger, Enchiridion, 10ma. Ed., n\u00fam. 1787, 1809).  Toda secta cristiana que todav\u00eda se merece ese nombre cree en la inspiraci\u00f3n de las Escrituras, aunque algunas han alterado m\u00e1s o menos la idea de inspiraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Valor de esta Creencia<\/b>:   La historia sola nos permite establecer el hecho de que los jud\u00edos y los cristianos siempre han cre\u00eddo en la inspiraci\u00f3n de la Biblia.  Pero, \u00bfpara qu\u00e9 sirve la creencia?  Pruebas de orden racional as\u00ed como dogm\u00e1tico se unen para justificarla.  Aquellos que primero reconocieron la Biblia como obra sobrenatural ten\u00edan como base para su opini\u00f3n el testimonio de los profetas, de Cristo y de los ap\u00f3stoles, cuya misi\u00f3n divina fue suficientemente establecida por la experiencia inmediata o por la historia.  A este argumento puramente racional se puede a\u00f1adir la ense\u00f1anza aut\u00e9ntica de la Iglesia.  Un cat\u00f3lico puede reclamar esta certeza adicional sin caer en un c\u00edrculo vicioso, porque la infalibilidad de la Iglesia en sus ense\u00f1anzas es probada independientemente de la inspiraci\u00f3n de la Escritura; el valor hist\u00f3rico perteneciente a la Escritura en com\u00fan con otros escritos aut\u00e9nticos y verdaderos son suficientes para probar esto.\n<\/p>\n<h3>Naturaleza de la Inspiraci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>M\u00e9todo a Seguir<\/b>:  1.  Para determinar la naturaleza de la inspiraci\u00f3n b\u00edblica el te\u00f3logo tiene  a su disposici\u00f3n una triple fuente de informaci\u00f3n:  la informaci\u00f3n de la tradici\u00f3n, el concepto de inspiraci\u00f3n y el estado concreto del texto inspirado.  Si desea obtener resultados aceptables debe tomar en consideraci\u00f3n todos estos elementos de soluci\u00f3n.  La pura especulaci\u00f3n puede f\u00e1cilmente terminar en una teor\u00eda incompatible con los textos.  Por otro lado, el an\u00e1lisis hist\u00f3rico o literario de estos mismos textos, si se deja a sus propios recursos, ignora su origen divino.  Finalmente, si la informaci\u00f3n de la tradici\u00f3n atestigua el hecho de la inspiraci\u00f3n, no nos proveen de un an\u00e1lisis completo de su naturaleza.  Por lo tanto, la teolog\u00eda, filosof\u00eda y ex\u00e9gesis tienen una palabra que decir sobre el tema.  La teolog\u00eda positiva provee un punto de partida en su f\u00f3rmula tradicional:  a saber, Dios es el autor de la Escritura, el escritor inspirado es el instrumento del Esp\u00edritu Santo, la Escritura es la Palabra de Dios.  La teolog\u00eda especulativa toma estas f\u00f3rmulas, analiza su contenido y obtiene conclusiones a partir de ellas.  De este modo Santo Tom\u00e1s de Aquino, comenzando desde el concepto tradicional que hace al escritor sagrado un instrumento del Esp\u00edritu Santo, explica la subordinaci\u00f3n de sus facultades a la acci\u00f3n del Inspirador por la teor\u00eda filos\u00f3fica de la causa instrumental (Quodl., VII, Q. VI, a. 14, ad 5um).  Sin embargo, para evitar los riesgos de desv\u00edo, la especulaci\u00f3n debe prestar atenci\u00f3n constante a las indicaciones hechas por los ex\u00e9getas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  El cat\u00f3lico que desee hacer un an\u00e1lisis correcto de la inspiraci\u00f3n b\u00edblica debe tener ante sus ojos los siguientes documentos eclesi\u00e1sticos:  (a) \u201cLa Iglesia considera estos libros sagrados y can\u00f3nicos, no como compuestos por obra meramente humana y luego aprobados por su autoridad, no s\u00f3lo porque contienen la revelaci\u00f3n sin error, sino porque, escritos bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, tienen a Dios como su autor, y han sido transmitidos a la Iglesia como tal.\u201d (Concilio Vaticano I, Ses. III, Cons. Dogm. De Fide, cap. II, in Denz., 1787).  (b)  \u201cEl Esp\u00edritu Santo Mismo, por su poder sobrenatural, aviv\u00f3 e impuls\u00f3 a los escritores b\u00edblicos a escribir, y los ayud\u00f3 mientras escrib\u00edan de tal modo que ellos concibieron en sus mentes exactamente, y se determinaran a poner por escrito fielmente, y a interpretar en el lenguaje exacto, con verdad infalible, todo lo que Dios les mand\u00f3 y nada m\u00e1s; sin eso, Dios no ser\u00eda el autor de la Escritura en su totalidad (Encycl. Provid. Deus, in Denz., 1952).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Punto de Vista Cat\u00f3lico<\/b>:  La inspiraci\u00f3n puede ser considerada en Dios, que la produce; en el hombre, que es su objeto; y en el texto, que es su t\u00e9rmino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  En Dios la inspiraci\u00f3n es una de esas acciones que son ad extra, como dicen los te\u00f3logos; y as\u00ed es com\u00fan a las Tres Divinas Personas.  Sin embargo, se le atribuye por apropiaci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo.  No es una de esas gracias que tienen por su objeto inmediato y esencial la santificaci\u00f3n del hombre que las recibe, sino que es una de las llamadas antonom\u00e1sticamente charismata, o gratis datae, porque son dadas principalmente para el bien de otros.  Adem\u00e1s, la inspiraci\u00f3n tiene esto en com\u00fan con la gracia actual, que es una participaci\u00f3n transitoria en el poder divino; el escritor inspirado se halla investido con ella s\u00f3lo en el mismo momento de escribir o cuando est\u00e1 pensando en escribir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  Considerada en el hombre a quien se le confiere este favor, la inspiraci\u00f3n afecta la voluntad, la inteligencia y todas las facultades ejecutorias del escritor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  Sin un impulso dado a la voluntad del escritor, no se puede concebir c\u00f3mo Dios puede permanecer como la causa principal de la Escritura, pues, en ese caso, el hombre habr\u00eda tomado la iniciativa.  Adem\u00e1s de esto, el texto de San Pedro es perentorio:  \u201cPues la profec\u00eda no vino por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Esp\u00edritu Santo, han hablado de parte de Dios\u201d (2 Pedro 1,21).  El contexto muestra que es cuesti\u00f3n de toda Escritura, la cual es una profec\u00eda en el sentido amplio de la palabra (pasa propheteia graphes).  Seg\u00fan la Enc\u00edclica Prov. Deus, \u201cDios aviv\u00f3 e impeli\u00f3 a los escritores sagrados para poner por escrito todo lo que Dios quer\u00eda que escribieran\u201d (Denz. 1852).  Los te\u00f3logos discuten el asunto de si, para impartir su moci\u00f3n, Dios mueve la voluntad del escritor directamente o lo decide proponiendo motivos de orden intelectual.  De todos modos, todos admiten que el Esp\u00edritu Santo puede avivar o simplemente utilizar influencias externas capaces de actuar sobre la voluntad del escritor sagrado.  Seg\u00fan una tradici\u00f3n antigua, San Marcos y San Juan escribieron sus Evangelios a instancias de los fieles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEn qu\u00e9 se convierte la voluntad humana bajo la influencia de la inspiraci\u00f3n divina?  En principio, se acuerda que el Inspirador puede quitarle al hombre el poder de negarse.  De hecho, se admite com\u00fanmente que el Inspirador, que no carece de medios para obtener nuestro consentimiento, ha respetado la libertad de sus instrumentos.  Una inspiraci\u00f3n que no est\u00e1 acompa\u00f1ada por una revelaci\u00f3n, la cual es adaptada al juego normal de las facultades del alma humana, la cual puede determinar la voluntad del escritor inspirado por motivos de orden humano, no necesariamente supone que \u00e9l que es su objeto est\u00e9 \u00e9l mismo consciente de ello.  Si el profeta y el autor del Apocalipsis conocen y saben que su pluma es guiada por el Esp\u00edritu de Dios, otros autores b\u00edblicos parecen m\u00e1s bien haber sido guiados por \u201calguna influencia misteriosa cuyo origen era o desconocido o no claramente discernido por ellos.\u201d  (San Agust\u00edn, De Gen. ad litt., II, XVII, 37; Santo Tom\u00e1s, II-II.171.5 y II-II.173.4).  Sin embargo, la mayor\u00eda de los te\u00f3logos admiten que ordinariamente el escritor estaba consciente de su propia inspiraci\u00f3n.  De lo que hemos dicho se deduce que la inspiraci\u00f3n no necesariamente implica \u00e9xtasis, como pensaban Filo Judeo y, luego, los montanistas.  Es cierto que algunos de los apologistas ortodoxos del siglo II (Aten\u00e1goras, Te\u00f3filo de Antioqu\u00eda, San Justino), en la descripci\u00f3n que han dado de la inspiraci\u00f3n b\u00edblica, han sido algo influidos por las ideas de divinizaci\u00f3n comunes entre los paganos.  Son muy propensos a representar al escritor b\u00edblico como un intermediario puramente pasivo, algo as\u00ed como el estilo de Pitia.  Sin embargo, no lo consideraban un energ\u00fameno por todo eso.  La intervenci\u00f3n divina, si uno est\u00e1 consciente de ella, puede ciertamente llenar el alma humana con un cierto arrobamiento; pero no la lanza a un estado de delirio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b)  Inducir a una persona a escribir no es tomar sobre uno mismo la responsabilidad de ese escrito, m\u00e1s especialmente no es convertirse en el autor de ese escrito.  Si Dios puede reclamar que la Escritura es su propia obra, es porque \u00c9l ha tra\u00eddo incluso el intelecto del escritor inspirado bajo su mandato.  Sin embargo, no debemos representar al Inspirador como poniendo un libro ya hecho en la mente de la persona inspirada.  Ni \u00c9l tiene que necesariamente revelar el contenido de la obra a producirse.  No importa de d\u00f3nde venga el conocimiento del escritor sobre este punto, ya sea adquirido naturalmente o debido a la revelaci\u00f3n divina, la inspiraci\u00f3n no tiene esencialmente por su objeto el ense\u00f1ar algo nuevo al escritor sagrado, sino hacerlo capaz de escribir con autoridad divina.  As\u00ed el autor de los Hechos de los Ap\u00f3stoles narra eventos en los cuales \u00e9l mismo tom\u00f3 parte o que le fueron contados.  Es altamente probable que la mayor\u00eda de los dichos del Libro de Proverbios fueran familiares para los sabios de Oriente antes de ponerlos en un escrito inspirado.  Puesto que Dios es la causa principal, cuando inspira a un escritor, subordina todas las facultades cognitivas del escritor para hacerlo realizar las diferentes acciones que pod\u00edan ser realizadas naturalmente por un hombre quien, primero que todo, tiene la intenci\u00f3n de escribir un libro, luego recopila todos los materiales, los somete a un examen cr\u00edtico, los organiza, los hace entrar a un plan, y finalmente los marca con el sello de su personalidad&#8212;es decir, su propio estilo peculiar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gracia de la inspiraci\u00f3n no exime al escritor del esfuerzo personal, ni asegura la perfecci\u00f3n art\u00edstica del trabajo.  El autor del Segundo Libro de los Macabeos y San Lucas le cuentan al lector sobre los trabajos que pasaron para documentar sus obras (2 Mac. 2,24-33; Lc. 1,1-4).  Las imperfecciones de la obra deben ser atribuidas al instrumento.  Dios puede, por supuesto, preparar de antemano al instrumento, pero al momento de usarlo, de ordinario no hace ning\u00fan cambio en sus condiciones.  Cuando el Creador aplica su poder a las facultades de una criatura fuera del modo ordinario, lo hace de modo que mantiene la actividad natural de esas facultades.  Ahora bien, en todos los lenguajes se ha recurrido a la comparaci\u00f3n de la luz para explicar la naturaleza de la inteligencia humana.  Es por eso que Santo Tom\u00e1s (II-II:171:2 y II-II:174:2 ad 3um) da el nombre de luz o iluminaci\u00f3n a la moci\u00f3n intelectual comunicada por Dios al escritor sagrado.  Como \u00e9l, podemos decir que esta moci\u00f3n es una participaci\u00f3n sobrenatural de la luz divina, en virtud de la cual el escritor concibe exactamente la obra que el Esp\u00edritu Santo quiere que \u00e9l escriba.  Gracias a esta ayuda dada a su intelecto, el escritor inspirado juzga, con una certeza de orden divino, no s\u00f3lo la oportunidad del libro a ser escrito, sino tambi\u00e9n sobre la verdad de los detalles y el todo.  Sin embargo, todos los te\u00f3logos no analizan exactamente del mismo modo la influencia de esta luz de inspiraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  La influencia del Esp\u00edritu Santo se tiene que extender tambi\u00e9n a todas las facultades ejecutivas del escritor sagrado&#8212;a su memoria, su imaginaci\u00f3n e incluso a la mano con la que forma las letras.  Si esta influencia procede inmediatamente de la acci\u00f3n del Inspirador o si es una simple ayuda, y, adem\u00e1s, si esta asistencia es positiva o meramente negativa, en todo caso todos admiten que su objeto es remover todos los errores del texto inspirado.  Aquellos que creen que hasta las palabras son inspiradas, creen que esto constituye una parte integral de la gracia de inspiraci\u00f3n misma.  Como quiera que sea, no hay negaci\u00f3n de que la inspiraci\u00f3n se extiende, de uno u otro modo, y hasta donde sea necesario, a todos aquellos que han cooperado realmente en la composici\u00f3n del texto sagrado, especialmente a los secretarios, si la persona inspirada tuviese alguno.  Visto bajo esta luz, el hagi\u00f3grafo ya no aparece como un instrumento pasivo e inerte, como si fuera rebajado por un impulso exterior; por el contrario, sus facultades se elevan al servicio de un poder superior, el cual, aunque distinto, est\u00e1, no obstante, \u00edntimamente presente e interior.  Sin perder nada de su vida personal, de su libertad, o incluso de su espontaneidad (puesto que puede suceder que no est\u00e9 consciente del poder que lo gu\u00eda), el hombre se convierte as\u00ed en el int\u00e9rprete de Dios.  Esa es entonces la m\u00e1s comprehensiva noci\u00f3n de la inspiraci\u00f3n divina.  Santo Tom\u00e1s (II-II:171) la reduce a la gracia de profec\u00eda, en el sentido amplio de la palabra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  Considerada en su t\u00e9rmino, la inspiraci\u00f3n no es m\u00e1s que el texto b\u00edblico mismo.  Este texto fue destinado por Dios, quien lo inspir\u00f3 para la Iglesia universal, para que sea aut\u00e9nticamente reconocido como su Palabra escrita.  Esta destinaci\u00f3n es esencial; sin ella un libro, incluso si ha sido inspirado por Dios, no puede ser can\u00f3nico; no tendr\u00eda m\u00e1s valor que una revelaci\u00f3n privada.  Es por esto que cualquier escrito datado en un per\u00edodo posterior a la era apost\u00f3lica est\u00e1 condenado ipso facto a ser excluido del canon.  La raz\u00f3n para esto es que el dep\u00f3sito de la revelaci\u00f3n p\u00fablica estaba completo en tiempos de los Ap\u00f3stoles.  Ellos s\u00f3lo tuvieron la misi\u00f3n de dar a la ense\u00f1anza de Cristo el desarrollo que iba a ser oportunamente sugerido por el Par\u00e1clito, Juan 14,26 (vea Franzelin, De divina Traditione et Scriptura (Roma, 1870), tesis XXII).  Puesto que la Biblia es la Palabra de Dios, se puede decir que cada texto can\u00f3nico es para nosotros una lecci\u00f3n divina, una revelaci\u00f3n, aunque haya sido escrita con la ayuda solo de la inspiraci\u00f3n, y sin una revelaci\u00f3n propiamente dicha.  Tambi\u00e9n por esta causa es claro que un texto inspirado no puede errar.  Esta fuera de toda duda que la Biblia est\u00e1 libre de errores, la ense\u00f1anza de la Tradici\u00f3n.  El total de la apolog\u00e9tica b\u00edblica consiste precisamente en explicar esta prerrogativa excepcional.  Los ex\u00e9getas y apologistas han recurrido aqu\u00ed a consideraciones que pueden ser reducidas a los siguientes asuntos:\n<\/p>\n<ul>\n<li> aqu\u00ed s\u00f3lo se trata del texto original inalterado, seg\u00fan sali\u00f3 de la pluma de los escritores sagrados.<\/li>\n<li> Puesto que la verdad y el error son propiedades de juicio, s\u00f3lo se debe bregar con las afirmaciones del autor sagrado.  Si \u00e9l hace alguna afirmaci\u00f3n, es el deber del ex\u00e9geta descubrir su significado y alcance; si expresa su propia opini\u00f3n o la de otros; si est\u00e1 citando a alguien a quien aprueba, desaprueba o mantiene una reserva silenciosa, etc.<\/li>\n<li> La intenci\u00f3n del escritor se debe hallar de acuerdo a las leyes del lenguaje en el cual escribe, y en consecuencia, debemos tomar en cuenta el estilo literario que us\u00f3.  Todos los estilos son compatibles con la inspiraci\u00f3n, porque todos son expresi\u00f3n leg\u00edtima del pensamiento humano, y tambi\u00e9n, como dice San Agust\u00edn (De Trinitate, I, 12). \u201cDios, al hacer que los hombres escribieran libros, no quiso que los compusieran de otra forma que la usual.\u201d  Por lo tanto, se debe distinguir entre la afirmaci\u00f3n y la expresi\u00f3n; es por medio de la \u00faltima que llegamos a la primera.<\/li>\n<li> Estos principios generales se deben aplicar a los diferentes libros de la Biblia, mutatis mutandis, seg\u00fan la naturaleza del asunto que contienen, el prop\u00f3sito especial para el cual el autor lo escribi\u00f3, la explicaci\u00f3n tradicional que se da de ellos y tambi\u00e9n seg\u00fan las decisiones de la Iglesia.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Opiniones err\u00f3neas propuestas por autores cat\u00f3licos<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  Las que est\u00e1n err\u00f3neas por insuficientes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(a)  La aprobaci\u00f3n que da la Iglesia a escritos meramente humanos por s\u00ed mismos, no pueden convertirlos en Escritura inspirada.  La opini\u00f3n contraria expuesta por Franz Karl Movers y Haneberg, en el siglo XIX, fue condenada por el Concilio Vaticano I (Vea Denzinger, 1787).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) La inspiraci\u00f3n b\u00edblica incluso cuando parece estar en su nivel m\u00e1s bajo&#8212;por ejemplo, en los libros hist\u00f3ricos&#8212;no es una simple ayuda dada a los escritores inspirados para prevenirlos de errar, como pensaba Jahn (1793), quien segu\u00eda a Holden y quiz\u00e1s a Richard Simon.  Para que un texto constituya Escritura, no es suficiente \u201cque contenga revelaci\u00f3n sin error\u201d (Conc. Vat., Denz., 1787).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c)  Un libro compuesto de recursos meramente humanos no se puede convertir en texto inspirado, aun cuando sea aprobado luego por el Esp\u00edritu Santo.  Esta aprobaci\u00f3n subsiguiente puede hacer a la verdad contenida en el libro tan cre\u00edble como si fuera un art\u00edculo de la Fe Divina, pero no le da un origen divino al libro mismo.  Toda inspiraci\u00f3n propiamente dicha es anterior, aunque parezca una contradicci\u00f3n del lenguaje, a la subsiguiente inspiraci\u00f3n.  Esta verdad parece pasar desapercibida para esos modernos que pensaban que pod\u00edan revivir&#8212;haciendo al mismo tiempo menos aceptable&#8212;una hip\u00f3tesis vaga de Leonard Lessius (1585) y de su disc\u00edpulo Jacques Bonfr\u00e8re.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  Las que yerran por exceso:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una opini\u00f3n que yerra por exceso confunde la inspiraci\u00f3n con la revelaci\u00f3n.  Hemos dicho que estas dos operaciones divinas no s\u00f3lo son distintas, sino que pueden efectuarse separadamente, aunque tambi\u00e9n se pueden hallar juntas.  De hecho, esto es lo que ocurre cuando Dios mueve al escritor sagrado a expresar pensamientos o sentimientos de los cuales no pudo haber tenido conocimiento en el modo ordinario.  Ha habido alguna exageraci\u00f3n en la acusaci\u00f3n presentada contra escritores tempranos de haber confundido la inspiraci\u00f3n con la revelaci\u00f3n; sin embargo, se debe admitir que la distinci\u00f3n expl\u00edcita entre estas dos gracias se ha enfatizado cada vez m\u00e1s desde la \u00e9poca de Santo Tom\u00e1s.  Este es un progreso muy reala y nos permite hacer un an\u00e1lisis psicol\u00f3gico m\u00e1s exacto de la inspiraci\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>Alcance de la Inspiraci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asunto ahora no es si todos los libros b\u00edblicos son inspirados en cada parte, incluso en los fragmentos llamados deuterocan\u00f3nicos.  Este punto, que concierne a la integridad del Canon, ha sido resuelto por el Concilio de Trento (Denzinger, 784).  Pero, \u00bfestamos obligados a admitir que, en los libros o parte de libros que son can\u00f3nicos, hay algo, ya sea respecto a la materia o la forma, que no caiga bajo la inspiraci\u00f3n divina?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inspiraci\u00f3n de todo el asunto-materia:   Desde fines del siglo XIX ha habido te\u00f3logos-autores, ex\u00e9getas, y especialmente apologistas&#8212;tales como Holden, Rohling, Lenormant, di Bartolo y otros&#8212;quienes han sostenido, con m\u00e1s o menos confianza, que la inspiraci\u00f3n de la Biblia se limita a la ense\u00f1anza moral y dogm\u00e1tica, y que excluye todo lo relacionado a la historia y ciencias naturales.  Ellos piensan que de este modo se puede remover una gran cantidad de dificultades contra la inerrancia de la Biblia.  Pero la Iglesia nunca ha dejado de protestar contra este intento de restringir la inspiraci\u00f3n de los libros sagrados.  Esto es lo que sucedi\u00f3 cuando Monse\u00f1or d\u2019Hulst, Rector del Instituto Cat\u00f3lico de Par\u00eds, dio una explicaci\u00f3n ben\u00e9vola sobre esta opini\u00f3n en \u201cLe Corespondant\u201d del 25 de enero de 1893.  La respuesta vino muy pronto en la Enc\u00edclica Providentissimus Deus del mismo a\u00f1o.  En dicha enc\u00edclica el Papa Le\u00f3n XIII dijo:  \u201cNunca ser\u00e1 leg\u00edtimo restringir la inspiraci\u00f3n a meramente ciertas partes de la Sagrada Escritura, o admitir que el escritor sagrado pudo haberse equivocado.  Ni la opini\u00f3n de tales puede ser tolerada, quienes, para salir de estas dificultades, no vacilan en suponer que la divina inspiraci\u00f3n se extiende s\u00f3lo a lo tocante a la fe y moral, bajo el falso alegato de que el verdadero significado se busca menos en lo que Dios ha dicho que en el motivo por el cual lo dijo.\u201d  (Denz., 1850).  De hecho, una inspiraci\u00f3n limitada contradice la tradici\u00f3n cristiana y la ense\u00f1anza teol\u00f3gica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inspiraci\u00f3n Verbal:  Los te\u00f3logos discuten la cuesti\u00f3n de si la inspiraci\u00f3n control\u00f3 la selecci\u00f3n de las palabras usadas u oper\u00f3 s\u00f3lo en lo concerniente al sentido de las afirmaciones hechas en la Biblia.  En el siglo XVI la inspiraci\u00f3n verbal era la ense\u00f1anza corriente.  Los jesuitas de Lovaina fueron los primeros en reaccionar contra esa opini\u00f3n.  Ellos afirmaban \u201cque para que un texto se considere Sagrada Escritura, no es necesario que el Esp\u00edritu Santo haya inspirado las mismas palabras materiales a usarse.\u201d  Las protestas contra esta nueva opini\u00f3n fueron tan violentas que Belarmino y Francisco Su\u00e1rez consideraron que era su deber bajar el tono de la f\u00f3rmula al declarar \u201cque todas las palabras del texto han sido dictadas por el Esp\u00edritu Santo en lo que concierne a substancia, pero en forma diferente seg\u00fan las diversas condiciones de los instrumentos.\u201d  Esta opini\u00f3n continu\u00f3 ganando en precisi\u00f3n, y poco a poco se desenred\u00f3 de la terminolog\u00eda que hab\u00eda tomado prestada de la opini\u00f3n adversa, notablemente por la palabra \u201cdictado\u201d.  Su progreso fue tan r\u00e1pido que a principios del siglo XIX era m\u00e1s com\u00fanmente ense\u00f1ada que la teor\u00eda de la inspiraci\u00f3n verbal.  El cardenal Franzelin parece haberle dado su forma definitiva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el \u00faltimo cuarto del siglo XIX la inspiraci\u00f3n verbal gan\u00f3 partidarios de nuevo, y se volvieron m\u00e1s numerosos cada d\u00eda.  Sin embargo, los te\u00f3logos hodiernos, mientras que retienen la terminolog\u00eda de la vieja escuela, han modificado profundamente la teor\u00eda misma.  Ya no hablan de dictado material de las palabras al o\u00eddo del escritor, ni de una revelaci\u00f3n interior del t\u00e9rmino a ser empleado, sino de una moci\u00f3n divina que se extiende a todas las facultades e incluso a los poderes de ejecuci\u00f3n del escritor, y en consecuencia influye en toda la obra, incluso en su edici\u00f3n.  As\u00ed el texto sagrado es completamente obra de Dios y completamente obra del hombre, de este \u00faltimo, a modo de instrumento, del primero por v\u00edas de causa principal.  Bajo esta forma rejuvenecida la teor\u00eda de la inspiraci\u00f3n verbal muestra un marcado avance hacia la reconciliaci\u00f3n con la opini\u00f3n rival.  Desde un punto de vista exeg\u00e9tico y apolog\u00e9tico, es indiferente cu\u00e1l de estas dos opiniones adoptamos.  Todos concurren que las caracter\u00edsticas de estilo as\u00ed como las imperfecciones que afectan el asunto-material mismo pertenecen al escritor inspirado.  En cuanto a la inerrancia del texto inspirado, se debe atribuir finalmente al Inspirador, y es inmaterial si Dios ha asegurado la verdad de su Escritura por la gracia de la inspiraci\u00f3n misma, como ense\u00f1an los seguidores de la inspiraci\u00f3n verbal, m\u00e1s bien que por su ayuda providencial.\n<\/p>\n<h3>Visi\u00f3n Protestante sobre la Inspiraci\u00f3n de la Biblia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Al comienzo de la Reforma<\/b>:  1.  Como consecuencia necesaria de su actitud hacia la Biblia, la cual hab\u00edan tomado como su \u00fanica regla de fe, los protestantes fueron guiados desde el mismo principio a ir m\u00e1s all\u00e1 de las ideas  de mera inspiraci\u00f3n pasiva, que era la com\u00fanmente aceptada en la primera mitad del siglo XVI.  No s\u00f3lo no hac\u00edan distinci\u00f3n entre la inspiraci\u00f3n y la revelaci\u00f3n, sino que la Escritura, tanto en materia como en estilo, era considerada como la revelaci\u00f3n misma.  En ella Dios le habla al lector justo como hizo a los israelitas desde antiguo desde el propiciatorio.  De ah\u00ed esa clase de culto que algunos protestantes llaman hoy d\u00eda la \u201cbibliolatr\u00eda\u201d.  En medio de la incertidumbre, vaguedad y antinomias de aquellos primeros tiempos, cuando la Reforma como Lutero mismo, estaban tratando de encontrar un camino y un s\u00edmbolo, se puede discernir una preocupaci\u00f3n constante, la de unir indisolublemente la creencia religiosa a la misma verdad de Dios por medio de su Palabra escrita.  Los luteranos que se dedicaron a componer la teor\u00eda protestante de la inspiraci\u00f3n fueron Melancthon, Chemzitz, Quenstedt, Calov.  Pronto a la inspiraci\u00f3n de las palabras se a\u00f1adi\u00f3 el de los puntos vocales del presente texto hebreo.  Esta no era una simple opini\u00f3n sostenida por los dos Buxtorfs, sino una doctrina definida e impuesta bajo pena de prisi\u00f3n y exilio, por la confesi\u00f3n de las iglesias suizas, promulgada en 1675.  Estas disposiciones fueron abrogadas en 1724.  Los puristas sosten\u00edan que en la Biblia no hay ni barbarismos ni solecismos; que el griego del Nuevo Testamento es tan puro como el de los autores cl\u00e1sicos.  Se dec\u00eda, con algo de verdad, que la Biblia se hab\u00eda vuelto un sacramento para los reformadores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  En el siglo XVII comenzaron las controversias que con el correr del tiempo terminar\u00edan en la teor\u00eda de inspiraci\u00f3n ahora generalmente aceptada por los protestantes.  Los dos principios que ocasionaron la Reforma fueron precisamente los instrumentos de esta revoluci\u00f3n; por un lado, el reclamo para cada alma humana de una ense\u00f1anza del Esp\u00edritu Santo, que era inmediata e independiente de toda regla exterior; por el otro lado, el derecho del juicio privado, o autonom\u00eda de razonamiento individual, en la lectura y estudio de la Biblia.  En nombre del primer principio, en el cual Zwinglio insisti\u00f3 m\u00e1s que Lutero y Calvino, los pietistas pensaron librarse de la letra de la Biblia, que encadenaba la acci\u00f3n del Esp\u00edritu.  Un hugonote franc\u00e9s, Sebasti\u00e1n Castellion (m. 1563) ya hab\u00eda sido lo bastante atrevido como para distinguir entre la letra y el esp\u00edritu; seg\u00fan \u00e9l el esp\u00edritu s\u00f3lo viene de Dios, la letra no es m\u00e1s que un \u201cenvase, envoltura o caparaz\u00f3n del esp\u00edritu.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cu\u00e1queros, los seguidores de Swedenborg, y los irvingitas forzar\u00edan esta teor\u00eda a sus l\u00edmites m\u00e1ximos; la revelaci\u00f3n real&#8212;la \u00fanica que instruye y santifica&#8212;era la producida bajo la influencia inmediata del Esp\u00edritu Santo.  Mientras que los pietistas le\u00edan su Biblia con la ayuda de la iluminaci\u00f3n interior solamente, otros, en n\u00fameros a\u00fan mayores, trataban de obtener alguna luz de investigaciones filol\u00f3gicas e hist\u00f3ricas que hab\u00edan recibido su impulso decisivo del Renacimiento.  Se le asegur\u00f3 toda facilidad a sus investigaciones por el principio de libertad de juicio privado y ellos tomaron ventaja de esto.  Las conclusiones obtenidas por este m\u00e9todo no pod\u00edan ser fatales a la teor\u00eda de la inspiraci\u00f3n por revelaci\u00f3n.  En vano dijeron estos partidarios que la voluntad de Dios hab\u00eda sido revelar a los Evangelistas en cuatro diferentes formas las palabras que, en realidad, Jesucristo hab\u00eda pronunciado s\u00f3lo una vez; que el Esp\u00edritu Santo variaba su estilo seg\u00fan iba dictando a Isa\u00edas o a Am\u00f3s&#8212;tal explicaci\u00f3n no era nada m\u00e1s que un reconocimiento de la habilidad para hallar los hechos alegados contra ellos.  De hecho, Fausto Socino (m. 1562) hab\u00eda ya afirmado que las palabras y, en general, el estilo de la Escritura no eran inspirados.  Poco despu\u00e9s, George Calixtus, Episcopius y Grotinus hicieron una distinci\u00f3n clara entre inspiraci\u00f3n y revelaci\u00f3n.  De acuerdo al \u00faltimo, no hay nada revelado excepto las profec\u00edas y las palabras de Jesucristo, todo lo dem\u00e1s es inspirado.  M\u00e1s a\u00fan, \u00e9l reduce la inspiraci\u00f3n a una moci\u00f3n piadosa del alma (vea \u00abVotum pro pace Ecclesiae\u00bb en sus obras completas, III, 1679, 672). La Escuela Arminiana Holandesa entonces representada por J. LeClerc, y, en Francia, por L. Capelle, Daill\u00e9, Blondel y otros, sigui\u00f3 el mismo curso.  Aunque mantuvieron la terminolog\u00eda com\u00fan, hicieron aparente, sin embargo, que la f\u00f3rmula \u201cLa Biblia es la Palabra de Dios\u201d ya estaba por ser sustituida por \u201cLa Biblia contiene la Palabra de Dios.\u201d  Adem\u00e1s, el t\u00e9rmino \u201cpalabra\u201d iba a ser tomado en un sentido equivocado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Racionalismo B\u00edblico:  A pesar de todo, la Biblia segu\u00eda siendo considerada el criterio de la creencia religiosa.  Robarle esta prerrogativa era el trabajo que el siglo XVIII mismo tratar\u00eda de realizar.  En el ataque hecho a la divina inspiraci\u00f3n de las Escrituras se distinguen tres clases de asaltantes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  Los fil\u00f3sofos naturalistas, quienes fueron los precursores de la incredulidad moderna (Hobbes, Spinoza, Wolf); los de\u00edstas ingleses (Toland, Collins, Woolston, Tindal, Morgan); los racionalistas alemanes (Reimarus, Lessing), los enciclopedistas franceses (Voltaire, Bayle) lucharon por todos los medios, sin olvidar el abuso y el sarcasmo, de probar cu\u00e1n absurdo era reclamar el origen divino para un libro en el cual se hallan todas las manchas y errores de los escritos humanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  Los cr\u00edticos le aplicaron a la Biblia los m\u00e9todos adoptados para el estudio de los autores profanos.  Desde el punto de vista literario e hist\u00f3rico, llegaron a la misma conclusi\u00f3n que los infieles fil\u00f3sofos; pero pensaron que pod\u00edan continuar siendo creyentes al distinguir en la Biblia entre el elemento religioso y el profano.  Este \u00faltimo lo entregaron al juicio libre del criticismo hist\u00f3rico; pretendieron retener el primero, pero no sin restricciones, que cambi\u00f3 profundamente su significado.  Seg\u00fan Semler, el padre del racionalismo b\u00edblico, Cristo y los Ap\u00f3stoles se acomodaron a las falsas opiniones de sus contempor\u00e1neos; seg\u00fan Kant y Eichborn, todo lo que no concuerda con la sana raz\u00f3n debe ser considerado como invenci\u00f3n jud\u00eda.  La religi\u00f3n restringida dentro de los l\u00edmites de la raz\u00f3n&#8212;ese fue el punto que el movimiento cr\u00edtico iniciado por Grotius y Leclerc ten\u00eda en com\u00fan con la filosof\u00eda de Kant y la teolog\u00eda de Wegscheider.  El dogma de la inspiraci\u00f3n plena arrastr\u00f3 consigo, en su ruina final, la misma noci\u00f3n de revelaci\u00f3n (A. Sabatier, Les religions d&#8217;autorit\u00e9 et la religion de l&#8217;espirit, 2da ed., 1904, p. 331).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  Estas controversias filos\u00f3ficas hist\u00f3ricas sobre la autoridad b\u00edblica causaron gran ansiedad en las mentes religiosas.  Hubo muchos que buscaron su salvaci\u00f3n en uno de los principios presentados por los primeros reformadores, principalmente por Calvino: es decir, que la verdadera certeza cristiana ven\u00eda del testimonio del Esp\u00edritu Santo.  El hombre s\u00f3lo ten\u00eda que sondear su propia alma para encontrar la esencia de la religi\u00f3n, la cual no es una ciencia, sino una vida, un sentimiento.  Tal fue el veredicto de la filosof\u00eda kantiana entonces en boga.  Era in\u00fatil, desde el punto de vista religioso, discutir los reclamos extr\u00ednsecos de la Biblia; mucho mejor era la experiencia moral de su valor intr\u00ednseco.  La Biblia en s\u00ed misma no era nada m\u00e1s que una historia de las experiencias religiosas de los profetas, de Cristo y sus Ap\u00f3stoles, de la sinagoga y de la Iglesia.  La verdad y la fe no ven\u00edan de afuera, sino que se extend\u00edan desde la conciencia cristiana como su fuente.  Ahora esta conciencia era despertada y sostenida por la narraci\u00f3n de las experiencias religiosas de los antepasados.  \u00bfQu\u00e9 importaba entonces el juicio hecho por la cr\u00edtica sobre la verdad hist\u00f3rica de esta narraci\u00f3n, si s\u00f3lo evocaba una emoci\u00f3n saludable en el alma?  Aqu\u00ed era verdad s\u00f3lo lo \u00fatil; no el texto, sino el lector inspirado.  Ese es, en sus perfiles generales, la etapa final del movimiento que iniciaron Spencer, Wesley, los Hermanos Moravianos, y generalmente los pietistas, pero del cual Schleiermacher (1768-1834) iba a ser el te\u00f3logo y propagador en el siglo XIX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Condiciones Presentes<\/b>:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Sin embargo, las opiniones tradicionales no fueron abandonadas sin resistencia.  Un movimiento atr\u00e1s hacia la vieja idea del theopneustia, incluyendo la inspiraci\u00f3n verbal, apareci\u00f3 por doquier en la primera mitad del siglo XIX.  Esta reacci\u00f3n fue llamada la R\u00e9veil.  Entre sus principales promotores se debe mencionar al suizo L. Gaussen, a W. Lee en Inglaterra, a A. Dlorner en Alemania, y m\u00e1s recientemente, a W. Rohnert.  Sus trabajos al principio causaron inter\u00e9s y simpat\u00eda, pero estaban destinados al fracaso ante los esfuerzos de una contra reacci\u00f3n que busc\u00f3 completar la obra de Schleiermacher, la cual estuvo liderada por Alex, Vinet, Edmund Scherer y E. Rabud en Francia; Rich, David Rothe y especialmente Albrecht Ritschl en Alemania; S. T. Coleridge, F.D. Maurice y Matthew Arnold en Inglaterra.  Seg\u00fan ellos, el antiguo dogma de la theopneustia no se debe reformar, sin renunciar a \u00e9l por completo.    En el calor de la lucha, sin embargo, profesores universitarios como E. Reuss usaron libremente el m\u00e9todo hist\u00f3rico; sin negar la inspiraci\u00f3n la ignoraron.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  Aparte de las diferencias accidentales, la presente opini\u00f3n de los llamados protestantes progresistas (quienes profesan, sin embargo, permanecer suficientemente ortodoxos) seg\u00fan representada en Alemania por B. Weiss, R.F. Grau y H. Cremer, en Inglaterra por W. Sanday, C. Gore y la mayor\u00eda de los eruditos anglicanos puede ser reducida a los siguientes puntos:\n<\/p>\n<ul>\n<li> (a) la puramente pasiva, heopneustia mec\u00e1nica, al extenderse a las meras palabras, no puede ser sostenible; <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> (b) La inspiraci\u00f3n tuvo grados:  sugesti\u00f3n, direcci\u00f3n, elevaci\u00f3n y superintendencia.  Todos los escritores sagrados no han sido inspirados igualmente.<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> (c)   La inspiraci\u00f3n es personal, es decir, dada directamente al escritor sagrado para iluminar, estimular y purificar sus facultades.  Este entusiasmo religioso, como toda gran pasi\u00f3n, exalta los poderes del alma; pertenece, sin embargo, al orden espiritual, y no es meramente una ayuda dada inmediatamente al intelecto. Al ser la inspiraci\u00f3n b\u00edblica una aprehensi\u00f3n del hombre completo por virtud divina, no difiere esencialmente del don del Esp\u00edritu Santo impartido a todos los fieles;<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> (d) Por no decir cosa peor, es uso impropio del lenguaje llamar inspirado al texto sagrado mismo.  De todos modos, este texto puede errar, y yerra, no s\u00f3lo en asuntos profanos, sino tambi\u00e9n en aquellos concernientes m\u00e1s o menos a la religi\u00f3n, puesto que los profetas y Cristo mismo, a pesar de su divinidad, no pose\u00edan infalibilidad absoluta (Cf. Denney, Dicc. sobre el Crist. y los Evangelios, I, 148-49.).  La Biblia es un documento hist\u00f3rico que tomado en su totalidad contiene la aut\u00e9ntica narrativa de la revelaci\u00f3n, las buenas nuevas de la salvaci\u00f3n.  <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> (e)  La verdad revelada, y por consiguiente, la fe que derivamos de ella no se hallan en la Biblia, sino en Cristo mismo; es de \u00c9l y a trav\u00e9s de \u00c9l que el texto escrito adquiere definitivamente todo su valor.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfc\u00f3mo vamos a llegar a la realidad hist\u00f3rica de Jes\u00fas&#8212;su ense\u00f1anza, sus instituciones&#8212;si la Escritura, as\u00ed como la Tradici\u00f3n, no nos ofrecen un retrato fiel?  La cuesti\u00f3n es una muy dolorosa.  Para establecer la inspiraci\u00f3n y la autoridad divina de la Biblia los primeros reformadores hab\u00edan sustituido la ense\u00f1anza de la Iglesia con el criterio interno, notablemente el testimonio interior del Esp\u00edritu Santo y la eficacia espiritual del texto.  La mayor\u00eda de los te\u00f3logos protestantes del siglo XIX concurren en declarar estos criterios ni cient\u00edficos ni tradicionales; de todos modos los consideran insuficientes.  (Para el verdadero criterio de la inspiraci\u00f3n vea los art\u00edculos Canon del Antiguo Testamento y Canon del Nuevo Testamento).  En consecuencia, ellos confiesan que los suplementan, si no los sustituyen, con una demostraci\u00f3n racional de la autenticidad y substancial confiabilidad del texto b\u00edblico.  El nuevo m\u00e9todo puede muy bien proveer un punto de partida para la teolog\u00eda fundamental de la Revelaci\u00f3n, pero no puede proveer una justificaci\u00f3n completa del Canon, como ha sido afirmado hasta ahora en las iglesias de la Reforma.  Los te\u00f3logos anglicanos tambi\u00e9n, como Gore y Sanday, apelan felizmente al testimonio dogm\u00e1tico de la conciencia colectiva de la Iglesia universal, pero, al hacerlo, rompen con uno de los principales principios de la Reforma, la autonom\u00eda de la conciencia individual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  La posici\u00f3n de los protestantes liberales (es decir, los que son independientes del dogma) puede ser definida f\u00e1cilmente.  La Biblia es tal como otros textos, ni inspirada ni la regla de fe.  La creencia religiosa es bastante subjetiva y est\u00e1 muy lejos de depender de la autoridad dogm\u00e1tica o incluso hist\u00f3rica de un libro que le da su valor real.  Cuando est\u00e1n en discusi\u00f3n textos religiosos, incluida la Biblia, la historia&#8212;o por lo menos lo que la gente considera generalmente hist\u00f3rico&#8212;es mayormente un producto de fe, la que ha transfigurado los hechos.  Los autores de la Biblia pueden llamarse inspirados, lo cual est\u00e1 dotado de una percepci\u00f3n superior de los asuntos religiosos; pero este entusiasmo religioso no difiere esencialmente de lo que anim\u00f3 a Homero o a Plat\u00f3n.  \u00c9sta es la negaci\u00f3n de todo lo sobrenatural, en el sentido ordinario de la palabra, tanto en la Biblia cono en la religi\u00f3n en general.  Sin embargo, aquellos que afirman esta teor\u00eda se defienden a s\u00ed mismos del cargo de infidelidad, especialmente al repudiar el fr\u00edo racionalismo del siglo XIX, que estuvo hecho exclusivamente de negaciones.   Ellos piensan que permanecen lo suficientemente cristianos al adherirse al sentimiento religioso al que Cristo ha dado la m\u00e1s perfecta expresi\u00f3n conocida hasta ahora.  Siguiendo a Kant, Schleiermacher y Ritschl, ellos profesan una religi\u00f3n libre de todo el intelectualismo filos\u00f3fico y de toda prueba hist\u00f3rica.  Los hechos y las f\u00f3rmulas del pasado tienen, ante sus ojos, s\u00f3lo un valor simb\u00f3lico y transitorio.  Tal es la nueva teolog\u00eda diseminada por los m\u00e1s conocidos profesores y escritores especialmente en Alemania&#8212;historiadores, ex\u00e9getas, fil\u00f3logos e incluso pastores de almas.  S\u00f3lo necesitamos mencionar a Harnack, H.J. Holtzmann, Fried, Delitzsch, Cheyne, Campbell, A. Sabatier, Albert y John R\u00e9ville.  Es a esta transformaci\u00f3n del cristianismo que debe su origen el \u201cmodernismo\u201d, condenado por la Enc\u00edclica Pascendi Gregis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el protestantismo moderno decididamente la Biblia ha ca\u00eddo de la primac\u00eda que la Reforma le concedi\u00f3 tan sonoramente.  La ca\u00edda es fatal, y se vuelve m\u00e1s profunda cada d\u00eda, y sin remedio, puesto que es la consecuencia l\u00f3gica del principio fundamental expuesto por Lutero y Calvino.  La libertad de examen estaba destinada a producir tarde o temprano la libertad de pensamiento (Cf. A. Sabatier, Les religions d&#8217;autorite et la religion de l&#8217;espirit\u00e9, 2da ed., 1904, p\u00e1gs. 399-403.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda:<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OBRAS CATOLICAS:  FRANZELIN, Tractatus de divina traditione et scriptura (2da ed., Roma, 1875), 321-405; SCHMID, De inspirationis bibliorum vi et ratione (Louvain, 1886); ZANECCHIA, Divina inspiratio Sacrae Scripturae (Roma, 1898); Scriptor Sacer (Roma, 1903); BILLOT, De inspiratione Sacrae Scripturae (Roma, 1903); CH. PESCH, De inspiratione Sacrae Scripturae (Friburgo im Br., 1906); LAGRANGE en Revue Biblique (Par[is, 1895), p. (Londres, 6 de nov. de 1897 a 5 de feb. de 1898); HUMMELAUER, Exegetisches zur Inspirationsfrage (Friburgo im Br., 1904); FONCK, Der Kampf um die Warheit der heil. Schrift seit 25 Jahren (Innsburck, 1905); DAUSCH, Die Schrifitnspiration (Friburgo im Br., 1891); HOLZHEY, Die Inspiration de heil. Schrift in der Anschauung des Mittelaters (Munich, 1895); CH. PESCH, Zur neuesten Geschichte der Katholischen Inspirationslehre (Friburgo im Br., 1902)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OBRAS PROTESTANTES:  GUSSEN, Theopneustic (2da ed., Par[is, 1842), tr. Pleanry Inspiration of Holy Scripture; LEE, Inspiraci[on de la Sagrada Escritura (Dubl\u00edn, 1854); ROHNERT, Die Inspiration, der heil, Schrift und ihre Bestreiter (Leipzig, 1889); SANDAY, Los or\u00e1culos de Dios (Londres, 1891); FARRAR, La Biblia:  Su Significado y Supremac\u00eda (Londres, 1897); Historia de la Interpretaci\u00f3n (Londres 1886); Simposio Clerical sobre la Inspiraci\u00f3n (Londres, 1884); RABAUD, Histoire de la doctrine de l&#8217;inspriation dans les pays de langue francaise depuis la Reforme jusqu a nos jours (Paris, 1883).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Durand, Alfred. \u00abInspiration of the Bible.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08045a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Hern\u00e1ndez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este tema se tratar\u00e1 en este art\u00edculo bajo los siguientes encabezados: Contenido 1 Creencia en los Libros Inspirados 2 Naturaleza de la Inspiraci\u00f3n 3 Alcance de la Inspiraci\u00f3n 4 Visi\u00f3n Protestante sobre la Inspiraci\u00f3n de la Biblia Creencia en los Libros Inspirados Entre los Jud\u00edos: La creencia en el car\u00e1cter sagrado de ciertos libros es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/inspiracion-de-la-biblia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abINSPIRACION DE LA BIBLIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23611","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23611","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23611"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23611\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23611"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23611"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23611"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}