{"id":23621,"date":"2016-02-05T16:06:26","date_gmt":"2016-02-05T21:06:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/las-ocho-bienaventuranzas\/"},"modified":"2016-02-05T16:06:26","modified_gmt":"2016-02-05T21:06:26","slug":"las-ocho-bienaventuranzas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/las-ocho-bienaventuranzas\/","title":{"rendered":"LAS OCHO BIENAVENTURANZAS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Las solemnes bienaventuranzas (beatitudines, benedictiones) que marcan el inicio del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, el primero de los sermones de Nuestro Se\u00f1or en el Evangelio de San Mateo (5, 3-10). Cuatro de ellas reaparecen en una forma ligeramente diferente en el Evangelio de San Lucas (6, 22), de igual modo al comienzo de un serm\u00f3n, y que discurren paralelamente a Mateo, 5-7, si no a otra versi\u00f3n del mismo. Y aqu\u00ed se ilustran con la oposici\u00f3n de las cuatro maldiciones (24-26). El relato m\u00e1s completo y el lugar m\u00e1s destacado que se da a las Bienaventuranzas en San Mateo est\u00e1n bastante de acuerdo con el alcance y la tendencia del Primer Evangelio, en el que el car\u00e1cter espiritual del reino mesi\u00e1nico \u2013 la idea suprema de las Bienaventuranzas \u2013 es continuamente destacado, en agudo contraste con los prejuicios jud\u00edos. La peculiar\u00edsima forma en la que Nuestro Se\u00f1or manifest\u00f3 sus bienaventuranzas las convierte, quiz\u00e1s, en el \u00fanico ejemplo de sus dichos que puede ser calificado de po\u00e9tico \u2013 al ser inequ\u00edvocamente claro el paralelismo de pensamiento y expresi\u00f3n, que es la caracter\u00edstica m\u00e1s notable de la poes\u00eda b\u00edblica.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 El texto de San Mateo dice lo siguiente<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Cr\u00edtica textual<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Primera bienaventuranza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Segunda bienaventuranza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Tercera bienaventuranza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Cuarta Bienaventuranza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Quinta Bienaventuranza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Sexta Bienaventuranza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 S\u00e9ptima Bienaventuranza<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Octava Bienaventuranza<\/li>\n<\/ul>\n<h2>El texto de San Mateo dice lo siguiente<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bienaventurados los pobres de esp\u00edritu: porque de ellos es el reino de los cielos. (Vers\u00edculo 3)<br \/>\nBienaventurados los mansos: porque ellos poseer\u00e1n la tierra. (Vers\u00edculo 4)<br \/>\nBienaventurados los que lloran: porque ellos ser\u00e1n consolados. (Vers\u00edculo 5)<br \/>\nBienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos ser\u00e1n saciados (Vers\u00edculo 6)<br \/>\nBienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendr\u00e1n misericordia. (Vers\u00edculo 7)<br \/>\nBienaventurados los limpios de coraz\u00f3n: porque ellos ver\u00e1n a Dios. (Vers\u00edculo 8)<br \/>\nBienaventurados los pac\u00edficos: porque ellos ser\u00e1n llamados hijos de Dios. (Vers\u00edculo 9)<br \/>\nBienaventurados los que sufren persecuci\u00f3n por la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. (Vers\u00edculo 10)\n<\/p>\n<h2>Cr\u00edtica textual<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo que respecta a la cr\u00edtica textual, el pasaje no ofrece dificultad seria. S\u00f3lo en el vers\u00edculo 9, la Vulgata y muchas otras autoridades antiguas omiten el pronombre autoi, ipsi; probablemente es una omisi\u00f3n meramente accidental. Cabe, tambi\u00e9n, una seria duda cr\u00edtica, si el vers\u00edculo 5 no deber\u00eda ser colocado antes del vers\u00edculo 4. S\u00f3lo la relaci\u00f3n etimol\u00f3gica, que en el original se supone ha existido entre los \u201cpobres\u201d y los \u201cmansos\u201d, nos hace preferir el orden de la Vulgata.\n<\/p>\n<h2>Primera bienaventuranza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra pobre parece representar un \u2018any\u00e2 arameo (hebreo \u2019an\u00ee), encorvado, afligido, miserable, pobre; mientras que manso es m\u00e1s bien sin\u00f3nimo de la misma ra\u00edz, \u2018\u00e1nwan (hebreo, \u2018\u00e1naw), que se inclina, humilde, manso, gentil. Algunos eruditos agregan tambi\u00e9n a la primera palabra un sentido de humildad; otros piensan en los \u201cmendigos ante Dios\u201d que reconocen humildemente su necesidad de ayuda divina. Pero la oposici\u00f3n a los \u201cricos\u201d (Lucas, 6, 24) apunta especialmente a la significaci\u00f3n com\u00fan y obvia, que, sin embargo, no debe limitarse a la necesidad y angustia econ\u00f3mica, sino que puede abarcar el conjunto de la dolorosa condici\u00f3n del pobre: sus escasos bienes, su dependencia social, su indefensa exposici\u00f3n a la injusticia de los ricos y los poderosos. Aparte de la bendici\u00f3n del Se\u00f1or, la promesa del reino celestial no se otorga por la condici\u00f3n externa actual de tal pobreza. Los bienaventurados son pobres \u201cde esp\u00edritu\u201d, que por su propia voluntad est\u00e1n dispuestos a soportar por amor de Dios esta dolorosa y humilde condici\u00f3n, incluso aunque realmente sean ricos y felices; mientras que, por otro lado, los realmente pobres pueden no alcanzar esta pobreza \u201cde esp\u00edritu\u201d.\n<\/p>\n<h2>Segunda bienaventuranza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que la pobreza es un estado de humilde sujecci\u00f3n, el \u201cpobre de esp\u00edritu\u201d, est\u00e1 pr\u00f3ximo al \u201cmanso\u201d, sujeto de la segunda bienaventuranza. Los anawim, los que humilde y mansamente se inclinan ante Dios y el hombre, \u201cheredar\u00e1n la tierra\u201d y poseer\u00e1n su herencia en paz. Esta es una frase tomada del Salmo 36 (versi\u00f3n hebrea, 37),11, donde se refiere a la Tierra Prometida de Israel, pero aqu\u00ed en las palabras de Cristo, es por supuesto s\u00f3lo un s\u00edmbolo del Reino de los Cielos, el reino espiritual del Mes\u00edas. No pocos int\u00e9rpretes, sin embargo, entienden \u201cla tierra\u201d. Pero pasan por alto el significado original del Salmo 36, 11, y a no ser que, por un expediente inveros\u00edmil, tomen la tierra tambi\u00e9n como s\u00edmbolo del reino mesi\u00e1nico, ser\u00eda dif\u00edcil explicar la posesi\u00f3n de la tierra de manera satisfactoria.\n<\/p>\n<h2>Tercera bienaventuranza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u201cque lloran\u201d en la Tercera Bienaventuranza se oponen en Lucas (6, 25) a la risa y a la alegr\u00eda mundana de similar car\u00e1cter fr\u00edvolo. Los motivos del llanto no derivan de las miserias de una vida de pobreza, abatimiento y sometimiento, que son las mismos de la bienaventuranza del vers\u00edculo 3, sino m\u00e1s bien los de las miserias que el hombre piadoso sufre en s\u00ed mismo y en otros, y la mayor de todas el tremendo poder del mal por todo el mundo. A tales dolientes el Se\u00f1or Jes\u00fas les trae el consuelo del reino celestial, \u201cla consolaci\u00f3n de Israel\u201d(Lucas, 2, 25) predicha por los profetas, y especialmente por el Libro de la Consolaci\u00f3n de Isa\u00edas (11-66). Incluso los jud\u00edos tard\u00edos conoc\u00edan al Mes\u00edas por el nombre de Menahem, el Consolador. Estas tres bienaventuranzas, pobreza, abatimiento y sometimiento son un elogio de lo que ahora se llaman virtudes pasivas: abstinencia y resistencia, y la Octava Bienaventuranza nos lleva de nuevo a la ense\u00f1anza.\n<\/p>\n<h2>Cuarta Bienaventuranza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los otros, sin embargo, piden una conducta m\u00e1s activa. Lo primero de todo, \u201chambre y sed\u201d de justicia: un deseo fuerte y continuo de progreso en perfecci\u00f3n moral y religiosa, cuya recompensa ser\u00e1 el verdadero cumplimiento del deseo, el continuo crecimiento en santidad.\n<\/p>\n<h2>Quinta Bienaventuranza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de este deseo interior se debe dar un paso m\u00e1s hacia la acci\u00f3n por las obras de \u201cmisericordia\u201d, corporales y espirituales. Por medio de \u00e9stas los misericordiosos logran la misericordia divina del reino mesi\u00e1nico, en esta vida y en el juicio final. La maravillosa fertilidad de la Iglesia en obras e instituciones de misericordia corporal y espiritual de toda clase muestra el sentido prof\u00e9tico, por no decir el poder creativo, de esta sencilla palabra del Maestro divino.\n<\/p>\n<h2>Sexta Bienaventuranza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la terminolog\u00eda b\u00edblica, la \u201climpieza de coraz\u00f3n\u201d (vers\u00edculo 8) no puede encontrarse exclusivamente en la castidad interior, ni siquiera, como muchos eruditos proponen, en una pureza general de conciencia, como opuesta a la pureza lev\u00edtica, o legal, exigida por escribas y fariseos. Cuando menos el lugar adecuado de tal bienaventuranza no parece estar entre la misericordia (vers\u00edculo 7) y la pacificaci\u00f3n (vers\u00edculo 9), ni detr\u00e1s de la virtud aparentemente de m\u00e1s alcance del hambre y sed de justicia. Pero frecuentemente en el Antiguo y Nuevo Testamento (G\u00e9n., 20, 5; Job, 33,3; Sal., 23 (hebr., 24), 4; 72 (hebr., 73), 1; I Tim., 1, 5; II Tim., 2, 22) el \u201ccoraz\u00f3n puro\u201d es la simple y sincera buena intenci\u00f3n, el \u201cojo sano\u201d de Mt., 6, 22, y opuesto as\u00ed a los inconfesables fines de los fariseos (Mt., 6, 1-6, 16-18; 7, 15; 23, 5-7, 14). Este \u201cojo sano\u201d o \u201ccoraz\u00f3n puro\u201d es m\u00e1s que todo lo precisado en las obras de misericordia (vers\u00edculo 7) y celo (vers\u00edculo 9) en beneficio del pr\u00f3jimo. Y se pone de manifiesto a la raz\u00f3n que la bienaventuranza, prometida a esta continua b\u00fasqueda de la gloria de Dios, consistir\u00e1 en la \u201cvisi\u00f3n\u201d sobrenatural del propio Dios, la \u00faltima meta y finalidad del reino celestial en su plenitud.\n<\/p>\n<h2>S\u00e9ptima Bienaventuranza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u201cpac\u00edficos\u201d (vers\u00edculo 9) son no s\u00f3lo los que viven en paz con los dem\u00e1s sino que adem\u00e1s hacen lo mejor que pueden para conservar la paz y la amistad entre los hombres y entre Dios y el hombre, y para restaurarlas cuando han sido perturbadas. Es por esta obra divina, \u201cuna imitaci\u00f3n del amor de Dios por el hombre\u201d como la llama San Gregorio de Nisa, por la que ser\u00e1n llamados hijos de Dios, \u201chijos de su Padre que est\u00e1 en los cielos\u201d (Mt., 5, 45).\n<\/p>\n<h2>Octava Bienaventuranza<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando despu\u00e9s de todo esto a los piadosos disc\u00edpulos de Cristo se les retribuya con ingratitud e incluso \u201cpersecuci\u00f3n\u201d (vers\u00edculo 10) no ser\u00e1 sino una nueva bienaventuranza, \u201cpues suyo es el reino de los cielos\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, mediante una inclusi\u00f3n, no infrecuente en la poes\u00eda b\u00edblica, la \u00faltima bienaventuranza vuelve a la primera y a la segunda. Los piadosos, cuyos sentimientos y deseos, cuyas obras y sufrimientos se presentan ante nosotros, ser\u00e1n bienaventurados y felices por su participaci\u00f3n en el reino mesi\u00e1nico, aqu\u00ed y en el futuro. Y, visto lo que los vers\u00edculos intermedios parecen expresar, en im\u00e1genes parciales de una bienaventuranza sin fin, la misma posesi\u00f3n de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Las ocho condiciones requeridas constituyen la ley fundamental del reino, la aut\u00e9ntica m\u00e9dula y tu\u00e9tano de la perfecci\u00f3n cristiana. Por su profundidad y amplitud de pensamiento, y su relaci\u00f3n pr\u00e1ctica sobre la vida cristiana, el pasaje puede ponerse al mismo nivel que el Dec\u00e1logo en el Antiguo Testamento, y que la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or en el Nuevo, y supera ambos por su belleza y estructura po\u00e9tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte de los comentarios sobre San Mateo y San Lucas, y las monograf\u00edas sobre el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, las Bienaventuranzas se tratan en ocho homil\u00edas de SAN GREGORIO DE NISA, P.G., XLIV, 1193-1302, y en otro de SAN CROMACIO, P.L., XX, 323-328. De diversos sermones patr\u00edsticos sobre una sola bienaventuranza se da cuenta en P.L., CXXI (Index IV) 23 y ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">JOHN P. VAN KASTEREN<br \/>\nTranscrito por Beth Ste-Marie<br \/>\nTraducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las solemnes bienaventuranzas (beatitudines, benedictiones) que marcan el inicio del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, el primero de los sermones de Nuestro Se\u00f1or en el Evangelio de San Mateo (5, 3-10). 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