{"id":23814,"date":"2016-02-05T16:13:27","date_gmt":"2016-02-05T21:13:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/casiodoro-y-boecio-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/"},"modified":"2016-02-05T16:13:27","modified_gmt":"2016-02-05T21:13:27","slug":"casiodoro-y-boecio-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/casiodoro-y-boecio-en-las-audiencias-de-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"CASIODORO Y BOECIO EN LAS AUDIENCIAS DE BENEDICTO XVI"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 12 de marzo de 2008, dedicada a presentar las figuras de Boecio y Casiodoro<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy quiero hablar de dos escritores eclesi\u00e1sticos, Boecio y Casiodoro, que vivieron en unos de los a\u00f1os m\u00e1s tormentosos del Occidente cristiano y, en particular, de la pen\u00ednsula italiana. Odoacro, rey de los h\u00e9rulos, una etnia germ\u00e1nica, se hab\u00eda rebelado, acabando con el imperio romano de Occidente (a\u00f1o 476), pero muy pronto sucumbi\u00f3 ante los ostrogodos de Teodorico, que durante algunos decenios controlaron la pen\u00ednsula italiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Boecio<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Boecio naci\u00f3 en Roma, en torno al a\u00f1o 480, de la noble estirpe de los Anicios; siendo todav\u00eda joven, entr\u00f3 en la vida p\u00fablica, logrando ya a los 25 a\u00f1os el cargo de senador. Fiel a la tradici\u00f3n de su familia, se comprometi\u00f3 en pol\u00edtica, convencido de que era posible armonizar las l\u00edneas fundamentales de la sociedad romana con los valores de los nuevos pueblos. Y en este nuevo tiempo de encuentro de culturas consider\u00f3 como misi\u00f3n suya reconciliar y unir esas dos culturas, la cl\u00e1sica y romana, con la naciente del pueblo ostrogodo. De este modo, fue muy activo en pol\u00edtica, incluso bajo Teodorico, que en los primeros tiempos lo apreciaba mucho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de esta actividad p\u00fablica, Boecio no descuid\u00f3 los estudios, dedic\u00e1ndose en particular a profundizar en los temas de orden filos\u00f3fico-religioso. Pero escribi\u00f3 tambi\u00e9n manuales de aritm\u00e9tica, de geometr\u00eda, de m\u00fasica y de astronom\u00eda: todo con la intenci\u00f3n de transmitir a las nuevas generaciones, a los nuevos tiempos, la gran cultura grecorromana. En este \u00e1mbito, es decir, en el compromiso por promover el encuentro de las culturas, utiliz\u00f3 las categor\u00edas de la filosof\u00eda griega para proponer la fe cristiana, buscando una s\u00edntesis entre el patrimonio helen\u00edstico-romano y el mensaje evang\u00e9lico. Precisamente por esto, Boecio ha sido considerado el \u00faltimo representante de la cultura romana antigua y el primero de los intelectuales medievales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente su obra m\u00e1s conocida es el De consolatione philosophiae , que compuso en la c\u00e1rcel para dar sentido a su injusta detenci\u00f3n. Hab\u00eda sido acusado de complot contra el rey Teodorico por haber defendido en un juicio a un amigo, el senador Albino. Pero se trataba de un pretexto: en realidad, Teodorico, arriano y b\u00e1rbaro, sospechaba que Boecio sent\u00eda simpat\u00eda por el emperador bizantino Justiniano. De hecho, procesado y condenado a muerte, fue ejecutado el 23 de octubre del a\u00f1o 524, cuando s\u00f3lo ten\u00eda 44 a\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente a causa de su dram\u00e1tica muerte, puede hablar por experiencia tambi\u00e9n al hombre contempor\u00e1neo y sobre todo a las numeros\u00edsimas personas que sufren su misma suerte a causa de la injusticia presente en gran parte de la \u00abjusticia humana\u00bb. Con esta obra, en la c\u00e1rcel busca consuelo, busca luz, busca sabidur\u00eda. Y dice que, precisamente en esa situaci\u00f3n, ha sabido distinguir entre los bienes aparentes, que en la c\u00e1rcel desaparecen, y los bienes verdaderos, como la amistad aut\u00e9ntica, que en la c\u00e1rcel no desaparecen.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bien m\u00e1s elevado es Dios: Boecio aprendi\u00f3 \u2014y nos lo ense\u00f1a a nosotros\u2014 a no caer en el fatalismo, que apaga la esperanza. Nos ense\u00f1a que no gobierna el hado, sino la Providencia, la cual tiene un rostro. Con la Providencia se puede hablar, porque la Providencia es Dios. De este modo, incluso en la c\u00e1rcel, le queda la posibilidad de la oraci\u00f3n, del di\u00e1logo con Aquel que nos salva. Al mismo tiempo, incluso en esta situaci\u00f3n, conserva el sentido de la belleza de la cultura y recuerda la ense\u00f1anza de los grandes fil\u00f3sofos antiguos, griegos y romanos, como Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles \u2014a los que hab\u00eda comenzado a traducir del griego al lat\u00edn\u2014, Cicer\u00f3n, S\u00e9neca y tambi\u00e9n poetas como Tibulo y Virgilio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La filosof\u00eda, en el sentido de b\u00fasqueda de la verdadera sabidur\u00eda, es, seg\u00fan Boecio, la verdadera medicina del alma (Libro I). Por otra parte, el hombre s\u00f3lo puede experimentar la aut\u00e9ntica felicidad en la propia interioridad (libro II). Por eso, Boecio logra encontrar un sentido al pensar en su tragedia personal a la luz de un texto sapiencial del Antiguo Testamento ( Sb 7, 30-8, 1) que cita: \u00abContra la Sabidur\u00eda no prevalece la maldad. Se despliega vigorosamente de un conf\u00edn al otro del mundo y gobierna de excelente manera el universo\u00bb (Libro III, 12: PL 63, col. 780).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, la as\u00ed llamada prosperidad de los malvados resulta mentirosa (libro IV), y se manifiesta la naturaleza providencial de la adversa fortuna . Las dificultades de la vida no s\u00f3lo revelan hasta qu\u00e9 punto esta es ef\u00edmera y breve, sino que resultan incluso \u00fatiles para descubrir y mantener las aut\u00e9nticas relaciones entre los hombres. De hecho, la adversa fortuna permite distinguir los amigos falsos de los verdaderos y da a entender que no hay nada m\u00e1s precioso para el hombre que una amistad verdadera. Aceptar de forma fatalista una condici\u00f3n de sufrimiento es totalmente peligroso, a\u00f1ade el creyente Boecio, pues \u00abelimina en su ra\u00edz la posibilidad misma de la oraci\u00f3n y de la esperanza teologal, en las que se basa la relaci\u00f3n del hombre con Dios\u00bb (Libro V, 3: PL 63, col. 842).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La peroraci\u00f3n final del De consolatione philosophiae puede considerarse como una s\u00edntesis de toda la ense\u00f1anza que Boecio se dirige a s\u00ed mismo y a todos los que puedan encontrarse en su misma situaci\u00f3n. En la c\u00e1rcel escribe: \u00abLuchad, por tanto, contra los vicios, dedicaos a una vida de virtud orientada por la esperanza que eleva el coraz\u00f3n hasta alcanzar el cielo con las oraciones alimentadas por la humildad. Si os neg\u00e1is a mentir, la imposici\u00f3n que hab\u00e9is sufrido puede transformarse en la enorme ventaja de tener siempre ante los ojos al juez supremo que ve y que sabe c\u00f3mo son realmente las cosas\u00bb (Libro V, 6: PL 63, col. 862).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo detenido, independientemente del motivo por el que haya acabado en la c\u00e1rcel, intuye cu\u00e1n dura es esta particular condici\u00f3n humana, sobre todo cuando se embrutece, como sucedi\u00f3 a Boecio, por la tortura. Pero es particularmente absurda la condici\u00f3n de aquel que, como Boecio \u2014a quien la ciudad de Pav\u00eda reconoce y celebra en la liturgia como m\u00e1rtir en la fe\u2014, es torturado hasta la muerte \u00fanicamente por sus convicciones ideales, pol\u00edticas y religiosas. De hecho, Boecio, s\u00edmbolo de un n\u00famero inmenso de detenidos injustamente en todos los tiempos y en todas las latitudes, es una puerta objetiva para entrar en la contemplaci\u00f3n del misterioso Crucificado del G\u00f3lgota.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Casiodoro<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marco Aurelio Casiodoro fue contempor\u00e1neo de Boecio. Calabr\u00e9s, nacido en Squillace hacia el a\u00f1o 485, muri\u00f3 ya anciano en Vivarium , alrededor del a\u00f1o 580. Tambi\u00e9n \u00e9l era de un elevado nivel social. Se dedic\u00f3 a la vida pol\u00edtica y al compromiso cultural como pocos en el Occidente romano de su tiempo. Quiz\u00e1 los \u00fanicos que se le pod\u00edan igualar en este doble inter\u00e9s fueron el ya recordado Boecio, y el futuro Papa de Roma san Gregorio Magno (590-604).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consciente de la necesidad de que no cayera en el olvido todo el patrimonio humano y human\u00edstico, acumulado en los siglos de oro del Imperio romano, Casiodoro colabor\u00f3 generosamente, en los m\u00e1s elevados niveles de responsabilidad pol\u00edtica, con los pueblos nuevos que hab\u00edan cruzado las fronteras del Imperio y se hab\u00edan establecido en Italia. Tambi\u00e9n \u00e9l fue modelo de encuentro cultural, de di\u00e1logo y de reconciliaci\u00f3n. Las vicisitudes hist\u00f3ricas no le permitieron realizar sus sue\u00f1os pol\u00edticos y culturales, orientados a crear una s\u00edntesis entre la tradici\u00f3n romano-cristiana de Italia y la nueva cultura g\u00f3tica. Sin embargo, esas mismas vicisitudes lo convencieron de que el movimiento mon\u00e1stico, que se estaba consolidando en las tierras cristianas, era providencial. Decidi\u00f3 apoyarlo, dedic\u00e1ndole todas sus riquezas materiales y sus fuerzas espirituales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tuvo la idea de encomendar precisamente a los monjes la tarea de recuperar, conservar y transmitir a las generaciones futuras el inmenso patrimonio cultural de los antiguos para que no se perdiera. Por eso fund\u00f3 Vivarium , un cenobio en el que todo estaba organizado de manera que se considerara sumamente precioso e irrenunciable el trabajo intelectual de los monjes. Estableci\u00f3 tambi\u00e9n que los monjes que no ten\u00edan una formaci\u00f3n intelectual no se dedicar\u00e1n s\u00f3lo al trabajo material, a la agricultura, sino tambi\u00e9n a transcribir manuscritos para contribuir a la transmisi\u00f3n de la gran cultura a las futuras generaciones. Y esto sin detrimento alguno del compromiso espiritual mon\u00e1stico y cristiano y de la actividad caritativa en favor de los pobres.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su ense\u00f1anza, distribuida en varias obras, pero sobre todo en el tratado De anima y en las Institutiones divinarum litterarum , la oraci\u00f3n (cf. PL 69, col. 1108), alimentada por la sagrada Escritura y particularmente por la meditaci\u00f3n asidua de los Salmos (cf. PL 69, col. 1149), ocupa siempre un lugar central como alimento necesario para todos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este doct\u00edsimo calabr\u00e9s, por ejemplo, introduce as\u00ed su Expositio in Psalterium&#160;: \u00abRechazados y abandonados en R\u00e1vena los deseos de hacer carrera pol\u00edtica, caracterizada por el sabor desagradable de las preocupaciones mundanas, habiendo gozado del Salterio, libro venido del cielo como aut\u00e9ntica miel para el alma, me dediqu\u00e9 \u00e1vidamente como un sediento a escrutarlo sin cesar y a dejarme impregnar totalmente por esa dulzura saludable, despu\u00e9s de haberme saciado de las innumerables amarguras de la vida activa\u00bb ( PL 70, col. 10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La b\u00fasqueda de Dios, orientada a su contemplaci\u00f3n \u2014escribe Casiodoro\u2014, sigue siendo la finalidad permanente de la vida mon\u00e1stica (cf. PL 69, col. 1107). Sin embargo, a\u00f1ade que, con la ayuda de la gracia divina (cf. PL 69, col. 1131.1142), se puede disfrutar mejor de la Palabra revelada utilizando las conquistas cient\u00edficas y los instrumentos culturales \u00abprofanos\u00bb que pose\u00edan ya los griegos y los romanos (cf. PL 69, col. 1140). Casiodoro se dedic\u00f3 personalmente a los estudios filos\u00f3ficos, teol\u00f3gicos y exeg\u00e9ticos sin una creatividad particular, pero prestando atenci\u00f3n a las intuiciones que consideraba v\u00e1lidas en los dem\u00e1s. Le\u00eda con respeto y devoci\u00f3n sobre todo a san Jer\u00f3nimo y san Agust\u00edn. De este \u00faltimo dec\u00eda: \u00abEn san Agust\u00edn hay tanta riqueza que me parece imposible encontrar algo que no haya sido tratado ampliamente por \u00e9l\u00bb (cf. PL 70, col. 10).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Citando a san Jer\u00f3nimo, exhortaba a los monjes de Vivarium&#160;: \u00abNo s\u00f3lo alcanzan la palma de la victoria los que luchan hasta derramar la sangre o los que viven en virginidad, sino tambi\u00e9n todos aquellos que, con la ayuda de Dios, vencen los vicios del cuerpo y conservan la recta fe. Pero para que pod\u00e1is vencer m\u00e1s f\u00e1cilmente, con la ayuda de Dios, los atractivos del mundo y sus seducciones, permaneciendo en \u00e9l como peregrinos siempre en camino, tratad de buscar ante todo la saludable ayuda sugerida por el salmo 1, que recomienda meditar noche y d\u00eda en la ley del Se\u00f1or. Si toda vuestra atenci\u00f3n est\u00e1 centrada en Cristo, el enemigo no encontrar\u00e1 ninguna entrada para asaltaros\u00bb ( De Institutione Divinarum Scripturarum , 32: PL 69, col. 1147).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es una advertencia que podemos considerar v\u00e1lida tambi\u00e9n para nosotros. En efecto, tambi\u00e9n nosotros vivimos en un tiempo de encuentro de culturas, de peligro de violencia que destruye las culturas, y en el que es necesario esforzarse por transmitir los grandes valores y ense\u00f1ar a las nuevas generaciones el camino de la reconciliaci\u00f3n y de la paz. Encontramos este camino orient\u00e1ndonos hacia el Dios que tiene rostro humano, el Dios que se nos revel\u00f3 en Cristo.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Intervenci\u00f3n de Benedicto XVI durante la audiencia general del mi\u00e9rcoles 12 de marzo de 2008, dedicada a presentar las figuras de Boecio y Casiodoro Hoy quiero hablar de dos escritores eclesi\u00e1sticos, Boecio y Casiodoro, que vivieron en unos de los a\u00f1os m\u00e1s tormentosos del Occidente cristiano y, en particular, de la pen\u00ednsula italiana. 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