{"id":23798,"date":"2016-02-05T16:12:51","date_gmt":"2016-02-05T21:12:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escuelas-carolingias\/"},"modified":"2016-02-05T16:12:51","modified_gmt":"2016-02-05T21:12:51","slug":"escuelas-carolingias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escuelas-carolingias\/","title":{"rendered":"ESCUELAS CAROLINGIAS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">\nBajo los reyes merovingios se estableci\u00f3 una escuela en la corte  &#8211; scola palatina, como la llamaron los cronistas del siglo octavo \u2013 para que los j\u00f3venes nobles francos  pudieran aprender el arte de la guerra  y las ceremonias de la corte. En realidad no era una escuela en la acepci\u00f3n moderna del t\u00e9rmino. La educaci\u00f3n en las letras que pudiera existir se impart\u00eda en las escuelas catedralicias y mon\u00e1sticas. Al ascender Carlomagno (768) se inaugur\u00f3 un esquema de reforma de la ense\u00f1anza, primero en la escuela de palacio y m\u00e1s tarde en la varias escuelas establecidas o reformadas por los decretos imperiales, en todo el vasto imperio en el que reinaba Carlomagno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o 780, una vez que las victorias sobre los lombardos, sajones y sarracenos se lo permitieron, emp`rendi\u00f3 la reforma de la escuela de Palacio, cambiando de una escuela de t\u00e1cticas militares y maneras cortesanas en un lugar de estudio Pero hasta la llegada de Alcuino a Aquisgr\u00e1n en 782 no comenz\u00f3 la reforma de la ense\u00f1anza a tener posibilidades de \u00e9xito. Alcuino no solo dirig\u00eda la escuela imperial de Palacio sino que fue admitido al consejo del emperador en asuntos de educaci\u00f3n y se convirti\u00f3 en el \u201cprimer ministro de educaci\u00f3n\u201d de Carlomagno. Representaba la sabidur\u00eda de la escuela de York, que hab\u00eda incorporado a sus tradiciones las corrientes de reforma de la educaci\u00f3n  inauguradas en el sur de Inglaterra por Teodoro de Tarso y la corriente que desde las escuelas de irlanda se extendieron por toda la parte norte  de Inglaterra. No era Alcuino, en verdad, un pensador original, pero ejerci\u00f3 una profunda influencia cultural en todo el reino franco debido a la gran estima que le profesaban Carlomagno y sus cortesanos. Ense\u00f1\u00f3 gram\u00e1tica, ret\u00f3rica, dial\u00e9ctica y elementos de geometr\u00eda, astronom\u00eda y m\u00fasica (ver ARTES LIBERALES, LAS SIETE). Su \u00e9xito como maestro de estas ramas del saber parece haber sido reconocido por todos los cortesanos as\u00ed como por su protector real. Sabemos por la biograf\u00eda de Carlomagno de Einhard que el emperador, los pr\u00edncipes y princesas y las familia real formaban una especie de escuela superior en el palacio, para aprender de Alcuino lo que hoy se considerar\u00edan los m\u00e1s elementales rudimentos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carlomagno se asegur\u00f3 de conseguir para su escuela palatina al m\u00e1s h\u00e1bil de los maestros de su tiempo. Siguiendo los consejos de Alcuino procedi\u00f3 por una serie de ordenanzas desde 787 (dos a\u00f1os despu\u00e9s del triunfo final sobre los sajones) hasta 789, para inaugurar una reforma de la educaci\u00f3n en todo el imperio. En el 787 emiti\u00f3 el que se ha llamado \u201cCarta del Pensamiento Moderno\u201d, en el que se dirige a los obispos y abades del imperio inform\u00e1ndoles que \u201cha juzgado ser de utilidad que en sus obispados y monasterios confiados por el favor de Cristo a su cargo, se aseguraran de que hubiera no s\u00f3lo una forma regular de vida sino tambi\u00e9n estudio de las letras, cada uno ense\u00f1\u00e1ndolas y aprendi\u00e9ndolas seg\u00fan su capacidad y ayuda de Dios\u201d<br \/>\n.<br \/>\nHa observado, dice, en las cartas que durante los pasados a\u00f1os ha recibido de los diferentes monasterios que aunque lo pensamientos que conten\u00edan era justos, el lenguaje  en el que se expresaban esos pensamientos era con frecuencia rudo, surgiendo en su mente el miedo de que se hubieran perdido la forma de escribir correctamente, y de entender menos de lo que se debiera las Sagradas Escrituras. \u201cQue se elija, pues, a  hombres( para ense\u00f1ar) que quieran y puedan aprender y que se apliquen a ese trabajo con celo que iguale al celo con que nosotros se lo recomendamos \u201c.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se enviaron copias de esta carta a todos los obispos sufrag\u00e1neos y a todos los monasterios dependientes. En el gran concilio de Aquisgr\u00e1n (789) dio instrucciones m\u00e1s precisas sobre la educaci\u00f3n del clero. Por el texto del capitulario de 787 est\u00e1 claro que Carlomagno intentaba introducir la reforma en todas las escuelas mon\u00e1sticas del imperio. Leemos en \u00e9l:\u201d \u201cQue todos los monasterios y todas las abad\u00edas tengan su escuela en la que los muchachos aprendan los salmos, el sistema de notaci\u00f3n musical, canto, aritm\u00e9tica y gram\u00e1tica. No hay duda de que por muchachos se entiende no solo los candidatos a entrar en los monasterios y los hijos de los nobles que se entregaban al cuidado de los monjes, sino tambi\u00e9n los ni\u00f1os del pueblo o regi\u00f3n que rodea al monasterio para los que hab\u00eda generalmente una escuela adosada a un grupo de edificios mon\u00e1sticos. Esto qued\u00f3 patente por el nombramiento de Teodulfo, obispo de Orleans para suceder a Alcuino en la corte como consejero del emperador, cuando se retir\u00f3 al monasterio de Tours en 796. El documento est\u00e1 datado en 797, diez a\u00f1os despu\u00e9s de la primera publicaci\u00f3n del primer capitulario y ordena expl\u00edcitamente\u201d que los sacerdotes establezcan escuelas en cada pueblo y ciudad y si alguno de los fieles les quieren confiar  sus hijos  para prender las letras, que ellos reh\u00fasen no aceptarlos, sino con toda caridad ense\u00f1arles \u2026 y no dejarles que extraigan precio de los hijos por sus ense\u00f1anzas ni que reciban cosa alguna de ellos excepto lo que los padres ofrezcan voluntariamente con afecto\u201d (P.L., CV., col. 196).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tradici\u00f3n ha asignado al mismo Alcuino las l\u00edneas escritas en las calles de Estrasburgo en las que se compara el atractivo de la escuela con el de la taberna: \u201cElige, viajero, si vas a beber tambi\u00e9n tienes que pagar dinero, pero si aprendes tendr\u00e1s lo que buscas, gratis\u201d. En estas escuelas libres el maestro era aparentemente el sacerdote del pueblo o ciudad y hasta donde podemos saber, el curr\u00edculum consist\u00eda en los rudimentos de la educaci\u00f3n general, con un curso elemental en doctrina cristiana. La \u201cnueva ense\u00f1anza\u201d inaugurada en la escuela palatina, que no perece haber tenido un lugar fijo sino que sigui\u00f3 a la corte de lugar en lugar, no tard\u00f3 en expandirse por el imperio. El primer suceso noticiable ocurri\u00f3 en Fulda, que desde los d\u00edas de su primer abad, Sturm, hab\u00eda mantenido la tradici\u00f3n de fidelidad  a los ideales de S. Benito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre al que se debi\u00f3 en gran medida el \u00e9xito de la escuela de Fulda fue R\u00e1bano Mauro, que siendo aun un joven monje en Fulda, al saber de la fama de Alcuino, pidi\u00f3 ser enviado a Tours donde, durante un a\u00f1o escuch\u00f3 al ya anciano maestro empap\u00e1ndose de su celo por  el estudio de los cl\u00e1sicos y el cultivo de las ciencias. Al volver a Fulda fue colocado a la cabeza de la escuela mon\u00e1stica donde, entre grandes dificultades continu\u00f3 la labor de reforma intelectual de su propio monasterio y su propia tierra.<br \/>\nLas dificultades por las que pas\u00f3 podemos colegirlas por el tratamiento que recibi\u00f3 de su propio abad, Ratgar, que cre\u00eda que lo monjes estaban mejor empleados construyendo iglesias que estudiando sus lecciones, as\u00ed que clausur\u00f3 al escuela y confisc\u00f3 los cuadernos de notas del maestro. Las desagradables experiencias de R\u00e1bano en este asunto  se reflejan en su dicho:\u201d S\u00f3lo escapa de la calumnia en que no escribe nada en absoluto\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no se desalent\u00f3 y por fin lleg\u00f3 el d\u00eda en que, como abad de Fulda, y con autoridad completa aplic\u00f3 las medidas de reforma educativa. M\u00e1s tarde, como arzobispo de Maguncia continu\u00f3 fomentado los programas del renacimiento carolingio y con sus esfuerzos en pro de la predicaci\u00f3n popular, as\u00ed como su apoyo a la lengua vernacular, se mereci\u00f3 el t\u00edtulo de \u201cMaestro de Alemania\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho su influencia se puede notar m\u00e1s all\u00e1 del territorio perteneciente al monasterio de Fulda; gracias a \u00e9l y a su actividad en el campo de la educaci\u00f3n se dieron las experiencias de renovaci\u00f3n en las escuelas de Solenhofen, Celle, Hirsfeld, Petersburg y Hirschau. Hasta Reichenau y St. Gall le deben mucho. No parece exagerado afirmar que gracias a \u00e9l se emple\u00f3 el \u201calto alem\u00e1n\u201d (\u201choch Deutsch) como instrumento de expresi\u00f3n literaria, por ejemplo en Der Krist de Otfried.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Francia el renacimiento carolingio fue aceptado, como hemos dicho, por el obispo de Orleans, Teodulfo que ya directamente en su di\u00f3cesis o por los consejos que daba al emperador demostr\u00f3 ser merecedor del t\u00edtulo de sucesor de Alcuino, quien, a su vez, despu\u00e9s de retirarse al monasterio de Tours, dedic\u00f3 su atenci\u00f3n casi exclusivamente a la educaci\u00f3n mon\u00e1stica y a la trascripci\u00f3n de las obras lit\u00fargicas y teol\u00f3gicas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amor que hab\u00eda tenido por los cl\u00e1sicos, cambi\u00f3 en su vejez mostrando una profunda desconfianza hacia la \u201cliteratura pagana\u201d. En esto ofrece un chocante contraste con Lupus Servatus, un disc\u00edpulo de R\u00e1bano que, siendo abad de Ferrieres, a principios del siglo noveno anim\u00f3 y promovi\u00f3 el estudio de los cl\u00e1sicos paganos con el mismo ardor que un humanista del siglo quince. Gracias a la influencia de Alcuino, Teodulfo, Lupus y otros el renacimiento carolingio se extendi\u00f3 a Reims, Auxerre, Laon y Chartres donde, antes que en la escuela de Par\u00eds, se pusieron los cimientos de  de la teolog\u00eda y filosof\u00eda escol\u00e1sticas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el sur de Alemania y Suiza el renacimiento carolingio se dej\u00f3 sentir antes del final del siglo octavo en Rheinau, Reichenau, St. Gall y a principios del noveno en el norte de Italia, especialmente en Pav\u00eda y Bobbio. Bajo los sucesores de Carlomagno surgieron escuelas en Utecht, Lieja y S. Laurent, en los Pa\u00edses Bajos donde continu\u00f3 el movimiento<br \/>\nCon la extensi\u00f3n y promoci\u00f3n de la ense\u00f1anza en el renacimiento carolingio hay que asociar tambi\u00e9n a los maestros irlandeses, rivales de Alcuino y que tienen derecho a compartir el m\u00e9rito de haber sido los primeros maestros de las escuelas. Seg\u00fan el cronista de S. Gall que escribi\u00f3 la Historia de Carlomagno, dos monjes irlandeses llegaron a Francia antes de que Alcuino recibiera la invitaci\u00f3n de Carlomagno y habiendo hecho saber, quiz\u00e1s de una manera presuntuosa, su deseo de ense\u00f1ar la sabidur\u00eda, fueron recibidos por el emperador con honores y uno de ellos fue puesto al frente de la escuela palatina. Pero esta historia no es muy fiable. Sabemos con certeza que despu\u00e9s de que Alcuino dejara la corte de Carlomagno, Clemente el irland\u00e9s le sucedi\u00f3 como maestro de la escuela de Palacio y que le llegaban disc\u00edpulos hasta del monasterio de Fulda. El gram\u00e1tico Cruindmelus, el poeta Dungal, y el Obispo Donato de Fiesole se cuentan entre los muchos maestros irlandeses en el continente que disfrutaron del favor de Carlomagno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al emperador, seg\u00fan Einhard, \u00able gustaban los extranjeros\u00bb y \u00abten\u00eda por los irlandeses una estima especial\u201d. Sus sucesores siguieron invitando a irlandeses a su corte. Ludovico Pi\u00f3 apadrin\u00f3 al ge\u00f3grafo irland\u00e9s Dicuil. Lotario II tuvo una relaci\u00f3n similar con el poeta y escriba irland\u00e9s Sedulio, fundador de la escuela de Lieja y Carlos el Calvo igual\u00f3 a su abuelo en su afectiva estima de los maestros irlandeses. En su tiempo El\u00edas ense\u00f1\u00f3 en Laon, Dunchar en Reims, Israel en Auxerre y el mayor de los sabios irlandeses Juan Escoto Er\u00edugena, fue director de la escuela de Palacio.<br \/>\nNaturalmente, estos maestros irlandeses acud\u00edan a los lugares ya conocidos por ellos debido a la actividad misionera de sus compatriotas de generaciones anteriores. Los hallamos en Reichenau, St. Gall y Bobbio, \u00abuna reba\u00f1o de fil\u00f3sofos\u00bb como dice un escritor del siglo noveno. Todo monasterio o catedral en la que aparec\u00edan mostraba pronto los efectos de su influencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su curr\u00edculo ya conocido en las escuelas carolingias, los maestros irlandeses a\u00f1ad\u00edan el estudio del griego y all\u00ed donde ense\u00f1aban filosof\u00eda o teolog\u00eda( dial\u00e9ctica y la interpretaci\u00f3n de las Escrituras) se notaba ampliamente la influencia de los neoplat\u00f3nicos y de las obras de los padres griegos.<br \/>\nRespecto a los detalles del trabajo escolar en las instituciones fundadas o reformadas por Carlomagno, las cr\u00f3nicas contempor\u00e1neas no facilitan toda la informaci\u00f3n que desear\u00edamos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que el curso de los estudios en las escuelas de los pueblos y ciudades (per villas et vicos) comprend\u00eda al menos los elementos de la Doctrina Cristiana, canto llano, los rudimentos de gram\u00e1tica y quiz\u00e1s, donde la influencia de la regla de S. Benito se hac\u00eda sentir, alguna clase de trabajo manual. En las escuelas mon\u00e1sticas catedralicias, el curr\u00edculum inclu\u00eda gram\u00e1tica ( que correspond\u00eda al trabajo sobre la lengua en general y al estudio de la poes\u00eda), ret\u00f3rica, dial\u00e9ctica, geometr\u00eda, aritm\u00e9tica, m\u00fasica y astronom\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro de texto de estos temas era, all\u00ed donde se impon\u00edan los maestros irlandeses Martianus Capella \u201cDe Nuptiis Mercurii et philologiae\u00bb; en otros lugares, como en las escuelas en las que ense\u00f1aba Alcuino, el maestro compilaba tratados de gram\u00e1tica etc. de las obras de Casiodoro S. Isidoro de Sevilla o Beda el Venerable.<br \/>\nEn algunos casos las obra de Bocio se utilizaban como textos en la dial\u00e9ctica. El maestro (Scholastic\u2019s o archischolus (o antes capiscola), ten\u00eda bajo su mando, adem\u00e1s de sus asistentes un proscholus, o prefecto de disciplina, cuya obligaci\u00f3n consist\u00eda (al menos en la escuela de Fulda) en ense\u00f1ar \u201ccomo caminar, como saludar a los extranjeros y como comportarse en presencia de los superiores\u201d. El maestro le\u00eda (legere era sin\u00f3nimo de docere) mientras los disc\u00edpulos tomaban notas al dictado en sus encerados (tablas con cera). La sala de la escuela era, hasta bien adelantado el siglo doce, el claustro del monasterio y en el caso de algunos maestros muy populares, la calle o la plaza p\u00fablica. El suelo de la escuela se cubr\u00eda de paja en la que se sentaban los disc\u00edpulos. Los suelos con tablas o bancos no parece que se usaran hasta el siglo quince, aunque en Cluny se prove\u00eda con cierta clase de sillas, en el siglo doce, es decir, cajas de madera que serv\u00edan al doble prop\u00f3sito de asiento y caj\u00f3n donde apoyar los materiales de escribir.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La disciplina la manten\u00edan en las escuelas carolingias el proscholus, y que los disc\u00edpulos medievales tem\u00edan el palo esta claro por el episodio de la escuela de S. Gall donde, para escapar de los azotes, los muchachos prendieron fuego al monasterio. Hab\u00eda reglas higi\u00e9nicas, sobre las horas de trabajo y la siesta de medio d\u00eda etc., que muestran que se pon\u00eda atenci\u00f3n a una cierta comodidad  y a la salud de los alumnos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras al muerte de Carlomagno y el desmembramiento del imperio, las reformas que hab\u00eda introducido en la ense\u00f1anza se relajaron. Hubo un breve per\u00edodo con Carlos el Calvo en que se favoreci\u00f3 de nuevo a los escolares pero con la llegada del siglo diez, otras preocupaciones ocuparon la mente real. Sin embargo, las escuelas mon\u00e1sticas e episcopales, y tambi\u00e9n las de los pueblos, continuaron all\u00ed donde la guerra y el pillaje no hac\u00eda imposible su existencia. La influencia del renacimiento de la ense\u00f1anza continu\u00f3      de una u otra manera hasta la que comenz\u00f3 la era de la educaci\u00f3n universitaria en el siglo trece.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">William Turner.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito poor Michael C. Tinkle.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">The Catholic Encyclopedia, Volume III. Published 1908. New York: Robert Appleton Company. Nihil Obstat, November 1, 1908. Remy Lafort, S.T.D., Censor. Imprimatur. +John Cardinal Farley, Archbishop of New York\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bajo los reyes merovingios se estableci\u00f3 una escuela en la corte &#8211; scola palatina, como la llamaron los cronistas del siglo octavo \u2013 para que los j\u00f3venes nobles francos pudieran aprender el arte de la guerra y las ceremonias de la corte. En realidad no era una escuela en la acepci\u00f3n moderna del t\u00e9rmino. 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