{"id":23846,"date":"2016-02-05T16:14:34","date_gmt":"2016-02-05T21:14:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catena\/"},"modified":"2016-02-05T16:14:34","modified_gmt":"2016-02-05T21:14:34","slug":"catena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/catena\/","title":{"rendered":"CATENA"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(Lat\u00edn cadena, una cadena)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colecciones de excerptas de los escritos de los comentaristas b\u00edblicos especialmente los Padres y los primeros escritores eclesi\u00e1sticos, unidos juntos como los eslabones de una cadena, exhibiendo as\u00ed una continua y relacionada interpretaci\u00f3n de un texto dado de la Escritura. Se ha dicho con raz\u00f3n que son antolog\u00edas exeg\u00e9ticas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos fragmentos de los comentarios patr\u00edsticos no s\u00f3lo son muy valiosos para el sentido literal de la Escritura, puesto que su texto presenta con frecuencia la evidencia de muy antiguos manuscritos (ya perdidos); ellos tambi\u00e9n son \u00fatiles al te\u00f3logo (dogm\u00e1tico y m\u00edstico), al historiador eclesi\u00e1stico y al patr\u00f3logo, pues con frecuencia muestran lo \u00fanico que queda de importantes escritos patr\u00edsticos (vea Mai, Pitra; cf. Holl, Fragmente vornik\u00e4nischer Kirchenv\u00e4ter, Leipzig, 1899).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la desaparici\u00f3n de los grandes te\u00f3logos b\u00edblicos, investigadores y comentadores de los siglos IV y V, surgi\u00f3 una clase de compiladores de la Escritura, comparables a Boecio y San Isidoro de Sevilla en el campo de la filosof\u00eda, historia eclesi\u00e1stica y cultura general. La gran antig\u00fcedad de los comentaristas patr\u00edsticos, tan cercanos al origen de los Libros Sagrados, y el supremo valor dado por la teolog\u00eda cat\u00f3lica al consentimiento un\u00e1nime de los Padres en la exposici\u00f3n de la Escritura, llev\u00f3 naturalmente, en una \u00e9poca de decadencia teol\u00f3gica, a tales compilaciones. La cadena griega m\u00e1s antigua se le atribuye a Procopio de Cesarea, en la primera parte del siglo VI, aunque Ehrhardt (ver Krumbacher, 211) se\u00f1ala a Eusebio de Cesarea (muri\u00f3 alrededor del 340) como el pionero en esta rama de la ex\u00e9gesis b\u00edblica. Entre los siglos VII y X aparece Andreas Presb\u00edtero y Juan Drungarios como compiladores de cadenas de varios libros de la Escritura y a final del siglo XI Nicetas de Serrae, quiz\u00e1s el mejor representante de la erudici\u00f3n bizantina en este tema. Los compiladores de cadenas fueron numerosos en el oriente griego, la mayor\u00eda an\u00f3nimos, sin indicar otra indicaci\u00f3n de su personalidad que los manuscritos de sus excerptas.  Tambi\u00e9n se realizaron compilaciones similares en las iglesias sir\u00edaca y copta (Wright, de Lagarde, Martin, in Krumbacher, 216).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Occidente, Primasio de Adrumento en \u00c1frica (siglo VI) compil\u00f3 la primera cadena de comentaristas latinos. Fue imitado por R\u00e1bano Mauro (m. 865), San Pascasio Radberto, Walafrid Strabo, y m\u00e1s tarde por Remigio de Auxerre (m. 900) y Lanfranc de Canterbury (m. 1089).  Las cadenas occidentales, hay que notar, no tienen la importancia adscrita a las compilaciones griegas. La m\u00e1s famosa de las compilaciones latinas medievales de esta clase es la de Santo Tom\u00e1s de Aquino, conocida generalmente como \u00abCadena Aurea\u00bb (Cadena Dorada) y contiene extractos de unos ochenta comentaristas griegos y latinos de los Evangelios (ed. J. Nicolai, Paris, 1869, 3 vols.).  Desde el siglo XVI se ha dedicado mucho esfuerzo a coleccionar, cotejar y editar estos restos exeg\u00e9ticos de los primeros Padres de la Iglesia, ya que la mitad de sus comentarios nos han llegado de esta manera, como afirma Faulhaber (ver bibliograf\u00eda). Entre los editores modernos de las cadenas griegas hay que resaltar al jesuita Balthasar Cordier, que public\u00f3 (1628-47) importantes colecciones de comentarios patr\u00edsticos griegos sobre San Juan y San Lucas y junto con su compa\u00f1ero de religi\u00f3n Possin, sobre San Mateo. Possin edit\u00f3 en 1673 colecciones similares de excerptas patr\u00edsticas sobre San Marcos y Job.  La voluminosa cadena conocida como Biblia Magna (Par\u00eds, 1643) y Biblia M\u00e1xima (Par\u00eds, 1660), editadas por Jean de la Haye, fueron seguidas por los nueve vol\u00famenes de la bien conocida \u00abCritici Sacri, sive clarissimorum virorum annotationes atque tractatus in biblia\u00bb (editada por Pearson, Londres, 1660; Amsterdam, 1695-1701), que contiene selecciones no solo de los comentaristas cat\u00f3licos sino tambi\u00e9n de los protestantes.  Una importante colecci\u00f3n moderna de las cadenas griegas sobre el Nuevo Testamento es la de J. A. Cramer (Oxford, 1638-44). Ver tambi\u00e9n los veintiocho vol\u00famenes del comentario de Migne en su \u201cScriptur\u00e6 sacr\u00e6 cursus completus\u00bb (Par\u00eds, 1840-45).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se construyeron colecciones similares de expresiones patr\u00edsticas griegas con prop\u00f3sitos dogm\u00e1ticos. Se utilizaron en el Concilio de Calcedonia en 451, en el Quinto Concilio General en 553 y a prop\u00f3sito de la iconoclasia en el S\u00e9ptimo Concilio General de 787. Entre los griegos tales compilaciones, como las cadenas exeg\u00e9ticas, siguieron haci\u00e9ndose hasta tarde en la Edad Media. La m\u00e1s antigua de estas compilaciones dogm\u00e1ticas, atribuida a la \u00faltima parte del siglo VII, es la \u00abAntiquorum Patrum doctrina de Verbi incarnatione\u00bb (editada por el cardenal Angelo Mai en Scriptor. Vet. nova collectio, Roma, 1833, VII, I, 1-73; cf. Loofs, Leoncio Bizancio, Leipzig, 1887). Finalmente, en respuesta a las necesidades pr\u00e1cticas y de homil\u00edas, aparecieron, antes del siglo X varias colecciones de sentencias morales y fragmentos paren\u00e9ticos, en parte extra\u00eddos de la Escritura y en parte de los m\u00e1s famosos escritores eclesi\u00e1sticos. A veces un escritor proporciona todo el material (por ejemplo, San Gregorio Nacianceno, San Basilio el Grande y especialmente San Juan Cris\u00f3stomo, a quien todos los hacedores de cadenas saquean libremente).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tales colecciones no son tan numerosas como las de la Escritura o las dogm\u00e1ticas. Parece que todas dependen de un antiguo \u201cFlorilegio\u201d cristiano del siglo VI que trataba, en tres libros, de Dios, el hombre, las virtudes y los vicios y era conocido como \u201ct\u00e0 \u2018iep\u00e1\u201d (cosas sagradas).  Mucho antes su material fue reorganizado en orden alfab\u00e9tico estricto, y tom\u00f3 el nombre de \u201cta iep\u00e1 parall\u00e9la \u201cSacra Parallela\u201d (porque en el tercer libro generalmente se opon\u00eda una virtud a un vicio).  Se atribuy\u00f3 ampliamente al gran te\u00f3logo del siglo VIII San Juan Damasceno (Migne, P. G., XCV, 1040-1586; XCVI, 9-544), cuya autoridad se ha defendido muy sabiamente (contra Loofs, Wendland y Cohn) por K. Holl en el antedicho \u00abFragmente vornik\u00e4nischer Kirchenv\u00e4ter\u00bb (Leipzig, 1899), aunque el Damasceno basara, probablemente, su obra en los \u00abCapita theologica\u00bb de San M\u00e1ximo de Constantinopla (M\u00e1ximo el Confesor).  El texto de estas antiguas compilaciones est\u00e1 con frecuencia en mal estado, la mayor\u00eda de ellos son de autores desconocidos y muchos a\u00fan no se han editado. Una de las principales dificultades en su uso es la inseguridad respecto a la correcci\u00f3n de los nombres de a quienes se atribuyen las excerptas.   El descuido de los copistas, el uso de contracciones \u00absigla\u00bb para los nombres propios, y la frecuencia de la transcripci\u00f3n llev\u00f3 naturalmente a crear mucha confusi\u00f3n.  Para las colecciones bizantinas sobre sentencias morales y proverbios (Stob\u00e6us, M\u00e1ximo el Confesor, Antonio Melisa, Johannes Georgides, Macario, Michael Apostolios) en parte de fuentes cristianas y en parte paganas, vea Krumbacher, 600-4, tambi\u00e9n A. Elter, De Gnomologiorum Gr\u00e6corum historii atque origine (Bonn, 1893).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  El mejor tratado moderno sobre las catenas es el de EHRHARDT en KRUMBACHER, Gesch. d. byzantinischen Literatur (2nd ed., Munich, 1897), 106-18 \u2013 bibliograf\u00eda e indicaciones sobre manuscritos. Entre las m\u00e1s antiguas cf. ITTIG, De Catenis et bibliothecis (Leipzig, 1707), y FABRICIUS, Bibliotheca Gr\u00e6ca, VIII, 639-700. Una lista muy completa la da HARNACK, Gesch. d. altchristlich. Literatur (Leipzig, 1893), I, 835-42. Para las Cadenas manuscritas del Vatican ver PITRA, Analecta Sacra, II, 350, 359, 405, y FAULHABER, Die Proheten-Catenen nach den r\u00f6mischen Handschriften (Freiburg, 1899); Bolet\u00edn de la Universidad Cat\u00f3lica (Washington, D. C., 1899), V, 368; (1900), VI, 94.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Shahan, Thomas. \u00abCaten\u00e6.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03434a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Pedro Royo.   lhm\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Lat\u00edn cadena, una cadena) Colecciones de excerptas de los escritos de los comentaristas b\u00edblicos especialmente los Padres y los primeros escritores eclesi\u00e1sticos, unidos juntos como los eslabones de una cadena, exhibiendo as\u00ed una continua y relacionada interpretaci\u00f3n de un texto dado de la Escritura. Se ha dicho con raz\u00f3n que son antolog\u00edas exeg\u00e9ticas. 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