{"id":23880,"date":"2016-02-05T16:15:54","date_gmt":"2016-02-05T21:15:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-cesareo-de-arles\/"},"modified":"2016-02-05T16:15:54","modified_gmt":"2016-02-05T21:15:54","slug":"san-cesareo-de-arles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-cesareo-de-arles\/","title":{"rendered":"SAN CESAREO DE ARLES"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\"><b>San Ces\u00e1reo de Arles<\/b>, obispo, administrador, predicador, te\u00f3logo; naci\u00f3 en Chalons, Borgo\u00f1a, entre el 470-71; muri\u00f3 en Arles el 27 de agosto de 543, de acuerdo con Malnory. Entr\u00f3 al monasterio de L\u00e9rins siendo a\u00fan muy joven, pero su salud desmejor\u00f3 y el abad le envi\u00f3 a Arles para que se recuperara.   All\u00ed se gan\u00f3 el cari\u00f1o y la estima del obispo, Aeono, que lo hizo ordenar di\u00e1cono y sacerdote. A la muerte de este obispo, Ces\u00e1reo fue elegido por unanimidad como su sucesor (502 \u00f3 503). Gobern\u00f3 la sede de Arles durante cuarenta a\u00f1os con coraje apost\u00f3lico y prudencia, y se destaca en la historia de ese per\u00edodo infeliz como el obispo m\u00e1s importante de la Galia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su ciudad episcopal, cerca de la desembocadura del R\u00f3dano y cerca de Marsella, conserva todav\u00eda su antigua importancia en la vida social, comercial e industrial de la Galia, y el mundo mediterr\u00e1neo en general; como centro pol\u00edtico, por otra parte, fue objeto de todas las vicisitudes que en las primeras d\u00e9cadas del siglo VI cayeron en suerte a los visigodos y ostrogodos, Borgo\u00f1a y los francos.   Con el tiempo (538) los francos, bajo el rey Childeberto, obtuvieron pleno dominio de la antigua Galia. Durante el largo conflicto, sin embargo, Ces\u00e1reo fue m\u00e1s de una vez el objeto de sospecha por parte de los b\u00e1rbaros.      Bajo Alarico II fue acusado de intenci\u00f3n traicionera de entregar la ciudad a los borgo\u00f1ones, y sin examen o juicio fue exiliado a Burdeos.    Pronto, sin embargo, el rey visigodo cedi\u00f3 y dej\u00f3 a Ces\u00e1reo libre para convocar al importante Concilio de Agde (506), mientras que en cooperaci\u00f3n armoniosa con la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica y el clero \u00e9l mismo public\u00f3 la famosa adaptaci\u00f3n del derecho romano conocido como el \u201cBreviarium Alarici\u00bb, que con el tiempo se convirti\u00f3 en el c\u00f3digo civil de la Galia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo en 508, despu\u00e9s del sitio de Arles, los victoriosos ostrogodos sospecharon que Ces\u00e1reo hab\u00eda conspirado para entregar la ciudad al asedio de los francos y borgo\u00f1ones, por lo cual lo deportaron temporalmente.  Finalmente, en 513, se vio obligado a comparecer ante el rey Teodorico en R\u00e1vena, el cual qued\u00f3, sin embargo, profundamente impresionado por Ces\u00e1reo, le exculp\u00f3, y trat\u00f3 al santo obispo con mucha distinci\u00f3n.   Este \u00faltimo aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para visitar al Papa S\u00edmaco en Roma. El Papa le confiri\u00f3 el palio, y se dice que fue la primera ocasi\u00f3n en que se le conced\u00eda a cualquier obispo occidental.    Tambi\u00e9n concedi\u00f3 al clero de Arles el uso de la dalm\u00e1tica peculiar al clero romano, lo confirm\u00f3 como metropolitano, y renov\u00f3 para \u00e9l personalmente (11 de junio de 514) la dignidad de vicario de la sede apost\u00f3lica en la Galia, m\u00e1s o menos regularmente ocupado por sus predecesores (vea vicario apost\u00f3lico, Tesal\u00f3nica), con lo cual la sede apost\u00f3lica obtuvo en el sur de la Galia &#8212;que todav\u00eda era romana en el lenguaje, temperamento, ley y organizaci\u00f3n social&#8212; un colaborador inteligente y dedicado que hizo mucho para confirmar la autoridad pontificia, no solo en su propia provincia, sino tambi\u00e9n en todo el resto de la Galia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Utiliz\u00f3 su cargo de vicario para convocar la importante serie de concilios relacionados para siempre con su nombre, presididos por \u00e9l, y cuyos decretos son, en parte o en su totalidad, su propia composici\u00f3n. Estos son cinco: Arles (524), Carpentras (527), Orange (II) y Vaison (529) y Marsella (533); este \u00faltimo convocado para juzgar a un obispo, Contumelioso de Riez, un ad\u00faltero confeso, pero que logr\u00f3 despu\u00e9s obtener un indulto del Papa Agapito, con el argumento de procedimiento irregular; se desconoce el resultado final de este caso.   Los otros concilios, cuyo texto se puede leer en la traducci\u00f3n de Clark de la \u00abHistoria de los Concilios\u00bb de Hefele (Edimburgo, 1876-1896), son de vital importancia para la vida religiosa y eclesi\u00e1stica futura de los nuevos reinos b\u00e1rbaros de Occidente.   No pocas disposiciones importantes se incorporaron luego a la ley tradicional o escrita de la Iglesia de Occidente, por ejemplo, sobre la naturaleza y la seguridad de la propiedad eclesi\u00e1stica, la certeza de la ayuda para el clero parroquial, la educaci\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos, la simple y frecuente predicaci\u00f3n de la Palabra de Dios, especialmente en parroquias rurales, etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya Ces\u00e1reo hab\u00eda elaborado un famoso resumen de las primeras colecciones can\u00f3nicas conocidas por los historiadores del derecho can\u00f3nico como el \u00abStatuta Ecclesise Antiqua\u00bb, por el descuido de un copista medieval atribuido err\u00f3neamente al Cuarto Concilio de Cartago (418), pero por Malnory (abajo, 53-62, 291-93) result\u00f3 ser la compilaci\u00f3n de Ces\u00e1reo, despu\u00e9s de que los hermanos Ballerini los hubiesen situado en el siglo V, y Maassen hubiese se\u00f1alado a Arles como el lugar de la compilaci\u00f3n.   Los ricos archivos de la Iglesia de Arles, mucho antes de que fuese un centro de la administraci\u00f3n imperial en Occidente y de la direcci\u00f3n papal, le permiti\u00f3 reunir, en la l\u00ednea divisoria entre lo antiguo y lo nuevo, este valioso resumen, o esp\u00e9culo (speculum), de la vida cristiana antigua en el Occidente romano, a su manera, un equivalente de las Constituciones Apost\u00f3licas y de los C\u00e1nones Apost\u00f3licos (vea C\u00e1nones Apost\u00f3licos) para el Oriente cristiano.   Si a\u00f1adimos a estos concilios su propio mencionado Concilio de Agde, los de Gerona, Zaragoza, Valencia y L\u00e9rida en Espa\u00f1a (516-524), y los de Epaone (517) y Orleans (538, 541) en la Galia (influenciado por Ces\u00e1reo, Malnory, 115, 117), tenemos un retrato documental contempor\u00e1neo de un gran legislador y reformador eclesi\u00e1stico galo-romano cuyo c\u00f3digo cristiano apuntaba a y consigui\u00f3 dos cosas: una disciplina firme pero compasiva y humanitaria de los cl\u00e9rigos y laicos, y la estabilidad y decencia de la vida eclesi\u00e1stica, tanto clerical como mon\u00e1stica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para una mente cat\u00f3lica el antedicho Segundo Concilio de Orange refleja cr\u00e9dito especial para Ces\u00e1reo, pues en \u00e9l se conden\u00f3 la falsa doctrina sobre la gracia conocida como semipelagianismo.   Hay buenas razones para creer que los decretos del concilio (Hefele, ad. An. 529; P.L., XXXIX, 1142-1152) representan la obra (de otro modo perdida) \u00abDe grati\u00e2 et libero arbitrio\u00bb que Genadio (De vir. ill., c. 86) atribuye a Ces\u00e1reo, y la que \u00e9l dice fue aprobada y ampliamente difundida por F\u00e9lix IV (526-530).   Cabe se\u00f1alar que en el prefacio a las actas del concilio, los Padres dicen que est\u00e1n reunidos por la sugerencia y la autoridad de la sede apost\u00f3lica, de la que han recibido ciertas proposiciones o decretos (capitula), reunidos por los antiguos Padres a partir de las Escrituras respecto al asunto en sus manos; como cuesti\u00f3n de hecho, los decretos del concilio se toman casi palabra por palabra, dice De la Bigne (op. cit, 1145-1146.) de San Agust\u00edn. Por \u00faltimo, la confirmaci\u00f3n de los decretos doctrinales del Concilio por Bonifacio II (25 de enero de 531) los hizo autoritativos en la Iglesia Universal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ces\u00e1reo, sin embargo, fue m\u00e1s conocido en su \u00e9poca, y todav\u00eda se le recuerda mejor, como un popular predicador, el primer gran Volksprediger de los cristianos, cuyos sermones todav\u00eda se conservan.   Cierto n\u00famero de estos discursos, m\u00e1s o menos cuarenta, se ocupan de temas del Antiguo Testamento, y siguen la tipolog\u00eda predominante popularizada por San Agust\u00edn; buscan por todas partes un sentido m\u00edstico, pero evitan toda pompa y sutilezas ret\u00f3ricas, y obtienen mucho del admirable comentario sobre los Salmos \u00abEnarrationes in Psalmos\u00bb, de San Agust\u00edn.   Al igual que los discursos morales \u00ab, Admonitiones\u00bb, son bastante breves (su l\u00edmite usual era de quince minutos), claros y sencillos en el lenguaje, ricos en im\u00e1genes y alusiones tomadas de la vida cotidiana del habitante de la ciudad o el campesino, el mar, el mercado , la vi\u00f1a, el redil de las ovejas, el suelo, y reflejan en un centenar de formas la todav\u00eda vigorosa vida romana de la Galia meridional, donde todav\u00eda se hablaba griego en Arles,  y donde los comerciantes asi\u00e1ticos a\u00fan rondaban el delta del R\u00f3dano.   El serm\u00f3n de Ces\u00e1reo abre generalmente con una introducci\u00f3n f\u00e1cil y familiar, ofrece unas cuantas verdades simples enunciadas en forma amena y pr\u00e1ctica, y cierra con una recapitulaci\u00f3n.   La mayor\u00eda de los sermones tratan sobre los principios de la moral cristiana, las sanciones divinas: el infierno y el purgatorio (para este \u00faltimo ver Malnory, 185-86), las diversas clases de pecadores, y los vicios principales de su \u00e9poca y entorno: vicio p\u00fablico, adulterio y concubinato, la embriaguez, el abandono de la Misa, el amor a la riqueza (consistente en tierras), las numerosas supervivencias de un paganismo que s\u00f3lo estaba reci\u00e9n superado.   En ellos se reproduce la vida popular de la Provincia, a menudo con una precisi\u00f3n fotogr\u00e1fica, y muchas veces con ingenuo buen car\u00e1cter. Estos sermones son un tesoro valioso para los estudiantes de la historia, ya sean de derecho can\u00f3nico, historia del dogma, disciplina o liturgia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos de estos sermones fueron a menudo copiados con las obras de San Agust\u00edn, cuyo texto, como se dijo, a menudo reproduc\u00edan. El editio princeps es el de Gilberto Cognato Nozareno (Basilea, 1558), e incluye cuarenta sermones, de los cuales, de acuerdo con Arnold (vea abajo, 492), s\u00f3lo unos veinte y cuatro eran seguramente genuinos.   Los grandes mauristas, Coustant y Blanc-pain, dejaron en claro su t\u00edtulo a 103, los que imprimieron en el ap\u00e9ndice del quinto volumen de la edici\u00f3n benedictina de San Agust\u00edn (PL, LXVII, 1041-90, 1121-25).   Casimiro Oudin, el ex premonstratense y familiarizado en su \u00e9poca de cat\u00f3lico con los mauristas mencionados, planeaba (1722) llevar a cabo una edici\u00f3n especial de los sermones y escritos de Ces\u00e1reo, la primera de las cuales calculaba como en n\u00famero de 158.   Los editores benedictinos de la \u00abHistoire Litt\u00e9raire de la France\u00bb (III, 200-217) certifican como seguramente genuinos 122 \u00f3 123.  Josef Fessler, obispo de Sankt P\u00f6lten, hab\u00eda planeado una edici\u00f3n de San Ces\u00e1reo, pero la muerte lo sorprendi\u00f3 (1872), y sus materiales pasaron a los benedictinos de Maredsous en B\u00e9lgica, quienes confiaron esta tarea tan importante a  Dom Germain Morin.   En la \u00abRevue B\u00e9n\u00e9dictine\u00bb (febrero de 1893) dio a conocer los principios y el m\u00e9todo para su nueva edici\u00f3n. Varios otros ensayos de la misma pluma y en el mismo lugar representan el m\u00e1s selecto conocimiento moderno sobre el tema.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la historia de la vida mon\u00e1stica y las reformas en la Galia, Ces\u00e1reo ocupa un lugar de honor entre San Mart\u00edn de Tours y San Honorato de Lerins por un lado, y San Columbano por el otro; mientras que \u00e9l es un contempor\u00e1neo de San Benito, y de hecho le sobrevivi\u00f3 s\u00f3lo unos pocos meses. Compuso dos reglas, una para los hombres (\u00abAd Monachos\u00bb), y la otro para las mujeres (\u00abad Virgines\u00bb), tanto en Migne (PL, LXVII, 1099 ss., 1103 ss.) reimpresas a partir de Holstein-Brockie (\u00abCodex regularum monasticarum \u00ab, Augsburgo, 1759).   La regla para los monjes se basa en la de Lerins, seg\u00fan transmitida por la tradici\u00f3n oral, pero a\u00f1ade el importante elemento de la estabilidad de la profesi\u00f3n (ut usque ad mortem suam ibi perseveret. c. i), una renuncia legal de su propiedad, y una comunidad m\u00e1s perfecta de los bienes.  Esta regla pronto dio paso a la regla de Columbano, y con esta \u00faltimo, con el tiempo a la Regla de San Benito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La regla para monjas, sin embargo, tuvo un destino diferente. \u00abFue la obra de toda su vida\u00bb, dice Malnory (257) y en ella derram\u00f3 toda su prudencia, sensibilidad, experiencia y visi\u00f3n de futuro. Toma mucho de la famosa Ep\u00edstola CCXI de San Agust\u00edn y de Juan Casiano; sin embargo, fue la primera regla elaborada para mujeres que viven en una comunidad perfecta, y ha permanecido como el modelo de todas las dem\u00e1s.  Incluso hoy en d\u00eda, dice Malnory (263), \u00abre\u00fane todas las condiciones necesarias para un convento de monjas de clausura de observancia estricta\u00bb.   Su propia hermana, Santa Ces\u00e1rea, fue colocada a la cabeza del monasterio (el primero construido en los famosos Aliscamps, fuera de las murallas de Arles, y despu\u00e9s trasladado al interior de la ciudad), que a la muerte del santo fundador contaba con doscientas monjas.   Asombr\u00f3 a sus contempor\u00e1neos, que lo consideraban como un arca de salvaci\u00f3n para las mujeres en aquellos tiempos tormentosos, y le arranc\u00f3 al Papa Hormisdas un grito de admiraci\u00f3n, conservado para nosotros en la carta por la que, a petici\u00f3n de Ces\u00e1reo, aprob\u00f3 y confirm\u00f3 esta nueva obra (super clericorum et monasteriorum excubias consuetas puellarum quoque Dei choros noviter instituisse te, P.L., LXVII, 1285).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Papa tambi\u00e9n confirm\u00f3 la exenci\u00f3n total de la abadesa y sus monjas de toda autoridad episcopal; los futuros obispos s\u00f3lo pod\u00edan visitarlas de vez en cuando, en el ejercicio de sus deberes pastorales, o en caso de grave violaci\u00f3n de la regla.   Las elecciones, la constituci\u00f3n, la administraci\u00f3n interna, incluso la elecci\u00f3n del sacerdote celebrante se le confi\u00f3 en exclusiva a la comunidad de acuerdo con la regla que Ces\u00e1reo no dejaba de perfeccionar en todo momento; en el \u00abRecapitulatio\u00bb que finalmente a\u00f1adi\u00f3 (y en su testamento) insiste de nuevo en la exenci\u00f3n casi total del monasterio, como si esta libertad de todo control externo o interferencia le pareciesen imprescindibles.   Al entrar las monjas hac\u00edan una promesa solemne de permanecer hasta la muerte; por otra parte, a petici\u00f3n de \u00e9ste, el Papa S\u00edmaco invalid\u00f3 el matrimonio de cualquier monja profesa (Malnory, 264).  El mobiliario del convento era de los m\u00e1s sencillos, y no se les permit\u00edan pinturas (una disposici\u00f3n despu\u00e9s distorsionada a favor de la iconoclasia).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus principales ocupaciones eran la hilatura de lana, la fabricaci\u00f3n de sus propios vestidos, el cuidado del monasterio, aparte de la oraci\u00f3n y la meditaci\u00f3n.   Cabe se\u00f1alar, sin embargo, que el obispo siempre prove\u00eda para el copiado de las Escrituras (inter psalmos et jejunia, vigilias quoque ac lections libros divinos pulchre scriptitent virgines Christi), bajo la direcci\u00f3n de Ces\u00e1rea.   En el transcurso del siglo VI la regla de las monjas se adapt\u00f3 en otras partes de la Galia a los monasterios de hombres, mientras que numerosos monasterios de mujeres la adoptaron abiertamente, por ejemplo, la famosa Abad\u00eda de la Santa Cruz de Poitiers, fundada por San Radegundo.   Su extensi\u00f3n se vio favorecida tambi\u00e9n por el hecho de que no pocos de sus disc\u00edpulos llegaron a ser obispos y abades, y como tales, naturalmente, introdujeron el ideal de vida religiosa creada por su venerado maestro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se acercaba su fin, hizo su testamento (Testamentum), con todo el formalismo del derecho romano, a favor de sus queridas monjas (PL, LXVII, 1139-40; Baronio, Ann Eccl., ad. An. 308, no. 25), encomendando su regla y el afecto a su sucesor, y le dej\u00f3 a su hermana, Ces\u00e1rea, como un recuerdo especial, un gran manto que ella hab\u00eda hecho para \u00e9l (mantum majorem quem de cannabe fecit).   La autenticidad de este curioso y valioso documento ha sido puesta en duda, pero sin raz\u00f3n suficiente. Es aceptado por Malnory, y ha sido reeditado por Dom Morin (Revue B\u00e9n\u00e9dictine, 1896, XVI, 433-43, 486). Ces\u00e1reo fue un monje perfecto en la silla episcopal, y sus contempor\u00e1neos lo reverenciaban como tal  (ordine et officio clericus; humilitate, charitate, obedientia, cruce monachus permanet&#8212;Vita Caesarii, I, 5). Fue un pastor piadoso y pac\u00edfico en medio de la barbarie y la guerra, generoso y caritativo hasta el extremo, sin embargo, un gran benefactor de la Iglesia, consciente de los indefensos, delicado en el trato con los ricos y poderosos, en toda su vida un modelo de discurso y acci\u00f3n cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos a\u00f1adir que \u00e9l fue el primero en introducir en su catedral las horas de tercia, sexta y nona; tambi\u00e9n enriqueci\u00f3 con himnos la salmodia de cada hora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  MORIN en Revue B\u00e9n\u00e9dictine (Maredsous, 1891-1908), passim; LEJAY, St. C\u00e9saire d&#8217;Arles in Revue du Clerg\u00e9 fran\u00e7ais (Par\u00eds, 1895), IV, 97, 487, y Revue biblique (Par\u00eds, 1895), IV, 593; MALNORY, St. C\u00e9saire Ev\u00eaque d&#8217;Arles (Par\u00eds, 1894), bibliograf\u00eda; ARNOLD (no-cat\u00f3lico), Caesarius von Arelate und die gallische Kirche seiner Zeit (Leipzig, 1894).  Para el largo conflict respect a la primac\u00eda de Galia, entre las Iglesias de Arles y Vienne, vea GUNDLACH, Der Streit der Bisth\u00fcmer Arles und Vienne um den Primatus Galliarum in Neues Archiv (1888-90), XIV, 251, XIV, 9, 233; DUCHESNE, La primatie d&#8217;Arles, in M\u00e9m. de la Soc. des Antiquaires de France (1891-92), II, 155; SCHMITZ, Der Vikariat von Arles in Hist. Jahrbuch (1891), XII, 11, 245. Para la historia general de la Iglesia de Arles en este period, vea DU PORT, Histoire de l&#8217;\u00c9glise d&#8217;Arles, tir\u00e9e des meilleurs auteurs (Par\u00eds, 1690); SAXIUS, Pontificium Arelatense (Aix-en-Provence, 1629); TRICHAUD, Hist. de la sainte \u00e9glise d&#8217;Arles (N&#8217;mes-Paris, 1856); y para la vida pol\u00edtica y social del per\u00edodo, FAURIEL, Hist. de la Gaule m\u00e9ridionale sous les conqu\u00e9rants germains (Par\u00eds, 1856); DAHN, K\u00f6nige der Germanen (Leipzig, 1885).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Shahan, Thomas. \u00abSt. Caesarius of Arles.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. 23 Dec. 2012 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/03135b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Ces\u00e1reo de Arles, obispo, administrador, predicador, te\u00f3logo; naci\u00f3 en Chalons, Borgo\u00f1a, entre el 470-71; muri\u00f3 en Arles el 27 de agosto de 543, de acuerdo con Malnory. Entr\u00f3 al monasterio de L\u00e9rins siendo a\u00fan muy joven, pero su salud desmejor\u00f3 y el abad le envi\u00f3 a Arles para que se recuperara. 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