{"id":23651,"date":"2016-02-05T16:07:29","date_gmt":"2016-02-05T21:07:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-bonifacio-viii\/"},"modified":"2016-02-05T16:07:29","modified_gmt":"2016-02-05T21:07:29","slug":"papa-bonifacio-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-bonifacio-viii\/","title":{"rendered":"PAPA BONIFACIO VIII"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">\n(BENEDETTO GAETANO)<br \/>\nNacido en Anagni alrededor de 1235 y fallecido en Roma el 11 de octubre de 1303, hijo de Loffred descendiente de una familia noble espa\u00f1ola pero establecida de antiguo en Italia \u2013 primero en Gaeta y despu\u00e9s en Anagni. Aunque su madre estaba conectada con la casa de Segni, que ya hab\u00eda dado tres hijos ilustres a la Iglesia, Inocencio III, Gregorio IX y Alejandro IV<br \/>\nBenedetto hab\u00eda estudiado en Todi y en Espoleto en Italia, quiz\u00e1s tambi\u00e9n en Par\u00eds y hab\u00eda obtenido el doctorado en derecho can\u00f3nico y civil. Fue can\u00f3nigo sucesivamente de Anagni, Todi, Paris, Lyon y Roma. En 1265 acompa\u00f1\u00f3 al cardenal Ottobuono Fieschi a Inglaterra a donde el prelado hab\u00eda sido enviado a restaurar la armon\u00eda entre Enrique III y los levantiscos barones. Su carrera en la Curia no comenz\u00f3 hasta 1276, en la que estuvo varios a\u00f1os trabajando activamente como abogado consistorial y notario apost\u00f3lico, adquiriendo pronto una influencia notable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo Mart\u00edn IV, en 1281, fue creado cardenal \u2013 di\u00e1cono del t\u00edtulo de S Nicol\u00e1s in carcere Tulliano, y diez a\u00f1os despu\u00e9s, con Nicol\u00e1s IV, cardenal- presb\u00edtero del t\u00edtulo de los Santos Silvestre y Mart\u00edn del Monte. Como legado papal sirvi\u00f3 con habilidad conspicua en Francia y Sicilia. (H. Finke, Aus den Tagen Bonifaz VIII, M\u00fcnster, 1902, 1 sqq., 9 ssq.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 13 de diciembre de 1294, el santo pero incompetente papa-ermita\u00f1o Celestino V, que cinco meses antes hab\u00eda sido , como Pietro di Murrhone, hab\u00eda sido llevado desde su lejana cueva en la monta\u00f1a de los Abruzzi y elevado a la m\u00e1s alta dignidad de la Cristiandad, renunci\u00f3 a la intolerable carga del papado. El hecho no ten\u00eda precedentes y con frecuencia se ha atribuido a la indebida influencia y presi\u00f3n del intrigante cardenal Gaetani. Es altamente probable que la elevaci\u00f3n del recluido, de mente sencilla y sin experiencia. no gustara a un hombre de la talla de Gaetano, con la reputaci\u00f3n de ser el mejor jurista de su tiempo y muy versado en el arte de la diplomacia curial. Pero Bonifacio declar\u00f3 a trav\u00e9s de Egidio Romano (Colonna) que hab\u00eda intentado disuadir a Celestino de dar el paso y hoy se admite que la idea de la renuncia al papado se origin\u00f3 primero en la mente de un perplejo y dolorido Celestino y que la parte que jug\u00f3 Gaetani fue como m\u00e1ximo la de un consejero que recomendaba insistentemente que emitiera una constituci\u00f3n antes o al mismo tiempo que la abdicaci\u00f3n declarando la legalidad de la renuncia papal y la competencia del colegio de cardenales para recibirla [Ver especialmente H. Schulz, Peter von Murrhone&#8211;Papst Celestin V&#8211; en Zeitschrift f\u00fcr Kirchengeschichte, xvii (1897), 481 sqq.; tambi\u00e9n Finke, op. cit., 39 sqq.; y R. Scholz, Die Publizistik zur Zeit Philipps des Sch\u00f6nen und Bonifaz VIII, Stuttgart, 1903, 3.].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diez d\u00edas despu\u00e9s del gran rifuto de Celestino V,los cardenales se reunieron en c\u00f3nclave en el Castel Nuovo de N\u00e1poles y el 24 de diciembre de 1294, por mayor\u00eda de votos  eligieron al cardenal Benedetto Gaetani que tom\u00f3 el nombre de Bonifacio VIII (Para los detalles de la eleccion ver Finke, op. cit., 44-54). Con la aprobaci\u00f3n de los cardenales el nuevo papa revoc\u00f3 inmediatamente ( el 27 de diciembre de 1294) todos los extraordinarios favores y privilegios que \u201c en su completa simplicidad\u201d Celestino V hab\u00eda distribuido con tan imprudente prodigalidad. A principios de enero del a\u00f1o siguiente, a pesar del rigor de la estaci\u00f3n, Bonifacio sali\u00f3 para Roma, determinado mantener el papado lejos de la influencia de la corte napolitana. La ceremonia de su consagraci\u00f3n y coronaci\u00f3n se celebr\u00f3 en Roma el 23 de enero de 1295 , entre escenas de esplendor y magnificencia sin paralelo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rey Carlos II de N\u00e1poles y su hijo Carlos Martel, rey titular y pretendiente de Hungr\u00eda, llevaban las riendas del su palafr\u00e9n magn\u00edficamente equipado, blanco como la nieve, que avanzaba hacia S. Juan de Letr\u00e1n y m\u00e1s tarde, con sus coronas sobre sus cabezas, sirvieron al papa en la mesa los primeros pocos  platos antes de sentarse. Al d\u00eda siguiente el pont\u00edfice emiti\u00f3 su primera carta enc\u00edclica en la que tras anunciar la abdicaci\u00f3n de Celestino y su propia sucesi\u00f3n, pintaba en la forma m\u00e1s brillante la naturaleza indefectible de la iglesia.<br \/>\nEl inusual paso dado por Celestino V hab\u00eda levantado mucha oposici\u00f3n , especialmente entre los partidos religiosos italianos. En manos de los Espirituales o Fraticelli y los Celestinos  &#8211; muchos de los cuales no eran tan candorosos como su santo fundador, el pont\u00edfice anterior, si se les permit\u00eda que siguieran libremente pod\u00edan resultar un peligroso instrumento para la promoci\u00f3n de un cisma en la Iglesia. Bonifacio VIII, por consiguiente, antes de salir de N\u00e1poles orden\u00f3 que Celestino fuera llevado a Roma y puesto bajo la custodia del abad de Monte Casino. De camino hacia Roma, el santo escap\u00f3 y volvi\u00f3 a su eremitorio cerca de Sulmona. Prendido de nuevo, se escap\u00f3 por segunda vez y tras las fatigas de errar varias semanas por los bosques  de Apulia lleg\u00f3 al mar y se embarc\u00f3 hacia Dalmacia. Pero una tormenta arroj\u00f3 al desafortunado fugitivo en la costa de Vieste  en la Capitanata donde fue reconocido y apresado por las autoridades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevado ante Bonifacio en su palacio de Anagni estuvo all\u00ed durante un tiempo bajo custodia y finalmente fue trasladado a la fortaleza de Fumone en Ferentino, donde permaneci\u00f3 hasta su muerte ocurrida diez meses despu\u00e9s, el 19 de mayo de 1296. La detenci\u00f3n de Celestino fue una simple medida de prudencia por la que no hay que censurar a Bonifacio, pero el riguroso tratamiento al que fue sometido el anciano de m\u00e1s de ochenta a\u00f1os  &#8211; sea quien fuere el responsable- no ser\u00e1 f\u00e1cilmente perdonado. No hay duda de que este tratamiento existi\u00f3. El lugar en que fue confinado era tan estrecho que \u201cel lugar en el que el santo pon\u00eda los pies para decir la misa era el mismo en el que reclinaba su cabeza cuando descansaba\u201d (quod, ubi tenebat pedes ille sanctus, dum missam diceret, ibi tenebat caput, quando quiescebat), y sus dos compa\u00f1eros estaban obligados con frecuencia a cambiar los puestos porque el encierro y la estrechez le hac\u00edan enfermar. (Ver el importante y valioso \u201c\u00bbS. Pierre C\u00e9lestin et ses premiers Biographes\u00bb in \u00abAnalecta Bolland.\u00bb, XVI, 365-487; cf. Finke, op. cit., 267). Aunque imbuido con los principios de sus grades y heroicos predecesores Gregorio VII e Inocencia III, el sucesor de Celestino  manten\u00eda las m\u00e1s exaltadas nociones sobre la supremac\u00eda papal tanto en los asuntos eclesi\u00e1sticos como en los civiles y siempre se pronunci\u00f3 en la afirmaci\u00f3n de sus demandas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con su profundo conocimiento de los c\u00e1nones de la Iglesia, su agudo instinto pol\u00edtico, su gran experiencia pr\u00e1ctica de la vida y gran talento para llevar los asuntos, Bonifacio VIII parec\u00eda excepcionalmente bien cualificado para mantener inviolados los privilegios y derechos del papado tal como le hab\u00edan sido entregados. Pero fall\u00f3 al no reconocer el cambio en el esp\u00edritu de los tiempos o en calibrar con acierto el \u00edmpetu de las fuerzas que se preparaban contra \u00e9l  de manera que cuando intent\u00f3 ejercer su autoridad suprema en asuntos temporales como en los espirituales  sobre gentes y provincias, se encontr\u00f3 en todas partes una decidida resistencia. Sus prop\u00f3sitos de paz universal y de coalici\u00f3n cristiana contra los turcos no se llevaron a cabo y durante los nueve a\u00f1os de su agitado reinado apenas logr\u00f3 triunfo decisivo alguno. Bonifacio VIII aunque fue ciertamente uno de los m\u00e1s notables pont\u00edfices que hayan ocupado el trono papal, tambi\u00e9n fue uno de los m\u00e1s desafortunados. Su pontificado marca en la historia el declive del poder y de la gloria medievales del papado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonifacio intent\u00f3 al principio arreglar los asuntos de Sicilia, abandonados desde la \u00e9poca de las V\u00edsperas Sicilianas (1282). Dos rivales reclamaban la isla, Carlos II, rey de N\u00e1poles, por los derechos de su padre Carlos de Anjou, que lo hab\u00eda recibido de Clemente IV, y Jaime II , rey de Arag\u00f3n, que derivaba sus reclamaciones de los Hohenstaufen, a trav\u00e9s de su madre Constanza, hija de Manfredo. Jaime II hab\u00eda sido coronado rey de Sicilia en Palermo  en 1286 y por ello hab\u00eda incurrido en la sentencia de excomuni\u00f3n por atreverse a usurpar un feudo de la Santa Sede. En su sucesi\u00f3n al trono de Arag\u00f3n, tras la muerte de su hermano Alfonso III, en 1291, Jaime acord\u00f3 rendir Sicilia a Carlos II con la condici\u00f3n  de casarse con la hija de \u00e9ste , Blanca de N\u00e1poles., adem\u00e1s de una dote de 70.000 libras de plata. Bonifacio VIII como Se\u00f1or feudal de la isla, ratific\u00f3 el acuerdo el 21 de junio de 1295 y m\u00e1s tarde  trat\u00f3 de reconciliar  a los elementos conflictivos restaurando a Jaime II a la paz con la iglesia, confirm\u00e1ndole en sus posesiones de Arag\u00f3n  y concedi\u00e9ndole las islas de Cerce\u00f1a y C\u00f3rcega, que eran feudos de la Santa Sede, en compensaci\u00f3n por la perdida de Sicilia. Con estas medidas Bonifacio VIII segu\u00eda la pol\u00edtica papal tradicional sobre los asuntos sicilianos. No parece haber evidencia de que antes o poco despu\u00e9s de su elecci\u00f3n  se hubiera propuesto  recuperar Sicilia para la casa de Anjou. El hecho es que Sicilia no se pacific\u00f3 con ese acuerdo  entre el papa y los reyes de Arag\u00f3n  y N\u00e1poles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amenazados con la renovaci\u00f3n del detestado gobierno de los francesas los habitantes de la isla afirmaron su independencia y ofrecieron la corona a Federico, el hermano peque\u00f1o de Jaime II. El papa, en una entrevista con Federico en Velletri, intent\u00f3 disuadirlo para que no aceptara al oferta sugiriendo que hab\u00eda perspectivas de que pudiera suceder al trono de Constantinopla cas\u00e1ndose con la princesa Catalina de Courtenay, nieta de Balduino II, el \u00faltimo emperador latino de oriente. Pero el joven pr\u00edncipe no pudo ser disuadido. El legado papal fue expulsado de la isla. Federico, contra las protestas de Bonifacio VIII, fue coronado rey de Sicilia en Palermo el 25 de marzo de 1296. Fue inmediatamente excomulgado y la isla puesta en entredicho. Ni el rey ni su gente prestaron atenci\u00f3n a las censuras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una guerra se preparaba por instigaci\u00f3n papal, en la que Jaime de Arag\u00f3n, como Capit\u00e1n General de la Iglesia, fue obligado a tomar parte contra su hermano. La lucha se acab\u00f3 gracias a los esfuerzos del pr\u00edncipe Carlos de Valois, al que el papa hab\u00eda llamado en su ayuda en 1301. Se absolver\u00eda a Federico de las censuras en las que hab\u00eda incurrido, para que se casase con Leonor, hija menor de Carlos II, teniendo Sicilia durante toda su vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de su muerte, la isla revertir\u00eda al rey de N\u00e1poles. Aunque sus esperanzas quedaron frustradas, Bonifacio ratific\u00f3 el tratado el 12 de junio de 1303 y estuvo de acuerdo en reconocer a Federico como vasallo de la Santa Sede. Mientras tanto, Bonifacio VIII dirig\u00eda su atenci\u00f3n al norte de Italia, donde durante cuarenta a\u00f1os, las dos rep\u00fablicas rivales de Venecia y G\u00e9nova hab\u00edan mantenido una amarga lucha por la supremac\u00eda comercial en Levante. Una cruzada era impensable sin la cooperaci\u00f3n activa de estos dos poderes. El papa, por consiguiente, orden\u00f3 una tregua hasta el 24 de junio de 1296 y orden\u00f3 a ambas partes que enviaran embajadores a Roma para arreglar t\u00e9rminos de paz. Los venecianos se inclinaban a aceptar su mediaci\u00f3n, pero no los genoveses , animados por su \u00e9xito. La guerra continu\u00f3 hasta 1299, cuando las dos rep\u00fablicas fueron obligadas finalmente a llegar a la paz, tras quedar exhaustas, pero aun as\u00ed se rechaz\u00f3 la intervenci\u00f3n papal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los esfuerzos hechos por Bonifacio VIII para restaurar el orden en Florencia y Toscana tampoco dieron resultado. Durante los a\u00f1os que cierran el siglo trece la gran ciudad G\u00fcelfa fue arruinada por las violentas disensiones  de los Bianchi y los Neri. Los Bianchi  o Blancos de tendencias gibelinas, representaban al partido popular y ten\u00edan a algunos de los hombres m\u00e1s distinguidos de Florencia \u2013 Dante Alighieri, Guido Cavalcanti y Dino Compagni. Los Neri o Negros profesaban los viejos principios g\u00fcelfos, representaban a los nobles o a la aristocracia de la ciudad. Cada vez que uno de los partidos ganaba, enviaba a sus oponentes al exilio. Tras un vano intento de reconciliar a los l\u00edderes de ambos partidos Vieri dei Cerchi y Corso Donati, el papa envi\u00f3 al cardenal Matteo d&#8217;Acquasparta como legado papal para mediar y restablecer la paz en Florencia. El legado no tuvo \u00e9xito y volvi\u00f3 pronto a Roma  dejando a la ciudad bajo entredicho. Hacia el fin de 1300, Bonifacio VIII llam\u00f3 en su ayuda a Carlos de Valois, hermano de Felipe el Hermoso. Nombrado Capit\u00e1n General de la Iglesia e investido con el gobierno de la Toscana (por estar vacante el imperio) el pr\u00edncipe franc\u00e9s recibi\u00f3 plenos poderes para llevar a cabo la pacificaci\u00f3n de la ciudad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valois lleg\u00f3 a Florencia en 1 de noviembre de 1301, pero en vez de actuar como pacificador oficial del papa se condujo como un destructor cruel. Despu\u00e9s de cinco meses de su administraci\u00f3n partidista, los Negros dominaban y muchos de los Blancos estaban exiliados o arruinados \u2013 entre ellos Dante Alighieri. Adem\u00e1s de atraer hacia s\u00ed y hacia el papa el odio de los florentinos, Carlos no consigui\u00f3 nada (Levi, Bonifazio VIII e le sue relazioni col commune di Firenze, in Archiv. Soc. Rom. di Storia Patria, 1882, V, 365-474. Cf. Franchetti, Nuova Antologia, 1883, 23-38.) N\u00f3tese que muchos eruditos de reputaci\u00f3n cuestionan seriamente la famosa embajada de Dante a Bonifacio VIII a finales de 1301. La \u00fanica evidencia contempor\u00e1nea que apoya la misi\u00f3n del poeta es un pasaje de Dino Compagni y hasta eso est\u00e1 bajo sospecha para algunos como una interpolaci\u00f3n posterior.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras intentaba promover la paz en varios estados del norte y sur de Italia, Bonifacio se hab\u00eda visto envuelto en una lucha desesperada en Roma con dos miembros rebeldes del Colegio Cardenalicio, Jacopo Colonna y su sobrino Pietro Colonna. Los cardenales Colonna eran principies romanos de la m\u00e1s alta nobleza que pertenec\u00edan a una poderosa familia italiana que ten\u00eda numerosos palacios y fortalezas en Roma y en la Campa\u00f1a. La enemistad antipat\u00eda entre ellos y Bonifacio, ya desde 1297, se deb\u00eda a dos causas. Jacopo Colonna, a quien se hab\u00eda conferido la administraci\u00f3n de las vastas posesiones de la familia, hab\u00eda violado el derecho de sus hermanos Matteo, Ottone y Landolfo, apropi\u00e1ndose de propiedades que les pertenec\u00edan por derecho, y se las hab\u00eda entregado a sus sobrinos. Para conseguir arreglarlo apelaron al papa, que decidi\u00f3 en su favor y advirti\u00f3 repetidamente al cardenal que tratase con sus hermanos con justicia. Pero el cardenal y sus sobrinos se resintieron amargamente de la intervenci\u00f3n del papa y rehusaron obstinadamente someterse a su decisi\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, los cardenales Colonna se hab\u00edan comprometido seriamente al mantener relaciones de alta traici\u00f3n con los enemigos pol\u00edticos del papa \u2013 primero Jaime II de Arag\u00f3n y despu\u00e9s Federico III de Sicilia. Las repetidas advertencias contra estas alianzas no hab\u00edan servido de nada. El papa, en inter\u00e9s de su propia seguridad orden\u00f3 a Colonna que recibiera guarniciones papales en Palestrina \u2013 la casa ancestral de su familia \u2013 y en su fortaleza de Zagarolo y Colonna. Declinaron hacerlo y rompieron las relaciones con el papa. El 4 de mayo de 1298, Bonifacio reclam\u00f3 su presencia de los cardenales y cuando, dos d\u00edas m\u00e1s tarde, ( el seis de mayo ), aparecieron, les mand\u00f3 hacer tres cosas:  devolver la consignaci\u00f3n de oro y plata que su pariente Stefano Colonna hab\u00eda robado al sobrino del papa Pietro Gaetani, cuando lo tra\u00eda de Anagni a Roma, entregar a Stefano como prisionero del papa y rendir Palestrina junto con las fortalezas de Zagarolo y Colonna. Cumplieron la primera de las demandas pero no las otras dos. Entonces Bonifacio, el 10 de mayo de 1297, emiti\u00f3 la bula \u00abIn excelso throno\u00bb privando a los cardenales rebeldes de sus dignidades pronunciando sentencia de excomuni\u00f3n contra ellos y orden\u00e1ndoles que en el espacio de diez d\u00edas, se sometieran so pena de p\u00e9rdida de sus propiedades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ma\u00f1ana del mismo d\u00eda (10 de mayo) los Colonna fijaron un manifiesto a las puertas de varias iglesias romanas y hasta en el altar mayor de S. Pedro en el que declaraban inv\u00e1lida la elecci\u00f3n de Bonifacio VIII  sobre la base de que la abdicaci\u00f3n de Celestino V no era can\u00f3nica y acusaban a Bonifacio de circunvenir a su santo predecesor  y apelaban a un concilio general contra cualquier medida que el papa tomara  contra ellos. Estas protestas se compilaron en Longhezza, con la asistencia de Fra Jacopone da Todi y otros dos Espirituales, anticip\u00e1ndose de alguna manera a la bula papal, en respuesta a la cual los Colonna emitieron un segundo manifiesto (16 de mayo) que conten\u00eda numerosos cargos  contra Bonifcio y apelaba de nuevo al concilio general.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El papa se enfrent\u00f3 a esta forma de proceder con mayor severidad. El 23 de mayo de 1297 una nueva bula \u00abLapis abscissus\u00bb, confirmaba la excomuni\u00f3n previa y la extend\u00eda a los cinco sobrinos de Jacopo junto con sus herederos, los declaraba cism\u00e1ticos, desgraciados, priv\u00e1ndoles de sus propiedades y amenazando con el entredicho a todos los lugares que los recibieran. Bonifacio, al mismo tiempo, hizo p\u00fablico c\u00f3mo los cardenales Colonna hab\u00edan votado a su favor (en el c\u00f3nclave en que fue elegido, votaron por Gaetani desde el principio, puesto que hab\u00edan estado entre los que aconsejaban la abdicaci\u00f3n de Celestino), le hab\u00edan reconocido p\u00fablicamente como papa, asistieron a su coronaci\u00f3n, le recibieron como hu\u00e9sped en Zagarolo, tomaron parte en los consistorios, firmaron documentos de estado con \u00e9l  y durante casi tres a\u00f1os hab\u00edan sido ministros fieles del altar. Los rebeldes replicaron con un tercer manifiesto (15 junio), e inmediatamente se pusieron a preparar sus fortalezas para defenderse.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonifacio se retir\u00f3 de Roma a Orvieto donde  el de septiembre de 1297 declar\u00f3 la guerra y confi\u00f3 el mando de las tropas pontificias a Landolfo Colonna, hermano de Jacopo. En diciembre del mismo a\u00f1o proclam\u00f3 una cruzada contra sus enemigos. Las fortalezas y castillos de los Colonna fueron tomadas sin mucha dificultad. S\u00f3lo Palestrina (Pr\u00e6neste), la m\u00e1s grande de sus fortalezas, resisti\u00f3  durante alg\u00fan tiempo, pero en septiembre de 1298, fue obligada a rendirse tambi\u00e9n. Dante dice que fue tomada a traici\u00f3n por \u201clargas promesa y cortos cumplimientos\u201d como aconsej\u00f3 Guido de Montefeltro. Pero la historia del implacable gibelino ha sido desacreditada hace tiempo. Los dos cardenales, con otros miembros de su familia, fueron a Rieti a postrarse a los pies del papa vestidos de penitentes, con una cuerda alrededor del cuello, a pedir el perd\u00f3n del pont\u00edfice. Bonifacio recibi\u00f3 a los cautivos rodeado los esplendores de la corte papal, les concedi\u00f3 el perd\u00f3n y la absoluci\u00f3n pero rehus\u00f3 devolverles sus antiguas dignidades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Palestrina fue destruida hasta los cimientos, se pas\u00f3 el arado sobre ella y se arroj\u00f3 sal  sobre sus ruinas. Una nueva ciudad \u2013 la Citt\u00e0 Papale \u2013 la remplaz\u00f3 m\u00e1s tarde. Cuando poco despu\u00e9s los Colonna organizaron otra revuelta (que fue r\u00e1pidamente suprimida) Bonifacio volvi\u00f3 a proscribir y excomulgar al turbulento clan. Se confiscaron sus propiedades, entregando la mayor parte a los nobles romanos especialmente a Landolfo Colonna, a los Orsinis y a los familiares del papa. Los cardenales Colonna y los miembros principales de su familia se retiraron de los Estado Pontificios \u2013 algunos buscando refugio en Francia, otros en Sicilia (Denifle, ver abajo, Petrine, Memorie Pr\u00e6nestine, Rome, 1795.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio del reinado de Bonifacio VIII, Eric VIII de Dinamarca hab\u00eda aprisionado injustamente a Jens Grand, arzobispo de Lund. Isarno, arcipreste de Carcasona fue comisionado (1295) por Bonifacio para amenazar al rey  con penas espirituales  si no liberaba al arzobispo, pendiente la investigaci\u00f3n del asunto de Roma a donde el rey fue invitado a enviar representantes; y as\u00ed lo hicieron pero al llegar a Roma fueron recibidos por el arzobispo Grand que, mientras, se hab\u00eda escapado. Bonifacio decidi\u00f3 a favor del arzobispo y cuando el rey rehus\u00f3 ceder, lo excomulg\u00f3 y puso su reino en entredicho (1298). En 1305 Eric cedi\u00f3. Su adversario fue trasferido a Riga y su sede dada (1304) al legado Isarno. Mientras, en Hungr\u00eda, Chambert o Canrobert de N\u00e1poles reclamaba la corona como descendiente de S. Esteban por la rama femenina y era apoyado por el papa en su calidad tradicional de Se\u00f1or y protector de Hungr\u00eda. Los nobles, sin embargo eligieron a Andr\u00e9s III y tras su temprano fallecimiento (1301) eligieron a Ladislao, hijo de Wernceslao II de Bohemia. No hicieron caso al entredicho del legado papal  y los enviados de Wnceslao rechazaron la intermediaci\u00f3n de Bonifacio. Wenceslao hab\u00eda aceptado de los nobles polacos la corona de Polonia, que estaba vacante por el destierro (1300) de Ladislao I. La solemne advertencia del papa y su protesta contra la violaci\u00f3n de su derecho como se\u00f1or de Polonia fue deso\u00edda por Wenceslao, que pronto se ali\u00f3 con Felipe el Hermoso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Alemania, al morir Rodolfo de Habsburgo (1291), se declar\u00f3 rey a si mismo su hijo Alberto, duque de Austria. Los electores, sin embargo, eligieron (1292) al conde Adolfo de Nassau, lo que Alberto acept\u00f3, pero al ver que el gobierno de Adolfo de Nassau era insatisfactorio, tres de los electores lo depusieron en Maguncia (23 junio, 1298) y entronizaron a Alberto. Los reyes rivales apelaron a las armas y en G\u00f6llheim, cerca de Worms, Adolfo perdi\u00f3 (2 de julio ,1298) su corona y su vida y Alberto, reelegido rey por la Dieta de Francfort y coronado en Aquisgr\u00e1n (24 de agosto, 1298). Los Electores hab\u00edan recurrido regularmente a Bonifacio VIII para el reconocimiento de sus elecciones y de la consagraci\u00f3n imperial. Bonifacio rechaz\u00f3 ambas porque Alberto hab\u00eda asesinado a su se\u00f1or feudal. Pronto estuvo Alberto en guerra con los tres arzobispo-electores renanos y en 1301 el papa lo llam\u00f3 a Roma para que respondiera de varios cargos. Victorioso en la batalla (1302) Alberto envi\u00f3 agentes a Bonifacio con cartas en las que negaba haber asesinado al rey Adolfo y que no hab\u00eda buscado la batalla voluntariamente  ni llevado el t\u00edtulo real mientras vivi\u00f3 Adolfo etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonifacio acab\u00f3 reconociendo su elecci\u00f3n (30 de abril, 1303). Un poco despu\u00e9s (17 de julio) Alberto renov\u00f3 el juramento de su padre de fidelidad a la Iglesia Romana, reconoci\u00f3 la autoridad papal en Alemania tal como la propon\u00eda Bonifacio (mayo 1303) y promet\u00eda no enviar, sin el consentimiento papal, un vicario imperial a la Toscana o Lombard\u00eda en los pr\u00f3ximos cinco a\u00f1os, y defender a la iglesia Romana de sus enemigos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonifacio no tuvo \u00e9xito en su intento de mantener la independencia de Escocia. Tras la derrocamiento y prisi\u00f3n de John Baliol, y la derrota de Wallace (1298), el Consejo de Regencia Escoc\u00e9s envi\u00f3 emisarios al papa para protestar contra la superioridad feudal de Inglaterra. Bonifacio, dec\u00edan, era el \u00fanico juez cuya jurisdicci\u00f3n se extend\u00eda sobre ambos reinos. El reino pertenec\u00eda por derecho a la Sede Romana y a nadie m\u00e1s. Bonifacio escribi\u00f3 a Eduardo I (27 de junio de 1299) record\u00e1ndole, dice Lingard, \u201ccasi con las mismas palabras del memorial escoc\u00e9s\u201d, que Escocia hab\u00eda pertenecido de antiguo y aun pertenec\u00eda a la Sede Romana. El rey deb\u00eda cesar todas las agresiones injustas, liberar a los cautivos y presentar ante la corte de Roma dentro de los seis meses siguientes cualquier derecho que reclamase sobre toda o sobre parte de Escocia. La carta le lleg\u00f3 al rey tras mucha demora, por manos de Roberto de Winchelsea, arzobispo de Canterbury y presentada por Eduardo ante un Parlamento convocado en Lincoln. En su contestaci\u00f3n (27 Sept., 1300) \u00e9ste negaba, sobre los nombres de 104 se\u00f1ores laicos, la reclamaci\u00f3n de soberan\u00eda  del papa sobre Escocia y afirmaba que ning\u00fan rey de Inglaterra hab\u00eda acudido ante juez alguno, eclesi\u00e1stico y civil, respecto a sus derechos en Escocia o cualquier otro derecho temporal, ni permitir\u00eda que fuera as\u00ed (Lingard, II, ch. vii).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rey, sin embargo (7 mayo, 1301), complet\u00f3 esas declaraciones  con una memoria  en la que expon\u00eda  el punto de vista real en las relaciones hist\u00f3ricas  entre Escocia e Inglaterra. En respuesta al rey los representantes escoceses reafirmaban la soberan\u00eda inmemorial de la Iglesia Romana sobre Escocia \u201cLa propiedad, el alodio peculiar de la Santa Sede \u201c, y segu\u00edan diciendo que en todas las controversias entre estos dos reinos  independientes e iguales , los recursos deb\u00edan dirigirse al superior, la iglesia de Roma. Es conflicto de alguna manera acad\u00e9mico pronto pareci\u00f3 en Roma que no ten\u00eda soluci\u00f3n debido a la mutua violencia y luchas del partido m\u00e1s d\u00e9bil (Bellesheim, \u00abHist. of the Cath. Church of Scotland\u00bb, London, 1887, II, 9-11), y es de menos importancia que las relaciones malogradas entre Bonifacio y Eduardo a prop\u00f3sito de impuestos  los injustos al clero. En 1294, por su propia autoridad, Eduardo I secuestr\u00f3 todos los dineros encontrados en los tesoros de todas las iglesias y monasterios. Pronto exigi\u00f3 y obtuvo del clero la mitad de sus ingresos, tanto de los laicos como de beneficios. Al a\u00f1o siguiente  exigi\u00f3 en tercio o un cuarto, pero rehusaron pagar m\u00e1s de un d\u00e9cimo. Cuando en la Convenci\u00f3n de Canterbury  (noviembre de 1296) el rey exigi\u00f3 un quinto de sus ingresos, el arzobispo Roberto de Winchelsea, siguiendo la nueva legislaci\u00f3n de Bonifacio, ofreci\u00f3 consultar al papa, por lo que el rey puso fuera de la ley a los cl\u00e9rigos seculares o regulares y se qued\u00f3 con sus ingresos, bienes e inmuebles. La provincia de Cork, cedi\u00f3, en la de Canterbury algunos resistieron alg\u00fan tiempo, entre ellos el valiente arzobispo que se retir\u00f3 a una parroquia rural. Con el tiempo se reconcili\u00f3 con el rey y le fueron devueltos sus bienes, pero como Eduardo muy pronto reclam\u00f3 por su propio derecho un tercio de los beneficios  eclesi\u00e1sticos, su reconocimiento de la Bula \u201cClericis laicos \u201c fue muy ef\u00edmero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El memorable conflicto con Felipe el Hermoso, rey de Francia, comenz\u00f3 a principios del reinado del papa y no termin\u00f3 ni siquiera con el tr\u00e1gico fin del su pontificado. El prop\u00f3sito general del papa era la paz europea, en inter\u00e9s de la cruzada que romper\u00eda para siempre, en el que parec\u00eda un momento favorable, el poder del Islam. El principal obst\u00e1culo a tal paz era la guerra entre Francia e Inglaterra por la injusta toma del Pa\u00eds Gasc\u00f3n por Felipe el Hermoso (1294). Los principales combatientes continuaron la guerra a expensas de la Iglesia a cuyos representantes cargaban de impuestos. Esos impuestos hab\u00edan sido con frecuencia autorizadas por los papas, pero s\u00f3lo con el prop\u00f3sito de la cruzada, mientras que ahora se aplicaban solamente a prop\u00f3sitos seculares de guerra. Los legados enviados por Bonifacio a ambos reyes unas semanas tras su elecci\u00f3n no consiguieron nada y los esfuerzos posteriores tampoco por la terca actitud de Felipe. Mientras tanto, las numerosas protestas del clero franc\u00e9s movieron al papa a actuar y con la aprobaci\u00f3n de los cardenales publico el 24 de febrero de 1295 la Bula \u00abClericis laicos\u00bb, en la que prohib\u00eda a los laicos quitar o recibir y al clero entregar, beneficios eclesi\u00e1sticos y propiedad, sin permiso de la Sede Apost\u00f3lica. Declaraba excomulgados a los pr\u00edncipes que impon\u00edan esas exacciones  y a los eclesi\u00e1sticos que las aceptaban.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros papas del siglo trece y el Tercero y Cuarto Concilios de Letr\u00e1n (1179,1215) hab\u00edan legislado de forma similar contra los opresores del clero. Aparte de la primera l\u00ednea de la Bula que parec\u00eda ofensiva  por reflejar a los laicos en general (Clericis laicos infensos esse oppido tradit antiquitas, i.e. \u201cToda la historia muestra claramente la enemistad de los laicos hacia el clero\u201d\u2026en realidad era algo conocid\u00edsimo en la escuela y tomado de fuentes anteriores, pero no hab\u00eda nada en general que pudiera despertar de forma particular el enfado real. Pero Felipe estaba indignado  y pronto respondi\u00f3 con una ordenanza real (17 de agosto) prohibiendo exportar oro o plata, piedras preciosas, armas y alimentos de su reino. Prohibi\u00f3 tambi\u00e9n que los mercaderes extranjeros permanecieran dentro de las fronteras de su reino. Estas medidas afectaron inmediatamente a la Iglesia Romana, que consegu\u00eda muchos de sus ingresos en Francia, inclusive los dineros de la cruzada, por lo que los numerosos recolectores papales fueron prohibidos. El rey tambi\u00e9n dej\u00f3 preparada para su publicaci\u00f3n (aunque nunca lo fue) una proclamaci\u00f3n  respecto a las obligaciones de los eclesi\u00e1sticos para con las cargas p\u00fablicas y el car\u00e1cter revocable de las inmunidades eclesi\u00e1sticas. (respecto a las generosas contribuciones del clero franc\u00e9s a las cargas nacionales v\u00e9ase la exhaustiva estad\u00edstica de Bourgain en \u00abRev. des quest. hist.\u00bb, 1890, XLVIII, 62.). En la Bula \u00abIneffabilis Amor\u00bb (20 sept.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonifacio protest\u00f3 vigorosamente contra estas actuaciones reales y explic\u00f3 que nunca hab\u00eda querido  prohibir los regalos voluntarios del clero o las contribuciones necesarias para la defensa del reino, tema sobre el que eran jueces el rey y su consejo. Durante 1297 el papa trat\u00f3 de varias maneras de aplacar el amargo enfado real, sobre todo con la Bula Etsi de Statu\u00bb (31 julio), y sobre todo con la canonizaci\u00f3n del abuelo del rey , Luis IX, el 11 de agosto de 1297) rey. La ordenanza real se retir\u00f3 y el doloroso incidente parec\u00eda cerrado. Mientras, la tregua por dos a\u00f1os que Bonifacio hab\u00eda tratado de imponer a Felipe y Eduardo fue finalmente aceptada  por ambos reyes a principio de 1298. Los asuntos en disputa eran llevados ante Bonifacio como \u00e1rbitro, aunque Felipe le acept\u00f3 no como papa sino como una persona privada, como Benedetto Gaetano. El resultado favorable a Felipe se hizo saber por Bonifacio en un consistorio p\u00fablico ( 27 de junio)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Jubileo de 1300  el elevado esp\u00edritu de Bonifacio parec\u00eda recibir una consolaci\u00f3n y una compensaci\u00f3n por las humillaciones anteriores. Esta celebraci\u00f3n \u00fanica, el apogeo del poder temporal del papado (Zaccaria, De anno Jubil\u00e6i, Rome, 1775), fue inaugurada formalmente por el papa en la fiuesta de los santos Pedro y Pablo (29 de junio). Giovanni Villani, un testigo ocular realza en su cr\u00f3nica florentina  que alrededor de 200.000 romeros iban llegando constantemente a la ciudad. Fue necesario abrir un hueco en la muralla de la ciudad Leonina, cerca del T\u00edber, para que la multitud  tuvieran mayor libertad de movimientos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los peregrinos llegaban de todos los pa\u00edses de Europa y hasta de la distante Asia. Pero ninguno de los reyes o pr\u00edncipes europeos, si exceptuamos al hijo mayor del rey de N\u00e1poles, llegaron para mostrar su respeto al Vicario de Cristo, lo que resultaba inquietante. Se dice que la segunda corona de la tiara pontificia, indicadora de su poder temporal, proviene de tiempos de Bonifacio, pudo ser a\u00f1adida en este momento.<br \/>\nMientras tanto Felipe contin\u00fao con su opresi\u00f3n fiscal inmisericorde con la iglesia. Y abusaba cada vez m\u00e1s de las llamadas regalia, regal\u00edas o privilegios de recolectar los beneficios de una di\u00f3cesis  mientras estaba vacante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde mediados de 1297 los Colonna exiliados hab\u00edan encontrado refugio y simpat\u00eda en la corte de Felipe, desde la que difund\u00edan calumnias contra Bonifacio y urg\u00edan la reuni\u00f3n de un Concilio general para deponerle. El absolutismo real ten\u00eda ahora una mayor incitaci\u00f3n por las sugerencias  de un dominio universal bajo la hegemon\u00eda de Francia. El nuevo estado hab\u00eda de asegurar adem\u00e1s de Tierra Santa, una paz universal. Ambos imperios, bizantino y germ\u00e1nico deb\u00edan incorporarse a \u00e9l y el papa ser\u00eda un mero patriarca espiritual, cuyos bienes administrar\u00eda el rey franc\u00e9s que pagar\u00eda al papa un salario anual que correspondiente con su oficio. Tal era el nuevo Bizantinismo expresado en una obra sobre la recuperaci\u00f3n de Tierra Santa (\u00abDe recuperatione terr\u00e6 sanct\u00e6\u00bb, en Bongars, \u00abGesta Dei per Francos\u00bb, II, 316-61, ed. Langlois, Paris, 1891), que aunque era una obra privada de Pierre Dubois, un funcionario de Felipe, probablemente reflejaba alg\u00fan plan fant\u00e1stico del rey (Finke, Zur Charakteristik, 217-18).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera parte de 1301, Bonifacio comision\u00f3 a Bernardo de Saisset, obispo de Pamiers (Languedoc), como legado de Felipe. Deb\u00eda protestar contra la continua opresi\u00f3n del clero y urgir al rey  que se aplicara dedicara a la cruzada los diezmos recogidos con indultos papales. Por varias razones De Saisset no fue bien recibido (Langlois, Hist. de France, ed. Lavisse, III, 2, 143). De vuelta a Pamiers fue acusado de pronunciar discursos traidores e incitar a la insurrecci\u00f3n, fue tra\u00eddo a Par\u00eds (12 de julio 1301) y de all\u00ed a Senlis, donde fue hallado culpable por un tribunal  dirigido por Pierre Flote, alguien desconocido para los historiadores modernos (Von Reumont) como \u201cun modelo de injusticia y violencia\u201d. En vano protest\u00f3 De Saisset de su inocencia y neg\u00f3 la competencia del tribunal civil. Fue entregado temporalmente a la custodia del arzobispo de Carbona, mientras Pierre Flote y Guillermo de Nogaret iban a Roma a conseguir de Bonifacio la degradaci\u00f3n de su legado y su entrega a la autoridad civil. Bonifacio actu\u00f3 con decisi\u00f3n. Exigi\u00f3 del rey la inmediata liberaci\u00f3n de De Saisset y escribi\u00f3 al arzobispo de Narbona que no siguiera deteni\u00e9ndole. Con la Bula \u00abSalvator Mundi\u00bb retir\u00f3 los indultos por los que el rey de Francia recog\u00eda los beneficiaos can\u00f3nicos eclesi\u00e1sticos  para la defensa del reino, es decir, reestableci\u00f3 la \u00abClericis laicos\u00bb y en la Bula \u201cAusculta Fili\u00bb (Escucha, hijo) del 5 de diciembre de 1301, se present\u00f3 como  la voz del papado medieval  y como genuino sucesor de los Gregorios y los Inocencios. En ella llama al rey para que oiga al vicario de Cristo que est\u00e1 sobre reyes y reinos (cf. Jeremias 1:10).El es el custodio de las llaves, el juez de los vivos y de los muertos y se sienta en un trono de justicia con poder para extirpar toda iniquidad. El es la cabeza de la iglesia que es una y sin mancha y no un monstruo de muchas cabezas que tiene completa autoridad divina para arrancar y derribar, para destruir y demoler, y tambi\u00e9n para construir y plantar. No debe el rey imaginar que no tiene superior, que no est\u00e1 sujeto a la m\u00e1s alta autoridad en la Iglesia  El papa se preocupa del bienestar de todos lo reyes y pr\u00edncipes pero particularmente de los reyes de Francia. Entonces contin\u00faa relatando sus muchos motivos de quejas contra el rey, como la aplicaci\u00f3n de los bienes eclesi\u00e1sticos a usos seculares, los procedimientos desp\u00f3ticos en arrastrar a los eclesi\u00e1sticos ante los tribunales civiles, el obstaculizar la autoridad episcopal, la falta de respeto hacia las provisiones papales y beneficios y opresi\u00f3n del clero Ya no ser\u00e1 responsable de la custodia del alma del rey pero ha decidido, tras consultar a sus cardenales llamar a Roma para el 4 de noviembre de 1302, a los obispos franceses y doctores en teolog\u00eda, abades principales etc., para que \u201c dispongan lo que convenga para la correcci\u00f3n de abusos y para la reforma del rey y de su reino\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Invita al rey a estar presente personalmente por representantes, advierte contra sus malos consejeros, y finalmente le recuerda elocuentemente la negligencia del rey en el asunto de la cruzada. Un lector imparcial, dice Von Reumont, se dar\u00e1 cuenta de que el documento es una repetici\u00f3n de manifestaciones anteriores y resume la ense\u00f1anza de los m\u00e1s estimados te\u00f3logos medievales sobre la naturaleza y extensi\u00f3n de la autoridad papal. Jacques de Normans, Archidi\u00e1conos de Carbona se lo present\u00f3 al rey el 10 de febrero de 1302. El conde de Artois lo arranc\u00f3 de las manos del Archidi\u00e1cono y lo arroj\u00f3 l fuego. Se suprimi\u00f3 tambi\u00e9n otra copia destinada al clero franc\u00e9s (Hefele, 2d ed., VI, 329). En lugar de la \u00abAusculta Fili\u00bb, circul\u00f3 inmediatamente una Bula falsificada \u00abDeum time\u00bb (Teme a Dios), probablemente obra de Pierre de Flote. Sus cinco o seis l\u00edneas altaneras se pensaron para incluir una cuidadosa frase Scire te volumnus quod in spiritualibus et temporalibus nobis subes (i. e., queremos que sepas que tu eres nuestro s\u00fabdito tanto en los asuntos spirituales como en los temporales. Y tambi\u00e9n se a\u00f1ad\u00eda que quien lo negara  era un hereje (lo que era odioso para el nieto de S. Luis). En vano protest\u00f3 el papa y los cardenales contra esta falsificaci\u00f3n, en vano intent\u00f3 explicar, un poco despu\u00e9s, que el ser s\u00fabdito al que se refiere la Bula es solamente ratione peccati, i. e., que la moralidad de cada acto real, privado o p\u00fablico, ca\u00eda dentro de la prerrogativa papal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tono general de \u00abAusculta Fili\u00bb, las admoniciones personales envueltas en un lenguaje severo de la Escritura, su proposici\u00f3n de proveer desde Roma una buena y pr\u00f3spera administraci\u00f3n  del reino franc\u00e9s, no se hab\u00edan calculado para calmar en este momento las mentes de los franceses, agitadas por los sucesos de los a\u00f1os precedentes Es tambi\u00e9n improbable que Bonifacio fuera muy popular entre el clero secular franc\u00e9s cuya petici\u00f3n (1290) contra las invasiones del clero te las \u00f3rdenes regulares hab\u00eda rechazado con sus maneras sarc\u00e1sticas cuando fue legado en Par\u00eds Finke in \u00abR\u00f6mische Quartalschrift\u00bb, 1895, IX, 171; \u00abJournal des Savants\u00bb, 1895, 240). La preocupaci\u00f3n por la independencia y honor del rey franc\u00e9s fue alimentada  por una contestaci\u00f3n falsificada del rey a Bonifacio como \u00abSciat maxima tua fatuitas\u00bb. Comienza:  \u201cFelipe, por la graia de Dios rey de los francos, a Bonifcio qeu actua como Supremo Pont\u00edfice. Que tu gran fatuidad  sepa que en las cosas temporales no estamos sujetos a nadie\u2026\u201d Ese documento, aunque probablemente nunca se present\u00f3 en Roma (Hefele), sin duda se abri\u00f3 camino hasta all\u00ed. Despu\u00e9s de prohibir al clero  franc\u00e9s ir a Roma o enviar all\u00ed ning\u00fan dinero y poniendo guardia  en todos los caminos, puertos y pasos que llevaban a Italia, y adem\u00e1s se anticip\u00f3 al concilio convocado por el papa en noviembre con una asamblea nacional en Par\u00eds (10 de abril 1301) en la catedral de Notre Dame. La Bula falsificada se ley\u00f3 ante los representantes de los tres estados. El papa fue violentamente denunciado por Pierre Flote por buscar la soberan\u00eda temporal en Francia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rey suplic\u00f3 a todos los presentes como amigo y les orden\u00f3 como su gobernante  que le ayudaran con sus consejos. Los nobles y los burgueses ofrecieron derramar su sangre por el rey mientras el clero, confuso y dubitativo pidi\u00f3 un receso pero finalmente cedieron hasta escribir al papa  en el mismo sentido que el rey. El estado laico dirigi\u00f3 a los cardenales una protesta desafiante en la que retiraban a Bonifacio el t\u00edtulo de papa, relataban los servicios de Francia a la iglesia Romana y se hicieron eco de las quejas reales sobre todo el que hubiera llamado a Roma a los principales eclesi\u00e1sticos de la naci\u00f3n. La carta de los obispos iba dirigida a Bonifacio y le ped\u00edan que mantuviera el acuerdo anterior, que retirara la convocatoria de un concilio y le suger\u00edan prudencia y moderaci\u00f3n, puesto que el laicado estaba preparado para desafiar todas las censuras papales. En la contestaci\u00f3n de los cardenales a los estados laicos, afirmaban su completa armon\u00eda con el papa, denunciaban las falsificaciones  y manten\u00edan que el papa nunca afirm\u00f3 u derecho a la soberan\u00eda temporal de Francia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su respuesta, Bonifacio afe\u00f3 severamente a los obispos su cobard\u00eda, respetos humanos y ego\u00edsmo. Al mismo tiempo hac\u00eda uso, era su estilo de no pocas expresiones  ofensivas para el orgullo de los eclesi\u00e1sticos franceses derramando sarcasmo sobre la persona del poderoso Pierre Flote (Hefele). Finalmente en un consistorio p\u00fablico (agosto de 1302)  en el que estaban presentes los enviados del rey, el cardenal\u2013obispo de Oporto neg\u00f3 formalmente que el papa hubiera reclamado nunca soberan\u00eda temporal sobre Francia y segur\u00f3 que la bula genuina (Ausculta Fili) hab\u00eda sido muy sopesada y era un acto de amor, a pesar de la severidad paternal de ciertas expresiones. Insist\u00eda en que el rey no era m\u00e1s libre que cualquier otro cristiano, de la suprema jurisdicci\u00f3n  del papa, y manten\u00eda la unidad de la autoridad eclesi\u00e1stica. La Sede Apost\u00f3lica, dec\u00eda, no era un territorio extranjero ni se pod\u00eda llamar extranjeros a sus ocupantes. Por lo dem\u00e1s el papa ten\u00eda autoridad completa  en cuestiones temporales ratione pecaccti, i.e. en cuanto concern\u00eda a la moralidad de los actos humanos. Segu\u00eda diciendo  que en la jurisdicci\u00f3n temporal hay que distinguir el derecho ( de jure) y su uso y ejecuci\u00f3n (usus et executio). La primera pertenec\u00eda al papa como Vicario de Cristo y de Pedro y negarla era negar un art\u00edculo de fe i.e, que Cristo juzga  a los vivos y a los muertos. Esta exigencia, dice Hefele, (2d ed., VI, 346), \u201c debe haberle aparecido al franc\u00e9s  como muy destructiva de de la limitaci\u00f3n antes mocionada ratione peccati.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gregorio IX hab\u00eda mantenido (1232, 1236), en su conflicto con los griegos y con Federico II, que Constantino el Grande hab\u00eda concedido poder temporal a los papas y que los emperadores y reyes eran s\u00f3lo sus auxiliares, obligados a utilizar su espada material  bajo su direcci\u00f3n (Conciliengesch., 2d ed., V, 102, 1044). Esta teor\u00eda, sin embargo nunca hab\u00eda sudo presentada ante Francia y era muy probable que levantara sospechas en aquella naci\u00f3n, porque ahora era una cuesti\u00f3n no de teor\u00eda  sino de pr\u00e1ctica, i. e. de la investigaci\u00f3n del gobierno de Felipe  y la amenaza de su deposici\u00f3n\u201c. Se refiera a las palabras que cierran el discurso con el que Bonifacio suplement\u00f3 el del cardenal-obispo de Oporto, es decir, que sus predecesores hab\u00edan depuesto a tres reyes franceses y que aunque no era igual que aquellos papas, depondr\u00eda al rey  Felipe con mucho dolor sicut unum garcionem (como a un siervo). Esta dura terminaci\u00f3n del discurso de Bonifacio puede ser una de las numerosas falsificaciones (Hergenr\u00f6ther, Kirche und Staat, 229; Hefele, IV, 344) de Pierre Flote y Nogaret. En la primera parte de su discurso el papa insiste en el gran desarrollo de Francia bajo la protecci\u00f3n papal, las desvergonzadas falsificaciones de Pierre Flote, la naturaleza exclusivamente eclesi\u00e1stica de la concesi\u00f3n (collatio) de beneficios y la preferencia papal por los doctores de teolog\u00eda contra el nepotismo laico en la cuesti\u00f3n de beneficios. Est\u00e1 airado por la afirmaci\u00f3n de que reclamaba Francia como feudal papal. \u201cHemos sido doctor en ambos derechos (civil y can\u00f3nico) estos cuarenta a\u00f1os y \u00bfquien puede creer que tal locura [fatuitas] haya pasado por Nuestra cabeza?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonifacio expresa tambi\u00e9n su disposici\u00f3n a aceptar la mediaci\u00f3n del duque de Borgo\u00f1a o el duque de Breta\u00f1a. Los esfuerzos del primero no sirvieron puesto que los cardenales insistieron e exigir una satisfacci\u00f3n por la quema de la bula papal  y por los calumniosos ataques contra Bonifacio. El rey replic\u00f3 confiscando los bienes de los eclesi\u00e1sticos que hab\u00edan salido hacia el concilio  romano, que se reuni\u00f3 el 30 de octubre de 1302.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaban presente cuatro arzobispos, treinta y cinco obispos, seis abades y varios doctores. Han desaparecido las Actas, probablemente durante el proceso contra la memoria de Bonifacio (1309-11). Sin embargo se emitieron dos bulas como resultado de sus deliberaciones. Una excomulgaba a quien impidiera, aprisionara o tratara mal a personas que estaban viajando a o volviendo de Roma. La otra (18 nov 1302) es la famosa \u201cUnam Sanctam\u201d,probablemente redactada por Egidio Romano (Colonna), arzobispo de Bourges y miembro del concilio y construida con grandes pasajes  de te\u00f3logos tan famosos como S. Bernardo, Hugo de S. Victor, Sto. Tom\u00e1s de Aquino y otros . Los principales conceptos son los siguientes (Hergenr\u00f6ther-Kirsch, 4th ed., II, 593):\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) S\u00f3lo hay una iglesia verdadera, fuera de la cual no hay salvaci\u00f3n y un cuerpo de Cristo con una cabeza y no con dos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2) La cabeza es Cristo y su representante, el papa de Roma. Quien reh\u00fasa el cuidado pastoral de Pedro no pertenece al reba\u00f1o de Cristo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3) Hay dos espadas (i.e., dos poderes) el espiritual y el temporal: el primero es llevado por la Iglesia y el segundo para la Iglesia. El primero por la mano del sacerdote el segundo por la de rrey, pero bajo la direcci\u00f3n del sacerdote (ad nutum et patientiam sacerdotis).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(4) Puesto que ha de haber una coordinaci\u00f3n de los miembros de los m\u00e1s bajos hasta los m\u00e1s altos, se sigue que el poder espiritual  est\u00e1 sobre el temporal y tiene el derecho de instruir (o establecer &#8211;  instituere) al \u00faltimo mirando a sus m\u00e1s altos fines  y juzgarlo cuando hace el mal. Quien resiste  al m\u00e1s alto poder ordenado por Dios, resiste al mismo Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(5) es necesario par ala salvaci\u00f3n que todos los hombres est\u00e9n sometidos al Romano Pont\u00edfice. Porro subesse Romano Pontifici omni human\u00e6 creatur\u00e6 declaramus, dicimus, definimus et pronunciamus omnino esse de necessitate salutis\u00bb. ( para un informe m\u00e1s detallado  de la Bula y varias controversias que la afectan, ver UNAM SANCTAM).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felipe hab\u00eda hecho que el dominico Jean Quidort (Joannes Parisiensis) preparase una refutaci\u00f3n de la bula en su \u201c\u00bbTractatus de potestate regi\u00e2 et papali\u00bb (Goldast, Monarchia, ii, 108 sq.), y el conflicto pas\u00f3 inmediatamente del campo de los principios a la persona de Bonifacio. El rey rechaz\u00f3 ahora al papa como \u00e1rbitro  en sus disputas con Inglaterra y Flandes, y dando una cort\u00e9s pero elusiva contestaci\u00f3n al legado que hab\u00eda enviado el papa, Jean Lemoine (febrero 1303) en una misi\u00f3n de paz, pero insistiendo entre otras condiciones, en el reconocimiento de los derechos del papado arriba expuestos. Lemoine hab\u00eda sido tambi\u00e9n comisionado para declarar a Felipe que, si no hab\u00eda una contestaci\u00f3n m\u00e1s satisfactoria a los doce puntos de la carta papal, proceder\u00eda spiritualiter et temporaliter contra \u00e9l, i.e., le excomulgar\u00eda y le depondr\u00eda. Bonifacio envi\u00f3 adem\u00e1s a Lemoine dos Breves en uno de los cuales declaraba al rey ya excomulgado  y en el otro ordenaba a los prelados francesas ir a Roma dentro de tres meses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras se preparaba en Par\u00eds la tormenta con la que se iba a cerrar desastrosamente el pontificado de Bonifacio  Felipe concluy\u00f3 un tratado de paz con Inglaterra, contemporiz\u00f3 con los Flamencos e hizo concesiones a sus s\u00fabditos. Bonifacio por su parte reconoci\u00f3 como se ha dicho, la elecci\u00f3n de Alberto de Austria, y dio fin al desesperanzador  conflicto con el rey aragon\u00e9s de Sicilia. Por otra parte parec\u00eda pol\u00edticamente sin esperanza y s\u00f3lo pod\u00eda confiar, cono confes\u00f3 p\u00fablicamente, en su sentido del derecho y el deber. Los hechos mostraron que ni siquiera en su propia casa pod\u00eda contar con la lealtad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una sesi\u00f3n extraordinaria del Consejo de Estado Franc\u00e9s (12 de marzo 1303), Guillermo de Nogaret apel\u00f3 a Felipe para que protegiera a la Iglesia contra el intruso y falso papa, Bonifacio, un simoniaco, ladr\u00f3n  y hereje, manteniendo que el rey debiera reunir una asamblea de de los prelados y Pares de Francia, a trav\u00e9s de cuyos esfuerzos  se podr\u00eda convocar un concilio, ante el que probar\u00eda sus acusaciones. As\u00ed pues se convoc\u00f3 ese concilio para el 13 de junio y se reuni\u00f3 en el Louvre de Par\u00eds. El mensajero papal con los Breves mencionados para el legado fue capturado en Troyes y apresado. El mismo Lemoine despu\u00e9s de protestar contra tal violencia, huy\u00f3. En la asamblea, llena de criaturas y amigos de Felipe, el caballero Guillermo de Plaisians (Du Plesis) lanz\u00f3 la acusaci\u00f3n contra el papa en 29 puntos, se ofreci\u00f3 a probarlos y pidi\u00f3 al rey que convocara un Concilio General. El Colonna proporcion\u00f3 el material para los infames cargos, que hace ya tiempo se han considerado calumniosos por historiadores serios. (Hefele, Conciliengesch., 2nd ed., VI, 460-63; Giovanni Villani, un contempor\u00e1neo, dice que el Concilio de Vienne  en 1312, le absolvi\u00f3 formalmente del cargo de herej\u00eda  Cf. Muratori, \u00abSS. Rer. Ital.\u00bb, XIV, 454; Raynaldus, ad an. 1312, 15-16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas se omiti\u00f3 crimen alguno \u2013 infidelidad, herej\u00eda, simon\u00eda, grave y no natural inmoralidad, idolatr\u00eda, magia, p\u00e9rdida de Tierra Santa, muerte de Celestino V etc. El Rey aseguraba que s\u00f3lo cooperar\u00eda en la convocatoria de un concilio general para satisfacer a su conciencia y para proteger el honor de la Santa Sede. Pidi\u00f3 la ayuda de los prelados y apel\u00f3 al futuro concilio y al papa futuro y a todos a los que pod\u00eda apelar contra toda posible acci\u00f3n de Bonifacio. Cinco arzobispos veinti\u00fan obispos y algunos abades se pusieron de parte del rey. Las resoluciones de la asamblea se leyeron al pueblo y se consiguieron varios cientos de adhesiones de cap\u00edtulos, monasterios o ciudades provinciales, sobre todo por medio de la violencia e intimidaci\u00f3n. El abad del C\u00edster, Juan de Pontoise, protest\u00f3 y fue apresado. Se enviaron cartas reales a los pr\u00edncipes de Europa y a los cardenales y obispos, mostrando el reciente celo del rey por el bienestar de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un consistorio p\u00fablico en Anagni ( agosto 1303) se declar\u00f3 inocente de los cargos que se imputaban en Par\u00eds con un solemne juramento y procedi\u00f3 inmediatamente a proteger la autoridad apost\u00f3lica. Las citaciones ante la Santa Sede se declararon v\u00e1lidas por el mero hecho de ser fijadas a las puertas de la iglesia en la sede de la Curia Romana y excomulg\u00f3 a cuantos obstaculizaran las citaciones. Suspendi\u00f3 al Arzobispo Gerhard de Nicosia (Chipre), primer signatario de las resoluciones cism\u00e1ticas. La universidad de Par\u00eds perdi\u00f3 el derecho de conferir grados en teolog\u00eda, c\u00e1nones y ley civil. Suspendi\u00f3 temporalmente en Francia el derecho de elecci\u00f3n de todos los cuerpos eclesi\u00e1sticos, reservando para la Santa Sede todos los beneficios vacantes, repeli\u00f3 como blasfemias los cargos calumniosos de Du Plesis, diciendo \u00bfqui\u00e9n ha o\u00eddo nunca que somos herejes? (Raynaldus,  ad an. 1311, 40), y denunci\u00f3 la apelaci\u00f3n a un futuro concilio general que no pod\u00eda ser convocado sino por \u00e9l mismo, el papa leg\u00edtimo.  Declar\u00f3 que a no ser que le rey se arrepintiera  le infligir\u00eda los m\u00e1s severos castigos de la iglesia. La bula \u00abSuper Petri solio\u00bb estaba lista para ser promulgada el 8 de septiembre. Conten\u00eda la forma tradicional de excomuni\u00f3n de los reyes y la liberaci\u00f3n de sus s\u00fabditos  del juramento de fidelidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felipe y sus consejeros hab\u00edan tomado medidas para quitar fuerza a la decisi\u00f3n papal o para prevenirla en un momento decisivo. Hab\u00edan planeado  apoderarse de Bonifacio y obligarle a abdicar o si se opon\u00eda, traerlo ante el concilio general en Francia  para ser condenado y depuesto. Desde abril Nogaret y Sciarra Colonna hab\u00edan formado en Toscana, a expensas de Felipe, una banda de mercenarios, unos 200 de a pie y a caballo. La ma\u00f1ana del 7 de septiembre, muy temprano,la banda apareci\u00f3 repentinamente en Anagni, bajo la flor de lis de Francia, gritando \u201cLarga vida al rey de Francia y a Colonna\u201d. Fueron admitidos a la ciudad por conspiradores de su bando y enseguida atacaron los palacios del papa y de su sobrino. Los desagradecidos ciudadanos confraternizaron con los sitiadores del papa, que mientras obtuvieron una tregua hasta las tres de la tarde, cuando rechaz\u00f3 las condiciones de Sciarra, es decir, la restauraci\u00f3n de Colonna, abdicaci\u00f3n y entrega a Sciarra de la persona del papa. Alrededor de las seis, sin embargo, el fort\u00edn papal fue tomado a trav\u00e9s de la catedral. Los soldados, con Sciarra a la cabeza, espada en mano (hab\u00eda jurado asesinar a Bonifacio) enseguida llen\u00f3 el hall en el que el papa le esperaba con cinco de sus cardenales, entre ellos su amado sobrino Francesco, que pronto huyeron y s\u00f3lo un espa\u00f1ol, el cardenal de Santa Sabina, permaneci\u00f3 a su lado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto fue saqueado el palacio papal, y hasta se destruyeron los archivos. Dino Compagni, el cronista florentino, relata que cuando Bonifacio vio que resistir era in\u00fatil, exclam\u00f3 \u201cPuesto que me traicionan como al Salvador, y mi fin est\u00e1 cercano, al menos morir\u00e9 como papa\u201d. Entonces ascendi\u00f3 al trono, vestido con los ornamentos pontificales, con la tiara en su cabeza, las llaves en una mano, una cruz en la otra, puesta cerca de su  pecho. As\u00ed se enfrent\u00f3 a los airados hombres armados. Se dice que Nogaret previno a Sciarra que no matara al papa. El mismo Nogaret  hizo saber a Bonifacio las resoluciones de Par\u00eds y le amenaz\u00f3 con llevarle encadenado a Lyon, donde se le depondr\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonifacio lo mir\u00f3 con desprecio, algunos dicen que sin decir una palabra, otros que replic\u00f3: \u201cAqu\u00ed est\u00e1 mi cabeza, aqu\u00ed est\u00e1 mi cuello, llevar\u00e9 con paciencia como cat\u00f3lico, pont\u00edfice legal y vicario de Cristo ser condenado y depuesto por los Patarinos ( herejes , en referencia a los padres del  tolosano Nogaret), deseo morir por la fe de Cristo y su Iglesia\u201d.Von Reumont asegura que no hay evidencia de maltrato f\u00edsico del papa por Sciarra o Nogaret. Dante (Purgatorio, XX, 86) subraya la violencia moral, aunque sus palabras casi conllevan  la noci\u00f3n de un mal f\u00edsico: \u201cVeo la flor-de-lis que entra en Anagni, y Cristo hecho cautivo en su propio vicario; veo que otra vez es denigrado, veo renovado el vinagre y la hiel, y entre ladrones vivos lo veo asesinado.\u201d Bonifacio fue retenido tres d\u00edas como prisionero en el palacio papal saqueado. Nadie se preocup\u00f3 de llevarle comida o bebida, mientras los bandidos discut\u00edan sobre su persona como si fuera valioso un bot\u00edn. Pero la ma\u00f1ana del 9 de septiembre los burgueses de Anagni cambiaron, hartos  quiz\u00e1s de la presencia de soldados  y avergonzados de que un papa, conciudadano suyo, pereciera dentro de sus murallas  a manos de los odiados franceses.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Expulsaron a Nogaret y su banda y confiaron a Bonifacio al cuidado de dos cardenales Orsini que hab\u00edan llegado de Roma con cuatrocientos jinetes; volvi\u00f3 a Roma con ellos. Antes de volver a Roma, perdon\u00f3 a algunos de los merodeadores que hab\u00edan sido capturados por los habitantes del burgo, exceptuando a los saqueadores de la propiedad de la Iglesia, a no ser que la devolvieran en tres d\u00edas. Lleg\u00f3 a Roma el 13 de sept. pero para inmediatamente caer bajo el control de los Orsini. No es de extra\u00f1ar que su atrevido esp\u00edritu cediera bajo el peso del dolor y melancol\u00eda. Muri\u00f3 de fiebre el 11 de octubre, en completa posesi\u00f3n de sus facultades y en presencia de ocho cardenales y los principales miembros de la familia pontificia, despu\u00e9s de recibir los sacramentos y hacer la confesi\u00f3n de fe. Su vida parec\u00eda destinada a ser cerrada en la oscuridad porque, debido a esta tormenta violenta e inusual, fue enterrado, dice un viejo cronista, con menos decencia de la que corresponde aun papa. Su cuerpo yace en la cripta de S. Pedro en un gran sarc\u00f3fago de m\u00e1rmol, con la lac\u00f3nica inscripci\u00f3n BONIFACIUS PAPA VIII. Su tumba se abri\u00f3 el 9 de octubre de 1605 y se encontr\u00f3 el cuerpo bastante intacto, sobre todo sus bien formadas manos , con lo que se puso demostr\u00f3 la falsedad de la calumnia de que hab\u00eda muerto loco, mordiendo sus manos, golpeando con la cabeza contra la pared etc. (Wiseman).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bonifacio fue un mecenas de las artes tal como Roma no hab\u00eda visto a\u00fan entre los papas, aunque, como nos advierte Guiraud ( p. 6), no es f\u00e1cil separar qu\u00e9 se debe a la propia iniciativa papal de lo que debemos a su sobrino bi\u00f3grafo y amante de las artes, el cardenal Stefaneschi. Historiadores modernos del arte del Renacimiento M\u00fcntz, Guiraud) datan en \u00e9l su primer progreso eficiente. La acusaci\u00f3n de idolatr\u00eda de los Colonna viene de las estatuas de m\u00e1rmol que ciudades agradecidas, como Anagni y Perugia levantaron en su honor en lugares p\u00fablicos \u201cdonde antes hubo \u00eddolos\u201d, dice un libelo anti-Bonbifacio contempor\u00e1neo (Guiraud, 4). La estatua de Anagni a\u00fan est\u00e9 en pie en la catedral de esa ciudad, reparada por \u00e9l. Tambi\u00e9n repar\u00f3 y fortific\u00f3 el palacio Gaetani de Anagni y mejor\u00f3 de forma similar las ciudades vecinas. En Roma, el palacio del Senador fue ampliado, el castillo de Sant\u00b4Angelo fortificado y la iglesia de S. Lorenzo en Panisperna edificada de nuevo. Alent\u00f3 en la construcci\u00f3n de la catedral de Perugia, mientras que la gema de g\u00f3tico ornamental, la catedral de Orvieto (1290-1309), fue terminada durante su pontificado. Para el Gran Jubileo de 1300 hizo restaurara y decorar los iglesias de Roma, sobre todo S. Juan de Letran, S pedro y Sta Mar\u00eda la Mayor. Llam\u00f3 a Roma al Giotto y le hizo encargos continuos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun se puede ver en S. Juan de Letr\u00e1n un retrato de Bonifacio VIII pintado por el Giotto. Historiadores del Renacimiento como M. M\u00fcntz ha restaurado el concepto original y en \u00e9l  se ve el noble balc\u00f3n de Caseta donde, durante el jubileo, el pont\u00edfice sol\u00eda impartir la bendici\u00f3n del Vicario de Cristo. En tiempos de Bonifacio los Cosimati continuaron y mejoraron su trabajo y bajo la influencia de Giotto se lleg\u00f3, como con Cavallini, a m\u00e1s altos conceptos del arte. Los delicados miniaturistas franceses fueron pronto igualados por los escribas papales del Vaticano. Dos gloriosos misales de Oderisio da Gubbio, \u00abEl Honor de Agubbio\u201d, pueden verse a\u00fan en el Vaticano donde vivi\u00f3 y trabaj\u00f3 su disc\u00edpulo, tambi\u00e9n inmortalizado por Dante (Purg., XI, 79), que habla de \u201clas rientes hojas tocadas por el pincel de Franco Bolognese\u00bb. Finalmente, la escultura fue honrada por Bonifacio en la persona de Arnolfo di Cambio que le construy\u00f3 la Capilla de la cuna en Sta. Mar\u00eda la Mayor y ejecut\u00f3 (M\u00fcntz) el sarc\u00f3fago en el que fue enterrado. Bob\u00a1nifacio era tambi\u00e9n amigo de las ciencias. Fund\u00f3 ( el 6 de junio de 1303) la Universidad de Roma, conocida como La Sapienza, y el mismo a\u00f1o, la universidad de Fermo. Finalmente tambi\u00e9n fue Bonifacio quien comenz\u00f3 de nuevo la Biblioteca Vaticana, cuyos tesoros se hab\u00edan  dispersado, junto con los archivos papales, en 1227 cuando los Frangipani romanos se pasaron al bando de Federico II y se llevaron la turris chartularia, i. e.el antiguo dep\u00f3sito de documentos de la Santa Sede. Los treinta y tres manuscritos griegos que conten\u00eda la Biblioteca Vaticana en 1311 eran los m\u00e1s antiguos conocidos seg\u00fan Fr. Ehrle y m\u00e1s a\u00fan, la colecci\u00f3n m\u00e1s amplia y m\u00e1s importante de Occidente. Bonifacio honr\u00f3 con creciente solemnidad (1298) las fiestas de los cuatro Evangelistas, de los doce Ap\u00f3stoles y de los cuatro Doctores de la Iglesia (Ambrosio, Augustin, Jeronimo, Gregorio el Grande, egregios ipsius doctores Ecclesi\u00e6) elev\u00e1ndolas a fiestas dobles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue uno de los canonistas m\u00e1s distinguidos de su \u00e9poca y como papa enriqueci\u00f3 la legislaci\u00f3n eclesi\u00e1stica general por la promulgaci\u00f3n (\u00abSacrosanct\u00e6\u00bb, 1298) de un gran n\u00famero de propias constituciones y las de sus predecesores, desde 1234 , cunado Gregorio IX promulg\u00f3 sus cinco libros de Decretales. En referencia a esto la colecci\u00f3n de Bonifacio fue titulada \u00abLiber Sextus\u00bb, i. e., Sexto Libro de las Constituciones Pontificales (Laurin, Introd. in Corp. Juris can., Freiburg, 1889). Pocos papas han producido apreciaciones m\u00e1s diversas y contradictorias. Historiadores protestantes en general y hasta escritores modernos cat\u00f3licos, escribi\u00f3 el cardenal Wiseman en 1844, le clasifican entre los papas malvados, un ambicioso, altivo e implacable mentiroso y traidor, todo su pontificado una historia de maldades. Para disipar esa visi\u00f3n grosera, exagerada y calumniosa es bueno distinguir sus expresiones y hechos como papa, de su car\u00e1cter personal, que durante su vida pareci\u00f3 a antip\u00e1tico a muchos. Un cuidadoso examen de las fuentes de sus m\u00e1s famosos pronunciamientos p\u00fablicos ha mostrados que son un mosaico de ense\u00f1anzas de te\u00f3logos anteriores o solemnes refuerzos de los c\u00e1nones de la Iglesia y bulas bien conocidas de sus predecesores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus principales prop\u00f3sitos, la paz de Europa y la recuperaci\u00f3n de la Tierra Santa, eran los de los papas precedentes. No hizo otra cosa que cumplir con su deber defendiendo la unidad de la iglesia y la supremac\u00eda de la autoridad cuando estaba amenazada por Felipe el Hermoso. Sus tratos pol\u00edtico eclesiales con los reyes de Europa ser\u00e1n culpables para los Erasmianos y para los que ignoran, por una parte, la rapacidad de Enrique la astuta capacidad de venganza y el obtuso ego\u00edsmo de Felipe y, por otra parte, el supremo oficio paternal del papa medieval como respetada cabeza de una poderosa familia de pueblos cuyas instituciones civiles comenzaban a unirse muy despacio entre la decadencia del feudalismo y de la antigua barbarie (Gosselin, Von Reumont), y que eran conscientes de que en pasado deb\u00edan solo a la Iglesia (i. e., al papa) justicia r\u00e1pida y segura, tribunales y procedimientos equitativos y liberaci\u00f3n de un absolutismo feudal justificado por un servicio p\u00fablico imposible de medir. El cardenal Wiseman dice (op. cit.): \u201cel car\u00e1cter y conducta de los papas ha sido con frecuencia pasado por alto\u201d; \u201cel instinto divino que les animaba, el destino inmortal que se les daba, la causa divina que se les confiaba, la ayuda sobrehumana que les fortalec\u00eda  s\u00f3lo pod\u00eda ser apreciada por una mente cat\u00f3lica, y son demasiado generalmente excluidos por los historiadores protestantes o se transforman en la correspondientes capacidades humanas, o pol\u00edticas, o energ\u00edas o virtudes\u201d. Sigue diciendo, tras examinar algunas afirmaciones populares sobre la conducta moral y eclesi\u00e1stica de Bonifacio, este papa aparec\u00eda bajo una nueva luz \u201ccomo un pont\u00edfice que comenz\u00f3 su reinado con la m\u00e1s gloriosa promesa y la cerr\u00f3 entre tristes calamidades, que dedic\u00f3  a trav\u00e9s de todo ello , las energ\u00edas de una gran mente cultivada por el profundo saber y madurada por largas experiencias en los asuntos eclesi\u00e1sticos m\u00e1s delicados a la consecuci\u00f3n de un fin verdaderamente noble y que, a lo largo de su carrera, mostr\u00f3 muchas grandes virtudes y que pod\u00eda alegar como atenuante de sus fallos el convulso estado de los asuntos p\u00fablicos, la rudeza de los tiempos, la falta de fe y violento car\u00e1cter de aquellos con los que ten\u00eda que tratar. Estas circunstancias, influyendo sobre una mente naturalmente recta e inflexible, llev\u00f3 a una austeridad de formas y severidad de conducta que vistos a trav\u00e9s de los sentimientos de los tiempos modernos pueden aparecer extremados y casi injustificables. Pero despu\u00e9s de buscar a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas de sus m\u00e1s hostiles historiadores, estamos satisfechos de que este es el \u00fanico punto en el que una acusaci\u00f3n plausible puede sostenerse contra \u00e9l\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La memoria de Bonifacio, curiosamente, ha sufrido m\u00e1s por dos grandes poetas, voceros de un catolicismo ultra-espiritual e imposible,Fra Jacopone da Todi y Dante. El primero era \u201cel sublime tonto\u201d del amor espiritual del \u201cStabat Mater\u201d y principal cantor de los \u201cEspirituales\u201d, o franciscanos extremistas, encarcelado por Bonifacio a quien satiriz\u00f3 en la lengua musical y vernacular de la pen\u00ednsula. El segundo era un Gibelino i.e., un antagonista pol\u00edtico del papa G\u00fcelfo, al que atribuy\u00f3 sus desgracias personales, pero en las l\u00edneas de una invectiva inmortal cuya maligna belleza inquietar\u00e1 siempre el juicio del lector.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Historiadores cat\u00f3licos como Hergenr\u00f6ther-Kirsch (4th ed., II, 597-98), alaban la rectitude de los motives papales y el valor de sus convicciones que hasta casi antes de su muerte le hicieron contar como pajas a todos los gobernantes terrenos, si el ten\u00eda de su parte la verdad y la justicia (op. cit., II, 597, note 4). Admiten sin embargo la violencia explosiva y fraseolog\u00eda ofensiva de algunos de sus documentos p\u00fablicos y la imprudencia ocasional de algunas de sus medidas pol\u00edticas. Camin\u00f3 por las huellas de los pies de sus inmediatos predecesores, pero los nuevos enemigos eran m\u00e1s fieros y l\u00f3gicos que los extirpados Hohenstaufen, y fueron m\u00e1s r\u00e1pidos en pervertir y utilizar la opini\u00f3n p\u00fablica de j\u00f3venes y orgullosas nacionalidades. Un testigo ocular, Giovanni Villani, ha dejado en su cr\u00f3nica florentina (Muratori, XIII, 348 sqq.) un retrato de Bonifacio que el juicioso Von Reumont parece considerar digno de cr\u00e9dito. De acuerdo con ella, Bonifacio, el m\u00e1s inteligente canonista de su tiempo, era un hombre generoso y de gran coraz\u00f3n, amante de la magnificencia, pero tambi\u00e9n arrogante, orgulloso, de terquedad en sus maneras, mas temido que amado, de mente demasiado mundana y demasiado aficionado al dinero tanto para la iglesia como para su familia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ocultaba su nepotismo. Fund\u00f3 la casa romana de los Gaetani y en el proceso de exaltar a su familia se atrajo sobre s\u00ed el odio de los Colonna y su potente clan. Gr\u00f6ne, un historiador cat\u00f3lico de los papas, dice de Bonifacio (II, 164) que mientras que sus declaraciones igualan en importancia a las de Gregorio VII e Inocencio III, estos estaban siempre m\u00e1s preparados para actuar, Bonifacio para disertar; ellos confiaban en la fuerza divina de su oficio, Bonifacio en la inteligencia de sus deducciones can\u00f3nicas. Para el proceso contra su memoria ver CLEMENTE V.\n<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Matreriales originales.\u2014La historia de Bonifacio est\u00e1 muy bien en DIGARD, FAUCON, y THOMAS, Les registres de Boniface VIII. (Paris, 1884, sqq.); DU PUY (Gallican), Hist. du diff\u00e9rend du pape Boniface VIII. avec Philippe le Bel (Paris, 1655), con una selecci\u00f3n y arreglo muy parcial de materiales valiosos pero mal editados; BAILLET ( jansenista violento), Hist. des d\u00e9smelez du pape Boniface VIII. avec Philippe le Bel (Paris, 1718). Sobre la parte romana ver: VIGOR, Historia eorum qua acta sunt inter Philippe, Pulcher, et Bonif. VIII. (Rome, 1639); RUBEUS, Boniface VIII et Familia Caietanorum (Rome, 1651).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La carrera inical y la coronaci\u00f3n del papa se relatan ( en verso) por el  CARDINAL STEPANESCHI (STEPHANESIUS) en Acta SS. (May, IV, 471). RAYNAULDUS, Ann. Eccl. (1294-1303), donde muchos de los m\u00e1s importantes documentos se dan completos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Contemporary Chroniclers. &#8211;VILLANI, Hist. Fiorentine, en Muratori SS. Rer. Ital., XIII, 348; DINO COMPAGNI, Chronica, ed. DE LONGO (Florence, 1879-87);los cronistas italianos citados en HERGENR\u00d6THER-KIRSCH (4th ed.) est\u00e1n en MURATORI, Scriptores. Para la eleccion de Bonifacio ver HEFELE, Conciliengesch.; SOUCHON, Die Papstwahlen von Bonifaz VIII. bei Urban VI., etc. (Brunswick, 1888); FINKE, Aus den Tagen etc., 44- 76; DENIFLE, Das Denkschrift der Colonna gegen Bonifaz VIII., u. der Kardin\u00e4le gegen die Colonna, en Archiv f\u00fcr Litt. u. Kircheng. des M. A. (1892), V, 493.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el incidente de Anagni ver: KERVYN DE LETTENHOVE, en Rev. der quest. hist. (1872), XI, 411; DIGARD, ibid. (1888), XXIII, 557.<br \/>\nCatholic Biography. \u2013 Adem\u00e1s los historiadores generales, FLEURY (Gallican), ROSENBACHER, CHRISTOPHER, ver CHANTREL, Boniface VIII. (Paris, 1862), y el excelente trabajo de TOSTI, Storia de Bonifazio VIII e de\u2019 suoi tempi (Monte Cassino, 1846).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las m\u00e1s importantes contribuciones cr\u00edticas modernas a la vida de Bonifacio son los de FINKE, op. cit. (Munich, 1902), resultado de nuevos descubrimientos en los archivos medievales, especialmente en Barcelona, entre los papeles del reinado de Jaime II, rey de Arag\u00f3n y contempor\u00e1neo de Bonifacio ( informes de los agentes reales en Roma etc.). Cf. Anal. Bolland. (1904), XXIII, 339; Rev. des quest. hist. (1903), XXVI, 122; Lit. Rundschau (1902), XXVIII, 315; y Canoniste Contemporain (1903), XXVI, 122. Ver tambi\u00e9n FINKE, Bonifaz VIII., en Hochland (1904), I; IDEM, Zur Charakteristik Philipps des Sch\u00f6nen en Mittheil. des Inst. f. \u00e6st. Geschichtsforschung (1905), XXIV, 201-14.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una excelente apologia es la de (Cardenal) WISEMAN, Pope Boniface VIII, en Dublin Review (1844), reimpreso en Historical Essays; HEMMER, en Dict. de th\u00e9ol cath., II, i, 982-1003 (Buena bibliograf\u00eda); y el exhaustivo studio de HEFELE, op. cit. (2nd ed., Freiburg, 1890), VI, 281 passim; JUNGMANN, Diss. select\u00e6 in hist. eccl. (Ratisbon, 1886), VI. El (no cat\u00f3lico) trabajo de DRUMANN, Geschichte Bonifaz VIII. (K\u00f6nigsberg, 1852), es importante pero parcial. Political Situation and Attitude of Medieval Popes.\u2014Ver el s\u00f3lido trabajo de GOSSELIN, The Power of the Pope in the Middle Ages, tr. KELLY (London, 1883); el erudito trabajo de HERGENR\u00d6THER, Kath. Kirche und christ. Staat (Freiburg, 1873); Eng. tr. London, 1876); BAUDRILLARD, Des id\u00e9es qu&#8217;on se faisait au XIVe si\u00e8cle sur le droit d&#8217;interven. du Souv. Pont. dans les affaires polit., in Revue d&#8217;hist. et de litt. relig. (Paris, 1898); PLANCK, Hist. de la const. de la soc. eccl. chr\u00e9t. (1809), V, 12-154 (favorable).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los m\u00e1s notable de los escritores franceses favorables a Felipe son: LECLERCQ y RENAN, en Hist. Litt. de la France au XIVe si\u00e8cle (Paris, 1865); [ver RENAN, Etudes sur la polit. relig. du r\u00e8gne de Philippe le Bel (Paris, 1889)]; y LANGLOIS, Hist. de France, ed. LAVISSE (Paris, 1901), III, II, 127-73; cf. el equilabrado estudio de BOUTARIC, La France sous Philippe le Bel (Paris, 1861); tambi\u00e9n la balla narrativa de VON REUMONT, Gesch. der Stadt Rom (Berlin, 1867), II, i, 614-71; GGEGOROVIUS (no-catolico), Gesch. d. Stadt Rom (3d ed., Stuttgart, 1878), V, 501, tr. por Hamilton; H\u00d6FLER, R\u00fcckblick auf Papst Bonifaz VIII., en Abhandl. d. bayrisch. Akad. d. Wiss. hist. Kl. (Munich, 1843), III, iii, 32 sqq.; ROCQUAIN, La Cour de Rome et l&#8217;esprit de r\u00e9forme avant Luther (Paris, 1895), II, 258-512; LAURENT, L&#8217;Eglise et l&#8217;Etat, moyen \u00e2ge et r\u00e9forme (Paris, 1866), violento e injusto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pamphlet Literature. \u2013 para ambas partes , ver SCHOLZ, Die Publizistik zur Zeit Ph. des Sch\u00f6nen und Bonif. VIII. (Stuttgart, 1903);tambi\u00e9n  SCADUTO, Stato e Chiesa negli scriti politici, 1122-1347 (Florence, 1847); y RIEZLER, Die literarischen Widersacher der P\u00e4pste zur Zeit Ludwigs des Bayern (Munich, 1874). Importantantes nuevas monograf\u00edas concernientes a las principales figures en el conflicto son las de HOLTZMANN, Wilhelm von Nogaret (Freiburg, 1898); and HUYSKINS, Kardinal Napoleon Orsini, ein Lebensbild, etc. (Marburg, 1902). Entre los \u00faltimos estudios, basados en las investigaciones arriba mencionadas de Dr. Finke, son: SCHOLZ, Zur Beurteilung Bonifaz VIII. und seines sittlich-religiosen Charakters, en Hist.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vierteljahrschrift (1906), IX, 470-506; WENCK, War Bonifaz VIII. ein Ketzer? en Hist. Zeitschrift (1905), 1-66 ( mantiene que Bonifacio era un averroista), y la buena refutaci\u00f3n de HOLTZMANN, Papst Bonifaz VIII., ein Ketzer? en Mittheil. d. Inst. f. \u00e6st. Gesch. f(1905), 488-98; cf. WENCK&#8217;s contestaci\u00f3n, ibid. (1906), 185-95.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Bula  \u00abUnum Sanctam\u00bb: BERCHTOLD, Die Bulle Unam Sanctam, etc., und ihre wahre Bedeutung f\u00fcr Kire en Rev. des quest. hist. (July, 1887), abandonando sus tesis (y las de DANBERGER que esta Bula era una falsificaci\u00f3n (ibid., 1879), 91-130. Sobre el exacto sentido de la muy disputada instituere (instruir o establecer?) en \u00abUnam Sanctam\u00bb, ver FUNK, Kirchengesch. Abhandlungen (Paderborn, 1897), I, 483- 89.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para los servicios a las ciencias y bellas artes, ver EHRLE, Zur Gesch. des Schatzes, der Bibl. und des Archivs der P\u00e4pste in 14. Jahrh., in Archiv f\u00fcr Litt. u. Kircheng. des M. A. (1885), I, i, 228; IDEM, Hist. Biblioth. Avenionen. (Rome, &#8211;); MOLINIER, Inventaire du tr\u00e9sor du Saint-Si\u00e8ge sous Boniface VIII.,en Bibl. de l&#8217;Ecole des Chartes (1882-85); los escritos de historiador del arte M\u00dcNTZ, y GUIRARD, L&#8217;Eglise et les Origines de la Renaissancea (Paris, 1904).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTHOMAS OESTREICH.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTranscrito por WGKofron, Con agradecimeinto a Fr. John Hilkert, Akron, Ohio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nTraducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(BENEDETTO GAETANO) Nacido en Anagni alrededor de 1235 y fallecido en Roma el 11 de octubre de 1303, hijo de Loffred descendiente de una familia noble espa\u00f1ola pero establecida de antiguo en Italia \u2013 primero en Gaeta y despu\u00e9s en Anagni. Aunque su madre estaba conectada con la casa de Segni, que ya hab\u00eda dado &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/papa-bonifacio-viii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPAPA BONIFACIO VIII\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23651","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23651","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23651"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23651\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23651"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23651"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23651"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}