{"id":23921,"date":"2016-02-05T16:17:31","date_gmt":"2016-02-05T21:17:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-cipriano-de-cartago\/"},"modified":"2016-02-05T16:17:31","modified_gmt":"2016-02-05T21:17:31","slug":"san-cipriano-de-cartago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-cipriano-de-cartago\/","title":{"rendered":"SAN CIPRIANO DE CARTAGO"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify;\">(Cecilio Cipriano Tascio)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Su Vida<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 La persecuci\u00f3n de Decio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 La unidad de la Iglesia<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Novacianismo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Los Lapsos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Rebautismo de los herejes<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Apelaciones a Roma<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Martirio<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Escritos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Doctrina<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 Ap\u00f3crifos<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Su Vida<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obispo y m\u00e1rtir. De su fecha de nacimiento y los primeros a\u00f1os de su vida nada se conoce con exactitud. Al momento de su conversi\u00f3n al Cristianismo, probablemente ya hab\u00eda pasado la mitad de su vida. Fue famoso como r\u00e9tor y jurista, ten\u00eda una considerable riqueza y gozaba, sin lugar a dudas, de una posici\u00f3n privilegiada en la metr\u00f3polis de Africa. Sabemos por San Poncio, su di\u00e1cono, cuya historia sobre la vida del santo se ha conservado, que su semblante era solemne pero sin severidad, y alegre pero sin efusividad. Su don de elocuencia es evidente en sus escritos. No fue un pensador, un fil\u00f3sofo o un te\u00f3logo, sino un hombre de mundo y administrador, y de un car\u00e1cter firme y vigoroso. Su conversi\u00f3n se debi\u00f3 a un presb\u00edtero de su misma edad llamado Ceciliano, con el que aparentemente se fue a vivir. Antes de morir Ceciliano encomend\u00f3 su esposa y su familia al cuidado de Cipriano. Mientras aun era catec\u00fameno, el santo decidi\u00f3 guardar castidad y reparti\u00f3 la mayor parte de sus bienes entre los pobres. Vendi\u00f3 sus propiedades, incluyendo sus jardines en Cartago. Estas le fueron regresadas (Dei indulgentia restituti, dice Poncio), al ser compradas aparentemen-te por sus amigos para devolv\u00e9rselas; pero \u00e9l las vender\u00eda de nuevo, movido por la persecuci\u00f3n. Su bautismo probablemente tuvo lugar en el 246, posiblemente en la noche de Pascua, el 18 de Abril.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer escrito Cristiano de Cipriano es \u00abAd Donatum\u00bb, un mon\u00f3logo dirigido a un amigo, sentado bajo la p\u00e9rgola de una cava. \u00c9l cuenta c\u00f3mo, hasta que la gracia de Dios lo ilumin\u00f3 y fortaleci\u00f3 su conversi\u00f3n, le parec\u00eda imposible dominar los vicios en una decadente sociedad Romana de la que traza una pintura entristecedora; los espect\u00e1culos con gladiadores, el teatro, los tribunales injustos, la vacuidad del \u00e9xito pol\u00edtico; el \u00fanico refugio es la templanza, el estudio y la piadosa vida de los Cristianos. Probablemente al principio se colocaron las pocas palabras que Donato dirige a Cipriano, las cuales fueron impresas por Hartel como una carta ficticia. El estilo de este op\u00fasculo es rebuscado y nos recuerda la grandilocuencia e incomprensibilidad de Poncio. No es como Tertuliano, brillante, b\u00e1rbaro, inculto, sino que refleja el preciosismo que Apuleyo puso de moda en \u00c1frica. En sus otros trabajos Cipriano se dirige a un auditorio cristiano; su propio fervor se manifiesta al m\u00e1ximo, su estilo se hace m\u00e1s simple aunque vigoroso, y en ocasiones po\u00e9tico pero no florido. Sin ser un cl\u00e1sico, est\u00e1 acorde a su tiempo, y la cadencia de las frases tiene un ritmo preciso en todos sus escritos m\u00e1s cuidadosos. En general, su belleza de estilo ha sido raramente igualada y nunca superada entre los Padres Latinos, excepto por la energ\u00eda y agudeza incomparables de San Jer\u00f3nimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro trabajo de sus primeros d\u00edas fue el \u00abTestimonia ad Quirinum\u00bb, en dos libros. Consta de pasajes de la Escritura ordenados bajo algunos t\u00edtulos para ilustrar el fin de la Antigua Ley y su plena realizaci\u00f3n en Cristo. Un tercer libro, agregado m\u00e1s tarde, contiene textos que tratan temas de \u00e9tica Cristiana. Esta obra es de un gran valor para la historia de la antigua versi\u00f3n Latina de la Biblia. Nos da un texto Africano cercanamente relacionado con el manuscrito Bobbio, conocido como k (Tur\u00edn). La edici\u00f3n de Hartel ha tomado el texto de un manuscrito que muestra una versi\u00f3n revisada, pero lo que Cipriano escribi\u00f3 puede ser bastante bien recuperado del manuscrito citado en las notas de Hartel como L. Otro libro de exhortaciones sobre el martirio se titula \u00abAd Fortunatum\u00bb, cuyo texto no puede ser apreciado en ninguna edici\u00f3n impresa. Cipriano era, ciertamente, s\u00f3lo un reci\u00e9n converso cuando se convirti\u00f3 en Obispo de Cartago, hacia finales del 248 o a principios del 249, pero pas\u00f3 por todos los grados del ministerio. \u00c9l hab\u00eda declinado el cargo, pero el pueblo le oblig\u00f3 a aceptarlo. Una minor\u00eda se opuso a su elecci\u00f3n, incluyendo cinco presb\u00edteros que permane-cieron como sus enemigos; pero, como \u00e9l nos lo cuenta, fue elegido v\u00e1lidamente \u00abdespu\u00e9s del juicio Divino, el voto del pueblo y el consentimiento de los obispos\u00bb.\n<\/p>\n<h3>La persecuci\u00f3n de Decio<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La prosperidad de la Iglesia durante un periodo de paz de treinta y ocho a\u00f1os hab\u00eda producido grandes des\u00f3rdenes. Hasta muchos de los obispos cedieron a la mundaner\u00eda y el lucro personal, y nosotros nos enteramos aun de peores esc\u00e1ndalos. En Octubre del 249, Decio se convirti\u00f3 en emperador con el deseo de recuperar la antigua virtud de Roma. En Enero del 250, public\u00f3 un edicto contra los Cristianos. Se envi\u00f3 a la muerte a los obispos, muchas personas fueron castigadas y torturadas hasta que abjuraran.. El 20 de Enero fue martirizado el Papa Fabi\u00e1n, y casi al mismo tiempo Cipriano tuvo que huir y esconderse en un lugar seguro, hecho que sus enemigos continuamente le reprocharon. Pero permanecer en Cartago era exponerse a la muerte, atraer mayores peligros sobre otros, y dejar a la Iglesia sin gobierno; y en esos tiempos elegir un nuevo obispo habr\u00eda sido tan imposible como lo era en Roma. Concedi\u00f3 mucha potestad a un confesor, Rogaciano, para atender a los necesitados. Parte del clero perdi\u00f3 la fe, y otros se dispersaron; Cipriano suspendi\u00f3 sus estipendios para que ejercieran sus ministerios con menos peligro que el obispo. Desde su retiro anim\u00f3 a los confesores y escribi\u00f3 elocuentes paneg\u00edricos sobre los m\u00e1rtires. Quince murieron pronto en la prisi\u00f3n y uno en las minas. A la llegada del proc\u00f3nsul en Abril aument\u00f3 la severidad de la persecuci\u00f3n. San Map\u00e1lico muri\u00f3 gloriosamente el d\u00eda 17. Los ni\u00f1os eran torturados, las mujeres deshonradas. Num\u00eddico, quien hab\u00eda confortado y animado a muchos, vio quemar viva a su esposa, y \u00e9l mismo fue medio quemado y luego abandonado para morir; su hija lo encontr\u00f3 a\u00fan con vida, se recuper\u00f3 y Cipriano lo hizo sacerdote. Varios, despu\u00e9s de haber sido torturados dos veces, fueron destituidos o desterrados, a menudo en la mendicidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero exist\u00eda la otra cara de la imagen. En Roma, los aterrorizados Cristianos corrieron a los templos para sacrificar. En Cartago la mayor\u00eda apostat\u00f3. Algunos no sacrificar\u00edan sino que adquirir\u00edan los libelli, o certificados, para lograr la exenci\u00f3n de sus familias a\u00fan al precio de su propio pecado. De estos libellatici hab\u00eda varios miles en Cartago. De los que cayeron, los hubo que no se arrepintieron, otros se unieron a los herejes, pero los m\u00e1s de ellos clamaron por el perd\u00f3n y su readmisi\u00f3n en la Iglesia. Hubo quienes, despu\u00e9s de haber sacrificado bajo tortura, se retractaron y regresaron para ser torturados de nuevo. Casto y Emilio fueron quemados por abjurar, otros fueron exiliados; pero casos como estos fueron extremadamente raros. Unos pocos comenzaron a pagar un castigo can\u00f3nico. El primero en sufrirlo fue un joven Cartagin\u00e9s, de nombre Celerino. \u00c9l se reconcili\u00f3 y fue convertido en lector por Cipriano. Su abuela y dos t\u00edos hab\u00edan sido m\u00e1rtires, pero sus dos hermanas apostataron por temor a las torturas, y en su arrepentimiento ellas mismas se ofrecieron para atender a quienes estaban en prisi\u00f3n. Su hermano buscaba con urgencia su readmisi\u00f3n. Su carta enviada desde Roma a Luciano, un confesor en Cartago, a\u00fan existe con la respuesta de este \u00faltimo. Luciano consigui\u00f3 de un m\u00e1rtir de nombre Paulo, poco antes de su pasi\u00f3n, una encomienda para conceder la paz a todo aquel que la pidiera, y distribuy\u00f3 estas \u00abindulgencias\u00bb con una f\u00f3rmula vaga: \u00abPermit\u00e1mosle a uno comulgar con su familia\u00bb. Tertuliano habla en el 197 de la \u00abcostumbre\u00bb de aquellos que, sin estar reconciliados con la Iglesia, suplicaban a los m\u00e1rtires esta paz. M\u00e1s tarde, en sus d\u00edas como Montanista (c. 220), exhortaba a que los ad\u00falteros a quienes el Papa Calixto estaba dispuesto a perdonar despu\u00e9s de la debida penitencia, pudieran ya ser readmitidos mediante una simple imploraci\u00f3n a los confesores y a aquellos que se encontraban confinados en las minas. Consecuentemente, encontramos a Luciano expidiendo exculpaciones en el nombre de los confesores que a\u00fan se encontraban con vida, lo que constitu\u00eda un manifiesto abuso. El heroico Map\u00e1lico hab\u00eda intercedido solamente por su propia madre y su hermana. Parecer\u00eda ahora como si no tuviera que hacerse cumplir nin-guna penitencia sobre los lapsos, y Cipriano escribi\u00f3 para protestar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto llegaron desde Roma noticias oficiales de la muerte del Papa Fabi\u00e1n, junto con una carta sin firmar y mal escrita dirigida al clero de Cartago de una parte del clero Romano, acusando a Cipriano por haber abandonado a su grey y dando consejos sobre la forma de tratar a los lapsos. Cipriano explic\u00f3 su conducta (Ep. XX), y envi\u00f3 a Roma copias de trece de las cartas que escribi\u00f3 a la comunidad de Cartago desde su refugio. Los cinco presb\u00edteros que se opusieron a \u00e9l estaban ya recibiendo de inmediato a la comuni\u00f3n a todo el que tuviera recomendaciones de los confesores, y estos mismos emitieron una indulgencia general, de acuerdo a la cual los obispos readmitir\u00edan a la comuni\u00f3n a todos aquellos a quienes ellos hubieran examinado. Esto fue un atropello a la disciplina eclesi\u00e1stica, y aun Cipriano estaba dispuesto a dar cierto valor a las indulgencias que de esta forma incorrecta se conced\u00edan, siempre y cuando todo se hiciera en sumisi\u00f3n al obispo. \u00c9l propuso que los libellatici podr\u00edan ser readmitidos, cuando estuvieran en peligro de muerte, por un presb\u00edtero o hasta por un di\u00e1cono, pero el resto deber\u00eda esperar a que la persecuci\u00f3n terminara, cuando pudieran celebrarse concilios en Roma y Cartago, y se lograra llegar a un acuerdo com\u00fan sobre el tema. Se tendr\u00edan algunas consideraciones sobre las prerrogativas de los confesores, pero la situaci\u00f3n de los lapsos no deber\u00eda ser mejor que la de los que perseveraron, fueron torturados, despojados o exiliados. Los culpables se aterrorizaron por las maravillas que entonces ocurrieron. Un hombre se qued\u00f3 sin habla en el mismo Capitolio en donde hab\u00eda renegado de Cristo. Otro se volvi\u00f3 loco en los ba\u00f1os p\u00fablicos, y se le carco-mi\u00f3 la lengua con la que hab\u00eda probado un sacrificio pagano. En presencia del propio Cipriano, un infante que hab\u00eda sido llevado por su ni\u00f1era a tomar parte de lo ofrecido en un altar pagano y luego al Santo Sacrificio celebrado por el obispo, fue puesto en tortura y vomit\u00f3 las Sagradas Especies que hab\u00eda recibido en un c\u00e1liz consagrado. Una mujer relapsa de edad avanzada, hab\u00eda ca\u00eddo en un ataque al aventurarse a comulgar indignamente. Otra, al abrir el recipiente en el cual, de acuerdo a la costumbre, hab\u00eda llevado a su casa el Sant\u00edsimo Sacramento para una Comuni\u00f3n privada, fue disuadida de tocarlo sacr\u00edlegamente por un fuego que apareci\u00f3 de repente. Y aun otra mujer encontr\u00f3 dentro de su cop\u00f3n nada m\u00e1s que cenizas. Hacia Septiembre, recibi\u00f3 una promesa de apoyo de los sacerdotes Romanos en dos cartas escritas por el famoso Novaciano en nombre de todos sus colegas. A principios del 251 la persecuci\u00f3n decay\u00f3, debido al surgimiento sucesivo de dos emperadores rivales. Los confesores fueron liberados y se convoc\u00f3 un concilio en Cartago. Por la perfidia de algunos sacerdotes Cipriano no pudo dejar su refugio hasta despu\u00e9s de la Pascua (el 23 de Marzo). Pero escribi\u00f3 una carta a su grey denunciando al m\u00e1s infame de los cinco presb\u00edteros, Novato, y a su di\u00e1cono Felic\u00edsimo (Ep. XLIII). A la instrucci\u00f3n de los obispos de aplazar la reconciliaci\u00f3n de los lapsos hasta el concilio, Felic\u00edsimo hab\u00eda replicado con un manifiesto, declarando que ninguno que hubiera aceptado las abundantes limosnas distribuidas por \u00f3rdenes de Cipriano, podr\u00eda comulgar con \u00e9l. El tema de la carta es desarrollado en una forma m\u00e1s completa en el tratado \u00abDe Ecclesiae Catholicae Unitate\u00bb, que fue escrito por Cipriano alrededor de esta \u00e9poca (Benson pens\u00f3 equivocadamente que fue escrita contra Novaciano algunas semanas m\u00e1s tarde).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este celebrado panfleto fue le\u00eddo por su autor al concilio con el que se encontr\u00f3 en Abril, y en el que pudo obtener el apoyo de los obispos contra el cisma iniciado por Felic\u00edsimo y Novato, quienes contaban ya con un gran n\u00famero de seguidores. La unidad de la que San Cipriano trata no es tanto la unidad de toda la Iglesia, cuya necesidad \u00e9l postula ligeramente, como la unidad que se ha conservado en cada di\u00f3cesis por la uni\u00f3n con el obispo; la unidad de toda la Iglesia se mantiene por la estrecha uni\u00f3n de los obispos quienes est\u00e1n \u00abpegados uno con otro\u00bb, de aqu\u00ed que cualquiera que no est\u00e1 con su obispo est\u00e1 fuera de la unidad de la Iglesia y no puede estar unido a Cristo; el modelo del obispo es San Pedro, el primer obispo. Los controversialistas Protestantes han atribuido a San Cipriano el absurdo argumento de que Cristo dijo a San Pedro lo que \u00c9l realmente ten\u00eda la intenci\u00f3n de hacerlo para todos, con el fin de dar un modelo o una imagen de unidad. Lo que San Cipriano dice en realidad es simplemente esto, que Cristo, vali\u00e9ndose de la met\u00e1fora de un edificio, fund\u00f3 su Iglesia sobre una sola base que manifestar\u00e1 y asegurar\u00e1 su unidad. Y as\u00ed como Pedro es la base que sostiene a toda la Iglesia junta, el obispo lo es en cada di\u00f3cesis. Con este \u00fanico argumento Cipriano pretende cortar de ra\u00edz todas las herej\u00edas y cismas. Ha sido un error tratar de encontrar alusi\u00f3n a Roma en este pasaje (De Unit., 4).\n<\/p>\n<h3>La unidad de la Iglesia<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los d\u00edas de la apertura del concilio (251), llegaron dos cartas desde Roma. Una de ellas, anunciando la elecci\u00f3n del papa, San Cornelio, fue le\u00edda por Cipriano ante toda la asamblea; la otra conten\u00eda acusaciones tan violentas y poco probables contra el nuevo papa, que pens\u00f3 que era mejor ignorarla. Pero dos obispos, Caldonio y Fortunato, fueron enviados a Roma para obtener mayor informaci\u00f3n, y todo el concilio tuvo que esperar su regreso con el mismo inter\u00e9s como si se tratara de una elecci\u00f3n papal. Mientras tanto se recibi\u00f3 otro mensaje con la noticia de que Novaciano, el presb\u00edtero m\u00e1s eminente de todo el clero Romano, hab\u00eda sido hecho papa. Afortunadamente llegaron al mismo tiempo dos prelados africanos, Pompeyo y Est\u00e9fano, que hab\u00edan estado presentes en la elecci\u00f3n de Cornelio y pudieron testificar que \u00e9l hab\u00eda sido elegido v\u00e1lidamente \u00aben el lugar de Pedro\u00bb, cuando no hubo otro pretendiente. Fue as\u00ed posible replicar a las recriminaciones de los mensajeros de Novaciano, y se envi\u00f3 a Roma una breve carta explicando la discusi\u00f3n que hab\u00eda tenido lugar en el concilio. Poco tiempo despu\u00e9s lleg\u00f3 el reporte de Caldonio y Fortunato junto con una carta de Cornelio, en la que este \u00faltimo se quejaba un poco de la tardanza en reconocerlo. Cipriano escribi\u00f3 a Cornelio explic\u00e1ndole su prudente conducta. Adem\u00e1s a\u00f1adi\u00f3 una carta dirigida a los confesores que eran el principal apoyo del antipapa, dejando a Cornelio la decisi\u00f3n de si deber\u00eda entregarla o no. Tambi\u00e9n envi\u00f3 copias de sus dos tratados \u00abDe Unitate\u00bb y \u00abDe Lapsis\u00bb (este hab\u00eda sido compuesto por \u00e9l inmediatamente despu\u00e9s del otro), y deseaba que los confesores los leyeran en ese orden para que pudieran entender la cosa tan horrible que es el cisma. Es en esta copia del tratado \u00abDe Unitate\u00bb en la que, al parecer con mucha probabilidad, Cipriano agreg\u00f3 en el margen una versi\u00f3n alterna del cap\u00edtulo cuarto. El texto original, como se encuentra en la mayor\u00eda de los manuscritos y como est\u00e1 impresa en la edici\u00f3n de Hartel, dice as\u00ed:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si cualquiera toma en cuenta esto, no hay necesidad de un extenso tratado y de argumentos. &#8216;El Se\u00f1or dijo a Pedro: &#8216;Yo te digo a ti que t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 Mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n sobre ella; a ti te dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos, y lo que t\u00fa ates en la tierra ser\u00e1 atado en el cielo, y lo que t\u00fa desates en la tierra ser\u00e1 desatado en el cielo.&#8217; Sobre uno solo edifica el Se\u00f1or Su Iglesia, y aunque a todos Sus Ap\u00f3stoles despu\u00e9s de Su resurrecci\u00f3n \u00c9l les atribuye una potestad igual y dice: &#8216;Como Mi Padre me envi\u00f3 a Mi, as\u00ed los env\u00edo Yo: Reciban el Esp\u00edritu Santo, a quienes perdonen los pecados les quedar\u00e1n perdonados; a quienes se los retengan les quedar\u00e1n retenidos&#8217;, aunque \u00c9l puede hacer la unidad evidente, dispuso que esa unidad provenga de uno. Ciertamente los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles eran lo que era Pedro, dotados, como una hermandad, de honor y poder, pero el comienzo procede de uno, con lo que la Iglesia demuestra que es una sola. A esta \u00fanica Iglesia el Esp\u00edritu Santo en la persona del Se\u00f1or la designa en el Cantar de los Cantares, y dice, \u00danica es Mi Paloma, Mi perfecta, \u00fanica es ella para su madre, la preferida de la que la engendr\u00f3. El que no sostiene esta uni\u00f3n con la Iglesia, \u00bfacaso cree que mantiene la Fe? El que se rebela contra la Iglesia y se opone a ella \u00bfpuede pensar que est\u00e1 en la Iglesia?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto que lo substituye dice as\u00ed:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2026atado en el cielo. Sobre uno solo edifica el Se\u00f1or Su Iglesia, y al mismo \u00c9l dice despu\u00e9s de Su resurrecci\u00f3n, &#8216;apacienta Mis ovejas&#8217;. Y aunque a todos Sus Ap\u00f3stoles \u00c9l les atribuye una potestad igual, constituy\u00f3 una sola c\u00e1tedra, y dispuso as\u00ed por su autoridad el origen y el fundamento de la unidad. Ciertamente los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles eran lo que era Pedro, pero el primado se da a Pedro, mostrando as\u00ed que hay una sola Iglesia y una sola c\u00e1tedra. Y todos son pastores, pero queda manifiesto que se trata de una sola grey que es apacentada con unanimidad de sentimientos por todos los Ap\u00f3stoles. El que no sostiene esta uni\u00f3n con la Iglesia, \u00bfacaso piensa que mantiene la Fe? Quien abandona la c\u00e1tedra de Pedro, sobre la que est\u00e1 fundada la Iglesia, \u00bf puede pensar que est\u00e1 en la Iglesia?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas versiones alternativas est\u00e1n dadas una despu\u00e9s de la otra en la familia principal de manuscritos que las contienen, mientras que en algunas otras familias las dos han sido parcial o completamente combinadas en una sola. La versi\u00f3n combinada es la \u00fanica que ha sido impresa en varias ediciones, y ha jugado un papel importante en la controversia con los Protestantes. Desde luego esta forma combinada es espuria, pero la versi\u00f3n alternativa dada renglones arriba no s\u00f3lo se ha encontrado en manuscritos de los siglos octavo y noveno, sino que es citado por Beda, por Gregorio Magno (en una carta escrita por su predecesor Pelagio II), y por San Gelasio; de hecho, es casi seguro que fue conocida por San Jer\u00f3nimo y por San Optato en el siglo cuarto. La evidencia de los manuscritos podr\u00eda indicar una fecha igualmente temprana. Cada expresi\u00f3n y pensamiento en el pasaje puede ser comparado con el lenguaje habitual de San Cipriano, y parece ser hoy una idea generalmente aceptada que este texto alternativo es una alteraci\u00f3n hecha por el mismo autor cuando reenvi\u00f3 su trabajo a los confesores Romanos. La \u00abc\u00e1tedra \u00fanica\u00bb en Cipriano es siempre la silla episcopal, y Cipriano ha sido cuidadoso para enfatizar este punto, y al agregar una referencia al otro gran texto Petrino, el Cargo en Juan XXI. La declaraci\u00f3n de igualdad de los Ap\u00f3stoles como Ap\u00f3stoles permanece, y las omisiones se hacen \u00fanicamente con el fin de abreviar. La vieja controversia de que es una falsificaci\u00f3n Romana, est\u00e1 a todas luces totalmente fuera de discusi\u00f3n. Otro pasaje que tambi\u00e9n est\u00e1 alterado en todos los mismos manuscritos es el que contiene la interpolaci\u00f3n; es un p\u00e1rrafo en el que la humilde y piadosa conducta de los lapsos \u00abpor una parte\u00bb (hic) es contrastada en una larga sucesi\u00f3n de paralelismos con el orgullo y malicia de los cism\u00e1ticos \u00abpor otra parte\u00bb (illic), pero en el delicado estilo del tratado, estos \u00faltimos \u00fanicamente son aludidos de una manera general. En los manuscritos \u00abinterpolados\u00bb encontramos que los lapsos, cuya causa ha quedado ahora re-suelta por el concilio, est\u00e1n \u00abpor otra parte\u00bb (illic), mientras que la referencia a los cism\u00e1ticos -significando los confesores Romanos que apoyaron a Novaciano y a quienes hab\u00eda sido enviado el libro- se hizo con toda la intenci\u00f3n de ponerlos en un primer plano mediante la repetici\u00f3n constante de hic, \u00abpor una parte\u00bb.\n<\/p>\n<h3>Novacianismo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La reconvenci\u00f3n del santo tuvo sus efectos, y los confesores se reunieron en torno a Cornelio. Pero durante dos o tres meses la confusi\u00f3n por toda la Iglesia Cat\u00f3lica hab\u00eda sido terrible. Ning\u00fan otro evento en estos primeros tiempos nos muestra tan claramente la enorme importancia del papado en Oriente y en Occidente. San Dionisio de Alejandr\u00eda uni\u00f3 su gran influencia a la del primado Cartagin\u00e9s, y muy pronto pudo escribir que Antioqu\u00eda, Cesarea y Jerusal\u00e9n, Tiro y Laodicea, toda Cilicia y Capadocia, Siria y Arabia, Mesopotamia, el Ponto y Bitinia, hab\u00edan regresado a la unidad y que sus obispos estaban todos en armon\u00eda (Eusebius, Hist. Eccl., VII, v). De esto podemos calcular el \u00e1rea de los disturbios. Cipriano dice que Novaciano \u00abasumi\u00f3 la primac\u00eda\u00bb (Ep. LXIX, 8) y envi\u00f3 a sus nuevos ap\u00f3stoles a muchas ciudades: y en todas las provincias y ciudades en las que desde mucho tiempo atr\u00e1s se hab\u00edan establecido obispos ortodoxos, probados en la persecuci\u00f3n, se atrevi\u00f3 a crear nuevos obispos con la intenci\u00f3n de substituirlos, como si quisiera abarcar por completo el mundo entero (Ep. LV, 24). Tal fue el poder asumido por este antipapa del siglo tercero. Cabe recordar que en los primeros d\u00edas del cisma no surgi\u00f3 ning\u00fan problema de herej\u00eda, y que Novaciano solamente proclam\u00f3 su negativa de conceder el perd\u00f3n a los lapsos hasta despu\u00e9s de que \u00e9l mismo se hizo papa. Las razones de Cipriano para sostener a Cornelio como el obispo leg\u00edtimo est\u00e1n abundantemente detalladas en la Ep. LV que envi\u00f3 a un obispo, quien al principio hab\u00eda dado la raz\u00f3n a los argumentos de Cipriano y que hab\u00eda sido comisionado para informar a Cornelio que \u00abahora comulgaba con \u00e9l, que es con la Iglesia Cat\u00f3lica\u00bb, pero que m\u00e1s tarde hab\u00eda vacilado. Esto implica, evidentemente, que si \u00e9l no comulgaba con Cornelio, podr\u00eda estar fuera de la Iglesia Cat\u00f3lica. Escribiendo al papa, Cipriano se disculpa por su tardanza en reconocerle; y que, por lo menos, ha exhortado a todos aquellos que navegan hacia Roma para asegurarse de que reconozcan y se mantengan fieles a la cuna y ra\u00edz de la Iglesia Cat\u00f3lica (Ep. XLVIII, 3). Esto probablemente significa \u00abla cuna y ra\u00edz , la cual es la Iglesia Cat\u00f3lica\u00bb, pero Harnack y muchos Protestantes, as\u00ed como muchos Cat\u00f3licos, encuentran aqu\u00ed una declaraci\u00f3n de que la Iglesia Romana es la cuna y ra\u00edz. Cipriano continua y agrega que \u00e9l esper\u00f3 un reporte formal de los obispos que hab\u00edan sido enviados a Roma, antes de comprometer a los obispos de \u00c1frica, Numidia y Mauritania a tomar una decisi\u00f3n, la que, cuando ya no quedaran dudas entre sus colegas \u00abpudiera firmemente demostrar y sostener su comuni\u00f3n, que es la unidad y la caridad de la Iglesia Cat\u00f3lica\u00bb. Es cierto que San Cipriano sostuvo que quien estaba en comuni\u00f3n con un antipapa sostenido fuera de la ra\u00edz de la Iglesia Cat\u00f3lica, no se alimentaba de su pecho, no beb\u00eda de su fuente. Era tan poco el rigor de Novaciano el que origin\u00f3 su cisma, que su principal partidario no pod\u00eda ser otro que Novato, quien en Cartago hab\u00eda readmitido indiscriminadamente a los lapsos sin cumplir ninguna penitencia. Al parecer \u00e9l lleg\u00f3 a Roma poco despu\u00e9s de la elecci\u00f3n de Cornelio, y su incorporaci\u00f3n al partido de los rigoristas tuvo el curioso resultado de acabar con la oposici\u00f3n a Cipriano en Cartago. Es verdad que Felic\u00edsimo luch\u00f3 resueltamente durante alg\u00fan tiempo; lleg\u00f3 a nombrar a cinco obispos, todos excomulgados y depuestos, fue \u00e9l quien consagr\u00f3 para el partido a un cierto Fortunato opuesto a San Cipriano, con el fin de no ser relegado por los seguidores de Novaciano, quien ya ten\u00eda un obispo rival en Cartago. La facci\u00f3n inclusive apel\u00f3 a San Cornelio, y Cipriano tuvo que escribir al papa una larga relaci\u00f3n de circunstancias, ridiculizando su pre-sunci\u00f3n de \u00abnavegar a Roma, la Iglesia principal (ecclesia principalis), la C\u00e1tedra de Pedro, de donde brot\u00f3 la unidad del Episcopado, y ni siquiera pensaron que aquellos son los mismos Romanos cuya fe alab\u00f3 San Pablo (Rom., I, 8), a los que no deber\u00eda tener acceso la perfidia\u00bb. Pero esta embajada no fue exitosa, y el partido de Fortunato y Felic\u00edsimo al parecer ha tenido que desaparecer.\n<\/p>\n<h3>Los Lapsos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con respecto a los lapsos el concilio decidi\u00f3 que cada caso tendr\u00eda que ser juzgado sobre sus m\u00e9ritos, y los libellatici deber\u00edan ser readmitidos despu\u00e9s de cumplir periodos de penitencia variados y prolongados, mientras aquellos que de hecho tuvieron que sacrificar, luego de pagar una penitencia de por vida, podr\u00edan recibir la Sagrada Comuni\u00f3n a la hora de su muerte. Pero todo aquel que demorara la aflicci\u00f3n y la penitencia hasta el momento de estar enfermo, tendr\u00eda que ser excluido de toda Comuni\u00f3n. La decisi\u00f3n fue la m\u00e1s severa. Un recrudecimiento de la persecuci\u00f3n, anunciado ya, seg\u00fan nos cuenta Cipriano, por numerosas visiones, motiv\u00f3 la reuni\u00f3n de otro concilio en el verano del 252 (como afirman Benson y Nelke, pero Ritsch y Harnack prefieren el 253), en el que se decidi\u00f3 readmitir enseguida a todos aquellos que estuvieran haciendo penitencia, con objeto de que pudieran ser fortalecidos por la Sagrada Eucarist\u00eda ante la prueba que se avecinaba. En esta persecuci\u00f3n de Gayo y Volusiano, la Iglesia de Roma fue nuevamente probada, pero esta vez Cipriano pudo felicitar al papa por la firmeza mostrada; toda la Iglesia de Roma, dice \u00e9l, ha confesado un\u00e1nimemente, y una vez m\u00e1s su fe, alabada por el Ap\u00f3stol, se ha celebrado por todo el mundo (Ep. LX). Hacia Junio del 253, Cornelio fue exiliado a Centumcellae (Civitavecchia), y muri\u00f3 ah\u00ed, siendo contado entre los m\u00e1rtires por Cipriano y el resto de la Iglesia. Su sucesor, Lucio, fue enviado de inmediato al mismo lugar al momento de su elecci\u00f3n, pero pronto le fue permitido regresar, y Cipriano le escribi\u00f3 para felicitarlo. Muri\u00f3 el 5 de Marzo del 254, y fue sucedido por Esteban, el 12 de Mayo del 254.\n<\/p>\n<h3>Rebautismo de los herejes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho tiempo antes, Tertuliano esgrimi\u00f3 el argumento de que los herejes no tienen el mismo Dios, ni el mismo Cristo como los Cat\u00f3licos, por lo tanto su bautismo es nulo. La Iglesia Africana adopt\u00f3 este punto de vista en un concilio celebrado bajo un predecesor de Cipriano, Agripino, en Cartago. En Oriente tambi\u00e9n exist\u00eda la costumbre de Cilicia, Capadocia y Galacia de rebautizar a los Montanistas que regresaron a la iglesia. La opini\u00f3n de Cipriano sobre el bautismo administrado por her\u00e9ticos fue expresada firmemente: \u00abNon abluuntur illic homines, sed potius sordidantur, nec purgantur delicta sed immo cumulantur. Non Deo nativitas illa sed diabolo filios generat\u00bb (\u00abDe Unit.\u00bb, XI). Un cierto obispo, Magno, escribi\u00f3 para preguntar si el bautismo de los Novacianos ser\u00eda respetado (Ep. LXIX). La respuesta de Cipriano puede datarse al 255; niega que ellos se distingan de cualquier otro de los herejes. Posteriormente encontramos una carta en este mismo sentido, proba-blemente de la primavera del 255 (oto\u00f1o, de acuerdo a d&#8217;Ales), de un concilio de treinta y un obispos realizado bajo la presidencia de Cipriano (Ep. LXX), dirigida a dieciocho obispos Numidios; aparentemente este fue el principio de la controversia. Parece ser que los obispos de Mauritania no siguieron la costumbre del Africa Proconsular y Numidia, y que el Papa Esteban les envi\u00f3 una carta aprobando su adhesi\u00f3n a la costumbre Romana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cipriano, siendo consultado por un obispo Numidio, Quinto, le envi\u00f3 la Ep. LXX, y respondi\u00f3 a sus preguntas (Ep. LXXI). El concilio celebrado en Cartago durante la primavera del a\u00f1o 256, fue m\u00e1s numeroso que lo usual, y sesenta y un obispos firmaron la carta conciliar dirigida al papa explicando sus razones para rebautizar, y afirmando que era una cuesti\u00f3n sobre la cual los obispos eran libres de diferir. Este no era el punto de vista de Esteban, y de inmediato public\u00f3 un decreto, expresando en t\u00e9rminos aparentemente bastante perentorios, que no ser\u00eda hecha ninguna \u00abinnovaci\u00f3n\u00bb (lo que en t\u00e9rminos modernos significa \u00abning\u00fan nuevo bautismo\u00bb), pero la tradici\u00f3n Romana de imponer simplemente las manos sobre los herejes convertidos en se\u00f1al de absoluci\u00f3n, deber\u00eda seguirse en todas partes, so pena de sufrir la excomuni\u00f3n. Evidentemente esta carta fue dirigida a los obispos Africanos, y conten\u00eda algunas censuras severas sobre el mismo Cipriano. Cipriano escribe a Jubaino, que \u00e9l est\u00e1 defendiendo a la \u00fanica Iglesia, la Iglesia fundada sobre Pedro &#8211; \u00bfPor qu\u00e9 entonces es llamado un prevaricador de la verdad, un traidor de la verdad;? (Ep. LXXIII, 11). Al mismo destinatario le env\u00eda las Ep. LXX, LXXI, LXXII; \u00e9l no hace leyes para otros, pero conserva su propia libertad. Env\u00eda tambi\u00e9n una copia de su tratado m\u00e1s reciente \u00abDe Bono Patientiae\u00bb. A Pompeyo, quien le ha pedido ver una copia de la versi\u00f3n de Esteban, le escribe con gran violencia: \u00abA medida que la leas, notar\u00e1s su error m\u00e1s y m\u00e1s claramente; al aprobar el bautismo de todas las herej\u00edas, \u00e9l ha acumulado dentro de su propio seno los pecados de todas ellas; \u00a1una magn\u00edfica tradici\u00f3n, en efecto! \u00a1Qu\u00e9 ceguera de mente, qu\u00e9 depravaci\u00f3n! &#8211; \u00abineptitud\u00bb, \u00abterquedad\u00bb &#8211; tales son los adjetivos que salen de la pluma de uno que declar\u00f3 que sobre este tema hab\u00eda libertad de opini\u00f3n, y quien precisamente en esta carta explica que un obispo nunca debe ser camorrista, sino d\u00f3cil y ense\u00f1able. En Septiembre del 256, se convoc\u00f3 un concilio todav\u00eda mayor en Cartago. Todos estuvieron de acuerdo con Cipriano; Esteban no fue mencionado, y algunos escritores han supuesto que el concilio se reuni\u00f3 antes de que se recibiera la carta de Esteban (Ritschl, Grisar, Ernst, Bardenhewer). Cipriano no quer\u00eda que toda la responsabilidad fuera suya. Declar\u00f3 que nadie puede erigirse a s\u00ed mismo como obispo de obispos, y que todos deben dar su propia opini\u00f3n. Por lo tanto, el voto de cada uno era dado en un peque\u00f1o discurso, y el acta ha llegado hasta nosotros en la correspondencia Cipri\u00e1nica bajo el t\u00edtulo de \u00abSententiae Episcoporum\u00bb. Pero a los mensajeros enviados a Roma con este documento les fue negada una audiencia y a\u00fan cualquier tipo de hospitalidad por parte del papa. Entonces regresaron prontamente a Cartago, y Cipriano busc\u00f3 obtener apoyo de Oriente. Escribi\u00f3 al famoso obispo de Cesarea en Capadocia, Firmiliano, envi\u00e1ndole el tratado \u00abDe Unitate\u00bb y la correspondencia sobre la cuesti\u00f3n bautismal. A mediados de Noviembre se recibi\u00f3 la respuesta de Firmiliano, y que ha llegado hasta nosotros en una traducci\u00f3n hecha por la \u00e9poca en Africa. Su tono es, posiblemente, m\u00e1s violento que el de Cipriano (Ver FIRMILIANO). Despu\u00e9s de esto no sabemos m\u00e1s de la controversia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esteban muri\u00f3 el 27 de Agosto del 257, y fue sucedido por Sixto II, que ciertamente comulgaba con Cipriano, y es llamado por Poncio \u00abun obispo bueno y amante de la paz\u00bb. Probablemente fue examinando la situaci\u00f3n en Roma y al darse cuenta que en el Oriente se hab\u00eda cometido extensamente la misma equivocaci\u00f3n, fue que la cuesti\u00f3n qued\u00f3 zanjada definitivamente. Se debe recordar que, aunque Esteban ped\u00eda obediencia incuestionable, aparentemente, y al igual que Cipriano, consideraba este asunto como una cuesti\u00f3n de disciplina. San Cipriano apoya su punto de vista sobre una inferencia equivocada de la unidad de la Iglesia, y nadie pens\u00f3 en un principio fundamental que m\u00e1s tarde ser\u00eda ense\u00f1ado por San Agust\u00edn, que, dado que Cristo es el autor principal, la validez del sacramento es independiente de la indignidad del ministro: Ipse est qui baptizat. Esto es lo que estaba impl\u00edcito en la insistencia de Esteban de que no era necesario nada m\u00e1s que la forma correcta, \u00abporque el bautismo es dado en el nombre de Cristo\u00bb, y \u00abel efecto se debe a la majestad del Nombre\u00bb. La imposici\u00f3n de manos ordenada por Esteban se expresa reiteradamente in poenitentiam, sin embargo Cipriano contin\u00faa con la discusi\u00f3n de que el don del Esp\u00edritu Santo mediante la imposici\u00f3n de las manos no es una regeneraci\u00f3n, sino que debe ser subsecuente a la misma e implicarla. Esto a llevado a algunos estudiosos a la idea de que tal vez Esteban ten\u00eda la intenci\u00f3n de administrar la confirmaci\u00f3n (Duchesne), o al menos que hab\u00eda sido muy mal interpretado por Cipriano (d&#8217;Ales). Pero el pasaje (Ep. LXXIV) no necesariamente indica esto, y es bastante improbable que la confirmaci\u00f3n se hubiese siquiera pensado en esta situaci\u00f3n. Al parecer Cipriano considera la imposici\u00f3n de las manos una penitencia para recibir el Esp\u00edritu Santo. En Oriente, la costumbre de rebautizar herejes quiz\u00e1s habr\u00eda surgido a partir del hecho que muchos herejes no cre\u00edan en la Sant\u00edsima Trinidad, y probablemente ni siquiera usaban la f\u00f3rmula y la materia correctas. Durante siglos esta pr\u00e1ctica subsisti\u00f3, al menos en el caso de algunas herej\u00edas. Pero en Occidente rebautizar estaba con-siderado como her\u00e9tico, y Africa sigui\u00f3 pronto esta l\u00ednea despu\u00e9s de San Cipriano. San Agust\u00edn, San Jer\u00f3nimo y San Vicente de L\u00e9rins elogian extensamente la firmeza de Esteban como correspond\u00eda a su posici\u00f3n. Pero las desafortunadas cartas de Cipriano se convirtieron en el principal apoyo del puritanismo de los Donatistas. San Agust\u00edn en su \u00abDe Baptismo\u00bb las refuta una por una. No insistir\u00e1 en las violentas palabras quae in Stephanum irritatus effudit, y expresa su confianza de que el glorioso martirio de Cipriano lo habr\u00e1 expiado por sus excesos.\n<\/p>\n<h3>Apelaciones a Roma<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Ep. LXVIII fue escrita para Esteban antes de la ruptura. Cipriano hab\u00eda escuchado dos veces por boca de Faustino, Obispo de Lyons, que Marciano, Obispo de Arles, se hab\u00eda unido al partido de Novaciano. Con toda certeza el papa ya habr\u00eda sido informado de esto por Faustino y por otros obispos de la provincia. Cipriano apremia:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deber\u00eda enviar varias cartas detalladas a nuestros hermanos obispos de la Galia, para no permitir que el obstinado y orgulloso Marciano siga insultando nuestra hermandad\u2026Env\u00ede, por lo tanto, cartas a la provincia y la gente de Arles, por las cuales, se informe que Marciano ha quedado excomulgado, y que otro deber\u00e1 tomar su lugar\u2026para el abundante cuerpo de los obispos, unido por el pegamento de la concordia y el v\u00ednculo de la unidad, con objeto de que, si cualquiera de nuestra hermandad intentara crear una herej\u00eda para herir y devastar el reba\u00f1o de Cristo, el resto debe acudir en su ayuda\u2026Pues aunque somos muchos pastores, alimentamos un solo reba\u00f1o.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece inexplicable que Cipriano est\u00e9 aqu\u00ed dando razones al papa de por qu\u00e9 se atrevi\u00f3 a interferir, y que \u00e9l le atribuya al papa la potestad para deponer a Marciano y ordenar una nueva elecci\u00f3n. Podr\u00edamos comparar su testimonio de que Novaciano usurp\u00f3 un poder similar como antipapa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra carta est\u00e1 fechada un poco m\u00e1s tarde. Procede de un concilio de treinta y siete obispos, y obviamente fue compuesta por Cipriano. Est\u00e1 dirigida al presb\u00edtero F\u00e9lix y a la gente de Legio y Ast\u00farica, y al di\u00e1cono Aelio y a la gente de Em\u00e9rita, en Espa\u00f1a. Relata que los obispos F\u00e9lix y Sabino hab\u00edan venido a Cartago para quejarse. Hab\u00edan sido ordenados leg\u00edtimamente por los obispos de la provincia en lugar de los antiguos obispos, Bas\u00edlides y Marcial, quienes hab\u00edan aceptado libelli durante la persecuci\u00f3n. Poco despu\u00e9s, Bas\u00edlides cay\u00f3 enfermo y blasfem\u00f3 contra Dios; confesando su blasfemia renunci\u00f3 a su obispado, quedando agradecido de que se le permitiera seguir en comuni\u00f3n. Marcial hab\u00eda participado en banquetes paganos y hab\u00eda enterrado a sus hijos en un cementerio pagano. P\u00fablicamente atestigu\u00f3 ante la presencia del procurator ducenarius que \u00e9l hab\u00eda renegado de Cristo. Por consiguiente, contin\u00faa la carta, tales hombres son indignos de ser obispos, por lo que la Iglesia entera y el anterior Papa Cornelio han decidido que los tales pueden ser admitidos a la penitencia, pero jam\u00e1s a la ordenaci\u00f3n; como esto no los beneficiaba, enga\u00f1aron al Papa Esteban, quien se encontraba lejos e ignorante de los hechos, y lograron ser restituidos injustamente en sus sedes; m\u00e1s a\u00fan, con este fraude lo \u00fanico que consiguieron fue aumentar su culpabilidad. De este modo, la carta es una declaraci\u00f3n de que Esteban fue enga\u00f1ado maliciosamente. No se le imputa ninguna falta, ni existe alg\u00fan reclamo para revertir su decisi\u00f3n o para negar su derecho a darla; simplemente se se\u00f1ala que esta se bas\u00f3 en informaci\u00f3n falsa y, por lo tanto, era nula. Pero es obvio que el concilio Africano solamente hab\u00eda escuchado una parte, mientras que F\u00e9lix y Sabino ten\u00edan que haber presentado su causa en Roma antes de venir a Africa. En este terreno los Africanos parecen haber emitido un juicio bastante apresurado. Pero no se sabe nada m\u00e1s a este respecto.\n<\/p>\n<h3>Martirio<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El imperio se encontraba rodeado por hordas de b\u00e1rbaros que penetraban por todos lados. El peligro fue la se\u00f1al para una renovada persecuci\u00f3n desatada por el Emperador Valeriano. En Alejandr\u00eda San Dionisio fue exiliado. El 30 de Agosto del 257, Cipriano fue llevado ante la presencia del Proc\u00f3nsul Paterno en su secretarium. Su interrogatorio a\u00fan existe, y forma la primera parte del \u00abActa proconsularia\u00bb de su martirio. Cipriano se declara a s\u00ed mismo como Cristiano y obispo. \u00c9l sirve al \u00fanico Dios a Quien ruega d\u00eda y noche por todos los hombres y por la seguridad del emperador. \u00ab\u00bfPerseveras en esto?\u00bb pregunta Paterno. \u00abUn buen deseo que Dios sabe que no puede ser alterado.\u00bb \u00ab\u00bfQuieres entonces, partir al exilio en C\u00farubis?\u00bb \u00abIr\u00e9.\u00bb Tambi\u00e9n se le preguntaron los nombres de los presb\u00edteros, pero replic\u00f3 que la delaci\u00f3n estaba prohibida por las leyes; los encontrar\u00edan con suma facilidad en sus ciudades respectivas. En Septiembre sali\u00f3 a C\u00farubis, acompa\u00f1ado por Poncio. La ciudad estaba solitaria, pero Poncio nos cuenta que era un d\u00eda soleado y agradable y que estaba llena de visitantes, mientras que los habitantes eran muy amables. Relata que Cipriano tuvo un sue\u00f1o durante su primera noche en ese lugar, en el que se encontraba en la corte del proc\u00f3nsul y era condenado a muerte, pero por su propia petici\u00f3n le era aplazada hasta la ma\u00f1ana. Se despert\u00f3 aterrorizado, pero ya despierto esper\u00f3 la ma\u00f1ana con calma. Esta llegar\u00eda en el preciso aniversario del sue\u00f1o. En Numidia las medidas fueron m\u00e1s severas. Cipriano escribi\u00f3 a nueve obispos con quienes estuvo trabajando en las minas, con la mitad de su cabello esquilado y con insuficiente comida y vestido. Pero a\u00fan era rico y capaz de ayudarlos. Sus respuestas se han conservado, y tenemos tambi\u00e9n las Actas aut\u00e9nticas de varios m\u00e1rtires Africanos que sufrieron poco despu\u00e9s que Cipriano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Agosto del 258, se enter\u00f3 que el Papa Sixto hab\u00eda sido muerto en las catacumbas el d\u00eda 6 del mismo mes, junto con cuatro de sus di\u00e1conos, a consecuencia de un nuevo edicto en el que se decretaba que los obispos, presb\u00edteros y di\u00e1conos deber\u00edan ser enviados a la muerte de inmediato; a los senadores, patricios y otros nobles se les confiscar\u00edan sus bienes, y si a\u00fan persist\u00edan, ser\u00edan ejecutados; las matronas ser\u00edan exiliadas; los Cesarianos (oficiales del fiscus) se convertir\u00edan en esclavos. Galerio M\u00e1ximo, sucesor de Paterno, envi\u00f3 a Cipriano de regreso a Cartago, y en sus propios jardines el obispo esper\u00f3 la sentencia final. Muchos personajes ilustres le rogaban encarecidamente que huyera, pero no hab\u00eda tenido alguna visi\u00f3n que le moviera a tomar esta medida, y sobre todo deseaba quedarse para exhortar a los dem\u00e1s. M\u00e1s a\u00fan, \u00e9l mismo se ocult\u00f3 en lugar de obedecer la orden del proc\u00f3nsul de presentarse en Utica, porque consideraba que lo correcto para un obispo era morir en su propia sede. Al regreso de Galerio a Cartago, Cipriano fue llevado de sus jardines por dos principes en un carruaje, pero el proc\u00f3nsul estaba enfermo, y Cipriano pas\u00f3 la noche en la casa del primer princeps en compa\u00f1\u00eda de sus amigos. Del resto tenemos una vaga descripci\u00f3n hecha por Poncio y un reporte detallado en las Actas proconsulares. En la ma\u00f1ana del d\u00eda 14, se reuni\u00f3 una multitud \u00aben la villa de Sexto\u00bb, por orden de las autoridades. Cipriano fue juzgado all\u00ed. Se rehus\u00f3 a sacrificar, a\u00f1adiendo que en un asunto tan importante no hab\u00eda lugar para reflexionar sobre las consecuencias. El proc\u00f3nsul ley\u00f3 su sentencia y la multitud clam\u00f3 \u00ab\u00a1Que seamos nosotros tambi\u00e9n decapitados con \u00e9l!\u00bb Fue llevado al campo, hasta un claro rodeado por \u00e1rboles, a los que muchas personas se subieron. Cipriano se quit\u00f3 su capa, y se arrodill\u00f3 para orar. Luego se quit\u00f3 su dalm\u00e1tica y la entreg\u00f3 a sus di\u00e1conos, y se qued\u00f3 \u00fanicamente con su t\u00fanica de lino esperando en silencio al verdugo, a quien orden\u00f3 le fueran entregadas veinticinco monedas de oro. Los fieles extendieron telas y pa\u00f1uelos delante de \u00e9l para recoger su sangre. \u00c9l mismo se vend\u00f3 los ojos con la ayuda de un presb\u00edtero y un di\u00e1cono, ambos de nombre Julio. Y entonces padeci\u00f3. Durante el resto del d\u00eda su cuerpo fue expuesto para satisfacer la curiosidad de los paganos. Pero en la noche los fieles lo llevaron con velas y antorchas, en solemnidad y gran triunfo, hasta el cementerio de Macrobio Candidiano en las afueras de Mapalia. Fue el primer obispo de Cartago en obtener la corona del martirio.\n<\/p>\n<h3>Escritos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La correspondencia de Cipriano consta de ochenta y una cartas. Sesenta y dos de las cuales est\u00e1n a su nombre y tres m\u00e1s a nombre de los concilios. De esta gran colecci\u00f3n obtenemos un retrato muy v\u00edvido de su tiempo. La primera colecci\u00f3n de escritos tuvo que haber sido hecha poco antes o despu\u00e9s de su muerte, tal y como era conocida por Poncio. Consta de diez tratados y siete cartas sobre el martirio. A estas se a\u00f1adieron en Africa un juego de cartas sobre la cuesti\u00f3n bautismal, y en Roma, al parecer, la correspondencia con Cornelio, excepto la Ep. LXVII. Otras cartas se fueron agregando sucesivamente a estos grupos, incluyendo algunas dirigidas a Cipriano o relacionadas con \u00e9l, sus colecciones de Testimonios, y muchos trabajos ap\u00f3crifos. A los tratados ya mencionados hay que agregar una ex-posici\u00f3n bien conocida de las Oraciones del Se\u00f1or; un trabajo sobre la sencillez de la vestimenta adecuada para las v\u00edrgenes consagradas (estas obras est\u00e1n basadas en Tertuliano); \u00abDe Mortalitate\u00bb, un hermoso op\u00fasculo compuesto en ocasi\u00f3n de la peste que azot\u00f3 Cartago en el 252, cuando Cipriano, con maravillosa energ\u00eda, reuni\u00f3 un equipo de trabajadores y un gran fondo de dinero para la atenci\u00f3n de los enfermos y la sepultura de los muertos. Otra obra \u00abDe Opere et Eleemosynis\u00bb, por su car\u00e1cter Cristiano, su necesidad y valor satisfactorio, quiz\u00e1 fue escrita, como lo se\u00f1ala Watson, en respuesta a la calumnia de que las generosas donaciones de Cipriano eran sobornos para poner de su lado a las personas. Solo uno de sus escritos est\u00e1 redactado en un tono severo, el \u00abAd Demetrianum\u00bb, en el cual contesta de manera vigorosa a la acusaci\u00f3n de un pagano de que el Cristianismo hab\u00eda tra\u00eddo la peste sobre el mundo. Dos trabajos breves \u00abDe Bono Patientiae\u00bb y \u00abDe Zelo et Liuore\u00bb, aparentemente escritos durante la controversia bautismal, fueron muy le\u00eddos en tiempos antiguos. San Cipriano fue el primer gran escritor Latino entre los Cristianos, ya que Tertuliano cay\u00f3 en la herej\u00eda y su estilo era duro e incomprensible. Hasta los d\u00edas de Jer\u00f3nimo y Agust\u00edn, los escritos de Cipriano no tuvieron rival en Occidente. Su alabanza es entonada por Prudencio, quien se une a Paciano, Jer\u00f3nimo, Agust\u00edn y muchos otros para atestiguar su extraordinaria popularidad.\n<\/p>\n<h3>Doctrina<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo poco que puede ser extractado de San Cipriano sobre la Sant\u00edsima Trinidad y la Encarnaci\u00f3n es correcto, a juzgar por las normas posteriores. Sobre la regeneraci\u00f3n bautismal, la Presencia Real y el Sacrificio de la Misa, su fe se manifiesta clara y repetidamente, especialmente en la Ep. LXIV sobre el bautismo de los infantes, y en la Ep. LXIII sobre la mezcla en el c\u00e1liz, escrita contra la costumbre sacr\u00edlega de usar agua sin vino durante la Misa. Sobre la penitencia es claro, como todos los antiguos, que para aquellos que han sido separados de la Iglesia por el pecado, no hay manera de regresar excepto a trav\u00e9s de una confesi\u00f3n humilde (exomologesis apud sacerdotes), seguida por la remissio facta per sacerdotes. El ministro ordinario de este sacramento es el sacerdos par excellence, el obispo; pero los presb\u00edteros pueden administrarlo en sujeci\u00f3n a \u00e9l, y en caso de necesidad el relapso podr\u00eda ser readmitido por un di\u00e1cono. \u00c9l no agrega, como lo har\u00edamos nosotros en la actualidad, que en este caso no es sacramento; tales distinciones teol\u00f3gicas no estaban en su l\u00ednea. No exist\u00eda ni siquiera una ley can\u00f3nica incipiente en la Iglesia de Occidente en el siglo tercero. Desde el punto de vista de Cipriano, cada obispo es responsable \u00fanicamente ante Dios por sus acciones, aunque debe tomar en cuenta el consejo del clero y tambi\u00e9n de los seglares en todos los asuntos importantes. El Obispo de Cartago ten\u00eda una posici\u00f3n de privilegio como jefe honorario de todos los obispos en las provincias de Africa Proconsular, Numidia y Mauritania, los cuales eran aproximadamente cien; pero realmente no ten\u00eda jurisdicci\u00f3n sobre ellos. Al parecer cierto n\u00famero de ellos se reun\u00eda en Cartago cada primavera, pero sus decisiones conciliares no eran realmente obligatorias. Si un obispo apostatara o se convirtiera en hereje o cometiera un pecado escandaloso, podr\u00eda ser depuesto por sus coprovinciales o por el papa. Cipriano pensaba probablemente que las cuestiones de herej\u00eda ser\u00edan siempre tan obvias que no necesitar\u00edan mucha discusi\u00f3n. Es cierto que \u00e9l consideraba que Roma no deber\u00eda interferir en los casos donde la disciplina interna fuera preocupante, y que la uniformidad no era conveniente una idea muy poco pr\u00e1ctica. Hemos de recordar siempre que su experiencia como Cristiano fue de corta duraci\u00f3n, que se convirti\u00f3 en obispo casi inmediatamente despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, y que no ten\u00eda escritos Cristianos adem\u00e1s de las Sagradas Escrituras para estudiar, aparte de los de Tertuliano. Evidentemente no sab\u00eda Griego, y probablemente no estaba familiarizado con la traducci\u00f3n de Ireneo. Para \u00e9l, Roma era el centro de la unidad de la Iglesia; fue la Sede de Pedro, quien era el modelo de obispo, el primero de los Ap\u00f3stoles. Diferencias de opini\u00f3n entre los obispos en cuanto al ocupante correcto de las Sedes de Arles o Em\u00e9rita no involucrar\u00eda un rompimiento de la comuni\u00f3n, pero obispos rivales en Roma dividir\u00eda la Iglesia, y comulgar con el equivocado ser\u00eda cisma. Un tema controvertido es si la castidad era obligatoria o s\u00f3lo fuertemente requerida sobre los presb\u00edteros en su d\u00eda. Las v\u00edrgenes consagradas eran para \u00e9l la flor de su reba\u00f1o, las joyas de la Iglesia, entre la extrema inmoralidad del paganismo.\n<\/p>\n<h3>Ap\u00f3crifos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un breve tratado, \u00abQuod Idola dii non sint\u00bb, est\u00e1 impresa en todas las ediciones como de Cipriano. Est\u00e1 copiado de Tertuliano y Minucio F\u00e9lix. Su autenticidad es aceptada por Benson, Monceaux, y Bardenhewer, como lo fue antiguamente por Jer\u00f3nimo y Agust\u00edn. Hauss-leiter lo atribuye a Novaciano, y es rechazado por Harnack, Watson, y von Soden. \u00abDe Spectaculis\u00bb y \u00abDe Bono Pudicitiae\u00bb son, con bastante probabilidad, atribuidos a Novaciano. Hay cartas bien escritas de un obispo ausente de su reba\u00f1o. \u00abDe Laude martyrii\u00bb es de nuevo atribuida por Harnack a Novaciano; pero esto no es aceptado en general. \u00abAdversus Judaeos\u00bb es quiz\u00e1 de un Novacianista y Harnack la atribuye al mismo Novaciano. \u00abAd Novatianum\u00bb es atribuida por harnack al Papa Sixto II. Erhard, Benson, Nelke, y Weyman est\u00e1n de acuerdo con \u00e9l en que fue escrita en Roma. Esto es rechazado por Julicher, Bardenhewer, y Monceaux. Rombold cree que es de Cipriano. \u00abDe Rebaptismate\u00bb aparentemente es el trabajo que Genadius atribuye a un Romano llamado Ursino, c. 400. Esta idea tambi\u00e9n fue seguida por algunos cr\u00edticos tempranos como Routh, Oudin, y \u00faltimamente por Zahn. Pero se puede afirmar casi con certeza, que fue escrita durante la controversia bautismal bajo el pontificado de Esteban. Proviene de Roma (Harnack y otros) o de Mauritania (Ernst, Monceaux, d&#8217;Ales), y est\u00e1 dirigida contra el punto de vista de Cipriano. La peque\u00f1a homil\u00eda \u00abDe Aleatoribus\u00bb hab\u00eda sido ampliamente considerada como de su autor\u00eda hasta hace pocos a\u00f1os, desde entonces fue atribuida por Harnack al Papa V\u00edctor, y por lo tanto registrada como el primer escrito eclesi\u00e1stico en Lat\u00edn. La controversia ha ayudado a aclarar, al menos, que el autor fue, ya sea uno muy temprano o no ortodoxo. Ha sido demostrado que es improbable que haya sido un autor muy temprano, y Harnack admite ahora que el trabajo es de un antipapa, sea Novacianista o Donatista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Referencias a todos los folletos y art\u00edculos sobre el tema se pueden encontrar en Ehrhard, en Bardenhewer, y especialmente en Harnack (Chronol., II, 370 y subsecuentes).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDe Montibus Sina et Sion\u00bb es posiblemente anterior a la \u00e9poca de Cipriano (ver Harnack, y tambi\u00e9n Turner en Revista de Estudios Teol\u00f3gicos, Julio de 1906). \u00abAd Vigilium Episcopum de Judaica incredulitate\u00bb est\u00e1 escrita por un cierto Celso, y alguna vez se supuso por Harnack y Zahn que estaba dirigida a un conocido Virgilio de Tapso. Pero Macholz ha convencido ahora a Harnack que data de la persecuci\u00f3n de Valeriano o la de Majencio. Las dos \u00abOrationes\u00bb son de fecha y autor desconocidos. El panfleto \u00abDe Singularitate clericorum\u00bb ha sido atribuido por Dom Morin y Harnack al Obispo Donatista Macrobio en el siglo cuarto. \u00abDe Duplici Martyrio ad Fortunatum\u00bb no se encuentra en manuscritos y aparentemente fue escrita por Erasmo en 1530. \u00abDe Pascha Computus\u00bb fue escrita en la Pascua del a\u00f1o anterior al 243. Todos los ap\u00f3crifos mencionados arriba est\u00e1n impresos en la edici\u00f3n de Hartel de Cipriano. La \u00abExhortatio de paenitentia\u00bb (primero impreso por Trombelli en 1751) es ubicada en el siglo cuarto o quinto por Wunderer, pero Monceaux la coloca en el tiempo de Cipriano. Cuatro cartas son tambi\u00e9n proporcionadas por Hartel: la primera es comienzo original la \u00abAd Donatum\u00bb. Las otras son falsificaciones; la tercera, de acuerdo a Mercati, es de un Donatista del cuarto siglo. Los seis poemas son obra de un solo autor, de fecha incierta. La entretenida \u00abCena Cypriani\u00bb se encuentra en una gran cantidad de manuscritos Cipri\u00e1nicos. Su fecha es incierta; fue reeditada por el Beato Rabano Mauro. Sobre el uso de esta en procesiones de la temprana Edad Media, ver Mann, \u00abHistoria de los Papas\u00bb, II, 89.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las principales ediciones de los trabajos de San Cipriano son: Roma, 1471 (la ed. princeps), dedicada a Paulo II; reimpresi\u00f3n, Venecia, 1471 y 1483; Memmingen, c. 1477; Deventer, c. 1477; Par\u00eds, 1500; edici\u00f3n por Rembolt (Par\u00eds, 1512); por Erasmo (Basilea, 1520 y frecuentes; la edici\u00f3n de 1544 se imprimi\u00f3 en Colonia). Una cuidadosa edici\u00f3n cr\u00edtica fue preparada por Latino Latini, y publicada por Manucio (Roma, 1563); Morel tambi\u00e9n abarca los manuscritos (Par\u00eds, 1564); igualmente Pamele (Amberes, 1568), pero con menor \u00e9xito; Rigault la hizo un poco mejor (Par\u00eds, 1648, etc.). John Fell, Obispo de Oxford y Decano de la Iglesia de Cristo, public\u00f3 una edici\u00f3n muy conocida en Inglaterra a partir de los manuscritos (Oxford, 1682). Las disertaciones de Dodwell y los \u00abAnales Cipri\u00e1nicos\u00bb de Pearson, quien acomod\u00f3 las cartas en orden cronol\u00f3gico, hacen a esta edici\u00f3n importante, aunque el lenguaje es pobre. La edici\u00f3n preparada por Etienne Baluze fue producida despu\u00e9s de su muerte por Dom Prudence Maran (Par\u00eds, 1726), y ha sido reimpresa varias veces, especialmente por Migne (P.L., IV y V). La mejor edici\u00f3n es la de la Academia de Viena (C.S.E.L., vol. III, en 3 partes, Viena, 1868-1871), editada desde los manuscritos por Hartel. Desde entonces muchos trabajos se han hecho sobre la historia del texto, y especialmente sobre el orden de las cartas y tratados como lo atestigua la genealog\u00eda de los c\u00f3dices.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Una lista esticom\u00e9trica, probablemente hecha en el 354, de los Libros de la Biblia, y de muchos otros trabajos de Cipriano, fue publicada en 1886 a partir de un manuscrito entonces en Cheltenham por MOMMSEN, Zur lat. Stichometric; Hermes, XXI, 142; ibid. (1890), XXV, 636, sobre un segundo manuscrito en St. Gall. Ver SANDAY y TURNER en Studia Biblica (Oxford, 1891), III; TURNER en Classical Review (1892), etc.), VI, 205. On Oxford MSS., ver WORDSWORTh en Old Lat. Biblical Texts (Oxford, 1886), II, 123; sobre Madrid MSS., SCHULZ, Th. Lit. Zeitung (1897), p. 179. Sobre otros MSS., TURNER en Journal of Th. St., III, 282, 586, 579; RAMSAY, ibid., III, 585, IV, 86. Sobre la importancia del orden, CHAPMAN, ibid., IV, 103; VON SODEN, Die cyprianische Briefsammlung (Leipzig, 1904). Existen muchos puntos de inter\u00e9s en MER-CATI, D&#8217;alcuni nuovi sussidi per la critica del testo di S. Cipriano (Rome, 1899).<br \/>\nSobre la vida de San Cipriano: PEARSON, Annales Cyprianici, ed. FELL; Acta SS., 14 Sept; RETTBERG, Th. Caec. Cyprianus (Gottingen, 1831); FREPPEL, Saint Cyprien et l&#8217;Eglise d&#8217;Afrique (Par\u00eds, 1865, etc.); PETERS, Der hl. Cypr. v. Karth. Ratisbon, 1877); Freppel y Peters exageran ocasionalmente en el inter\u00e9s Cat\u00f3lico. FECHTRUP, Der hl. Cyprian (Munster, 1878); RITSCHL, Cyprian v. K. und die Verfassung der Kirche (Gottingen, 1885); BENSON, Cipriano, su vida, su \u00e9poca, su trabajo (Londres, 1897). (Esta es la m\u00e1s completa y mejor biograf\u00eda en ingl\u00e9s; est\u00e1 llena de entusiasmo, pero estropeada por odios teol\u00f3gicos, y de poca confianza en donde surgen puntos controversiales, sea contra los no conformistas o contra los Cat\u00f3licos.) MONCEAUX, Hist. litt. de l&#8217;Afrique chret. (Par\u00eds, 1902), II, un trabajo valioso. De las relaciones de historias, enciclopedias y patrolog\u00edas, la mejor es la de BARDENHEWER, Gesch. der altkirchl. Lit. (Freiburg, 1903), II. El orden cronol\u00f3gico de las cartas hecho por PEARSON se obtiene de la edici\u00f3n de HARTEL. Correcciones propuestas por RITSCHL, De Epistulis Cyprianicis (Halle, 1885), y Cyprian v. Karthago (Gottingen, 1885); por NELKE, Die Chronologie der Korresp. Cypr. (Thorn, 1902); por VON SODEN, op. cit.; por BEN-SON y MONCEAUX. Estos puntos de vista son discutidos por BARDENHEWER. loc. cit., y HARNACK, Chronol., II. BONACCORSI, Le lettere di S. Cipriano in Riv. storico-critica delle scienze teol. (Rome, 1905), I, 377; STUFLER, Die Behandlung der Gefallenen zur Zeit der decischen Verfolgung in Zeitschrift fur Kathol. Theol., 1907, XXXI, 577; DWIGHT, St. Cyprian and the libelli martyrum in Amer. Cath. Qu. Rev. (1907), XXXII, 478. Sobre la cronolog\u00eda de la controversia bautismal, D&#8217;ALES, La question baptismale au temps de Saint-Cyprien in Rev. des Questions Hist. (1907), p. 353.<br \/>\nSobre los textos b\u00edblicos de Cipriano: CORSSEN, Zur Orientierung uber die bisherige Erforschung der klass. Altertumswiss. (1899); SANDAY en Old Latin Bibl. Texts (1886), II; TURNER en Journ. Theol. St., II, 600, 610; HEIDENREICH, Der ntl. Text bei Cyprian (Bamberg, 1900); MON-CEAUX, op. cit.; CORSSEN, Der cypr. Text der Acta Ap. (Berlin, 1892); ZAHN, Forschungen (Erlangen, 1891), IV, 79 (sobre el texto de Cipri-ano del Apoc.). Se espera una nueva edici\u00f3n (Oxford Univ. Press) de Testimonia por SANDAY y TURNER. Proleg\u00f3menos tentativos a este por TURNER en Journal Theological Studies (1905), VI, 246, y (1907), IX, 62. El trabajo que ha sido interpolado; ver RAMSAY, Sobre las primeras inserciones en el Tercer Libro del Texto de Cipriano en Journal of Theol. St. (1901), II, 276. Testimonios de los antiguos a Cipriano en HAR-NACK, Gesch. der altchristl. Lit., I; GOTZ, Gesch. der cyprianischen Literatur bis zu der Zeit der ersten erhaltenen Handschriften (Basle, 1891). Sobre el Lat\u00edn de San Cipriano, un excelente ensayo por WATSON, The Style and Language of St. Cyprian in Stud. Bibl. (Oxford, 1896), IV; BAYARD, Le Latin de Saint Cyprien (Par\u00eds, 1902). Las cartas de Cornelio est\u00e1n en Lat\u00edn vulgar (ver MERCATI, op. cit.), y la Epp. viii (an\u00f3nimo) y xxi-xxiv (Celerino, Luciano, Confesores, Caldonio); han sido editadas por MIODONSKI, Adversus Alcatores (Erlangen and Leipzig, 1889). Sobre las interpolaciones en De Unitate Eccl., ver HARTEL, Prefacio; BENSON, pp. 200-21, 547-552; CHAPMAN, Les interpolations dans le traite de Saint Cyprien sur l&#8217;unite de l&#8217;Eglise in Revue Benedictine (1902), XIX, 246, 357, y (1903), XX, 26; HARNACK en Theo. Litt. Zeitung (1903), no. 9, y en Chronol., II; WATSON en Journal Theol. St. (1904), p. 432; CHAPMAN, ibid., p. 634, etc. Sobre puntos particulares ver HARNACK en Texte und Untersuch., IV, 3, VIII, 2; sobre las cartas del clero Romano HARNACK en Theol. Abhandl. Carl v. Weisacker gewid-met (Friburgo, 1896).<br \/>\nSobre la teolog\u00eda de Cipriano se ha escrito mucho. RITSCHL es fantasioso y poco comprensivo, BENSON es poco confiable. GOTZ, Das Chris-tentum Cyprians (Giessen, 1896). Sobre su confianza en las visiones, HARNACK, Cyprian als Enthusiast in Zeitschr. fur ntl. Wiss. (1902), III, ibid. Sobre la controversia bautismal y la excomuni\u00f3n de Cipriano, ver GRISAR en Zeitschr. fur kath. Theol. (1881), V; HOENSBROECH, ibid. (1891), XV; ERNST, ibid., XVII, XVIII, XIX. POSCHMANN, Die Sichtbarkeit der Kirche nach der Lehre des h. Cypr. (Breslau, 1907); RIOU, La genese de l&#8217;unite catholique et la pensee de Cyprien (Par\u00eds, 1907). Para simples trabajos controversiales no son necesarias referencias.<br \/>\nLo mencionado arriba es s\u00f3lo una selecci\u00f3n de una inmensa literatura sobre Cipriano y los escritos pseudo Cipri\u00e1nicos, para lo cual ver CHEVA-LIER, Bio-Bibl., y RICHARDSON, Bibliographical Synopsis. Excelentes listas en VON SODEN, y en HARNACK, Chronol., II; las referencias m\u00e1s completas en BARDENHEWER est\u00e1n clasificadas adecuadamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nJOHN CHAPMAN<br \/>\nTranscrito por Michael T. Barrett<br \/>\nDedicado a JoAnn Smull<br \/>\nTraducido por Salvador G\u00f3mez Contreras<br \/>\nDedicado a Teresa, Luis Fernando y Juan Pablo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Cecilio Cipriano Tascio) Contenido 1 Su Vida 2 La persecuci\u00f3n de Decio 3 La unidad de la Iglesia 4 Novacianismo 5 Los Lapsos 6 Rebautismo de los herejes 7 Apelaciones a Roma 8 Martirio 9 Escritos 10 Doctrina 11 Ap\u00f3crifos Su Vida Obispo y m\u00e1rtir. De su fecha de nacimiento y los primeros a\u00f1os de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-cipriano-de-cartago\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAN CIPRIANO DE CARTAGO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-23921","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23921","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23921"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23921\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23921"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23921"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23921"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}