{"id":2368,"date":"2016-02-04T23:17:32","date_gmt":"2016-02-05T04:17:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/herejia\/"},"modified":"2016-02-04T23:17:32","modified_gmt":"2016-02-05T04:17:32","slug":"herejia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/herejia\/","title":{"rendered":"HEREJIA"},"content":{"rendered":"<p>Act 24:14 seg\u00fan el Camino que ellos llaman h<br \/>\n2Pe 2:1 que introducir\u00e1n encubiertamente h<\/p>\n<hr>\n<p>Herej\u00ed\u00ada    (gr. h\u00e1iresis, \u00abelecci\u00f3n\u00bb, \u00abpreferencia [inclinaci\u00f3n]\u00bb por una doctrina u opini\u00f3n, o escuela filos\u00f3fica, teol\u00f3gica o pol\u00ed\u00adtica).  El t\u00e9rmino griego significa  \u00absecta\u00bb en Act 24:14; \u00abdisensiones\u00bb o \u00abfacciones\u00bb en G\u00e1. 5:20 (v\u00e9ase tambi\u00e9n 1Co 11:19); y \u00abopiniones\u00bb, 532 \u00abdogmas\u00bb, \u00abmanera de pensar\u00bb en 2Pe 2:1  En todos los ejemplos tiene un matiz de sectarismo y cisma.  Herencia.  V\u00e9ase Heredad.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>(gr., hairesis, secta, grupo u opini\u00f3n her\u00e9ticos, de haireo, escoger). Una doctrina o grupo considerado contrario a la doctrina correcta, desde la perspectiva de los jud\u00ed\u00ados (Act 24:14; compararAct 28:22) o de los creyentes (2Pe 2:1).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Grupos religiosos a trav\u00e9s de la historia. Esta palabra procede del lat\u00ed\u00adn e indica una escuela o una secta. Con el tiempo lleg\u00f3 a indicar una doctrina o grupo rechazado por el sector ortodoxo.<br \/>\nInfinidad de organizaciones y doctrinas son consideradas herej\u00ed\u00adas o heterodoxias. Se han publicado numerosos cat\u00e1logos de sectas y estudios con la seriedad de Historia de los Hetederoxos Espa\u00f1oles, de Marcelino Men\u00e9ndez y Pelayo, que enumera y describe (no con demasiada objetividad, pero en forma rigurosa) las \u00abherej\u00ed\u00adas\u00bb espa\u00f1olas a trav\u00e9s de los siglos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Religiones Denominaciones y Sectas<\/b><\/p>\n<p>(escoger).<\/p>\n<p> Doctrina o secta que se aparta de la verdadera doctrina de Cristo, tal como la mantiene y ensena su \u00fanica Iglesia: (Mat 16:19, Luc 10:16).<\/p>\n<p> \u00abHereje\u00bb quiere decir \u00abrebelde\u00bb:  Jes\u00fas en persona \u00abprofetiz\u00f3\u00bb que al final de los tiempos habr\u00ed\u00ada \u00abmuchos\u00bb falsos Cristos, que enganaran a \u00abmuchos\u00bb: (Mat 24:5, Mat 24:11, Mat 24:24). Pablo profetiz\u00f3 que habr\u00e1 muchos \u00abfalsos ap\u00f3stoles\u00bb: (2Co 11:13-14, 2 Tim.3). Y Pedro profetiz\u00f3 que habr\u00e1 muchos \u00abfalsos maestros\u00bb: (2 Ped.2).<\/p>\n<p> \u00c2\u00a1Andemos con cuidado!.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Se usa este t\u00e9rmino para traducir la palabra griega airesis, que significa \u2020\u0153escoger, seleccionar\u2020\u009d. En varios pasajes se traduce tambi\u00e9n como \u2020\u0153secta\u2020\u009d. Los jud\u00ed\u00ados utilizaban el t\u00e9rmino. Por ejemplo, se menciona \u2020\u0153la secta [airesis] de los saduceos\u2020\u009d (Hch 5:17), \u2020\u0153la secta [airesis] de los fariseos\u2020\u009d (Hch 15:5). T\u00e9rtulo, el orador que llevaba la acusaci\u00f3n contra Pablo frente a F\u00e9lix, le se\u00f1al\u00f3 como \u2020\u0153cabecilla de la secta [airesis] de los nazarenos\u2020\u009d, a lo cual Pablo respondi\u00f3 que andaba \u2020\u0153seg\u00fan el Camino que ellos llaman h. [airesis]\u2020\u009d (Hch 24:5, Hch 24:14). En 1Co 11:19 dice: \u2020\u0153Es preciso que entre vosotros haya disensiones [airesis]\u2020\u009d. En Gal 5:20 y en 2Pe 2:1 se traduce h. por airesis. Generalmente se entiende que las instrucciones de Pablo en Tit 3:10 en cuanto \u2020\u0153al hombre que cause divisiones\u2020\u009d es una referencia a la h. Se ordena desechar a ese tipo de persona.<\/p>\n<p>Entonces, los cristianos eran considerados al principio como una h. [airesis] del juda\u00ed\u00adsmo. Luego adoptaron la palabra para se\u00f1alar la tendencia de los corintios a formar grupos, o las disensiones causadas por diversidad de opiniones doctrinales, o las ense\u00f1anzas mismas de maestros que \u2020\u0153introducir\u00e1n encubiertamente\u2020\u009d (2Pe 2:1) ideas que se apartaban de la sencillez del evangelio. En el desarrollo de la historia de la Iglesia se aplic\u00f3 la palabra h. a toda desviaci\u00f3n de la ortodoxia.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT RELI<\/p>\n<p>vet, La palabra \u00abhairesis\u00bb procede de \u00abelecci\u00f3n\u00bb (de \u00abhaireomai\u00bb, elegir). Se traduce tambi\u00e9n como \u00absecta\u00bb, y se aplica a las sectas entre los jud\u00ed\u00ados, como las de los saduceos y de los fariseos (Hch. 5:17; 15:5; 26:5). Los jud\u00ed\u00ados emplearon este t\u00e9rmino con respecto al cristianismo (Hch. 24:5, 14; 28:22). Pronto surgieron herej\u00ed\u00adas y sectas en la iglesia, como resultado de la actividad de la voluntad aut\u00f3noma del hombre en una u otra forma. La ra\u00ed\u00adz \u00abelegir\u00bb en el t\u00e9rmino griego indica que una herej\u00ed\u00ada es algo peculiar. Puede que la doctrina mantenida y apremiada sea cierta en s\u00ed\u00ad misma, pero que sea exagerada y sacada de proporci\u00f3n o de contexto. El resultado frecuente es la formaci\u00f3n de un partido o secta (1 Co. 11:19; G\u00e1. 5:20; 2 P. 2:1). El adherente a una herej\u00ed\u00ada es un hereje, y debe ser rechazado despu\u00e9s de la primera o segunda amonestaci\u00f3n (Tit. 3:10). Adem\u00e1s de su sentido primario denotando la formaci\u00f3n de corrientes y escuelas y tendencias, pronto vino a denotar errores doctrinales. As\u00ed\u00ad, en su segunda ep\u00ed\u00adstola, Pedro advierte a los creyentes contra \u00abherej\u00ed\u00adas destructoras\u00bb (2 P. 2:1). Siendo que Dios nos ha dado en Su palabra todo lo que necesitamos (Hch. 20:32; 2 Ti. 3:15-17), al creyente no le es dado elegir, sino obedecer. Tiene que aprender a recibir con humildad (cfr. 1 Co. 4:7).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[209]<\/p>\n<p>    Error en una doctrina definida por la Iglesia como formal o fundamental. Pero no es tanto el error lo que define la herej\u00ed\u00ada, sino la pertinacia en la defensa de la misma.  La Iglesia cat\u00f3lica la define en su Derecho Can\u00f3nico como \u00abla negaci\u00f3n pertinaz, despu\u00e9s de haber recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y cat\u00f3lica, o la duda pertinaz sobre la misma\u00bb (c. 751)   No hay que confundirla con el cisma o la rebeld\u00ed\u00ada (separaci\u00f3n de la comunidad y oposici\u00f3n a la autoridad) y tampoco con la \u00abapostas\u00ed\u00ada\u00bb, que es \u00abrechazo total de la fe cristiana\u00bb (c. 751).<\/p>\n<p>    La herej\u00ed\u00ada es una ruptura total o parcial con la fe de la Iglesia. Por eso se considera como actitud pecaminosa grave que, de ser voluntaria y plenamente consciente, supone error de muerte en la fe y en la vida de gracia.<\/p>\n<p>   (Ver Fe cristiana y ver Iglesia)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nPor \u00abherej\u00ed\u00ada\u00bb se han entendido distintas cosas a lo largo de la historia. En el C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico  se describe la herej\u00ed\u00ada como \u00abla negaci\u00f3n pertinaz, despu\u00e9s de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y cat\u00f3lica, o la duda pertinaz sobre la misma\u00bb (CIC 751). Sin embargo, esta definici\u00f3n can\u00f3nica moderna no puede aplicarse al complejo conjunto de realidades a las que se ha designado con la palabra \u00abherej\u00ed\u00ada\u00bb (del griego hairesis =  elecci\u00f3n\/cosa elegida) a lo largo de la historia del cristianismo. Aplicada originariamente a los miembros de una determinada escuela filos\u00f3fica, ten\u00ed\u00ada en los Hechos (por ejemplo, en 5,17) la idea de \u00abgrupo\u00bb o \u00abpartido\u00bb; los jud\u00ed\u00ados consideran la comunidad cristiana como un grupo o secta especial (He 24,5.14). Ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n el sentido negativo de \u00abfacciones\u00bb en G\u00e1l 5,20 y en el texto clave de ICor 11,18-19: \u00abHe o\u00ed\u00addo decir que (&#8230;) hay divisiones (schisrnata)  entre vosotros (&#8230;); y hasta debe (dei)  haber facciones (haireseis)  entre vosotros, porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se ver\u00e1 claro qui\u00e9nes son aut\u00e9nticos\u00bb. El sentido es un tanto oscuro, pero indudablemente supone un juicio negativo de los que forman las facciones.<\/p>\n<p>Desde tiempos de >Ignacio la palabra \u00abherej\u00ed\u00ada\u00bb se aplic\u00f3 para designar los errores doctrinales, realidad que ya encontramos en la Iglesia del Nuevo Testamento, la cual prescribe la ortodoxia en la fe y en la pr\u00e1ctica y reh\u00faye las desviaciones en la doctrina y en la \u00e9tica (Ap 2-3; 1Jn 2,22.27). En una de sus primeras cartas, Pablo insiste tanto en la ortodoxia de su evangelio que llega a afirmar que incluso un \u00e1ngel que ense\u00f1ara de otro modo deber\u00ed\u00ada ser maldito (G\u00e1l 1,8: anathema est\u00f3).  Esta f\u00f3rmula de maldici\u00f3n se encuentra en otros lugares del Nuevo Testamento y supone que la persona que incurre en ella ha de quedar abandonada a la c\u00f3lera divina a causa de su pecado. Aparecer\u00e1 tambi\u00e9n regularmente en las condenas conciliares, pero con distintas significaciones.<\/p>\n<p>Desde comienzos del siglo II encontramos tratados contra los herejes y las herej\u00ed\u00adas, as\u00ed\u00ad como listas de ellos; son los m\u00e1s famosos los de >Tertuliano, >Ireneo, Epifanio de Constanza y >Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>Los escritores primitivos se ocupan principalmente de las herej\u00ed\u00adas docetistas, que niegan la autenticidad de la encarnaci\u00f3n; de las tendencias judaizantes; de Marci\u00f3n, que en nombre de un Dios s\u00f3lo amor rechaza la mayor\u00ed\u00ada de las Escrituras a excepci\u00f3n de san Pablo y de algunas parte de Lucas, y de las herej\u00ed\u00adas gn\u00f3sticas (>Gnosticismo). La respuesta de estos consiste en aferrarse a la doctrina de las Iglesias apost\u00f3licas. En la >Tradici\u00f3n apost\u00f3lica  se dice que muchas herej\u00ed\u00adas han surgido porque los responsables de las Iglesias no han ense\u00f1ado la intenci\u00f3n (sententiam  de proaipesis)  de los ap\u00f3stoles; ning\u00fan hereje puede inducir a error a quien sigue la tradici\u00f3n apost\u00f3lica. El error de hecho procede de la ignorancia y del ignorante. En la Iglesia primitiva se considera que las causas de la herej\u00ed\u00ada son intelectuales y sus ra\u00ed\u00adces son el orgullo y otros vicios; se supone que todos los herejes lo son de mala fe.<\/p>\n<p>En los escritos de los Padres no siempre se distinguen claramente la herej\u00ed\u00ada y el cisma. >Basilio Magno establece una clara diferencia entre ellos: los herejes est\u00e1n fuera del dep\u00f3sito de la fe; los cism\u00e1ticos son grupos disidentes por razones eclesi\u00e1sticas. El bautismo de los primeros es inv\u00e1lido, pero no el de los segundos. A\u00f1ade una tercera categor\u00ed\u00ada, la parasynagoga,  celebraciones lit\u00fargicas de obispos o sacerdotes rebeldes o mal instruidos. Pero esta tercera clase, que parece tener su origen en \u00e9l, no tuvo mucha influencia y se incluy\u00f3 por lo general en el cisma.<\/p>\n<p>El proceso de reconciliaci\u00f3n de los herejes no fue uniforme. Entre los a\u00f1os 253 y 257 hubo una controversia entre el papa Esteban y la Iglesia africana, a cuyo frente estaba >Cipriano. Este \u00faltimo pretend\u00ed\u00ada la aprobaci\u00f3n de su pr\u00e1ctica de rebautizar a los herejes que buscaban la reconciliaci\u00f3n. Esteban rechazaba esta innovaci\u00f3n e insist\u00ed\u00ada en que recibieran s\u00f3lo una >imposici\u00f3n de manos como penitencia. El concilio de >Nicea no estableci\u00f3 ninguna norma general, sino que trat\u00f3 cada herej\u00ed\u00ada por separado. Los herejes que ten\u00ed\u00adan una fe ortodoxa ten\u00ed\u00adan tambi\u00e9n un bautismo verdadero; estos recib\u00ed\u00adan la imposici\u00f3n de manos. Aquellos cuya fe trinitaria o cristol\u00f3gica no era firme ten\u00ed\u00adan que ser rebautizados. Hay ciertas dudas acerca de la autenticidad del canon 7 del 1 concilio de >Constantinopla, que prescribe para algunos herejes la unci\u00f3n con crisma para recibir el Esp\u00ed\u00adritu Santo, mientras que para otros que se desviaban de la fe trinitaria y cristol\u00f3gica se prev\u00e9 el rebautismo. Los C\u00e1nones apost\u00f3licos  (>Colecciones apost\u00f3licas pseudoepigrapha)), concretamente los c\u00e1nones 46 y 47, no reconocen el bautismo de los herejes. De los dos modos de procedimiento, la akribeia  (el rigor) y la oikonomia o synkatabasis  (condescendencia\/misericordia; >Econom\u00ed\u00ada), los C\u00e1nones  prefer\u00ed\u00adan este \u00faltimo, mientras que los dos concilios citados adoptaban la primera actitud. El s\u00ed\u00adnodo de Laodicea (segunda mitad del siglo IV) sigui\u00f3 la orientaci\u00f3n de Nicea y Constantinopla. Basilio no reconoci\u00f3 generalmente la validez del bautismo de los herejes en raz\u00f3n del predominio de la fe trinitaria no ortodoxa (especialmente en relaci\u00f3n con el Esp\u00ed\u00adritu Santo) en su tiempo.<\/p>\n<p>No siempre es f\u00e1cil conocer las opiniones exactas de los herejes o las razones por las que adoptaban tales posturas en los tiempos patr\u00ed\u00adsticos. El conocimiento que tenemos de sus escritos procede generalmente de las obras de sus adversarios; los copistas de los monasterios no se tomaban la molestia de transcribir las obras de los herejes.<\/p>\n<p>Tras las herej\u00ed\u00adas arriana y pelagiana y sus secuelas hubo pocas herej\u00ed\u00adas en Occidente hasta los siglos XI-XII. En esta \u00e9poca la palabra herej\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada un significado muy equ\u00ed\u00advoco: se aplicaba a desviaciones doctrinales como la de Berengario sobre la eucarist\u00ed\u00ada o a cualquier nueva manifestaci\u00f3n de manique\u00ed\u00adsmo; a veces indicaba aberraciones disciplinares como la simon\u00ed\u00ada o el nicola\u00ed\u00adsmo, palabra esta \u00faltima con la que se indicaba com\u00fanmente el matrimonio de los cl\u00e9rigos o el concubinato; se usaba tambi\u00e9n para referirse a la predicaci\u00f3n il\u00ed\u00adcita, especialmente la de los laicos. Buena parte de las herej\u00ed\u00adas de la Edad media fueron una reacci\u00f3n contra el laxismo de los cl\u00e9rigos, o una reacci\u00f3n de movimientos \u00abespirituales\u00bb o de los que subrayaban la pobreza evang\u00e9lica contra la Iglesia institucional. Fueron importantes en la Edad media los >c\u00e1taros y los >valdenses.<\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s es representativo de la visi\u00f3n de su tiempo: distingue la infidelidad de la herej\u00ed\u00ada: la primera es el rechazo de Cristo, la segunda el rechazo de su doctrina; la herej\u00ed\u00ada se refiere propiamente a la fe y a las cosas que pertenecen a la fe; los herejes no han de ser tolerados, ya que si no se retractan, han se de ser entregados a las autoridades civiles para que estas les impongan la pena de muerte. Esto nos parece evidentemente intolerable, pero conviene recordar que en aquella \u00e9poca de cristiandad los herejes no s\u00f3lo eran considerados enemigos de la Iglesia, sino tambi\u00e9n una amenaza contra la sociedad civil, as\u00ed\u00ad como un peligro para la paz y el orden social. En este contexto hay que entender tambi\u00e9n la >Inquisici\u00f3n, la forma m\u00e1s brutal de supresi\u00f3n de los herejes (y de muchos inocentes) jam\u00e1s imaginada.<\/p>\n<p>Com\u00fanmente en la Edad media las herej\u00ed\u00adas eran m\u00e1s movimientos que creencias de individuos d\u00ed\u00adscolos, por lo menos hasta la \u00e9poca de John >Wycliffe. Este pas\u00f3 del desencanto por la corrupci\u00f3n de la Iglesia a la herej\u00ed\u00ada manifiesta. Sus ideas se extendieron por Bohemia (Checoslovaquia), donde las adopt\u00f3 John >Hus, que fue condenado por el concilio de Constanza y quemado en 1415.<\/p>\n<p>La Reforma, como su mismo nombre indica, fue un intento por parte de >Lutero y de otros de reformar la Iglesia, que se encontraba en un estado de cierta corrupci\u00f3n. La reforma dentro de la Iglesia cat\u00f3lica fue el concilio de >Trento, que conden\u00f3 los que consideraba (no siempre con exactitud) errores de los reformadores. En su condena de las herej\u00ed\u00adas us\u00f3 la f\u00f3rmula tradicional anathema sit  (\u00absea anatema\u00bb). Se puso el mayor empe\u00f1o en no condenar cuestiones abiertamente disputadas por los te\u00f3logos. Si se consideraba que un determinado error no era mantenido por ning\u00fan protestante, el concilio evitaba el anathema sit y  remit\u00ed\u00ada el asunto a los decretos de reforma que se preparaban al mismo tiempo que los c\u00e1nones. Pero la herej\u00ed\u00ada inclu\u00ed\u00ada no s\u00f3lo las afirmaciones en contra de la fe divina; abarcaba tambi\u00e9n las negativas obstinadas a aceptar las posiciones de la Iglesia en materia de disciplina. La f\u00f3rmula anathema sit  se aplic\u00f3 tambi\u00e9n a manifestaciones de este tipo. Despu\u00e9s de Trento el uso del t\u00e9rmino \u00abherej\u00ed\u00ada\u00bb tendi\u00f3 a hacerse cada vez m\u00e1s restringido, refiri\u00e9ndose a lo que era contrario a la verdad divina; al mismo tiempo la expresi\u00f3n anathema sit  se reserv\u00f3 para las manifestaciones de herej\u00ed\u00ada (>Notas teol\u00f3gicas).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica tradicional ha distinguido entre herej\u00ed\u00ada material y formal. La primera es la adopci\u00f3n de una postura her\u00e9tica de buena fe. La segunda incluye el elemento de la pertinacia, como en la definici\u00f3n de herej\u00ed\u00ada del CIC 751 antes citada: es la negativa deliberada a creer lo que ha sido revelado por Dios y es propuesto como tal por la Iglesia. Aunque esta pertinacia puede determinarse de acuerdo con actos externos, es psicol\u00f3gicamente improbable que uno acepte la revelaci\u00f3n de Dios en muchos \u00e1mbitos y rechace deliberadamente su autoridad en determinados casos. La herej\u00ed\u00ada formal puede verse en este sentido como algo poco realista. Puede considerarse que incluso dentro de la Iglesia, y hoy en d\u00ed\u00ada no menos que en otras \u00e9pocas, hay continuamente presentes herej\u00ed\u00adas impl\u00ed\u00adcitas u ocultas. Los herejes se ven a s\u00ed\u00ad mismos como los verdaderos detentadores de la verdad, incluso hasta el punto de dar la vida por lo que creen. El caso extremo de herej\u00ed\u00ada es la apostas\u00ed\u00ada, que es el abandono completo de la fe.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico  establece una serie de disposiciones en relaci\u00f3n con los herejes: la herej\u00ed\u00ada conlleva autom\u00e1ticamente la >excomuni\u00f3n (CIC 1364 \u00c2\u00a7 1); a los herejes notorios se les niegan los ritos funerarios eclesi\u00e1sticos (CIC 1184 \u00c2\u00a7 1); el haber sido hereje es un impedimento para las \u00f3rdenes (CIC 1041 \u00c2\u00a7 2) y para su ejercicio (CIC 1044 \u00c2\u00a7 2), estando reservada la dispensa a la Santa Sede (CIC 1047); un cl\u00e9rigo que se encuentre en herej\u00ed\u00ada es susceptible de perder el estado clerical (CIC 290 \u00c2\u00a7 2), y un religioso de ser expulsado (CIC 694). W. Bauer afirm\u00f3 que la ortodoxia no era m\u00e1s que una de las diversas corrientes del cristianismo primitivo; al sobrevivir, las dem\u00e1s fueron consideradas her\u00e9ticas. Aunque se trate de una idea \u00fatil para corregir an\u00e1lisis simplistas che las fuentes primitivas, su famosa tesis no ha tenido amplia aceptaci\u00f3n. Existe tambi\u00e9n la sensaci\u00f3n de que la historia de la ortodoxia y la herej\u00ed\u00ada se cuenta como una historia de vencedores y vencidos, sin reconocer por lo general la aportaci\u00f3n positiva de las herej\u00ed\u00adas al desarrollo dogm\u00e1tico y a la renovaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb. Puede comprobarse sin embargo que la herej\u00ed\u00ada ha desempe\u00f1ado un papel importante en el desarrollo del dogma. El ejemplo cl\u00e1sico de herej\u00ed\u00ada que estimula el desarrollo dogm\u00e1tico es el del arrianismo; s\u00f3lo cuando Arrio se hizo la pregunta adecuada (\u00bfes el Hijo una criatura?) y respondi\u00f3 equivocadamente pudo ]levarse a cabo el desarrollo de Nicea.<\/p>\n<p>Las herej\u00ed\u00adas contienen siempre alguna verdad, por lo general poco subrayada u olvidada. El hereje suele buscar este aspecto de la verdad, a menudo de un modo exagerado y exclusivo. Cuando finalmente vence la ortodoxia, la concepci\u00f3n del hereje suele olvidarse a expensas de la plenitud de la fe cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>(v. fe)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Herej\u00ed\u00ada, del griego h\u00e1iresis (selecci\u00f3n), en su significado original es la acentuaci\u00f3n de un aspecto particular de la verdad a costa del conjunto org\u00e1nico y del v\u00ed\u00adnculo con las otras verdades. En el \u00e1mbito cat\u00f3lico es la negaci\u00f3n no s\u00f3lo de hecho (materialmente), sino adem\u00e1s libre, pertinaz y consciente (formalmente) de una o de varias verdades de fe ense\u00f1adas por la Iglesia.<\/p>\n<p>En la Escritura encontramos por  primera vez este t\u00e9rmino utilizado en este sentido en 2 Pe 2,1, en donde se califica precisamente como herej\u00ed\u00ada la actividad de falsos maestros que introducen doctrinas perjudiciales. Pero es sobre todo en la Iglesia de los primeros siglos, con la experiencia directa de las primeras herej\u00ed\u00adas cristol\u00f3gicas y trinitarias, donde la herej\u00ed\u00ada adquiere el sentido definitivo de desviaci\u00f3n de la doctrina del Se\u00f1or anunciada por los ap\u00f3stoles (Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, Aa Trall. 6, 2; Ireneo, Aav. haer. III, 12,1 113). Adem\u00e1s de este aspecto doctrinal, en la Iglesia primitiva se consideraba tambi\u00e9n la herej\u00ed\u00ada como un pecado grave contra la unidad eclesial: por esto se usaba respecto a los herejes el mismo rigor de la disciplina penitencial eclesi\u00e1stica que se reservaba a los pecadores p\u00fablicos: la exclusi\u00f3n de la comuni\u00f3n eclesial, aunque no definitiva, sino con vistas a su posible readmisi\u00f3n en la comunidad, despu\u00e9s de su arrepentimiento. Solamente Tertuliano negar\u00e1 a los herejes la posibilidad del perd\u00f3n y de la reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se produjo algo totalmente nuevo  en el modo de considerar la herej\u00ed\u00ada, cuando la Iglesia tuvo que desempe\u00f1ar funciones p\u00fablicas en el Imperio romano; desde aquel momento se emplearon contra los herejes las medidas coercitivas estatales, incluso la pena de muerte.<\/p>\n<p>Hoy, la actitud de la Iglesia ante la  herej\u00ed\u00ada es totalmente distinta; se tiende a descubrir en ella eventuales aspectos positivos, aunque parciales, que pueden convertirse en camino hacia una verdad completa (cf. Gaudium et spes,  44).<\/p>\n<p> G. Occhipinti<\/p>\n<p> Bibl.: Y Grossi, Herej\u00ed\u00ada. Hereje, en DPAC, 1,  1017-10&#8217;19&#8217; K, Rahner \u00bfOu\u00e9 es herej\u00ed\u00ada?, en Escritos de teologia, Y, Taurus, Madrid 1963, 513-560; H, Heinemann, Herej\u00ed\u00ada. Hereje, y K. Rahner, Herej\u00ed\u00adas, historia de las, en SM, 385-4OO; L. Cozens, Manual de herej\u00ed\u00adas, Herder, Barcelona 1964.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>jairesis (airesi\u00bb, 139) denota: (a) elecci\u00f3n (de jaireomai, elegir); luego, aquello que es elegido, y, por ello, una opini\u00f3n; especialmente una opini\u00f3n voluntariosa, que toma el lugar del sometimiento al poder de la verdad, y que conduce a la divisi\u00f3n y a la formaci\u00f3n de sectas (Gl 5.20; VM: \u00absectas\u00bb). Tales opiniones err\u00f3neas son frecuentemente el resultado de la preferencia personal o de la esperanza de beneficio; v\u00e9ase 2Pe 2:1, donde \u00abdestructoras\u00bb significa conducentes a la ruina; algunos asignan incluso esto a (b); en los papiros, el significado principal es \u00abelecci\u00f3n\u00bb (Moulton y Milligan, Vocabulary); (b) una secta. Este significado secundario, resultante de (a), es el dominante en el NT (Act 5:17; 15.5; 24.5,14, \u00abherej\u00ed\u00ada\u00bb en este vers., RV, RVR; VM: \u00absecta\u00bb; 26.5; 28.22); \u00abdisensiones\u00bb en 1Co 11:19 (VM: \u00abfacciones\u00bb). V\u00e9anse SECTA.\u00c2\u00b6 Nota: El t\u00e9rmino jairetikos, relacionado con el anterior, y que denota a uno capaz de escoger, se usa en Tit 3:10  \u00abhombre que cause divisiones\u00bb (RV: \u00abhereje\u00bb), por un esp\u00ed\u00adritu de partido.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra griega <em>hairesis<\/em> significa: (1) una elecci\u00f3n, por ejemplo, en Lv. 22:18, 21 (<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a>), \u00abofrenda voluntaria\u00bb quiere decir \u00abofrenda seg\u00fan su elecci\u00f3n\u00bb; (2) una opini\u00f3n escogida, siendo el \u00fanico ejemplo el de 2 P. 2:1, donde \u00abherej\u00edas destructoras\u00bb son causadas por falsas ense\u00f1anzas; (3) una secta o partido (que sostiene cierta opini\u00f3n), usada en el NT para referirse a (a) los saduceos y fariseos (Hch. 5:17; 15:5), (b) los cristianos (Hch. 24:14; 28:22; en 24:14 Pablo pone camino por \u00abherej\u00eda\u00bb, posiblemente debido a que \u00e9l mismo le hab\u00eda dado un sentido peyorativo a la palabra), y (c) una secta o facci\u00f3n dentro del cuerpo cristiano (siendo sin\u00f3nimo de \u00abcisma\u00bb en 1 Co. 11:19; G\u00e1. 5:20), y que resulta no tanto de ense\u00f1anzas falsas como de la falta de amor y por el egocentrismo, y conduce a divisiones dentro de la comunidad cristiana. Es el sentido dado a <em>hairesis<\/em> en 2 Pedro y que lleg\u00f3 a predominar en el uso cristiano. Herej\u00eda es una negaci\u00f3n deliberada de la verdad revelada que se une con la aceptaci\u00f3n del error (v\u00e9ase). Se consideraba que los credos conten\u00edan la norma de verdad y de la creencia correcta, y que ellos mismos contradec\u00edan diversas ense\u00f1anzas falsas, por ejemplo, el arrianismo, el apolinarianismo, el nestorianismo y el eutiquianismo. La uni\u00f3n de la iglesia y el estado despu\u00e9s de Nicea condujo, con el tiempo, a la imposici\u00f3n de penalidades legales contra los herejes. El uso de Pablo y Lucas (No. 3, arriba) sobrevive, por ejemplo, en Eusebio, <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HE<\/a><\/em> X.v. 21\u201322, donde el cristianismo es \u00abnuestra m\u00e1s sagrada herej\u00eda\u00bb, y Agust\u00edn, <em>Ep.<\/em> 185, un valioso comentario sobre la idea de herej\u00eda en el cristianismo primitivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia Cat\u00f3lica Romana distingue herej\u00eda de cisma (desuni\u00f3n por falta de amor) y apostas\u00eda (abandono del cristianismo). La herej\u00eda podr\u00eda ser formal (adherencia a una falsa doctrina por un cat\u00f3lico romano bautizado) o \u00abmaterial\u00bb (falsa doctrina sostenida por ignorancia por uno que no es cat\u00f3lico romano).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Cisma<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agust\u00edn, <em>De don., <\/em><em>Ep.<\/em> 185; Cipriano, <em>De Unitate Eccl.<\/em> Historias cl\u00e1sicas de la iglesia antigua; G.L. Prestige, <em>Fathers and Heretics<\/em>; J.V. Bartlet en <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">HDB<\/a><\/em>; H. Schlier en <em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">TWNT<\/a><\/em>; ODCC.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M.R.W. Farrer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HE <\/em><\/a><em>Historia Ecclesiastica<\/em> (Eusebius)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (291). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El t\u00e9rmino gr. <\/span><span style=''>hairesis<\/span><span lang=ES style=''> significa, estrictamente, \u201celecci\u00f3n\u201d, que es el significado que tiene siempre en la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>; en los autores cl\u00e1sicos, sin embargo, puede referirse a la escuela filos\u00f3fica que el individuo decide seguir. En forma semejante, el NT emplea la palabra para denotar un \u201cpartido\u201d, con la insinuaci\u00f3n de obrar con terquedad o esp\u00edritu sectario; pero debe tenerse en cuenta que ninguno de los grupos as\u00ed descritos est\u00e1 en estado de cisma con relaci\u00f3n a su cuerpo originario. Los saduceos (Hch. 5.17) y los fariseos (Hch. 15.5; 26.5) formaban sectas dentro del juda\u00edsmo; y la misma palabra se emplea para describir al cristianismo visto desde afuera (Hch. 24.5, 14; 28.22). Josefo, sin embargo, empleaba el mismo t\u00e9rmino para describir a los esenios, que eran cism\u00e1ticos (<etiqueta id=\"#_ftn266\" name=\"_ftnref266\" title=\"\"><i>Ant.<\/i><\/etiqueta> 13.171; 18.18\u201322). Cuando aparecen grupos dentro de la iglesia se los denomina herej\u00edas\u201d (1 Co. 11.19, donde parecer\u00eda que Pablo quiere decir que, aunque malas, arrojan el buen resultado de poner de manifiesto a los cristianos verdaderos). Tales divisiones se consideran como obra de la carne (G\u00e1. 5.20), y fundamentalmente como falta de caridad mutua, de modo que el hereje, o sea el hombre que porfiadamente decide formar o seguir su propio grupo, debe ser rechazado despu\u00e9s de dos amonestaciones (Tit. 3.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El \u00fanico uso del t\u00e9rmino \u201cherej\u00eda\u201d en el NT, en el sentido de error doctrinal o de opini\u00f3n, aparece en 2 P. 2.1, donde est\u00e1 incluida una negaci\u00f3n del Redentor. Entre las herej\u00edas incipientes mencionadas en el NT dos son las m\u00e1s prominentes: un gnosticismo de tipo jud\u00edo (Col. 2.8\u201323) y el docetismo (1 Jn. 4.2\u20133; 2 Jn. 7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> M. R. W. Farrer, \u201cHerej\u00eda, <i>\u00b0DT<\/i>, 1986, pp. 260; X. Leon-Dufour, \u201cHerej\u00eda\u201d, <i>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/i>, 1975, pp. 378\u2013381.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>G. Forkman, <i>The Limits of Religious Community<\/i>, 1972; W. Elert, <i>Eucharist and Church Fellowship in the First Four Centuries<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn267\" name=\"_ftnref267\" title=\"\">trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn268\" name=\"_ftnref268\" title=\"\">ing. 1966; H. Schlier, <\/etiqueta><i>TDNT<\/i> 1, pp. 180\u2013184.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn269\" name=\"_ftnref269\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>G.S.M.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn270\" name=\"_ftnref270\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>R.T.B.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p>\n  Arrio  Quema de herejes    Ajusticiamiento de Juan Huss<br \/>\n  Lutero  Mart\u00edn Lutero fijando sus tesis en Wittemberg  Melanchton  Enrique VIII  Escudo del Santo Oficio<br \/>\n  El Santo Oficio de la Santa Inquisici\u00f3n  Anthony de Mello. Autor, ya fallecido, cuyas obras son sometidas a examen  Anselm Gr\u00fcn<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Connotaci\u00f3n y Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Distinciones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Grados de Herej\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Gravedad del Pecado de Herej\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Origen, Difusi\u00f3n y Persistencia de la Herej\u00eda\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">5.1 Origen de la herej\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">5.2 Difusi\u00f3n de las herej\u00edas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">5.3 Persistencia de la herej\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">6 Cristo, los Ap\u00f3stoles y los Padres Hablan de la Herej\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">7 Justificaci\u00f3n de sus Ense\u00f1anzas<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">8 Legislaci\u00f3n Eclesi\u00e1stica sobre la Herej\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">9 Principios de Legislaci\u00f3n Eclesi\u00e1stica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">10 Jurisdicci\u00f3n Eclesi\u00e1stica sobre los Herejes<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">11 Recepci\u00f3n de los Conversos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">12 Papel de la Herej\u00eda en la Historia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">13 Intolerancia y Crueldad<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Connotaci\u00f3n y Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino \u201cherej\u00eda\u201d connota, desde el punto de vista etimol\u00f3gico, tanto el acto de elegir como la cosa elegida. Sin embargo, su significado se ha reducido a la elecci\u00f3n de doctrinas religiosas o pol\u00edticas, a la adhesi\u00f3n a iglesias o partidos pol\u00edticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Flavio Josefo aplica ese nombre (airesis) a las tres sectas religiosas prevalecientes en Judea desde el tiempo de los Macabeos: Los saduceos, los fariseos y lo esenios (La Guerras de los Jud\u00edos II, VIII, 1; Antig\u00fcedades Jud\u00edas XIII, V, 9). San Pablo es presentado ante el gobernador F\u00e9lix como el l\u00edder de la herej\u00eda (aireseos) de los nazarenos (Hechos 24,5). En Roma, los jud\u00edos le dicen al mismo Ap\u00f3stol: \u201cEn lo tocante a esta herej\u00eda (aireseos), sabemos que todo mundo la contradice\u201d. San Justino (Dial., XVIII, 108), utiliza la palabra \u201dairesis\u201d con el mismo significado. La segunda carta de San Pedro (2,1) aplica el t\u00e9rmino a las sectas cristianas: \u201cHubo tambi\u00e9n en el pueblo falsos profetas, como habr\u00e1 entre vosotros falsos maestros que introducir\u00e1n herej\u00edas perniciosas (aireseis apoleias)\u201d. En el griego tard\u00edo se llam\u00f3 \u201cherej\u00edas\u201d tanto a las diferentes escuelas filos\u00f3ficas como a las sectas religiosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santo Tom\u00e1s (II-II: 11,1) define la herej\u00eda del modo siguiente: \u201cUna especie de infidelidad de aquellos que, habiendo profesado la fe en Cristo, corrompen sus dogmas\u201d. \u201cLa correcta fe cristiana consiste en asentir voluntariamente con Cristo en todo aquello que pertenece verdaderamente a su ense\u00f1anza. Hay, consecuentemente, dos formas de desviarse del cristianismo: una, cuando uno se reh\u00fasa a creer en Cristo, y es lo que se llama infidelidad, que comparten los paganos y los jud\u00edos; la otra, cuando uno restringe su creencia solamente a ciertos puntos de la doctrina de Cristo, seleccionados y modificados seg\u00fan la propia conveniencia, y es lo que se llama herej\u00eda. El objeto de la fe y de la herej\u00eda es, por tanto, el dep\u00f3sito de la fe, o sea, la suma total de las verdades reveladas por la Escritura y la Tradici\u00f3n seg\u00fan nos la propone la Iglesia para que la creamos. El creyente acepta la totalidad del dep\u00f3sito seg\u00fan lo propone la Iglesia; el hereje acepta s\u00f3lo aquellas partes que su juicio le recomienda. Las razones de la herej\u00eda pueden ser: ignorancia del verdadero credo, juicio err\u00f3neo, percepci\u00f3n y comprensi\u00f3n imperfectas de los dogmas. En ninguno de esos casos juega la voluntad un papel importante, y ello hace que tal herej\u00eda sea solamente material u objetiva, al no darse una de las condiciones de la pecaminosidad: la elecci\u00f3n libre. Por otro lado, la voluntad puede libremente inclinar el intelecto a adherirse a algunas de las posiciones que han sido declaradas falsas por la autoridad de la Iglesia. Los motivos para ello pueden ser: orgullo intelectual o confianza excesiva en las propias capacidades; la ilusi\u00f3n de celo religioso; la tentaci\u00f3n de poder pol\u00edtico o religioso; las ataduras de los bienes materiales y el nivel social; quiz\u00e1s otros menos honorables a\u00fan. Este tipo de herej\u00eda aceptada s\u00ed es sujeto de culpa, en grado variable. Se le llama formal porque al error material a\u00f1ade el elemento informativo de lo \u201clibremente querido\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que la herej\u00eda sea formal, debe tener pertinacia, o sea, la adhesi\u00f3n obstinada a una posici\u00f3n particular. Mientras alguien tenga el deseo de someterse libremente a la decisi\u00f3n de la Iglesia, dicha persona ser\u00e1 un cristiano cat\u00f3lico en el fondo de su coraz\u00f3n y sus creencias falsas no pasar\u00e1n de ser errores pasajeros y opiniones moment\u00e1neas. Teniendo en cuenta que el intelecto humano \u00fanicamente puede asentir ante la verdad, sea \u00e9sta real o aparente, la pertinacia deliberada, distinta de la oposici\u00f3n caprichosa, supone una firme convicci\u00f3n subjetiva que puede bastar para informar la conciencia y crear la \u201cbuena fe\u201d. Convicciones tan firmes pueden ser el resultado de circunstancias sobre las que la persona no tiene control, o de violaciones intelectuales que, en si mismas, pueden ser m\u00e1s o menos voluntarias y, por lo tanto, imputables. Una persona que nace y es formada en un ambiente her\u00e9tico puede llegar a morir sin jam\u00e1s tener duda de la verdad de sus creencias. Por otro lado, una persona que nace cat\u00f3lica puede dejarse arrastrar por remolinos de pensamiento contrario a la Iglesia, de los cuales ninguna autoridad doctrinal puede salvarla, y debido a los cuales su mente llega a ser influenciada por convicciones y consideraciones suficientemente fuertes como para superar su conciencia cat\u00f3lica. No corresponde al hombre, sino a Aquel que conoce el fondo de los corazones, el sentarse a juzgar acerca de la culpa que corresponde a un alma her\u00e9tica.\n<\/p>\n<h2>Distinciones<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La herej\u00eda es distinta de la apostas\u00eda. El ap\u00f3stata a fide abandona totalmente la fe cristiana y se adhiere al juda\u00edsmo, al Islam, al paganismo o sencillamente cae en el naturalismo o en el desd\u00e9n por la religi\u00f3n. El hereje siempre permanece fiel a Cristo. La herej\u00eda tambi\u00e9n es distinta del cisma. El cism\u00e1tico- seg\u00fan santo Tom\u00e1s- es quien libremente se separa de la unidad de la Iglesia. La unidad de la Iglesia consiste en la conexi\u00f3n de sus miembros entre s\u00ed y de los miembros con la Cabeza. Esta Cabeza es Cristo y su representante en la Iglesia es el Sumo Pont\u00edfice. Es por ello que \u201ccism\u00e1tica\u201d se llama aquella persona que no desea sujetarse a la autoridad del Sumo Pont\u00edfice ni comulgar con los miembros de la Iglesia que le est\u00e1n sujetos a este \u00faltimo. Desde que fue proclamada la infalibilidad papal, la mayor parte de los cismas encierran tambi\u00e9n la negaci\u00f3n de este dogma. La herej\u00eda se opone a la fe; el cisma, a la caridad. De ese modo, aunque los herejes son tambi\u00e9n cism\u00e1ticos, en cuanto que la p\u00e9rdida de fe tambi\u00e9n implica cierta separaci\u00f3n de la Iglesia, no todos los cism\u00e1ticos son necesariamente herejes, ya que cualquiera puede, por ira, orgullo, ambici\u00f3n o cosas semejantes, separarse de la plena comuni\u00f3n con la Iglesia y sin embargo seguir creyendo lo que la Iglesia propone para ser cre\u00eddo(II-II, Q. XXIX, a. 1). Claro que tal sujeto deber\u00eda llamarse m\u00e1s bien rebelde que hereje.\n<\/p>\n<h2>Grados de Herej\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto la materia como la forma de la herej\u00eda admiten grados, expresados en la siguiente f\u00f3rmula t\u00e9cnica de teolog\u00eda y de derecho can\u00f3nico. La adhesi\u00f3n pertinaz a una doctrina contradictoria referente a un asunto de fe claramente definido por la Iglesia es simple y llanamente herej\u00eda; herej\u00eda de primer grado. Mas si la doctrina en cuesti\u00f3n no ha sido definida expresamente, ni propuesta claramente como art\u00edculo de fe del magisterio ordinario y autorizado de la Iglesia, las opiniones contrarias a ella son tituladas sententia haeresi proxima, o sea, una opini\u00f3n cercana a la herej\u00eda. Siguiente: una propuesta doctrinal, si bien en si misma no contradiga el dogma, puede tener consecuencias l\u00f3gicas que se desv\u00eden de la verdad revelada. Tal propuesta no es hereje; es una propositio teologice erronea, o sea, teol\u00f3gicamente err\u00f3nea. Puede ser que, en alg\u00fan caso, la oposici\u00f3n de una teor\u00eda a un art\u00edculo de fe no sea demostrable estrictamente, sino que dicha oposici\u00f3n apenas alcanza cierto grado de probabilidad. En tal caso, la doctrina dudosa es llamada sententia in haeresi suspecta, haeresim sapiens, o sea, una posici\u00f3n que es sospechosa de, o que sabe a, herej\u00eda (V\u00e9ase CENSURAS, TEOL\u00d3GICAS).\n<\/p>\n<h2>Gravedad del Pecado de Herej\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La herej\u00eda es considerada un pecado a causa de su propia naturaleza, destructiva de la virtud de la fe cristiana. Su malicia debe medirse, por tanto, por la excelencia del don del que priva al alma. Si la fe es la posesi\u00f3n m\u00e1s valiosa que pueda tener el ser humano- la ra\u00edz de su vida sobrenatural, la garant\u00eda de su salvaci\u00f3n eterna-, entonces la privaci\u00f3n de la fe es el mal m\u00e1s terrible que le puede ocurrir, y el rechazo deliberado de la fe es el pecado mayor. Santo Tom\u00e1s llega a la misma conclusi\u00f3n (II-II, Q. x, a. 3): \u201cTodo pecado es un acto de aversi\u00f3n de Dios. Por lo tanto, el pecado es mayor entre m\u00e1s separa al hombre de Dios. Y la infidelidad \u2013 la falta de fe- separa al hombre de Dios m\u00e1s que ning\u00fan otro pecado, porque el infiel (el no creyente) no tiene el verdadero conocimiento de Dios; su falso conocimiento no lo ayuda en nada, ya que en lo que cree no es Dios. Queda as\u00ed demostrado, entonces, b\u00f3mo es que el pecado de infidelidad (infidelitas) es el mayor dentro del rango total de perversidad\u201d. Y a\u00f1ade: \u201cSi bien los gentiles yerran en m\u00e1s asuntos que los jud\u00edos, y los jud\u00edos est\u00e1n m\u00e1s lejanos de la fe que los herejes, sin embargo la infidelidad de los jud\u00edos constituye un pecado m\u00e1s grave que el de los gentiles porque aquellos corrompieron el Evangelio mismo despu\u00e9s de haberlo adoptado y profesado&#8230; Es mayor pecado no cumplir lo que se ha prometido que no cumplir lo que no se ha prometido\u201d. No se puede alegar en defensa de los herejes que \u00e9stos no niegan la fe que a ellos les parece necesaria para la salvaci\u00f3n, sino s\u00f3lo esos art\u00edculos de fe que ellos no consideran pertenecientes al dep\u00f3sito original de la fe. Basta recordar que dos de las verdades m\u00e1s evidentes del depositum fidei son la unidad de la Iglesia y la instituci\u00f3n de la autoridad magisterial, encargada de velar por dicha unidad. Tal unidad existe en la Iglesia Cat\u00f3lica, y es conservada gracias a la operaci\u00f3n de su cuerpo magisterial. Nadie puede negar esos dos hechos. En la constituci\u00f3n de la Iglesia no hay cabida para los juicios privados en lo referente a distinguir lo esencial de lo no esencial. Cualquier intento privado de selecci\u00f3n rompe la unidad y atenta contra la autoridad divina de la Iglesia. Va directamente en contra de la fuente misma de la fe. El pecado de herej\u00eda es medido no tanto por su objeto sino por su principio formal, que es id\u00e9ntico para toda herej\u00eda: una rebeli\u00f3n en contra de la autoridad constituida divinamente.\n<\/p>\n<h2>Origen, Difusi\u00f3n y Persistencia de la Herej\u00eda<\/h2>\n<h3>Origen de la herej\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diferentes causas y muchas circunstancias externas est\u00e1n en el origen, la difusi\u00f3n y la persistencia de la herej\u00eda. El debilitamiento de la fe que ha sido infundida y promovida por el mismo Dios es posible debido al elemento humano que est\u00e1 dentro de la misma fe: el libre albedr\u00edo. La voluntad determina libremente al acto de fe porque sus disposiciones morales la mueven a obedecer a Dios, mientras que la debilidad de los motivos de credibilidad le permiten abstenerse de dar su consentimiento y abre la puerta a la duda e incluso al rechazo. La debilidad de los motivos de credibilidad tiene tres causas posibles: la obscuridad del testimonio divino (invidentia attestantis); la obscuridad de los contenidos de la revelaci\u00f3n; la oposici\u00f3n entre las obligaciones que impone la fe y las inclinaciones perversas de nuestra naturaleza corrupta. Para conocer mejor el curso que sigue la voluntad humana al alejarse de la fe que antes profes\u00f3, es bueno observar casos hist\u00f3ricos. Pio X, al analizar las causas del modernismo, dice: \u201cLa causa pr\u00f3xima es, sin duda alguna, un error de la mente. Las causas remotas son dos: la curiosidad y el orgullo. La curiosidad, si no es mantenida dentro de sus l\u00edmites, es capaz por si sola de explicar todos los errores&#8230; Pero el orgullo es mucho m\u00e1s efectivo en la tarea de oscurecer la mente y guiarla al error. Y es eso lo que est\u00e1 en la base de las teor\u00edas modernistas. Es por orgullo que los modernistas se sobreval\u00faan a s\u00ed mismos&#8230; No somos como los dem\u00e1s&#8230; rechazan toda sujeci\u00f3n a la autoridad&#8230; se presentan como reformadores. Si de las causas morales pasamos a las intelectuales, la primera y m\u00e1s poderosa es la ignorancia&#8230; Ellos rinden culto a la filosof\u00eda moderna&#8230; ignorando completamente la filosof\u00eda escol\u00e1stica y priv\u00e1ndose a s\u00ed mismos de los medios de aclarar la confusi\u00f3n de sus ideas y de poder enfrentar los sofismas. Su sistema, tan plagado de errores, tuvo su origen en el matrimonio entre la falsa filosof\u00eda y la fe\u201d (Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb, 8 Septiembre, 1907).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed, el Papa. Si echamos un vistazo a los l\u00edderes del modernismo para que nos den raz\u00f3n de sus defecciones, no encontramos ninguna menci\u00f3n del orgullo o la arrogancia, sino que todos parecen coincidir en aceptar que la curiosidad- el deseo de saber como la antigua fe puede enfrentarse con la nueva ciencia- ha sido su motivaci\u00f3n. (El lector podr\u00e1 conocer la posici\u00f3n cat\u00f3lica respecto al presunto conflicto entre ciencia y fe en la enc\u00edclica \u201cFides et Ratio\u201d, de S.S. Juan Pablo II. N.T.). En \u00faltima instancia, apelan a la voz sagrada de la conciencia individual, que les proh\u00edbe profesar externamente como verdadero lo que internamente, y honestamente, tienen como falso. Loisy, a quien se aplica el decreto \u201cLamentabili\u201d, confiesa a sus lectores que \u00e9l lleg\u00f3 a su posici\u00f3n \u201ca trav\u00e9s de los estudios centrados principalmente en la historia de la Biblia, de los or\u00edgenes cristianos y de la religi\u00f3n comparada\u201d. Tyrrell se defiende afirmando: \u201cSon los datos irrefutables del origen y composici\u00f3n del Antiguo y Nuevo Testamentos; del origen de la iglesia cristiana; de su jerarqu\u00eda, sus instituciones, sus dogmas; del desarrollo gradual del papado; de la historia de la religi\u00f3n en general, que crean una dificultad contra la cual la s\u00edntesis de la teolog\u00eda escol\u00e1stica debe ser, y ya ha sido, convertida en polvo\u201d. \u201cPuedo se\u00f1alar con mi dedo el punto exacto, o el momento, de mi experiencia, en el que naci\u00f3 mi \u2018inmanentismo\u2019. En su \u201cReglas para el discernimiento de esp\u00edritus\u201d&#8230; Ignacio de Loyola afirma&#8230;etc.\u201d. Es muy interesante desde la perspectiva psicol\u00f3gica observar el punto o momento clave de la ruptura con la fe en las autobiograf\u00edas de quienes se han separado de la Iglesia. Un an\u00e1lisis de las narraciones personales en \u201cCaminos hacia Roma\u201d y \u201cCaminos desde Roma\u201d lo deja a uno con la impresi\u00f3n de que el coraz\u00f3n humano es un santuario impenetrable a todos menos a Dios y, en cierta medida, a su due\u00f1o. Es por tanto recomendable respetar a cada persona su propia individualidad y concentrarse en el estudio de la difusi\u00f3n de la herej\u00eda, o de los or\u00edgenes de las sociedades her\u00e9ticas.\n<\/p>\n<h3>Difusi\u00f3n de las herej\u00edas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El crecimiento de las herej\u00edas, como el de las plantas, depende de las influencias circundantes m\u00e1s que de su propia fuerza vital. Las filosof\u00edas, los ideales y las aspiraciones religiosas, las condiciones socioecon\u00f3micas, etc. entran en contacto con la verdad revelada y de ese encuentro surgen nuevas afirmaciones y nuevas negaciones de la doctrina tradicional. El primer requisito de \u00e9xito para que una herej\u00eda se expanda es una persona fuerte, no necesariamente dotada de gran intelecto o muchos estudios, pero s\u00ed muy voluntariosa y osada en la acci\u00f3n. Ese es el perfil de los hombres que, a trav\u00e9s de los siglos, han dado sus nombres a nuevas sectas. El segundo requisito es la posibilidad de acomodar la nueva doctrina a la mentalidad de sus contempor\u00e1neos y a las condiciones socio-pol\u00edticas. Y el \u00faltimo, pero no por ello menos importante, es el apoyo de los gobernantes seculares. Un hombre fuerte, en sinton\u00eda con su tiempo y apoyado por la fuerza material, puede deformar la religi\u00f3n existente y construir una nueva secta her\u00e9tica. El modernismo fracas\u00f3 en su intento de formar un cuerpo separado de la Iglesia porque no tuvo un dirigente reconocido, porque s\u00f3lo pudo convocar a un grupo minoritario de mentes de su tiempo, espec\u00edficamente un grupo de personas desencantadas con la Iglesia de aquel tiempo, y porque ning\u00fan poder secular los apoy\u00f3. Mil y un sectas peque\u00f1as han fracasado por id\u00e9nticas razones, proporcionalmente hablando. Sus nombres est\u00e1n ah\u00ed, ocupando p\u00e1ginas de la historia de la Iglesia, pero sus posturas solamente interesan a unos cuantos estudiosos, y no cuentan con seguidor alguno. Tales fueron, por ejemplo, en la \u00e9poca Apost\u00f3lica, los judeo-cristianos, los judeo-gn\u00f3sticos, los nicola\u00edtas, los docetas, los cerintianos, los ebionitas, los nazarenos, etc., a quienes siguieron, en los dos siglos siguientes, una variedad de gn\u00f3sticos sirios y alejandrinos, los ofitas, marcionitas, encatritas, montanistas, maniqueos y otros. Todas las primeras sectas orientales bebieron de la fuente de asombrosas especulaciones, tan queridas a la mente oriental, pero, carentes del apoyo del poder temporal, desaparecieron bajo los anatemas de los guardianes del depositum fidei.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arrianismo fue la primera herej\u00eda que logr\u00f3 hacer pie en la Iglesia y amenaz\u00f3 seriamente su misma existencia y naturaleza. Arrio hizo su aparici\u00f3n en escena cuando los te\u00f3logos estaban esforz\u00e1ndose por armonizar las aparentemente contradictorias doctrinas de la unidad de Dios y de la divinidad de Cristo. En vez de ayudar a desanudar el problema, Arrio sencillamente lo cort\u00f3 afirmando sin ambages que Cristo no es Dios como el Padre, sino una creatura creada en el tiempo. La simplicidad de la soluci\u00f3n, el entusiasmo ostentoso de Arrio al defender al \u201c\u00fanico Dios\u201d, su modo de vida, sus conocimientos y habilidad dial\u00e9ctica le ganaron muchos adeptos. \u201cEn particular, fue apoyado por el famoso Eusebio de Nicomedia, quien ten\u00eda mucha influencia ante el Emperador Constantino. Ten\u00eda muchos amigos entre los dem\u00e1s obispos de Asia e incluso entre los obispos, presb\u00edteros y monjas de la provincia de Alejandr\u00eda. Se supo ganar el favor de Constancia, la hermana del emperador, y disemin\u00f3 su doctrina entre el pueblo a trav\u00e9s de su conocido libro, al que \u00e9l intitul\u00f3 \u201cThaleia\u201d, o entretenimiento, y a trav\u00e9s de cantos apropiados para los marinos, molineros y viajeros\u201d (Addis y Arnold, \u00aba Catholic Dictionary\u00bb, 7\u00aa. ed., 1905, 54.). El Concilio de Nicea anatematiz\u00f3 al hereje, pero sus anatemas, al igual que los esfuerzos de los obispos cat\u00f3licos, se vieron anulados por la interferencia del poder civil. Constantino y su hermana protegieron a Arrio y a sus seguidores; el sucesor en el trono, Constancio, asegur\u00f3 el triunfo de la herej\u00eda. La persecuci\u00f3n acab\u00f3 por silenciar a los cat\u00f3licos ortodoxos. Pero inmediatamente se inici\u00f3 un conflicto interno entre las filas de los arrianos, pues la herej\u00eda, a la que le falta el elemento cohesivo de la autoridad, \u00fanicamente puede sostenerse por la coerci\u00f3n. R\u00e1pidamente surgieron sectas arrianas: eunomianos, anomeanos, exucontianos, semi-arrianos, acaianos. El Emperador Valente (364-378) brind\u00f3 todo su apoyo a los arrianos y s\u00f3lo se logr\u00f3 la paz interna de la Iglesia cuando el Emperador Teodosio, un ortodoxo, revirti\u00f3 la pol\u00edtica de su antecesor y se ali\u00f3 a Roma. Dentro de las fronteras del Imperio Romano prevaleci\u00f3 la fe de Nicea, reforzada ahora por el Concilio de Constantinopla (381). Pero el arrianismo logr\u00f3 mantener reductos durante doscientos a\u00f1os en aquellos sitios donde gobernaron los godos arrianos: Tracia, Italia, \u00c1frica, Espa\u00f1a, Galia. La n|conversi\u00f3n]] del Rey Recaredo de Espa\u00f1a, quien asumi\u00f3 el trono en 586, signific\u00f3 el fin del arrianismo en sus dominios, y el triunfo de los francos cat\u00f3licos sell\u00f3 el fin del arrianismo en el resto del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pelagianismo, que no contaba con apoyo secular, f\u00e1cilmente fue erradicado de la Iglesia. El eutiquianismo, el nestorianismo y otras herej\u00edas cristol\u00f3gicas que se sucedieron una a otra, como eslabones de una cadena, solamente florecieron mientras los poderes temporales de Bizancio y Persia les dieron apoyo. En cuanto se les abandon\u00f3 a su suerte, fueron sobrecogidos por la divisi\u00f3n, el estancamiento y el declive.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasando sobre el gran cisma que se desplaz\u00f3 del Occidente al Oriente, y sobre la multitud de peque\u00f1as herej\u00edas que aparecieron durante la Edad Media sin dejar apenas una huella en la Iglesia, llegamos a las sectas modernas que hacen su aparici\u00f3n a partir de Lutero y que colectivamente se conocen como protestantismo. Los tres elementos de \u00e9xito que pose\u00eda el arrianismo vuelven a intervenir en el luteranismo y ocasionan que ambos fen\u00f3menos religiosos sigan pr\u00e1cticamente l\u00edneas paralelas. Lutero fue, en forma eminente, un hombre de su pueblo: bajo su h\u00e1bito religioso y su toga doctoral conviv\u00edan las cualidades rudas pero l\u00edmpidas del campesino saj\u00f3n. Su voz chillante, su piedad, su preparaci\u00f3n acad\u00e9mica lo levantaban sobre sus coterr\u00e1neos, pero no lo alejaban de ellos. Su convivialidad, la crudeza de su lenguaje al conversar y predicar, y sus muchas debilidades humanas, ayudaron a labrarle una gran popularidad. Cuando el dominico John Tetzel comenz\u00f3 a predicar las indulgencias proclamadas por Le\u00f3n X a favor de quienes ayudaran a terminar la bas\u00edlica de San Pedro en Roma, hubo gran oposici\u00f3n de parte de la gente y de las autoridades eclesi\u00e1sticas y civiles. Lutero prendi\u00f3 la mecha y la ech\u00f3 al combustible del descontento popular. En poco tiempo adquiri\u00f3 un buen n\u00famero de seguidores muy fuertes tanto en la Iglesia como en el Estado. El Obispo de W\u00fcrzburg lo puso bajo la protecci\u00f3n del Elector Federico de Sajonia. Lo m\u00e1s probable es que Lutero haya lanzado su campa\u00f1a con la muy laudable n|intenci\u00f3n]] de reformar algunos abusos patentes. Pero su inesperado \u00e9xito, su temperamento impetuoso y la n|ambici\u00f3n]] pronto lo llevaron m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites fijados por la Iglesia. En 1521, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de su ataque contra el abuso de las indulgencias, ya hab\u00eda propagado una nueva doctrina: la Biblia es la \u00fanica fuente de la fe; la naturaleza humana fue totalmente corrompida por el pecado original; el hombre no es libre; el \u00fanico responsable de toda acci\u00f3n humana, buena o mala, es Dios; s\u00f3lo la fe salva; el sacerdocio cristiano no es exclusivo de la jerarqu\u00eda sino que incluye a todos los fieles. Las masas populares r\u00e1pidamente concluyeron, a partir de esas doctrinas, que el pecado ya no era pecado y que, m\u00e1s bien, era equiparable a una buena acci\u00f3n. Su capacidad para apelar a los m\u00e1s bajos instintos de la naturaleza humana tambi\u00e9n excit\u00f3 el nacionalismo y la n|ambici\u00f3n]]. Busc\u00f3 enfrentar al Papa con el emperador germano y a teutones contra latinos. Hizo un llamado a los pr\u00edncipes seculares para que confiscaran todas las propiedades de la Iglesia. Y su voz encontr\u00f3 fuerte eco. La historia de los siguientes 130 a\u00f1os del pueblo germano es una sucesi\u00f3n de guerras religiosas, de n|degradaci\u00f3n]] moral, retroceso art\u00edstico y cat\u00e1strofe industrial; de guerras civiles, piller\u00eda, devastaci\u00f3n y ruina general. La paz de 1648 estableci\u00f3 el principio: \u201cCuius regio illius et religio\u201d (a tal rey, tal religi\u00f3n). Consecuentemente, las fronteras territoriales se convirtieron en l\u00edmites religiosos, en los que los pobladores deb\u00edan practicar la religi\u00f3n del gobernante de esa regi\u00f3n. Vale la pena hacer notar que la frontera fijada por los pol\u00edticos en 1648 contin\u00faa siendo la demarcaci\u00f3n entre cat\u00f3licos y protestantes alemanes en la era moderna. La reforma inglesa, m\u00e1s que cualquier otra, fue obra de h\u00e1biles pol\u00edticos. La tierra hab\u00eda sido ya preparada por los Lollard o los Wycliff, los cuales eran bastante numerosos en todas las aldeas a\u00fan durante el siglo XVI. No hubo un Lutero brit\u00e1nico, pero el trabajo sucio fue realizado por reyes y parlamentarios, a base de leyes penales de incomparable severidad.\n<\/p>\n<h3>Persistencia de la herej\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos visto b\u00f3mo nace y se expande la herej\u00eda. Debemos ahora responder a la pregunta de b\u00f3mo persiste, o b\u00f3mo es que tanta gente permanece en la herej\u00eda. Una vez que la herej\u00eda se apodera del terreno, aprieta la soga utilizando una mir\u00edada de formas de influencia sutil, y a veces inconsciente, en la vida de cada persona. Nace un ni\u00f1o en un ambiente her\u00e9tico. Antes de poder incluso pensar por si mismo, ya su mente ha sido llenada y moldeada en casa y la escuela, y en la iglesia, cuya autoridad jam\u00e1s se pone en duda. Cuando, en la edad madura, las dudas surgen, jam\u00e1s se tiene oportunidad de referirse a la verdad cat\u00f3lica en forma objetiva. Los prejuicios, las desviaciones educacionales, las deformaciones hist\u00f3ricas estorban el camino y a veces hasta lo imposibilitan. De ese proceso resulta el estado de conciencia que se conoce t\u00e9cnicamente como bona fides, o buena fe. Incluye una creencia err\u00f3nea no culpable y errores morales inevitables y justificables, y hasta laudables en ocasiones. En ausencia de buena fe, los asuntos del mundo frecuentemente se convierten en obst\u00e1culo para pasar de la herej\u00eda a la verdad. Si un gobierno, por ejemplo, favorece a los seguidores de la religi\u00f3n de Estado, la burocracia se convierte en un ej\u00e9rcito de misioneros m\u00e1s poderoso que los ministros ordenados. Prusia, Francia y Rusia fueron ejemplo de ello.\n<\/p>\n<h2>Cristo, los Ap\u00f3stoles y los Padres Hablan de la Herej\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La herej\u00eda, considerada como rompimiento con la fe, \u00fanicamente es posible cuando la fe ha sido promulgada por Cristo. Mateo 24, 11, 23-26 ya lo hab\u00eda vaticinado: \u201cSurgir\u00e1n muchos falsos profetas, que enga\u00f1ar\u00e1n a muchos&#8230; Entonces si alguno os dice: \u2018Mirad, el Cristo est\u00e1 aqu\u00ed o all\u00e1\u2019, no le cre\u00e1is. Porque surgir\u00e1n falsos cristos y falsos profetas, que har\u00e1n grandes signos y prodigios, capaces de enga\u00f1ar, si fuera posible, a los mismos elegidos. \u00a1Mirad que os lo he predicho!. As\u00ed que si os dicen: \u2018Est\u00e1 en el desierto\u2019, no salg\u00e1is. \u2018Est\u00e1 en los aposentos\u2019, no le cre\u00e1is\u201d. Cristo tambi\u00e9n defini\u00f3 las caracter\u00edsticas de los falsos profetas: \u201cEl que no est\u00e1 conmigo est\u00e1 contra M\u00ed\u201d (Lc 11, 23); \u201cSi les desoye a ellos, d\u00edselo a la comunidad, y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como gentil y publicano\u201d (Mt 18, 17); \u201cEl que crea y sea bautizado, se salvar\u00e1, el que no crea, se condenar\u00e1\u201d (Mc 16, 16). Los Ap\u00f3stoles siguieron las indicaciones del Maestro. Todo el peso de su fe y misi\u00f3n divinas cae sobre los innovadores. \u201cSi alguno- dice san Pablo- os anuncia un Evangelio distinto del que hab\u00e9is recibido, \u00a1sea anatema!\u201d (Gal 1, 9). San Juan opina que un hereje es un seductor, un anticristo, un hombre que causa divisi\u00f3n en Cristo (I Jn 4, 3; II Jn 7). \u201cNo lo recib\u00e1is en casa ni lo salud\u00e9is\u201d (II Jn 10). Fiel a su oficio y a su naturaleza impetuosa, san Pedro ataca a los herejes con una espada de doble filo: \u201c&#8230; falsos profetas, como habr\u00e1 entre vosotros falsos maestros que introducir\u00e1n herej\u00edas perniciosas y que, negando al Due\u00f1o que los adquiri\u00f3, atraer\u00e1n sobre si una r\u00e1pida destrucci\u00f3n&#8230; Estos son fuentes y nubes llevadas por el hurac\u00e1n, a quienes est\u00e1 reservada la oscuridad de las tinieblas\u201d (II Pe 1, 1, 17). a lo largo de toda su ep\u00edstola, san Judas sigue una l\u00ednea semejante. San Pablo advierte a los perturbadores de la unidad en Corintio dici\u00e9ndoles: \u201cLas armas de nuestro combate&#8230; son capaces de arrasar fortalezas, deshacer sofismas y cualquier baluarte edificado contra el conocimiento de Dios&#8230; Y estamos dispuestos a castigar toda desobediencia\u201d (II Cor 10, 4- 6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo exhorta a todo obispo a llevar a cabo lo que \u00e9l hizo en Corintio. As\u00ed, a Timoteo le dice: \u201cCombate el buen combate, conservando la fe y la conciencia recta. Algunos, por haberla rechazado, naufragaron en la fe; entre ellos est\u00e1n Himeneo y Alejandro, a quienes entregu\u00e9 a Satan\u00e1s para que aprendiesen a no blasfemar\u201d (I Tim 1, 18-20). Encarece a los ancianos de la Iglesia de \u00c9feso a tener \u201ccuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Esp\u00edritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios&#8230; Yo s\u00e9 que, despu\u00e9s de mi partida, se introducir\u00e1n entre vosotros lobos crueles que no perdonar\u00e1n el reba\u00f1o&#8230; Por tanto, vigilad\u201d (Hechos 20, 28-29. 31). a los filipenses (3, 2) les escribe: \u201cTengan cuidado con los perros\u201d, significando con esta \u00faltima palabra lo mismo que \u201clobos crueles\u201d. Los Padres no muestran ninguna misericordia respecto a quienes pervierten la fe. Un escritor protestante (Schaff-Herzog, s. v. Heresy) describe as\u00ed la ense\u00f1anza de los Padres: \u201cPolicarpo consideraba a Marci\u00f3n como el hijo mayor del Diablo. Ignacio ve en los herejes a plantas ponzo\u00f1osas, o animales con forma humana. Tanto Justino como Tertuliano condenan sus errores consider\u00e1ndolos inspiraciones del Malo. Te\u00f3filo los compara a islas desiertas y rocosas contra las que naufragan las naves. Or\u00edgenes dice que los piratas colocan luces en puntos altos de los riscos para atraer y destruir las naves que buscan refugio y lo mismo hace el pr\u00edncipe de este mundo, colocando en alto las luces del conocimiento falso para destruir a los hombres. Jer\u00f3nimo (Ep. 123) llama \u201csinagogas de Sat\u00e1n\u201d a las asambleas de herejes, y afirma que se debe evitar reunirse con ellos, as\u00ed como se evita una serpiente o una alacr\u00e1n (Ep. 130)\u201d. Estas perspectivas primitivas acerca de la herej\u00eda han sido fielmente transmitidas por la Iglesia en \u00e9pocas posteriores, y se ha actuado en concordancia. No ha habido rompimiento en la Tradici\u00f3n desde san Pedro a san P\u00edo X (o al Papa actual).\n<\/p>\n<h2>Justificaci\u00f3n de sus Ense\u00f1anzas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera ley de la vida, en el reino vegetal o animal, entre las personas individuales o reunidas en sociedad, es la preservaci\u00f3n de si mismo. El descuido de esta ley conduce a la ruina y a la destrucci\u00f3n. En la vida de una sociedad religiosa, el tejido que une a sus miembros en un solo cuerpo y que los anima con una sola alma, es el s\u00edmbolo de la fe, el credo o n|confesi\u00f3n]] a la que se adhieren como conditio sine qua non para su membres\u00eda. Deformar el credo es deformar la Iglesia. La integridad de la regla de fe es m\u00e1s esencial a la cohesi\u00f3n de un grupo religioso que la observancia estricta de sus preceptos morales. La fe tiene entre sus funciones primarias el otorgar los medios para corregir las deficiencias morales; la falta de fe, al cortar la ra\u00edz de la vida espiritual, es causa de la muerte del alma. En la larga lista de herejes solamente se encuentra el nombre de uno que se arrepinti\u00f3: Berengario. El celo con el que la Iglesia guarda y defiende su dep\u00f3sito de la fe es id\u00e9ntico al instinto de conservaci\u00f3n y al deseo de sobrevivencia. Tal instinto no es ni siquiera peculiar de la Iglesia Cat\u00f3lica; como es natural, es universal. Todas las sectas, denominaciones, confesiones, escuelas de pensamiento, y las asociaciones de cualquier tipo tienen un conjunto m\u00e1s o menos grande de postulados cuya n|aceptaci\u00f3n]] es la condici\u00f3n de la que depende su membres\u00eda. En la Iglesia Cat\u00f3lica esta ley natural ha sido promulgada divinamente, seg\u00fan constatamos en las ense\u00f1anzas de Cristo y los Ap\u00f3stoles. Es una contradicci\u00f3n pedir la libertad de pensamiento en una iglesia, y querer hacerla extensible a todas sus creencias b\u00e1sicas. Al aceptar su membres\u00eda, los miembros aceptan las creencias esenciales y renuncian a su libertad de pensamiento en lo tocante a dichas creencias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero \u00bfcu\u00e1l autoridad es la que debe decidir qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es esencial?. No puede ser, ni duda cabe, ninguna autoridad individual. Al ingresar a una sociedad, del tipo que sea, el individuo cede parte de su individualidad para hacerse parte de la comunidad. Y esa parte es precisamente la capacidad de hacer juicios individuales en lo tocante a lo esencial. Si reasumiera esa libertad dentro del grupo, ipso facto se separar\u00eda de su iglesia. Se puede afirmar, entonces, que el poder de decisi\u00f3n recae en la autoridad constituida, la cual en la Iglesia es la jerarqu\u00eda en cuanto \u00e9sta act\u00faa como maestra y guardiana de la fe. No se puede alegar, empero, que este principio limita indebidamente el papel de la raz\u00f3n humana. Es un hecho que s\u00ed limita dicho papel, pero no indebidamente, puesto que es consecuencia de la ley natural y divina. El que esa limitaci\u00f3n no sea indebida queda evidenciado por otro elemento: (1) el dep\u00f3sito de la fe es, por si mismo, objeto de los m\u00e1s nobles esfuerzos intelectuales, elevando la raz\u00f3n humana sobre su esfera natural, ampliando y profundizando sus perspectivas, ejercitando sus mejores facultades; (2) a la par del dep\u00f3sito, pero conectada l\u00f3gicamente con \u00e9l, existe una multitud de puntos dudosos cuya discusi\u00f3n es libre dentro de los l\u00edmites de la caridad- \u201cin necesariis, unitas; in dubiis, libertas; in omnibus, caritas\u201d. La substituci\u00f3n del Magisterio de la Iglesia por el juicio individual se ha convertido en el solvente que ha hecho desaparecer a cuanta secta lo ha adoptado. Las sectas que han mostrado cierta consistencia son aquellas que, si bien han adoptado el juicio individual en principio, en la realidad lo han considerado siempre como letra muerta y la ense\u00f1anza se realiza seg\u00fan ciertos credos y a trav\u00e9s de catecismos elaborados por cl\u00e9rigos capacitados.\n<\/p>\n<h2>Legislaci\u00f3n Eclesi\u00e1stica sobre la Herej\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo la herej\u00eda un veneno mortal que se genera en el seno mismo de la Iglesia, debe ser erradicado si es que se desea que \u00e9sta viva y lleve a cabo su misi\u00f3n de continuar la obra salvadora de Cristo. Su fundador, que previ\u00f3 la enfermedad, tambi\u00e9n provey\u00f3 la medicina. Dot\u00f3 a la Iglesia de la infalibilidad al ense\u00f1ar (Cfr. IGLESIA). El oficio de ense\u00f1ar corresponde a la jerarqu\u00eda, la Ecclesia docens, la cual, bajo ciertas condiciones, es el \u00faltimo criterio de verdad en asuntos de fe y moral (Cfr. CONCILIOS). Las decisiones infalibles tambi\u00e9n pueden ser tomadas por el Papa cuando ense\u00f1a ex cathedra (Cfr. INFALIBILIDAD) (Cfr. Nos. 888-892, 2035 del Nuevo Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, publicado por el Papa Juan Pablo II en 1992, N.T.). El p\u00e1rroco en su parroquia y el obispo en su di\u00f3cesis tienen la obligaci\u00f3n de conservar inmaculada la fe de su reba\u00f1o. Al pastor supremo de todas las iglesias se le ha dado el oficio de abrevar todo el reba\u00f1o cristiano. De ah\u00ed que el poder de erradicar la herej\u00eda es un elemento esencial en la constituci\u00f3n de la Iglesia. Al igual que otros poderes y facultades, el de erradicar las herej\u00edas se debe adaptar en la pr\u00e1ctica a las circunstancias de tiempo y lugar y, de modo especial, a las condiciones sociopol\u00edticas. En sus inicios, funcion\u00f3 sin una organizaci\u00f3n especial. La costumbre antigua simplemente dejaba que los obispos se encargaran de encontrar las herej\u00edas en sus di\u00f3cesis y vigilar por todos los medios a su alcance que no se difundieran. Cuando alguna doctrina err\u00f3nea cog\u00eda fuerza y amenazaba con desunir la Iglesia, los obispos se reun\u00edan en concilios provinciales, metropolitanos, nacionales o ecum\u00e9nicos. La autoridad de todos ellos juntos se ejercitaba en contra de las falsas doctrinas. El primer concilio fue una reuni\u00f3n sostenida por los Ap\u00f3stoles en n|Jerusal\u00e9n]] para poner fin a las tendencias judaizantes de algunos cristianos. Ese concilio se convirti\u00f3 en el prototipo de todos los que lo siguieron: los obispos, unidos con la cabeza de la Iglesia y guiados por el Esp\u00edritu Santo, se constituyen en jueces finales sobre asuntos de fe y de moral. El esp\u00edritu que mueve a la Iglesia cuando \u00e9sta trata sobre herej\u00edas y herejes es de suma severidad. San Pablo escribe a Tito: \u201cAl sectario, despu\u00e9s de una y otra amonestaci\u00f3n, reh\u00fayele; ya sabes que est\u00e1 pervertido y peca, condenado por su propia sentencia\u201d (Tit 3, 10-11). Esta antigua ley refleja una anterior, del mismo Cristo: \u201cSi les desoye a ellos, d\u00edselo a la comunidad. Y si hasta la comunidad desoye, sea para ti como el gentil o publicano\u201d (Mt 18, 17). Y tambi\u00e9n inspira toda la legislaci\u00f3n subsecuente respecto a la herej\u00eda. La sentencia del hereje obstinado es invariablemente la excomuni\u00f3n. Se le separa de la compa\u00f1\u00eda de los fieles, y se le deja en manos de \u201cSatan\u00e1s para mortificar su sensualidad, a fin de que el esp\u00edritu se salve en el d\u00eda del Se\u00f1or\u201d (I Cor 5,5).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que Constantino tom\u00f3 sobre s\u00ed el papel de obispo laico, episcopus externus, y puso el brazo secular al servicio de la Iglesia, las leyes en contra de los herejes se hicieron cada vez m\u00e1s rigurosas. Bajo la sola disciplina eclesi\u00e1stica a ning\u00fan hereje obstinado se le pod\u00eda someter a castigo f\u00edsico; el \u00fanico da\u00f1o era el que su obstinaci\u00f3n pudiera causarle a su dignidad personal al verse privado de la compa\u00f1\u00eda de los dem\u00e1s hermanos cristianos. Pero durante el gobierno de los emperadores cristianos se comenzaron a aplicar medidas rigurosas incluso contra los bienes o personas de los herejes. Desde la \u00e9poca de Constantino hasta Teodosio y Valentiniano III (313- 424), se pusieron en pr\u00e1ctica varias leyes penales en contra de los herejes, acusados de cr\u00edmenes de Estado. \u201cTanto en el b\u00f3digo de Teodosio como en el de Justiniano se les consideraba personas infames; se prohib\u00eda la interrelaci\u00f3n con ellos; se les privaba de cualquier oficio de beneficio y dignidad dentro de la administraci\u00f3n p\u00fablica, y se les cargaba con los oficios onerosos, tanto militares como administrativos; se les imped\u00eda que dispusieran de sus propios bienes libremente, o que aceptaran herencias de otras personas; se les privaba del derecho de dar o recibir donativos, de hacer contratos, de comprar y vender; se les impon\u00edan multas pecuniarias; con frecuencia se les proscrib\u00eda y se les hac\u00eda desaparecer, y en algunos casos, antes de enviarlos al destierro se les flagelaba. Se lleg\u00f3, en algunos casos muy graves, a dictar sentencia de muerte a los herejes, aunque en tiempos de los emperadores cristianos de Roma, raramente se ejecutaba dicha sentencia. Se narra que fue Teodosio el primer emperador que consider\u00f3 la herej\u00eda como crimen capital. Esta ley se aprob\u00f3 en 382 en contra de los encratitas, sac\u00f3foros y los maniqueos. Los profesores herejes ten\u00edan prohibido propagar sus doctrinas p\u00fablica o privadamente; sostener debates p\u00fablicos; ordenar obispos, presb\u00edteros o cualquier otro cargo clerical; sostener reuniones religiosas; construir conventos o hacerse de dinero para tal fin. Era permitido que los esclavos informaran a la autoridad sobre sus amos herejes y que recuperaran su libertad lleg\u00e1ndose a la Iglesia; los hijos de padres herejes no pod\u00edan recibir su patrimonio o herencia a menos que volviesen a la Iglesia. Los libros de los herejes eran quemados. (Cfr. \u201cCodex Theodosianus\u201d, lib. XVI, tit. 5, \u201cDe haereticis\u201d).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa legislaci\u00f3n permaneci\u00f3 vigente, y con mayor severidad, durante el reinado de los b\u00e1rbaros invasores que se alzaron con la victoria sobre las ruinas del Imperio Romano de Occidente. Fue en el siglo XI que por primera vez se orden\u00f3 la quema de los herejes. El s\u00ednodo de Verona (1184) impuso a los obispos la obligaci\u00f3n de hallar a los herejes de sus di\u00f3cesis y entregarlos al poder secular. Otros s\u00ednodos, y el IV Concilio de Letr\u00e1n (1215), en el pontificado de Inocencio III, reiteraron y reactivaron dicho decreto, especialmente el s\u00ednodo de Toulouse (1229), que estableci\u00f3 inquisidores en cada parroquia (un sacerdote y dos laicos). Todo mundo ten\u00eda obligaci\u00f3n de denunciar a los herejes; los nombres de los testigos se conservaban en secreto. Posteriormente al a\u00f1o 1243, cuando Inocencio IV ratific\u00f3 las leyes de los emperadores Federico II y Luis IX contra los herejes, se empez\u00f3 a aplicar tortura durante los juicios; los reos eran entregados a las autoridades civiles y algunos mor\u00edan quemados. Pablo III (1542) estableci\u00f3, y Sixto V organiz\u00f3, la Congregaci\u00f3n Romana de la n|Inquisici\u00f3n]], o del Santo Oficio, que era un tribunal de justicia para tratar asuntos de herej\u00edas y herejes (Cfr. CONGREGACIONES ROMANAS). La Congregaci\u00f3n del \u00cdndice, instituida por Pio V, tiene como \u00e1mbito de trabajo el cuidado de la fe y de la moral en la literatura, y act\u00faa en referencia a los libros del mismo que modo que el Santo Oficio act\u00faa en referencia a las personas (Cfr. \u00cdNDICE DE LIBROS PROHIBIDOS). (La Congregaci\u00f3n Romana de la n|Inquisici\u00f3n]], o Santo Oficio, ha sido reemplazada contempor\u00e1neamente por la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, y el \u00cdndice de libros prohibidos dej\u00f3 de existir el 14 de junio de 1966, por orden del Papa Pablo VI. Algunas normas, sin embargo, referentes a la lectura y escritura de libros referentes a la fe y las costumbres quedaron descritas en los b\u00f3digos 831 y 832 del b\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico de 1986. N.T.). El Papa Pio X orden\u00f3 que cada di\u00f3cesis contara con un panel de censores y con un comit\u00e9 de vigilancia cuyas funciones eran encontrar e informar acerca de escritos o personas sospechosas de la herej\u00eda del modernismo (Enc\u00edclica \u00abPascendi\u00bb, 8 septiembre., 1907). La legislaci\u00f3n moderna acerca de la herej\u00eda no ha perdido nada de su antigua severidad, si bien hoy d\u00eda las penas son estrictamente de orden espiritual. No est\u00e1 vigente ninguno de los castigos que requer\u00edan de la intervenci\u00f3n del poder civil. a\u00fan en naciones donde el abismo entre lo espiritual y los poderes seculares no significa hostilidad o total separaci\u00f3n, la pena de muerte, la confiscaci\u00f3n de bienes, encarcelamiento, etc., ya no se aplican a los herejes. Los castigos espirituales son de dos tipos: latae y ferendae sententiae. Aquellos corresponden al mero acto de herej\u00eda, sin que medie sentencia judicial. Los \u00faltimos son aplicados despu\u00e9s de un juicio en un tribunal eclesi\u00e1stico, o por un obispo actuando ex informata conscientia, o sea, basado en cierta informaci\u00f3n y dispensando los procedimientos normales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las penas (cfr. CENSURAS, ECLESIASTICAS) latae sententiae son: (1) excomuni\u00f3n reservada especialmente al Sumo Pont\u00edfice. En ella incurren quienes apostatan de la fe cat\u00f3lica, los herejes, cualquiera que sea su nombre y sin importar a qu\u00e9 secta pertenezcan, y todos aquellos que creen en ellos (credentes), quienes los acogen, apoyan y los defienden en alguna forma (Constituci\u00f3n \u201cApostolicae sedis\u201d, 1869). En esa parte, se entiende por \u201chereje\u201d a quien lo es formalmente, pero tambi\u00e9n a quien tiene dudas positivas, o sea, aquel cuyas dudas tienen el soporte de argumentos de raz\u00f3n. Excluye a quien duda negativamente, o sea, quien duda sin ni siquiera formular un argumento en su propia defensa. Los creyentes (credentes) en la herej\u00eda son aquellas personas que, sin someter su doctrina a examen, manifiestan un asentimiento general respecto a las ense\u00f1anzas de una secta.; los favorecedores (fautores) son aquellos que por omisi\u00f3n o comisi\u00f3n le brindan apoyo a la herej\u00eda y con ello favorecen su difusi\u00f3n. Los acogedores y defensores son quienes brindan a los herejes refugio en contra de los rigores de la ley. (2) \u201cExcomuni\u00f3n reservada especialmente al Romano Pont\u00edfice, en la que incurren todos aquellos que, sin autorizaci\u00f3n de la Sede Apost\u00f3lica, leen libros de los ap\u00f3statas o de herejes, en los que se defiende la herej\u00eda. As\u00ed mismo, los lectores de libros de autores prohibidos expl\u00edcitamente en cartas apost\u00f3licas, o quienes posean, impriman o defiendan tales obras\u201d (Apost. Sedis, 1890). Por \u201clibro\u201d se entiende aqu\u00ed un volumen de cierto tama\u00f1o y unidad. Los peri\u00f3dicos y manuscritos- aunque no sean libros, sino publicaciones seriadas, pero que han de constituir un libro una vez que hayan sido concluidas- tambi\u00e9n caen en esta censura. Leer \u201ca sabiendas\u201d (scienter) implica que el lector sabe que el libro que lee es obra de un hereje, o que defiende una herej\u00eda, y que es, por tanto una obra prohibida. \u201cLibros&#8230; prohibidos espec\u00edficamente en cartas apost\u00f3licas\u201d se refiere a libros condenados en bulas, breves y enc\u00edclicas escritas directamente por el Papa. No se incluyen ah\u00ed los libros prohibidos por decretos de las congregaciones romanas, aunque su prohibici\u00f3n tenga la autorizaci\u00f3n papal. Los \u201cimpresores\u201d de obras her\u00e9ticas son el editor que da la orden y el impresor que la ejecuta, e incluso quien revisa las pruebas, pero no el operario que realiza la parte mec\u00e1nica de la publicaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las penas adicionales que deben ser decretadas por sentencias judiciales son las siguientes. Los ap\u00f3statas o herejes caen en irregularidad, o sea, quedan impedidos de recibir las \u00f3rdenes sagradas o de ejercitar legalmente los derechos y obligaciones propias de aquellas. Caen en infamia, o sea, son p\u00fablicamente notorios como culpables deshonrosos. La m\u00e1cula de la infamia ser\u00e1 heredada por los hijos y nietos de los herejes irrepentos. Los cl\u00e9rigos herejes y todos aquellos que los acogen, defienden o favorecen tambi\u00e9n quedan privados ipso facto de sus beneficios, oficios y jurisdicci\u00f3n eclesi\u00e1stica. Si se diera el caso de que un papa llegara a ser claramente culpable de herej\u00eda, cesar\u00eda de ser papa porque cesar\u00eda de ser miembro de la Iglesia. Si alguien recibiera el bautismo de manos de un hereje declarado, dicha persona caer\u00eda en irregularidad. La herej\u00eda constituye un impedimento para contraer matrimonio con un cat\u00f3lico (mixta religio) del cual puede dispensar el Papa o alg\u00fan obispo con tal poder (Cfr. IMPEDIMENTIOS). Lo que se llama communicatio in sacris, o sea, la participaci\u00f3n activa de un cat\u00f3lico en celebraciones religiosas no cat\u00f3licas, en si misma s\u00ed es ilegal, pero no es intr\u00ednsecamente mala de modo tal que no pueda ser dispensada en algunas circunstancias. Los amigos o parientes pueden, por buenas razones, acompa\u00f1ar un funeral, asistir al matrimonio o bautismo, sin causar esc\u00e1ndalo, o brindar apoyo a la parte no cat\u00f3lica, absteni\u00e9ndose de tomar parte activa en las celebraciones. El motivo de la participaci\u00f3n en esos ritos es la amistad o la cortes\u00eda, pero no debe implicar aprobaci\u00f3n de los rituales. Los no cat\u00f3licos son bienvenidos a todas las celebraciones cat\u00f3licas excepto, claro, a los sacramentos.\n<\/p>\n<h2>Principios de Legislaci\u00f3n Eclesi\u00e1stica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principios rectores de la legislaci\u00f3n eclesi\u00e1stica en torno a las herej\u00edas son los siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Iglesia distingue entre hereje formal y material. Al primero le aplica el canon: \u201cSostiene firmemente y no tiene duda alguna que los herejes y cism\u00e1ticos tendr\u00e1n parte con el Diablo y sus \u00e1ngeles en las llamas eternas, a menos que antes del fin de sus vidas se incorporen y reingresen a la Iglesia Cat\u00f3lica\u201d. Nadie est\u00e1 obligado a ser parte de la Iglesia, pero habiendo alguien entrado una vez a trav\u00e9s del bautismo, debe respetar las promesas que libremente hizo. Para controlar y atraer de nuevo a sus hijos rebeldes, la Iglesia utiliza tanto su poder espiritual como el secular que est\u00e9n a su alcance. Frente a los herejes materiales, la Iglesia act\u00faa siguiendo la regla de san Agust\u00edn: \u201cNo debe considerarse hereje quien no defienda sus opiniones falsas y perversas con celo pertinaz (animositas). Sobre todo si el error no es fruto de una audaz presunci\u00f3n sino que le ha sido transmitido al hereje por padres que han sido seducidos a su vez, y cuando esa persona anda en busca de la verdad con cuidadosa solicitud y dispuesto a ser corregido\u201d (P.L. XXXIII, ep. XLIII, 160). Pio IX, en una carta escrita a los obispos de Italia (10 agosto de 1863), reafirma esta doctrina cat\u00f3lica: \u201cEs sabido por Nos y por ustedes que aquellos que est\u00e1n en ignorancia invencible respecto a nuestra religi\u00f3n, pero que observan la ley natural&#8230; y est\u00e1n dispuestos a obedecer a Dios y llevar una vida honesta y recta, pueden, con la ayuda de la luz y la gracia divinas, alcanzar la vida eterna&#8230; pues Dios&#8230; no permite que sea castigado quien no es deliberadamente culpable\u201d (Denzinger, \u201cEnchiridion\u201d, 1529).\n<\/p>\n<h2>Jurisdicci\u00f3n Eclesi\u00e1stica sobre los Herejes<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el hecho de haber recibido el bautismo v\u00e1lidamente los herejes tambi\u00e9n est\u00e1 dentro de la jurisdicci\u00f3n de la Iglesia. Y si son de buena fe, pertenecen tambi\u00e9n al alma de la Iglesia. Su separaci\u00f3n material, sin embargo, les impide el uso de los derechos eclesi\u00e1sticos, excepto el de ser juzgados por la ley eclesi\u00e1stica en el caso de ser convocados a un tribunal eclesi\u00e1stico. Mas no est\u00e1n obligados a regirse por las leyes eclesi\u00e1sticas emitidas para el bienestar espiritual de los miembros de la Iglesia, por ejemplo, los seis mandamientos de la Iglesia.\n<\/p>\n<h2>Recepci\u00f3n de los Conversos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las personas que se convierten a la fe, antes de ser recibidos en ella, deben ser instruidos perfectamente en la doctrina cat\u00f3lica. Es facultad de los obispos el reconciliar a los herejes, aunque esa funci\u00f3n puede ser delegada a cualquier sacerdote con cura de almas. En Inglaterra se requiere un permiso especial para cada reconciliaci\u00f3n, exceptuado el caso de los menores de 14 a\u00f1os o de personas agobiadas por enfermedades graves. Este permiso se concede cuando el sacerdote puede atestiguar por escrito que el candidato est\u00e1 suficientemente instruido y preparado, y que existe una razonable garant\u00eda de perseverancia. El procedimiento de esta clase de reconciliaci\u00f3n es como sigue: primero, n|abjuraci\u00f3n]] de la herej\u00eda o profesi\u00f3n de fe; segundo, bautismo bajo condici\u00f3n (esto se realiza cuando existe duda respecto al bautismo her\u00e9tico); tercero, n|confesi\u00f3n]] sacramental y n|absoluci\u00f3n]] condicional.\n<\/p>\n<h2>Papel de la Herej\u00eda en la Historia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Generalmente, el papel de la herej\u00eda en la historia ha sido de perversidad. Sus ra\u00edces se encuentran en la naturaleza humana corrupta. Ha llegado a la Iglesia seg\u00fan lo predijo su divino fundador; ha destruido los v\u00ednculos de la caridad en las familias, regiones, estados y naciones; se han levantado las piras y desenvainado las espadas tanto en su defensa como en su represi\u00f3n; a su paso s\u00f3lo han quedado ruina y miseria. La prevalencia de la herej\u00eda, con todo, no ha logrado probar que la Iglesia no tiene origen divino, as\u00ed como tampoco la existencia del mal ha podido probar que no exista un Dios de bondad. Al igual que otros males, la herej\u00eda es permitida como una prueba de fe en la Iglesia militante, y quiz\u00e1s como castigo por otros pecados. El desmoronamiento y desintegraci\u00f3n de las sectas her\u00e9ticas tambi\u00e9n provee un s\u00f3lido argumento para la necesidad de una fuerte autoridad de ense\u00f1anza. Las interminables controversias con los herejes han sido causa indirecta de los mayores desarrollos doctrinales y definiciones formuladas en concilios para la edificaci\u00f3n del Cuerpo de Cristo. As\u00ed fue como los evangelios espurios de los gn\u00f3sticos prepararon el terreno para que se determinara el canon de la Sagrada Escritura; las herej\u00edas patripasiana, sabeliana, arriana y macedonia fueron la oportunidad para que se aclarara mejor el concepto de la Trinidad; los errores nestorianos y eutiquianos propiciaron que la Iglesia definiera los dogmas de la naturaleza y persona de Cristo. Y as\u00ed ha sido hasta el modernismo, que ha provocado una solemne n|afirmaci\u00f3n]] del valor de lo sobrenatural en la historia.\n<\/p>\n<h2>Intolerancia y Crueldad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Frecuentemente se ha acusado a la Iglesia de tener una legislaci\u00f3n cruel e intolerante con respecto a la herej\u00eda y a los herejes. Definitivamente s\u00ed es intolerante. Su misma raison d\u2019\u00eatre es la intolerancia de las doctrinas que puedan minar la fe. Pero esa intolerancia es esencial a todo lo que existe, se mueve o vive. Tolerar elementos destructivos dentro del propio organismo es equivalente al suicidio. Las sectas her\u00e9ticas tambi\u00e9n est\u00e1n sujetas a la misma ley: viven o mueren en la medida en que son capaces de aplicar o desde\u00f1ar ese principio. La acusaci\u00f3n de crueldad es f\u00e1cilmente rebatible. Toda medida de represi\u00f3n necesariamente causa sufrimiento y molestia; es parte de su naturaleza. Pero eso no la hace cruel. El padre que castiga a su hijo culpable es justo y puede tener un coraz\u00f3n tierno. La crueldad hace su aparici\u00f3n cuando el castigo excede el grado conveniente. Los opositores dice: \u201cPrecisamente. Los castigos aplicados por la n|Inquisici\u00f3n]] excedieron todo sentimiento humano\u201d. Respondemos: \u201cS\u00ed ofenden los sentimientos de generaciones posteriores, en las que hay menos cuidado por la pureza de la fe. Pero no los sentimientos de su tiempo, cuando la herej\u00eda era vista como algo m\u00e1s perverso que la traici\u00f3n\u201d. Prueba de ello es que los inquisidores s\u00f3lo juzgaban la culpabilidad del acusado y luego lo entregaban al poder secular para que fuera tratado seg\u00fan la leyes creadas por los emperadores y reyes. La gente del Medioevo no encontraba en el sistema los mismos defectos que le encuentran los cr\u00edticos actuales. De hecho los herejes han sido quemados por el populacho desde siglos antes que la n|Inquisici\u00f3n]] existiera como instituci\u00f3n. Y cuando los herejes han dominado la situaci\u00f3n se han dado prisa a aplicar las mismas leyes. Ese ha sido el caso de los hugonotes en Francia, los husitas en Bohemia, los calvinistas en G\u00e9nova, los estatistas elizabetanos y los puritanos en Inglaterra. La tolerancia hizo su aparici\u00f3n cuando la fe se debilit\u00f3. Curiosamente las medidas moderadas fueron utilizadas s\u00f3lo cuando ya no exist\u00eda la fuerza para aplicar medidas m\u00e1s severas. a\u00fan arden las brasas del Kulturkampf en Alemania; a\u00fan son un esc\u00e1ndalo las leyes de separaci\u00f3n y confiscamiento y el ostracismo hacia los cat\u00f3licos franceses. Cristo fue muy claro: \u201cNo crean que he venido a traer paz a la tierra; no traje la paz, sino la espada\u201d (Mt 10, 34). La historia de las herej\u00edas verifica esta predicci\u00f3n y demuestra, adem\u00e1s, que el mayor N\u00famero de v\u00edctimas de la espada est\u00e1 del lado de los fieles que se adhirieron a la Iglesia fundada por Cristo (Cfr. INQUISICI\u00d3N).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(El lector encontrar\u00e1 una \u201cnueva\u201d mentalidad de la Iglesia respecto a los herejes, o personas que se han separado de la Iglesia Cat\u00f3lica por razones de fe, en el Decreto \u201cUnitatis Redintegratio\u201d, del Concilio Vaticano II. Sin embargo, la Iglesia no ha olvidado su funci\u00f3n como vigilante de la fe, y lo expresa en el b\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico, b\u00e1nones 1364- 1377. N.T.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Wilhelm, Joseph. \u00abHeresy.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/07256b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Act 24:14 seg\u00fan el Camino que ellos llaman h 2Pe 2:1 que introducir\u00e1n encubiertamente h Herej\u00ed\u00ada (gr. h\u00e1iresis, \u00abelecci\u00f3n\u00bb, \u00abpreferencia [inclinaci\u00f3n]\u00bb por una doctrina u opini\u00f3n, o escuela filos\u00f3fica, teol\u00f3gica o pol\u00ed\u00adtica). El t\u00e9rmino griego significa \u00absecta\u00bb en Act 24:14; \u00abdisensiones\u00bb o \u00abfacciones\u00bb en G\u00e1. 5:20 (v\u00e9ase tambi\u00e9n 1Co 11:19); y \u00abopiniones\u00bb, 532 \u00abdogmas\u00bb, \u00abmanera &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/herejia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHEREJIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2368","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2368","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2368"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2368\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2368"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2368"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2368"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}