{"id":23726,"date":"2016-02-05T16:10:12","date_gmt":"2016-02-05T21:10:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-de-calcedonia\/"},"modified":"2016-02-05T16:10:12","modified_gmt":"2016-02-05T21:10:12","slug":"concilio-de-calcedonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/concilio-de-calcedonia\/","title":{"rendered":"CONCILIO DE CALCEDONIA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">El Cuarto Concilio Ecum\u00e9nico se celebr\u00f3 del 8 de octubre al 1 de noviembre de 451, inclusive, en Calcedonia, una ciudad en Bitinia, Asia Menor. El prop\u00f3sito principal era confirmar la doctrina cat\u00f3lica  ortodoxa contra la herej\u00eda de  Eutiques y los  monofisitas, aunque tambi\u00e9n se ocup\u00f3 de la disciplina eclesi\u00e1stica y de la jurisdicci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas el Concilio de \u00c9feso de 431 hab\u00eda condenado la herej\u00eda de Nestorio sobre las dos personas en  Cristo, cuando surgi\u00f3 el error opuesto de la herej\u00eda de los nestorianos.  Puesto que Nestorio separaba tanto lo divino y lo humano en Cristo, \u00e9l ense\u00f1aba que en Cristo hab\u00eda una doble personalidad o un ser doble, se volvi\u00f3 obligatorio que los oponentes enfatizaran en la unidad en Cristo presentando al Hombre-Dios, no como dos seres sino como uno. Algunos de estos oponentes, en su esfuerzo por mantener la unidad f\u00edsica en Cristo, sosten\u00edan que las dos naturalezas en Cristo, la divina y la humana, estaban tan \u00edntimamente unidas que se convert\u00edan f\u00edsicamente en una, ya que la naturaleza humana era completamente absorbida por la Divina.  As\u00ed resultaba un Cristo no s\u00f3lo con una personalidad sino tambi\u00e9n con una naturaleza.   Despu\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n, dec\u00edan, no se pod\u00eda hacer distinci\u00f3n en Cristo entre lo divino y lo humano. Los principales representantes de estas teor\u00edas eran Di\u00f3scoro de Alejandr\u00eda, patriarca de Alejandr\u00eda y Eutiques, un archimandrita o presidente de un monasterio a las afueras de Constantinopla.  El error monofisita, como se le llam\u00f3 (gr. mone physis, una naturaleza) afirmaba basarse en la autoridad de San Cirilo, pero s\u00f3lo por una falsa interpretaci\u00f3n de algunas expresiones del gran maestro alejandrino.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primero en detectar el error de Eutiques fue Domno, Patriarca de Antioqu\u00eda.   En un s\u00ednodo en Constantinopla en noviembre de aquel a\u00f1o, Eusebio, obispo de Dorileo, Frigia, present\u00f3 una acusaci\u00f3n contra Eutiques. Este s\u00ednodo declar\u00f3 materia de fe que despu\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n Cristo ten\u00eda dos naturalezas (unidas) en una hip\u00f3stasis o persona; de ah\u00ed que hubiera un Cristo, un Hijo, un Se\u00f1or. Eutiques, quien se present\u00f3 ante este s\u00ednodo, protest\u00f3, por el contrario, de que antes de la Encarnaci\u00f3n hab\u00eda dos naturalezas, pero despu\u00e9s de la uni\u00f3n hab\u00eda s\u00f3lo una naturaleza en Cristo; y la humanidad de Cristo no era de la misma esencia que la nuestra. Estas afirmaciones fueron encontradas contrarias a la ortodoxia cristiana. Eutiques fue depuesto, excomulgado y privado de su posici\u00f3n en el monasterio. Protest\u00f3 y solicit\u00f3 una reparaci\u00f3n  al Le\u00f3 I (440-61), a otros distinguidos obispos y tambi\u00e9n a Teodosio II. El obispo Flaviano de Constantinopla le inform\u00f3 al Papa Le\u00f3n y a otros obispos  lo que hab\u00eda ocurrido en su ciudad. Eutiques se gan\u00f3 la simpat\u00eda del emperador; a trav\u00e9s de los razonamientos del monje y de los de Di\u00f3scoro, patriarca de Alejandr\u00eda, el emperador fue inducido a convocar un nuevo concilio que se celebrar\u00eda en \u00c9feso.  El Papa Le\u00f3n y un cierto n\u00famero de obispos y monjes fueron invitados a asistir e investigar de nuevo la ortodoxia de Eutiques. El Papa no pudo ir pero, envi\u00f3 a tres delegados como sus representantes y portadores de cartas a prominentes personajes de Oriente y al inminente s\u00ednodo. Entre esas cartas, todas las cuales llevaban la fecha de 13 de junio de 449, hay una conocida como \u00abEp\u00edstola Dogm\u00e1tica\u00bb, o carta dogm\u00e1tica,  de Le\u00f3n I, en la que el Papa explica el misterio de la Encarnaci\u00f3n haciendo referencia especial a las cuestiones presentadas por Eutiques. As\u00ed, declara que despu\u00e9s de la Encarnaci\u00f3n, lo que era propio de cada naturaleza y sustancia en Cristo permaneci\u00f3 intacto y ambas se unieron en una sola persona, pero de manera que cada naturaleza actuaba de acuerdo a sus propias cualidades y caracter\u00edsticas. Respecto a Eutiques mismo, el Papa no vacil\u00f3 en condenarle.  El concilio se celebr\u00f3 en \u00c9feso en agosto de 449. S\u00f3lo se le permiti\u00f3 hablar a los amigos y seguidores de Di\u00f3scoro y Eutiques. Presidi\u00f3 el patriarca de Alejandr\u00eda; \u00e9l  ignor\u00f3 a los delegados papales y no permiti\u00f3 que se leyeran en la asamblea las cartas del papa Le\u00f3n, ni siquiera la \u00abEp\u00edstola Dogm\u00e1tica. Se declar\u00f3 ortodoxo a Eutiques y se le repuso en sus oficios sacerdotales y mon\u00e1sticos.  Por otra parte, Flaviano de Constantinopla y Eusebio de Dorileo fueron depuestos: el primero fue exiliado, y muri\u00f3 poco despu\u00e9s a consecuencia de los malos tratos; le sucedi\u00f3 el di\u00e1cono Anatolio, seguidor de Di\u00f3scoro.  Debido a la violencia enorme ejercida por \u00e9ste y sus seguidores, Le\u00f3n I llam\u00f3 a esta asamblea el \u201cLatrocinio\u201d, o Concilio Ladr\u00f3n de \u00c9feso, nombre que ha llevado desde entonces.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teodosio II, que simpatizaba con Eutiques, aprob\u00f3 estos violentos hechos; Le\u00f3n I, por otra parte, una vez fue bien informado de lo que hab\u00eda ocurrido en \u00c9feso, conden\u00f3 en un s\u00ednodo romano y en varias cartas todas las Actas de dicho concilio. Rehus\u00f3 reconocer a Anatolio como obispo leg\u00edtimo de Constantinopla, al menos hasta que \u00e9ste diera satisfacci\u00f3n sobre sus creencias. Al mismo tiempo pidi\u00f3 al emperador que ordenase la celebraci\u00f3n de un nuevo concilio en Italia, para corregir los errores cometidos en \u00c9feso. Como raz\u00f3n especial sobre la oportunidad y hasta la necesidad del nuevo concilio, adujo la apelaci\u00f3n del depuesto Flaviano de Constantinopla. Sin embargo, Teodosio se neg\u00f3 expresamente cumplir los deseos del Papa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estas circunstancias, la muerte repentina del emperador (28 de julio de 450) cambi\u00f3 inmediatamente la situaci\u00f3n religiosa de Oriente. A Teodosio le sucedi\u00f3 su hermana Pulqueria, que ofreci\u00f3 su mano y con ella el trono al bravo general Marciano (450-57). Tanto Marciano como Pulqueria se opon\u00edan a las ense\u00f1anzas de Di\u00f3scoro y Eutiques; y Marciano inform\u00f3 inmediatamente a Le\u00f3n I de su disposici\u00f3n para celebrar un nuevo concilio seg\u00fan los deseos del Papa. Mientras tanto las condiciones hab\u00edan cambiado. Anatolio de Constantinopla y con \u00e9l muchos obispos, condenaron las ense\u00f1anzas de Eutiques y aceptaron la ep\u00edstola dogm\u00e1tica del papa Le\u00f3n.  Cualesquiera nuevas discusiones respecto a la fe cristiana parec\u00edan por lo tanto superfluas.  Adem\u00e1s, la Europa Occidental estaba revuelta por la invasi\u00f3n de los hunos de Atila, por lo que la mayor\u00eda de los obispos no podr\u00edan asistir al concilio que se celebrase en Oriente. Por lo tanto, Le\u00f3n I protest\u00f3 repetidamente contra un concilio y escribi\u00f3 en este sentido al emperador Marciano, a la emperatriz Pulqueria, a Anatolio de Constantinopla y a Juli\u00e1n de Cos. Todas las cartas llevan la fecha de 9 de junio de 451. Mientras tanto Marciano emiti\u00f3 un decreto el 17 de mayo de 451&#8212;en nombre tambi\u00e9n del emperador occidental, Valentiniano III (425-55)&#8212;ordenando a todos los obispos metropolitanos, con cierto n\u00famero de sus obispos sufrag\u00e1neos, que se reunieran el pr\u00f3ximo septiembre en Nicea en Bitinia, para celebrar all\u00ed un concilio general con el prop\u00f3sito de solucionar las cuestiones de fe que hab\u00edan sido puestas en  duda recientemente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque disgustado con esta acci\u00f3n, el Papa estuvo de acuerdo en enviar a sus representantes a Nicea. Nombr\u00f3 legados a Pascasino, obispo de Lilyibeum (Marsala) en Sicilia, a Licencio, tambi\u00e9n obispo, a Juli\u00e1n, obispo de Cos, y a dos presb\u00edteros, Bonifacio y Basilio;  Pascasino deb\u00eda presidir el concilio en nombre del Papa. El 24 y 26 de junio de 451, Le\u00f3n I escribi\u00f3 cartas al emperador Marciano, a su legado Pascasino, a Anatolio de Constantinopla, a Juli\u00e1n de Cos y al concilio mismo, en las que expresaba el deseo de que los decretos del s\u00ednodo estuvieran en conformidad con sus ense\u00f1anzas contenidas en la mencionada Carta Dogm\u00e1tica.  A los legados papales se les dio instrucciones detalladas que conten\u00edan directrices para guiarse en el concilio; sin embargo este documento se ha perdido, excepto dos fragmentos preservados en las Actas del concilio. Los legados papales salieron hacia Nicea en julio.  Muchos obispos llegaron a Nicea durante el verano, pero la apertura del concilio se pospuso porque el emperador no pod\u00eda estar presente. Finalmente, ante las quejas de los obispos cansados de esperar, Marciano les pidi\u00f3 que se trasladaran a Calcedonia, cerca de Constantinopla. As\u00ed se hizo y el concilio se inaugur\u00f3 en Calcedonia el 8 de octubre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con toda probabilidad se llev\u00f3 un registro de todos los procedimientos ya sea durante el concilio mismo o poco despu\u00e9s.  Los obispos reunidos informaron al Papa de que se le enviar\u00eda una copia de las Actas; en marzo de 453, el papa Le\u00f3n comision\u00f3 a Juli\u00e1n de Cos, que estaba entonces en Constantinopla, que reuniera todas las actas y las tradujera al lat\u00edn. Aun existen versiones muy antiguas de la Actas, tanto en griego como en lat\u00edn. La mayor\u00eda de los documentos, sobre todo las minutas de las sesiones, fueron escritos en griego; otras, como las cartas imperiales, se emitieron en ambas lenguas; y a\u00fan otras, como las cartas papales, se escribieron en lat\u00edn. Con el tiempo casi todas fueron traducidas a ambos idiomas.  La versi\u00f3n latina conocida como \u201cversio antiqua\u201d se hizo, probablemente en el a\u00f1o 500, quiz\u00e1s por Dionisio el Exiguo. Hacia mitad del siglo VI el di\u00e1cono romano R\u00fastico que estaba en Constantinopla con el Papa Vigilio (537-55), hizo numerosas correcciones a la \u201cversio antiqua\u201d despu\u00e9s de compararla con los manuscritos griegos de las Actas, sobre todo con los del monasterio \u00abAcoemetae\u00bb ya en Constantinopla o en Calcedonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al n\u00famero de sesiones del concilio de Calcedonia hay grandes discrepancias en los varios textos de las Actas as\u00ed como en los antiguos historiadores del concilio. Ya sea porque los manuscritos respectivos estaban incompletos o porque los historiadores dejan de mencionar varias sesiones celebradas con prop\u00f3sitos menos importantes. Seg\u00fan el di\u00e1cono R\u00fastico, hubo un total de diecis\u00e9is sesiones; esta divisi\u00f3n  es com\u00fanmente aceptada por los eruditos, incluyendo el obispo Hefele, el sabio historiador de los concilios. Si se contaran todas las reuniones separadas, habr\u00eda veintiuna sesiones, aunque algunas de \u00e9stas se consideran como complementarias de las sesiones precedentes. Todas las sesiones se celebraron en la iglesia de Santa Eufemia, m\u00e1rtir, fuera de la ciudad, enfrente de Constantinopla.   No se sabe cu\u00e1ntos obispos asistieron. El s\u00ednodo mismo, en una carta al Papa Le\u00f3n, habla de 520, mientras que el Papa Le\u00f3n dice que eran 600; seg\u00fan el estimado general eran 630, incluyendo a los representantes de obispos ausentes. Ning\u00fan concilio anterior pod\u00eda presumir de tal cantidad de obispos reunidos, y la asistencia a los posteriores rara vez sobrepas\u00f3 o igual\u00f3 esa cantidad. Sin embargo el concilio no representaba igualmente a los pa\u00edses de donde vinieron tantos obispos. Aparte de los legados papales y dos obispos africanos, pr\u00e1cticamente el resto pertenec\u00eda a la Iglesia Oriental.  Sin embargo, \u00e9sta estaba bien representada: las dos grandes divisiones civiles (prefecturas) de Oriente e Il\u00edrico, que comprende a  Egipto, el Oriente (incluida Palestina), Ponto, Asia, Tracia, Dacia y Macedonia, enviaron a sus representantes. Los m\u00e1s prominentes entre los obispos orientales eran Anatolio de Constantinopla, M\u00e1ximo de Antioqu\u00eda, Di\u00f3scoro de Alejandr\u00eda, Juvenal de Jerusal\u00e9n, Talasio de Cesarea en Capadocia, Esteban de \u00c9feso, Quintillo de Heraclea y Pedro de Corinto. El honor de presidir esta venerable asamblea se reserv\u00f3 a Pascasino, obispo de Lilibeo, el primero de los legados papales, seg\u00fan la intenci\u00f3n del Papa Le\u00f3n I expresada en su carta al emperador Marciano (24 de junio de 451). Poco despu\u00e9s del concilio, en escritos a los obispos de la Galia, menciona que su legados presidieron en su nombre el s\u00ednodo oriental.  M\u00e1s a\u00fan, Pascasino proclam\u00f3 abiertamente en presencia del concilio que presid\u00eda en el nombre y en lugar del Papa Le\u00f3n. Los miembros del concilio reconocieron esta prerrogativa de los legados papales. Cuando escrib\u00edan al Papa le profesaban que \u00e9l presid\u00eda el concilio a trav\u00e9s de sus representantes.  En beneficio del orden y procedimientos regulares, el emperador Marciano nombr\u00f3 a varios comisionados, hombres de alto rango, que recibieron el lugar de honor en el concilio. Su jurisdicci\u00f3n, sin embargo, no inclu\u00eda los asuntos eclesi\u00e1sticos o religiosos en discusi\u00f3n. Los comisionados simplemente dirig\u00edan el orden de los trabajos durante las sesiones, abr\u00edan las reuniones, planteaban ante el concilio las cuestiones a discutirse, ped\u00edan los votos de los obispos sobre varios asuntos y cerraban las sesiones. Adem\u00e1s de \u00e9stos, estaban presentes varios miembros del senado que compart\u00edan el lugar de honor con los comisionados imperiales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo comienzo de la primera sesi\u00f3n los legados papales, con Pascasino a la cabeza, protestaron contra la presencia de Di\u00f3scoro de Alejandr\u00eda. Eusebio de Dorileo present\u00f3 contra \u00e9l acusaciones formales de herej\u00eda y acciones injustas cometidas en el Latrocinio de \u00c9feso; y a sugerencia de los comisionados imperiales, fue removido de su asiento entre los obispos y se le priv\u00f3 del voto. Para llevar a cabo una investigaci\u00f3n completa de su caso, se realiz\u00f3 una lectura completa de las Actas del Latrocinio de \u00c9feso junto con las del s\u00ednodo celebrado en 448 por Flaviano de Constantinopla; esto ocup\u00f3 toda la primera sesi\u00f3n. Al final, los comisionados imperiales declararon que puesto que Flaviano de Constantinopla y otros obispos hab\u00edan sido depuestos injustamente por el Concilio Ladr\u00f3n, era justo que Di\u00f3scoro y los l1=deres de tal concilio sufrieran ahora el mismo castigo. Algunos obispos estuvieron de acuerdo, pero finalmente todos se declararon satisfechos con la deposici\u00f3n de Di\u00f3scoro solo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda sesi\u00f3n (10 de octubre) se ocup\u00f3 de la lectura de los testimonios sobre cuestiones de fe, sobre todo los que estaban en discusi\u00f3n.  Entre \u00e9stos estaban los s\u00edmbolos o credos de los Concilios de Nicea (325) y de Constantinopla (381); dos cartas de San Cirilo de Alejandr\u00eda, es decir,  su segunda carta a Nestorio y la carta escrita a los obispos antioque\u00f1os en 433 despu\u00e9s de su reconciliaci\u00f3n con ellos;  finalmente la Ep\u00edstola Dogm\u00e1tica de Le\u00f3n I. Todos estos documentos fueron aprobados por el concilio. Cuando se ley\u00f3 la famosa ep\u00edstola del Papa, los miembros del concilio exclamaron que la fe contenida en ella era la fe de los Padres y de los Ap\u00f3stoles; que  Pedro hab\u00eda hablado por medio de Le\u00f3n\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera sesi\u00f3n se efectu\u00f3 el 13 de octubre y estuvieron ausentes los comisionados imperiales y varios obispos. Eusebio de Dorileo present\u00f3 una nueva acusaci\u00f3n contra Di\u00f3scoro de Alejandr\u00eda en la que se repet\u00edan los cargos de herej\u00eda y de injusticia cometida en el concilio Latrocinio de \u00c9feso.  Asimismo, tres eclesi\u00e1sticos y un laico de Alejandr\u00eda presentaron acusaciones contra su obispo, que fue declarado culpable de muchas injusticias y de mala conducta personal. Al final de la sesi\u00f3n los legados papales declararon que deb\u00eda privarse a Di\u00f3scoro de su di\u00f3cesis y de todas las dignidades eclesi\u00e1sticas por haber apoyado al hereje Eutiques, por haber excomulgado al Papa Le\u00f3n y por haber rehusado responder a las acusaciones hechas contra \u00e9l. Todos los miembros presentes estuvieron de acuerdo con esta proposici\u00f3n; y se comunic\u00f3 el decreto de deposici\u00f3n a Di\u00f3scoro mismo, a los eclesi\u00e1sticos alejandrinos que estaban con \u00e9l en Calcedonia, al emperador Marciano y a Valentiniano III y a  la emperatriz Pulqueria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuarta sesi\u00f3n, compuesta por dos reuniones, se celebr\u00f3 el 17 y 20 de octubre. A petici\u00f3n de los comisionados imperiales los obispos aprobaron de nuevo la Carta Dogm\u00e1tica del papa Le\u00f3n I; se perdon\u00f3 y autoriz\u00f3 la entrada a las sesiones a Juvenal de Jerusal\u00e9n, a Talasio de Caesarea en Capadocia, a Eusebio de Ancira, a Eustacio de Berytus y a Basilio de Seleucia en Cilicia, antiguos partidarios de Di\u00f3scoro en el Concilio Ladr\u00f3n de \u00c9feso; se investig\u00f3 la ortodoxia de varios obispos de Egipto y de varios monjes y archimandritas sospechosos de eutiquianismo; finalmente se adjudic\u00f3 una disputa entre Focio de Tiro y Eustacio de Berito respecto de  la extensi\u00f3n territorial de sus respectivas jurisdicciones.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La quinta sesi\u00f3n, efectuada el 22 de octubre,  fue la m\u00e1s importante de todas.  En \u00e9sta los obispos publicaron un decreto sobre la fe cristiana, que debe considerarse como el decreto dogm\u00e1tico espec\u00edfico del Cuarto Concilio General. Se nombr\u00f3 una comisi\u00f3n especial para redactar el credo y s\u00edmbolo, y la misma estuvo formada por los legados pontificios, por Anatolio de Constantinopla, M\u00e1ximo de Antioqu\u00eda, Juvenal de Jerusal\u00e9n y muchos otros.  Despu\u00e9s de aprobar de nuevo los decretos y s\u00edmbolos de los concilios de Nicea (325), Constantinopla (381) y \u00c9feso (431), as\u00ed como las ense\u00f1anzas de San Cirilo contra Nestorio y la Ep\u00edstola Dogm\u00e1tica del Papa Le\u00f3n I, el documento en cuesti\u00f3n declara:  \u201cEnse\u00f1amos\u2026 uno y el  mismo Cristo, Hijo, Se\u00f1or, Unig\u00e9nito, conocido en dos naturalezas, sin confusi\u00f3n, sin cambio, sin divisi\u00f3n, sin separaci\u00f3n\u201d.   Despu\u00e9s de recitar el decreto, todos los obispos exclamaron que tal era la verdadera fe y que todos deb\u00edan firmarlo enseguida con sus nombres. Los comisionados imperiales dijeron que comunicar\u00edan al emperador el decreto seg\u00fan aprobado por todos los obispos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sexta sesi\u00f3n (25 de octubre) se celebr\u00f3 con solemnidades especiales. Estaban presente Marciano y Pulquer\u00eda y una  gran concurrencia, con todos los comisionados imperiales y el senado.  El emperador hizo un discurso apropiado;  se ley\u00f3 de nuevo el decreto de fe aprobado en la sesi\u00f3n precedente, que tambi\u00e9n lo aprob\u00f3; y se cerraron las sesiones con aclamaciones de alegr\u00eda al emperador y la emperatriz, en las que se les comparaba con Constantino y Elena. El objetivo del concilio se alcanz\u00f3 pues en la sesi\u00f3n sexta, quedando solamente asuntos secundarios para las restantes sesiones.   La s\u00e9ptima y octava se celebraron ambas el 26 de octubre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la s\u00e9ptima se aprob\u00f3 un acuerdo entre M\u00e1ximo de Antioquia y Juvenal de Jerusal\u00e9n, seg\u00fan el cual el territorio del patriarcado de Jerusal\u00e9n se restring\u00eda a las tres provincias de Palestina.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la octava sesi\u00f3n, Teodoreto de Ciro, antiguo seguidor de Nestorio, fue obligado a condenar el nombre de su amigo bajo amenazas de expulsi\u00f3n del concilio. Entonces fue reintegrado a su obispado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las sesiones novena y d\u00e9cima (27 y 28 de octubre) trataron del caso de Ibas, obispo de Edesa, que hab\u00eda sido depuesto bajo cargos presentados por algunos de sus eclesi\u00e1sticos. Se demostr\u00f3 que la acusaci\u00f3n era infundada y se reinstal\u00f3 a Ibas en su cargo.  Adem\u00e1s se tomo la decisi\u00f3n de que M\u00e1ximo de Antioqu\u00eda deb\u00eda pagar una pensi\u00f3n a Domno, su predecesor depuesto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La und\u00e9cima y duod\u00e9cima sesiones (29 y 30 de octubre) trataron sobre el conflicto entre Basiano y Esteban, ambos elevados sucesiva pero irregularmente a la sede de \u00c9feso. El concilio declar\u00f3 que se deb\u00eda elegir un nuevo obispo para \u00c9feso, pero los antes mencionados pod\u00edan mantener su dignidad episcopal y recibir una pensi\u00f3n de los ingresos de la Iglesia de \u00c9feso.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La decimotercera sesi\u00f3n (30 de octubre) solucion\u00f3 un caso de conflictos de jurisdicci\u00f3n entre Eunomio de Nicomedia y Anastasio de Nicea, que reclamaban ambos derechos metropolitanos por lo menos sobre una parte de Bitinia El concilio decret\u00f3 que en una provincia s\u00f3lo pod\u00eda haber un obispo metropolitano, y lo hizo a favor del obispo de Nicomedia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sesi\u00f3n decimocuarta (31 de octubre) decidi\u00f3 sobre los reclamos rivales de Sabiniano y Atanasio a la sede de Perrha en Siria.  Aqu\u00e9l hab\u00eda sido elegido al ser depuesto \u00e9ste por el s\u00ednodo de Antioqu\u00eda de 455.  M\u00e1s tarde Atanasio fue devuelto a su sede por el Latrocinio de \u00c9feso. El concilio decret\u00f3 que se deb\u00edan investigar m\u00e1s las acusaciones contra Atanasio y mientras Sabiniano manten\u00eda la sede. Si las acusaciones resultaban falsas, Atanasio deb\u00eda ser reinstalado y Sabiniano recibir\u00eda una pensi\u00f3n de la di\u00f3cesis. En esta misma sesi\u00f3n se ley\u00f3 una carta del Papa Le\u00f3n y el concilio aprob\u00f3 las decisiones sobre M\u00e1ximo de Antioqu\u00eda en su conflicto con Juvenal de Jerusal\u00e9n y su obligaci\u00f3n de proveer a su antecesor Domno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la sesi\u00f3n decimoquinta (31 de octubre) el concilio adopt\u00f3 y aprob\u00f3 28 c\u00e1nones disciplinarios. Los legados papales, sin embargo, as\u00ed como los comisionados imperiales, se marcharon al principio de la sesi\u00f3n, previendo probablemente que el el estado jer\u00e1rquico del obispo de Constantinopla se iba a definir, tal como ocurri\u00f3 en el canon 28.\n<\/p>\n<ul>\n<li>El primer canon aprob\u00f3 los c\u00e1nones  emitidos en s\u00ednodos anteriores. <\/li>\n<li>El segundo estableci\u00f3 penas severas contra los que confer\u00edan \u00f3rdenes o cargos eclesi\u00e1sticos a cambio de dinero o las recib\u00edan por dinero o actuaban como intermediarios en tales transacciones. <\/li>\n<li>El tercero prohib\u00eda el comercio secular a todo lo eclesi\u00e1stico, excepto en inter\u00e9s de los menores, hu\u00e9rfanos u otras personas necesitadas. <\/li>\n<li>El cuarto prohib\u00eda erigir monasterios u oratorios sin el permiso del Obispo apropiado, recomendaba a los monjes una vida de retiro, mortificaci\u00f3n y oraci\u00f3n; y prohib\u00eda recibir esclavos en el monasterio sin permiso de su due\u00f1o. <\/li>\n<li>El quinto inculcaba los c\u00e1nones de los s\u00ednodos anteriores sobre el traslado de obispos y cl\u00e9rigos de una ciudad a otra.<\/li>\n<li>El sexto recomendaba que no se ordenase a nadie si no se le asignaba a un oficio eclesi\u00e1stico. Y  los que se ordenaran en contraposici\u00f3n a esta provisi\u00f3n, no deb\u00edan ejercer sus \u00f3rdenes. <\/li>\n<li>El s\u00e9ptimo prohib\u00eda a los eclesi\u00e1sticos ejercitarse en el arte militar u ocupar un oficio seglar. <\/li>\n<li>El octavo decretaba que los cl\u00e9rigos de casas de caridad, monasterios u oratorios de m\u00e1rtires deb\u00edan estar sujetos al obispo del territorio. <\/li>\n<li>El noveno ordenaba que los eclesi\u00e1sticos deb\u00edan llevar sus litigios s\u00f3lo ante su obispo el s\u00ednodo provincial, el exarca o el obispo de Constantinopla. <\/li>\n<li>El  d\u00e9cimo prohib\u00eda que los cl\u00e9rigos estuvieran inscritos en los registros de las iglesias de distintas ciudades <\/li>\n<li>El und\u00e9cimo ordenaba que se le deb\u00eda proveer cartas de recomendaci\u00f3n (litterae pacificae) de las iglesias a los pobres o necesitados, cuando viajaban.<\/li>\n<li>El d\u00e9cimo segundo prohib\u00eda a los obispos obtener el t\u00edtulo de metropolitanos de los emperadores en perjuicio del verdadero metropolitano de su provincia <\/li>\n<li>El decimotercero prohib\u00eda a los cl\u00e9rigos forasteros ejercer sus oficios a no ser que tuvieran cartas de recomendaci\u00f3n de sus obispos <\/li>\n<li>El decimocuarto prohib\u00eda a los cl\u00e9rigos menores casarse con mujeres herejes o dar a sus hijos en matrimonio a herejes. <\/li>\n<li>El decimoquinto decretaba que ninguna diaconisa fuera ordenada antes de tener cuarenta a\u00f1os, y que ninguna, una vez ordenada, pudiera dejar el estado y casarse. <\/li>\n<li>El decimosexto prohib\u00eda el matrimonio de las v\u00edrgenes o monjes consagrados a Dios. <\/li>\n<li>El decimos\u00e9ptimo ordenaba que las parroquias en los distritos rurales permanecieran bajo la jurisdicci\u00f3n de sus respectivos obispos, pero si el emperador constru\u00eda una nueva ciudad, su organizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica se hiciera seg\u00fan el modelo del Estado <\/li>\n<li>El decimoctavo prohib\u00eda organizaciones secretas en la Iglesia, sobre todo entre los cl\u00e9rigos y monjes. <\/li>\n<li>El decimonono ordenaba que los obispos de la provincia se reunieran dos veces al a\u00f1o en un s\u00ednodo regular. <\/li>\n<li>El vig\u00e9simo prohib\u00eda de nuevo el traslado de cl\u00e9rigos de una ciudad a otra excepto en caso de grave necesidad. <\/li>\n<li>El vig\u00e9simo primero ordenaba que las quejas contra obispos o cl\u00e9rigos no se escuchasen sino despu\u00e9s de  una investigaci\u00f3n sobre el car\u00e1cter del acusador. <\/li>\n<li>El vig\u00e9simo segundo prohib\u00eda a los cl\u00e9rigos apropiarse de bienes de su obispo difunto. <\/li>\n<li>El vig\u00e9simo tercero prohib\u00eda a cl\u00e9rigos y monjes residir en Constantinopla sin permiso de su obispo. <\/li>\n<li>El vig\u00e9simo cuarto ordenaba que los monasterios, una vez establecidos, junto con la propiedad que les era asignada, no se dedicasen a otros prop\u00f3sitos <\/li>\n<li>El vig\u00e9simo quinto mandaba que el metropolitano deb\u00eda ordenar a los obispos de su provincia dentro de tres meses (desde la elecci\u00f3n).<\/li>\n<li>El vig\u00e9simo sexto ordenaba que la propiedad eclesi\u00e1stica no fuera administrada s\u00f3lo por los obispos, sino por un procurador especial. <\/li>\n<li>El vig\u00e9simo s\u00e9ptimo decretaba penas severas contra el secuestro de mujeres. <\/li>\n<li>El vig\u00e9simo octavo ratificaba el tercer canon del concilio de Constantinopla (381), y decretaba que puesto que la ciudad de Constantinopla estaba honrada con el privilegio de tener al emperador y al senado dentro de sus murallas, su obispo deb\u00eda tambi\u00e9n tener prerrogativas especiales y ser segundo en rango, tras el obispo de Roma. En consecuencia \u00e9l deb\u00eda consagrar a los obispos metropolitanos de las tres di\u00f3cesis civiles de Ponto, Asia y Capadocia. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este \u00faltimo canon provoc\u00f3 otra sesi\u00f3n del concilio, la decimosexta, que tuvo lugar el 1 de noviembre. Los delegados papales protestaron despu\u00e9s por este canon, alegando que ten\u00edan instrucciones especiales del papa Le\u00f3n sobre el asunto, que el canon violaba las prerrogativas de los patriarcas de Alejandr\u00eda, Antioqu\u00eda y Jerusal\u00e9n, y era contrario a los c\u00e1nones (VI, VII) del Concilio de Nicea. Sin embargo, sus protestas no fueron escuchadas y el concilio persisti\u00f3 en retener dicho canon en sus actas. Con este incidente se clausur\u00f3 el concilio de Calcedonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la clausura de las sesiones el concilio escribi\u00f3 una carta al papa Le\u00f3n I, en la que los Padres le informaban de lo que se hab\u00eda hecho; le agradec\u00edan la exposici\u00f3n de la fe cristiana contenida en la Ep\u00edstola Dogm\u00e1tica; hablaban de los legados que hab\u00edan presidido en su nombre y ped\u00edan la ratificaci\u00f3n de las materias disciplinarias, en especial el canon 28. Esta carta se entreg\u00f3 a los delegados papales que part\u00edan para Roma poco despu\u00e9s de la \u00faltima sesi\u00f3n del concilio. El emperador Marciano y Anatolio de Constantinopla le escribieron cartas similares al papa Le\u00f3n en diciembre.  En la contestaci\u00f3n, el papa protest\u00f3 en\u00e9rgicamente contra el canon 28 y lo declaraba nulo e inv\u00e1lido por ir contra las prerrogativas de los obispos de Alejandr\u00eda y Antioqu\u00eda y contra los decretos del Concilio de Nicea. Las cartas escritas el 22 de mayo de 452 al emperador Marciano, a la emperatriz Pulqueria y a Anatolio de Constantinopla conten\u00edan protestas similares. Por otra parte el Papa ratificaba las actas del concilio de Calcedonia, pero s\u00f3lo en lo referente a las materias de fe. Esta aprobaci\u00f3n se hallaba en las cartas escritas el 21 de marzo de 453 a los obispos que tomaron parte en el concilio; de ah\u00ed que el Concilio de Calcedonia al menos hasta las primeras seis sesiones, era un s\u00ednodo ecum\u00e9nico, y fue considerado as\u00ed por todos los cristianos, tanto en tiempos del Papa Le\u00f3n como despu\u00e9s.  El emperador Marciano emiti\u00f3 varios edictos (7 de febrero, 13 de marzo y 28 de julio de 452) en el que aprobaba los decretos del concilio de Calcedonia, prohib\u00eda todas las discusiones en cuestiones de fe, prohib\u00eda a los eutiquianos que tuvieran sacerdotes, que vivieran en monasterios, a realizar reuniones, a heredar cualquier cosa, a entregar nada a sus seguidores o unirse al ej\u00e9rcito. Los cl\u00e9rigos seguidores de Eutiques, hasta entonces ortodoxos, y los monjes de su monasterio, deb\u00edan ser expulsados de territorio romano como se hab\u00eda hecho con los maniqueos. Los escritos de los eutiquianos deb\u00edan ser quemados; sus autores, o  los que los difund\u00edan, deb\u00edan ser castigados con la confiscaci\u00f3n y el exilio. Finalmente Eutiques y Di\u00f3scoro fueron ambos deportados.  El primero muri\u00f3 por ese tiempo, mientras que el segundo vivi\u00f3 hasta el a\u00f1o  454 en Gangra, en Paflagonia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Concilio de Calcedonia con su definici\u00f3n dogm\u00e1tica no puso fin a a las controversias sobre las naturalezas de Cristo y sus relaciones entre s\u00ed.  A mucha gente de Oriente no le gustaba la palabra persona usada por el concilio para significar la uni\u00f3n de, o los medios de uni\u00f3n, de las dos naturalezas en Cristo. Cre\u00edan que con ello se renovaba el nestorianismo o al menos pensaban que la definici\u00f3n era menos satisfactoria que el concepto de San Cirilo sobre la uni\u00f3n de las dos naturalezas en Cristo (Bardenhewer, Patrologie, 2nd ed., 321-22). En Palestina, Siria, Armenia, Egipto y otros pa\u00edses muchos monjes y eclesi\u00e1sticos rehusaron aceptar la definici\u00f3n de Calcedonia; y hoy d\u00eda todav\u00eda hay monofisitas entre ellos. (Ver Di\u00f3scoro, Eutiquianismo, Monofisismo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>  Schaefer, Francis. \u00abCouncil of Chalcedon.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03555a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Cuarto Concilio Ecum\u00e9nico se celebr\u00f3 del 8 de octubre al 1 de noviembre de 451, inclusive, en Calcedonia, una ciudad en Bitinia, Asia Menor. El prop\u00f3sito principal era confirmar la doctrina cat\u00f3lica ortodoxa contra la herej\u00eda de Eutiques y los monofisitas, aunque tambi\u00e9n se ocup\u00f3 de la disciplina eclesi\u00e1stica y de la jurisdicci\u00f3n. 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