{"id":23799,"date":"2016-02-05T16:12:53","date_gmt":"2016-02-05T21:12:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libros-carolinos\/"},"modified":"2016-02-05T16:12:53","modified_gmt":"2016-02-05T21:12:53","slug":"libros-carolinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/libros-carolinos\/","title":{"rendered":"LIBROS CAROLINOS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">Obra en cuatro libros (120 \u00f3 121 cap\u00edtulos), que aparentaba ser de la autor\u00eda de Carlomagno, y escrita alrededor de 790-92.  Es una cr\u00edtica muy severa al Segundo Concilio de Nicea (S\u00e9ptimo Concilio General), realizado en Nicea en el 787, particularmente respecto a sus actas y decretos en materia de las im\u00e1genes sagradas.  De hecho, es un tratado teol\u00f3gico grave en el cual tanto el concilio iconoclasta de 754 y su oponente, el antedicho Segundo Niceno de 787, son tra\u00eddos ante el foro del criticismo franco y juzgados igualmente err\u00f3neos, el primero por excluir a las im\u00e1genes de las iglesias como pura idolatr\u00eda, el segundo por defender una adoraci\u00f3n absoluta de las im\u00e1genes.  Aunque fue publicado bajo el nombre real, los conocimientos teol\u00f3gico, filos\u00f3fico y filol\u00f3gico desplegado sobrepasan por mucho los poderes conocidos de Carlomagno.  El autor pudo ser Alcuino o posiblemente uno o m\u00e1s de los te\u00f3logos espa\u00f1oles o irlandeses que resid\u00edan entonces en la corte franca.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra tuvo su origen en la muy defectuosa versi\u00f3n latina (vea Anastasio Bibliotecario en Mansi, Coll. Conc. XII, 981) de las actas griegas del Segundo Concilio de Nicea, que la negligencia de los copistas romanos desfiguraron a\u00fan m\u00e1s; en un texto crucial, por ejemplo, se omiti\u00f3 la part\u00edcula negativa, y en otro se hac\u00eda afirmar al concilio que las im\u00e1genes deb\u00edan ser adoradas como la Sant\u00edsima Trinidad misma, mientras que el texto griego aut\u00e9ntico es completamente ortodoxo.  Esta versi\u00f3n fue criticada severamente por una asamblea de te\u00f3logos francos a la cual asisti\u00f3 Carlomagno.  El abad San Angilberto recopil\u00f3 de all\u00ed algunos (85) pasajes da\u00f1inos y los llev\u00f3 al Papa Adri\u00e1n I para su correcci\u00f3n.  Este documento est\u00e1 perdido, pero su contenido se puede reunir de la moderada y prudente respuesta (794) de Adri\u00e1n (PL 1247-92; cf. Nam absit a nobis ut ipsas imagines, sicut quidam garriunt, deificemus, etc.).  Insatisfecho con esta defensa del concilio (no reputado ecum\u00e9nico por los te\u00f3logos del rey) Carlomagno mand\u00f3 a preparar la gran obra en cuesti\u00f3n, conocida desde entonces como \u201cQuattuor Libri Carolini\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como una explicaci\u00f3n ulterior de este paso notable, se ha se\u00f1alado que Carlomagno estaba entonces muy irritado contra la emperatriz griega Irene, en parte debido al fracaso del proyectado matrimonio entre el hijo de ella y su hija Rotrudis; en parte por la protecci\u00f3n y ayuda que ella le brindaba a Adelquis, el hijo del destronado rey de Lombard\u00eda, a lo cual se puede a\u00f1adir ciertos celos por cualquier autoridad sobre sus s\u00fabditos francos por un concilio griego en el cual ellos no hab\u00edan tomado parte.  Algunos creen que \u00e9l contemplaba incluso la asunci\u00f3n al t\u00edtulo imperial, y por lo tanto estaba s\u00f3lo demasiado deseoso de desacreditar la autoridad griega de cualquier modo posible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra fue impresa por primera vez en Par\u00eds en 1549 por el sacerdote Jean du Tillet (Tilio), luego obispo de Saint Brieuc y luego de Meaux, pero an\u00f3nimamente y sin indicar el lugar d\u00f3nde encontr\u00f3 el manuscrito (se sospechaba que Tilio se inclinaba al calvinismo).  Mientras los Centurarios de Magdeburgo de inmediato lo usaron como evidencia de la corrupci\u00f3n cat\u00f3lica de la verdadera doctrina respecto a las im\u00e1genes, algunos aplogistas cat\u00f3licos afirmaron que era s\u00f3lo una obra her\u00e9tica enviada por Carlomagno a Roma para ser condenada; otros dec\u00edan que era una falsificaci\u00f3n de Carlstad (el manuscrito de Tilio era, despu\u00e9s de todo, uno muy reciente; Floss, De suspecta librorum Carolinorum a Joanne Tilio editorum fide, Bonn, 1860).  Pasaban por alto el hecho de que Agostino Steuco (1469-1549), bibliotecario del Vaticano, al escribir en defensa de la Donaci\u00f3n de Constantino, ya hab\u00eda citado un pasaje del \u201cLibri Carolini\u201d (I, 6) el cual declar\u00f3 que hab\u00eda hallado en un manuscrito Vaticano escrito a mano en una antigua letra lombarda; sin embargo, hab\u00eda desparecido por 1759, seg\u00fan una carta del cardenal Domenico Passionei al erudito abad Frobenius Forster, quien entonces planeaba una nueva edici\u00f3n de la obra (vea prefacio n\u00fam. 10 a su edici\u00f3n de la Opera Alcuini).  Floss (op. cit.) sosten\u00eda la tesis de la falsificaci\u00f3n, pero la autenticidad de la obra no puede ser cuestionada desde que Reifferscheid descubri\u00f3 (1866) un manuscrito (imperfecto) del siglo X en los Archivos Vaticanos (Narratio de Vaticano Libror. Carol. codice, Breslau, 1873).  Adem\u00e1s, Hincmar de Reims (Adv. Hincmar. Laud., c. 20) evidenci\u00f3 que la obra exist\u00eda en la segunda mitad del siglo IX.   Su autenticidad fue largamente admitida por los eruditos cat\u00f3licos como Jacques Sirmond y Alejandro Natalis  VIII (Saec. VIII, Diss. VI, 6).  La obra fue reimpresa por el editor imperialista Michael Goldast (Imperalia decreta de cultu imaginum, Frankfort, 1608, p. 67, ss. y Collect. Constitut. Imper., I. 23) de donde fue tomada por otros, por ejemplo Migne (P.L., XCVIII, 989-1248), aunque este \u00faltimo ten\u00eda a su disposici\u00f3n la mejor edici\u00f3n de G. A. Heumann, Augusta Concilii Nicaeni II Censura, es decir, Caroli M. de impio imaginum cultu libri IV (Hanover, 1731).  Algunos fragmentos de ella aparecen reimpresos en Jaff\u00e9, Bibl. Rer. Germanic. VI, 220-42.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los autores del \u201cLibri Carolini\u201d aceptan que se puedan usar las im\u00e1genes como ornamentos eclesi\u00e1sticos, para prop\u00f3sitos educativos y en memoria de eventos pasados; sin embargo, es tonto quemar incienso ante ellas y usar luces, aunque es completamente errado sacarlas de la iglesia y destruirlas.   Los escritores se escandalizaban principalmente por el t\u00e9rmino latino adoratio, d\u00e1ndole el significado err\u00f3neo de adoraci\u00f3n absoluta, mientras que la palabra griega original Proskynesis s\u00f3lo significa reverencia en actitud de postraci\u00f3n.  De modo que ellos insisten en que s\u00f3lo Dios debe ser adorado (adorandus et colendus).  Los santos deben ser venerados s\u00f3lo de manera adecuada (opportuna veneratio).   Afirma que se le debe rendir honor reverencial a la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, a la Cruz de Cristo, a la Santa Biblia, a las vasijas sagradas y a las reliquias de los santos.  Censuran la excesiva reverencia que los griegos demuestran a su emperador, critican desfavorablemente la elevaci\u00f3n de Tarasio al patriarcado de Constantinopla, y hallan defectos (no siempre sin raz\u00f3n) a la ex\u00e9gesis b\u00edblica y patr\u00edstica de los griegos.  Por otro lado, ellos confunden ignorantemente los dichos y acciones de este concilio ortodoxo con las del concili\u00e1bulo iconoclasta de 754, a menudo tergiversan los hechos, y en general exhiben una fuerte tendencia anti-griega.  Para explicar su actitud las siguientes palabras del cardenal Joseph Hergenr\u00f6ther  (Kircheng., ed. Kirsch, 1904, II, 132) parecen apropiadas:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAparte de los errores (desconocidos) de la traducci\u00f3n, las actas y decretos del S\u00e9ptimo Concilio General (Nicea II) ofend\u00eda de varios modos las costumbres y opiniones del mundo teut\u00f3nico donde el paganismo, aunque \u00faltimamente derrotado, estaba todav\u00eda potente en las costumbres y vida popular.  Los rudos teutones semi-paganos pod\u00edan f\u00e1cilmente malinterpretar en un sentido idol\u00e1trico los honores rendidos a las im\u00e1genes, pocas hasta ese entonces debido al gusto r\u00fastico de la gente.  Por lo tanto, mientras se toleraba a las im\u00e1genes, todav\u00eda no se fomentaba su uso y manten\u00edan un lugar subordinado.  Los griegos siempre hab\u00edan reverenciado altamente, no s\u00f3lo la persona de los emperadores, sino tambi\u00e9n sus retratos y estatuas, y a este respecto el incienso y las postraciones (Gr. Proskynesis, Lat. Adoratio) eran de uso inmemorial.  Por lo tanto, a ellos les parec\u00eda que no pod\u00edan rendir la debida reverencia a las im\u00e1genes del Salvador y los santos de ning\u00fan otro modo.  Era diferente con los germanos, que no estaban acostumbrados a postrarse o a doblar la rodilla delante de sus reyes.  Tales actos parec\u00edan adecuados para expresar la adoraci\u00f3n (latreia) que se deb\u00eda a Dios solamente; cuando se les hac\u00edan a otros eran a menudo fuente de esc\u00e1ndalo.  Adem\u00e1s, en la mente teut\u00f3nica la vida eclesi\u00e1stica m\u00e1s libre de Occidente ya contrastaba con la extravagancia del culto al emperador oriental.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ya se ha dicho, el Papa Adri\u00e1n I, en una carta dirigida a Carlomagno, contestaba extensamente los ochenta y cinco Capitula sometidos ante su consideraci\u00f3n.  Le record\u00f3 al rey que doce de sus obispos que hab\u00edan formado parte de un s\u00ednodo romano (previo al Segundo Concilio de Nicea) y que hab\u00edan aprobado el \u201cculto\u201d a las im\u00e1genes; refutaba cierto n\u00famero de argumentos y objeciones presentadas, y afirmaba la identidad de su ense\u00f1anza con la del muy respetado Papa San Gregorio I (Magno) respecto a las im\u00e1genes.   Tambi\u00e9n defend\u00eda de manera digna, todav\u00eda no reconocido por \u00e9l finalmente, llamando la atenci\u00f3n al mismo tiempo a su propia justa ofensa contra los griegos que todav\u00eda reten\u00edan las iglesias y propiedades que el iconoclasta Le\u00f3n III (717-41) le hab\u00eda arrebatado violentamente a la jurisdicci\u00f3n romana.  Esta carta del Papa Adri\u00e1n (m. 795) quiz\u00e1s no era conocida por los obispos y abades del s\u00ednodo que se reuni\u00f3 en Frankfort en 794 y en la antedicha suposici\u00f3n err\u00f3nea rechazaban (can. 2) el Segundo Concilio de Nicea.  Carlomagno le envi\u00f3 las acatas del s\u00ednodo a roma, con una demanda por la condena de Irene y Constantino VI,  pero parece que gradualmente cedi\u00f3 ante la suave y prudente firmeza de Adri\u00e1n, por quien profesaba todo el tiempo la m\u00e1s sincera admiraci\u00f3n y amistad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un \u00faltimo eco del conflicto teol\u00f3gico se cristalizado en el \u201cLibri Carolini\u201d se oy\u00f3 en el S\u00ednodo de Par\u00eds de 825, el cual, no m\u00e1s sabio que su predecesor en cuanto a las versiones err\u00f3neas de las actas en cuesti\u00f3n, busc\u00f3 en vano obtener del Papa Eugenio II el abandono de la posici\u00f3n tomada por Adri\u00e1n.  A pesar del creciente favor del \u201ccultus\u201d a las im\u00e1genes entre el pueblo, los obispos francos continuaron su oposici\u00f3n al Segundo Concilio de Nicea; sin embargo, \u00e9ste eventualmente gan\u00f3 reconocimiento especialmente despu\u00e9s que Anastasio Bibliotecario, bajo el mandato del Papa Juan VIII (872-82) prepar\u00f3 una nueva y algo m\u00e1s exacta versi\u00f3n de las actas y decretos.  Mientras tanto el escritor franco Walafrid Strabo hab\u00eda resumido y popularizado la verdadera doctrina eclesi\u00e1stica en su excelente \u00abLiber de exordiis et incrementis rerum ecclesiasticarum\u00bb, escrita cerca del a\u00f1o 840 (ed. Kn\u00f6pfler, Munich, 1890). Vea Iconoclasia, Veneraci\u00f3n de Im\u00e1genes; Concilio de Frankfort; Dungal de San Denys; Jon\u00e1s de Orl\u00e9ans.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Shahan, Thomas. \u00abCaroline Books (Libri Carolini).\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03371b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Obra en cuatro libros (120 \u00f3 121 cap\u00edtulos), que aparentaba ser de la autor\u00eda de Carlomagno, y escrita alrededor de 790-92. Es una cr\u00edtica muy severa al Segundo Concilio de Nicea (S\u00e9ptimo Concilio General), realizado en Nicea en el 787, particularmente respecto a sus actas y decretos en materia de las im\u00e1genes sagradas. 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