{"id":23706,"date":"2016-02-05T16:09:24","date_gmt":"2016-02-05T21:09:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caballeros-templarios\/"},"modified":"2016-02-05T16:09:24","modified_gmt":"2016-02-05T21:09:24","slug":"caballeros-templarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caballeros-templarios\/","title":{"rendered":"CABALLEROS TEMPLARIOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(Caballeros de la Orden del Temple)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Caballeros Templarios fueron iniciadores de las \u00f3rdenes de caballer\u00eda, y son el prototipo sobre el que se modelaron las dem\u00e1s. Son destacables en la historia debido a (1) sus comienzos modestos, (2) su maravilloso crecimiento, y (3) su tr\u00e1gico final.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n1. SUS COMIENZOS MODESTOS\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inmediatamente despu\u00e9s del rescate de Jerusal\u00e9n, los Cruzados regresaron en masa a sus hogares, considerando que sus votos hab\u00edan quedado cumplidos. Restaba a\u00fan la defensa de esta conquista precaria, que estaba rodeada por vecinos Mahometanos. En el a\u00f1o 1118, durante el reinado de Balduino II, el caballero de Champagne, Hugo de Payens y ocho compa\u00f1eros, se obligaron a defender el reino Cristiano, mediante votos perpetuos formulados en presencia del Patriarca de Jerusal\u00e9n. Balduino acept\u00f3 sus servicios y les asign\u00f3 en su palacio un sector contiguo al templo de la ciudad; de all\u00ed su t\u00edtulo de \u00abpauvres chevaliers du temple\u00bb. Eran pobres en verdad, habi\u00e9ndose reducido a vivir de limosnas y, por ser ellos s\u00f3lo nueve, no estaban preparados para brindar servicios de importancia, salvo como escoltas a los peregrinos en su camino desde Jerusal\u00e9n a la ribera del Jord\u00e1n, frecuentado en esa \u00e9poca como sitio de devoci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nLos Templarios a\u00fan no ten\u00edan h\u00e1bito o regla distintivos. Hugo de Payens viaj\u00f3 a Occidente para procurar la aprobaci\u00f3n de la Iglesia y lograr reclutas. En el Concilio de Troyes (1128), al cual asisti\u00f3 y en el que San Bernardo fue la figura gravitante, los Caballeros Templarios adoptaron la Regla de San Benito, de acuerdo a su reciente reforma por los Cistercienses. Adem\u00e1s del voto de los cruzados, aceptaron no s\u00f3lo los tres votos perpetuos, sino tambi\u00e9n las reglas austeras concernientes a la capilla, al refectorio y al dormitorio. Asimismo, adoptaron el h\u00e1bito blanco de los Cistercienses, agreg\u00e1ndole una cruz roja.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nNo obstante lo austero de la regla mon\u00e1stica, los reclutas acud\u00edan en tropel a la nueva orden, que en adelante abarc\u00f3 cuatro categor\u00edas de hermandad: los caballeros, equipados como la caballer\u00eda de la Edad Media; los escuderos, que constitu\u00edan una caballer\u00eda ligera; y dos clases de hombres no combatientes: los grajeros, encargados de administrar lo temporal; y los capellanes, que eran los \u00fanicos investidos de las \u00f3rdenes sacerdotales, para ejercer su ministerio ante las necesidades espirituales de la orden.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. SU MARAVILLOSO CRECIMIENTO\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La orden debi\u00f3 su r\u00e1pido crecimiento en popularidad al hecho de combinar el fervor religioso y la haza\u00f1a b\u00e9lica, las dos grandes pasiones del Medioevo. A\u00fan antes de haber demostrado los Templarios su val\u00eda, las autoridades eclesi\u00e1sticas y laicas los colmaron de favores espirituales y temporales de todo tipo. Los papas los colocaron bajo su inmediata protecci\u00f3n, eximi\u00e9ndolos de toda otra jurisdicci\u00f3n, tanto episcopal como secular. Sus propiedades fueron asimiladas a los bienes eclesi\u00e1sticos y exentos de toda imposici\u00f3n, a\u00fan de los diezmos eclesi\u00e1sticos, mientras que sus templos y cementerios no pod\u00edan ser sometidos a interdicto. Esto pronto provoc\u00f3 conflicto con el clero de Tierra Santa, en la medida que el aumento de los bienes ra\u00edces de la orden condujo, en virtud de su exenci\u00f3n del diezmo, a la disminuci\u00f3n del ingreso de las iglesias, y los interdictos, a la saz\u00f3n objeto del uso y del abuso por el episcopado, devinieron hasta cierto punto inoperantes dondequiera que la orden pose\u00eda iglesias y capillas en la que se celebrase en forma regular el culto Divino. Ya en el a\u00f1o 1156, el clero de Tierra Santa procur\u00f3 la restricci\u00f3n de los privilegios exorbitantes de las ordenes de caballer\u00eda, pero cada una de las objeciones fue descartada en Roma, con el resultado de una creciente antipat\u00eda del clero secular hacia estas \u00f3rdenes. No fueron menos importantes los beneficios temporales recibidos por la orden de parte de todos los soberanos de Europa. Los Templarios ten\u00edan comandancias en todos los estados. En Francia formaron nada menos que once alguacilazgos, subdivididos en m\u00e1s de cuarenta y dos comandancias&#160;; en la Palestina, los Templarios extendieron sus posesiones mayormente espada en mano a expensas de los Mahometanos. Son a\u00fan c\u00e9lebres sus castillos, merced a las notables ruinas que quedan de ellos: Saf\u00e8d, construida en el a\u00f1o 1140; Karak del desierto (1143); y el m\u00e1s importante de todos, Castillo Peregrino, erigido en el 1217 para dominar un estrat\u00e9gico desfiladero sobre la costa del mar. La vida de los Templarios era plena de contrastes en estos castillos, que eran a la vez monasterios y cuarteles de caballer\u00eda. Un contempor\u00e1neo describe a los Templarios como que eran \u00aba su vez leones de guerra y corderos del hogar; rudos caballeros en el campo de batalla, monjes piadosos en la capilla; temibles para los enemigos de Cristo, la suavidad misma para con Sus amigos\u00bb (Jacques de Vitry). Por haber renunciado a todos los placeres de la vida, enfrentaban la muerte con indiferencia altiva; eran los primeros en atacar y los \u00faltimos en la retirada, siempre d\u00f3ciles a la voz de su conductor, con la disciplina del monje sumada a la disciplina del soldado. Como ej\u00e9rcito, nunca fueron muy numerosos. Un contempor\u00e1neo nos cuenta que hab\u00eda 400 caballeros en Jerusal\u00e9n a la cumbre de su prosperidad; no cita la cantidad de escuderos, que eran m\u00e1s numerosos. Pero era un cuerpo de hombres escogidos quienes, por su noble ejemplo, alentaron al resto de las fuerzas Cristianas. De tal modo, fueron el terror de los Mahometanos. De ser derrotados, era sobre ellos que el vencedor desahogaba su furia, m\u00e1s a\u00fan cuando les estaba prohibido ofrecer pago de rescate. De ser tomados prisioneros, rechazaban con desd\u00e9n la libertad que les era ofrecida a cambio de la apostas\u00eda. En el sitio de Saf\u00e8d (1264), en el que hallaron la muerte noventa Templarios, otros ochenta fueron tomados prisioneros y, rehusando negar a Cristo, murieron como m\u00e1rtires de la Fe. Esta fidelidad les cost\u00f3 cara. Se ha calculado que, en menos de dos siglos, perecieron en guerra casi 20.000 Templarios, contando caballeros y escuderos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas frecuentes hecatombes dificultaron el crecimiento de la orden en cantidad de integrantes y tambi\u00e9n acarre\u00f3 la decadencia del aut\u00e9ntico esp\u00edritu de las cruzadas. A medida que la orden se vio forzada a echar mano inmediata de los reclutas, perdiendo vigencia la norma Latina originaria que establec\u00eda el requisito de un per\u00edodo de prueba. Fueron admitidos a\u00fan los hombres que, habiendo sufrido la excomuni\u00f3n, deseaban expiar sus pecados, como era el caso con muchos cruzados. Todo lo que se requer\u00eda de un nuevo miembro era una obediencia ciega, tan imperiosa en el soldado como en el monje. Deb\u00eda declararse a s\u00ed mismo \u00abserf et esclave de la maison\u00bb (texto Franc\u00e9s de la regla). Para probar su sinceridad, era sometido a una prueba secreta, sobre cuya naturaleza nada ha sido descubierto jam\u00e1s, aunque ha dado origen a las acusaciones m\u00e1s extraordinarias. La gran riqueza de la orden puede tambi\u00e9n haber contribuido a una cierta laxitud en la moral, pero los cargos m\u00e1s serios contra ella eran su insoportable orgullo y amor por el poder. En el apogeo de su prosperidad, se dec\u00eda que pose\u00eda 900 propiedades. Con la acumulaci\u00f3n de sus ingresos hab\u00eda amasado una gran fortuna, que estaba depositada en sus templos de Paris y Londres. Numerosos pr\u00edncipes y otras personas hab\u00edan depositado all\u00ed sus bienes personales por la rectitud y el cr\u00e9dito s\u00f3lido de tales banqueros. En Par\u00eds, se guardaba el tesoro real en el Templo. Bastante independiente, salvo por la lejana autoridad del papa, y con un poder equivalente al de los principales soberanos temporales, la orden pronto asumi\u00f3 el derecho de dirigir el d\u00e9bil e indeciso gobierno del Reino de Jerusal\u00e9n, una monarqu\u00eda feudal transmisible por l\u00ednea femenina, expuesto a todas las desventajas de las minor\u00edas, regencias y discordias dom\u00e9sticas. No obstante, los Templarios pronto hallaron la oposici\u00f3n de la Orden de los Hospitalarios, que se hab\u00edan militarizado a su tiempo, siendo primero imitadores y luego rivales de los Templarios. Esta inoportuna interferencia de las \u00f3rdenes en el gobierno de Jerusal\u00e9n solamente sirvi\u00f3 para multiplicar las disidencias internas, en momentos que el temible poder de Saladin amenazaba la existencia misma del Reino Latino. Mientras los Templarios se sacrificaban con su acostumbrada bravura en esta contienda final, fueron en parte responsables, sin embargo, de la ca\u00edda de Jerusal\u00e9n.<br \/>\nPara poner fin a esta mort\u00edfera rivalidad entre las \u00f3rdenes militares, hab\u00eda a mano un remedio muy simple: su fusi\u00f3n. Esto fue oficialmente propuesto por San Luis en el Concilio de Lyons (1274). Nuevamente fue propuesto en 1293 por el Papa Nicol\u00e1s IV, quien llam\u00f3 a una consulta general de los Estados cristianos sobre este punto. Esta idea es recogida por todos los publicistas de la \u00e9poca, quienes demandan la fusi\u00f3n de las \u00f3rdenes existentes, o bien la creaci\u00f3n de una tercera orden que las suplante. De hecho, la cuesti\u00f3n de los cruzados nunca hab\u00eda sido tomada tan afanosamente como luego de su fracaso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como nieto de San Luis, Felipe el Hermoso no pod\u00eda permanecer indiferente a estas propuestas para una cruzada. Por ser el pr\u00edncipe m\u00e1s poderoso de la \u00e9poca, le correspond\u00eda dirigir el movimiento. Para asumir tal direcci\u00f3n, todo lo que exig\u00eda era la provisi\u00f3n necesaria de hombres y especialmente de dinero. Tal la g\u00e9nesis de su campa\u00f1a para la supresi\u00f3n de los Templarios. Ha sido enteramente atribuida a su bien conocida codicia. A\u00fan bajo este supuesto necesitaba un pretexto, ya que no pod\u00eda, sin sacrilegio, poner las manos sobre bienes que formaban parte del dominio eclesi\u00e1stico. Para justificar tal proceder era necesaria la sanci\u00f3n de la Iglesia, cosa que el rey s\u00f3lo podr\u00eda obtener si manten\u00eda el sagrado prop\u00f3sito al que estaban destinadas las posesiones. A\u00fan admitiendo que fuera suficientemente poderoso como para tomar los bienes de los Templarios en Francia, todav\u00eda requer\u00eda del aval de la Iglesia para asegurar el control sobre sus posesiones en otros pa\u00edses de la Cristiandad. Tal el prop\u00f3sito de la ladina negociaci\u00f3n de este porfiado y artero soberano, as\u00ed como de sus p\u00e9rfidos consejeros frente a Clemente V, un papa Franc\u00e9s d\u00e9bil de car\u00e1cter y f\u00e1cil de enga\u00f1ar. El rumor sobre un acuerdo previo entre el rey y el papa ha sido finalmente descartado. Fue una revelaci\u00f3n dudosa, que permiti\u00f3 a Felipe encarar desde la ortodoxia el perseguir a los Templarios como herejes, lo que le dio la oportunidad que ansiaba para invocar la acci\u00f3n de la Santa Sede.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. SU TR\u00c1GICO FINAL\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el juicio a los Templarios deben distinguirse dos fases: la comisi\u00f3n real y la comisi\u00f3n papal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nPrimera fase: La comisi\u00f3n real\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felipe el Hermoso efectu\u00f3 un interrogatorio preliminar y, con la fuerza de las as\u00ed llamadas revelaciones de unos pocos miembros indignos y degradados, se enviaron \u00f3rdenes secretas a trav\u00e9s de Francia para arrestar a todos los Templarios en el mismo d\u00eda (13 de octubre de 1307) y de someterlos a la interrogaci\u00f3n m\u00e1s rigurosa. Se mostr\u00f3 en apariencia que esto fue hecho por el rey a pedido de los inquisidores eclesi\u00e1sticos, pero en la realidad era sin su cooperaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este interrogatorio se emple\u00f3 sin piedad la tortura, cuyo uso era autorizado por el cruel procedimiento de la \u00e9poca para el caso de cr\u00edmenes cometidos sin testigos. A causa de la falta de evidencia los acusados pod\u00edan ser condenados solamente por su propia confesi\u00f3n y, para obtener su confesi\u00f3n, el empleo de la tortura era considerado necesario y leg\u00edtimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Exist\u00eda un rasgo en la organizaci\u00f3n de la orden que daba origen a la sospecha, trat\u00e1ndose del secreto con el que se efectuaban los ritos de iniciaci\u00f3n. El secreto es explicable, desde que las recepciones e efectuaban siempre durante los cap\u00edtulos, y debido los temas delicados y graves tratados, los cap\u00edtulos eran y deb\u00edan necesariamente ser realizados en secreto. Una indiscreci\u00f3n en materia de secreto acarreaba la exclusi\u00f3n de la orden. El secreto de estas iniciaciones ten\u00eda, no obstante, dos graves desventajas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que estas recepciones pod\u00edan efectuarse dondequiera que existiese una comandancia, se realizaban sin publicidad y estaban libres de toda supervisi\u00f3n o control de autoridades superiores, quedando las pruebas confiadas a la discreci\u00f3n de subalternos que a menudo eran rudos e incultos. Bajo tales condiciones no es de extra\u00f1arse que inadvertidamente hayan entrado abusos. Basta s\u00f3lo recordar lo que ocurr\u00eda a diario en las hermandades de artesanos, donde la iniciaci\u00f3n de un nuevo miembro era demasiado a menudo tomada como ocasi\u00f3n para una parodia m\u00e1s o menos sacr\u00edlega del Bautismo o de la Misa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda desventaja de este secreto era que brindaba una oportunidad a los enemigos de los Templarios, que eran numerosos, para inferir a partir de este misterio toda suposici\u00f3n maliciosa concebible y basar en ella las monstruosas imputaciones. Los Templarios fueron acusados de escupir sobre la Cruz, de negar a Cristo, de tolerar la sodom\u00eda, de adorar a un \u00eddolo, todo en el m\u00e1s impenetrable secreto. As\u00ed era la Edad Media, cuando los prejuicios eran tan vehementes que, a fin de destruir al adversario los hombres no rehu\u00edan de inventar los cargos m\u00e1s criminales. Bastar\u00e1 con recordar las similares, aunque m\u00e1s rid\u00edculas que ignominiosas acusaciones efectuadas contra el papa Bonifacio VIII por el mismo Felipe el Hermoso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de los acusados se declar\u00f3 culpable de estos cr\u00edmenes secretos luego de ser sometidos a tan feroz tortura que muchos de ellos sucumbieron. Algunos efectuaron similares confesiones sin el uso de la tortura, es verdad, pero por miedo a ella; la amenaza hab\u00eda sido suficiente. Tal era el caso del mismo gran maestre, Jacques de Molay, quien luego admiti\u00f3 haber mentido para salvar la vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llevada a cabo sin la autorizaci\u00f3n del Papa, quien ten\u00eda a las \u00f3rdenes militares bajo su jurisdicci\u00f3n inmediata, esta investigaci\u00f3n era radicalmente corrupta en cuanto a su finalidad y a sus procedimientos. No s\u00f3lo introdujo Clemente V una en\u00e9rgica protesta, sino que anul\u00f3 el juicio \u00edntegramente y suspendi\u00f3 los poderes de los obispos y sus inquisidores. No obstante, la ofensa hab\u00eda sido admitida y permanec\u00eda como la base irrevocable de todos los procesos subsiguientes. Felipe el Hermoso sac\u00f3 ventaja del descubrimiento, al hacerse otorgar por la Universidad de Par\u00eds el t\u00edtulo de Campe\u00f3n y Defensor de la Fe, as\u00ed como alzando a la opini\u00f3n p\u00fablica en contra de lo horrendos cr\u00edmenes de los Templarios en los Estados Generales de Tours. M\u00e1s a\u00fan, logr\u00f3 que se confirmaran delante del papa las confesiones de setenta y dos Templarios acusados, quienes hab\u00edan sido expresamente elegidos y entrenados de antemano. En vista de esta investigaci\u00f3n realizada en Poitiers (junio de 1308), el papa que hasta entonces hab\u00eda permanecido esc\u00e9ptico, finalmente se mostr\u00f3 interesado y abri\u00f3 una nueva comisi\u00f3n, cuyo proceso \u00e9l mismo dirigi\u00f3. Reserv\u00f3 la causa de la orden a la comisi\u00f3n papal, dejando el juzgamiento de los individuos a las comisiones diocesanas a las que devolvi\u00f3 sus poderes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segunda fase: la comisi\u00f3n papal\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda fase del proceso fue un interrogatorio papal, que no era restringido a Francia, sino que se extendi\u00f3 a todos los pa\u00edses Cristianos de Europa y hasta al Oriente. In la mayor\u00eda de los dem\u00e1s pa\u00edses &#8211; Portugal, Espa\u00f1a, Alemania, Chipre &#8211; los Templarios fueron hallados inocentes; en Italia, salvo por unos pocos distritos, la decisi\u00f3n fue la misma. Pero en Francia, al reasumir sus actividades las inquisiciones episcopales, aceptaron los hechos como se hab\u00edan establecido en el juicio y se limitaron a reconciliar a los arrepentidos miembros culpables, imponiendo diversas penalidades can\u00f3nicas que se extend\u00edan hasta la prisi\u00f3n perpetua. S\u00f3lo aqu\u00e9llos que persist\u00edan en la herej\u00eda deb\u00edan ser entregados al brazo secular, pero debido a una interpretaci\u00f3n r\u00edgida de esta medida, aqu\u00e9llos que negaban sus confesiones anteriores eran considerados herejes reincidentes; de tal suerte, cincuenta y cuatro Templarios que se hab\u00edan retractado luego de haber confesado, fueron condenados como reincidentes y quemados p\u00fablicamente el 12 de mayo de 1310. Subsecuentemente, los dem\u00e1s Templarios que hab\u00edan sido juzgados, con muy pocas excepciones, se declararon culpables.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo la comisi\u00f3n papal asignada al examen de la causa de la orden, hab\u00eda asumido sus deberes y reuni\u00f3 la documentaci\u00f3n que habr\u00eda de ser sometida al papa y al concilio general convocado para decidir sobre el destino final de la orden. La culpabilidad de las personas aisladas, que se evaluaba seg\u00fan lo establecido, no entra\u00f1aba la culpabilidad de la orden. Aunque la defensa de la orden fue efectuada deficientemente, no se pudo probar que la orden, como cuerpo, profesara doctrina her\u00e9tica alguna o que una regla secreta, distinta de la regla oficial, fuese practicada. En consecuencia, en el Concilio General de Viena, en Dauphin\u00e9 el 16 de octubre de 1311, la mayor\u00eda fue favorable al mantenimiento de la orden.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa, indeciso y hostigado, finalmente adopt\u00f3 un curso medio: decret\u00f3 la disoluci\u00f3n, no la condenaci\u00f3n de la orden, y no por sentencia penal sino por un Decreto Apost\u00f3lico (Bula del 22 de marzo de 1312). Suprimida la orden, el papa mismo deb\u00eda decidir acerca del destino de sus miembros y c\u00f3mo disponer de sus bienes. Las propiedades fueron entregadas a la rival Orden de Los Hospitalarios para ser usadas en su prop\u00f3sito originario, cual era la defensa de los Santos Lugares. Sin embargo en Portugal y en Arag\u00f3n, el dominio fue entregado a dos ordenes nuevas, la Orden de Cristo en Portugal y la Orden de Montesa en Arag\u00f3n. En cuanto a los miembros, a los Templarios reconocidos sin culpa se les permiti\u00f3 ya sea unirse a otra orden militar o bien regresar al estado secular. En este \u00faltimo caso, se les otorg\u00f3 una pensi\u00f3n vitalicia, con cargo a los bienes de la orden. Por otra parte, los Templarios que se hab\u00edan declarado culpables delante de sus obispos habr\u00edan de ser tratados \u00abconforme a los rigores de la justicia, atemperados por una misericordia generosa\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa reserv\u00f3 para su propio arbitrio la causa del gran maestre y de sus tres primeros dignatarios. Ellos hab\u00edan confesado su culpabilidad; restaba reconciliarlos con la Iglesia, luego que hubieren atestiguado su arrepentimiento con la solemnidad acostumbrada. Para darle m\u00e1s publicidad a esta solemnidad, delante de Notre-Dame fue erigida una plataforma para la lectura de la sentencia. Pero en el momento supremo, el gran maestre recuper\u00f3 su coraje y proclam\u00f3 la inocencia de los Templarios y la falsedad de sus propias supuestas confesiones. En reparaci\u00f3n por este deplorable instante de debilidad, se declar\u00f3 dispuesto al sacrificio de su vida. Sab\u00eda el destino que le aguardaba. Inmediatamente despu\u00e9s de este inesperado coup-de-th\u00e9\u00e2tre fue arrestado como her\u00e9tico reincidente junto a otro dignatario que eligi\u00f3 compartir su destino y por orden de Felipe fueron quemados en la estaca frente a las puertas del palacio. Esta valiente muerte impresion\u00f3 profundamente al pueblo y, dado que tanto el papa como el rey fallecieron poco despu\u00e9s, corri\u00f3 la leyenda que el gran maestre desde el seno de las llamas los hab\u00eda convocado a los dos a comparecer dentro del a\u00f1o frente al tribunal de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal fue el tr\u00e1gico fin de los Templarios. Si consideramos que la Orden de los Hospitalarios finalmente heredaron, aunque no sin dificultades, las propiedades de los Templarios y recibieron muchos de sus miembros, podr\u00edamos decir que el resultado del juicio fue pr\u00e1cticamente equivalente a una largamente postergada uni\u00f3n de dos \u00f3rdenes rivales. Pues los Caballeros (primero de Rodas, luego de Malta) recogieron y continuaron en otro lugar el trabajo de los Caballeros del Templo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este juicio formidable, el mayor en ser conocido, tanto si consideramos el gran n\u00famero de acusados, la dificultad en descubrir la verdad en una multitud de sospechas y evidencias contradictorias, o las m\u00faltiples jurisdicciones simult\u00e1neamente activas en todas partes de la Cristiandad, desde Gran Breta\u00f1a a Chipre, a\u00fan no ha finalizado. Todav\u00eda es objeto de apasionada discusi\u00f3n por historiadores que se han dividido en dos bandos, a favor y en contra de la orden. Para nombrar solamente a los principales, los siguientes hallan culpable a la orden: Dupuy (1654), Hammer (1820), Wilcke (1826), Michelet (1841), Loiseleur (1872), Prutz (1888), y Rastoul (1905); los siguientes la encuentran inocente: Padre Lejeune (1789), Raynouard (1813), Havemann (1846), Ladvocat (1880), Schottmuller (1887), Gmelin (1893), Lea (1888), y Fincke (1908). Sin tomar partido en este debate, que no est\u00e1 todav\u00eda agotado, podemos observar que los documentos m\u00e1s recientes sacados a la luz, en particular los que ha extra\u00eddo recientemente Fincke de los archivos del Reino de Arag\u00f3n, hablan con m\u00e1s y m\u00e1s fuerza a favor de la orden.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHARLES MOELLER<br \/>\nTranscrito por Sean Hyland<br \/>\nTraducido por David Oscar Lawes\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Caballeros de la Orden del Temple) Los Caballeros Templarios fueron iniciadores de las \u00f3rdenes de caballer\u00eda, y son el prototipo sobre el que se modelaron las dem\u00e1s. Son destacables en la historia debido a (1) sus comienzos modestos, (2) su maravilloso crecimiento, y (3) su tr\u00e1gico final. 1. SUS COMIENZOS MODESTOS Inmediatamente despu\u00e9s del rescate &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/caballeros-templarios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCABALLEROS TEMPLARIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23706","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23706","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23706"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23706\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23706"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23706"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23706"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}