{"id":23688,"date":"2016-02-05T16:08:46","date_gmt":"2016-02-05T21:08:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bulas-y-breves\/"},"modified":"2016-02-05T16:08:46","modified_gmt":"2016-02-05T21:08:46","slug":"bulas-y-breves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bulas-y-breves\/","title":{"rendered":"BULAS Y BREVES"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Desde los Primeros Tiempos hasta Adri\u00e1n I (772)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Segundo Per\u00edodo (772-1048)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Tercer Per\u00edodo (1048-1198)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Cuarto Per\u00edodo (1198-1431)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Quinto Per\u00edodo (1431-1878)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Sexto Per\u00edodo (desde 1878)<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Bulas Espurias<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Originalmente una \u201cbulla\u201d era una placa circular o bola de metal, llamada as\u00ed por su forma similar a una burbuja flotando sobre el agua (lat\u00edn bullire, hervir).  Con el correr del tiempo el t\u00e9rmino lleg\u00f3 a aplicarse a los sellos de plomo con los que se autenticaban documentos reales y papales en la temprana Edad Media; y con el desarrollo ulterior, de designar el sello, el nombre se le adjudic\u00f3 al documento mismo.  Esto no sucedi\u00f3 antes del siglo XIII y el nombre \u201cbula\u201d s\u00f3lo era un t\u00e9rmino popular usado casi promiscuamente para toda clase de instrumentos que se emit\u00edan desde la canciller\u00eda papal.  Una aceptaci\u00f3n mucho m\u00e1s precisa prevaleci\u00f3 desde el siglo XV, y desde hace mucho la bula ha estado en agudo contraste con ciertas otras formas de documentos papales.  Para los prop\u00f3sitos pr\u00e1cticos una bula puede ser convenientemente definida como \u201cuna carta apost\u00f3lica con un sello de plomo\u201d, a lo cual se puede a\u00f1adir que en su sobrescrito el Papa invariablemente toma el nombre de \u201cepiscopus, servus servorum Dei\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lenguaje oficial los documentos papales en todos tiempos han sido llamados por varios nombres, m\u00e1s o menos descriptivos de su car\u00e1cter.  Por ejemplo, hay \u201cconstituciones\u201d, es decir, decisiones dirigidas a todos los fieles y que determinan alg\u00fan asunto de fe o disciplina; \u201cenc\u00edclicas\u201d, las cuales son cartas enviadas a todos los obispos de la cristiandad, o por lo menos a todos los de un pa\u00eds en particular, y destinados a guiarlos en sus relaciones con sus reba\u00f1os; \u201cdecretos\u201d, pronunciamientos sobre puntos que afectan el bienestar general de la Iglesia; \u201cdecretales\u201d, (\u201cepistolae decretales\u201d), los cuales son respuestas papales a alguna dificultad particular sometida a la Santa Sede, pero que tienen la fuerza de precedentes a la regla sobre casos an\u00e1logos.  \u201cRescripto\u201d, adem\u00e1s, es una forma aplicable a casi toda forma de carta apost\u00f3lica que ha sido educida por alguna apelaci\u00f3n previa, mientras que la naturaleza de un \u201cprivilegio\u201d habla por s\u00ed misma.  Pero todos \u00e9stos, hasta el siglo XV, parecen haber sido ejecutados por la canciller\u00eda papal en forma de bulas autenticadas con sellos de plomo, y es bastante com\u00fan aplicar el t\u00e9rmino bula incluso a aquellas muy tempranas cartas papales de las que se conoce poco m\u00e1s que la substancia, independientemente de las formas bajo las cuales fueron emitidas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Probablemente ser\u00e1 muy conveniente dividir el tema por per\u00edodos, notando los rasgos m\u00e1s caracter\u00edsticos de los documentos papales en cada \u00e9poca.\n<\/p>\n<h2>Desde los Primeros Tiempos hasta Adri\u00e1n I (772)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es indudable que la creaci\u00f3n de una canciller\u00eda u oficina para redactar y expedir documentos oficiales fue una obra que tom\u00f3 mucho tiempo.  Desafortunadamente, los primeros documentos papales conocidos se conservan s\u00f3lo en copias o abstractos, a partir de los cuales es dif\u00edcil sacar ninguna conclusi\u00f3n segura en cuanto a las formas observadas al emitir los originales.  Por todo esto, es pr\u00e1cticamente cierto que no hay reglas uniformes a seguir en cuanto al sobrescrito, f\u00f3rmula de saludo, conclusi\u00f3n o firma.  Fue s\u00f3lo cuando se organiz\u00f3 alguna forma de registro, y estuvieron disponibles copias de correspondencia oficial antigua, que creci\u00f3 gradualmente una tradici\u00f3n de ciertas formas que no debi\u00f3 ser abandonada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Excepto por una menci\u00f3n insatisfactoria de un cuerpo de notarios encargados de mantener las Actas de los M\u00e1rtires, c. 235 (Duchesne, Liber Pontificalis, I, p\u00e1gs. C-CL), no se halla ninguna referencia clara a los archivos papales hasta el tiempo del Papa San Julio I (337-353), aunque en el pontificado del Papa San D\u00e1maso I, antes de fin de siglo, hay menci\u00f3n de un edificio apropiado para este prop\u00f3sito especial.  Aqu\u00ed, en el \u201cscrinium\u201d, o \u201carchivium sanct\u00e6\u201d, se deb\u00eda registrar y mantener los documentos en un orden definido, pues los extractos y copias existentes todav\u00eda muestran rastros de su enumeraci\u00f3n.  Estas colecciones o \u201cRegesta\u201d se remontaban al tiempo del Papa San Gelasio I (492-96) y probablemente antes.  En la correspondencia del Papa San Hormisdas (514-25) hay indicaciones de alg\u00fan endoso que registra la fecha en que fueron recibidas las cartas dirigidas a \u00e9l, y para el tiempo de San Gregorio I Magno (590-604) Ewald hab\u00eda logrado alg\u00fan \u00e9xito en la reconstrucci\u00f3n de los libros que conten\u00edan copias de las ep\u00edstolas papales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe haber poca duda que la canciller\u00eda pontifical, cuya existencia inferimos de ese modo, estaba modelada como la de la corte imperial.  El \u201cscrinium\u201d, los notarios regionales, los altos oficiales tales como el \u201cprimicerius\u201d y el \u201csecundarius\u201d, la organizaci\u00f3n de la Regesta por indicciones, etc., probablemente son todos imitaciones de la pr\u00e1ctica del \u00faltimo imperio.  Por lo tanto podemos inferir que pronto se estableci\u00f3 el c\u00f3digo de las formas reconocidas, an\u00e1logo al observado por los notarios imperiales.  Un formulario de esta descripci\u00f3n probablemente se conserva todav\u00eda en el libro llamado \u201cLiber Diurnus\u201d, cuya mayor parte parece haberse inspirado en la correspondencia oficial de San Gregorio I Magno.  En las primeras cartas papales, sin embargo, hay s\u00f3lo pocos signos de observancia de las formas tradicionales.  Algunas veces el documento nombra primero al Papa, otras al destinatario.  En su mayor\u00eda el Papa no lleva t\u00edtulo excepto \u201cSixtus episcopus\u201d o \u201cLeo episcopus catholicae ecclesi\u00e6\u201d, algunas, pero raramente, es llamado Papa.  Bajo Gregorio I, a menudo se a\u00f1ad\u00eda despu\u00e9s de \u201cepiscopus\u201d \u201cservus servorum Dei\u201d (siervo de los siervos de Dios).  Se dice que Gregorio seleccion\u00f3 esta designaci\u00f3n como protesta contra la arrogancia del patriarca de Constantinopla, Juan el Ayunador, quien se llamaba a s\u00ed mismo \u201cobispo ecum\u00e9nico\u201d.  Pero aunque muchos sucesores de Gregorio le siguieron en esta preferencia, no fue hasta el siglo IX que la frase vino a ser usada invariablemente en documentos de importancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes del Papa Adeodato II (elegido 672) hab\u00eda pocos saludos, pero \u00e9l usaba la f\u00f3rmula \u201csalutatem a Deo et benedictionem nostram.\u201d  La ahora consagrada frase \u201csalutatem et apostolicam benedictionem\u201d apenas ocurre antes del siglo X.  Los autores benedictinos de \u00abNouveau trait\u00e9 de diplomatique\u00bb, al adscribirle una fecha mucho m\u00e1s temprana a esta f\u00f3rmula, fueron confundidos por una bula falsificada que aparentaba estar dirigida al monasterio de San Benigno en Dijon.  Adem\u00e1s, en estas primeras cartas el Papa a menudo se dirig\u00eda a su correspondiente, mas especialmente cuando era a un rey o a una persona de alta dignidad, con el plural Vos.  Con el correr del tiempo, esto se volvi\u00f3 m\u00e1s raro, y para la segunda mitad del siglo XII, hab\u00eda desaparecido por completo.  Por otro lado, se debe se\u00f1alar incidentalmente que personas de todos los rangos, al escribirle al Papa, invariablemente se dirig\u00edan a \u00e9l como Vos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A menudo el Papa introduc\u00eda un saludo al final de su carta, justo antes de la fecha, por ejemplo, \u201cDeus te incolumem custodiat\u201d o \u201cBene vale frater carissime.\u201d  Este saludo final era un asunto de importancia, y altas autoridades (Bresslau, \u00abPapyrus und Pergament, 21; Ewald in Neues Archiv,\u00bb III, 548) afirman que era a\u00f1adida por la propia mano del Papa, y que era equivalente a su firma.  El hecho de que en tiempos cl\u00e1sicos los romanos autenticaran sus cartas, no con la firma de sus nombres, sino con una palabra de despedida, le da probabilidad a esta opini\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las primeras bulas originales existentes BENE VALETE aparece escribo completo y en may\u00fasculas.  Adem\u00e1s, tenemos por lo menos alguna evidencia contempor\u00e1nea de la pr\u00e1ctica antes de los tiempos del Papa Adri\u00e1n I.  El texto de una carta del Papa San Gregorio se conserva en una inscripci\u00f3n de m\u00e1rmol en la bas\u00edlica de San Pablo Extramuros.  Puesto que la carta manda que el documento mismo deba ser devuelto a los archivos papales (\u201cScrinium\u201d), podemos asumir que la copia en piedra representa exactamente el original.  Est\u00e1 dirigida a F\u00e9lix el subdi\u00e1cono y concluye con la f\u00f3rmula BENE VALE.  Dat. VIII Kalend. Februarius imp. Du. N. Phoca PP. anno secundo, et consultatus eius anno primo, indict. 7.  Esto sugiere que tales cartas eran completamente datadas y ciertamente hallamos rastros de dataci\u00f3n en copias existentes de tan temprano como el tiempo del Papa San Siricio (384-398).  Tenemos tambi\u00e9n algunas \u201cbull\u00e6\u201d o sellos de plomo preservados aparte de los documentos al cual estuvieron adheridos.  Una de estas fechas se remonta quiz\u00e1s a antes del pontificado del Papa Juan III (560-573) y otra ciertamente pertenece al Papa San Adeodato I (615-618).  El esp\u00e9cimen m\u00e1s antiguo simplemente lleva el nombre del Papa a un lado y la palabra \u201cpap\u00e6\u201d al otro.\n<\/p>\n<h2>Segundo Per\u00edodo (772-1048)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tiempos del Papa Adri\u00e1n I el apoyo de Pep\u00edn y Carlomagno hab\u00eda convertido el patrimonio de la Santa Sede en una especie de principado.  Esto sin duda paviment\u00f3 el camino para cambios en las formas observadas en la canciller\u00eda.  Ahora el Papa tomaba el primer lugar en la sobreescritura de cartas a menos que estuviesen dirigidas a soberanos.  Tambi\u00e9n encontramos el uso m\u00e1s uniforme del sello de plomo.  Pero especialmente le debemos atribuir al tiempo de Adriano la introducci\u00f3n de la \u201cdoble fecha\u201d endosada al pie de la bula.  La primera fecha comenz\u00f3 con la palabra \u201cScriptum\u201d y, despu\u00e9s de una entrada cronol\u00f3gica que mencionaba s\u00f3lo el mes y la indicci\u00f3n, a\u00f1ad\u00eda el nombre del funcionario que escrib\u00eda o transcrib\u00eda el documento.  La otra, que comenzaba con \u201cData\u201d (en \u00e9poca posterior \u201cDatum\u201d), indicaba, con una nueva y m\u00e1s detallada especificaci\u00f3n del a\u00f1o y d\u00eda, el nombre del dignatario que emit\u00eda la bula despu\u00e9s que hab\u00eda recibido el sello final que indicaba autenticidad.  El Papa escrib\u00eda las palabras BENE VALETE en letras may\u00fasculas con una cruz antes y despu\u00e9s, y en ciertas bulas del Papa Silvestre II encontramos algunas pocas palabras a\u00f1adidas a mano o en \u201cnotas tironianas\u201d.  En otros casos el BENE VALETE est\u00e1 seguido por ciertos puntos y por una coma grande, por una S S (\u201csubscripsi\u201d), o por un floreo, todos los cuales sin duda serv\u00edan como una autenticaci\u00f3n personal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A este per\u00edodo pertenecen las bulas m\u00e1s antiguas existentes conservadas para nosotros en su forma original.  Est\u00e1n todas escritas sobre hojas de papiro muy grandes en una escritura peculiar de tipo lombardo, llamada a veces \u201clittera romana\u201d.  La copia anexada de un facs\u00edmil en el \u201cDe re diplomatic\u00e2\u00bb de Jean Mabillion, que reproduce parte de una bula del Papa San Nicol\u00e1s I (863) con el descifre interlineal del editor, servir\u00e1 para dar una idea del estilo de escritura.  Como incluso entonces estos caracteres no eran f\u00e1cilmente legibles fuera de Italia, parece haber sido costumbre en algunos casos emitir al mismo tiempo una copia sobre pergamino en min\u00fascula ordinaria.  Un escritor franc\u00e9s del siglo X, hablando de un privilegio obtenido del Papa Benedicto VII (975-984), dice que cuando el peticionario fue a Roma obtuvo un decreto debidamente expedido y ratificado por autoridad apost\u00f3lica, del cual a su regreso deposit\u00f3 en nuestros archivos dos copias, una en nuestros propios caracteres (\u201cnostra littera\u201d) sobre pergamino, y el otro en caracteres romanos sobre papiro (Migne, P.L., CXXXVII, 817).  Parece que el papiro se us\u00f3 casi uniformemente como el material para estos documentos oficiales hasta los primeros a\u00f1os del siglo XI, tras lo cual fue r\u00e1pidamente sustituido por una clase tosca de pergamino.  Fuera de un peque\u00f1o fragmento de una bula de Adri\u00e1n I (22 de enero de 788) conservado en la Biblioteca Nacional de Par\u00eds, la bula original m\u00e1s antigua existente es una del Papa San Pascual I (11 de julio de 819).  Todav\u00eda se halla en los archivos capitulares de R\u00e1vena, a cuya iglesia estaba dirigida originalmente.  Al presente hay en existencia un total de veintitr\u00e9s bulas en papiro conocidas, siendo la \u00faltima una emitida por el Papa Benedicto VIII (1012-24) para el monasterio de Hildesheim.  Todos estos documentos tuvieron una vez sellos de plomo adheridos a ellos, aunque en muchos casos estos sellos han desaparecido.  El sello se fijaba con cordones de c\u00e1\u00f1amo y todav\u00eda llevaba s\u00f3lo el nombre del pont\u00edfice y la palabra \u201cpap\u00e6\u201d en el otro.  Despu\u00e9s del a\u00f1o 885, las cartas del nombre del Papa usualmente llevaban el sello estampado en un c\u00edrculo con una cruz en el medio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los detalles especificados en la \u201cdoble fecha\u201d de estas primeras bulas proporcionaban una cierta cantidad de informaci\u00f3n indirecta sobre el personal de la canciller\u00eda papal.  La frase \u201cscriptum per manum\u201d es vaga y deja incertidumbre sobre si la persona mencionada era el oficial que redactaba la bula o el que meramente la transcrib\u00eda caligr\u00e1ficamente, pero hemos o\u00eddo a este respecto sobre personas descritas como \u201cnotarius\u201d, \u201cscriniarius\u201d (archivista), \u201cproto scrinarius sanct\u00e6 Roman\u00e6 ecclesi\u00e6\u201d, cancellarius\u201d, \u201cypocancellarius\u201d, y despu\u00e9s de 1057 del \u201ccamerarius\u201d, o m\u00e1s luego a\u00fan \u201cnotarius S. palatii\u201d.  Por otro lado, el \u201cdatarius\u201d, el oficial mencionado bajo el encabezado \u201cdata\u201d, quien presumiblemente enviaba el documento a las partes, parece haber sido un oficial de mayor importancia aun.  En documentos anteriores \u00e9l lleva el t\u00edtulo de \u201cprimicerius sanct\u00e6 sedis apostolicae\u201d, \u201csenior et consiliarius\u201d, etc., pero tan temprano como el siglo IX tenemos la muy conocida frase \u201cbibliothecarius sanct\u00e6 sedis apostolicae\u201d, y luego \u201ccancellarius\u201d y \u201cbibliothecarius, como un t\u00edtulo combinado ostentado por un cardenal, o quiz\u00e1s por m\u00e1s de un cardenal a la vez.  Algo m\u00e1s tarde (bajo el Papa Inocencio III) parece que el cancelario amenazaba con convertirse en un funcionario peligrosamente poderoso, y el oficio fue suprimido.  Permaneci\u00f3 un vice-canciller, pero esta dignidad tambi\u00e9n fue abolida antes de 1352.  Pero esto, por supuesto, fue mucho m\u00e1s tarde del per\u00edodo al que hemos llegado.\n<\/p>\n<h2>Tercer Per\u00edodo (1048-1198)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La accesi\u00f3n del Papa San Le\u00f3n IX en 1048 parece haber inaugurado una nueva era en el procedimiento de la canciller\u00eda.  Por este tiempo ya se hab\u00eda creado una tradici\u00f3n definida, y aunque ya se hab\u00eda desarrollado mucho, encontramos uniformidad de uso en los documentos de la misma naturaleza.  Es en este punto que comenzamos a tener distinciones claras entre las dos clases de bulas de mayor y menor solemnidad.  Los autores benedictinos de \u201cNouveau trait\u00e9 de diplomatique\u201d las llaman bulas grandes y peque\u00f1as.  A pesar de una protesta en tiempos modernos por parte de M. L\u00e9opold Delisle, quien preferir\u00eda describir la primera clase como \u201cprivilegios\u201d y la segunda clase como \u201ccartas\u201d, esta nomenclatura se ha considerado suficientemente conveniente, y corresponde, de cualquier modo, a una distinci\u00f3n muy marcada observable en los documentos papales de los siglos XI, XII y XIII.  Los rasgos m\u00e1s peculiares de las \u201cbulas grandes\u201d son los siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  En el sobrescrito las palabras \u201cservus servorum Dei\u201d est\u00e1n seguidas por una cl\u00e1usula de perpetuidad, por ejemplo, \u201cin perpetuam memoriam (abreviado como IN PP. M) o \u201cad perpetuam rei memoriam\u201d.  Por el contrario, las bulas peque\u00f1as usualmente tienen \u201csalutatem et apostolicam benedictionem\u201d, pero esas palabras tambi\u00e9n aparecen en algunas bulas grandes despu\u00e9s de la cl\u00e1usula de perpetuidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  Despu\u00e9s de la segunda mitad del siglo XII, las bulas grandes siempre eran firmadas por el Papa y cierto n\u00famero de cardenales (obispos, sacerdotes y di\u00e1conos.  Los nombres de los cardenales-obispos aparecen escritos en el centro, debajo del nombre del Papa; el de los cardenales-sacerdotes a la izquierda, y los de los cardenales-di\u00e1conos a la derecha, mientras que un blanco ocasional muestra que se ha dejado ese espacio para el nombre de un cardinal que no estuvo presente.  El Papa no tiene ninguna cruz antes de su nombre, mientras que los cardenales s\u00ed la tienen.  Antes de esto, incluso las bulas grandes eran firmadas s\u00f3lo por el Papa, a menos que contuvieran decretos conciliares o consistoriales, en cuyo caso tambi\u00e9n se a\u00f1ad\u00edan los nombres de los cardenales y los obispos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  Al pie del documento, a la izquierda de la firma del Papa, se coloca la \u201crota\u201d o rueda.  La porci\u00f3n exterior de esta rueda est\u00e1 formada por dos c\u00edrculos conc\u00e9ntricos y dentro del espacio entre los dos c\u00edrculos est\u00e1 escrito el \u201csignum\u201d o lema papal, generalmente un texto breve de la Escritura escogido por el nuevo pont\u00edfice al comenzar su reinado.  As\u00ed el lema del Papa San Le\u00f3n IX era \u201cMiseracordia domini plena est terra\u201d, el de Adri\u00e1n IV, \u201cOculi mei semper ad dominum.\u201d  Siempre se pon\u00eda una Cruz antes de las palabras del lema, la cual parece haber sido trazada por la misma mano del Papa.  No s\u00f3lo en el caso del Papa, sino incluso en el caso de los cardenales, las firmas no parecen ser las de su propia mano.  En el centro del c\u00edrculo tenemos los nombres de San Pedro y San Pablo, y encima y debajo el nombre del Papa reinante.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.  A la derecha de la firma, en el lado opuesto al c\u00edrculo, aparece el monograma que dice \u201cBene Valete\u201d.  Desde el tiempo de Le\u00f3n IX, y posiblemente algo antes, las palabras nunca han sido escritas completas, sino como una especie de grotesco.  Parece claro que \u201cBene Valete\u201d ya no se considera como equivalente a la firma o autenticaci\u00f3n del Papa.  Simplemente es un sobreviviente interesante de una forma de saludo antigua.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.  En cuanto al cuerpo del documento, en el caso de las bulas grandes, la carta del Papa siempre termina con ciertas cl\u00e1usulas imprecatorias y prohibitorias \u201cDecernimus ergo\u201d, etc., \u201cSiqua igitur\u201d, etc.  Por otro lado, \u201cCunctis autem\u201d, etc., es una f\u00f3rmula de bendici\u00f3n.  Estas y cl\u00e1usulas similares generalmente est\u00e1n ausentes en las \u201cbulas peque\u00f1as\u201d, pero cuando aparecen&#8212;lo cual sucede a veces&#8212;el parafraseo usado es algo diferente.  .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">6.  En el siglo XI era usual escribir Am\u00e9n el final del texto de una bula y repetirlo tantas veces como fuese necesario para llenar la l\u00ednea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">7.  Al a\u00f1adir la fecha, o m\u00e1s precisamente, al a\u00f1adir la cl\u00e1usula que comienza el \u201cdatum\u201d, era costumbre incluir el lugar, nombre del datario, el d\u00eda del mes (expresado en el m\u00e9todo romano), la indicci\u00f3n, el a\u00f1o de la Encarnaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, y el a\u00f1o de reinado del pont\u00edfice, el cual se menciona por su nombre.  Un ejemplo de una bula del Papa Adri\u00e1n IV aclarar\u00e1 el asunto:  \u00abDatum Laterani per manu Rolandi sanct\u00e6 Roman\u00e6 ecclesi\u00e6 presbyteri cardinalis et cancellarii, XII Kl. Junii, indic.  Vo, anno dominicae incar. MCLVIIo pontificatus vero domini Adriani pap\u00e6 quarti anno tertio.\u00bb\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de este per\u00edodo tambi\u00e9n era usual insertar la primera cl\u00e1usula de la fecha, \u201cScriptum,\u201d y a veces hab\u00eda un intervalo de unos pocos d\u00edas entre el \u201cScriptum\u201d y el \u201cDatum\u201d.  Sin embargo, pronto se descuid\u00f3 el uso de la doble fecha incluso en las \u201cbulas grandes\u201d y antes de 1124 hab\u00eda pasado de moda.  Probablemente esto fue el resultado del uso general de las \u201cbulas peque\u00f1as\u201d, cuyos rasgos m\u00e1s peculiares enumeraremos a continuaci\u00f3n:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.  Aunque tanto las bulas grandes como las peque\u00f1as comienzan con el nombre del Papa&#8212;Urbanius, digamos, o Le\u00f3n \u201cepiscopus, Servus servorum Dei\u201d&#8212;en las bulas peque\u00f1as no aparece la cl\u00e1usula de perpetuidad, sino m\u00e1s bien en lugar de ella aparece inmediatamente \u201csalutatem et apostolicam benedictionem.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.  Las f\u00f3rmulas de imprecaci\u00f3n, etc., s\u00f3lo ocurren al final por excepci\u00f3n, y en todo caso son m\u00e1s precisas que en las bulas grandes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.  Las bulas peque\u00f1as no tienen el c\u00edrculo, ni el monograma \u201cBene Valete\u201d, ni las firmas del Papa y los cardenales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El prop\u00f3sito de esta distinci\u00f3n entre bulas grandes y peque\u00f1as se vuelve tolerablemente claro cuando miramos m\u00e1s estrechamente a la naturaleza de sus contenidos y al procedimiento seguido al emitirlas.   Excepto las que se refieren a prop\u00f3sitos de gran solemnidad o inter\u00e9s p\u00fablico, la mayor\u00eda de las \u201cbulas grandes\u201d existentes son de naturaleza de confirmaciones de propiedad o privilegios de protecci\u00f3n otorgados a monasterios e instituciones religiosas.  En una \u00e9poca en que hab\u00eda mucha fabricaci\u00f3n de tales documentos, los que ped\u00edan bulas a Roma deseaban a toda costa asegurar que la autenticidad de sus bulas estuviese fuera de sospecha.  Bajo ciertas condiciones se pod\u00eda alegar que una confirmaci\u00f3n papal constitu\u00eda suficiente evidencia de t\u00edtulo en casos donde la escritura original estuviese perdida o destruida.   Ahora bien, las \u201cbulas grandes\u201d, debido a sus muchas formalidades y al n\u00famero de manos por las que pasaban, eran mucho m\u00e1s seguras contra el fraude de todas clases, y las partes interesadas probablemente deseaban sufragar los gastos adicionales que conllevaba esta clase de instrumento.  Por otro lado, debido a las mismas m\u00faltiples formalidades, la redacci\u00f3n, firma, selladura, y emisi\u00f3n de una bula grande era necesariamente un asunto de considerable tiempo y labor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las bulas peque\u00f1as eran m\u00e1s expeditivas.  De ah\u00ed nos confrontamos con la curiosa anomal\u00eda de que durante los siglos XI, XII y XII, cuando se usaban ambas formas del documento, los contenidos de las bulas peque\u00f1as eran, desde un punto de vista hist\u00f3rico, m\u00e1s interesantes e importantes que el de las bulas solemnes.  Por supuesto, las bulas peque\u00f1as pueden dividirse en varias categor\u00edas.   La distinci\u00f3n entre \u201clitter\u00e6 communes\u201d y \u201ccuriales\u201d parece m\u00e1s bien haber pertenecido a un per\u00edodo posterior, y haberse referido al modo de entrada en la \u201cRegesta\u201d oficial:  las \u201ccommunes\u201d eran copias en la colecci\u00f3n general, y las curiales en un volumen especial en que se preservaban aparte del resto los documentos debido a su forma o contenido.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, debemos se\u00f1alar la diferencia entre \u201ctituli\u201d y \u201cmandamenta\u201d.  Los \u201ctituli\u201d eran cartas de car\u00e1cter ben\u00e9volo&#8212;donaciones, favores o confirmaciones constituyentes de \u201ct\u00edtulo\u201d.  Ciertamente eran bulas peque\u00f1as y carec\u00edan de la firma de los cardenales, el c\u00edrculo, etc.; pero, por otro lado, preservaban ciertos rasgos de solemnidad.  Usualmente se inclu\u00edan cl\u00e1usulas imprecatorias como \u201cNulli ergo\u201d, \u201cSi quis autem\u201d; el nombre del Papa al principio se escrib\u00eda en letras grandes con la letra inicial en una may\u00fascula ornamental, mientras que el sello de plomo se adher\u00eda con cordones de seda rojos y amarillos.  En contraste con los \u201ctituli\u201d, los \u201cmandamenta\u201d, que eran las \u201c\u00f3rdenes\u201d o instrucciones de los Papas, observaban menos formalidades, pero eran m\u00e1s expeditivas y sistem\u00e1ticas.  No ten\u00edan cl\u00e1usulas imprecatorias, el nombre del Papa se escrib\u00eda con una letra may\u00fascula ordinaria, y el sello de goma se adher\u00eda con c\u00e1\u00f1amo.  Pero toda la administraci\u00f3n papal, tanto pol\u00edtica como religiosa, se conduc\u00eda por medio de estas peque\u00f1as bulas, o \u201clitter\u00e6\u201d y notablemente de los \u201cmandamenta\u201d.  En particular, invariablemente tomaron esta forma los decretales papales, sobre los que se construy\u00f3 toda la ciencia del derecho can\u00f3nico\n<\/p>\n<h2>Cuarto Per\u00edodo (1198-1431)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo Inocencio III tuvo lugar de nuevo lo que fue pr\u00e1cticamente una reorganizaci\u00f3n de la canciller\u00eda papal.  Pero incluso aparte de esto, podemos encontrar suficiente raz\u00f3n para comenzar una nueva \u00e9poca en esta fecha en el hecho de que casi la serie completa de Regesta conservada en los archivos del Vaticano se remontan a este pontificado.  No se debe suponer, por supuesto, que todas las bulas genuinas emitidas en Roma fueron copiadas en la Regesta antes de ser transmitidas a su destino.  Hay muchas bulas perfectamente aut\u00e9nticas que no se hallan all\u00ed, pero la existencia de esta serie de documentos sit\u00faa en una nueva posici\u00f3n el estudio de la administraci\u00f3n papal desde ese tiempo en adelante.  Adem\u00e1s, con su ayuda es posible construir un itinerario casi completo de los Papas medievales, y esto solo es materia de considerable importancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la luz de la Regesta podemos entender m\u00e1s claramente el trabajo de la canciller\u00eda papal.  Parece que hab\u00eda cuatro principales departamentos u oficinas.\n<\/p>\n<ul>\n<li> En la oficina de \u201cminutas\u201d ciertos oficinistas (\u201cclerici\u201d), en esos d\u00edas realmente cl\u00e9rigos, y conocidos entonces o luego como \u201cabreviadores\u201d, redactaban en forma precisa un borrador (\u201clitera notata\u201d) del documento a ser emitido en nombre del Papa.  * Despu\u00e9s que un alto oficial (uno de los notarios o el vice canciller) lo revisaba, este borrador pasaba a la oficina de \u201cTranscripci\u00f3n Caligr\u00e1fica\u201d, donde otros oficinistas llamados \u201cgrossatores\u201d o \u201cscriptores\u201d, transcrib\u00edan en letra oficial grande (\u201cin grossam literam\u201d) la copia o copias a ser enviadas a las partes.  <\/li>\n<li> En la oficina de \u201cRegistro\u201d era el deber de los oficinistas copiar tales documentos en los libros, conocidos como Regesta Papal, mantenidos especialmente para ese prop\u00f3sito.  Todav\u00eda es incierto por qu\u00e9 se copiaban algunos y otros no, aunque parece probable que en algunos casos esto se hac\u00eda a petici\u00f3n de las partes interesadas, quienes pagaban por el privilegio que consideraban una seguridad adicional.  <\/li>\n<li> Por \u00faltimo, en la oficina de \u201cBulas\u201d, los oficiales llamados \u201cbullatores\u201d o \u201cbullarii\u201d fijaban el sello que ten\u00eda las cabezas de los dos ap\u00f3stoles en un lado, y el nombre del Papa en el otro.  <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al comienzo del siglo XIII las bulas grandes, o \u201cprivilegia\u201d, como se les llamaba usualmente, con sus formas complejas y firmas m\u00faltiples, se volvieron notablemente m\u00e1s raras, y cayeron pr\u00e1cticamente en desuso, salvo unas pocas ocasiones extraordinarias, cuando la corte papal se mud\u00f3 a Avi\u00f1\u00f3n en 1309.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las bulas inferiores (\u201clitter\u00e6\u201d) se divid\u00edan, como hemos visto, en \u201ctituli\u201d y \u201cmandamenta\u201d, que se distinguieron m\u00e1s y m\u00e1s claramente una de otra no s\u00f3lo por su contenido y f\u00f3rmula, sino en materia de escritura.  Adem\u00e1s, en ciertos casos comenz\u00f3 a romperse la regla de autenticar la carta con un sello plomizo, a favor de un sello de cera que llevaba la impresi\u00f3n del \u201cAnillo del Pescador\u201d.  La primera menci\u00f3n de la nueva pr\u00e1ctica pareci\u00f3 ocurrir en una carta del Papa Clemente IV a su sobrino (7 de marzo de 1265).  \u201cNo te escribimos\u201d, dice, \u201ca ti o a nuestros \u00edntimos bajo una bula (plomiza), sino bajo el signo del pescador que los pont\u00edfices romanos usan en sus asuntos privados.\u201d  (Potthast, Regesta, no. 19,051).  Hay otros ejemplos disponibles pertenecientes a la misma centuria.  La m\u00e1s antigua impresi\u00f3n de este sello existente parece ser una descubierta en el tesoro del Sancta Sanctorum en el Palacio de Letr\u00e1n, la cual pertenece al tiempo del Papa Nicol\u00e1s III (1277-80).  Representa a San Pedro pescando con ca\u00f1a y cordel y no como al presente sacando su red.\n<\/p>\n<h2>Quinto Per\u00edodo (1431-1878)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La introducci\u00f3n de los breves, a comienzo del pontificado del Papa Eugenio IV (1431), se promovi\u00f3 claramente debido al mismo deseo de m\u00e1s simplicidad y rapidez, los que ya hab\u00edan sido responsables de la desaparici\u00f3n de las bulas grandes y la adopci\u00f3n general de la menos pesada mandamenta.  Un breve (\u201cbreve\u201d, es decir, \u201ccorto\u201d) era una carta papal compendiosa que prescind\u00eda de las formalidades previas.  Era escrito en vitela, es decir, doblada y sellada con cera roja con el Anillo del Pescador.  Primero aparec\u00eda arriba el nombre del Papa, normalmente escrito en letras may\u00fasculas as\u00ed:  PIUS PP III; y en lugar del saludo formal en tercera persona usado en las bulas, el breve enseguida adoptaba una forma directa de apelaci\u00f3n, por ejemplo, Dilecte fili, Carissime in Christo fili, donde la frase se adaptaba al rango y car\u00e1cter del destinatario.  La carta comienza a modo de pre\u00e1mbulo con una declaraci\u00f3n del caso y causa del escrito, el cual era seguido por ciertas instrucciones sin cl\u00e1usulas amenazadoras u otras f\u00f3rmulas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al final se expresaba la fecha con el d\u00eda, mes y a\u00f1o con una menci\u00f3n del sello&#8212;por ejemplo, en esta forma:  Datum Romae apud Sanctum Petrum, sub annulo Piscatoris die V Marii, MDLXXXXI, pont. nostri anno primo.  El a\u00f1o aqu\u00ed especificado, el cual se usaba para fechar los breves, probablemente se entend\u00eda en cualquier caso particular como el a\u00f1o de la Natividad, que comenzaba el 25 de diciembre.  Sin embargo, esta no fue una regla absoluta, y las abarcadoras declaraciones hechas a este respecto no son confiables, pues es cierto que en algunos casos se refer\u00edan a a\u00f1os ordinarios que comenzaban el 1 de enero (Vea Giry, Manuel de diplomatique, p\u00e1gs. 126, 696, 700).  Una falta de uniformidad similar se observa en la dataci\u00f3n de las bulas aunque, generalmente hablando, desde medidos del siglo XI hasta fines del XVIII, las bulas se databan por los a\u00f1os de la Encarnaci\u00f3n, contados desde el 25 de marzo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la instituci\u00f3n de los breves por el Papa Eugenio IV, se hizo menos frecuente el uso de las bulas inferiores en forma de mandamenta.  Aun as\u00ed, se continu\u00f3 usando las bulas para muchos prop\u00f3sitos, como por ejemplo en las canonizaciones (en cuyo caso se observaban formas especiales, el Papa firmaba su propio nombre por excepci\u00f3n, bajo el cual se a\u00f1ad\u00eda un sello que imitaba el c\u00edrculo as\u00ed como las firmas de varios cardenales), tambi\u00e9n en la nominaci\u00f3n de obispos, promoci\u00f3n de ciertos beneficios, algunas dispensas matrimoniales particulares, etc.  Pero la elecci\u00f3n de la forma de instrumento precisa era a menudo bastante arbitraria.  Por ejemplo, en la concesi\u00f3n de la dispensa que le permiti\u00f3 a Enrique VIII casarse con la viuda de su hermano, Catalina de Arag\u00f3n, el Papa Julio II emiti\u00f3 dos formas de dispensa:  un breve, aparentemente emitido con gran prisa, y otra bula que fue enviada luego.  De la misma forma debemos se\u00f1alar que, mientras que la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica se restaur\u00f3 en 1850 mediante un breve, el Papa Le\u00f3n XIII en el primer a\u00f1o de su reinado us\u00f3 una bula para establecer el episcopado cat\u00f3lico en Escocia.  As\u00ed tambi\u00e9n la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, suprimida por un breve de 1773, fue restaurada en 1818 mediante una bula.  En la \u201cPr\u00e1ctica\u201d recientemente publicada por Schmitz-Kalemberg se halla un muy interesante relato sobre las formalidades que hab\u00eda que observar al solicitar bulas a Roma a fines del siglo XV.\n<\/p>\n<h2>Sexto Per\u00edodo (desde 1878)<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el siglo XVI los breves hab\u00edan sido escritos por una mano romana clara sobre una hoja de vitela de tama\u00f1o conveniente, mientras que incluso la cera con su guarda de seda y la impresi\u00f3n del Anillo del Pescador fue reemplazado en 1842 por un sello que fijaba los mismos aditamentos en tinta roja.  Por otro lado, las bulas hasta la muerte del Papa P\u00edo IX retuvieron muchos rasgos medievales aparte de su gran tama\u00f1o, sello plomizo y modo de dataci\u00f3n romano.  En particular, aunque desde cerca de 1050 hasta la Reforma la escritura usada en la canciller\u00eda papal no difer\u00eda notablemente de la escritura familiar ordinaria a trav\u00e9s de la cristiandad, los cal\u00edgrafos de las bulas papales, incluso despu\u00e9s del siglo XVI, continuaron usando un tipo de escritura arcaico y muy artificial conocido como scrittura bollatica, con contracciones dobles y ausencia de toda puntuaci\u00f3n, que era casi indescifrable para un lector ordinario.  De hecho, era costumbre al emitir una bula acompa\u00f1arla con una transsumption, o copia, en manuscrito ordinario.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este estado de cosas lleg\u00f3 a su fin con un \u201cmotu proprio\u201d que emiti\u00f3 el Papa Le\u00f3n XIII poco despu\u00e9s de su elecci\u00f3n.  Ahora las bulas se escribir\u00edan en la misma escritura romana clara que se usaba para los breves, y en vista de las dificultades que surg\u00edan de la transmisi\u00f3n por posta, el viejo sello de plomo se sustituy\u00f3 por un sello simple que llevaba el mismo lema en tinta roja.  Sin embargo, a pesar de estas simplificaciones, y aunque la canciller\u00eda papal era ahora un establecimiento muy reducido en n\u00fameros, las condiciones bajo las que se preparaban las bulas eran a\u00fan muy intrincadas.    Todav\u00eda hab\u00eda cuatro diferentes \u201ccaminos\u201d que ten\u00eda que seguir la bula en su preparaci\u00f3n.  La via di cancellaria, en el cual el abbreviatori de la canciller\u00eda preparaba el documento, era el modo ordinario pero estaba tan asediado con formalidades y demoras resultantes (vea Schmitz-Kalember, Practica) que Paulo III instituy\u00f3 el via di camera (vea c\u00e1mara apost\u00f3lica) para evadirlos, con la esperanza de hacer el proceso m\u00e1s expedito.  Pero si el proceso era m\u00e1s expedito, no era menos costoso, de modo que el Papa San P\u00edo V, en 1570, hizo arreglos para la emisi\u00f3n gratuita de ciertas bulas por via segreta;  y a \u00e9stas se a\u00f1adi\u00f3 en 1735 la via di curia, destinada a bregar con casos excepcionales de inter\u00e9s menos formal y m\u00e1s personal.  En los tres procesos anteriores, el cardenal vice-canciller, quien es al mismo tiempo \u201cSommista\u201d, es ahora el funcionario te\u00f3ricamente responsable.  .  En el \u00faltimo caso es el cardenal \u201cpro-datario\u201d, el cual es ayudado en este cargo por el \u201ccardenal secretario de breves.\u201d  Como sugiere la menci\u00f3n de este \u00faltimo cargo, el minutanti empleado en la preparaci\u00f3n de breves forma un departamento separado bajo la presidencia del cardenal secretario y lo sustituye un prelado.\n<\/p>\n<h2>Bulas Espurias<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cabe duda que durante gran parte de la Edad Media las bulas papales y otros documentos se falsificaban en forma muy inescrupulosa.  Una parte considerable de las primeras entradas en casi toda clase de cartularios no s\u00f3lo est\u00e1n abiertas a grave sospecha, sino que son claramente espurias.   Sin embargo, es probable que el motivo para su falsificaci\u00f3n no fuese criminal.  Ellos se vieron movidos por el deseo de proteger la propiedad mon\u00e1stica contra los opresores tir\u00e1nicos quienes, cuando los t\u00edtulos de propiedad se perd\u00edan o eran ilegibles, persegu\u00edan a los tenedores y les exig\u00edan grandes sumas de dinero como precio de escrituras confirmatorias.  Sin duda, a menudo tambi\u00e9n operaban motivos menos loables&#8212;por ejemplo, un deseo ambicioso de exaltar el valor de la propia casa&#8212;, y mientras prevalec\u00edan principios laxos a este respecto casi universalmente, es a menudo dif\u00edcil distinguir el prop\u00f3sito por el cual se falsificaba una bula papal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un ejemplo famoso de tal falsificaci\u00f3n aparece en dos bulas en papiro que declaran haber sido dirigidos a la Abad\u00eda de San Benigno en Dijon por los Papas Juan V (685) y San Sergio I (697), y que fueron aceptados como aut\u00e9nticos por Jean Mabillion y sus colegas.    Sin embargo, M. Delisle ha probado que son falsificaciones construidas a partir de una bula posterior enviadas por el Papa Juan XV al abad William en 995, la cual ten\u00eda un lado en blanco.  Un falsificador cort\u00f3 el documento por la mitad, lo cual le provey\u00f3 suficiente papiro para dos falsificaciones in\u00fatiles.  Aunque enga\u00f1ados en este caso, Mabillion y sus sucesores, Dom Toustain y Dom Tassin, han provisto el m\u00e1s valioso criterio para ayudar a detectar fabricaciones similares, y su trabajo ha sido continuado h\u00e1bilmente en tiempos modernos por eruditos como Jaff\u00e9, Wattenbach, Ewald y muchos m\u00e1s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En particular se ha provisto una nueva prueba para el m\u00e1s cuidadoso estudio del cursus, o cadencia r\u00edtmica de las oraciones, la cual se observaba muy cuidadosamente en las bulas aut\u00e9nticas del siglo XII y principios del XIII.  Es imposible entrar en detalles aqu\u00ed, pero se puede decir que M. No\u00e6l Valois, quien fue el primero en investigar este asunto, parece haber tocado los puntos de primordial importancia.  Aparte de esto, generalmente las bulas espurias se detectan por disparates en las cl\u00e1usulas de dataci\u00f3n y otras formalidades.  En la Edad Media una de las principales pruebas para la autenticidad de las bulas parece haber sido provista por el conteo de n\u00famero de puntos en el trazado circular del sello de plomo o en la figura de San Pedro pintada en \u00e9l.  Aparentemente los bullatores segu\u00edan alguna regla definida al gravar sus estampas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, respecto a esos mismos sellos, se debe se\u00f1alar que cuando un Papa reci\u00e9n electo emit\u00eda una bula antes de su consagraci\u00f3n, s\u00f3lo se estampaba en la bulla las cabezas de los Ap\u00f3stoles, sin el nombre del Papa.  A este tipo de bula se le llamaba bull\u00e6 dimidiat\u00e6.  El uso de las bulas doradas (bull\u00e6 aure\u00e6), aunque aparentemente fue adoptado desde el siglo XIII (Giry, 634) para ocasiones de solemnidad excepcional, es muy raro que necesiten se\u00f1alamiento especial.  Un ejemplo digno de notarse en que se us\u00f3 un sello dorado fue en la bula con la que el Papa Le\u00f3n X le confiri\u00f3 al rey Enrique VIII el t\u00edtulo de Fidei Defensor\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Ortolan en Dicc. de Teol. Cat., II, 1255-63&#8211;vea notas, p\u00e1g 49, col. 2; Grisar en Kirkenlex, II, 1482-95; Giry, Manuel de diplomatique (Par\u00eds, 1894), 661-704&#8211;un excelente resumen de todo el tema; Pflugk-Harttung, Die Bullen der Papste (Gotha, 1901)&#8211;concernidos principalmente con el per\u00edodo antes de Inocencio III; Melampo en Miscellanea di Storia e Cultura Ecclesiastica (1905-07), una valiosa serie de art\u00edculos de car\u00e1cter no muy t\u00e9cnico, por un Custodio de los Archivos del Vaticano; Mas-Latrie, Les \u00e9lementes de diplomatique pontificale in Revue des questions historiques (Par\u00eds, 1886-87), XXXIX y XLI; De Kamp, Zum papstlichen Urkundenvessen in Mittheilungen des Inst. f. Oesterr. Geschictesforschung (Viena, 1882-83), III y IV, y en Historiches Jahrbuch, 1883, 1883, IV; Delisle, Des r\u00e9gitres d&#8217;Innocent III in Biblioth\u00e9que de l&#8217;\u00e9coles des chartres (Par\u00eds, 1853-54), con muchos otros art\u00edculos; Bresslau, Handbuch der Urkundenlehre (Leipzig, 1889), I, 120-258; De Rossi, Prefacio a los C\u00f3dices Palatini Latin Bib. Vat. (Roma, 1886); Berger, prefacio a Les r\u00e9gistres d&#8217;Innocent IV (Par\u00eds, 1884); Kehr y Brockman, Papsturkunden en varios n\u00fameros del G\u00f6ttinger Nachrichten (Phil. Hist. Cl., 1902-04); Kehr, Scrinium und Palatium in the Austrian Mittheilungen, Erg\u00e8nzungaband, VI; Pitra, Analecta Novissima Solesmensia (Tusculum, 1885), I; Schmitz-Kahlemberg, Practica (1904). Entre las primeras obras se debe mencionar a Mabillion, De Re Diplomatica (Par\u00eds, 1709), y el Nouveau trait\u00e9 de diplomatique por los Benedictinos de Saint-Maur (Par\u00eds, 1765, VI vol\u00famenes).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primeras Bulas:  Bresslau, Papyrus und Pergament in der papstlichen Kanzlei en el Mittheilungen der Instituts f\u00fcr Oest. Geschictsforschung (Innsbruck, 1888), IX; Omont, Bulles pontificales sur papyrus in Bibl. les l&#8217;\u00e9cole des chartes (Par\u00eds, 1904), XLV; Ewald, Zur Diplomatik Silvesters II in Neues Archiv (Hanover, 1884), IX; Kehr, Scrinium und Palatium en el Austrian Mittheilungen, Erg\u00e8nzungaband, (Innsbruck, 1901) VI; Kehe, Verschollene Papyrusbullen in Quellen und Forschungen aus italienischen Archiven (Roma, 1907), X, 216-224; Rodolico, Note paleografiche e diplomatiche (Bologna, 1900).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para facs\u00edmiles de las primeras bulas y sus sellos, la gran colecci\u00f3n de Pflugk-Harttung, Specimena Selecta Chartarum Pontificum Romanorum (3 vols., Stuttgart, 1887) es de primordial importancia pero facs\u00edmiles aislados se pueden hallar en otros sitios.<br \/>\nSobre el \u201ccursus\u201d ser\u00e1 suficiente mencionar el art\u00edculo de No\u00e6l Valois, Etudes sur le rythme des bulles pontificales in Bibl de l&#8217;\u00e9cole des chartes (1881), XLII, y De Santi, Il Cursus nella storia litter. e nella liturgia (Roma, 1903).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Thurston, Herbert. \u00abBulls and Briefs.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03052b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Introducci\u00f3n 2 Desde los Primeros Tiempos hasta Adri\u00e1n I (772) 3 Segundo Per\u00edodo (772-1048) 4 Tercer Per\u00edodo (1048-1198) 5 Cuarto Per\u00edodo (1198-1431) 6 Quinto Per\u00edodo (1431-1878) 7 Sexto Per\u00edodo (desde 1878) 8 Bulas Espurias Introducci\u00f3n Originalmente una \u201cbulla\u201d era una placa circular o bola de metal, llamada as\u00ed por su forma similar a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bulas-y-breves\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBULAS Y BREVES\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23688","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23688","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23688"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23688\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23688"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23688"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23688"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}