{"id":23730,"date":"2016-02-05T16:10:20","date_gmt":"2016-02-05T21:10:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reforma-del-calendario\/"},"modified":"2016-02-05T16:10:20","modified_gmt":"2016-02-05T21:10:20","slug":"reforma-del-calendario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/reforma-del-calendario\/","title":{"rendered":"REFORMA DEL CALENDARIO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Para la medici\u00f3n del tiempo las unidades m\u00e1s importantes proporcionadas por los fen\u00f3menos naturales son el d\u00eda y el a\u00f1o.   En lo que se refiere a ambos, es conveniente y usual hablar de los movimientos aparentes del sol y las estrellas como si fueran reales, y no ocasionados por la rotaci\u00f3n y la revoluci\u00f3n de la tierra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda es el intervalo entre dos pasos sucesivos del sol por el meridiano de cualquier lugar. Com\u00fanmente se calcula a partir de la medianoche del paso a trav\u00e9s del meridiano inferior en el lado opuesto del globo, pero los astr\u00f3nomos lo calculan por el paso al mediod\u00eda siguiente.  El d\u00eda civil es, pues, doce horas antes del astron\u00f3mico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda solar, que es lo que siempre denotamos con el t\u00e9rmino d\u00eda, es m\u00e1s largo por unos cuatro minutos de tiempo que el sid\u00e9reo, o el paso sucesivo de una estrella fija a trav\u00e9s del mismo meridiano; ya que, debido a la revoluci\u00f3n de la tierra en su \u00f3rbita de este a oeste, el sol parece viajar anualmente en un camino (la ecl\u00edptica), tambi\u00e9n de oeste a este, entre las estrellas alrededor de todo el cielo.  La banda de constelaciones por las que parece proceder es llamada el zodiaco. Durante la mitad del a\u00f1o (de marzo a septiembre) la ecl\u00edptica se encuentra al norte del ecuador celeste; durante la otra mitad (de septiembre a marzo), al sur.  Los puntos donde la ecl\u00edptica y el ecuador intersecan se llaman equinoccios. En el hemisferio norte al equinoccio de marzo (o \u00abprimer punto de Aries\u00bb) se le llama el equinoccio vernal; al equinoccio de septiembre (\u00abprimer punto de Libra\u00bb), el oto\u00f1al.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o (a\u00f1o tr\u00f3pico) es el per\u00edodo en el que el sol hace un circuito completo de los cielos y vuelve al punto en el zod\u00edaco donde comenz\u00f3; y el problema a resolver por los que construyen calendarios es encontrar la medida exacta de este per\u00edodo anual en t\u00e9rminos de d\u00edas, pues el n\u00famero de \u00e9stos ocupado por el viaje anual del sol no es exacto.   Tomando el equinoccio vernal como un conveniente punto de partida, se observa que antes de que el sol llegue all\u00ed de nuevo, ya han pasado los 365 d\u00edas y algo m\u00e1s.  Estos son, por supuesto, d\u00edas solares; de d\u00edas sid\u00e9reos, cada uno m\u00e1s corto por cuatro minutos, hay 366.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer intento por encontrar una soluci\u00f3n pr\u00e1ctica a este problema fue realizado por Julio C\u00e9sar, quien introdujo el calendario juliano. Con la ayuda de los astr\u00f3nomos de Alejandr\u00eda, determin\u00f3 la verdadera longitud del a\u00f1o de 365 d\u00edas y 6 horas, o una cuarta parte de un d\u00eda. De esto se desprende que el c\u00f3mputo del a\u00f1o civil comenzara demasiado pronto, es decir, seis horas antes de que el sol llegara al punto donde comenz\u00f3 su ciclo anual.   En cuatro a\u00f1os, por lo tanto, el a\u00f1o comenzar\u00eda un d\u00eda entero demasiado pronto.  Para remediar esto C\u00e9sar instituy\u00f3 el a\u00f1o bisiesto, al introducir un d\u00eda 366to cada cuatro a\u00f1os, para cubrir las partes fraccionarias de un d\u00eda as\u00ed acumulado. Este d\u00eda adicional fue asignado a febrero, cuyos d\u00edas 24 y 25 fueron llamados en a\u00f1o bisiesto el sexto antes de las calendas (o primero) de marzo; de ah\u00ed el nombre de  Bissextile (bisiesto) dado a esos a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reforma de C\u00e9sar, que fue introducida en el a\u00f1o 46 a.C., habr\u00eda sido perfecta si el c\u00e1lculo sobre el que se bas\u00f3 hubiese sido exacto.  En realidad, sin embargo, la porci\u00f3n de un d\u00eda a tratar, por encima de los 365 completos, no es del todo seis horas, sino 11 minutos y 14 segundos menos.   La adici\u00f3n de un d\u00eda cada cuatro a\u00f1os fue, por lo tanto, casi tres cuartos de hora en exceso, y el a\u00f1o nuevo siguiente comienza 44 minutos y 52 segundos despu\u00e9s de que el sol hab\u00eda pasado el equinoccio. Al final de un siglo estos errores acumulados ascendieron a alrededor de tres cuartos de un d\u00eda, y al final de cuatro siglos a tres d\u00edas enteros.   Los inconvenientes pr\u00e1cticos de este defecto en el sistema no tardaron en hacerse sentir, tanto m\u00e1s cuanto que, C\u00e9sar fue asesinado poco despu\u00e9s (44 a.C.), a\u00f1o bisiesto, por una mala interpretaci\u00f3n de su plan, tuvo lugar cada tres a\u00f1os, en lugar de cada cuatro.   En el momento de la reforma juliana el sol pas\u00f3 el equinoccio vernal el 25 de marzo, pero para la \u00e9poca del Concilio de Nicea (325 d.C.), este hab\u00eda sido cambiado para el 21, que se fij\u00f3 entonces como la fecha correcta del equinoccio &#8212;una fecha de gran importancia para el c\u00e1lculo de la Pascua, y por lo tanto de todas las fiestas m\u00f3viles en todo el a\u00f1o.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el error, por supuesto, continu\u00f3 operando y perturbando dichos arreglos. En el siglo XIII el a\u00f1o estaba siete d\u00edas atrasado al c\u00e1lculo de Nicea.  En el XVI estaba en diez d\u00edas de demora, por lo que el equinoccio vernal cay\u00f3 el 11 de marzo y el oto\u00f1al el 11 de septiembre; el d\u00eda m\u00e1s corto era el 11 de diciembre y el m\u00e1s largo el 11 de junio, fiesta de San Bernab\u00e9, de donde la vieja rima:\n<\/p>\n<p>Bernab\u00e9 brillante, el d\u00eda m\u00e1s largo y la noche m\u00e1s corta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas alteraciones eran demasiado evidentes para ser ignoradas, y a lo largo de la Edad Media, muchos observadores los se\u00f1alaron y trataron de idear una soluci\u00f3n. Para este prop\u00f3sito era necesario, sin embargo, no s\u00f3lo determinar con precisi\u00f3n la cantidad exacta del error juliano, sino tambi\u00e9n descubrir un medio pr\u00e1ctico para corregirlo.  Fue este \u00faltimo problema el que sobre todo se puso en el camino de la reforma, pues la cantidad de error se determin\u00f3 casi exactamente ya para el siglo XIII.  Se insisti\u00f3 continuamente en la necesidad de una reforma, sobre todo por las autoridades eclesi\u00e1sticas, que sent\u00edan la necesidad en relaci\u00f3n con el calendario eclesi\u00e1stico.   En consecuencia se llam\u00f3 fuertemente la atenci\u00f3n del Papa en los concilios de Constanza, Basilea, Letr\u00e1n (1511) y finalmente en la \u00faltima reuni\u00f3n del Trento (1563).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diecinueve a\u00f1os m\u00e1s tarde la obra fue realizada por el Papa Gregorio XIII (de quien la reforma gregoriana toma su nombre) con la ayuda principalmente de Lilio, Clavio y Chac\u00f3n o Chaconio.  Hab\u00eda dos principales objetivos que alcanzar: en primer lugar, el antedicho error de diez d\u00edas, que se hab\u00edan introducido y ten\u00eda que ser corregido; en segundo lugar, hab\u00eda que prevenir su recurrencia para el futuro.   El primero se alcanz\u00f3 mediante la omisi\u00f3n en el calendario de los diez d\u00edas superfluos, a fin de que las cosas volviesen a su posici\u00f3n correcta. Para evitar la recurrencia del mismo inconveniente, se decidi\u00f3 omitir tres a\u00f1os bisiestos cada cuatro siglos, y as\u00ed eliminar los tres d\u00edas superfluos, que, como hemos visto, se introdujeron en ese per\u00edodo bajo el sistema juliano.  Para llevar a cabo esto, s\u00f3lo se retuvieron como a\u00f1os bisiestos los a\u00f1os de siglo cuyas primeras dos cifras eran m\u00faltiplos exactos de 4 &#8212;como 1600, 2000, 2400&#8212; y los otros a\u00f1os de siglo, como 1700, 1800, 1900, 2100, etc., se convirtieron en  a\u00f1os comunes de 365 d\u00edas cada uno.   Mediante este artificio relativamente simple se efectu\u00f3 una aproximaci\u00f3n a una precisi\u00f3n perfecta, que para todos los fines pr\u00e1cticos es m\u00e1s que suficiente, ya que, aunque la longitud del a\u00f1o gregoriano excede la verdadera medici\u00f3n astron\u00f3mica por 26 segundos, pasar\u00e1n aproximadamente treinta y cinco siglos antes de que el resultado sea un error de un d\u00eda, y,  como dice ciertamente Lord Grimthorpe, antes de que llegue ese momento la humanidad tendr\u00e1 tiempo abundante para idear un modo de correcci\u00f3n. Para la implantaci\u00f3n real del calendario gregoriano o Nuevo estilo, en toda la cristiandad, vea CRONOLOG\u00cdA GENERAL, Luis Lilio y Crist\u00f3bal Clavio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nFuente:  Gerard, John. \u00abReform of the Calendar.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. 1 Jan. 2013 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03168a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para la medici\u00f3n del tiempo las unidades m\u00e1s importantes proporcionadas por los fen\u00f3menos naturales son el d\u00eda y el a\u00f1o. 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