{"id":23851,"date":"2016-02-05T16:14:52","date_gmt":"2016-02-05T21:14:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cautiverios-de-los-israelitas\/"},"modified":"2016-02-05T16:14:52","modified_gmt":"2016-02-05T21:14:52","slug":"cautiverios-de-los-israelitas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cautiverios-de-los-israelitas\/","title":{"rendered":"CAUTIVERIOS DE LOS ISRAELITAS"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 El cautiverio en Asiria<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El cautiverio en Babilonia\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Destrucci\u00f3n del reino de Jud\u00e1<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 El exilio y sus efectos<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 El preludio a la restauraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.4 La restauraci\u00f3n bajo Ciro:  el regreso de Zorobabel<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">3 El cautiverio en Roma<\/li>\n<\/ul>\n<h2>El cautiverio en Asiria<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(1)  Final del Reino del Norte<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Reino de Israel, formado por la secesi\u00f3n de las diez tribus bajo el mando de Jeroboam, cubr\u00eda la parte norte y noreste completa del reino de David, la cual constitu\u00eda la mayor parte del territorio de los hebreos.  Pol\u00edtica y materialmente era de mucha m\u00e1s importancia que su vecina del sur, Jud\u00e1.  Bajo Jeroboam II (782-746 a.C.) se hab\u00eda recuperado de las incursiones de los sirios y de las exacciones pecuniarias de Salmanasar II de Asiria, y hab\u00eda recuperado en el este y noreste los l\u00edmites de anta\u00f1o conquistados por Salom\u00f3n.   De hecho, el Israel de Jeroboam II estuvo en la cumbre de su prosperidad; pero debajo de este florecimiento material hab\u00eda una profunda corrupci\u00f3n moral y religiosa.   Yahveh siempre hab\u00eda sido reconocido como el Dios supremo, pero su culto estaba a\u00fan contaminado por el simbolismo pagano del becerro en los templos nacionales de Betel y Dan (Oseas 8,5-7); y ultrajado por el culto cananeo en los lugares altos y las arboledas, donde a los Baalim o dioses de la fertilidad se les ofrec\u00edan ritos acompa\u00f1ados por licencia sexual desenfrenada (Os. 2,13.17; 4,12 ss).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los profetas Am\u00f3s y Oseas (V.A., Hoseas), especialmente el \u00faltimo, pintan en vivos colores una imagen de la extrema maldad de la \u00e9poca: \u201cNo hay [[verdad ni misericordia, no hay conocimiento de Dios en la tierra; sino perjurio y mentira, asesinato y robo, adulterio y violencia, sangre que sucede a sangre.\u201d  (Oseas 4,1-2).  Pr\u00e1cticamente prevalec\u00eda el principio de que Yahveh no pod\u00eda dejar de defender a su pueblo, pecador como era, siempre y cuando que la gente le rindiera el homenaje externo del sacrificio y la ceremonia.   Oseas habl\u00f3 con ardientes palabras contra esta presunci\u00f3n supersticiosa y contra el libertinaje de la tierra, y en el apogeo mismo de la prosperidad de Israel predijo la destrucci\u00f3n del reino como la pena de su maldad.   Anunciaron el cautiverio en el extranjero: \u00abNo habitar\u00e1n en la tierra de Yahveh; Efra\u00edn volver\u00e1 a Egipto, y en Asiria comer\u00e1n viandas impuras.\u201d  (Os. 9,3).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de Jeroboam II, comenz\u00f3 la desintegraci\u00f3n pol\u00edtica desde el interior por una serie de cortos reinados de los usurpadores, que alcanzaban el trono y eran arrojados de \u00e9l por asesinato.   Al mismo tiempo una potencia mundial, Asiria, se perfilaba en Oriente y amenazaba la existencia de los peque\u00f1os estados que estaban entre \u00e9ste y el Mediterr\u00e1neo.  Un rey asirio, Tiglatpileser III (B.D. Teglatfalasar, el Pul de 2 Ry. 15,19), encabez\u00f3 una campa\u00f1a contra Siria de Damasco, Jamat y Palestina (742-738), y Menajem, el pr\u00edncipe reinante de Israel, se vio obligado a comprar la seguridad con un pesado tributo en plata.   El hijo de Menajem, Pecaj\u00edas, despu\u00e9s de un reinado de dos a\u00f1os cay\u00f3 v\u00edctima de una conspiraci\u00f3n, y el trono fue capturado por su l\u00edder, Pecaj.   Este \u00faltimo entr\u00f3 en una alianza con el rey Rasin de Damasco, cuyo objetivo era la captura de Jerusal\u00e9n y la colocaci\u00f3n de un rey damasceno sobre Jud\u00e1, a fin de consolidar la defensa sirio-israelita contra el siempre amenazante dominio asirio.   Pero Ajaz de Jerusal\u00e9n reconoci\u00f3 la soberan\u00eda de Teglatfalasar, y lo llam\u00f3 en su ayuda en oposici\u00f3n a las advertencias prof\u00e9ticas de Isa\u00edas.   M\u00e1s tarde, en Damasco, le rindi\u00f3 homenaje al emperador asirio, y desde esa ciudad import\u00f3 ideas paganas para el ritual del Templo.   El poder que Ajaz invoc\u00f3 estaba destinado en \u00faltima instancia al flagelo de su pa\u00eds, pero primero cay\u00f3 pesadamente sobre la coalici\u00f3n contra Jud\u00e1.   Teglatfalasar reapareci\u00f3 en Siria en 734, y su avance oblig\u00f3 a los aliados a levantar el sitio de Jerusal\u00e9n.   Despu\u00e9s de derrotar a Rasin y bloquear a Damasco, los asirios se volvieron hacia el oeste y ocuparon el norte de Palestina.   Las inscripciones cuneiformes nos dicen que Teglatfalasar pidi\u00f3 la muerte de Pecaj como la pena por su presunci\u00f3n, y coloc\u00f3 a Oseas como rey en su lugar (Cf. 2 Rey. 15,29 ss.).  Se llevaron fuera de Israel muchos cautivos, la cual fue la primera de las deportaciones que despobl\u00f3 el pa\u00eds.   Los  prisioneros fueron llevados de Calad, Galilea y otros distritos del norte del reino, tanto al este como al oeste de la cuenca del Jord\u00e1n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, fue sobre una desmantelada y empobrecida tierra que Oseas gobern\u00f3 como vasallo-rey.   Para aliviar esta presi\u00f3n irritante se volvi\u00f3 a Egipto, la \u00fanica naci\u00f3n que podr\u00eda pretender hacer frente a Asiria.   Dej\u00f3 de pagar el tributo anual y se ali\u00f3 con Shua (So), un gobernante del Bajo Egipto, y Ganan, un pr\u00edncipe  filisteo de Gaza.   La expedici\u00f3n fue un fracaso ruinoso; Egipto hab\u00eda sido siempre un falso amigo de Israel y abandon\u00f3 a Oseas.   El sucesor de Teglatfalasar, Salmanasar (el cuarto de su nombre), al saber sobre dicha conspiraci\u00f3n, cay\u00f3 sobre el Reino de Israel y tom\u00f3 prisionero a Oseas.   Pero la revuelta patri\u00f3tica era nacional y sobrevivi\u00f3 a la captura del rey.  Samaria, la capital, resisti\u00f3 desesperadamente contra un ej\u00e9rcito sitiador asirio durante tres a\u00f1os, y no fue tomada hasta el 722 a. C.; en el entretanto Sarg\u00f3n II hab\u00eda sucedido a Salmanasar.   Fue el golpe de muerte del Reino de Israel.   Una inscripci\u00f3n asiria encontrada en las ruinas del palacio de Sarg\u00f3n en N\u00ednive nos informa que se llev\u00f3 27.290 del pueblo.   La guerra, el hambre y las deportaciones anteriores deben haber reducido mucho la poblaci\u00f3n.   Para llenar el lugar de los israelitas muertos y exiliados, Sarg\u00f3n trajo entre el remanente de Babilonia y otros pueblos paganos de las tierras conquistadas.   El Reino del Norte se convirti\u00f3 en la provincia asiria de Samaria, y del matrimonio mixto de sus varias razas surgieron los samaritanos.  Sin embargo, la despoblaci\u00f3n del antiguo reino de sus nativos estaba lejos de ser completa.   Al grueso de la poblaci\u00f3n, integrada por los habitantes m\u00e1s pobres y menos influyentes, se le permiti\u00f3 permanecer, por lo que leemos en los monumentos asirios de un esfuerzo in\u00fatil despu\u00e9s de Hamat, Arpad, Simnira, Damasco, y \u00abSamarina\u00bb, es decir, Samaria, para sacudirse el se\u00f1or\u00edo de Sarg\u00f3n.   (Schrader, Keilinschriftliche Bibliothek, II, 56, 57.) Pero la poblaci\u00f3n israelita dejada en la tierra poco a poco se mezcl\u00f3 en la raza combinada de los samaritanos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(2) Las diez tribus en el exilio<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los conquistadores establecieron a los exiliados \u00aben Halah y Habor [un r\u00edo] por el r\u00edo de Gozan, en las ciudades de los medos\u00bb.  Sus colonias estaban por lo tanto, en el coraz\u00f3n del norte de Mesopotamia y en el oeste de Persia, entonces sujeta a Asiria.  En Mesopotamia, o Asiria propiamente, los israelitas fueron asignados a la regi\u00f3n que bordea la ciudad de Nisibis, que es mencionada por Josefo como su asentamiento principal.  Los exiliados de las diez tribus se mantuvieron y se multiplicaron, y nunca regresaron a Palestina.  (Vea las autoridades citadas por Schurer en el art. \u00abDi\u00e1spora\u00bb en sup. vol. Of Hastings\u2019 Bib. Dict., 92).  Wellhausen y otros que asumen que los israelitas desterrados del reino del norte perdieron su identidad y desaparecieron en las poblaciones circundantes hacen caso omiso del testimonio expl\u00edcito en el sentido contrario de Josefo en su \u00abAntig\u00fcedades\u00bb: \u00ablas diez tribus est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del \u00c9ufrates hasta ahora, y son una inmensa multitud (muriades apeipoi) que no pueden ser estimados por los n\u00fameros.\u00bb  Muy bien podemos creer que el enjambre de poblaci\u00f3n hebrea del sur de Rusia se compone en gran parte de los descendientes de los israelitas expatriados en el norte de Asiria y las regiones al sur del Caspio.  No nos han llegado datos relativos a la suerte de estos habitantes trasplantados del Reino del Norte. S\u00f3lo podemos conjeturar a partir de la forma en que se multiplicaban que su situaci\u00f3n era por lo menos una tolerable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>(3) El acoso asirio a Jud\u00e1<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La aniquilaci\u00f3n de su reino hermano dej\u00f3 a la peque\u00f1a Jud\u00e1 bajo la total presi\u00f3n de Asiria.  A partir de entonces ese estado infeliz, situado entre los imperios rivales Asiria y Egipto, estaba a merced del que fuese m\u00e1s fuerte en ese momento.  Una intervenci\u00f3n milagrosa (2 Rey. 19,35), efectivamente arroj\u00f3 el ej\u00e9rcito asirio de Senaquerib fuera de los muros de Jerusal\u00e9n durante el reinado de Ezequ\u00edas, pero el pa\u00eds fuera de la ciudad sufri\u00f3 cruelmente de los estragos de aquella expedici\u00f3n.  Un monumento a Senaquerib, que era hijo y sucesor de Sarg\u00f3n, registra que captur\u00f3 cuarenta y seis ciudades fortificadas y un sinn\u00famero de lugares peque\u00f1os de Jud\u00e1, y se llev\u00f3 como bot\u00edn, presumiblemente a Asiria, los 200,150 personas y un inmenso n\u00famero de bestias y ganado.  (Cf. 2 Ry. 18,13, en confirmaci\u00f3n de esto.)\n<\/p>\n<h2>El cautiverio en Babilonia<\/h2>\n<h3>Destrucci\u00f3n del reino de Jud\u00e1<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, Jerusal\u00e9n, el Templo, y la dinast\u00eda se mantuvieron intactos.  Bajo los gobernantes siguientes, Manas\u00e9s y Am\u00f3n, el reino se recuper\u00f3 lentamente, pero su ejemplo potente y aprobaci\u00f3n dirigi\u00f3 a la naci\u00f3n a excesos sincr\u00e9ticos sin precedentes.   Tan flagrante era la idolatr\u00eda, la adoraci\u00f3n de los baales bajo el s\u00edmbolo de obeliscos y columnas o \u00e1rboles sagrados, y los cultos degradantes de Astart\u00e9 y Moloc, que ni siquiera los recintos sagrados del Templo de Yahveh estaban libres de tales abominaciones.   Se puede imaginar la moral de un pueblo entregado al sincretismo cruel y licencioso.  La amplia reforma religiosa bajo Jos\u00edas no parece haber penetrado muy profundo, y la propensi\u00f3n pagana inveterada de la naci\u00f3n estall\u00f3 en reinados posteriores.   Los profetas denunciaban y advert\u00edan en vano.   Salvo en el esfuerzo de la reforma de Jos\u00edas, no fueron escuchados.  S\u00f3lo un castigo nacional supremo pod\u00eda purificar a este pueblo carnal, y arrancar efectivamente las supersticiones id\u00f3latras de sus corazones.   Jud\u00e1 sufrir\u00eda el mismo destino que Israel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un preludio al proceso de extinci\u00f3n nacional fue la derrota de Jos\u00edas y su ej\u00e9rcito a manos del fara\u00f3n Nek\u00f3 en Meguidd\u00f3 o Migdol.  Egipto se hab\u00eda quitado la soberan\u00eda asiria y amenazaba a Asiria misma.   Jos\u00edas hab\u00eda luchado contra los egipcios, probablemente en un esfuerzo por mantener la independencia que Jud\u00e1 hab\u00eda disfrutado durante su reinado.   Pero por este tiempo el segundo imperio asirio se tambaleaba hacia su ca\u00edda.   Antes de que Nek\u00f3 llegara al \u00c9ufrates, N\u00ednive se hab\u00eda entregado a los medos y babilonios, los territorios asirios se hab\u00edan repartido entre los vencedores, y en lugar de Asiria, Nek\u00f3 se tuvo que enfrentar al creciente poder caldeo.   Nabucodonosor, el hijo y heredero del rey babilonio Nabopolasar, habr\u00eda derrotado a los egipcios en Carquemis en el a\u00f1o 605.   Ahora era el reino caldeo, con su capital en Babilonia, que ten\u00eda gran influencia en el horizonte pol\u00edtico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joacaz, un hijo de Jos\u00edas, se vio obligado a intercambiar el vasallaje egipcio por el babil\u00f3nico; pero un patriotismo fan\u00e1tico los inst\u00f3 a desafiar a los caldeos.  El pueblo miraba el Templo, morada de Yahveh, como un escudo nacional que proteger\u00eda a Jud\u00e1, o por lo menos a Jerusal\u00e9n, del destino de Samaria.   En vano Jerem\u00edas les advirti\u00f3 que a menos que se convirtieron de sus malas maneras Si\u00f3n caer\u00eda delante de sus enemigos seg\u00fan hab\u00eda ca\u00eddo antes el santuario de Silo.   Sus palabras s\u00f3lo estimularon a los jud\u00edos y sus l\u00edderes a la furia, y el profeta escap\u00f3 por poco de una muerte violenta.   En el tercer a\u00f1o de su reinado Yoyaquim se rebel\u00f3, y Jud\u00e1 fue capaz de alejar por cuatro o cinco a\u00f1os la inevitable toma de Jerusal\u00e9n por Nabucodonosor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joaqu\u00edn, que mientras tanto hab\u00eda sucedido a la corona de Jud\u00e1, fue obligado a entregar la ciudad sitiada en el a\u00f1o 597 a.C.  Su vida se salv\u00f3, pero el conquistador de Jerusal\u00e9n le asest\u00f3 un terrible golpe.   Se llev\u00f3 cautivos a Caldea a los pr\u00edncipes y l\u00edderes principales, la tropa del ej\u00e9rcito, los ciudadanos ricos, y artesanos, en n\u00famero ascendiente a diez mil.   El Templo y el palacio fueron saqueados de sus tesoros.   Sedec\u00edas, t\u00edo de Joaqu\u00edn, fue colocado sobre la sombra del restante del reino (2 Rey. 24,8 ss.).  Despu\u00e9s de nueve a\u00f1os de un reinado caracterizado por el deterioro gradual y el caos moral y religioso, la rebeli\u00f3n flame\u00f3 de nuevo, alimentada por la siempre ilusoria esperanza del socorro procedente de Egipto.   Las advertencias de Jerem\u00edas contra la locura de la resistencia a la dominaci\u00f3n caldea fueron in\u00fatiles; una furia fan\u00e1tica y ciega pose\u00eda a los pr\u00edncipes y al pueblo.  Cuando la causa patri\u00f3tica triunf\u00f3 moment\u00e1neamente, el avance del ej\u00e9rcito egipcio hizo que Nabucodonosor levantara temporalmente el sitio a Jerusal\u00e9n; la del profeta fue la voz solitaria que rompi\u00f3 el repique exultante por el estribillo persistente de la ruina a manos de los caldeos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resultado verific\u00f3 la profec\u00eda.  Los egipcios le fallaron de nuevo a los israelitas en su hora de necesidad, y el ej\u00e9rcito babilonio se acerc\u00f3 a la ciudad condenada.  Jerusal\u00e9n resisti\u00f3 durante m\u00e1s de un a\u00f1o, pero una hambruna horrible debilit\u00f3 la defensa y los babilonios finalmente entraron a trav\u00e9s de un hueco en la muralla, en 586 a.C.  Sedec\u00edas y el resto de su ej\u00e9rcito escaparon de noche, pero fueron alcanzados en la llanura de Jeric\u00f3, el rey fue capturado y sus seguidores huyeron (Jer. 3,7-9).  Fue llevado al campamento babilonia en Ribl\u00e1 de Jamat, y fue cruelmente enceguecido, pero no antes de haber visto el asesinato de sus hijos.  El palacio real fue quemado.  Una suerte similar corri\u00f3 el espl\u00e9ndido Templo de Salom\u00f3n, el cual hab\u00eda sido el est\u00edmulo y la estancia de los brotes religiosos nacionales.  Sus vasos sagrados, de enorme valor, fueron llevados a Babilonia y en parte distribuidos entre los templos paganos all\u00ed; las columnas de bronce fueron cortadas en pedazos.  La destrucci\u00f3n de las casas m\u00e1s grandes y de la muralla de la ciudad dej\u00f3 a Jerusal\u00e9n en ruinas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente que se hallaba en Jerusal\u00e9n y, presumiblemente, un gran n\u00famero de los que no hab\u00edan buscado refugio en la ciudad fueron deportados a Caldea, dejando s\u00f3lo a los m\u00e1s pobres para cultivar la tierra y salvarla de volverse una p\u00e9rdida absoluta.  Como se necesitaba un gobierno local para los habitantes restantes, se escogi\u00f3 a Misp\u00e1 como su asiento, y se nombr\u00f3 a Godol\u00edas, un hebreo, como gobernador del resto.  Al saber esto, algunos israelitas que hab\u00edan huido a pa\u00edses vecinos regresaron y una colonia considerable se reuni\u00f3 en Misp\u00e1.  Pero un cierto Ismael, del linaje de David, actuando incitado por el rey de los ammonitas, masacr\u00f3 traidoramente a Godol\u00edas y cierto n\u00famero de sus subordinados.  El asesino y su banda de diez le llevaban a Amm\u00f3n el aterrorizado resto de la poblaci\u00f3n, cuando \u00e9stos fueron rescatados por un oficial militar hebreo relacionado con la administraci\u00f3n.  Pero por miedo a que la venganza caldea por la muerte del capataz los destruyera indiscriminadamente, llev\u00f3 la colonia a Egipto, y Jerem\u00edas, que hab\u00eda tomado asilo en Misp\u00e1, se vio obligado a acompa\u00f1arlos hasta all\u00e1.\n<\/p>\n<h3>El exilio y sus efectos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se nos deja conjeturar el n\u00famero de los deportados desde Jud\u00e1 a Babilonia.   Podemos razonablemente suponer que los 200,150 cautivos que el asirio Senaquerib tom\u00f3 del Reino del Sur tres generaciones antes de su ca\u00edda fueron establecidos en Asiria, es decir, el norte de Mesopotamia, tal vez en la vecindad de las comunidades israelitas (v\u00e9ase m\u00e1s arriba).   \u00c9stos no pueden ser considerados como propiamente exiliados a Babilonia.   No tenemos informaci\u00f3n para un estimado cercano al n\u00famero de los llevados lejos por los caldeos.  Suponiendo que las fechas de Jerem\u00edas 52,28-30 sean correctas, ninguna de las deportaciones ah\u00ed se\u00f1aladas tuvieron lugar en los a\u00f1os de los grandes desastres, a saber, 597 y 586 a.C.  La adici\u00f3n de las expatriaciones de menor importancia&#8212;una suma de 4,600&#8212;a los 10.000 de la primera captura de Jerusal\u00e9n, da 14,600; y puesto que la cat\u00e1strofe final fue m\u00e1s radical que la primera, se justifica que tripliquemos esa cifra como un estimado del total exiliado a Babilonia.  Los exiliados se asentaron en el reino de Babilonia, parte en la capital, Babilonia, pero sobre todo en las localidades no lejos de ella, a lo largo del \u00c9ufrates y los canales que irrigaban la gran planicie caldea.  Nehardea, o Neerda, una de las principales de estas colonias jud\u00edas, yac\u00eda en el gran r\u00edo.   (Josefo, Antiq. XVIII, IX, 1.) Nippur, una importante ciudad entre el \u00c9ufrates y el Tigris, tuvo tambi\u00e9n muchos cautivos hebreos dentro de sus muros o de las inmediaciones.  Uno de los principales canales que fertilizaba la llanura interfluvial, y que pasaba por Nippur, era el nar Kabari, que es id\u00e9ntico al r\u00edo Kebar \u00aben la tierra de los caldeos\u00bb de Ezequiel 1,1.3; 3,15.  [Ver Hilprecht, Explorations in Bible Lands (1903), 410 ss].  Otras colonias estaban en Sora y Pumbeditha.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha conjeturado plausiblemente que Nabucodonosor, a quien los registros cuneiformes muestran como constructor y restaurador, no dejar\u00eda de utilizar la gran fuerza laboral de los cautivos hebreos en los trabajos de recuperaci\u00f3n y drenaje de los terrenos bald\u00edos en Babilonia; pues, como lo prueba su condici\u00f3n actual, esa regi\u00f3n sin el riego artificial y el control del desbordamiento de los r\u00edos es un simple desierto.  El pa\u00eds cerca de Nippur parece haber sido restaurado de ese modo en la antig\u00fcedad.  De cualquier modo es probable a priori que la masa de los exiliados estuvieron por un tiempo al menos en una condici\u00f3n de esclavitud mitigada.  La condici\u00f3n de los esclavos en Babilonia no era uno de siervos oprimidos; disfrutaban de ciertos derechos, y pod\u00edan, por redenci\u00f3n y otros medios, mejorar su suerte e incluso ganar la completa libertad.  Es evidente que poco despu\u00e9s de su deportaci\u00f3n muchos de los jud\u00edos en Caldea estaban en posiciones de construir hogares y plantar jard\u00ednes (Jer. 29,5).  Babilonia era eminentemente un pa\u00eds agr\u00edcola, y los israelitas del Sur, que en casa, en conjunto, hab\u00eda sido un pueblo vit\u00edcola y pastoral, ahora por elecci\u00f3n, si no por necesidad, se dieron a la labranza de la tierra y a la cr\u00eda de ganado en las ricas planicies aluviales de Mesopotamia (cf. Esdras 2,66).  Los productos de Babilonia, especialmente de cereales, formaban el art\u00edculo principal de su ocupado comercio interno, y sin duda el gran emporio en Babilonia, Nippur y en otros lugares, atra\u00edan a muchos jud\u00edos a empresas mercantiles.  Las actividades mercantiles y los exactos y bien regulados m\u00e9todos comerciales de Babilonia deben haber estimulado y desarrollado el genio comercial innato de la raza de expatriados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de que a los jud\u00edos se les permitiese establecerse en colonias, y esto de acuerdo a las familias y clanes, tuvo una influencia vital en los destinos de ese pueblo.  Mantuvo vivo el esp\u00edritu nacional y la individualidad, que habr\u00eda desaparecido en la masa del paganismo circundante si los israelitas del sur hubiesen sido dispersados en peque\u00f1as unidades.  Hay indicios de que esta vida nacional se vio fortalecida por una organizaci\u00f3n social determinada, en la que reaparecieron las divisiones primitivas de la familia l\u00edder y las ramas tribales, y que sus jefes, los \u00abancianos\u00bb, administraban bajo licencia real los asuntos puramente dom\u00e9sticos del asentamiento (cf. Ez. 8,1; Esd. 2,2; Neh. 7,7).  Mientras el Templo estaba en pie, era el centro y la promesa de las esperanzas y aspiraciones jud\u00edas, e incluso los primeros exiliados mantuvieron su visi\u00f3n mental fija en \u00e9l como un faro de liberaci\u00f3n anticipada.  Ellos desatendieron la voz negativa y predictora de males de Ezequiel.  Cuando cayeron Jerusal\u00e9n y el Templo, hubo un sentimiento de estupor.  Era inconcebible que Yahveh olvidara su morada y permitiera que su santuario fuera humillado en el polvo por gentiles burlones; pero el hecho terrible estaba ah\u00ed.  \u00bfAcaso el Se\u00f1or no era ya su Dios y mayor que todos los otros dioses?  Fue una crisis en la religi\u00f3n de Israel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El providencial rescate estaba a la mano en la profec\u00eda.  \u00bfAcaso Jerem\u00edas, Ezequiel y otros antes que ellos no hab\u00edan predicho en varias ocasiones esta ruina como el castigo de la infidelidad y el pecado nacional?  Esto era recordado ahora por los que en su fan\u00e1tica sordera no les escuchaban.  Lejos de Yahveh ser un Dios derrotado y humillado, fue su decreto mismo el que hab\u00eda permitido que ocurriera la cat\u00e1strofe.   Los caldeos hab\u00edan sido solamente los instrumentos de su justicia.  Ahora se revelaba a los jud\u00edos como un Dios de justicia moral y dominio universal, como un Dios que no toleraba ning\u00fan rival.  Tal vez ellos nunca se hab\u00edan percatado de esto; y desde luego nunca como ahora.  Por ello es que el exilio es un gran punto crucial en la historia de Israel&#8212;un castigo que fue una purificaci\u00f3n y un renacimiento.  Pero la profec\u00eda sobre el exilio no se limit\u00f3 a se\u00f1alar la gran lecci\u00f3n \u00e9tico-religiosa de las visitas del pasado, sino que plante\u00f3 con m\u00e1s fuerza que nunca la nota de esperanza y promesa.  Ahora que el prop\u00f3sito de Yahveh se hab\u00eda cumplido, y el pueblo elegido hab\u00eda sido humillado por debajo de su mano, una nueva era estaba por venir.  Incluso el luctuoso Jerem\u00edas hab\u00eda declarado que los cautivos regresar\u00edan a finales de setenta a\u00f1os&#8212;un n\u00famero redondo, no debe tomarse literalmente.  En medio de la desolaci\u00f3n del exilio, Ezequiel esboz\u00f3 valientemente un plan de resurgimiento de Si\u00f3n.  Y Deutero-Isa\u00edas, probablemente un poco m\u00e1s tarde, trajo un inspirador y jubiloso mensaje de consuelo y la seguridad de una nueva y alegre vida en la patria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios factores menores pero importantes contribuyeron a la conservaci\u00f3n y limpieza de la religi\u00f3n de Israel.  Uno de ellos fue negativo: el desarraigo forzoso de la tierra donde las idolatr\u00edas cananeas hab\u00edan sobrevivido tanto tiempo, separaron a los jud\u00edos de estas tradiciones nefastas.  Los otros son positivos:  Sin el Templo no se pod\u00edan practicar legalmente los sacrificios ni el culto solemne.  La falta fue suplida en parte por la observancia del s\u00e1bado, sobre todo por las asambleas religiosas en ese d\u00eda&#8212;los comienzos de las futuras sinagogas.  La Legislaci\u00f3n de Mois\u00e9s, tambi\u00e9n, asumi\u00f3 nueva importancia y sacralidad, porque Yahveh manifestaba en ella su voluntad, y de alg\u00fan modo viv\u00eda en ella, como una Presencia ordenadora.  Los escritos de los [[profec\u00eda, profeta y profetisa|profetas y otras Escrituras, en la medida en que exist\u00edan, tambi\u00e9n recibieron una parte de la veneraci\u00f3n popular que hasta entonces se hab\u00eda concentrado en el Templo y en los ritos externos.  En resumen, la ausencia de sacrificio y culto ceremonial durante medio siglo tuvo la tendencia a refinar el monote\u00edsmo y, en general, a espiritualizar la religi\u00f3n de los hebreos.\n<\/p>\n<h3>El preludio a la restauraci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de un largo y pr\u00f3spero reinado Nabucodonosor fue sucedido por su hijo Evil Merodac, el Amil Marduk de los monumentos.  Este \u00faltimo se mostr\u00f3 benigno con el por largo tiempo encarcelado ex rey Joaqu\u00edn (Jecon\u00edas), al liberarlo y reconocerle en cierta medida su dignidad real.  Despu\u00e9s de un breve reinado Evil Merodac fue depuesto, y dentro del intervalo de cuatro a\u00f1os (560-556) el trono fue ocupado por tres usurpadores.  Bajo el \u00faltimo de \u00e9stos, Nabonido, la otrora todopoderosa monarqu\u00eda babil\u00f3nica declin\u00f3 r\u00e1pidamente.  Un nuevo poder pol\u00edtico apareci\u00f3 en las fronteras oriental y septentrional.  Ciro, el rey de Anzan (Elam) y Persia, hab\u00eda vencido a Astiages, rey de Media (o Manda), y se hab\u00eda apoderado de su capital, Ecbatan\u00e1.  Media, por la repartici\u00f3n del imperio asirio y las ulteriores conquistas de Ciajares, hab\u00eda crecido poderosamente; sus territorios comprend\u00eda, por norte y oeste, a Armenia y la mitad de Capadocia.  Ciro ampli\u00f3 estas conquistas al subyugar a Lidia, extendiendo as\u00ed su soberan\u00eda al Mediterr\u00e1neo Egeo y form\u00f3 un vasto imperio.  El balance en Asia fue destruido, y Babilonia fue amenazada por este nuevo y formidable poder.  El profeta Deutero-Isa\u00edas salud\u00f3 alegremente a esta estrella brillante en el horizonte pol\u00edtico, y se reconoci\u00f3 en Ciro al servidor preordenado de Dios, predijo por \u00e9l la ca\u00edda de Babilonia y la liberaci\u00f3n de Israel (Isa\u00edas 44,28 &#8211; 45,7).  En el a\u00f1o 538 a.C. el monarca persa invadi\u00f3 el territorio caldeo, ayudado por el descontento en el sur; uno de sus generales fue capaz en pocos d\u00edas de tomar a Babilonia sin resistencia, y Ciro se convirti\u00f3 en el gobernante del reino caldeo.\n<\/p>\n<h3>La restauraci\u00f3n bajo Ciro:  el regreso de Zorobabel<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciro revirti\u00f3 la pol\u00edtica de deportaci\u00f3n seguida por los reyes de Asiria y Babilonia.   Consideraba que este arte de gobernar era el m\u00e1s sabio, probablemente debido a que hab\u00eda experimentado en la conquista de Babilonia el peligro de mantener una poblaci\u00f3n enferma en medio de un pa\u00eds amenazado por un enemigo extranjero.   Al mismo tiempo, el repoblar Judea con una naci\u00f3n vinculada a la dinast\u00eda persa por lazos de gratitud reforzar\u00eda su reino contra la invasi\u00f3n de Egipto.   As\u00ed fue como la Divina Providencia \u00abmovi\u00f3 el coraz\u00f3n de Ciro\u00bb a un curso liberal hacia los israelitas, y los emple\u00f3 como un instrumento involuntario en la reconstituci\u00f3n de un pueblo cuya misi\u00f3n a\u00fan no se hab\u00eda logrado.   Ciro, en consecuencia, en el primer a\u00f1o de su reinado en Babilonia (538 a.C.), cuarenta y ocho a\u00f1os despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, emiti\u00f3 un edicto en el que permit\u00eda y recomendaba el regreso de todos los hebreos en su dominio a la patria; orden\u00f3 la reconstrucci\u00f3n del Templo, para lo cual concedi\u00f3 una subvenci\u00f3n de la real hacienda; orden\u00f3 que se devolviesen los vasos sagrados confiscados por Nabucodonosor para el retorno, e inst\u00f3 a todos los israelitas a contribuir a la restauraci\u00f3n del culto p\u00fablico.  La suma liberalidad del monarca persa en el asunto del Templo es menos sorprendente cuando consideramos que una Jerusal\u00e9n restaurada era inconcebible sin un santuario restaurado.   Las ciudades y distritos semitas ascend\u00edan o declinaban con los santuarios de sus deidad es, y la magnanimidad de Ciro hacia los jud\u00edos en asuntos religiosos est\u00e1 muy en consonancia con su rehabilitaci\u00f3n de ciertos templos babil\u00f3nicos y el retorno de las im\u00e1genes a sus moradas anteriores, como lo atestiguan su proclamaci\u00f3n inaugural (Records of the Past, new series, V, 143ss.).  El que los israelitas del norte que viv\u00edan en la Mesopotamia de los asirios no fueran igualmente favorecidos se explica no s\u00f3lo por el tiempo mucho m\u00e1s largo transcurrido desde su extinci\u00f3n pol\u00edtica&#8212;un lapso que les hab\u00eda permitido arraigarse a la tierra de su exilio&#8212;sino principalmente debido a la ausencia por su parte de cualquier deseo de establecer los antiguos y simb\u00f3licos santuarios medio paganos de Yahveh.  Tambi\u00e9n ellos hab\u00edan aprendido la dura lecci\u00f3n de la cautividad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciro hab\u00eda determinado crear una provincia del Imperio Persa y no el Reino de Jud\u00e1, y por lo tanto, Zorobabel, el nieto de Joaqu\u00edn, alias Jecon\u00edas (1 Cr\u00f3n. 3,17-19), y por lo tanto el heredero real de la l\u00ednea dav\u00eddica, iba a ser el \u00fanico gobernador.  Este era un hombre joven que nunca hab\u00eda conocido ninguna corte excepto la de Babilonia, y hasta donde la historia registra, nunca viol\u00f3 la sorprendente confianza depositada en \u00e9l al tratar de recuperar la corona de sus padres.  Sellin (Serubbabel, Leipzig, 1898) ha defendido una tesis contraria sin motivos suficientes.   Sasabas\u00e1r, \u00abel pr\u00edncipe jud\u00edo\u00bb que se menciona en el Libro de Esdras, es id\u00e9ntico a Zorobabel.   A \u00e9l y a Josu\u00e9, el sumo sacerdote, se les encomend\u00f3 los muebles del Templo, y fueron los dirigentes de la gola, o expedici\u00f3n de regreso de los jud\u00edos.   Adem\u00e1s, el considerable n\u00famero de 42,360 esclavos siguieron a Zorobabel en el largo viaje a Judea.   Los datos de esta repatriaci\u00f3n en el Libro de Esdras son fragmentarios.   \u00abTodo hombre entr\u00f3 en su propia ciudad\u00bb, y a partir de estos detalles debemos inferir que el cuerpo de los inmigrantes se instalaron en las peque\u00f1as ciudades y pueblos de las afueras, y sobre todo al sur de Jerusal\u00e9n, ciudad que debe haber sido poco m\u00e1s que una ruina.   Los exiliados que regresaron encontraron las tribus y razas vecinas, los samaritanos, ammonitas, moabitas, edomitas, instalados cercanamente en muchos puntos en suelo jud\u00edo, junto a los restos lamentables de sus compatriotas, y se debi\u00f3 necesitar la autoridad, si no la fuerza, del emperador persa para hacer sitio a los israelitas en sus anteriores hogares.  Bajo Zorobabel la comunidad luchadora goz\u00f3 de autonom\u00eda en sus asuntos internos. En la ausencia del antiguo sistema de administraci\u00f3n real, gan\u00f3 renovado vigor la primitiva organizaci\u00f3n por clanes y familias, que se hab\u00eda reanudado en parte en el exilio, y los jefes de estas secciones, los \u00abpr\u00edncipes\u00bb y \u00abancianos\u00bb, los representaban en todas las asambleas generales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el nuevo Israel fue menos una comunidad pol\u00edtica que religiosa.   S\u00f3lo una fracci\u00f3n de los 250,000 o m\u00e1s jud\u00edos que se hab\u00edan ido a Oriente podr\u00edan haber vivido para regresar, y, teniendo en cuenta el crecimiento natural entre las personas cautivas, una parte a\u00fan m\u00e1s peque\u00f1a de los que pudieron haber mirado a Judea como su hogar regresaron del Exilio a habitar dentro de sus fronteras.   S\u00f3lo los m\u00e1s patri\u00f3ticos y religiosos, la elite celosa, respondi\u00f3 a la llamada de Ciro y emigr\u00f3 de sus ya fijas moradas movidos por un deseo de restaurar la teocracia en una forma m\u00e1s pura con la \u00abcasa de Dios\u00bb como su coraz\u00f3n y su centro (cf. I Esd. 1,5).   Por lo tanto, una de las primeras medidas a la que los l\u00edderes se dirigieron fue la reconstrucci\u00f3n del altar del holocausto, por cuya dedicaci\u00f3n los fieles se regocijaron por la reanudaci\u00f3n de los sacrificios diarios.  En menos de un a\u00f1o despu\u00e9s se coloc\u00f3 la piedra angular para el nuevo Templo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, encontraron un obst\u00e1culo en los celos de los samaritanos, los vecinos medio paganos del norte.  Ellos estuvieron representados en gran medida en los elementos extranjeros que viv\u00edan entre los jud\u00edos, y ve\u00edan con desconfianza la reorganizaci\u00f3n de una religi\u00f3n y comunidad en la que no desempe\u00f1ar\u00edan un rol importante, ni mucho menos predominante.   En consecuencia pidieron unirse en la construcci\u00f3n del Templo.  Zorobabel rechaz\u00f3 su ayuda ampar\u00e1ndose en el decreto de Ciro.  Con ese acto inaugur\u00f3 la pol\u00edtica de separaci\u00f3n de todas las influencias contaminantes que continuaron por mucho tiempo los l\u00edderes posteriores de Israel.   Pero los samaritanos, si no pod\u00edan ayudar, pod\u00edan obstaculizar la empresa mediante intrigas en la corte persa.    El trabajo se suspendi\u00f3 debido a estas dificultades, y el celo del pueblo se enfri\u00f3.   No fue hasta que \u00e9ste se despert\u00f3 por los reproches de los profetas Ageo (Hageo) y Zacar\u00edas que Zorobabel y Josu\u00e9 comenzaron de nuevo el trabajo bajo Dar\u00edo Histaspis (521), diecis\u00e9is a\u00f1os despu\u00e9s de su suspensi\u00f3n.  Los obst\u00e1culos externos hab\u00edan sido eliminados por un decreto de Dar\u00edo, la empresa fue emprendida con ah\u00ednco, y el segundo Templo estuvo terminado cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde. Pero los que hab\u00edan visto el Templo de Salom\u00f3n confesaron tristemente que el nuevo santuario no pod\u00eda compararse con la gloria del antiguo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de la cautividad jud\u00eda propiamente dicha abarca la migraci\u00f3n adicional desde Babilonia de cerca de 1,400 almas dirigida por el sacerdote y escriba Esdras.   En la narraci\u00f3n sagrada el relato de este segundo gola sigue inmediatamente al de la terminaci\u00f3n del Templo.   Pero su verdadero entorno cronol\u00f3gico es un asunto de controversia considerable.  La oscuridad alrededor del asunto surge del hecho de que los libros de Esdras y Nehem\u00edas, las principales fuentes inspiraci\u00f3n para la historia de la Restauraci\u00f3n, mencionan en varios lugares un rey Artajerjes, sin precisar a cu\u00e1l de los tres monarcas persas de ese nombre se refiere, a saber;  si al primera, de sobrenombre Long\u00edmano (465-424 a.C.); el segundo, Mnem\u00f3n (405-362), o el tercero, Ocos (362-338).  La controversia gira sobre la cuesti\u00f3n de si la expedici\u00f3n de Esdras, narrada en el primer libro de ese nombre (cap. 8), preced\u00eda o segu\u00eda el primer per\u00edodo de gobierno de Nehem\u00edas.  El orden aceptado hasta ahora sit\u00faa la gola de Esdras en el s\u00e9ptimo a\u00f1o de Artajerjes I (458 a. C.), y por lo tanto antes del nombramiento de Nehem\u00edas, que tuvo lugar en el vig\u00e9simo a\u00f1o de un Artajerjes.  Pero varios ex\u00e9getas han impulsado recientemente fuertes razones para invertir este orden.   Van Hoonacker, el principal impulsor de la prioridad de Nehem\u00edas a Esdras, asigna la expedici\u00f3n de este \u00faltimo al s\u00e9ptimo a\u00f1o de Artajerjes II, es decir a 398 a.C.  Lagrange, para quien la misi\u00f3n de Nehem\u00edas tuvo lugar durante el gobierno del segundo Artajerjes, fija la migraci\u00f3n de Esdras tan tarde como 355, poco m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s de la fecha prevaleciente.  Por supuesto, una revisi\u00f3n de las relaciones temporales de las misiones de Esdras y Nehem\u00edas postula una grave confusi\u00f3n en el texto y la disposici\u00f3n de los libros que llevan sus nombres seg\u00fan han llegado hasta nosotros.  M\u00e1s o menos implicadas en esta cuesti\u00f3n cronol\u00f3gica es la de las partes respectivas de Nehem\u00edas y Esdras en la reconstrucci\u00f3n de la teocracia jud\u00eda.   Van Hoonacker sostiene que la cooperaci\u00f3n de Esdras con Nehem\u00edas, descrita en el cap. 8 de Nehem\u00edas, ocurri\u00f3 antes de que, como dice, Esdras se hubiese ido a Babilonia a organizar la expedici\u00f3n con el fin de fortalecer la nueva comunidad, y que debemos aceptar que el lugar del escriba sacerdote en la tarea de la reorganizaci\u00f3n fue menor y suplementaria a la de Nehem\u00edas, el gobernador.  De acuerdo a esta opini\u00f3n&#8212;y en esto es en gran medida corroborada por los t\u00e9rminos de la comisi\u00f3n de Esdras seg\u00fan dada por el rey persa (Esd. 7,13-26)&#8212;el encargo del sacerdote-escriba no fue la promulgaci\u00f3n de la Ley, sino el embellecimiento y la mejora del servicio del Templo, la constituci\u00f3n de jueces y otras medidas administrativas.   La cuesti\u00f3n no carece de una influencia importante sobre la validez de la hip\u00f3tesis de Graf-Wellhausen sobre el origen del Pentateuco.   (Vea los art\u00edculos Esdras, Nehem\u00edas).\n<\/p>\n<h2>El cautiverio en Roma<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jerusal\u00e9n cay\u00f3 ante las armas romanas en agosto del a\u00f1o 70 d.C., luego de un largo y terrible sitio conducido por Tito, el hijo del emperador Vespasiano y \u00e9l mismo m\u00e1s tarde emperador.  Ej\u00e9rcitos de prisioneros fueron tomados en esta guerra, cuya cantidad se estim\u00f3 en 97,000, siendo substancialmente todo lo que quedaba de la naci\u00f3n en Palestina.  La severidad del trato dado a estos infortunados nos dice de la exasperaci\u00f3n causada por la tenaz defensa de Jerusal\u00e9n.  Los d\u00e9biles y enfermos prisioneros fueron asesinados inmediatamente.  El resto del concurso fueron reunidos en el Patio de los Gentiles del arruinado Templo y repartidos en varias categor\u00edas.  Todos aquellos reconocidos o informados como activos en la rebeli\u00f3n fueron puestos aparte para la masacre, excepto setecientos j\u00f3venes de agradable presencia, que se reservaron para adornar el triunfo en Roma.  El resto de los cautivos fue dividido en los mayores o menores de diecisiete a\u00f1os.  De los primeros, parte fueron encadenados y enviados a trabajos forzados en las minas de Egipto; otros, incluyendo miles de mujeres, fueron dispersados entre las ciudades romanas para ser v\u00edctimas de los inhumanos juegos p\u00fablicos.  Los menores de diecisiete a\u00f1os fueron vendidos como esclavos.   Los l\u00edderes de la rebeli\u00f3n, Juan de Gishkhala y Sim\u00f3n de Gerasa, fueron llevados cautivos a Roma para estar presente en el triunfo de Tito, Juan fue luego condenado a muerte.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Reid, George. \u00abCaptivities of the Israelites.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03315a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 El cautiverio en Asiria 2 El cautiverio en Babilonia 2.1 Destrucci\u00f3n del reino de Jud\u00e1 2.2 El exilio y sus efectos 2.3 El preludio a la restauraci\u00f3n 2.4 La restauraci\u00f3n bajo Ciro: el regreso de Zorobabel 3 El cautiverio en Roma El cautiverio en Asiria (1) Final del Reino del Norte El Reino &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cautiverios-de-los-israelitas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCAUTIVERIOS DE LOS ISRAELITAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23851","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23851","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23851"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23851\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23851"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23851"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23851"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}