{"id":23866,"date":"2016-02-05T16:15:25","date_gmt":"2016-02-05T21:15:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/celso-el-platonico\/"},"modified":"2016-02-05T16:15:25","modified_gmt":"2016-02-05T21:15:25","slug":"celso-el-platonico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/celso-el-platonico\/","title":{"rendered":"CELSO EL PLATONICO"},"content":{"rendered":"<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Su vida<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Su obra<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Sus objetivos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Su filosof\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Su vida<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escritor plat\u00f3nico ecl\u00e9ctico y pol\u00e9mico contra el cristianismo, quien floreci\u00f3 hacia fines del siglo II.  Se conoce muy poco sobre su historia personal excepto que vivi\u00f3 durante el reinado de Marco Aurelio, que su actividad literaria cae entre los a\u00f1os 175 a 180, y que escribi\u00f3 una obra titulada  \u2019aleth\u00e8s l\u00f3gos (\u201cLa Verdadera Palabra\u201d, o \u201cEl Verdadero Discurso\u201d), contra la religi\u00f3n cristiana.  \u00c9l es uno de varios escritores llamados Celso, quienes aparecieron como oponentes del cristianismo en el siglo II; \u00e9l es probablemente el Celso que fue conocido como un amigo de Luciano, aunque algunos dudan esto, porque el amigo de Luciano era un epicureo, y el autor del \u201cVerdadero Discurso\u201d se muestra a s\u00ed mismo como plat\u00f3nico.  En general se supone que Celso era romano.  Sin embargo, su conocimiento \u00edntimo con la religi\u00f3n jud\u00eda y su conocimiento, tal como era, de ideas y costumbres egipcias inclinan a algunos historiadores a pensar que pertenec\u00eda a la parte oriental del imperio. Aquellos que consideran que fue un romano explican su conocimiento de los asuntos jud\u00edos y egipcios, asumiendo que adquiri\u00f3 ese conocimiento, ya sea por viajes, o mezcl\u00e1ndose con la poblaci\u00f3n extranjera de Roma.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Celso debe su importancia en la historia de la pol\u00e9mica cristiana no tanto al car\u00e1cter preeminente de su obra, como a la circunstancia de que alrededor del a\u00f1o 240 una copia de la obra le fue enviada a Or\u00edgenes por su amigo Ambrosio, con la petici\u00f3n de que escribiera una refutaci\u00f3n a la misma.  Tras alguna vacilaci\u00f3n, Or\u00edgenes accedi\u00f3 a hacerlo, e incorpor\u00f3 su respuesta en el tratado \u00abContra Celso\u00bb (kata Kelsou).  Or\u00edgenes fue tan cuidadoso al citar las palabras exactas de su oponente que es posible reconstruir el texto de Celso a partir de la respuesta de Or\u00edgenes, una tarea que fue realizada por Jachmann en 1836, y m\u00e1s exitosamente por Keim en 1873.  Puesto que el original del tratado de Celso desapareci\u00f3, nuestra fuente primaria es s\u00f3lo el texto reconstruido a partir de Or\u00edgenes (de esta forma se ha recuperado alrededor de nueve d\u00e9cimas partes del original).\n<\/p>\n<h2>Su obra<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra de Celso se puede dividir de la siguiente manera:  un prefacio, un ataque al cristianismo desde el punto de vista del juda\u00edsmo, un ataque al cristianismo desde el punto de vista de la filosof\u00eda, una refutaci\u00f3n de la doctrina cristiana en detalle, y un llamamiento a los cristianos a adoptar el paganismo.  En el prefacio Celso anuncia el plan general de su ataque, describiendo, en primer lugar el car\u00e1cter general del cristianismo y despu\u00e9s procede a acusar a cristianos y jud\u00edos de \u00abseparatismo\u00bb, es decir, de arrogarse una sabidur\u00eda superior, mientras que en realidad, sus ideas sobre el origen del universo, etc., son comunes a todos los pueblos y de los sabios de la antig\u00fcedad.  En la segunda parte, Celso sostiene que Cristo no cumpl\u00eda las expectativas mesi\u00e1nicas del pueblo hebreo.  Cristo, dice, reclamaba provenir de nacimiento virginal; en realidad, era el hijo de una aldeana jud\u00eda, la esposa de un carpintero.  Para demostrar que Cristo no es el Mes\u00edas utiliz\u00f3 argumentos como la huida a Egipto, la ausencia de cualquier intervenci\u00f3n divina en favor de la Madre de Jes\u00fas, quien fue desterrada junto con su marido y otros.  Durante el curso de su ministerio p\u00fablico Cristo no pudo convencer a sus compatriotas que su misi\u00f3n era divina.  Ten\u00eda como seguidores a diez o doce \u00abpublicanos y pescadores infames\u00bb, los cuales no son la compa\u00f1\u00eda apropiada para un dios.  (Este es uno de muchos casos en que Celso de repente pasa del punto de vista jud\u00edo al pagano.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los milagros atribuidos a Cristo, algunos, dijo Celso, eran narraciones meramente ficticias, los otros, si realmente se realizaron, no son m\u00e1s maravillosos que las obras de los egipcios y de otros adeptos a las artes m\u00e1gicas.  Luego procede (cf. Orig. \u00abContra Celso\u00bb, II) a reprender a aquellos jud\u00edos que \u201cabandonando la ley de sus padres\u201d, se dejaron enga\u00f1ar por uno a quien su naci\u00f3n hab\u00eda condenado, y cambiaron su nombre de jud\u00edos a cristianos.  Jes\u00fas no cumpli\u00f3 sus promesas a los jud\u00edos; en lugar de triunfar, como ellos hubiesen esperado que triunfara el Mes\u00edas, \u00c9l fall\u00f3 incluso en mantener la confianza y la lealtad de sus seguidores elegidos.  Su alegada predicci\u00f3n de su muerte es una invenci\u00f3n de sus disc\u00edpulos, y la f\u00e1bula de su Resurrecci\u00f3n no es nada nuevo para los que recuerdan las historias similares narradas sobre Zamolxis, Pit\u00e1goras y Rhampsinit.  Si Cristo resucit\u00f3 de los muertos, \u00bfpor qu\u00e9 se apareci\u00f3 s\u00f3lo a sus disc\u00edpulos, y no a sus perseguidores y a aquellos que se burlaron de \u00c9l?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la tercera parte (cf. Or\u00edgenes, op. Cit., III) Celso inaugura un ataque general contra el cristianismo desde el punto de vista de la filosof\u00eda.  \u00c9l reprende tanto a jud\u00edos como a cristianos por su rid\u00edculo desacuerdo en materia de religi\u00f3n, mientras que, de hecho, ambas religiones descansan sobre los mismos principios:  los jud\u00edos se rebelaron contra los egipcios y los cristianos contra los jud\u00edos; en ambos casos, la verdadera causa de la separaci\u00f3n fue la sedici\u00f3n.  A continuaci\u00f3n, les reprocha a los cristianos por la falta de unidad entre ellos; hay tantas y tan diferentes sectas que no tienen nada en com\u00fan excepto el nombre de cristianos.  Como casi todos los adversarios paganos del cristianismo, censura a los cristianos por excluir de su sociedad a los \u00absabios y buenos\u00bb, y por asociarse s\u00f3lo con los ignorantes y pecadores.  \u00c9l malinterpreta la ense\u00f1anza cristiana sobre la Encarnaci\u00f3n, \u00abcomo si\u00bb, dice, \u00abDios no pudiese con su propio poder realizar la obra para la cual envi\u00f3 a Cristo a la tierra\u00bb.  Con este malentendido est\u00e1 conectada la falsa visi\u00f3n de Celso de la ense\u00f1anza cristiana sobre el tema de la Divina Providencia y el cuidado especial de Dios a la humanidad, en comparaci\u00f3n con las plantas y los animales.  \u201cEl mundo\u201d, dice, \u00abno fue hecho para el uso y beneficio del hombre\u00bb, sino para el perfeccionamiento y la finalizaci\u00f3n del plan de Dios para el universo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cuarta parte de su \u00abVerdadero Discurso\u00bb (cf. Or\u00edgenes, op. cit., V), Celso recoge en detalle las ense\u00f1anzas de los cristianos y las refuta desde el punto de vista de la historia de la filosof\u00eda.  Lo que es verdadero en las doctrinas de los cristianos fue tomado, afirma, de los griegos, y los cristianos no a\u00f1adieron nada salvo su propia interpretaci\u00f3n perversa de las doctrinas de Plat\u00f3n, Her\u00e1clito, S\u00f3crates y otros pensadores griegos.  \u00abLos griegos\u00bb, dice \u00e9l, \u00abnos dicen claramente lo que es la sabidur\u00eda y lo que es mera apariencia; los cristianos desde el principio nos piden que creamos lo que no entendemos, que invoquemos la autoridad de uno que estaba desacreditado incluso entre sus propios seguidores \u00ab.  De igual manera, la ense\u00f1anza cristiana sobre el Reino de Dios no es m\u00e1s que una corrupci\u00f3n de la doctrina de Plat\u00f3n; cuando los cristianos nos dicen que Dios es un esp\u00edritu, est\u00e1n meramente repitiendo el dicho de los estoicos de que Dios es \u00abun esp\u00edritu que penetra todo y que abarca todo\u201d.  Por \u00faltimo, la idea cristiana de la vida futura fue tomada de los poetas y fil\u00f3sofos griegos; la doctrina de la resurrecci\u00f3n del cuerpo es simplemente una corrupci\u00f3n de la antiqu\u00edsima idea de la transmigraci\u00f3n de las almas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la quinta, y \u00faltima, parte de su trabajo (cf. Or\u00edgenes, op. cit., VII, LXII ss.; VIII) Celso invita a los cristianos a abandonar su \u00abculto\u00bb y a unirse a la religi\u00f3n de la mayor\u00eda.  Defiende la idolatr\u00eda, la invocaci\u00f3n de los demonios (daimones), la celebraci\u00f3n de fiestas populares, instando entre otras consideraciones, que el cristiano que goza de las bondades de la naturaleza debe, en agradecimiento com\u00fan, darle gracias a los poderes de la naturaleza.  Concluye su tratado con un recurso a los cristianos a abandonar su \u00abvana esperanza\u00bb de establecer el imperio del cristianismo sobre toda la tierra; les invita a renunciar a su \u00abvida aparte\u00bb, y a ocupar su lugar entre los que de palabra, obra y servicio activo contribuyen al bienestar del imperio.  En un ep\u00edlogo promete otra obra (no sabemos si alguna vez la escribi\u00f3) en la que explicar\u00e1 en detalle c\u00f3mo deben vivir los que sigan su filosof\u00eda de vida.\n<\/p>\n<h2>Sus objetivos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El objetivo del trabajo de Celso es diferente al de los dem\u00e1s opositores del cristianismo en los primeros siglos; muestra relativamente poca de la amargura que caracteriz\u00f3 sus ataques.  \u00c9l no desciende al nivel inferior de la pol\u00e9mica pagana.  Por ejemplo, omite la habitual acusaci\u00f3n de ate\u00edsmo, inmoralidad, \u201cfiestas can\u00edbales y reuniones ed\u00edpicas\u201d, acusaciones que com\u00fanmente se esgrim\u00edan contra los cristianos con el fin de despertar la indignaci\u00f3n popular.  Su objetivo era, quiz\u00e1s, conciliador.  Su apelaci\u00f3n a sus contempor\u00e1neos cristianos a abandonar su separatismo y hacer causa com\u00fan con los s\u00fabditos paganos del imperio puede haber sido m\u00e1s que un recurso ret\u00f3rico.  Pudo haber sido inspirado por un sincero deseo de \u00abconvertir\u00bb a los cristianos a una apreciaci\u00f3n y adopci\u00f3n de la filosof\u00eda de vida pagana. De hecho, Or\u00edgenes reconoce que su oponente no es ciego al lado desfavorable de la religi\u00f3n pagana, sobre todo a los abusos de los cultos particulares y los absurdos de la mitolog\u00eda popular. Es s\u00f3lo justo para Celso, por lo tanto, atribuirle toda la sinceridad posible en su deseo de \u00abayudar a todos los hombres\u00bb, y llevarlos a todos al ideal de \u00abuna religi\u00f3n\u201d.  Por otro lado, la actitud de Celso hacia la religi\u00f3n cristiana fue, apenas es necesario decirlo, la de un pagano mal informado sobre todos los puntos y carente de esa simpat\u00eda que s\u00f3lo le permitir\u00eda comprender el significado de los principios m\u00e1s esenciales del cristianismo. Hab\u00eda le\u00eddo muy bien la literatura pagana, y, adem\u00e1s, estaba familiarizado con las ideas religiosas de los pueblos \u00abb\u00e1rbaros\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su conocimiento del juda\u00edsmo y el cristianismo era tal que no pod\u00eda haberse obtenido a partir de los libros por s\u00ed solos.  Debi\u00f3 haber tenido tratos con los maestros jud\u00edos y cristianos, y con los representantes de las sectas gn\u00f3sticas.  De ah\u00ed surgi\u00f3 el peligro de confundir los principios de una escuela particular de interpretaciones gn\u00f3sticas con la doctrina oficial del cristianismo, un peligro del que Celso no logr\u00f3 escapar, como es evidente en muchos pasajes de su obra, y como Or\u00edgenes fue muy cuidadoso en se\u00f1alar.  Estaba familiarizado con el Antiguo Testamento s\u00f3lo en parte.  Us\u00f3 los \u201clibros de los cristianos\u201d, los Evangelios y, posiblemente, algunas de las Ep\u00edstolas Paulinas, pero sobre este punto hay margen para la duda.  Celso pudo haber obtenido sus conocimientos sobre las ense\u00f1anzas de San Pablo por la conversaci\u00f3n con los cristianos.  No puede haber duda, sin embargo, que us\u00f3 los Evangelios, no s\u00f3lo algunos documentos proto-evang\u00e9licos, sino los cuatro relatos sustancialmente como los tenemos hoy.  Celso se esforz\u00f3 en relacionarse con las creencias de sus contempor\u00e1neos cristianos, y sin duda estuvo consciente de su conocimiento del cristianismo.  Sin embargo, no tuvo indicios de la distinci\u00f3n entre las ense\u00f1anzas universalmente aceptadas de la \u201cgran Iglesia\u201d de los cristianos y de las doctrinas propias de los ofitas, marcionistas y otras sectas her\u00e9ticas.  Adem\u00e1s, si bien \u00e9l es bien intencionado, sin embargo est\u00e1 parcializado; adopta la noci\u00f3n romana vigente de que el cristianismo no es m\u00e1s que una rama del juda\u00edsmo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo que respecta a la persona de Cristo no presenta nada del respeto manifestado por los plat\u00f3nicos posteriores hacia el fundador del cristianismo.  Muestra en esp\u00edritu esc\u00e9ptico hacia los milagros atribuidos a Cristo, a la vez que los describe como f\u00e1bulas inventadas por los disc\u00edpulos, en otros iguala con las maravillas obradas por los hechiceros de Egipto.  Considera la Resurrecci\u00f3n de Cristo ya sea como est\u00fapida historia inventada por los seguidores de Jes\u00fas o como una aparici\u00f3n fantasmal tal como se narraba de algunos h\u00e9roes de la antig\u00fcedad.  Sobre todo, no logra alcanzar una comprensi\u00f3n correcta de la doctrina de la Encarnaci\u00f3n y la expiaci\u00f3n.  Cuando llega a hablar de la forma de vida de sus vecinos cristianos, en com\u00fan con todos sus compa\u00f1eros escritores paganos, no puede ver la razonabilidad de la humildad cristiana, ni puede reconciliar con la esperanza cristiana de la conquista del mundo para Cristo, el hecho de que el proselitismo cristiano evita los encuentros con los sabios y poderosos y busca a los pobres y pecadores, mujeres, ni\u00f1os y esclavos, y le predica el Evangelio a ellos.  Su forma tambi\u00e9n, a pesar del probable alcance conciliador de su obra, es la de un defensor especial del paganismo, que utiliza todos los recursos de la dial\u00e9ctica y la ret\u00f3rica, todos los artificios del ingenio y el sarcasmo, para hacer que sus opositores parezcan rid\u00edculos.  Tal vez el secreto de sus esfuerzos para hacer al cristianismo rid\u00edculo se muestra en su desaprobaci\u00f3n de la actitud de indiferencia que los cristianos adoptaron hacia el inter\u00e9s y el bienestar del imperio.  \u00abUstedes se niegan a servir al Estado\u00bb, dice, \u00aben paz o en guerra, desean su ca\u00edda, utilizan todas las fuerzas de sus artes m\u00e1gicas para llevar a cabo la ruina de la humanidad\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su cr\u00edtica del Nuevo Testamento, Celso anticipa las objeciones que se han identificado en nuestro tiempo con los nombres de Strauss y Renan.  Del mismo modo, en las objeciones que presenta desde el punto de vista de la filosof\u00eda se anticip\u00f3 de forma sorprendente a los argumentos utilizados por los racionalistas y evolucionistas modernos.  Quiz\u00e1s se ha puesto demasiado \u00e9nfasis en este \u00faltimo punto.  Sin embargo, es interesante, por decir lo menos, encontrar en el siglo II un oponente del cristianismo oponi\u00e9ndose a la idea cristiana de un origen divino directo del hombre con la teor\u00eda de que los hombres y los animales tienen un origen natural com\u00fan, y que el alma humana surge del alma animal.\n<\/p>\n<h2>Su filosof\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Generalmente se describe a Celso un plat\u00f3nico en filosof\u00eda.  Esto es correcto, si no se entiende en un sentido demasiado exclusivo.  A pesar de que es anterior a Plotino, el primer gran neo-plat\u00f3nico, por casi medio siglo, pertenece a la edad del sincretismo en que la filosof\u00eda griega, d\u00e1ndose cuenta de la insuficiencia de sus recursos propios, desarroll\u00f3 una espiritualidad ecl\u00e9ctica que dio la bienvenida y se esforz\u00f3 por asimilar las ense\u00f1anzas religiosas de los diversos pueblos de Oriente.  Se recurri\u00f3 a esta tendencia sincr\u00e9tica como un remedio contra el materialismo y el escepticismo en que la filosof\u00eda hab\u00eda, por as\u00ed decirlo, perdido vitalidad.  As\u00ed, Celso saca su filosof\u00eda no s\u00f3lo de las obras aut\u00e9nticas de Plat\u00f3n, sino tambi\u00e9n de los escritos pseudo plat\u00f3nicos, en particular las llamadas cartas de Plat\u00f3n, de Her\u00e1clito, Emp\u00e9docles, los estoicos, los epic\u00fareos, y de los sistemas religiosos de la los egipcios, asirios, persas, hind\u00faes, etc Sin embargo, son plat\u00f3nicos los principios fundamentales sobre los que construye este sistema sincr\u00e9tico..  Dios, ense\u00f1a \u00e9l, es el inefable, el ignoto, la fuente de todas las cosas, \u00c9l mismo sin principio, el Logos penetrante, el alma del mundo.   Dios es un esp\u00edritu, y todo lo que ha llegado directamente de sus manos, es esp\u00edritu.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hizo las cosas materiales a trav\u00e9s de la acci\u00f3n de los dioses creados.  La substancia de las cosas materiales es la materia eterna, toda la fuerza es esp\u00edritu (\u00e1ngel o demonio) que mora en la materia.  El alma humana es divina en su origen, fue colocada en el cuerpo a causa de alg\u00fan pecado primordial.  Todo cambio, todo crecimiento y decadencia en el universo, no es el resultado de la casualidad o la violencia, sino parte de un plan de desarrollo en el que los esp\u00edritus contribuyen al dise\u00f1o de un esp\u00edritu que todo lo ve, infinitamente ben\u00e9fico.  Incluso las vicisitudes de la idea de Dios, las religiones de los tiempos antiguos y modernos, son, dice Celso, parte del esquema de cosas divinamente dise\u00f1ado.  Porque no importa c\u00f3mo las religiones del mundo puedan diferir entre s\u00ed, todos ellas afirman que hay un Dios que es supremo.  Por otra parte, debe entenderse que los diversos conceptos mitol\u00f3gicos denotan las mismas facultades (dunameis), que se idolatran en los distintos pa\u00edses con diferentes nombres.  Esos son los poderes ben\u00e9ficos que le dan productos y frutos al cultivador de la tierra.  Los cristianos son, por tanto, ingratos por los dones de la naturaleza cuando se niegan a adorar a las deidades que simbolizan las fuerzas de la naturaleza.  Por \u00faltimo, estos poderes, esp\u00edritus o demonios, median entre Dios y el hombre, y son la fuente inmediata de la profec\u00eda y la hechura de prodigios.  Este \u00faltimo punto es importante.  Para entender la cr\u00edtica de Celso de la narrativa del Evangelio, es necesario recordar que \u00e9l era un firme creyente en la posibilidad de curar por arte de magia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  El tratado de Celso aparece en la obra de Or\u00edgenes; para el texto griego cf. KOETSCHAU, Origenes Werke (Leipzig, 1899), tambi\u00e9n MIGNE, P.G., XI. Una traducci\u00f3n del tratado al alem\u00e1n fue publicada por KEIM, Celsus&#8217; wahres Wort (Zurich, 1873); PATRICK, The Apology of Origen in reply to Celsus (Edimburgo, 1897); BIGG, Neoplatonism (Londres, 1895); GEM, Christian Platonists of Alexandria (Oxford, 1886); LIGHTFOOT, Apostolic Fathers, Part II, II (Londres, 1885); FAIRWEATHER, Origen (Nueva York, 1901); CRUTWELL, Library History of Early Christianity (Londres, 1893), II, 498 sqq.; KAYSER, Le philosophie de Celse (Estrasburgo, 1843); P\u00c9LAGAUD, Etude sur Celse (Paris, 1878); BUHL, La pol\u00e9mique de Celse (Estrasburgo, 1844); EHRHARD, Altchristliche Litteratur, Part I (Friburgo, 1900), 335 ss.; HARNACK, Gesch. der altchristlichen Litteratur (Berl\u00edn, 1897), II, pt. I, 314-5; BARDENHEWER, Gesch. der altkirchlichen Litteratur (Friburgo, 1892), I, 158 ss.; FUNK, Kirchengeschichtl. Abhandl. u. Untersuch. (Paderborn, 1899), II, 152 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Turner, William. \u00abCelsus the Platonist.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03490a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Contenido 1 Su vida 2 Su obra 3 Sus objetivos 4 Su filosof\u00eda Su vida Escritor plat\u00f3nico ecl\u00e9ctico y pol\u00e9mico contra el cristianismo, quien floreci\u00f3 hacia fines del siglo II. 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