{"id":23678,"date":"2016-02-05T16:08:26","date_gmt":"2016-02-05T21:08:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-bruno\/"},"modified":"2016-02-05T16:08:26","modified_gmt":"2016-02-05T21:08:26","slug":"san-bruno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-bruno\/","title":{"rendered":"SAN BRUNO"},"content":{"rendered":"<p>\n                          Confesor,autor eclesi\u00e1stico y fundador de la Orden de la Cartuja. Naci\u00f3 en Colonia hacia el a\u00f1o 1030; muri\u00f3 el 6 de octubre de 1101. Se le representa habitualmente con una calavera en las manos, un libro y una cruz, o coronado con siete estrellas; o con un pergamino que porta la divisa O Bonitas. Su fiesta se celebra el 6 de Octubre. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, San Bruno pertenec\u00eda a la familia de Hartenfaust, o Hardebest, una de las principales familias de la ciudad, y en recuerdo de este origen diferentes miembros de la familia de Hartenfaust han recibido de los Cartujos o bien oraciones especiales por los muertos, como en el caso de Peter Bruno Hartenfaust en 1714, y Louis Alexander Hartenfaust, bar\u00f3n de Laach, en 1740; o una relaci\u00f3n personal con la orden, como con Louis Bruno de Hardevest, bar\u00f3n de Laach y burgomaestre de la ciudad de Bergues-S. Winnoc, en la di\u00f3cesis de Cambrai, con el que se extingui\u00f3 la l\u00ednea masculina de la familia Hardevest el 22 de marzo de 1784.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos poca informaci\u00f3n sobre la infancia y juventud de San Bruno. Nacido en Colonia, habr\u00eda estudiado en el colegio de la ciudad, o colegiata de San Cuniberto. Mientras era a\u00fan bastante joven (a pueris) fue a completar su educaci\u00f3n a Reims, atra\u00eddo por la reputaci\u00f3n de la escuela episcopal y de su director, Heriman. All\u00ed acab\u00f3 sus estudios cl\u00e1sicos y se perfeccion\u00f3 en las ciencias sagradas que en esa \u00e9poca consist\u00edan principalmente en el estudio de las Sagradas Escrituras y de los Padres. All\u00ed se hizo, seg\u00fan el testimonio de sus contempor\u00e1neos, instruido tanto en la ciencia humana como divina. Completada su educaci\u00f3n, San Bruno volvi\u00f3 a Colonia, donde fue provisto de una canonj\u00eda en San Cuniberto, y seg\u00fan la opini\u00f3n m\u00e1s probable, elevado a la dignidad sacerdotal. Esto fue hacia el a\u00f1o 1055. En 1056, el obispo Gervais le llam\u00f3 a Reims, para ayudar a su antiguo maestro Heriman en la direcci\u00f3n de la escuela. Este \u00faltimo estaba ya dirigiendo su atenci\u00f3n hacia una forma de vida m\u00e1s perfecta, y cuando al final dej\u00f3 el mundo para ingresar en la vida religiosa, en 1057, San Bruno se encontr\u00f3 como director de la escuela episcopal, o ec\u00f3latra, un puesto tan dif\u00edcil como elevado, pues entonces inclu\u00eda la direcci\u00f3n de las escuelas publicas y la supervisi\u00f3n de todos los establecimientos educativos de la di\u00f3cesis. Durante casi veinte a\u00f1os, de 1057 a 1075, mantuvo el prestigio que la escuela de Reims hab\u00eda alcanzado bajo sus antiguos directores, Remi de Auxerre, Hucbald de St. Amand, Gerberto y \u00faltimamente Heriman. De la excelencia de su ense\u00f1anza tenemos una prueba en los t\u00edtulos funerarios compuestos en su honor, que celebran su elocuencia, sus talentos po\u00e9tico, filos\u00f3fico y por encima de todos exeg\u00e9tico y teol\u00f3gico; y tambi\u00e9n en los m\u00e9ritos de sus disc\u00edpulos, entre los cuales estaban Eudes de Chatillon, despu\u00e9s Urbano II, Rangier, cardenal y obispo de Reggio, Robert, obispo de Langres y un gran n\u00famero de prelados y abades.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1075 San Bruno fue nombrado canciller de la iglesia de Reims, y tuvo entonces que dedicarse especialmente a la administraci\u00f3n de la di\u00f3cesis. Mientras tanto, el piadoso obispo Gervais, amigo de San Bruno, hab\u00eda sido sucedido por Manas\u00e9s de Gournai, que r\u00e1pidamente se hizo odioso por su impiedad y violencia. El canciller y otros dos can\u00f3nigos fueron encargados de llevar al legado papal, Hugo de Die, las quejas del indignado clero, y en el concilio de Autun, 1077, obtuvieron la suspensi\u00f3n del indigno prelado. La respuesta de este \u00faltimo fue arrasar las casas de sus acusadores, confiscar sus bienes, vender sus beneficios y apelar al Papa. Entonces Bruno se ausent\u00f3 por un tiempo de Reims, y fue probablemente a Roma a defender la justicia de su causa. S\u00f3lo en 1080 una sentencia clara, confirmada por un alzamiento del pueblo, oblig\u00f3 a Manas\u00e9s a retirarse y refugiarse con el emperador Enrique IV. Libre entonces de elegir otro obispo, el clero estaba a punto de unir sus votos en el canciller. \u00e9l, sin embargo, ten\u00eda designios muy diferentes en perspectiva. Seg\u00fan una tradici\u00f3n conservada en la Orden de la Cartuja, Bruno se persuadi\u00f3 de abandonar el mundo por la contemplaci\u00f3n de un c\u00e9lebre prodigio, popularizado por el pincel de Lesueur \u2013 la triple resurrecci\u00f3n del m\u00e9dico parisino, Raymond Diocres. A esta tradici\u00f3n se opone el silencio de los contempor\u00e1neos y de los primeros bi\u00f3grafos del santo; el silencio del propio San Bruno en su carta a Raoul le Vert, preboste de Reims; y la imposibilidad de probar que estuviera nunca en Par\u00eds. No hab\u00eda necesidad de argumento tan extraordinario para hacerle dejar el mundo. Alg\u00fan tiempo antes, cuando estaba en conversaci\u00f3n con dos de sus amigos, Ra\u00fal y Fulco, can\u00f3nigos como el de Reims, se hab\u00edan inflamado tanto en el amor de Dios y el deseo de los bienes eternos que hab\u00edan hecho voto de abandonar el mundo y abrazar la vida religiosa. Este voto, pronunciado en 1077, no pudo ponerse en obra hasta 1080, debido a diversas circunstancias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera idea de San Bruno al dejar Reims parece haber sido ponerse \u00e9l y sus compa\u00f1eros bajo la direcci\u00f3n de un eminente solitario, San Roberto, que recientemente (1075) se hab\u00eda establecido en Molesme, en la di\u00f3cesis de Langres, junto con un grupo de otros solitarios que iban m\u00e1s tarde (1098) a constituir la Orden Cisterciense. Pero pronto vio que esta no era su vocaci\u00f3n, y despu\u00e9s de una corta estancia en Seche-Fontaine cerca de Molesme, dej\u00f3 a dos de sus compa\u00f1eros, Pedro y Lamberto, y se dirigi\u00f3 con otros seis a Hugo de Chateauneuf, obispo de Grenoble, y, seg\u00fan algunos autores, uno de sus disc\u00edpulos. El obispo, a quien Dios hab\u00eda mostrado a estos hombres en un sue\u00f1o, bajo la imagen de siete estrellas, les condujo e instal\u00f3 el mismo (1084) en un lugar agreste de los Alpes del Delfinado llamado Chartreuse, a unas cuatro leguas de Grenoble, en medio de rocas escarpadas y monta\u00f1as casi siempre cubiertas de nieve. Con San Bruno estaban Landuino, los dos Esteban, de Bourg y de Die, can\u00f3nigos de San Rufo, y Hugo el Capell\u00e1n, \u201ctodos ellos los hombres m\u00e1s sabios de su tiempo\u201d, y dos laicos, Andr\u00e9s y Guerin, que despu\u00e9s se convirtieron en los primeros hermanos legos. Construyeron un peque\u00f1o monasterio donde vivieron en profundo retiro y pobreza, completamente ocupados en la oraci\u00f3n y el estudio, y honrados frecuentemente con las visitas de San Hugo, que se volvi\u00f3 como uno de ellos. Su modo de vida ha sido recogido por un contempor\u00e1neo, Guibert de Nogent, que les visit\u00f3 en su soledad. (De Vita sua, I, ii). Mientras tanto, otro disc\u00edpulo de San Bruno, Eudes de Chatillon, se hab\u00eda convertido en Papa con el nombre de Urbano II (1088). Resuelto a continuar la obra de reforma comenzada por Gregorio VII, y estando obligado a luchar contra el antipapa, Guiberto de Ravena, y el emperador Enrique IV, busc\u00f3 rodearse de aliados devotos y llam\u00f3 a su antiguo maestro ad Sedis Apostolicae servitium. As\u00ed el solitario se vio obligado a dejar el lugar donde hab\u00eda pasado m\u00e1s de seis a\u00f1os de retiro, seguido por una parte de su comunidad que no pod\u00eda mentalizarse a vivir separada de \u00e9l (1090). Es dif\u00edcil indicar el lugar que ocup\u00f3 entonces en la corte pontificia, o su influencia en los acontecimientos contempor\u00e1neos, que fue totalmente oculta y confidencial. Alojado en el palacio del propio Papa y admitido a sus consejos, y encargado, adem\u00e1s, con otros colaboradores, de preparar asuntos para los numerosos concilios de este periodo, debemos concederle alg\u00fan cr\u00e9dito por sus resultados. Pero \u00e9l tuvo siempre cuidado de mantenerse en segundo plano, y aunque parece haber asistido al Concilio de Benevento (Marzo de 1091), no encontramos evidencia de que hubiera estado presente en los concilios de Troja (Marzo de 1093), de Piacenza (Marzo de 1095) o de Clermont (Noviembre de 1095). Su papel en la historia est\u00e1 borroso. Todo lo que podemos decir con seguridad es que apoy\u00f3 con todas sus fuerzas al Soberano Pont\u00edfice en sus esfuerzos para la reforma del clero, esfuerzos inaugurados en el Concilio de Melfi (1089) y continuados en el de Benevento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco tiempo despu\u00e9s de la llegada de San Bruno, el Papa se hab\u00eda visto obligado a abandonar Roma ante las fuerzas victoriosas del emperador y el antipapa. Se retir\u00f3 con toda su corte al sur de Italia. Durante el viaje, el antiguo profesor de Reims atrajo la atenci\u00f3n del clero de Reggio en Calabria, que acababa de perder a su arzobispo Arnulfo (1090), y le dieron sus votos. El Papa y el pr\u00edncipe normando Roger, Duque de Apulia, aprobaron firmemente la elecci\u00f3n y presionaron a San Bruno a aceptarla. En una coyuntura similar en Reims hab\u00eda escapado huyendo; esta vez escap\u00f3 haciendo que fuera elegido uno de sus antiguos disc\u00edpulos, Rangier, que afortunadamente estaba cerca en la abad\u00eda benedictina de La Cava, cerca de Salerno. Pero temi\u00f3 que tales intentos se repitieran; adem\u00e1s estaba cansado de la agitada vida que le hab\u00eda sido impuesta, y la soledad le invitaba siempre. Pidi\u00f3, por tanto, y despu\u00e9s de mucha dificultad, consigui\u00f3 el permiso del Papa para volver de nuevo a su vida solitaria. Su intenci\u00f3n era reunirse con sus hermanos en el Delfinado, como deja claro una carta dirigida a ellos. Pero la voluntad de Urbano II le mantuvo en Italia, cerca de la corte papal, a la que pod\u00eda ser llamado en caso de necesidad. El lugar elegido para su nuevo retiro por San Bruno y algunos seguidores estaba en la di\u00f3cesis de Squillace, en la vertiente oriental de la gran cadena que cruza Calabria de norte a sur, y en un alto valle de tres millas de largo y dos de ancho, cubierto de vegetaci\u00f3n. Los nuevos solitarios construyeron una peque\u00f1a capilla de tablones para sus reuniones piadosas y, en las profundidades de los bosques, caba\u00f1as con techo de barro para sus moradas. Una leyenda dice que San Bruno mientras estaba en oraci\u00f3n fue descubierto por los sabuesos de Roger, Gran Conde de Sicilia y Calabria y t\u00edo del Duque de Apulia, que estaba cazando entonces en la vecindad, y que as\u00ed aprendi\u00f3 a conocerlo y venerarlo; pero el Conde no ten\u00eda necesidad de esperar esa ocasi\u00f3n para conocerle, pues fue probablemente por invitaci\u00f3n suya que los nuevos solitarios se establecieron en sus dominios. Ese mismo a\u00f1o (1091) les visit\u00f3, les hizo cesi\u00f3n de las tierras que ocupaban, y una estrecha amistad se cre\u00f3 entre ellos. M\u00e1s de una vez San Bruno fue a Mileto a tomar parte de las alegr\u00edas y las penas de la noble familia, para visitar al Conde cuando enferm\u00f3 (1098 y 1101), y para bautizar a su hijo, Roger, el futuro Rey de Sicilia. Pero m\u00e1s a menudo fue Roger quien fue al desierto a visitar a sus amigos, y cuando, por su generosidad, se construy\u00f3 el monasterio de San Esteban, en 1095, cerca de la ermita de Santa Mar\u00eda, se erigi\u00f3 anexa a \u00e9l una peque\u00f1a casa de campo en la que le gustaba pasar el tiempo que le dejaba libre el gobierno de su Estado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto los amigos de San Bruno murieron uno tras otro: Urbano II en 1099; Landuino, el prior de la Gran Cartuja, su primer compa\u00f1ero, en 1100; el Conde Roger en 1101. Su propio tiempo se acercaba. Antes de su muerte reuni\u00f3 por \u00faltima vez a sus hermanos a su alrededor e hizo en su presencia profesi\u00f3n de la Fe Cat\u00f3lica, cuyos t\u00e9rminos se han conservado. Afirma con especial \u00e9nfasis su fe en el misterio de la Sant\u00edsima Trinidad, y en la presencia real de Nuestro Salvador en la Sagrada Eucarist\u00eda \u2013 una protesta contra las dos herej\u00edas que hab\u00edan perturbado ese siglo, el trite\u00edsmo de Roscelin, y la empanaci\u00f3n de Berengario. Tras su muerte, los Cartujos de Calabria, siguiendo una costumbre frecuente de la Edad Media por medio de la cual el mundo cristiano se asociaba a la muerte de sus santos, despacharon a un \u201cportador de rollo\u201d, un criado del convento cargado con un largo rollo de pergamino, colgado de su cuello, que viaj\u00f3 por Italia, Francia, Alemania e Inglaterra. Se detuvo en las principales iglesias y comunidades para anunciar la muerte, y a cambio, las iglesias, comunidades o cap\u00edtulos inscrib\u00edan en su rollo, en prosa o verso, la expresi\u00f3n de sus sentimientos, con promesas de oraciones. Muchos de estos rollos se han conservado, pero pocos son tan extensos o tan llenos de alabanzas como el de San Bruno. Mil setenta y ocho testigos, de los que la mayor\u00eda hab\u00eda conocido al fallecido, celebraban la extensi\u00f3n de su conocimiento y lo fruct\u00edfero de su instrucci\u00f3n. Los que le eran extra\u00f1os estaban sobre todo impresionados por su conocimiento y talentos. Pero sus disc\u00edpulos alababan sus tres principales virtudes \u2013 su gran esp\u00edritu de oraci\u00f3n, una extrema mortificaci\u00f3n y una filial devoci\u00f3n a la Sant\u00edsima Virgen. Las dos iglesias construidas por \u00e9l en el desierto estaban dedicadas a la Sant\u00edsima Virgen: Nuestra Se\u00f1ora de Casalibus en el Delfinado, Nuestra se\u00f1ora della Torre en Calabria, y, fieles a su inspiraci\u00f3n, los Estatutos Cartujos proclaman a la Madre de Dios como la primera y principal patrona de todas las casas de la orden, cualquiera que sea su patr\u00f3n particular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Bruno fue enterrado en el peque\u00f1o cementerio de la ermita de Santa Mar\u00eda, y muchos milagros se obraron en su tumba. Nunca ha sido canonizado formalmente. Su culto, autorizado para la Orden Cartuja por Le\u00f3n X en 1514, se extendi\u00f3 a toda la Iglesia por Gregorio XV, el 17 de Febrero de 1623, como fiesta semi-doble, y elevada a la clase de doble por Clemente X el 14 de Marzo de 1674. San Bruno es el santo popular de Calabria; todos los a\u00f1os una gran multitud acude a la Cartuja de San Esteban, el lunes y martes de Pentecost\u00e9s, en que sus reliquias son llevadas en procesi\u00f3n a la ermita de Santa Mar\u00eda, donde vivi\u00f3, y la gente visita los lugares santificados por su presencia. Una cantidad inmensa de medallas se acu\u00f1a en su honor y se distribuye entre la muchedumbre, y se bendicen los peque\u00f1os h\u00e1bitos cartujos, que tantos ni\u00f1os de la vecindad llevan. Se le invoca especialmente, y con \u00e9xito, para la liberaci\u00f3n de los posesos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como escritor y fundador de una orden, San Bruno ocupa un puesto importante en la historia del Siglo XI. Compuso comentarios sobre los Salmos y las Ep\u00edstolas de San Pablo, los primeros escritos probablemente durante su \u00e9poca de profesor en Reims, los segundos durante su estancia en la Gran Cartuja si podemos creer a un viejo manuscrito visto por Mabillon&#8211; \u00abExplicit glosarius Brunonis heremitae super Epistolas B. Pauli\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos cartas suyas a\u00fan se conservan, tambi\u00e9n su profesi\u00f3n de fe, y una corta eleg\u00eda de desprecio del mundo que muestra que cultiv\u00f3 la poes\u00eda. Los \u201cComentarios\u201d nos descubren a un hombre ilustrado; sabe un poco de hebreo y griego y lo usa para explicar, o si es necesario, para rectificar la Vulgata; est\u00e1 familiarizado con los Padres, especialmente San Agust\u00edn y San Ambrosio, sus favoritos. \u201cSu estilo\u201d, dice Dom Rivet, \u201ces conciso, claro, nervioso y simple, y su lat\u00edn tan bueno como podr\u00eda esperarse de ese siglo: ser\u00eda dif\u00edcil encontrar una composici\u00f3n de esta clase m\u00e1s s\u00f3lida y m\u00e1s luminosa, m\u00e1s concisa y m\u00e1s clara\u201d. Sus escritos se han publicado varias veces: en Par\u00eds, 1509-24; Colonia, 1611-40; Migne, Patrolog\u00eda Latina, CLII, CLIII, Montreuil-sur-Mer, 1891. La edici\u00f3n de Par\u00eds de 1524 y las de Colonia incluyen tambi\u00e9n algunos sermones y homil\u00edas que pueden ser m\u00e1s justamente atribuidos a San Bruno, obispo de Segni. El Prefacio de la Sant\u00edsima Virgen le ha sido tambi\u00e9n err\u00f3neamente atribuido; es muy anterior, aunque puede haber contribuido a introducirlo en la liturgia. Lo distintivo de San Bruno como fundador de una orden fue que introdujo en la vida religiosa la forma mixta, o uni\u00f3n de los modos erem\u00edtico y cenobita del monacato, un estado intermedio entre la regla de la Cam\u00e1ldula y la de San Benito. No escribi\u00f3 regla, pero dej\u00f3 tras s\u00ed dos instituciones que ten\u00edan poca relaci\u00f3n una con la otra \u2013 la del Delfinado y la de Calabria. La fundaci\u00f3n de Calabria, en cierto modo parecida a la de la Cam\u00e1ldula, comprend\u00eda dos clases de religiosos: ermita\u00f1os, que ten\u00edan la direcci\u00f3n de la orden, y cenobitas que no se sent\u00edan llamados a la vida solitaria; solo dur\u00f3 un siglo, no erigi\u00f3 m\u00e1s que cinco casas, y finalmente, en 1191, se uni\u00f3 con la Orden Cisterciense. La fundaci\u00f3n de Grenoble, m\u00e1s similar a la regla de San Benito, comprend\u00eda s\u00f3lo una clase de religiosos, sujetos a una disciplina uniforme, y la mayor parte de cuya vida se pasaba en soledad, sin la completa exclusi\u00f3n, sin embargo, de la vida conventual. Esta vida se extendi\u00f3 por toda Europa, cont\u00f3 con 250 monasterios, y pese a muchas pruebas continua hasta ahora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gran figura de San Bruno ha sido representada a menudo por los artistas y ha inspirado m\u00e1s de una obra maestra: en escultura, por ejemplo, la gran estatua de Houdon, en Santa Mar\u00eda de los \u00c1ngeles en Roma, \u201cque hablar\u00eda si su regla no le obligara al silencio\u201d; en pintura, el bello retrato de Zurbar\u00e1n, en el Museo de Sevilla, que representa a Urbano II y San Bruno en conversaci\u00f3n; la Aparici\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen a San Bruno, de Guercino, en Bolonia; y por encima de todas las veintid\u00f3s pinturas que forman la galer\u00eda de San Bruno en el Museo del Louvre, \u201cuna obra maestra de Le Sueur y de la escuela francesa\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Mougel, Ambrose. \u00abSt. Bruno.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. 15 Jan. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03014b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Im\u00e1genes: Rodolfo Vargas Rubio<\/b>\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Confesor,autor eclesi\u00e1stico y fundador de la Orden de la Cartuja. Naci\u00f3 en Colonia hacia el a\u00f1o 1030; muri\u00f3 el 6 de octubre de 1101. Se le representa habitualmente con una calavera en las manos, un libro y una cruz, o coronado con siete estrellas; o con un pergamino que porta la divisa O Bonitas. 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